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domingo, 22 de enero de 2017

LET'S MAKE AMERICA GREAT AGAIN, HA DICHO DONALD TRUMP


Por Mirta Balea

Los detractores del recién estrenado presidente de Estados Unidos, Donald Trump, suelen referirse a él como un intruso en política, empresario millonario y estrella de la televisión, para de algún modo minimizar su importancia, y advierten que su discurso es retrógrado, proteccionista y nacionalista, hostil a las élites financieras y a los grandes medios de comunicación.

Y todo este análisis concuerda bien con todo lo que ha venido diciendo en campaña y con su discurso de investidura el pasado 20 de enero, día que, por cierto, ha proclamado como del Patriotismo de manera oficial. El número 45 en la lista de mandatarios norteamericanos pareció querer servir de contraste a la previsibilidad y el continuismo de la candidata del Partido Demócrata, Hillary Clinton.


Apenas en noviembre del 2015, la mayoría de encuestas y los medios de Estados Unidos y de otras partes del mundo afirmaban que Clinton sería la presidenta. Y se dieron de bruces contra un muro.

A juzgar por las innumerables protestas por haber recibido más votos que Clinton y ganarse el puesto, se puede decir que pasará a ser el presidente más impopular en la historia de Estados Unidos. Millones de personas, no solo en el patio sino fuera, se han congregado para hacerle partícipe de su desagrado por ocupar el Despacho Oval, aun cuando tenga derecho.

La convocatoria anti-Trump en redes sociales tuvo eco en Europa, Japón, Australia, Nueva Zelanda y América Latina. La gente, en cantidad significativa, se manifestó en París, Londres, Roma, Sidney - donde tuvo lugar la marcha más nutrida- llamando a preservar los derechos de la mujer, las medidas medioambientales y la tolerancia, que a juicio de estos manifestantes estará en peligro con la llegada del nuevo inquilino de la Casa Blanca.

Trump ha sembrado de incertidumbre su camino a la investidura, algunas confirmadas en su discurso de toma de posesión este viernes. Solo el tiempo despejará las incógnitas. Habría que excavar las claves de su triunfo hasta los primeros años de la presidencia de Barack Obama y no en la supuesta injerencia rusa en las elecciones a favor del representante republicano. 

La gran recesión económica con la que inició Obama su mandato y la respuesta política dada a la misma, impulsaron movimientos de protestas como las del conservador Tea Party, contrario a los programas de estímulos económicos y a la reforma sanitaria demócrata.

Se abrió una brecha -que no se ha cerrado- entre las élites políticas y los movimientos de base y dentro del propio Partido Republicano. Esto dio inicio a una transformación interna con nuevas facciones en sus filas, que ganaron terreno, hostiles a las élites política y financiera. La división ideológica aumentó en el país como nunca antes en las últimas dos décadas.

Trump es el producto de este fenómeno emergente en la esfera política norteamericana en el que se enmarca su movimiento nacional y patriótico. "América lo primero", ha dicho durante toda la campaña y reafirmado en su discurso de investidura, dirigiéndose a "los hombres y mujeres del país olvidados" y que "no lo serán más".

La crisis global y la pérdida de cinco millones de puestos de trabajo en la industria y la manufactura de Estados Unidos crearon una herida muy grande en la sociedad y todo indica que el comercio internacional ha resultado ser un óptimo candidato si lo que se busca es un culpable, de ahí los ataques a China o a México.

El presidente en sus diatribas se equivoca, porque los datos indican que son escasos los trabajos perdidos en las fábricas achacables al comercio. La gran mayoría -según el Instituto Brooks- pueden justificarse por un crecimiento de la productividad a través del uso de nueva tecnología, innovadora automatización y la entrada de novedosas maquinarias, lo que explicaría tanto la pérdida de empleos como el incremento en la producción.

Estados Unidos no solo compite con otros países, con escasas normativas medioambientales y laborales, sino que el trabajador nacional tiene que hacerlo también con las máquinas. La Administración Obama anunció la pasada semana que el 80% de los transportistas quedarán sin trabajo por la automatizacion de los vehículos. 

Antes incluso de sentarse en el despacho Oval, los planes anunciados por Trump lograron algunos efectos. Advirtió a las grandes empresas del automóvil como Ford y Toyota, que si persistían en seguir fabricando coches en México para venderlos en territorio norteamericano, comenzarían a pagar un 35% de impuestos.

Ford anunció días después de la amenaza la creación de 700 puestos de trabajo en Estados Unidos, ampliando su producción en Michigan, uno de los estados claves en el triunfo de Trump. El peso mejicano cayó en un 3%, lo que envalentonó al aún candidato a la presidencia, quien pasó a lanzar a Toyota la misma amenaza y la empresa decidió edificar su nueva fábrica de Corolla en Baja California.

Los twitters de Trump afectaron al peso mejicano y obligaron al Banco de México a intervenir con dos mil millones de dolares para evitar la devaluación. Cuando quedó claro que resultaba una medida ineficaz y cara, porque se chupaba 176 mil millones de dólares de la reserva internacional del país, un grupo de "cerebrines" lanzó la idea de que comprara Twitter, una empresa valorada en 12 mil millones de dólares. Esto no paso de una mera propuesta hecha al tuntún, aunque con una lógica implícita, pues cortaba al magnate su principal vía social de comunicación y el país no perdía tanto dinero.

El impuesto de un 35% puede traer también efectos negativos al bolsillo del consumidor norteamericano cuando compre ropa, alimentos y otros bienes básicos, aparte del "sufrimiento" de las empresas automovilísticas, que utilizan muchos bienes intermedios para re-exportar de EEUU al resto del mundo y que son la base de su competitividad.

Lo dicho en el discurso de investidura y las líneas de gobierno trazadas en la web de la Casa Blanca, apuntan a que Estados Unidos se retirará del acuerdo de libre-comercio conocido como TPPI y renegociará el que tiene con México y Canadá, conocido como NAFTA.

Los críticos del TPPI hacen hincapié en que fue creado en un ambiente de secretismo y su opacidad favorece a las multinacionales. Desde su mismo nacimiento, comenzó a generar polémica en doce países del Pacífico, además de México, Chile y Peru, los cuales podrían por sí solos agrupar un 40% del comercio mundial. Para sus detractores, sobrepasa los límites de un acuerdo puramente económico y presenta rasgos políticos de gran repercusión.

Algunas cláusulas son tan contradictorias, que el parlamento japonés lo ha denunciado. Al proceso le ha faltado transparencia y muchas más discusiones públicas. En su rasgo más desconcertante, sostiene un arbitraje inverso, que permitirá a compañías internacionales demandar a los gobiernos. Fue muy mimado por la Administración Obama. 

En su investidura, Trump destacó que "defendimos las fronteras de otras naciones, mientras rechazamos defender las nuestras", en alusión a lo que se propone hacer con la OTAN y la ampliación del muro en la frontera con México. Antes había dicho que "los países que estamos defendiendo deben pagar por el coste de esa defensa, de lo contrario afrontaran el hecho de tener que hacerlo solos. O pagan, incluso por los incumplimientos pasados, o tienen que salir y si la OTAN se rompe, que se rompa".

Trump quiere ampliar el muro, que empezó a construir Bill Clinton, en 2,500 kilómetros para, según dice, "detener la inmigración, poner freno a las bandas criminales y la violencia y detener la expansión de la droga...". Su idea es deportar a entre dos y tres millones de inmigrantes sin papeles, residiendo en territorio estadounidense, algunos durante varias décadas. Esta ha resultado ser una reivindicación cardinal de los millones de personas dentro y fuera de Estados Unidos durante las marchas y concentraciones realizadas contra el nuevo presidente, iniciadas desde el minuto uno en que fue anunciado su triunfo.

Durante su campaña por la presidencia, había desconcertado a propios y extraños, a aliados y enemigos, rompiendo la postura tradicional de EEUU, anunciando cambios drásticos. Ha apoyado el Brexit, muestra indiferencia ante una hipotética desintegración de la Unión Europea, lo que resulta de querer tener un elemento exterior menos con el que competir, y ha criticado a los socios de la OTAN "por ser una organización obsoleta, que debería dirigir sus esfuerzos únicamente a poner fin al terrorismo yihadista".

La entente militar ha perdido su razón de ser para muchos europeos tras el desmantelamiento de la Unión Soviética y en los últimos 30 años a lo que se ha dedicado es a buscar su papel en el mundo, hacerse con un enemigo, como sería Rusia, hacia cuya frontera con Polonia ha desplazado soldados y armamento en el último mes. La idea de cambiar su objetivo inicial, transformándose en el acoso mundial del terrorismo, en especial el yihadista, que tantos estragos ha causado en el último año en capitales europeas como Paris, Bruselas y Berlín, no parece tan descabellada.

La victoria de Trump y el cambio de política radical en Estados Unidos fue un tema presente en la reunión anual del Foro de Davos con asistencia de 90 países, en el que participó el vice-presidente saliente Joe Biden, quien dedicó su tiempo a trazar un escenario sombrío para el mundo.

Aseguró que existen amenazas al orden liberal internacional y resulta significativa la expresión de orden liberal, porque deja fuera la noción de orden democrático y desconoce el neo-liberalismo, que ha primado en las últimas décadas. Esto obedece a que Estados Unidos y Europa están en manos de una oligarquía privada, al eliminar el monopolio público como ocurrió en España y en otros países. 

Una de las sombras que persigue al presidente norteamericano es su deseo de mejorar las relaciones con Rusia y sus buenas palabras hacia el presidente Vladimir Putin, así como su manera de mirar hacia otra parte y ser ambiguo a la hora de juzgar las acciones rusas en Ucrania, que han violado una y otra vez los derechos humanos y la soberanía de ese país europeo. También resulta estrafalaria la carencia de interés en el informe de la comunidad de Inteligencia estadounidense sobre la intromisión de hackers rusos -apoyados según dice por el Kremlin- y la propaganda soterrada contra los demócratas para beneficiarle en las urnas. 

Trump ha planteado que podría hacer borrón y cuenta nueva si Rusia acepta mejorar las relaciones con la contrapartida de reducir su arsenal nuclear. Sobre esto, el ministro ruso de Exteriores, Serguei Lavrov, ha dicho que no existe propuesta oficial alguna de Estados Unidos. 

Esta vigente el acuerdo bilateral Star III, firmado en 2010 en Praga y en vigor desde el 2011, con una duración de 10 años. Su objetivo declarado es que en siete años, a cumplir en 2018, habría que haber disminuido hasta 700 unidades la cantidad de misiles balísticos desplegados y hasta 1.500 el número de las ojivas nucleares. Los lanzamientos tampoco podrán sobrepasar los 800, en esto último se habla de desplegados y en la reserva. Así que la contrapartida parece disuelto en este tratado.

Hay, desde luego, más países con arsenal nuclear, según datos del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo, el escenario actual es el siguiente: Estados Unidos posee un total de 7.000 ojivas y ha desplegado 1.930; Rusia, 7.290 y ha desplegado 1.790; Francia, 300 y 200, respectivamente; Reino Unido con 215 ha sacado 110. China es la gran incógnita, porque tiene 260, pero no se conoce cuántas ha desplegado, y si nos vamos a Corea del Norte sabemos de la existencia de 10, sin que se disponga de otro dato ni siquiera la confirmación del que se tiene.

Las encuestas apuntan a que en Occidente creen que estamos cerca de una nueva guerra mundial. De haberla, con el arsenal antes enumerado, el resultado sería la destrucción del planeta. Lo cierto es que tal escenario resulta improbable, pero no olvidemos que esto sigue siendo, como en la Guerra Fría, un pulso de los grupos de poder en Estados Unidos y Rusia, en especial, y esta última tiene necesidad de ocupar un espacio en el mundo -el que perdió con la disolución de la URSS- y se está fortaleciendo. 

Rusia se ha mostrado realista y ha estado esperando a la entrada de Trump por la Casa Blanca a fin de no mostrar a destiempo sus cartas. El nuevo inquilino ha situado como una de sus prioridades la lucha contra el terrorismo, según el texto publicado en la web presidencial, y espera que sea más eficaz que la de Obama. 

De palabra y en la mesa de negociaciones, daba la impresión de que Estados Unidos trabajaba con Rusia y otros países, pero Obama engañó a todos cuando prometió separar la oposición moderada del Frente al Nusra y resultó que los protegía de los ataques. Como ha al descubierto una grabación del secretario de estado John Kerry y los opositores sirios, Estados Unidos consideraba al Estado Islámico como una fuerza aceptable para debilitar al régimen sirio Haffez el Assad.

Lo que dicen Trump y su equipo es que no usaran el doble rasero y que tienen un enfoque diferente. Han habido muchas tomas de posesión de los presidentes de Estados Unidos, pero ésta, de haber sufrido las manifestaciones de estos días en un país del Tercer Mundo, habrían sido el preludio de un golpe de Estado para derrocar al mandatario. Puede que esto sea lo que se busca.

jueves, 19 de enero de 2017

EL BREXIT EN LA GEO-POLITICA EUROPEA



Por Mirta Balea

Empieza a calentar motores la presidencia alemana de la Unión Europea (UE) para febrero, pero es que en los meses siguientes habrá elecciones en Holanda, Francia y la propia Alemania. Si llevamos esto un poco más allá y lo enmarcamos en la geo-política global, al otro lado del Atlántico habrá procesos similares en Ecuador, Chile y Argentina. Muchos analistas consideran por esto que el 2017 será un año de transición mundial.

Las elecciones en Alemania, Francia y Países Bajos enfrentará a una derecha proteccionista y aislacionista con respaldo popular, según las encuestas. De ahí que algunos países, entre ellos España, hablen de la necesidad de una mayor integración en todos los frentes, después de las bofetadas recibidas con el proyecto de la salida del Reino Unido o Brexit y la elección por sorpresa -que no sorprendente, la verdad, más que a los ilusos- de Donald Trump como nuevo presidente de Estados Unidos.

El Brexit ha traído mas preguntas que respuestas, sobre todo a las bases de la pretendida Unión desde su creación hace 60 años por el Tratado de Roma, desarrollado hasta lo que conocemos hoy como UE.

Reino Unido ha jugado siempre en la misma liga de la UE, pero con reglas aparte, así que el Brexit no ha hecho más que confirmar el egoísmo inglés -tan conocido-, pero dejando entrar a la vez las dudas sobre el proyecto unificador, porque no se despeja aún la amenaza de que otros países sigan el ejemplo. Una crisis de esta envergadura está sujeta siempre al peligro de generar otra. 

A los aspectos económico y comercial de este divorcio, hay que sumar el sentimiento generado entre los inmigrantes residentes en Reino Unido. Trump ha puesto en cuestión la política de puertas abiertas a la migración de la canciller Angela Merkel calificándola de "error catastrófico".

La respuesta europea no se ha hecho esperar. Merkel apunta a que los europeos tienen en sus manos su destino y deben ser ellos los que decidan sobre los desafíos. El presidente francés Francois Hollande - en esa misma línea de rechazo a lo dicho por Trump- considera que Europa estará siempre dispuesta a la cooperación trasatlántica, pero sin dejar de mirar por sus intereses y valores. "No necesita consejos externos para saber lo que tiene que hacer", ha puntualizado.

Al presidente saliente, Barack Obama, siempre se le escuchó, pero a Trump, ni caso. Y todo porque ha movido a los líderes europeos de su zona de confort, incluso antes de tomar posesión del cargo. Ha dicho basta a que Estados Unidos siga pagando por la OTAN, en tanto otros estados miembros no lo hacen, y ha puesto de relieve su escaso valor militar en las actuales circunstancias mundiales. Así que todo indica que a la organización le quedan dos afeitadas caso de cesar la financiación norteamericana.

Reino Unido votó por salir de la UE sin un plan alternativo. Esto sugiere dos caminos a emprender, el del libre comercio o el del proteccionismo a ultranza. El paso de ruptura se decidió como corresponde a un país democrático, por el voto popular, en un proceso similar por el que salió Trump y que ahora muchos no aceptan, el primero Obama, dedicado en sus ocho años de mandato a exportar el modelo de democracia a otros países. Lo que ocurre en el caso del Brexit es que los beneficios sociales son los invitados de piedra.

La primera ministra británica Theresa May anunció la víspera que firmará tratados de libre comercio con Estados Unidos, la UE y Brasil, entre otros, lo que supone -le guste o no a los británicos- ceder algo de la soberanía nacional. En este tipo de acuerdos hay una autoridad encargada del cumplimiento a pie juntillas y otra del arbitraje en caso de desacuerdos, como ocurre en la UE. Y esto rebasa cualquier poder territorial, porque se dirime en el poder transnacional.

May es un ejemplo clásico de que el mayor fanático es un converso. Antes del Brexit, abogaba por permanecer en la UE, y ahora deberá cumplir con los pasos para la salida como primera ministra. Resulta, sin dudas, un tema anecdótico.

Reino Unido, en teoría, no podría establecer lazos comerciales con Estados Unidos en tanto forme parte de la UE, lo que coloca a los británicos en un largo período de espera de al menos dos años o más. Claro que hablamos de un período oficial de incertidumbre, otra cosa son las negociaciones secretas y los compromisos, que todos los gobiernos establecen a nivel extra-oficial, como quien no quiere la cosa y a espalda de todos hasta que les revienta en la cara.

El tema migratorio estará sujeto a un mayor control. Los tres millones de inmigrantes residentes en territorio británico no han podido votar en el Brexit, lo que ha llevado a muchos a creer que de haberlo hecho el resultado hubiera sido otro. Se trata de una población grande en comparación con otros países de la propia UE, a la que Londres no puede expulsar sin más al menos que quiera exponerse a una crítica internacional por la violación de derechos humanos. Lo que busca entonces el gobierno es evitar que lleguen más y que los actuales se marchen de propia voluntad, imponiendo recortes de derechos cada vez mayores.

May añora que el Brexit -que deberá aprobar el parlamento- actúe de incentivo a la llegada de personal más cualificado, olvidando la propia realidad nacional, pero va a ser que no. Gran parte de la mano de obra no calificada son europeos y latinos, los británicos se niegan a realizar determinadas tareas. Resulta entonces muy improbable que pueda prescindir de estas personas de pocos recursos.

Desde hace tiempo, los politólogos y los medios de comunicación han puesto de relieve la necesidad europea de revisar sus políticas migratoria, económica, comercial y de seguridad. Quien parece el más indicado para remover todo el asunto es Trump, aunque no podemos perder de vista que una cosa es lo que se dice en campaña y otra lo que se hace una vez en la presidencia. Por tradición, los mandatarios norteamericanos han debido ajustar sus preferencias al concepto de idoneidad para los intereses del país y de sus lobbys de presión, pero ¿quién sabe?, hablamos de un electrón libre.

Obama -que se despide dejando un legado tóxico a la nueva Administración- considera que Rusia es la mayor amenaza mundial. En la zona del este europeo, la del antiguo bloque soviético, sus países se han visto perjudicados por las sanciones contra el vecino, puestas en marcha para complacer a Estados Unidos.

El primer ministro italiano Paolo Gentinioli ha puesto el tema en contexto. Ha dicho que su país intentará -desde la presidencia del G-7- promover una política diferente porque cerrar vías de comunicación nos retrotrae a los esquemas ideológicos de la Guerra Fría, ha puntualizado. La flexibilidad europea parece obedecer a que las sanciones no han obrado a favor de una solución de la crisis en Ucrania, objetivo declarado al imponerlas.

Algunos expertos coinciden con Trump en que la OTAN debería combatir el terrorismo, la plaga contemporánea, que dejará marcas de viruela si no se puede contener como acné juvenil. A esto habría que añadir que la UE necesita mejorar o cambiar el modelo económico-financiero impuesto por Merkel y el Fondo Monetario Internacional, que ha servido únicamente para hipotecar las economías de varias naciones, entre ellas, España.

Cambiar los esquemas de seguridad, enfrentaría a la UE a intereses económicos espúreos y a que puedan registrarse variaciones en los mandos no deseadas. Del lado de los de mantener el status quo, Rusia resulta un tema muy conveniente como amenaza inminente.

El último Eurobarómetro de opinión indica una falta de confianza de los europeos hacia sus líderes y gobiernos, probablemente registrándose un incremento tras la crisis migratoria de proporciones bíblicas, si bien ya venía haciéndose notoria la antipatía desde los informes del 2015.

¿Podrían ser el Brexit y Trump los puntos de inflexión que impulsen una revisión de las posturas europeas? El mismo día en que el presidente electo tome posesión del cargo se darán a conocer las conclusiones sobre economía global del Foro de Davos. El tema que ha reunido este año a 90 países es el liderazgo responsable y receptivo para abordar temas claves como es la lacerante desigualdad social en el mundo.

Un informe de Oxfam, basado en datos de Forbes, ha dado a conocer que ocho personas supermillonarias en el planeta poseen el mismo patrimonio de la mitad de la población más pobre, unos 3 mil 600 millones.

Los lideres europeos siguen comportándose como los invitados a una fiesta en la famosa película de Luis Buñuel El ángel exterminador, no quieren dar un paso para salir de la casa y es que temen a los retos ante sí. Sigue la crisis de identidad y territorial, que supone la dejadez de soberanía, con soluciones tan indeseables como el proteccionismo de los estados miembros y el enfrentamiento de ideologías y los desacuerdos generacionales en como debe ser Europa.

Parece importante recordar que en el Reino Unido votaron por no salir de la UE una gran mayoría de menores de 40 años. Esto apunta directamente a la necesidad de escuchar a aquellos que -de momento- tienen menos peso político en el espacio común europeo.

miércoles, 18 de enero de 2017

LOS PRESIDENTE AUTONOMICOS Y EL GOBIERNO SE PONEN DE ACUERDO SOBRE COMO GOBERNAR ESPAÑA




Por Mirta Balea

La Sexta Conferencia de las Autonomías españolas ha tenido lugar en un clima muy diferente a las anteriores. La voluntad de diálogo hoy es más necesaria que nunca y de momento se han logrado poner de acuerdo con el gobierno del Partido Popular (PP) en al menos 10 puntos esenciales.

Desde hacía 8 años ni siquiera se mencionaba la financiación autonómica, no digamos ya el sacrosanto estatuto de las autonomías -del que por cierto no hablaro-, pero desde ayer hay una revisión en marcha porque todos los participantes en la gobernanza de España están obligados a entenderse, tengan el color político que tengan.

El sistema de financiación determina la manera en que se distribuye el dinero de los impuestos estatales y cuánto a de corresponder a cada autonomía para cubrir gastos esenciales, entre los que figuran la Educación y la Sanidad.

Desde que se reformó su funcionamiento en 2009, sigue sin estar claro qué concepto tendrá más peso en la financiación, si el número de población o la dimensión del territorio. Hay una brecha entre las comunidades con menos recursos y las que disponen de más e insatisfacción entre las que aportan más de lo que reciben y al contrario, aquellas que reciben más de lo que aportan.

Los acuerdos alcanzados este martes llegarán también a vascos y catalanes, los grandes ausentes, aunque sus banderas estuvieron presentes durante toda la conferencia. La última tuvo lugar en octubre del 2012, cuando gobernaban en Cataluña (Convergencia y Unió) Artur Mas y en País Vasco (Partido Socialista Obrero Español) Patxi Lopez, ambos aliados entonces del presidente Mariano Rajoy.

La vice-presidenta Soraya Saenz de Santamaría observó que quienes descartaron venir a la Conferencia han fallado porque los temas a tratar como sanidad, educacion, pensiones y otros son de interés prioritario para la población de esas comunidades. Resulta curiosa la ausencia del Partido Nacionalista Vasco, que gobierna en Euskadi, porque se estima que será parte importante en la aprobación de los presupuestos para este año.

El nuevo modelo de financiación afectará a casi todo, desde servicios y prestaciones por la ley de dependencia hasta cuánto habrá que pagar por el impuesto de sucesión, donaciones y patrimonio. Rajoy advirtió -previo a la conferencia- que si bien ha habido una recuperación desde el 2012, siguen existiendo brechas en la recaudación y dio cifras: actualmente faltan 20 mil millones de euros en relación al 2007.

Los presidentes de las Comunidades Autónomas asistentes venían con el trabajo adelantado en esta ocasión y los técnicos serán los encargados de terminar lo que decidieron los políticos. Ahora empieza el camino de las negociaciones sobre los detalles concretos de los temas, que afectan a todos los españoles porque lo que está en juego es el estado de bienestar.

Otros temas acordados están referidos a una tarjeta única de la seguridad social para que todos los españoles puedan acceder a esos servicios al margen de donde residan, un plan de movilidad para los funcionarios con el fin de que puedan trabajar en todas las regiones independiente de dónde hayan adquirido su plaza. Habrá también medidas contra la desplobación de pequeños pueblos por la marcha de los jóvenes y se ha dejado constancia de la voluntad de alcanzar un pacto para mejorar la educación.

Todo esto y la financiación de las autonomías forma parte de la nueva manera impuesta en los últimos dos años de entender la relación entre las Administraciones del Estado.

sábado, 14 de enero de 2017

TRUMP VS OBAMA U ¿OBAMA VS TRUMP?




El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, ha sumado argumentos contra un informe "comprometedor" de los rusos por el que podría ser chantajeado, filtrado por la CNN y Buzzfeed. Se trata de un "dossier" elaborado por un ex-agente británico para grupos políticos contrarios al nuevo inquilino de la Casa Blanca.

Trump ha dado a conocer en su cuenta de twitter que su equipo tendrá listo en 90 días un informe para clarificar, por un lado, el supuesto espionaje ruso, denunciado en diciembre, para favorecerlo en las elecciones presidenciales y, por otro lado,  lo divulgado en la CNN y Buzzfeed.

El vice-presidente Joe Bidden informó al mandatario electo que el documento del espía británico era falso y hasta el Director de Inteligencia Nacional, James Clapper, ha debido disculparse por tales filtraciones.

Trump atacó a los medios en rueda de prensa este miércoles por las falsedades divulgadas y resaltó que la CNN lo único que buscaba era revitalizar una audiencia decaída, pero lo que ha logrado es afectar a su propia credibilidad.

El nuevo presidente norteamericano tomará posesión el próximo día 20. Ha anunciado que deja sus empresas en manos de sus hijos, quienes no deberán informarle ni preguntarle sobre ninguna decisión.

El informe sobre el hackeo ruso a diversas instituciones demócratas y a los correos de la candidata Hillary Clinton tiene 35 páginas, resumidas como open source en dos folios. Varios líderes del Congreso, entre ellos el republicano John Mc Cain, sabían del contenido del documento, tras lo cual la comunidad de Inteligencia lo tuvo que hacer llegar a Trump.

La divulgación de estas acusaciones contra Rusia provocaron un enfrentamiento viral entre el presidente electo -que no se creía nada de aquello- y la "comunidad" de Inteligencia. Trump se hizo eco hace unos días de las valoraciones del ciberactivista Julien Assange en una entrevista en la Fox News en la que calificó de deshonestos a los medios de prensa estadounidenses.

Assange figura como asilado en la embajada de Ecuador en el Reino Unido desde hace cuatro años, después de que agotara todos los recursos para evitar una extradición a Suecia, donde le reclaman por "violación". El fundador de WikiLeaks rechaza tales acusaciones y las considera un apaño para después entregarlo a Estados Unidos, donde podrían juzgarlo por "revelación de secretos" de Estado.

El australiano ha estado desmintiendo en estas últimas semanas que tenga material alguno, suministrado por Rusia, sobre los correos de Clinton. En su cuenta de twitter, se burló de la seguridad de algo que "puede ser hackeado hasta por un crío de 14 años".

El presidente Obama confirmó la vigencia de las sanciones contra Rusia- a la que considera el mayor enemigo de Estados Unidos- en ocasión del informe de Inteligencia, pero Trump ha dejado caer que podrían levantarse si el Kremlin coopera con la Casa Blanca en una mejora de las relaciones bilaterales.

Varios politólogos ven en el acercamiento de Trump a Rusia una oportunidad para que el Kremlin deje atrás el espectro de ser el principal enemigo de los norteamericanos. Esto subiría entonces al puesto uno a China. El experto del Consejo Ruso de Asuntos Internacionales, Maksim Suchkov, ha resaltado el interés de Moscú por el nuevo cambio de Administración, en la esperanza de que se forme "un nuevo sistema de prioridades en el ámbito de la seguridad nacional en el que Rusia deje de ser la principal amenaza".

Apenas una semana antes de su despedida del cargo, Obama ha emitido un decreto en el que amplía las capacidades de la red de seguridad nacional para compartir materiales con otras agencias del patio.

La NSA facilitaría datos a 16 agencias estadounidenses de Inteligencia, lo que supone el acceso abierto a trasmisiones de satélites, llamadas, mensajes, correos electrónicos y registros privados, todo dentro del paquete de datos brutos recogidos. La Casa Blanca ha dicho que la medida responde a la necesidad de minimizar la pérdida de datos relevantes.

Hasta ahora, la NSA excluía información personal de no sospechosos, pero el material a compartir, previo a que se aplique el reglamento de protección de datos, incrementa el riesgo de violar la esfera privada de la ciudadanía.

Pekin ha manifestado su interés en que Trump de a conocer un postura clara sobre China, tanto como la alcanzada por Rusia, en la que se incluyeran temas sensibles para las relaciones bilaterales como el despliegue del sistema THAAD del escudo anti-misiles en Corea del Sur o las disputas territoriales sobre el mar de China meridional, y hasta incluso examinar la tensa situación en Hong Kong.

Hay muchos grupos de presión e individuos en Estados Unidos que no desean ver sentado al nuevo presidente en el despacho Oval y esta es la razón de las virulentas manifestaciones por todo el país desde el día en que lo proclamaron como el ocupante del sillón presidencial. Para este viernes, día de su investidura, se ha convocado una para bloquear y deslucir la ceremonia.

Los activistas demócratas han decidido desde el minuto cero hacerle la vida imposible porque la derrota en las urnas de Clinton ha sido un mazazo del que no logran sobreponerse. De poco sirva que la opinión pública sepa hoy que tres millones de votos resultarán invalidados por fraudulentos en California, que cientos de miles lo fueran también en Virginia y que en Nueva York algunas personas votaran siete veces.

Los medios dicen que miles de activistas han sido instruidos para crear disturbios, como los ocurridos en diciembre en Oregon, donde detuvieron a 112 personas y 70 no eran del Estado. Se han quemado miles de vehículos, destruido negocios, al más puro estilo de la revolución bolchevique, en una movilización sin precedentes en la nación contra un presidente electo.

Trump no ha empezado siquiera a gobernar -mientras el presidente saliente se dedica a dejarle  focos de tensión sobre la mesa- y ya están criticándolo por lo que sus detractores suponen que hará.

martes, 10 de enero de 2017

¿HABRA ENTENDIMIENTO ENTRE ESTADOS UNIDOS Y SUS RIVALES CHINA Y RUSIA?


El presidente Barack Obama realiza hoy su discurso de despedida en Chicago, continuando una tradición inaugurada en 1796 por el primer mandatario George Washington, quien ofreció no solo su adiós a la nación tras un segundo mandato, sino también sus "recomendaciones ".

Esta será la última oportunidad de defender sus políticas antes que Donald Trump ocupe el despacho oval, en momentos en corre el riesgo de que "todos sus logros" desaparecerán en los primeros cien días del nuevo mandatario.

Nadie parece tener dudas de que Obama no parece haber digerido aún -junto a la progresía nacional- el triunfo de Trump, a pesar del recuento de votos realizado recientemente y de otras medidas para poner en tela de juicio la votación. El presidente saliente no ha podido abstenerse de sacar a la luz un informe conjunto de los Servicios de Inteligencia sobre la supuesta interferencia de Rusia en el proceso presidencial.

Hasta el último momento ha impulsado en el Congreso una nueva batería de sanciones a Moscú, aparte de las medidas adoptadas por él mismo de considerar persona no grata a 35 diplomáticos, cerrar los consulados de Washington y California y dos edificios dependientes de la delegación diplomática del Kremlin.

Un informe conjunto de la CIA, el FBI y la NSA, conocido el viernes, acusa a Moscú de manera directa. No hablamos de un documento clasificado, que haya sido desclasificado con tal propósito, porque el propio vocero de la Casa Blanca, Josh Earnest ha dicho que "se protegerán las fuentes". Resulta llamativo que se desvele cuando el propio portavoz admite que "no estamos preparados para hacer público como se obtuvo la información".

El portavoz de Obama ha insistido en la credibilidad del documento porque ha sido promovido por "agentes de Inteligencia, que han dedicado sus vida a la protección y seguridad de Estados Unidos. Expertos en éste ámbito, que no trabajan para enriquecerse o recibir fama y gloria, sino en interés de la nación. Son patriotas", todo muy de violines de fondo.

Desde la platea, noto lo siguiente: si han habido dudas sobre la veracidad del contenido del informe, la intervención de la Casa Blanca las incrementan porque, según Earnest, el texto trasmite "un mensaje bastante sólido de cuan completas son las pruebas". El texto, lleno de verbos como "creemos", "consideramos", sin que se aporte una sola prueba, quizás por que se trata solo de una open source, a la que se quita todo lo que sea clasificado y nunca contendrá nada sensible. Los patriotas del informe se basan también en la campaña presidencial.

Resulta que todo en el informe es discutible. Salvo Rusia Today y en algunas ocasiones la Fox News, todos los medios, nacionales e internacionales, estaban a favor de  Hillary Clinton.  En España todos, al igual que en Italia, Francia, Reino Unido y su BBC, y en el patio, The New York Times, Washington Post, CBS, NBC y otros. Es decir, como se diría en Cuba, la lista no juega con el billete. De tomar en serio el documento habría ganado Trump. 

Hace unos días, un amigo de la embajada en Madrid me preguntó sarcásticamente: ¿Crees que este documento habría visto la luz si Clinton hubiera ganado?. Mi respuesta fue: no lo creo. Porque han habido en Estados Unidos muchos intentos de hackeo, algunos largos en el tiempo como los de China y Corea. Recientemente se supo que los chinos habían robado un dron acuático y que lo devolverían, una noticia que pasó sin pena ni gloria, salvo cuando salió el desacertado twitt de Trump sobre el incidente.

Claro que lo devolverán, después que técnicos en ingeniería inversa se apoderen de todos sus secretos. ¿La situación habría sido la misma en que caso de robarlo Rusia o Irán? No creo. La gente olvida que quienes están al mando en las Agencias de Inteligencia son cargos políticos designados por el presidente de turno. Recordemos cuando a George Busch le convino dar a conocer lo de las supuestas armas de destrucción masiva en Irak, como pretexto para la invasión, y resultó luego una mentira sobre las que se dieron muchas explicaciones, pero al fin y al cabo mentira.

Obama, sus predecesores, ha mentido también en muchas cosas a lo largo de ocho años. De hecho su Administración es la que más armas ha vendido desde la II Guerra Mundial y todo esto a pesar de ser laureado con el Premio Nobel de la Paz.

Los acuerdos sobre venta de armas entre 2008 al 2015, según el Servicio de Investigaciones del Congreso, alcanzan la cifra de 265 mil 471 millones de dólares. La mayor cifra se registró en 2011 con el inicio del conflicto sirio: 56 mil 131 millones de dólares. Sobre Siria e Iraq, según la misma fuente, cayeron 26 mil bombas en 2016.

Los mayores importadores de armas de la Administración Obama fueron Arabia Saudita, Qatar, Egipto, Argelia, Iraq, Emiratos Arabes, India, Corea del Sur e Israel y, en América, Brasil. Las mayores generadoras de contratos fueron Arabia Saudita con 61 mil 900 millones y Qatar con 10 mil 100 millones de dólares, específicamente porque se involucraron en el conflicto de Yemen.
  
Obama hizo como que desplegaba la bandera blanca desde su primer mandato -por lo que le otorgaron el premio- pero la realidad es que tropas norteamericanas están desplegadas en 138 países, un 70% del total mundial de naciones, según el TomDispatch. Lo que se puede ver en ocho años de política exterior demócrata ha sido un interés directo en cambiar a regímenes que no gustaban, el caso sirio, por ejemplo, con el uso de revoluciones de un solo color y vendiendo armas a los terroristas, en un juego geo-político del que se habla más bien poco.

Todos tenemos el terrorismo siempre presente, somos conscientes de esta nueva era de violencia, pero lo que debería quitar el sueño a la sociedad norteamericana son los adversarios de Estados Unidos y sus ataques cibernéticos, aunque no me refiero solo al informe de última hora sobre Rusia. El nivel de sofisticación alcanzado en los últimos cinco años debería prepararnos a todos para el próximo decenio.

Tras el 11 de septiembre de 2001, todo el dinero se ha dedicado, según fuentes del Pentágono, a Inteligencia y Contra-Inteligencia, y este único objetivo: el terrorismo, lo que ha hecho vulnerable al país en otros terrenos. El espionaje chino nunca ha parado y aumenta cada año y seguirá teniendo lugar para robar información secreta de defensa, tecnología, propiedad intelectual hasta máximos históricos. 

En años venideros, el ataque tendrá lugar contra el sistema financiero, porque se ha desmonetizado a la sociedad, mucha gente no lleva efectivo y nuestro dinero está cautivo de manera numérica, no en papel, en unos pocos nódulos de encapsulado. Un ataque contra todo esto tendría consecuencias muy peligrosas. 

Daba risa ver cómo Hillary Clinton intentaba salir airosa del embrollo de sus correos privados porque hablamos de una mujer que ha tenido una vida política larga, con puestos de importancia, antes de llegar a la Secretaría de Estado, que debía conocer lo que es una información clasificada y sus diversos tipos y en cambio la veíamos caer de espaldas diciendo sin pudor que no sabía lo que era la letra C. Resulta aun más increíble que le pasara inadvertido que era una de las dos o tres personas de interés de cualquier Inteligencia extranjera.

Cuesta trabajo pensar que esto no se haya considerado una ingenuidad punible, quizás porque tampoco se desclasificó todo el expediente a instancias de Obama. Lo cierto es que se ha despedido a gente por menos, como dejar información confidencial en un cajón de su mesa o por dársela a un funcionario no autorizado.

Si ha habido un significado internacional en el triunfo de Trump es que el proceso de globalización -tal y como estaba montado- se paraliza. Los más tambaleantes serán los chinos, que apostaron todo a esa cesta. Su economía atraviesa por serios problemas porque su paradoja está en ser una dictadura comunista sobre una base capitalista.


Trump asumirá el cargo el próximo día 20 y todos están en ascuas sobre lo que hará con China, es decir, si continuará acusándola de manipular divisas y empezará una guerra comercial o hará borrón y cuenta nueva. El mismo caso de Rusia, con lo último dejado por Obama, nos plantea si el nuevo mandatario dará por bueno el informe conjunto de Inteligencia o seguirá en sus intentos de acercamiento expresado durante su campaña.

CHINA EN LA POLITICA DE TRUMP


China entra en este su nuevo año lunar en un período en que la gente empieza a cuestionar la validez de ese mercado y su tasa de crecimiento. Esto podría ser la batalla a librar por el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, pero no será la única en el ámbito de la economía.

Uno de los primeros elementos a notar en los objetivos de Trump lanzados durante la campaña es que tiene intenciones de parar el proceso de globalización. En este camino, los chinos serán los peor parados. Su economía tiene problemas serios, cualquier movimiento, también en política, se examina con lupa, porque la paradoja radica en que es una dictadura comunista en lo político y un capitalismo rampante en lo económico.

Trump asumirá el cargo el próximo día 20 y todos están en ascuas sobre lo que hará con China, en cuanto a si continuará acusando al país de manipulación de divisas. Muchos presumen, incluido Pekin, que podría darse incluso una guerra comercial. El presidente electo habló de las prácticas comerciales injustas al referirse a la devaluación del yuan, una de las grandes disputas entre Estados Unidos y China desde la etapa de Barack Obama. Se ha acusado al país asiático de devaluaciones intencionadas respecto al dólar.

El gupo Bloomberg ha vaticinado para el nuevo año chino, que se celebra del 27 de enero al 3 de febrero, que podría perder su divisa y la liquidez de la que presume. Desde el día primero de este mes, quedó restablecida en el país la cuota de 50 mil dólares anuales para convertir yuanes en moneda extranjera y se teme que la gente venda con rapidez la divisal local. A esto se suma el pago de impuestos y una evaluación reglamentaria, según la misma fuente, que actuaran como limitación en el mercado monetario.


El control del yuan ha mermado y como consecuencia, en el último año y medio, China ha pasado del modelo  de devaluación de su moneda a uno que aumenta la concesión de créditos dentro de la economía. La moneda china cayó en 2016 en un 6,6% y Trump se agarró de esto para decir que están manipulando la caída del precio. Algunos analistas creen que en realidad, Pekin lo que intentaba era evitar un rápido descenso porque el bono estatal chino a 10 años había bajado en 21 puntos básicos. 

Estos son síntomas de una crisis de liquidez y la información disponible del Banco Central chino apunta a una enorme fuga de capital. Esta es razón suficiente para que Pekin ponga énfasis en que quiere preparar a su economía para las políticas monetarias. Los analistas económicos añaden que quiere manipular las condiciones comerciales a favor de sus exportadores para reducir, de manera gradual, las presiones sobre la deuda, que sigue creciendo. 



Estados Unidos y China son los países más endeudados del mundo. El Fondo Monetario Internacional  ha prevenido que la deuda global se sitúa este año en el 224% del PIB, mucho mayor de la que teníamos con el inicio de la crisis en 2007. El organismo financiero mundial apunta a una elevación extrema de la capacidad de gestionar la deuda mediante el descenso en los tipos de interés, que ha extenuado por completo los márgenes del sistema bancario. No hay beneficios operativos por los bajos intereses y como resultado se observa una mayor insolvencia a nivel financiero en instituciones bancarias y en otras que no lo son, como los fondos de pensiones, las compañías de seguros.

El FMI destaca también una aumento significativo de la deuda en las economías emergentes, entre las que figura China, lo que supone una nueva dimensión de la crisis.
Rusia, Noruega, Arabia Saudita y Emiratos Árabes han utilizado la subida del precio del petróleo y otras materias primas para crear reservas y mantener el crecimiento económico en momentos de recesión.

China ha utilizado los excedentes del comercio exterior para crear sus propias reservas, pero la mayor parte ha ido a parar al sistema crediticio por el constante incremento de la deuda y, aunque dispone todavía de un colchón para mitigar las crecientes tasas en el comercio exterior, esto no durará eternamente.

Los procesos industriales se encuentran integrados a nivel global y sería muy difícil en la práctica que Estados Unidos logre re-estructurar de forma considerable el comercio con un socio comercial tan grande como China. La imposición de impuestos directos o la restricción en las cuotas de importación serían medidas regresivas para la economía norteamericana.Trump ha prometido, sin embargo, impulsar la economía en el cinturón del óxido, el pulmón industrial del país, y considera al gigante asiático como su mayor competidor, la mayor amenaza a sus planes. Hay mucha deuda, mucho crédito y muchos bonos entre los dos países, acompañados de informaciones falsas y bulos.

El debate entre solvencia y liquidez es viejo. Al inicio de la crisis de este siglo se hizo necesario cubrir con más dinero a los bancos, que eran y siguen siendo insolventes, como ocurre con las empresas chinas. Muchos de los instrumentos al servicio del sistema financiero global, algo que el FMI nunca menciona, es que son fraudulentos. Hasta ahora, el oro y la plata han sido los mejores barómetros para sopesar en qué nivel de financiación estamos, pero hasta estos han sido objeto de manipulación en los bancos centrales y en los proveedores de los metales, a excepción del big coin, que, según se observa, marca máximos históricos en su capitalización bursátil favorecida por la gran fuga de capitales.

China no es que esté muy ducha en las prácticas capitalistas porque antes era comunista arrecima. La idea sobre el mercado de valores y el comercio de divisas es un concepto muy nuevo para esa república asiática y si a ello añadimos su conocida cultura del fraude tenemos entre manos valores tóxicos.

Los precios cambian a tenor de las operaciones bursátiles generadas por ordenadores, esto se refleja como análisis económico de los diversos medios, pero en realidad recibimos información de una máquina y con estos datos se negocia el 85% de las acciones en Bolsa. La realidad económica queda  de esta manera encubierta para dar paso a una retroalimentación de noticias falsas.


Cuando estalló la crisis, se conoció que bonos y obligaciones colaterales de la deuda y del mercado hipotecario eran falsos y al crearse el mercado de valores entre Estados Unidos y el Reino Unido la fraudulencia quedó incorporada. China pudo crecer así con títulos de entre 18 mil a 27 mil millones de dólares y la interconectividad con la economía global afectó a otros mercados.

Algunos analistas financieros vaticinan que habrá otra crisis como la del 2007, aquella marcada por el cambio de Administración entre George Bush y Barack Obama. Los mercados han mejorado a marchas forzadas, pero están implosionando como cuando la crisis del mercado inmobiliario de 2008. Y esta será la era Trump. Veremos como lo soluciona el magnate.

viernes, 6 de enero de 2017

CONTINUA EL NOVELON ENTRE RUSIA Y ESTADOS UNIDOS






Por Mirta Balea

La elección de Donald Trump como próximo presidente de Estados Unidos podría modificar las alianzas de Estados Unidos a nivel mundial con un previsible acercamiento a Rusia a partir de que ocupe su puesto el próximo día 20.

Un plan del estratega Henry Kissinger preve que podría tener lugar una normalización de las relaciones entre los dos países y un levantamiento de las sanciones a Rusia. Lo más importante del contenido del documento radica en los párrafos en que habla de "admitir que algunos países fronterizos están en el área de influencia de Moscú" y en "reconocer que Crimea es rusa".

Kissinger ejerció como secretario de Estado en los gobiernos de Richard Nixon y Gerald Ford entre los años 1969-1977 y fue consejero de Seguridad Nacional de este último. Es de estos personajes en la esfera internacional que tienen gran influencia en la política y no solo de Estados Unidos porque no hay que olvidar que forma parte del muy influyente grupo de presión internacional Bildenberg.

Obtuvo el premio Nobel de la Paz en 1973 con el argumento de que logró un alto al fuego en Vietnam después de hacerse cargo de gestionar la guerra y ponerle fin. Ha sido y es el artífice de la estrategia de distensión, en su momento con la Unión Soviética y China, y ahora con Rusia.

Su figura se ha visto oscurecida por sus vínculos en los años 70 con las dictaduras del cono sur americano y la llamada operación Condor, encaminada a "limpiar" de disidentes a Argentina y Chile. Grupos pro-derechos humanos instan a que se le retire el premio Nobel y que le procesen por complicidad en crímenes de guerra.

Incluir lo de un reconocimiento de Crimea como rusa -aunque no se piense en hacerlo a bombo y platillo- sería difícil de digerir por la Unión Europea y en particular por el gobierno de Ucrania. Reconocer la autoridad política de Moscú sobre algunos de los territorios aledaños, otrora satélites de la Unión Soviética y ahora repúblicas independientes, sería como minimo un retroceso a la guerra fría si no sentarse en un polvorín a la espera de que explote.
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Al felicitar a Trump por su victoria, el presidente ruso Vladimir Putin dio muestras de querer avanzar por el camino del acercamiento y de las buenas relaciones bilaterales con Estados Unidos y evitar cualquier crisis, como la provocada en las dos últimas semanas de diciembre por el presidente Barack Obama.

El mandatario tomó varias medidas entre las que figuró la expulsión de 35 diplomáticos rusos y el cierre de dos edificios de la embajada y dos consulados, entre otras, tomando como base las divulgadas intrusiones de Moscú en la campaña presidencial norteamericana. La Casa Blanca había venido advirtiendo desde mucho antes del hackeo a que los rusos sometían al país.

Los analistas preven que esta situación se verá incrementada en los próximos 15 años y no solo por parte de Rusia, sino de China, que ya ha hecho incursiones de este tipo en Estados Unidos. Todo el asunto podría resultar mucho más preocupante si afecta a la información financiera y económica norteamericana.

El alejamiento de un enfrentamiento entre Estados Unidos y Rusia sería bienvenido por la comunidad internacional teniendo en cuenta que son las dos grandes potenciales nucleares mundiales. De producirse un conflicto en un área en la que tengan influencia, metería al mundo en tensiones, que todos creían superadas con el presunto fin de la guerra fría. Si los dos grandes poderes se entienden, cualquier problema tendría pocas posibilidades de prosperar.

El año 2016 ha sido de distanciamiento y las recientes acciones de Obama han inflamado la hoguera, en especial después del comunicado conjunto del FBI y la Agencia de Seguridad Nacional haciendo públicos los detalles de las técnicas y tácticas del presunto hackeo informátco del gobierno ruso.

Los congresistas republicanos no se han alineado con las sospechas de la Inteligencia, que informó a Obama de lo ocurrido, y creen que deberían aportarse más pruebas de los ciberataques y no circunscribir las sospechas a un mero informe corporativo de cómo pudieron llevarse a cabo.

Portavoces rusos reaccionaron airadamente a las medidas de la Casa Blanca considerándolas ruinosas para las relaciones bilaterales, incluido el ministro de Asuntos Exteriores, Sergei Levrov. En cambio Putin, contra todo pronóstico, decidió no sumarse al carro de las sanciones y ha decidido esperar a la entrada de Trump en la Casa Blanca.

Putin llegó incluso a invitar a niños estadounidenses a presenciar una fiesta navideña en el Kremlin, con toda probabilidad para contrarrestar las informaciones divulgadas por varios medios de prensa norteamericanos de que como contramedida había ordenado el cierre de la escuela anglo-norteamericana en Moscú, lo que resultó ser falso.

Rusia se ha anotado un tanto en la escena internacional en las últimas horas al lograr el unánime apoyo del Consejo de Seguridad de la ONU a una propuesta de paz para Siria.

El documento de la ONU llama a las partes a dar garantías para un acceso de la ayuda humanitaria a toda Siria y avala el cese del fuego, vigente desde el pasado 30 de diciembre, entre el régimen de Bashir el-Assad y las facciones opositoras en armas desde hace cinco años.

Esto no supone, como se ha encargado de hacer notar Putin, que se suspendan las acciones anti-terroristas contra el Estado Islámico y el Frente al-Nusra, ambos fuera del acuerdo de alto al fuego, cuyos garantes son Rusia, Turquía e Irán y ahora la ONU. 

Trump ha dicho públicamente que admira el nervio mostrado por Putin al postergar el tema y no irritar aún más la situación creada por Obama hasta la llegada a la Casa Blanca del presidente electo. Ahora solo queda esperar si bajo la nueva Administración republicana las relaciones mejoran tal y como todos esperan.