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jueves, 23 de octubre de 2025

RUSIA vs UCRANIA

 A la hora de sopesar el coste de una guerra, hay preguntas relevantes: quién la hace y por qué y como resulta su desarrollo en el campo de batalla. La invasión de Rusia a Ucrania hace cuatro años ha derivado en el mayor conflicto armado en Europa desde la II Guerra Mundial. Como podemos intuir en nuestra Era tales enfrentamientos tienen lugar la mayoría de veces entre grupos étnicos o religiosos y entre bloques de poder, ¿Qué de particular tiene este? Pues el deseo de un hombre, que aún se siente soviético, de recuperar  la esfera de influencia perdida en 1991; el resto responde al propio devenir de la contienda.


El presidente ruso Vladimir Putin, subió a la poltrona del Kremlin en 2012 apoyado por el Partido Conservador Rusia Unida, lo que ya nos puede ir dando una pista de nuestro personaje; y podrá mantenerse en el cargo hasta el 2036 debido a una enmienda constitucional de 2020. Como solía recordar Julio César, lo que yo escribo en un trozo de papel, es la ley y lo mismo siente Putin. En 2014, ocupó el primer lugar de la lista Forbes entre los hombres más ricos del mundo con 40 mil millones de dólares, luego fue bajando a gran velocidad y en la de 2024 no está siquiera entre los diez primeros. Desde el año 2000 ha estado ininterrumpidamente oscilando entre primer ministro y/o presidente de la Federación Rusa. El 17 de marzo del 2022 la Corte Penal Internacional libró una orden de detención en su contra por crímenes de guerra en Ucrania, así que solo puede moverse dentro de las zonas en las que pueda sentirse protegido,


Una de sus biógrafas, Masha Gressen, asegura que en su tiempo en la KGB lo mas que realizó fueron informes inútiles basados en la prensa. Markus Wolf, jefe de los espías de la Stasi de Alemania del Este, coincidió en algunas de estas evaluaciones. Yo no me creo ni medio porque todo esto puede formar parte de un ardid, muy digno de la pasada guerra fría, de restar importancia a sus actividades para evitar alguna investigación periodística, que arroje revelaciones incómodas. En general, su trabajo figuró siempre como satisfactorio para sus jefes de la KGB, en la que ingresó en 1975.


En la guerra que libra contra el pueblo ucraniano, ha dejado varias veces muy clara su idea de que Rusia y Ucrania son "el mismo pueblo", con lo que niega cualquier soberanía e independencia de ese territorio porque no es solo un país vecino, "es una parte inalienable de nuestra historia, cultura y espacio espiritual". Todos estos años se ha dedicado en cada discurso a inculcar la idea de la gran nación rusa y que el imperio soviético "será reconstruido por diferentes medios: la fuerza, la diplomacia y la presión económica". Su pensamiento resulta meridianamente claro: recomponer la amplia zona de influencia y seguridad, que otrora perteneció a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, con una retórica nacionalista para ganar el apoyo de una mayoría de rusos, nada críticos con la guerra porque la ven como la manera de restablecer la gran potencia perdida. Los extremistas en su gran mayoría están convencidos de su propia rectitud y para llevar adelante su postulado son capaces de masacrar a todo un pueblo o a un solo individuo simplemente porque no piensa como ellos. Putin es un hombre inteligente, pero resentido , que forma parte de esa parte de Rusia decidida a llevar adelante una política expansionista hasta el extremo. No quiere terminar la guerra, no ambiciona la paz, y, aunque a veces nos asuste pensarlo, desea empezar otros conflictos.


Si decimos que el objetivo inmediato del presidente ruso -en el punto en que se encuentra en la actualidad el conflicto- es conocer el alcance de la defensa antiaérea de la OTAN, sobre todo los sistemas cercanos a territorio ruso y de países otrora integrantes del desaparecido Pacto de Varsovia, no creo revelar nada que no se pueda intuir. Recuerden, hablamos de un líder expansionista extremista. Él es de los que prospera en la guerra tras haber fracasado en la paz.  A los seres humanos, el miedo llena toda nuestra capacidad sensorial, es la forma más primitiva de las emociones, la que nos alerta sobre los peligros y nos muestra nuestras limitaciones y de eso se han valido siempre los terroristas. Es la manera de someternos y hacernos acatar lo que ellos desean, así como también los tiranos, los dictadores, los déspotas, los sátrapas, los que quieren aferrarse al poder, una vez lo alcanzan, y expandirse como una telaraña. Hay que decir, que con Ucrania, el soberano del Kremlin pinchó en hueso, y cuando pensaba presumir de una rápida rendición halló una resistencia digna de apoyo y admiración internacionales.


Después de casi cuatro años de guerra, ¿vamos a apostar ahora porque el déspota ruso se retirará, aceptando una derrota? No. Él ha necesitado siempre, desde el minuto uno de la la invasión, ampliar fronteras y puede que en ocasiones, como ahora, haya estado bloqueado por la sorpresa o la paradoja, pero seguirá en su empeño de reconstruir lo que nunca más será. Puede que a estas alturas hasta haya meditado otro nombre para el gran territorio que tiene en mente conquistar y no lo llame URSS para evitar que lo tilden de "copiota",  porque de socialista no le queda nada. El se ve mejor como una Catalina la Grande, una de esos seres célebres capaces de moldear la historia con su inteligencia y ambición.


Si aceptamos la definición de Putin sobre Ucrania, que la empujaría a ser un protectorado de su nuevo imperio, otro tanto habría que aplicar a Polonia, país soberano e independiente, obligado a protegerse de la voracidad colonialista de Moscú. Un breve resumen histórico indica que dejó de ser estado independiente en 1795 durante el llamado Tercer Reparto entre el Imperio Ruso, Austria y Prusia y recuperó su soberanía en 1918, en suma, 123 años después de varias reparticiones entre bloques de poder. A esto  habrá que añadir el tiempo en que estuvo dentro de la influencia de la URSS, después de finalizada la II Guerra Mundial, otro reparto más de las zonas de poder en el mundo, que el líder Stalin supo aprovechar a su favor. Es decir, 44 años sin decidir por sí mismos. Esto último se logró, dos años antes de que se viniera abajo la URSS por la lucha sin cuartel del Sindicato Solidaridad, liderado por Lech Walesa, que puso de rodillas al Partido Obrero Unificado Polaco frente a las mismas narices del Kremlin. 


Así que no puede parecernos extraño que Putin haya aprovechado para fustigar a los polacos en su estrategia de análisis de las defensas de la OTAN como parte de las oportunidades, que le brinda la guerra contra Ucrania. Pero como ha ocurrido tantas veces en la historia con personajes similares perdió de vista que los polacos, como tantas otras veces en su historia, se defenderán de la ambición del nuevo zar ruso. Porque lo de que Varsovia se viera obligada a invocar el artículo 4 de la OTAN, cuando, entre el 9 y 10 de septiembre pasado, sufriera una agresión  sin precedentes desde el estallido del conflicto ruso-ucraniano con la penetración en su espacio aéreo de 19 drones rusos en una incursión bélica no planeada ni autorizada, no es solo digna de tomarlo muy en cuenta sino que como diremos más adelante forma parte de la estrategia fijada por Moscú. El primer ministro polaco, Donald Tusk, declaró que los drones de la amenaza directa resultaron derribados. Un helicóptero ruso de la Flota del Báltico violó las aguas territoriales polacas y voló sobre ese país la misma noche del 9 de septiembre. El artículo 4 permite a cualquier país miembro de la OTAN a solicitar consultas si percibe peligro en su integridad territorial, independencia política o seguridad, pero no desencadena una acción militar inmediata, sino que despliega el abanico de ideas y debates para bloquear lo que esté ocurriendo y afianzar los principios de confianza y ayuda entre los aliados. O al menos así es como está planteado.


¿Nos hemos olvidado acaso de que la II Guerra Mundial dio inició con la invasión de los nazis alemanes a Polonia? Al margen de que el propósito era expandirse hacia Europa Oriental, como aprendemos en los libros de Historia, estaba también la anexión de Gdansk, que ellos no podían pronunciar y llamaron Danzig. Había un plan de conquista llamado Blitzkrieg o guerra relámpago, tal y como pensó Putin al entrar en Ucrania. Si bien para los nazis el factor sorpresa le ofreció grandes réditos al ocupar otros territorios con cierta rapidez, se vieron expuestos después a la derrota con muchos errores cometidos durante la contienda, como el hecho de pasar por alto la voluntad de los pueblos de no dejarse doblegar, tal y como ocurre con los ucranianos. No fue corta aquella guerra, ni lo está siendo ésta.


Previo a la incursión de los drones el 9 de septiembre pasado, Polonia había sido objeto ya de varias provocaciones. Si hacemos inventario vemos que el 29 de diciembre del 2024, un misil ruso sobrevoló el país durante menos de tres minutos. Cometeríamos, sin embargo, un error si confundimos velocidad con movimiento. Ese tiempo fue suficiente para el rastreo por los sistemas nacionales y de la OTAN, de la incursión aunque entonces solo se dieron pasos diplomáticos; fue convocado el encargado de negocios del Kremlin en Varsovia. No habían pasado tres meses, cuando otro misil voló sobre el territorio polaco de Oserdow con destino a Ucrania por error, provocando la activación de las defensas aéreas propias y de los aliados. El 11 de febrero el mismo sistema Su-24, que ocasionó el falló anterior, ofreció otro espectáculo por error cuando sobrevoló la bahía de Gdansk durante un minuto y 12 segundos, adentrándose unos 6,5 kilómetros en territorio polaco. Este puerto frente al Mar Báltico tiene tanta importancia estratégica para los rusos como la tenía para los nazis alemanes, y da igual si dicen que fue un fallo como en los casos anteriores, sabemos lo que hay en juego. Allí nació, por cierto, el movimiento del Sindicato Solidaridad, liderado por Lech Walesa, clave en el fin del comunismo en Europa. Como dije, no importa si aceptan haber incursionado "por error", lo siguieron haciendo dos meses después con un helicóptero de combate de la Flota Rusa del Báltico en las aguas territoriales polacas y siguió viaje hasta su espacio aéreo, rastreado por la Agencia Polaca de Navegación y seguido hasta que abandonó los límites. 


El 20 de agosto del 2024 un Geran-2 explotó y se estrelló a medianoche en Osiny, cerca de Lukow, apenas a 100 kilómetros de la frontera común.; al mes siguiente, dos drones rusos penetraron en Polonia mientras atacaban el oeste de Ucrania, fueron custodiados hasta los límite por aviones polacos y de los aliados. Cuando la incursión de septiembre tuvo lugar, ya  había caído otro aparato no tripulado en territorio polaco de Polatycze, cerca de la frontera con Bielorrusia, un aliado de Putin, que permitió en su territorio la realización de ejercicios militares a las Fuerzas Armadas Rusas previos a la invasión a Ucrania. En aquellos días, los sistemas de defensa antiaérea y los radares estuvieron en alerta máxima y varios aeropuertos en territorio polaco fueron cerrados hasta el cese de la amenaza. En apoyo de Polonia vinieron aliados holandeses, italianos y estadounidenses.  El 19 de septiembre, dos aviones de combate rusos violaron la zona de seguridad de la plataforma de perforación Orlen Perobaltic, Esta última escalada contra Polonia fue planeada  desde julio pasado. Lograron instalar y se descubrieron unas tarjetas SIM polacas en drones rusos derribados en Ucrania, según una investigación realizada por el medio de comunicación ucraniano Defense Express, publicada el pasado 10 de septiembre. El descubrimiento puso al descubierto el plan de Moscú de probar la conectividad de sus drones con las redes móviles polacas, y no solo con estas porque una estratagema similar se detectó con fichas lituanas y se sabe que vienen utilizando la táctica en la propia Ucrania. El uso de Internet móvil como se ha visto en los casos de referencia permite a los aparatos no tripulados habilitados con cámaras a trasmitir en tiempo real las imágenes y datos de reconocimiento, ajustar las rutas de vuelo y capturar información sobre los sistemas de defensa aérea en una guerra electrónica. Esta investigación debería alertar a los aliados sobre la importancia de este tipo de tecnología con vista también a maniobras militares rusas los mares Mediterráneo y Báltico como las realizadas hace poco con Bielorrusia Zapad-202.


Los países miembros de la OTAN habían venido denunciado violaciones de sus espacios aéreos por parte de Rusia. Zelensky advirtió durante su intervención en el Foro de Seguridad celebrado recientemente en Varsovia : Moscú está poniendo a prueba hasta dónde puede llegar. En ese espacio de encuentro,  propuso crear un sistema conjunto de defensa antiaérea con participación de Ucrania, Polonia y otros socios regionales para contrarrestar la amenaza rusa. Por si a alguien no le queda claro, lo que el presidente ucraniano considera necesario es establecer un sistema paneuropeo de defensa aérea. Las amenazas rusas, en opinión de algunos analistas militares, son la respuesta obstinada de Putin por las sanciones económicas y comerciales impuestas por la Unión Europea y Estados Unidos.


Hay unos 10 países de la OTAN afectados por las incursiones aéreas rusas sobre sus territorios. Estonia  fue sorprendida por tres MiG-31 de combate el 19 de septiembre pasado, una operación de 12 minutos sobre el golfo de Finlandia. El encargado de negocios ruso, convocado por las autoridades en Tallin, negó que su país estuviese involucrado en la violación. Pero lo ha hecho cuatro veces este año. Lituania es otra nación expuesta a las amenazas rusas con drones enviados desde Bielorrusia. Cuando en febrero del 2023 varios de estos aparatos cruzaron su espacio aéreo, el ministro de Asuntos Exteriores,  Kestutis Budrys, los vio como una señal de que los rusos pretenden ampliar a otros territorios europeos de la OTAN la guerra de Ucrania, medie o no de antemano una provocación.  "La amenaza es real y cada vez mayor", apuntó con alarma. Lituania, con una costa amplísima bañada por el Mar Báltico y con Rusia en su flanco sur, ha exigido elevar el tono y pasar de la mera vigilancia a la acción. El Gobierno lituano aprobó recientemente una ley para autorizar a sus fuerzas armadas a derribar cualquier aeronave no tripulada, que viole su espacio aéreo, lo que evidencia la gravedad de la situación en la que se halla. Esta medida de neutralización de aparatos de bajo coste como los drones en relación con el gasto mucho mayor del uso de misiles de largo alcance para tumbarlos resultará a la larga una sangría insostenible para las arcas  tanto de Lituania como de sus aliados europeos. Las alarmas no se han disparado de momento porque ninguno de los bandos desea una confrontación a un mayor nivel. Letonia encontró  el 18 de septiembre de 2025 fragmentos de un dron ruso Gerbera en una playa occidental cerca del mar Báltico, pero antes, el 7 de septiembre del 2024, un dron militar se estrelló en suelo letón.  Y esto es solo el inventario concerniente a las repúblicas bálticas.


Noruega es otro país que ha sufrido al menos tres violaciones de su espacio aéreo entre abril y agosto de 2025. Suecia ha sido otra víctima temprana de estos amagos de amenazas de Moscú cuando el 4 junio del 2024 un bombardero SU-24 sobrevoló la estratégica isla de Gotland, en el mar Báltico, una plataforma ofensiva/defensiva para los suecos y para la OTAN, muy en especial ante las nuevas tensiones creadas por Rusia. El aparato se retiro tan solo cuando el país desplegó dos cazas Jas-39 Gripen y le obligó a salir fuera de su jurisdicción. La ultima incursión sobre Rumania tuvo lugar 13 de septiembre de este año cuando el dron Shahed planeó sobre ese territorio antes de volver a dirigirse a Ucrania, pero un año antes otro dron había sobrevolado el espacio aéreo, según información del Ministerio de Defensa Nacional Rumano. Moldavia ha sufrido múltiples violaciones, la última el 13 de febrero de este año, y Alemania, al menos en una ocasión.


La estrategia de Rusia en su guerra contra Ucrania es de desgaste, con ataques continuos y frontales, el uso intensivo de la artillería y de drones; usa también los pequeños grupos de asalto para resquebrajar la logística y avanzar de manera gradual.  La maniobra de apertura de la guerra fue el asalto aéreo al aeródromo de Gostomel para establecer una cabeza de puente y avanzar hacia Kiev con el apoyo de columnas mecanizadas de Bielorrusia. Y aunque Ucrania esperaba el ataque, la desestabilizaron las operaciones de Inteligencia sobre algunos jefes de unidades  e instituciones y los sabotajes en la retaguardia en la primeras horas. Zelensky logró trasmitir un mensaje de confianza,  resistencia y coraje a su pueblo y la aviación ucraniana mantuvo a raya a los rusos, que no llegaron a Kiev. La estrategia de Ucrania es defender su soberanía y resistir hasta convertirse en una nación fuertemente armada y con cierta táctica, desgastar a su enemigo. Ambas partes usan drones de corto y medio alcance y Kiev desea que a largo plazo los ataques sean muy caros para los rusos. De ahí la utilización de tácticas disuasorias y evitar la batalla convencional y por supuesto, y no menos importante, buscar apoyo militar con países europeos y Estados Unidos. Su idea del paneuropeísmo en la defensa aérea persigue desarrollar un ejército común. 


Ante lo que la OTAN ha percibido como una amenaza, se puso en marcha la Operación Vigilancia, una suma de actividades disuasorias  para proteger el espacio aéreo y marítimo de sus países miembros. Caso de detectarse una amenaza, se lanzan aviones de combate para identificar y escoltar a la aeronave sospechosa. La Policía Aérea Reforzada es parte de las medidas de seguridad en el flanco este europeo, en el caso del marítimo dispone de la Operación Sea Guardian, en especial sobre el Mar Mediterráneo. Ambas secciones se complementan con operaciones de vigilancia y protección de las infraestructuras submarinas críticas como cables de datos y gasoductos en el Mar Báltico. Si hablamos de capacidades convencionales, la OTAN es más fuerte que Rusia, ya que la supera en aeronaves, buques de guerra y vehículos terrestres. En términos de armamento nuclear, el Kremlin posee un arsenal mucho mayor, lo que un analista militar consideraría elemento clave en su poderío estratégico. 


Otro elemento de autodefensa es el proyecto OCTOPUS, una iniciativa de colaboración diseñada para mejor la capacidad europea para contrarrestar las amenazas aéreas, y que implica la producción a gran escala de drones de interceptación en Gran Bretaña diseñados en Ucrania. Esto formará parte de una más amplia estrategia llamada muro de drones. "Rusia no debe tener ninguna duda: la OTAN y sus aliados emplearan, según el derecho internacional, todos los instrumentos militares y no militares necesarios para defendernos y disuadir cualquier amenaza procedente de cualquier dirección, dice una declaración, que agrega: Seguiremos respondiendo de la manera en el momento y el ámbito que elijamos. Nuestro compromiso". Reiteró también "su compromiso de apoyar a Ucrania "cuya seguridad contribuye a la nuestra en el ejercicio de su derecho inherente a la autodefensa contra la brutal y no provocada guerra de agresión de Rusia".


Desde el inicio de la invasión, el Kremlin ordenó que se la llamara "operación militar especial". Cría entonces que su labor de zapa llevaría a la rendición a los ucranianos y aquella entrada en acción duraría a lo sumo unas semanas; a lo que se enfrenta ahora es a una guerra pendular. Los eufemismos, tan del gusto de Moscú, llegan a llamar a la guerra la manera de mantener la paz (nunca violada por parte de la autoridades de Kiev), al más puro estilo tardo soviético; el término guerra jamás se utiliza por los medios de comunicación rusos ni por sus líderes, sujetos todos a la supervisión y control llamado del Rozkomnadzor; prevalece el silencio informativo con la ausencia de imágenes o datos reales de como se desarrolla el conflicto en el campo de batalla. Decía Unamuno que el silencio es la mayor de las mentiras. Ante los suyos, Putin aparece como un líder que se ha visto obligado a llegar a esa situación ante las muchas "provocaciones" de Ucrania, convirtiendo así a la víctima en verdugo. Este es un hombre de gran disciplina ( hasta la brutalidad ) y que presta la máxima atención a los detalles.


El balance humano de esta guerra hasta los índices de septiembre del 2024 es de 600 mil rusos y 480 mil ucranianos muertos. Son datos reveladores de hasta donde puede llegar el Kremlin si echamos cuentas con otros conflictos en los que se ha involucrado Rusia, primero como URSS en la guerra de Corea, la invasión de Checoslovaquia en 1968, la guerra de Vietnam en apoyo del Norte, la afgano-soviética, que duró diez años, y, después, como Federación Rusa en la de Chechenia y la ruso-georgiana y la intervención en Siria en 2015. En Ucrania, podríamos estar ante el más mortífero registrado desde la II Guerra Mundial y el que más bajas ha causado a los rusos.


A medida que los estas fuerzas avanzan y ocupan nuevos territorios, el numero de ucranianos disponibles para la lucha armada disminuye. De 42 millones de ciudadanos residentes en el país antes de la invasión e inició de la guerra, quedan entre 25 a 27 millones. Si bien los rusos han perdido al menos 600 mil soldados y los ucranianos, 400 mil, las cifras no deben engañarnos, las pérdidas proporcionalmente son mayores para Ucrania.  Zelenski, alertó ante la ONU el pasado 28 de septiembre que Rusia está poniendo a prueba a Europa con incidentes híbridos, como las al menos seis violaciones del espacio aéreo de los países miembros de la OTAN.


Ante la ONU precisamente, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Lavrov, amenazó con una respuesta contundente de su país ante cualquier agresión. A pesar de sus varias incursiones sobre el espacio aéreo europeo, el representante de Putin no pudo mencionar ninguna provocación a su país.  Aprovechó la ocasión para reiterar, ante la posibilidad de sentarse a negociar un acuerdo de paz, con Ucrania, que esta nación no recuperará los territorios ocupados durante la actual contienda. Hasta el momento, el ejército ruso controla entre un 18 a 20% del territorio ucraniano, concentrado ante todo en el sur y el este, lo que se cifra en 3,200 km2 de tierra ucraniana ahora en manos rusas. Algo similar a lo ocurrido con la península de Crimea en 2014 cuando tuvo lugar la anexión condenada internacionalmente. Aunque en poder de los rusos, este territorio en la costa septentrional del mar Negro en Europa Oriental, sigue considerándose parte integral de Ucrania por la mayoría de países y en particular por las autoridades de Kiev, que la reivindican como parte de las tierras ocupadas. Moscú sigue aplicando la leyes de la Federación Rusa en este territorio. En un censo del 2001, el 77% de los habitantes de esa región tenían como lengua materna el ruso, un 11.4%, el tártaro y un 10.1%, el ucraniano.


La orientación en la guerra es sobre todo, según algunos analistas, una cuestión de matemáticas, un buen líder político o militar, sin embargo, echará mano también a la destreza y al instinto. Existe una gran disparidad entre la realidad y la mitología creada alrededor de un determinado acontecimiento y entre la sutileza de quienes participaron en la contienda y los relatos leídos en la prensa. Ucrania ha demostrado una gran capacidad de resistencia y defensiva con pocos recursos frente a un enemigo formidable. La información de la que disponemos nos indica que los rusos siguen depositando la iniciativa de la guerra en los generales y otros altos mandos, lo que les ha producido pérdidas notables a ese nivel. Al menos diez generales han muerto en el conflicto con Ucrania, según el Kremlin, pero el país ocupado ha reivindicado el deceso de otros cinco, de los cuales Kiev ha identificado a dos. En cuanto a soldados, los rusos han perdido 160 mil de acuerdo a cifras de diciembre del 2024 y 250 mil hacia agosto de 2025, además de 810 mil heridos. Sabemos que este número llega al millón en lo que va de conflicto armado, según el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Ucrania. La cantidad de ambos bandos en total podría ser de 1,4 millones, e acuerdo al Centro de Estudios Estratégicos de Washington.


Después de casi cuatro años de enfrentamientos, la guerra ruso-ucraniana se ha consolidado como un conflicto de desgaste, con ataques continuos y frontales, el uso intensivo de artillería, además de los drones para avanzar de manera gradual mientras deterioran la logística.  El uso de drones de largo alcance por ambas partes ha centrado buena parte de las hostilidades. Ha convertido a ambos países en economías de guerra, todo lo que producen y gastan va destinado al conflicto.  La utilización de aparatos no tripulados ignora el credo clásico de la guerra porque pueden destruir enclaves considerados antes como seguros. En la última   semana, Rusia lanzó unos 50 misiles, más de 3,270 drones de combates y 1.370 bombas guiadas contra Ucrania. Los drones de combate son aviones no tripulados de reconocimiento con carga armada, lo que obliga a la OTAN a redefinir las estrategias de defensa en el flanco este de la Alianza. España, que participa en la Operación Vigilancia, ha aumentado sus capacidades de radar para identificar objetos más pequeños. La movilización ciudadana y gubernamental se sigue extendiendo por el continente. Alemania acordó la vuelta al servicio militar para fortalecer sus fuerzas armadas El principal elemento disuasorio sigue siendo el respaldo inequívoco de la OTAN y su presencia reforzada en la región,


La Alta Representante en Política Exterior y Seguridad Común de la UE, Kaja Kallas, ha reafirmado el compromiso de Europa con Ucrania con financiación y envío de armamento. Esta mujer, en busca y captura por el Kremlin, pretende limitar los movimientos de los diplomáticos rusos en la UE. Esto implicaría que cualquier estado miembro podría rechazar la entrada a su territorio de este personal dentro de sus leyes de seguridad. Esto forma parte de un nuevo paquete de sanciones contra Rusia, que incluye la propuesta de prohibición de la Unión Europea a las importaciones de gas natural licuado ruso en el marco de un año. El proyecto de acuerdo para proteger los intereses comunitarios en materia de abastecimiento energético proveniente de la Federación Rusa nace de la gradual prohibición de petróleo y gas natural licuado con vista a finalizar la dependencia en 2026. Esta propuesta cuenta con la aprobación del Comité de Industria, Investigación y Energía del Comercio Internacional.

Rusia es un importante exportador de gas y petróleo. Las sanciones promovidas por la Unión Europea y Estados Unidos contra Putin han provocado el aumento en los precios de la energía y los combustibles, con el resultado de un impacto grave en la economía de hogares y empresas, El Fondo Monetario Internacional planteó que la inflación mundial, que había crecido significativamente desde el inicio de la guerra ruso-ucraniana, podría alcanzar un 8,3%  y así ha sido desde 2022, si bien las cifras varían según los períodos y países. Lo que afecta a la inflación es la oferta de bienes, el transporte, la demanda y los sucesos geopolíticos, como en este caso, la guerra. Uno de los indicadores del merado energético al alza es el precio del barril de Brent (referente europeo) con una cotización por encima de los 100 dólares por barril. 


Rusia y Ucrania son grandes exportadores mundiales de cereales y aceites vegetales. Un bloqueo a los puertos ucranianos del Mar Negro, siendo el principal Odesa, cuyo control mantiene Kiev a pesar de los intensivos y constantes ataques rusos, crearía un problema para el tránsito comercial, paralizaría las exportaciones, lo que promovería una subida de los pecios de los alimentos y derivaría en una crisis alimentaria. La mayoría de puertos ucranianos están bajo control de los rusos salvo Odesa, que permite seguir exportando mercancías con una pasarela marítima por aguas territoriales de la OTAN. Turquía, que controla los estrechos del Bósforo y los Dardanelos, creó problemas temporales en dos ocasiones: en marzo de 2022 cuando evitó el paso de buques rusos y en enero del 2024 al bloquear el paso de un dragaminas británico donado a Ucrania. Estas interrupciones intermitentes e importantes fue lo que llevó a la OTAN a crear el corredor alternativo. Seis países comparten en total la costa del Mar Negro:  Bulgaria, Georgia, Rumania, Rusia, Turquía y Ucrania. Rusia tiene 800 km y Ucrania 2782, incluido el Mar de Azov.


Han habido varios intentos de poner fin a la guerra ruso-ucraniana desde febrero del 2022. Los desacuerdos sobre puntos claves han impedido seguir con las conversaciones,  Rusia reclama la aceptación europea de la anexión de cuatro regiones del sur y este de Ucrania: Donetsk, Lugansk, Jerson y Zaporiya y como quinto elemento la península de Crimea. Serían unos 90.000 kilómetros cuadrados o un 15% del territorio. De llevarla adelante, estaríamos ante la mayor anexión de territorio europeo desde la II Guerra Mundial. Unas encuestas cerradas encargadas por Moscú en Ucrania en julio de 2022 señalaban que cerca de un 30% de los encuestados apoyaban unirse a Rusia, otro 30% deseaba permanecer en bajo soberanía ucraniana y el resto se había negado a responder. En otro sondeo, el del Instituto Internacional de Sociología de Kiev, realizado entre el 13 y 18 de marzo de 2022, el 77% de los ucranianos residentes en los territorios ocupados por Rusia afirmaron que hasta apoyar la prolongación de la guerra era preferible a conceder a los rusos territorio ucraniano y no sostendrían concesión alguna a Moscú, Comparando estas y otras investigaciones sobre el estado de ánimo de la población, solo un 24% de los rusos étnicos en Ucrania apoyaban alguna entrega de territorio a Putin.


Ucrania ha solicitado en ocasiones garantías de seguridad como medida temporal antes de poder integrarse en la OTAN, pero sigue sin haber consenso entre los miembros para un acuerdo de esta naturaleza. Zelenski declaró en 2023 que Ucrania no negociaría con los rusos a menos que retiren sus tropas. Después de EEUU, Alemania es el mayor apoyo de Ucrania, tanto en lo político como en lo financiero, militar y humanitario. La reciente oleada de diplomacia de Donald Trump, desde su nombramiento como presidente, ha puesto sobre una eventual mesa de conversaciones los ricos territorios en minerales de Donetsk y Lugansk, que Putin ha tenido la desfachatez de incluir como territorios rusos en la Constitución. Con este conocimiento, sabemos que en cualquier conversación estarían en la agenda ambos territorios. Ha sido precisamente en el Donbás, que es como se conocen los dos citados territorios, la región en la que se ha librado gran parte de la guerra. La meta rusa es terminar de apoderarse de la parte del territorio controlada todavía por Ucrania equivalente a dos tercios.


Putin intentó mostrar un  respaldo a su invasión por parte de los habitantes del Donbás en una burda manipulación de la que se burló la prensa. La mayoría de ucranianos sigue oponiéndose a ceder territorio a Rusia, de manera que, si como desea Trump, se puede poner fin a la guerra, Zelenski debe acceder a las pretensiones del Kremlin. Algunos analistas señalan que ninguna garantía de seguridad, aun respaldada por EEUU, podría servir para concesiones en las que el presidente ucraniano se las vería muy difícil para convencer a su pueblo de que acepte el reparto propuesto por Moscú. Muchos recuerdan cuando tales pactos de nada sirvieron si uno de los bandos se propone agredir al otro y los propios rusos tienen el ejemplo del pacto entre Stalin y Hitler, acuñado como Ribentrop-Molotov, y que los nazis rompieron al invadir a la URSS. La cuestión es que en este momento de la contienda, si los rusos se hacen con todo el Donbás, Kiev perdería las únicas cartas de que dispone para lograr un acuerdo de paz.


Los militares ucranianos razonan que el avance ruso ha sido lento en estos años de guerra en esos territorios y entregar a Putin el resto del Donbás sería proporcionarle ciudades y fortificaciones para verse más reforzado en caso de realizar otras invasión. El Donbás siempre se ha visto como prorruso, en 2010, la mayoría de su población votó por el presidente prorruso Viktor Yanukowich. Unas fuertes protestas a favor de Europa y de mantenerse dentro de las naciones libres del continente cuando el mandatario pretendía plegarse a Moscú, le obligaron a dimitir en 2014. Rusia utilizó cierta ventaja en ese momento y ocupó Crimea. Después fomentó movimientos separatistas con la entrada ilegal de soldados rusos y le echaron la zarpa a un tercio de la zona del Donbás, previo a la actual guerra. Putin estaba en contra de un autogobierno de la región, como proponía el gobierno ucraniano para resolver los problemas en esa zona, tras negociar un acuerdo de paz en 2015. El propósito de Moscú con esa negativa era convertir a Ucrania en un país títere, sin capacidad soberana en política exterior e impedir su ingreso la UE y la OTAN como habían logrado hacer otras naciones antes ubicadas tras el telón de acero.


Zelenski ganó las elecciones de 2019 con la promesa de lograr la paz con Rusia, abierto a la idea de un estatuto especial para el Donbás y ese mismo año aceptó participar con Putin en una cumbre en París, pero las presiones internas y el deseo de la población de no hacer concesiones a Moscú le hicieron dar un giro de 180 grados, lo que hizo enfadar al zar ruso y dio lugar en 2022 a la invasión. Las conversaciones de paz no están más cerca ahora que antes y parafraseando a Helmut von Moltke la paz eterna es una ilusión, ni siquiera es un bello sueño si contabilizamos todo lo que hay que pagar por alcanzarla. 

jueves, 2 de marzo de 2023

A UN AÑO DE LA INVASION RUSA A UCRANIA (FINAL)

Lo primero a tener en cuenta en los sucesivos discursos de Putin de los últimos años es que, al margen de los sujetos aludidos en los mismos, tanto da OTAN como Occidente o cualquier otro, van dirigidos al pueblo ruso, son de consumo interno. Primero les dibujó un panorama de aislamiento político y de amenazas externas al pais, siguiendo la frase de que nada une más a una nación que el peligro venido del exterior, después les fue preparando para la invasión "necesaria" al vecino "neonazi" y ahora los lleva a  considerar justificables  las masacres perpetradas por soldados rusos contra los civiles ucranianos y aceptar un conflicto, que se presenta sin término y  los someterá al hambre y a las pérdidas de vidas en el combate.

Aferrado al sesgo de confirmación, muestra una confianza inequívoca a los suyos sobre todo lo bueno de invadir Ucrania, polarizando este postulado  en cada discurso. Como restaurador del edificio geopolítico llamado otrora URSS, como líder expansionista de aquella zona gris, hace un año, para mostrar a los ucranianos lo bueno de sus intenciones, doro la píldora de la invasión al asegurarles su pertenencia a "nuestra patria rusa" y a los hermanos y hermanas de las repúblicas populares"de Donets y Lugansk" o de "regiones como Zaporiya, Jeson"  y otras que "han sido liberadas del régimen neonazi de Kiev". De verdad que alguien se cree a conciencia a estas alturas que tal estado neonazi existía en  Ucrania? Claro que no y por eso ha dejado de repetirlo.

  Para convencer al pueblo ruso  de la bondad de sus intenciones, afirmó que en el 2014 el gobierno de Kiev había tomado el poder por un golpe de estado armado. Esas  fuerzas, bautizadas libremente por Putin como neonazis, serian  las culpables del actual conflicto por "obligarlo" a actuar. Fue cuando anexionó Crimea a la Federación Rusa. Así que desde entonces hay un conflicto permanente en esa zona, que  Moscú ha pretendido hacerlo pasar por una guerra civil. La creación de dos repúblicas "populares" en Donets y Lugansk es obra de separatistas prorrusos, apoyados por fuerzas militares venidas del otro lado de la frontera. Todo había empezado en Kiev con manifestaciones y disturbios en lo que se llamó el Euromaidan.

Viktor Yanukovich era entonces el presidente de Ucrania, abiertamente prorruso como el primer y único mandatario bielorruso desde 1994 Aleksander Lukashenko. El ejército de ese país está integrado  por fuerzas de frontera rusas y las Fuerzas Armadas de  Bielorrusia. Hago esta referencia para enmarcar la vehemente colaboración del gobierno de Minsk, que no solo facilito a Rusia la entrada de sus tropas a territorio ucraniano sino que ha implicado con sus propias fuerzas militares  en el conflicto.  Vemos a Putin utilizando a un outsider leal a los postulados de Moscú para vencer la resistencia de Ucrania.

Yanukovich había llegado a acuerdos en 2012 para una colaboración más estrecha con la Unión Europea, en un fallido intento de separarse de la influencia rusa. Para esto se iba a firmar un Acuerdo de Libre Comercio en 2013, pero en el último momento decidió echarse atrás, aunque prometió continuar negociaciones. Dos eran las razones para no firmar: la caída de la producción industrial nacional y el mantenimiento de los vínculos de todo tipo con la Comunidad de Estados Independientes, es decir, la Rusia de Putin. El jefe de gobierno entonces, Mikola Azarov admitió que Moscú había conminado a Kiev a suspender todo acercamiento a la UE, aunque lo justificó  con que este bloque de países no les había ofrecido suficiente dinero para alejarlos del otro eje de poder en la zona. 

La Plaza de la Independencia en la capital ucraniana se vio invadida de la noche a la mañana por cientos de miles de personas en protesta por la suspensión del acuerdo, lo que desembocó en disturbios y una consecuente proclamación del parlamento o RADA de penar a los manifestantes y bloquear edificios de la Administración en un claro intento de amordazar la voz popular, algo que la gente percibió. Las exigencias, de carácter económico en principio, pasaron a ser los gritos por un cambio de gobierno. Azarov derogó lo decidido con anterioridad para apaciguar los ánimos, que a esas alturas estaban muy exacerbados, sobre todo tras la muerte de 60 manifestantes. La RADA convocó elecciones cuando Yanukovich huyó del país con rumbo desconocido y de paso lo destituyó por "abandono de funciones". No fue un golpe de estado armado, como pretende hacer ver Putin, fue una salida deshonrosa, aunque meses después dio señales de vida hablando del supuesto golpe difundido por los propagandistas del Kremlin, que olvidan siempre la hemeroteca y quieren hacer pasar a la gente por tonta.

La RADA derogó el sistema presidencial y volvió a la Constitución de 2004 y trasmuto en un sistema parlamentario. Nombró también a un primer ministro en funciones para coordinar la realización de elecciones con vista a la formación de un nuevo gobierno. La situación apuntaba a que el mayor apoyo a una integración en la UE, que actualmente se discute en Bruselas tras la solicitud del gobierno ucraniano de Volodymyr Zelenski, era de un 75% en Kiev, del 81% en la zona occidental, en el centro de un 50%, en el sur de un 30% y en el resto de un 18%. Las protestas populares se vieron intensificadas con la anexión rusa de Crimea y la proclamación de Donets y Lugansk como repúblicas independientes, un efecto separatista apoyado por el Kremlin, sin cuya ayuda en efectivos militares y la inyección de dinero no podría haber prosperado.

El conflicto en el Donbas habría finalizado si las partes hubiesen cumplido el Protocolo de Minsk, firmado bajo los auspicios de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa, con representantes de la UE, Rusia , Ucrania y de Donets y Lugansk, contemplando  un cese del fuego y la retirada de las tropas rusas llegadas para reforzar a los separatistas. Hasta ese momento el conflicto sumaba 14mil muertos, repartidos entre separatistas y el ejército ucraniano. Podríamos decir que el Donbas es el epicentro de este conflicto,  sus reservas de carbón y la actual producción de hierro la convierten  en irresistible a los ojos del Kremlin.

Tras la huida, repito, huida del presidente Yanukovich en 2014 cuando no pudo controlar y se asustó ante las  revueltas del Euromaidan , la anexión rusa de Crimea , que violó un tratado internacional y tres bilaterales con Ucrania,  nunca  reconocida expresamente por EEUU y la UE e impugnada por una resolución de la ONU firmada por 100 países, y el conflicto militar provocado y presente aún en el Donbas, la invasión estaba servida ante la mirada impávida de los estrategas de Occidente, que se han colocado siempre de perfil para no pisar el callo ruso. Y todo, a pesar de que los grandes vencedores fueron los partidos con las posiciones más duras sobre la necesidad de romper lazos con los rusos y poner en su sitio a los separatistas.. En esta votación no participaron 4,5 millones por hallarse en Crimea o en los 16 distritos de Donets y Lugansk. 

Viktor Poroshenko resultó nominado presidente. En las elecciones de 2019, lo derrotó Zelenski y observen que todos estos cambios no han sido resultado de un golpe de estado armado sino siguiendo la ley y con elecciones democráticas. Un detalle importante es la ausencia de Partido Comunista, que ni siquiera obtuvo un 5%de votos exigidos para entrar al Parlamento. Desde la Revolución Rusa de 1917 no se veía algo igual. Un signo más de lo decididos que estaban los ucranianos de romper con Moscú. Como era de esperar las elecciones en Donets y Lugansk se realizaron fuera del marco constitucional de Ucrania. Fue el momento en que Putin reconoció oficialmente a las " repúblicas populares" del Donbas como parte de la Federación Rusa.

La UE, como vemos con todos estos datos, carece de una estrategia hacia Rusia, en particular, y hacia el espacio euroasiático , en general, y de eso se aprovecha Putin para lanzar sus bravuconadas. El refuerzo de la OTAN con nuevos miembros, la estabilidad en la frontera oriental Europea, que hace rechinar los dientes a Putin al haber sacado de la órbita de influencia rusa a varios de sus mercados tradicionales,  muestran un conflicto que estrictamente hablando no es ideológico, ni cultural, como pretende Moscú, sino que está estrechamente vinculado al mismo fenómeno que derrumbó a la URSS: el malestar socio_economico. La UE vive  esto, que parece tan claro, en permanente contradicción. De ahí que las políticas de sus estados miembros haya sido errática desde el principio.

Zelenski subio al poder en 2019 con dos objetivos manifiestos:terminar con la corrupción y revitalizar la economía y , como no, terminar con el conflicto del Donbas. Sucedió que el COVID 19 arrasó en Ucrania y a renglón seguido, cuando no habían podido recuperarse mínimamente, Putin aprovecha y los invade, tras meses de incremento de tropas rusas, con unidades médicas y combustible, como una tragedia griega anunciada.  Y llegamos a un año de guerra y de una política de tierra arrasada por parte de Moscú.  Ucrania no podrá ganar, frente a un enemigo tan poderoso, sin la ayuda occidental, de ahí que Zelenski visitará  en los últimos meses varias capitales europeas. Esto es un hecho, como lo es también que los países a modo particular han respondido de forma positiva a los esfuerzos impensables de resistencia de Ucrania por sobrevivir como nación. Espero de corazón que sea suficiente porque el análisis tendría que ser otro si Putin se sale con la suya.






martes, 28 de febrero de 2023

A UN AÑO DE LA INVASION RUSIA A UCRANIA (II)

La destrucción es un ataque contra todos los límites. Si destruimos puertas y ventanas de una casa pierde su privacidad. A partir de esto, cualquiera puede entrar a su antojo, andar por sus ruinas y sobre ellas erigir cuanto quiera porque el interior ha quedado desprotegido.
Cuando elaboraba este trabajo pensaba en el renuncio de Putin al tratado START III, el último de su tipo firmado por dos potencias mundiales: EEU y Rusia. Pensaba también en el objetivo de suscribirlo, que no era derribar la casa sino preservarla con medidas de confianza para impedir una nueva guerra mundial, que a estas alturas de la humanidad implicaría el exterminio total. Si entonces era importante, hoy lo es aún más.

Hacia el 2018 se había alcanzado por ambos países el tope acordado de 1550 ojivas nucleares,  700 misiles balísticos intercontinentales y 800 enclaves o vehículos para lanzarlas. El Instituto Internacional de la Paz, en Estocolmo, reveló en 2022  que EEUU disponía de 3708 ojivas y Rusia, 4477. Hay que tener en cuenta que los datos referidos al tope acordado y alcanzado habla de armamento sin destruir todavía. Así que el rechazo unilateral de Putin a la disminución y control del arsenal nuclear abre las puertas de la casa y permite a países como India y Pakistán, verdaderas potencias nucleares, a cobijarse en ella.

El desarrollo tecnológico armamentista  de los últimos años vulnera la efectividad de cualquier acuerdo sobre esta materia. Estos tratados deberían haberse actualizado para mejorar la colaboración bilateral. Rusia ha puesto en marcha sus nuevas capacidades con el lanzamiento del torpedo Poseidón. Así que hemos regresado a la lógica y al lenguaje de la guerra fría, aparte que Rusia viene jugando todo este tiempo la carta del arma nuclear. No EEUU, ni Ucrania, ni otros países europeos, ni siquiera Israel con su conocida capacidad nuclear y que ayuda al gobierno de Kiev. Sólo Putin reta a Occidente en esta carrera. En septiembre pasado, dejó una clara amenaza nuclear en el aire y advirtió que no era un farol. "Aquellos que intentan chantajearnos con el arma nuclear (nadie lo había hecho) deben saber que el viento puede volverse en contra". Este era un discurso de consumo interno para justificar el endurecimiento del Código Penal en casos de deserción, en un proyecto con la inclusión de términos como ley marcial. Una respuesta a la retirada con talones dando en la nuca de los soldados rusos enviados a combatir.

La Iniciativa de Amenaza Nuclear o Nuclear Threat Initiative recoge que Rusia está a la cabeza de las armas nucleares, seguida de EEUU y China. Quienes vivimos de este lado de los Urales tenemos una especial sensibilidad hacia estos datos, quizá porque hemos leído una y otra vez y hemos visto en documentales el genocidio y sus secuelas perpetrado por EEUU contra las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, primera vez que se hacían detonar bombas atómicas. Los pilotos que las dejaron caer bautizaron a sus engendros con los nombres de Little Boy y Fat Man. Más de 200 mil personas murieron en el acto o poco después por los efectos del llamado hongo nuclear.

Sólo cito estos datos, harto conocidos, para enmarcar el peligro representado por Putin para el sistema global de NO proliferación de armas nucleares. Y no es demencia lo que hay en él, es, como se suele decir, que los árboles no le dejan ver el bosque, una frase de siglos utilizada para describir cuando prestar excesiva atención a los detalles no te deja ver una situación en su totalidad. Para el líder de  Rusia,  cuáles serían los detalles? Pues su empecinamiento en reinterpretar la historia de los últimos 70, algo que muchos hemos vivido directa o indirectamente, pero que, en cualquier caso, no nos es ajena por su contemporaneidad. Su pensamiento enmarca una realidad inexistente:  Occidente dividió a la URSS y quiere hacer otro tanto con Rusia. Cree también que trabaja sobre Ucrania para sembrar sus seudovalores democráticos. Y claro que le preocupa como ejemplo para el pueblo ruso.

Lo que llevó a la desintegración de la URSS fue el progresivo desgaste de un régimen dictatorial, inviable en lo económico, como ha demostrado serlo en los países en que se ha implementado la planificación y el cierre a las inversiones extranjeras,  y la insostenible  carrera armamentista para mostrar a EEUU sus óptimas condiciones para competir en igualdad de nivel.  El presidente Ronald Reagan había lanzado por entonces la llamada Star Wars o Iniciativa de Defensa Estratégica para la construcción del primer escudo antimisiles de la historia y la militarización del espacio con satélites de combate. Cuando Mijail Gorbachov comprendió todo esto e intentó desarrollar reformas económicas y políticas en un país gobernado por un solo partido e introdujo cambios como la reestructuración o perestroika o la propia transparencia o glasnot, en un régimen caracterizado por la opacidad cuando no por la mentira, estos cambios contagiaron a varios países de Europa del Este, bajo influencia y dependencia de Moscú, y el ejército no fue movilizado para frenar la debacle como en otras ocasiones a mediados el siglo XX. El ala más retrógrada del PCUS decidió dar un golpe de estado. En estos hechos encontramos el detonante para todo lo que sobrevino, mataron conejos a cañonazos, y todo fueron decisiones internas de las que pretenden culpar a otros.

Muchos de mi generación fueron testigos de todo este proceso y los cambios sobrevenidos, e las revueltas en Polonia, Checoeslovaquia, Hungría, Rumanía o República Democrática Alemana. Gorbachov recobró parcialmente el control sobre un territorio fragmentado  y con los países del bloque soviético alebestrados y reclamando la independencia no le quedó otra que declarar oficialmente la desaparición de la potencia. Que quiere decir Putin al hablar de seudovalores occidentales en Ucrania? Pues se refiere a la creación de democracias parlamentarias. Menudo problema, de gravedad máxima y había que tirar un flotador al vecino para que no se ahogara, aunque nadie lo estuviera pidiendo.

La entrada de estos países al sistema democrático, suposo el alejamiento del modo ruso de ver el mundo y de gestionar la economía .Si Putin necesita recuperar no solo a Ucrania, sino a otras naciones del exbloque soviético para reconstruir la URSS, tendrá que ocupar Kiev  para sustituir al actual gobierno por uno más dado a obedecer a Moscú, como ocurrió en Bielorrusia. El único argumento de Putin es su nostalgia y de los prorrusos aliados por recobrar el imperio. Realidad o ilusión, el líder ruso se siente permanente humillado por la sucesos de finales del pasado siglo. Intenta por esto reinventar el relato de los últimos 70 años, así que Europa es la meta a abatir y ha empezado por el país más vulnerable: Ucrania. Hablamos de un remedo de matón de patio de colegio: si no puedo lograr mi objetivo de recuperar territorio  a las buenas lo hago a las malas.








lunes, 4 de abril de 2022

Ucrania resiste tras cuarenta días de guerra

Ucrania resiste. Todo lo que está ocurriendo vaticina un conflicto prolongado y la sexta semana de guerra trae imágenes de los desmanes de las tropas rusas contra civiles indefensos en las ciudades alrededor de Kiev, sobre todo en Bucha.  Nemini parco parecen tener en mente los encargados de eliminar a todo ser vivo en su repliegue.  Queda claro que estás masacres buscan venganza por la obstinación de los locales de seguir combatiendo al invasor.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterrez, ha confesado haber quedado impactado por las imágenes vistas por la mayoría del mundo y la sociedad occidental clama justicia, que es armonía, y no venganza, en la forma de que los responsables sean juzgados en el tribunal internacional de La  Haya. Si esto podrá verse es algo que dependerá de cómo se muevan los intereses políticos y estratégicos de los gobiernos implicados.

Uno se pregunta si en este primer cuarto del siglo XXI la sociedad Internacional debe permitir estos actos criminales de guerra a pesar de sus gobiernos.  En Bucha, según las autoridades ucranianas, podrían haber sido asesinados 400 civiles. Y una cifra de 300 lo hicieron en la ciudad portuaria de Mariupol, sólo en el bombardeo de su teatro. De verdad debemos creer que un centro así tiene carácter estratégico para los invasores? O es más razonable pensar que ahí también se castigó a su población por resistirse a los rusos?

Si Mariupol cayera, los rusos podrían crear un corredor desde la ocupada Crimea hasta el Mar Negro a través del estrecho de Kersch y bloquear la salida al mar de Ucrania y una de sus vías de abastecimiento. Las actuales "negociaciones" en Estambul no avanzarán hasta que el Kremlin tenga esta victoria y ocupe otro puerto importante, el de Ordesa, que resiste también al invasor. A este propósito sirve  el repliegue de tropas hacia el sureste para reconstruir sus diezmados efectivos ante la imposibilidad de ocupar la capital y mantener las zonas conquistadas. No tomemos este anuncio como que Putin de verdad va a negociar una tregua o el fin del conflicto o que cambia de estrategia como han dicho militares rusos.

El Kremlin practicará en esto una estrategia como en  Grozni,  durante  el conflicto checheno, y en su contribución en la  masacre de Aleppo, en Siria: se repliegan, pero vuelven. Y las conversaciones de Estambul servirán. Entretienen a todos, se recompone el ejército, los oligarcas, que sostienen a Putin, sueltan el dinero, y las tropas regresan a terminar el trabajo. 

La anexión de Crimea fue un acto ilegal por donde se mire, por eso los países democráticos se niegan a reconocer la soberanía rusa sobre ese territorio ucraniano. El Kremlin logró ocuparla al introducir topos enviados por Putin para reforzar a los rebeldes prorrusos en una labor de zapa. Como ahora pretende con Donetz y Luhansk, reconoció entonces el clamor febril de un grupo de inconformistas, apoyados por los enviados del otro lado de la frontera,  y aceptó como legitima la proclamación de ambas zonas como repúblicas independientes. Así empezó la invasión. El uso de topos ya aparece en el "Arte de la guerra"  de Tsun Tzu. Vamos, que no hay nada nuevo bajo el sol. Me costaría nombrar a un invasor que no la haya practicado. 

En su lacrimógeno discurso del pasado 21 de febrero, en que reconoció a las supuestas repúblicas acusando de opresor y nazi al gobierno de Kiev, se proclamó mesías  encargado de proteger los intereses rusos,  recordó por enésima vez cuan acongojado estaba por la escisión de la URSS. Fue el momento de desarrollar su " perla" histórica de que Ucrania fue creada por Rusia y por tanto le pertenece y llamo a la invasión de un estado soberano como " operación especial". El oficialismo dice que muchos rusos piensan como él y no lo dudo. Que pasará con su futuro político si pierde la guerra? Que pasará si lo juzgan por crímenes de lesa humanidad si deja de tener el paraguas de la presidencia?

Además, por qué han reprimido de manera brutal las manifestaciones de Moscú y San Petersburgo contra la guerra haciendo prisioneros a decenas de manifestantes? Si todos estuvieran conformes, me cuesta pensar en la necesidad de una medida así o como la del cierre y la mordaza a los medios rusos y que no se permita el acceso de la gente a otras informaciones por Internet. Recuperar el Imperio soviético le va a costar muy caro, sin dudas, si es que lo logra. Espero que Polonia haya previsto que son vulnerables y decidieran reforzar la frontera. Porque Putin no se detendrá en su sueño febril.

La cuestión es que Mariupol ya se lo veía venir cuando divisaron en la costa buques rusos. Los locales se escondieron, protegieron sus monumentos históricos con sacos de arena  y pusieron barricadas para hacer más difícil ocupar la ciudad y la han defendido, a pesar el bombardeo a su "estratégico" teatro.  Si bien en la última semana, según me ha dicho un periodista amigo en ese frente, han bajado la guardia y eso ha hecho creer al invasor que podrá con la población. Pienso que les costará lo suyo.

El ministerio de Defensa de Ucrania ha revelado que más de 80 kilómetros de su territorio tiene sembradas bombas antipersonas, prohibidas en todos los acuerdos internacionales, al igual que las armas químicas y bacteriologicas, y Putin no ha dudado en promover el uso de misiles termobaricos en sus ataques a poblaciones y centros civiles. En la información se aclara que estos artefactos fueron sepultados desde 2014 con la invasión a Crimea y no son fáciles de desarmar, de ahí que las autoridades avisen a los ciudadanos para que tengan cuidado, sobre todo en aquellas zonas de mayor peligro porque interesan en especial a los rusos. Las actuales tropas habrán aprovechado para ocultar más.

El ejército, dopado con reclutas como ha reconocido Moscú, se ha mostrado petrificado en algunas zonas, muchos de sus integrantes han optado por entregarse, han abandonado sus armas y sus tanques, y el Kremlin, aunque al parecer no se ha atrevido a dar el paso, bien por desconfianza o por falta de dinero, podría hacerse con mercenarios de Oriente Medio, segun algunos medios, para suplir esta situación. 

Putin puso sobre el terreno 180 mil uniformados para iniciar la invasión. Analistas militares consideran, aplicando un cálculo muy utilizado, que entre muertos, heridos, prisioneros y desertores quedará un 12% de esta fuerza. La mitad fue desplegada en los inicios a la primera línea, asi que este porcentaje podría subir hasta un 20 o 24%. A nadie se le escapa el importante desgaste que supone, porque aún no se vislumbra cuando terminará el conflicto armado.













miércoles, 16 de marzo de 2022

Guerra rusa contra Ucrania sigue sin grandes logros para Moscú

China niega haber recibido la solicitud de Moscú para cooperar en la guerra contra Ucrania con el envío de drones y permitir así a los invasores evadir la eficaz defensa antiaérea ucraniana. La petición integraría también ayudar a sortear las sanciones económicas, entre otras, impuestas por la UE y EEUU.

Beijing respalda la invasión como un derecho ruso a proteger su seguridad frente a la OTAN y hace unos días se hizo eco del bulo sobre supuestas instalaciones en Ucrania para librar campañas biológicas . No hay dudas de que Moscú si está en condiciones de llevar una tal contienda si se lo propone, su arsenal de armas bacteriológicas es harto conocido en el mundo. Washington ha calificado todo esto de "mentira descarada" y ha alertado de que se trata del paso previo para justificar una escalada de esta naturaleza en el conflicto con la estrategia de decir que lo hará el oponente y ellos tendrán que defenderse.  Esto suele llamarse un ataque con bandera falsa y se ha utilizado más de una vez a lo largo de las guerras entre naciones.

El presidente Volodimir Zelensky considera que hay miembros de la OTAN obnubilados ante las amenazas de Putin a la comunidad internacional a propósito de la negativa de la OTAN de trazar una zona de exclusión aérea en Ucrania. La justificación ha sido que no desean dar más  municion a Moscú para ampliar el conflicto a naciones colindantes y eventualmente provocar una guerra de mayores proporciones. El mandatario habló a su país para decir que debe abandonar toda ilusión de formar parte de la Alianza Atlántica aunque durante años les dijeran que tenían las puertas abiertas.

Polonia, Chequia y Eslovaquia parecen estar fuera del grupo de obnubilados. Sus primeros ministros decidieron hace poco más 24 horas entrevistarse con Zelensky en la misma Kiev, a pesar del peligro inherente a esa ciudad sitiada y bombardeada por los rusos y sometida al toque de queda. Al regreso a sus países han dejado claro que ofrecieron a Ucrania un total apoyo y un nuevo paquete de ayuda, a pesar de que no haber viajado de manera oficial. Bruselas  conocía el propósito del encuentro y no puso obstáculo alguno.

China y Rusia han negado que se pidiera la tal ayuda. Beijing carece de intenciones de asistir materialmente a los rusos en este conflicto ni ayudarlos a sortear las sanciones, como ha expresado un vocero gubernamental. Prefiere pasar  como una nación que aboga por el cese de hostilidades. Algunos analistas han adelantado que esto podría ocurrir en un máximo de diez días por la propia extenuación de la guerra en la que se están invirtiendo más recursos rusos de la previstos.

Esto tendría que ver también con que tras seis rondas, las negociaciones entre las partes continúan  en punto muerto o al menos no se han registrado avances visibles por los medios. Zelensky insiste en que la solución vendría de un encuentro de los presidentes de ambos países, lo que suelen llamarse minicumbres.  Putin sigue protegido en un búnker siberiano, decorado al modo del Kremlin, desde el que trasmite a la televisión controlada por él las declaraciones que hace, mostrando normalidad, cuando No está en Moscú.

El anuncio hace menos de una semana de una purga en los servicios secretos o FSB con el arresto domiciliario de su jefe Sergei Beseda y su adjunto muestra los problemas a los que se enfrentan sus subordinados para dorarle la píldora al  informarle sobre lo que no quiere oir. En este caso se acusó al organismo de no ofrecer los datos reales sobre Ucrania porque pensando en voz alta al final alguno tendrá la culpa de embarcarse en esta sinrazón y de seguro no va ser él. 

Cuando lanzó su declaración de apoyo a la proclamación de independencia de Donetsk y Luhansk, en un proceso similar al que le sirvió de excusa para anexarse Crimea, tuvo un rifirrafe con el jefe del servicio de Inteligencia Sergei Naryshkin durante un Consejo de Seguridad. En esta ocasión, Putin interrumpió varias veces a su subordinado cuando se atrevió a decir que debían esperar a la reacción de otras potencias. Fue tal su retórica intimidatoria, que Naryshkin paro de pedir cordura y aceptó que Rusia hiciera lo que había decidido de antemano su jefe y hasta llegó a proponer que se integrarán estás áreas rebeldes a la  Federación Rusa. Puestos a hacer concesiones para no jugarse el puesto y dar con sus huesos en la cárcel, mejor pasarse.

Zelensky ha puesto en práctica una estrategia respecto a algunos prisioneros jovenes apresados por su ejército. Decidió no entregarlos a las autoridades rusas sino a sus madres si venían a buscarlos a Kiev, lo que no ocurrirá porque Moscú no autorizara tales viajes. Varios de esos presos de guerra han denunciado la existencia de pelotones para matar a los desertores un situ, sin juicio previo, lo que viola la Convención de Ginebra.. A esta modo de actuar contrario a los acuerdos internacionales, se suman videos en  Internet del desfile de camiones con hornos crematorios acoplados para eliminar los cadáveres a su paso. Esto hace suponer que los rusos desconocen la muerte de sus parientes  en campaña. No parece creíble que Moscú les informe.

Los planes del Kremlin  no parecen marchar con  el paso correcto,  los rusos no sólo pierden hombres sino carros de combate, aviones, helicópteros, muchos entregados al ejército ucraniano por desertores. Eso ha obligado al Kremlin a contratar fuerzas mercenarias, con el lógico encarecimiento de la guerra. Que pasará cuando no haya más dinero para sustituir a los ya decepcionados y cansados soldados?.

viernes, 4 de marzo de 2022

Ucrania resiste y Rusia se impacienta.

Los ucranianos quieren acabar con esa fuerza  aniquiladora que pretende ponerlos de rodillas y resisten a trancas y barrancas. Del lado enemigo háy mucha intimidación y demagogia, sloganes nacionalistas muy simplistas, que intentan enmascar el único propósito real: resucitar el cadáver putrefacto de la otrora Unión Soviética.

Como Hitler con los territorios germano parlantes, Putin quiere reagrupar bajo el manto del Kremlin a las naciones integrantes de la URSS  y reconstruir el desaparecido Pacto de Varsovia. Por eso una de sus demandas, mil veces repetida, es evitar que estos países, ahora soberanos,  se integren en la OTAN. No hay disyuntiva para Moscú: hay que cargarse los acuerdos del 91 tras el colapso.

La mayor central nuclear de Europa en Zaporiya cayó esta madrugada en manos rusas y el Reino Unido ha anunciado la convocatoria urgente del Consejo de Seguridad de la ONU. Las acciones de Putin comienzan a ser un amenaza para el mundo. Esto me ha hecho remontarme a la crisis de los misiles cuando Nikita Kruschov aceptó  sacarlos tras la promesa del presidente John Kennedy  de retirar los cohetes americanos instalados en Turquía. 

Lo cierto en esta historia son dos cosas: Kennedy había tomado la decisión de sacarlos por su obsolencia y lo hizo mucho después para no vincular la salida con la crisis de los cohetes soviéticos en Cuba. Fidel Castro cogió una cojoneta monumental por el acuerdo tomado a sus espaldas por los soviéticos tras un profuso intercambio de mensajes con  Moscú pidiendo que no cediera no importaba cuales fueran sus consecuencias. Todo indica que Kruschov, aunque para deponerlo se le tildó de loco, no lo estaba tanto.

Zaporiya tiene seis de los quince reactores suministradores de la energía en Ucrania. Los tanques sabían a que edificio disparar y lo hicieron a uno administrativo porque poseen visores térmicos. Las cámaras de seguridad del complejo registraron el momento en que los rusos lanzaron el misil y causaron un fuego apagado por los servicios de emergencia de Ucrania. El presidente Vlodimir Zelenski se preguntaba que haría Occidente tras esta amenaza directa.

De momento, a pesar del control sobre el complejo nuclear, los rusos no alcanzan todavía los objetivos que se habían fijado. No han logrado hacerse con Kiev, ni siquiera tienen dominio sobre el espacio aéreo y perdieron tres ciudades ocupadas a manos del ejército ucraniano.. Tampoco ha sido asesinado Zelensky. Lo han intentado en tres ocasiones. Un de ellas llevó a la destrucción de un batallón checheno por la ayuda recibida del Servicio Federal ruso, en desacuerdo con participar en esta guerra, según comunicaron las autoridades ucranianas.

Los intentos de invasión habían quedado al descubierto por lo que llaman Open Source Intelligence, la expresión de las comunicaciones abiertas y sin censura, cuando mapas de Google alertaron de congestión de tráfico en carreteras rusas y bielorrusos. En esos momentos,  Moscú se esforzaba por convencer al mundo que no invadiria Ucrania.

Putin no tiene intención de cumplir con lo acordado en 1991 ni con la Convención de Gineb, ni ahora ni en el futuro. La Corte Suprema Rusa decidió declarar ilegal al movimiento ruso pro derechos humanos Memorial, que ha investigado la guerra de Putin en Chechenia, trazando el paralelismo entre esta y la invasión a Ucrania. Rusia ha perdido la campaña de la información. No sólo porque los hackers de Anonymus le hayan declarado una ciberguerra, cerrando la comunicaciones de dos semanarios y la agencia oficial Tass.

El ministro ruso de Relaciones Exteriores, Sergei Lavrov, sufrió un estruendoso corte de mangas hace  dos días en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU cuando 140 miembros salieron de la sala para no escuchar mas la versión oficial sobre lo bueno que es Putin y lo mala que es Ucrania, una nación que nunca ha supuesto amenaza algunA para Rusia. Turquía, amparándose en la Convención de Montreaux de 1936, considera que lo que se libra en Ucrania es una guerra y ha negado el paso a naves rusas por el Mar Negro. Ninguna  volvía a su base, que habría sido  la única salvedad para no aplicar la medida.

Putin se muestra inmune a las dudas. Rusia tiene 1625 ojivas nucleares desplegadas, 2,800 almacenadas y 1760 estratégicas. La amenaza de la destrucción mutua está presente desde que Estados Unidos bombardeó las ciudades de Hiroshima y Nagasaki. Muchos líderes mundiales, entre ellos el norteamericano Biden,  creen que el alerta nuclear anunciado por Putin muy al principio de la invasión no pasa de ser una reacción política para que el mundo se rinda ante su hegemonía. Al parecer, pasa como con Kruschov, que no estaba tan loco. La pregunta es y si lo está como Castro?

Cuando la URSS colapsó, Ucrania tenía bajo su control 3000 ojivas desplegadas allí por la URSS. Ucrania compró su independencia devolviendolas y privándose de un elemento de disuasión ánte la amenaza de una guerra. La Asamblea General de la ONU condenó la invasión por el voto de 140 de 193 miembros y aunque no tiene carácter vinculante puede verse como la respuesta a la negativa - por el veto de Rusia- del Consejo de Seguridad de la ONU de pasar un documento similar. Siria, Corea del Norte, Bielorrusia, Eritrea ( para pagar una çuenta pendiente), y la propia Rusia, votaron en contra. Otros 35 países se abstuvieron.

La Comisión Europea habiá aprobado el 27 se febrero el uso de un fondo en apoyo a Ucrania, lo que supone organizar y financiar el envío de armas a Kiev. Lo más importante es que nunca se había activado hasta ahora. El Fondo Europeo de Apoyo a la Paz financia equipámiento letal y no letal, consta de 5 mil millones de euros de los que 500 se destinarán al ejército ucraniano. Esto forma parte de los 2/3 del dinero recaudado para paliar los problemas dejados en Europa por el COVID. 

El rublo se hunde hoy por las sanciones de la UE y EEUU, tal y como ocurriera en 1998, fecha que marca el punto de inflexión en que  Putin paso a ser  considerado por su gente como el paladín de la estabilidad rusa.Los precios han subido un 30% y los báncos carecen de efectivo, por ende las tarjetas han dejado de funcionar por la desconexión de varios bancos rusos de la plataforma SWIFT. Esto ha afectado las transacciones convencionales.

China, supuesto aliado y amigo de Putin, no parece inclinada a considerar como propia está guerra porque no desea enemistarse con la UE y EEUU. Beijing ha deçidido de momento que las sanciones no le lluevan e ella también. Rusia necesita más de China que lo inverso. El comercio chino con los rusos no pasa del 2%.  Los intercambios con la UE y EEUU son mayores y más provechosos. Para empezar, los chinos saben que no pueden reemplazar a EEUU en el suministro a Moscú de tecnología clave, que los norteamericanos acaban de restringir. Hasta la amistad ruso- China está a prueba en esta guerra de conquista de Putin.









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sábado, 26 de febrero de 2022

Rusia invade Ucrania

La igualdad de derechos en la soberanía de las naciones sobre sus territorios acaba de ser vulnerada por Rusia con su invasión a Ucrania en el primer cuarto del siglo XXI. Y todo porque el zar moderno, Vladimir Putin, tiene un sueño: restaurar la Unión Soviética y su poder mundial. Nada hay como un propósito superior para que la gente cometa estupideces.

El líder ruso y de las izquierdas en Europa y América Latina profesa un nacionalismo étnico en el que nadie puede proteger a los rusos, doquiera estén, si no es él. Puede que se vea a si mismo cómo Catalina la Grande; sí, aquella cuyo Potemkin conquistó a Ucrania, llamándola entonces la Nueva Rusia. La Nueva Rusia? No para Putin, que tiene pesadillas con la forma en que se llevó a cabo el desmembramiento de la URSS.

Las izquierdas, algunas sin pasar aún por el reciclaje necesario, a las que  calificó de obsoletas, le apoyan porque creen que las representa, que representa al comunismo.. No han entendido, a pesar del tiempo transcurrido desde el desplome de la URSS, que Rusia no es comunista y que no puede haber un regreso al pasado por mucho que lo desee Putin.

Lo que en verdad quiere Putin es el el poder, que otrora llegó a tener esa unión obligada de estados, un poder omnímodo para decidir sobre el destino de esas naciones, ahora soberanas, incluso como Bielorrusia, cuyo gobierno,  títere de Moscú, permitió la preparación de las tropas invasoras de Ucrania en su territorio.

Cuando se hizo con Crimea, Putin empleó una estrategia muy similar a la que ha servido de pretexto para la guerra. Logró que los rusofilos y rusofonos se apoderarán de la zona, tras una labor interna de zapa para promover el separatismo, ayudados por los agentes enviados por Moscú, se anexó la península como sujeto federal, al igual que su capital Sebastopol, pese a la fuerte oposición de Kiev y de la comunidad internacional ( cómo está ocurriendo ahora con la guerra étnica), no sin antes convocar un referendo ilegal en esa parte del territorio ucraniano, que ningún país reconoció salvo la siempre leal Bielorrusia.

Esto marcó una etapa de casi ocho años de enemistad y sospecha entre Rusia y Ucrania, que reventó esta misma semana, aunque venía fraguandose desde entonces por Moscú. Kiev advierte a los periodistas, para acceder a la "temporalmente ocupado Crimea" , que deben tener el permiso de las autoridades ucranianas y cruzar su frontera so pena de prohibirles en el futuro cualquier visita al país.

El deseo de Putin de imponerse a nivel internacional ha ido larvandose desde el minuto uno al apostar por una Unión Soviética del siglo XXI. O que idea se hizo Occidente cuando remodernizo el ejército? Las tropas se habían preparado en Abjasia y Osetia en Georgia y en las incursiones en la guerra Siria. Luego probaron suerte en Crimea y lograron su objetivo.

En a actualidad, bajo el pretexto de proteger a los rusos,  Putin obró para que dos regiones de Ucrania se declararan separatistas, con ayuda de sus agentes, y así otorgarle el pretexto de invadir un país soberano, únicamente en favor de su sueño. Cuál es el meollo? Decir que Ucrania es tan rusa como el. Tal vez sería mejor si estás minorías se trasladarán a Rusia. No parecen querer esto.

Con un argumento similar,  Hitler se adueñó de los Sudetes checos, diciendo que eran alemanes. Reconstruir la esfera de influencia soviética en Europa del este es lo que persigue el líder ruso, lo que le dio gran poder en el mundo tras la II Guerra Mundial, la que por cierto en Rusia es considerada la Gran Guerra Patria.  Se puede decir que este nacionalismo étnico de Putin viene desde mucho antes. La geografía de Ucrania, un territorio llano, no es ajena a otras invasiones, desde Napoleón a Hitler. 

Lo curioso es que cuando existía la URSS Moscú  consideraba a estas naciones independientes cuando convenía el voto en organismos internacionales. Esto se consideraba diplomacia de altura por las naciones amigas de Moscú.

Putin negó su interés por invadir Ucrania, pero intentó acusar a la OTAN de moverse por la zona. Este es un viejo recurso de la KGB, que está en su adn. Todo para culpar a Occidente de que podía detener la crisis si accedía a garantizar que Ucrania no entraría en la Alianza Atlántica. Estados Unidos le recordó al nuevo zar que ese país es soberano y si entra o no en la OTAN no es algo que le competa decidir a Moscú. Si somos testigos ahora de una guerra sin justificación aceptable para nadie, es porque Putin - como le hemos oído decir con claridad más de una vez- nunca ha reconocido la soberanía de las naciones antes integrantes de la URSS.
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La invasión disfrazada de "pacificación" hace pasar las quejas de dos regiones por las de dos repúblicas y echa por tierra los acuerdos de Minsk, base del armisticio para ambas partes. 


 SI Ucrania " es parte integral" de Rusia - como dice Putin- "en cultura y en espacio espiritual", que pasará con los acuerdos y tratados surgidos de la desaparición política y territorial de la URSS? Estamos ante un juego de riesgos? Con la bomba en sus manos, y la vista puesta en la reconstrucción del imperio, que podemos esperar de las decisiones de nuestros líderes frente a la amenaza abierta del líder ruso? Las sanciones han probado ser insuficientes, así que en la hora de la verdad, sólo queda actuar.

domingo, 4 de agosto de 2019

NUEVAS ESTRATEGIAS, NUEVOS PELIGROS NUCLEARES.




La renuncia por Estados Unidos y Rusia a  prorrogar sus respectivas responsabilidades en el Tratado INF, firmado en 1987, replantea una nueva estrategia en el régimen de no proliferación de las armas nucleares en un mundo global, dentro de un movimiento multipolar.

Las siglas en inglés para el Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio, negociado en plena Guerra Fría por los presidentes Ronald Reagan y Michail Gorbachov, no solo supuso la eliminación de un tipo de armas, sino que abrió el camino para su control. Al expirar hoy el documento clave, cae un instrumento importante de seguridad global, al que los líderes concernidos debieron estudiar y apreciar más.

Leyendo el contenido del Tratado nos podemos hacer una idea de la cantidad de oportunidades perdidas por ambas partes para recortar mucho mas el arsenal nuclear, en la resolución de conflictos regionales y en haber terminado mucho antes con la Guerra Fría y que constituyó un hito en el proceso de distensión entre bloques.

Plantear por primera vez una reducción de los armamentos, en vez de marcar un techo, llevó a la destrucción de casi 2 700 misiles de alcance corto, medio e intermedio. Fueron eliminados todos los misiles terrestres, nucleares y no nucleares, con un rango de entre 500 a 5 500 kilómetros.

Al eliminar los misiles esencialmente radicados en Europa, el tratado disminuyó la amenaza de una guerra nuclear en el continente y desbrozó el camino para la negociación de armas nucleares tácticas y las químicas, así como la de las fuerzas convencionales europeas..

Rusia y Estados Unidos han certificado la muerte del tratado el pasado viernes acusándose mutuamente de violarlo. La Casa Blanca habla de la negativa de Moscú a destruir un misil de crucero de 1 700 kilos y ocho metros de largo conocido como Novator 9M729 (SSC-8, según la clasificación de la OTAN) y que Washington alega infringe el tratado el superar los 500 kilómetros de alcance.

Rusia consideró inadmisible tal exigencia y en rueda de prensa el ministro de Defensa alegó que el misil estaba dentro del rango especificado en el tratado porque solo tenía un alcance de 480 kilómetros.

El Kremlin por su parte ha asegurado que Washington ha violado repetidas veces el tratado con el emplazamiento de misiles interceptores en el marco del escudo antimisiles. Otras violaciones incluirían la fabricación de los drones o aviones no tripulados con armamento y los sistemas Mark-41 para lanzar misiles crucero de medio alcance, que Estados Unidos quiere emplazar en Polonia y Rumania.

El ministro de Defensa ruso ha dicho que Moscú está dispuesta a tomar medidas de transparencia sin precedentes, por encima de sus obligaciones en el INF, pero sus intentos y propuestas han sido torpedeados en los últimos meses por los negociadores estadounidenses que continúan lanzando el ultimatum sobre el Novator. Alertó que la decisión de abandonar el tratado pone en riesgo el START-3, que limita el armamento estratégico ofensivo y expira en 2021, y cuyas negociaciones siguen estancadas..

La diplomacia estadounidense ha colocado el énfasis en lo que en realidad persigue el presidente Donald Trump con su retirada del acuerdo; "iniciar un nuevo capítulo en busca de una nueva era del control de armas" más allá de los tratados bilaterales y que favorezca la participación de otras potencias, léase, China.

La pregunta sería en esta nueva estrategia si Estados Unidos posee la capacidad de contrarrestar un golpe desde China. La respuesta es No. Tampoco de Rusia.

Hace dos años, ante el Senado, el exjefe del Comando del Pacífico de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, Harry Harris aseguró que China tiene "la fuerza de misiles más grande y diversa del mundo, con un inventario de más de 2000 misiles balísticos y de crucero". Este es un país que no forma parte de ningún tratado de desarme.

Rusia es el país con la mayor reserva de armas nucleares entre estas la bomba más potente, el misil balístico intercontinental pesado SS-18 "Satán". Los expertos calculan que dispone de 55 de las armas más mortales, pero solo serían necesarias cinco para destruir la costa este de Estados Unidos en caso de enfrentamiento. Solo espero que los norteamericanos sepan todo esto.

Trump contempla los acuerdos firmados durante la Guerra Fría y el START-3 como reflejos de un mundo bipolar inexistente, quiere un nuevo enfoque en estabilidad estratégica sobre nuevos principios, como ha sido su política desde su llegada a la Casa Blanca, demostrar avances sustanciales y no pasito a pasito. Pero un nuevo enfoque requeriría un alto nivel de confianza que no existe, ni con Rusia ni con China.

"Daremos una respuesta simétrica. Nuestros socios norteamericanos denunciaron su participación en el tratado y haremos lo mismo", dijo el presidente Vladimir Putin, reunido con sus ministros de Exteriores, Sergei Lavrov, y de Defensa, Sergei Shoigú.

Los rusos denunciaron que Estados Unidos empezó a preparar el terreno para abandonar el INF hace dos años cuando comenzaron los trabajos de fabricación de misiles de corto y medio alcance en una de sus plantas militares en Arizona, gestionada por la fundación Raythone.



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Una imagen por satélite mostrada en conferencia de prensa en Moscú muestra la planta en la que, según su versión, aumentó su perímetro en un 44% y su personal en 2 000 personas.

El Congreso de Estados Unidos asignó 58 millones de dólares a Defensa en noviembre del 2017 destinados con claridad al "desarrollo de un misil terrestre de alcance medio", lo que corrobora, según Moscú, sus denuncias.

Rusia y el Occidente encabezado por Estados Unidos viven en este momento tensiones mucho mayores que en la Guerra Fría y este movimiento que ha resultado imparable parece haber comenzado cuando Moscú interfirió en el conflicto armado en el este de Ucrania y se anexó Crimea. Esto tuvo una escalada importante a posteriori con la guerra de Siria, donde grupos rebeldes, apoyados por Estados Unidos y aliados árabes, buscan exterminar al gobierno de Damasco, respaldado por Rusia..

Washington advirtió que el próximo dos de febrero comenzaría el proceso de retirada del INF, que se completará en seis meses. A partir de ese momento, tendría las manos libres para posicionar sistemas de misiles en Europa y Rusia haría lo mismo en sus territorios limítrofes con la Unión Europea u otras zonas geográficas. Uno de los dos líderes firmantes del acuerdo, Gorbachov, ha advertido que tras esto vendrá el caos.

viernes, 6 de enero de 2017

CONTINUA EL NOVELON ENTRE RUSIA Y ESTADOS UNIDOS






Por Mirta Balea

La elección de Donald Trump como próximo presidente de Estados Unidos podría modificar las alianzas de Estados Unidos a nivel mundial con un previsible acercamiento a Rusia a partir de que ocupe su puesto el próximo día 20.

Un plan del estratega Henry Kissinger preve que podría tener lugar una normalización de las relaciones entre los dos países y un levantamiento de las sanciones a Rusia. Lo más importante del contenido del documento radica en los párrafos en que habla de "admitir que algunos países fronterizos están en el área de influencia de Moscú" y en "reconocer que Crimea es rusa".

Kissinger ejerció como secretario de Estado en los gobiernos de Richard Nixon y Gerald Ford entre los años 1969-1977 y fue consejero de Seguridad Nacional de este último. Es de estos personajes en la esfera internacional que tienen gran influencia en la política y no solo de Estados Unidos porque no hay que olvidar que forma parte del muy influyente grupo de presión internacional Bildenberg.

Obtuvo el premio Nobel de la Paz en 1973 con el argumento de que logró un alto al fuego en Vietnam después de hacerse cargo de gestionar la guerra y ponerle fin. Ha sido y es el artífice de la estrategia de distensión, en su momento con la Unión Soviética y China, y ahora con Rusia.

Su figura se ha visto oscurecida por sus vínculos en los años 70 con las dictaduras del cono sur americano y la llamada operación Condor, encaminada a "limpiar" de disidentes a Argentina y Chile. Grupos pro-derechos humanos instan a que se le retire el premio Nobel y que le procesen por complicidad en crímenes de guerra.

Incluir lo de un reconocimiento de Crimea como rusa -aunque no se piense en hacerlo a bombo y platillo- sería difícil de digerir por la Unión Europea y en particular por el gobierno de Ucrania. Reconocer la autoridad política de Moscú sobre algunos de los territorios aledaños, otrora satélites de la Unión Soviética y ahora repúblicas independientes, sería como minimo un retroceso a la guerra fría si no sentarse en un polvorín a la espera de que explote.
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Al felicitar a Trump por su victoria, el presidente ruso Vladimir Putin dio muestras de querer avanzar por el camino del acercamiento y de las buenas relaciones bilaterales con Estados Unidos y evitar cualquier crisis, como la provocada en las dos últimas semanas de diciembre por el presidente Barack Obama.

El mandatario tomó varias medidas entre las que figuró la expulsión de 35 diplomáticos rusos y el cierre de dos edificios de la embajada y dos consulados, entre otras, tomando como base las divulgadas intrusiones de Moscú en la campaña presidencial norteamericana. La Casa Blanca había venido advirtiendo desde mucho antes del hackeo a que los rusos sometían al país.

Los analistas preven que esta situación se verá incrementada en los próximos 15 años y no solo por parte de Rusia, sino de China, que ya ha hecho incursiones de este tipo en Estados Unidos. Todo el asunto podría resultar mucho más preocupante si afecta a la información financiera y económica norteamericana.

El alejamiento de un enfrentamiento entre Estados Unidos y Rusia sería bienvenido por la comunidad internacional teniendo en cuenta que son las dos grandes potenciales nucleares mundiales. De producirse un conflicto en un área en la que tengan influencia, metería al mundo en tensiones, que todos creían superadas con el presunto fin de la guerra fría. Si los dos grandes poderes se entienden, cualquier problema tendría pocas posibilidades de prosperar.

El año 2016 ha sido de distanciamiento y las recientes acciones de Obama han inflamado la hoguera, en especial después del comunicado conjunto del FBI y la Agencia de Seguridad Nacional haciendo públicos los detalles de las técnicas y tácticas del presunto hackeo informátco del gobierno ruso.

Los congresistas republicanos no se han alineado con las sospechas de la Inteligencia, que informó a Obama de lo ocurrido, y creen que deberían aportarse más pruebas de los ciberataques y no circunscribir las sospechas a un mero informe corporativo de cómo pudieron llevarse a cabo.

Portavoces rusos reaccionaron airadamente a las medidas de la Casa Blanca considerándolas ruinosas para las relaciones bilaterales, incluido el ministro de Asuntos Exteriores, Sergei Levrov. En cambio Putin, contra todo pronóstico, decidió no sumarse al carro de las sanciones y ha decidido esperar a la entrada de Trump en la Casa Blanca.

Putin llegó incluso a invitar a niños estadounidenses a presenciar una fiesta navideña en el Kremlin, con toda probabilidad para contrarrestar las informaciones divulgadas por varios medios de prensa norteamericanos de que como contramedida había ordenado el cierre de la escuela anglo-norteamericana en Moscú, lo que resultó ser falso.

Rusia se ha anotado un tanto en la escena internacional en las últimas horas al lograr el unánime apoyo del Consejo de Seguridad de la ONU a una propuesta de paz para Siria.

El documento de la ONU llama a las partes a dar garantías para un acceso de la ayuda humanitaria a toda Siria y avala el cese del fuego, vigente desde el pasado 30 de diciembre, entre el régimen de Bashir el-Assad y las facciones opositoras en armas desde hace cinco años.

Esto no supone, como se ha encargado de hacer notar Putin, que se suspendan las acciones anti-terroristas contra el Estado Islámico y el Frente al-Nusra, ambos fuera del acuerdo de alto al fuego, cuyos garantes son Rusia, Turquía e Irán y ahora la ONU. 

Trump ha dicho públicamente que admira el nervio mostrado por Putin al postergar el tema y no irritar aún más la situación creada por Obama hasta la llegada a la Casa Blanca del presidente electo. Ahora solo queda esperar si bajo la nueva Administración republicana las relaciones mejoran tal y como todos esperan.