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viernes, 16 de julio de 2021

Crisis en Cuba.

 Cuba está viviendo el momento más crítico y decisivo en 62 años de dictadura comunista, un momento único en la historia más reciente, en el que ocurra lo que ocurra nada volvera a ser como antes.

Habrá un antes y un después de este julio del 2021, quiera o no el régimen.

Un régimen que importa esbirros venezolanos, bien porque sus fuerzas represoras no resultan suficientes para contener el clamor o porque, según divulgan en redes sociales, los uniformados, en algunos casos, se niegan a apuntar con sus armas al pueblo o dejan pasar libremente las manifestaciones.

Con todo, la cifra conocida hoy, tras una semana de protestas, es de 35 muertos, entre estos, niños.

La solución no pasa por mantener al régimen, como pretende el longevo Buro Político. El sistema se ha mostrado inútil, inoperante, incapaz de sacar adelante la economía y de satisfacer las necesidades sociales mínimas.

El sistema de poder establecido desde hace 62 años no es la solucion sino el problema. La solución es abrir vías democráticas, que este régimen  no tiene interés en hacer, lo que obliga al pueblo ha coger la sartén por el mango. 

El presidente Díaz Canel, en s u mentalidad totalitaria, ha preferido llamar a filas a los pro_regimen para enfrentarlos a los manifestantes. Ha decidido  abiertamente llamar a una guerra civil.

Puede la actual situación sofocarse? Los mecanismos del poder son fuertes, muchos y variados y la pelea no está igualada. Pero a lo largo de la historia humana muchas situaciones de este tipo se resolvieron porque los gobiernos se acobardaron ante la ira popular, que es un arma poderosa.

Lo que queda claro es que la calle ha dejado de ser el feudo de "revolucionarios retrógrados" y pasado a manos del pueblo sencillo y sufrido.

La ONU dice que" vigila de cerca los acontecimientos" No me fio. Ellos no acabaron con Saddam Hussein, ni Gaddafi u otros dictadores de la historia. En esto tienen un currículo más bien débil. La OEA ha aprovechado para recordar a mundo todo el daño que ha hecho el régimen y lo califica de dictadura, frente a gobiernos e instituciones cobrados, que proclaman la posibilidad de que el régimen controle el descontento.

Estos elementos no tienen en cuenta que Fidel Castro obtuvo el poder ayudado por comandos callejeros armados cn bombas y los miles de víctimas dejadas como rastro en su contienda contra el gobierno de Batista. Los que salen a la calle hoy, en Cuba, no usan armas ni explosivos, sólo su voz para reclamar derechos y no impulsados por ninguna potencia interesada en meter mano a Cuba. El silencio clamoroso sobre lo que está ocurriendo del Vaticano, la ONU, la Unión Europea, y EEUU entre otros señala la falta de interés de algunos para que el estado de cosas siga inamovible. Resulta imperdonable esta falta de imaginación. 

Hasta ahora el discurso de la dictadura se ha logrado imponer al del pueblo. Cualquier disidencia  como acción política no ha abierto canales para un ejercicio significativo de la libertad. La burocracia comunista reduce siempre el dominio público.

En su nihilismo exacerbado, el régimen confunde delito con irregularidad y su confusión, producto de una política que no va a tono con los tiempos,  actúa con represalias cada vez más sanguinarias para negar el futuro a los hijos de la patria que buscan una salida. 

La solución mágica del Buro Política de permitir de ahora hasta diciembre traer medicinas y otros productos del exterior, es decir, aceptar la ayuda humanitaria, que le habían ofrecido gobiernos y organizaciones internacionales, no es lo que buscan los manifestantes y ni siquiera creo que el propio aparato del PCC lo vea viable. Sin mencionar lo que quieren los militantes, que forman parte del pueblo y sufre, en la mayoría de casos, sus mismas necesidades.

Lo que pasa en Cuba, puede que derive en una referencia de frustracion política. Pero puede también, que esas fuerzas populares, que luchan en las calles, lleguen con arrojó hasta el final. Como hicieron antes nuestros más célebres y valientes antepasados.

domingo, 24 de marzo de 2019

¿Qué pasa con el BREXIT?



Theresa May

Por Mirta Balea

La Unión Europea aceptó retrasar la salida del Reino Unido, prevista para el 29 de este mes, hasta el 22 de mayo, si el Parlamento británico acepta el acuerdo pactado con Bruselas por la primera ministra Theresa May, lo que resulta muy improbable. El presidente de la Cámara, John Bercow, advirtió que no posibilitara una tercera votación si no hay "cambios sustanciales" en el texto.
La jefa de gobierno se encuentra en una situación política precaria tras dos derrotas en la Cámara en las que la oposición y figuras de su propio partido han votado en contra de las medidas negociadas por ella durante dos largos años y tras haber perdido en junio del pasado año las elecciones generales, que la obligaron a pactar con el Partido Democrático Unionista de Irlanda del Norte para poder gobernar.

Esto sumado a las advertencias de Bercow la conminaron este viernes a enviar a los diputados una carta en la que afirma que no presentara el acuerdo de nuevo si continúa sin tener apoyos. El documento ha coincidido con la confirmación del PDU de que seguirá sin darle su voto.

Si Westminster rechazara por tercera vez el acuerdo, la siguiente fecha en importancia sería el 12 de abril. Para entonces tendrá que haber decidido como quiere realizar la salida o si solicitará un aplazamiento más prolongado. Tal solicitud tendrá que estar justificada y obligaría al país a participar en las elecciones a la Eurocámara entre los días 23 al 26 de mayo.

Hasta once ministros se han conjurado para forzar la dimisión de la jefa del Ejecutivo, según informa Reuters. Suenan para sustituirla, su segundo, David Lidington,  y también Michael Gove, de Medio Ambiente y Jeremy Hunt, de Exteriores.


El Parlamento quiso arrebatar hace meses el control del proceso al gobierno y hasta se gestó una crisis en su seno con los ministros enfrentados entre si y las dimisiones de dos de los duros. La primera ministra pudo pasar el rubicón comprometiéndose a resolver la inclusión de nuevas exigencias británicas en el acuerdo. Bruselas es renuente a modificar lo que ya se ha alcanzado en las arduas y largas negociaciones.
Negociar el Brexit no ha sido, ni de lejos, una tarea fácil. Los ingleses, si nos guiamos por los votos, más que los británicos, en su calentón por salir como fuera de la UE, a la culpan de todos sus males, se olvidaron de fraguar un plan alternativo. Esta es la razón de que se alcen voces en el país para proclamar ahora la necesidad de un segundo referendo. La plataforma People's Vote convocó una multitudinaria manifestación por el mismo centro de Londres este sábado y una página web ha recogido cuatro millones de firmas para volver a pronunciarse sobre la salida de la UE.

Quizá repetir el referendo sea muy complicado e incluso desaconsejable, pero algunos creen que ganar tiempo sería inteligente y deseable ante la incertidumbre del momento y la amenaza de un caos imprevisible e incontrolable. La legislatura de May llegará pronto a su fin y puede que unas nuevas elecciones hagan de plebiscito de un nuevo Brexit. 
De salir adelante el acuerdo en el Parlamento, antes del 29 de marzo, contra todo pronóstico, el 22 de mayo quedaría como fecha para una salida ordenada del país, que contaría con dos meses para aprobar toda la legislación asociada y no tendría que participar en los comicios europeos.

La UE busca evitar que los británicos sigan siendo miembros de pleno derecho después de las europarlamentarias, lo que redundaría en una mayor fiabilidad en el proceso electoral para los más de 350 millones de europeos supuestos a participar. Si tiene lugar el tercer rechazo, los 27 tendrían que reunirse otra vez, posiblemente el jueves de la próxima semana, para poner la fecha definitiva de ruptura.
Entre los asuntos más espinosos de la negociaciones entre Reino Unido y Bruselas se encuentra el backstop, la salvaguarda alcanzada en los acuerdos de paz de 1988 para mantener las fronteras entre la República de Irlanda, miembro de la UE, e Irlanda del Norte, territorio dentro del Reino Unido y es una de las razones para que el PUD no acepte el acuerdo. Este tendría que contemplar la permanencia de los británicos en la unión aduanera hasta alcanzar el marco de una nueva relación comercial. 
El ex-fiscal general Dominic Grieve, defensor de un nuevo referendo, presentó una moción para ampliar el tiempo dispuesto en el artículo 50 del Tratado de Lisboa, a fin de reducir el riesgo de un Brexit sin acuerdo o duro el 22 de mayo -que es lo que se vislumbra ahora mismo-. Durante el tiempo comprendido entre la fecha límite y la salida definitiva el 31 de diciembre del 2020, el país mantendrá el acceso al mercado único y a la unión aduanera, sin participar en la toma de decisiones, pues ya no sería un Estado miembro. 

El artículo 50 del Tratado de la UE fue activado por primera vez por el Reino Unido el 29 de marzo del 2016 y ha regido el proceso de separación. La letra deja un margen de dos años al país saliente, prorrogable si hay un acuerdo mutuo. Las reglas sobre comercio y aranceles del Estado se regirìa en caso de no haberlo por las de la Organización Mundial del Comercio. 




Las normas europeas no contemplan un reingreso de los estados salientes. La única salida hasta ahora fue la de Argelia en 1962, cuando obtuvo su independencia y aún así figuró en los tratados hasta 1992 como si aún fuera un Departamento de Francia. Groenlandia se marchó en 1985 por referendo, aunque sigue perteneciendo a Dinamarca, miembro de la UE.

Reino Unido ha jugado siempre en la misma liga de la UE, pero con reglas aparte. Esta excepcionalidad, en un matrimonio de 40 años, se consolidó con el Brexit y promovió dudas sobre el proyecto unificador en su conjunto. Ante las presumibles amenazas iniciales de un efecto dominó, el proceso de salida ha tenido un consenso mayor del esperado entre los miembros, lo que no ha sido el caso de Londres, cuyos parlamentarios siguen resueltos a mantener los privilegios, que acumularon durante tantas décadas como ninguna otra nación de la zona.

Las cifras del voto por la salida reflejaron que el 73% de los jóvenes lo hizo por la permanencia en la UE, al igual que las principales ciudades, entre estas, Londres, en donse registró el 60% de tal opción, y un poco más en Escocia, Irlanda del Norte y norte de Gales. Estos votos conformaron un 43% del No a la salida. Fueron las zonas rurales y los mayores de 65 años los que inclinaron la balanza para alcanzar el 58%, cifra ajustada, si cabe, pero suficiente para tomar la decisión de irse de la comunidad de Estados.

Si desgranamos el voto en valores políticos e ideológicos, el 59% de los conservadores y el 90% de los populistas- tanto de izquierda como de derecha-votaron por salir de la UE. Los europeístas, divididos entre demócratas liberales y laboristas, computaron el 75% y el 69%. En aquel momento todo hacía pensar que no habría necesidad de invocar el título 50 ni esperar dos años para la salida, pero ahora vemos que los británicos hablan de ampliar el proceso de manera, incluso, indefinida.



Tras el Si pudo comprobarse que no había plan alternativo para la salida y este se ha venido construyendo en la marcha por la primera ministra, que es, por cierto, la expresión de que el mayor fanático es un converso. Antes abogaba por una permanencia en la UE y al verse abocada a pactar la salida como jefa del Ejecutivo, a pesar de no contar con apoyos, no se cansa de repetir que un segundo referendo es inviable y hay que respetar la voluntad de los votantes.

La UE quedó establecida en 1993 mediante el Tratado de Roma, que contemplaba tres pilares pre-existentes: la Comunidad Europea del Carbón y el Acero, la Comunidad Europea de Energía Atómica y la Comunidad Económica Europea, a las que se sumaron gestiones de política exterior y cooperación judicial y policial. Los fundadores del proyecto integrador: Alemania, Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo y Países Bajos se hallaban debilitados económica y políticamente por las dos guerras mundiales y necesitados de consolidar la paz alcanzada para dar una estabilidad al comercio. 

Fue el ex-primer ministro David Cameron quien dio luz verde al referendo. El ex-presidente español Felipe González dijo con claridad meridiana que el político británico incendió su casa y quiso salvar los muebles y se ha quedado sin casa y sin muebles. Pasará a la historia como el líder que sacó a su país de la UE, apretando el botón de riesgo, a pesar de pasar por un europeísta.


La democracia participativa está bien, siempre que no se confunda con un sustituto de la democracia representativa. Cameron hizo dejación de sus responsabilidades en la solución del problema migratorio, motivo de queja ante Bruselas, y pasó a la población la patata caliente en forma de referendo en si debían o no permanecer en la UE, pensando ante todo que con esto presionaría a sus socios comunitarios y olvidando que los referendos deben ser excepcionales y tasados. 

Hay que decir que no era la primera vez que hacía una jugada similar. La primer fue con el referendo sobre independencia en Escocia, que ganó por los pelos. Puede que pensara en un resultado similar para el Brexit, pero el tiro le salió por la culata y la situación inmediata fue un desplome de la libra esterlina a niveles de 1985.

Reino Unido aportaba 12 mil millones de libras anuales a las arcas europeas y recibía mucho más de Europa. Un 47% de las exportaciones británicas van a la UE y el 58% de sus importaciones proceden de esa región. Los lazos de inversiones y comerciales, si descontamos a Estados Unidos y Canadá, se mueven en gran parte hacia la región de la que desea separarse.

Alemania y Francia son sus socios mas destacados en el comercio, en tanto en las inversiones lideran Suiza y Noruega. La UE aporta un 5% del PIB británico y la mitad de su intercambio comercial tiene lugar con dos pesos pesados: Francia y Alemania, nada proclives a aceptar los caprichos británicos.

El denominador común entre los líderes europeos que han proclamado la necesidad de salir de la UE es que no están dispuestos a compartir por el bien común sus riquezas y dan preferencia a sus intereses locales, como si se tratara de tribus, en un mundo cada vez más globalizado en el que las luces largas deben estar encendidas de forma permanente.


La UE esta considerado un bloque económico importante a escala mundial y lo seguirá siendo después de la salida de sus filas de la segunda economía del mundo. De cualquier manera, la bofetada dada por Reino Unido a sus socios les ha hecho hablar más de redefinir, defender y preservar el proyecto integrador para evitar que el desencanto prime sobre los valores construidos durante décadas.

Europea debe seguir siendo relevante en un mundo en el que se estrenan en la lucha por los mercados otras fuerzas económicas emergentes. 

lunes, 30 de octubre de 2017

Cataluña: el tercer día


Por Mirta Balea


La intervención del gobierno de España en la Comunidad Autónoma de Cataluña otorga a la ciudadanía una cierta normalidad, solo interrumpida por el goteo informativo generado por las distintas acciones de sus principales protagonistas en un drama que convulsiona al país y promete alargarse en el tiempo.

El presidente Mariano Rajoy anunció el pasado día 27 la puesta en marcha del artículo 155 de la Constitución como única manera de volver al estado de derecho en ese territorio. Cesó a todo el gobierno, empezando por el presidente Carles Puigdemont y su segundo, Oriol Junqueras, y a sus siete consejeros, disolvió el parlamento y convocó elecciones en el plazo legal de 54 días para el 21 de diciembre.

Ese mismo día los partidos nacionalistas, soberanistas, independentistas y secesionistas habían declarado la independencia unilateral de España y el Senado en Madrid dio luz verde a la aplicación del 155. A penas tres días después, estas mismas fuerzas, que han calificado de ilegítima la convocatoria, han mostrado su disposición a participar en ella.

El artículo 155 señala que si una Comunidad Autónoma no cumpliera las obligaciones emanadas de la Constitución y sus leyes o actuara de manera que atente contra el interés general de España, el gobierno estará autorizado a intervenir para obligarla al cumplimiento forzoso de tales obligaciones. Incumplir con la legislación vigente y atentar contra los intereses de todo el país es lo que se ha venido haciendo desde hace algunos años en Cataluña, pero muy en especial, en los últimos 18 meses.

La votación de la independencia por un grupo de parlamentarios catalanes sorprendió por su secretismo. Los que dieron este paso justificaron que era en prevención de alguna acción legal de parte de la Fiscalía. Los que han seguido el desarrollo de los acontecimientos pueden inferir quién votó qué, porque para empezar, se marcharon del hemiciclo los tres principales partidos nacionales: Partido Popular, la representación en Cataluña del Partido Socialista Obrero Español y Ciudadanos para evitar una complicidad, aunque fuera solo tangencial.

Las propias leyes catalanas requerían del voto afirmativo de un mínimo de 90 diputados, pero la declaración salió adelante con solo 72. Los que votaron afirmativamente fueron la coalición gubernamental Junts Pel Si, que integra a dos formaciones tan disímiles, la derecha soberanista del Partido Demócrata Catalán y la izquierdista republicana  Ezquerra Republicana per Cataluña, además de la CUP, una Confederación por la Unidad Popular con tintes anti-sistema, comunista y secesionista.

Entre los síes computados, uno al menos hubo que leerlo dos veces, puesto que la palabra aparecía en un rincón de la boleta con letra pequeña y en un principio se había dado como voto en blanco. De estos votos quedaron al final dos. De esto se deduce sin mucho trabajo que Cataluña Si Que Es Pot, cuyos 8 diputados habían decidido participar en la votación diciendo no, se encontró con una ruptura de la disciplina porque  dos votaron en blanco y uno dijo sí.

Este último es sin dudas el representate de Podemos en la coalición CSQEP, Alvaro Dante Fachin, que a poco de saberse que los independentistas aceptaban de facto las reglas del juego democrático y entrarían en las elecciones, ha hecho saber públicamente que estaría dispuesto a participar como parte de Ezquerra Republicana.

El referendo realizado el primero de octubre careció de censo y de garantías, el gobierno central movilizó a la policía nacional y la guardia civil para impedir la votación, vetada ya por los tribunales competentes. El resultado fue que los independentistas se empeñaron en votar hasta en plena calle y como se ha visto en videos colgados en You Tube hasta cuatro veces la misma persona.

Incluso la votación del propio referendo el día 27 de septiembre fue de una excentricidad inadmisible en un parlamento que se respete. Los nacionalistas cambiaron a última hora el orden del día del pleno y cuando el resto de fuerzas no independentistas pretendieron protestar por la irregularidad se les impidió hablar por la presidenta de la Cámara, Carmá Forcadell, que por este y otros asuntos forma parte de una querella presentada por la Fiscalía. Sobre el referendo y la declaración unilateral de independencia se pronunciaron el secretario del parlamento y el principal asesor jurídico para advertir de la inconstitucionalidad de ambos actos.


La Generalitat ni el parlamento autonómicos estaban legitimados por ley a proponer o siquiera tomar una decisión de este calibre solo porque lo deseara una mayoría independentista. El pasado día 26 la mayoría de la ciudadanía esperaba que el presidente Carles Puigdemont evitara la aplicación del 155 disolviendo la Cámara y convocando elecciones autonómicas anticipadas, porque se había comprometido a hacerlo tras varias conversaciones con algunos intermediarios como Miquel Isceta, del Partido Socialista Catalán, el jefe del gobierno vasco Iñigo Urkullo, y algunos destacados empresarios. Las presiones en la red de parte de los pichones del independentismo y del propio vice-presidente Oriol Junqueras parecen haber sido la causa de que prefiriera inmolar a Cataluña a hacerlo él mismo dando un paso atrás en lo pactado.

Desde la proclamación del 155 hay una calma tensa en la Comunidad Autónoma porque la gente tiene miedo de lo que pueda pasar, a pesar de que Rajoy eliminó con su decisión cualquier argumento de los independentistas de que el gobierno reprimiría a la gente, que no habría tal transitoriedad y que la intervención duraría quizás años y ni siquiera convocaría elecciones.

Algunos grupos como la CUP llamaron a la rebelión de la sociedad civil para que los funcionarios fueran a la huelga y no acataran ninguna decisión que no emanara de la Generalitat, pero esta arenga fracasó. Antes de hacer algo así, deberían haberse preguntado si tenían suficiente moral cuando ellos mismos  votaron en secreto la independencia para evitar acciones judiciales. ¿Cómo podían pedir entonces a otros que se inmolaran por la causa?

Ha sido tal la propaganda desplegada por los grupos independentistas en los últimos años, que una parte importante de Cataluña compró la idea de que la República era posible. Para que algo tenga efecto lo primero sería que respetara el marco constitucional vigente y permitiera votar a todos los españoles. De arriesgarse a hacerlo contra todas las banderas, de manera unilateral, debían contar al menos con la seguridad de controlar sus fronteras, de tener instituciones propias capaz de gestionar el día a día, de disponer de dinero propio y no el proveniente del gobierno central y de haberse garantizado previamente un reconocimiento internacional. Junqueras llegó a decir que las empresas se pelearían por venir a Cataluña y resulta que en los últimos 15 días se ha producido un éxodo de 1,800 empresas, grandes y medianas, entre ellas dos importantes bancos, que han preferido sacar sus sedes de ese territorio.

Las elecciones del próximo 21 de diciembre no resolverán el problema de Cataluña ni repararan en un futuro inmediato el daño perpetrado contra la sociedad civil, dividida a sangre y fuego por los soberanistas, que prometieron la Arcadia. Puede que haya una recuperación económica, aunque lenta, incluso que algunas de las empresas en fuga regresen y que el gobierno nacido de las urnas proporcione una estabilidad inmediata, pero lo que será muy difícil recuperar, al menos no en un futuro inmediato, es el respeto del resto de las Españas. El problema catalán carece de respuesta binaria entre los ciudadanos.


A muchos les parece difusa la definición de nación, incluso el sonsonete de que España es plurinacional, pero el caso catalán es, sin lugar a dudas, un asunto nacional, tanto si hablamos de voluntad política de independencia como si lo hacemos desde el punto de vista cultural, de gente que comparte lengua y tradición. De ahí que muchos pensemos que la ensoñación independentista, que obnubiló a tantos catalanes y sigue haciéndolo, no terminará con las elecciones de diciembre próximo.

Esta identidad de grupo apartada del resto de España es lo que viene condicionando una deformación de la realidad para quienes se han creído las mentiras de los secesionistas, que incluso han sembrado en una buena parte de la sociedad catalana el victimismo de que se les explota en favor de otras autonomías, algo que no encuentra encaje en las cifras comparativas. Esto y que el Partido Popular, de derechas, español hasta la médula y en el gobierno haya olvidado durante tanto tiempo el discurso de la pluralidad y se haya negado sistemáticamente a revisar el modelo de estado. Ha permitido así que la alternativa para muchos catalanes sea separarse o que todo siga igual.

Hace apenas unos años, las encuestas definían claramente que un porcentaje menor de la población era independentista, pero ha tenido lugar un desmoralización de la población ante la negativa del gobierno central de desatender sus necesidades específicas. Así que entre los que votaron independencia -ese grupo nada fiable en el que se apoyó el gobierno catalán para declararla unilateralmente esgrimiendo como batuta un mandato popular inexistente,- podrían hallarse tanto los movidos por sentimientos patrióticos y de pertenencia y aquellos que lo único que buscaban era tener la libertad de votar como revulsivo de la actual situación.

Se ha venido jugando con la legalidad, diciendo mentiras a sabiendas de que eran mentiras, sin establecer una diferencia entre querer la independencia y el derecho a decidir. Resulta como mínimo pueril creer que de quien te quieres separar de forma ilegal, respondiendo solo a tus emociones y necesidades, va a permitirte hacerlo sin oponer resistencia. Con todo esto en contra y previo a a la aplicación del 155 el diálogo resultaba inviable.



El hecho de que los actores sociales defiendan modelos de estado diferentes para Cataluña es un añadido en el logro de la conciliación de un modelo de país en el marco de la independencia. Tenemos a Ezquerra Republicana, dispuesta a pactar siempre para mantenerse en el candelero, pero que defiende el modelo de República  por encima de todo, o la CUP, que lo que quiere es hacer una revolución social, con sus jóvenes anticapitalistas y comunistas, que comparan al gobierno español con el falangismo anterior a 1978, o el Partido Democrático de Cataluña, que no persigue estos objetivos ni mucho menos. A propósito de las comparaciones de la CUP entre la actual España y la franquista, muchos de los que lucharon entonces contra la dictadura han salido en las televisiones para hacerles saber la diferencia de lo que tienen hoy a lo que había antes de la proclamación de la Constitución. 

Los soberanistas tienen ante sí la ardua tarea de unificar a las fuerzas independentistas en una lista unitaria con la mirada puesta en las elecciones próximas, porque los partidos constitucionalistas, ya lo han dicho, van a salir a ganarlas y están dispuestos a crear alianzas para poder desbancarlos del poder. La últimas elecciones autonómicas mostraron que no cuentan siquiera con la mitad del total de votos.

Los independentistas deberían haber comprendido a estas alturas que no cuentan con apoyo internacional y mucho menos con el de la Unión Europea, donde el presidente del Consejo, Jean Claude Junker, se ha encargado de dejar claro que no quieren una Cataluña independiente porque detrás vendrán otros. Y es que lo que llaman el próces resulta una espada de Damocles sobre la unidad europea.

Puigdemont había trasladado el pulso parlamentario a la calle desde el pasado 27 de septiembre, convocando de manera transversal manifestaciones, algunas violentas, en las que se impedía hablar a los no nacionalistas dentro de una sociedad plural como es la catalana. Ahora se ha ido a Bruselas, con cinco de sus consejeros, para desde allí guiar el gobierno y forzar a Europa a intervenir a su favor. Estos seis catalanes evadirán enfrentarse a la justicia española por la ilegalidades cometidas.

Desde hace más de una semana, los transgresores favorables a mantenerse en España han salido también a la calle a defender la unidad, casi un millón el pasado sábado, como resultaba evidente a vuelo de pájaro. No es necesario contarlos uno a uno para calcularlo. Si los secesionistas han querido dar la impresión de que hay una única opción posible, esta gente, con banderas catalanas y españolas, en Barcelona, recorriendo las calles, agrupadas frente al Palacio de Gobierno, puede que sea la gota que colme el vaso.







martes, 31 de enero de 2017

EL MUNDO CONTRA TRUMP

Por Mirta Balea

Apenas seca la tinta, los
líderes europeos se han pronunciado contra la orden ejecutiva del presidente Donald Trump de cerrar las puertas de Estados Unidos a refugiados e inmigrantes.

Quizás sea ésta la primera vez que los jefes de estado y/o gobierno de varios países de la Unión Europea unen sus voces contra Estados Unidos. La medida, adoptada el pasado viernes, ha resultado muy polémica y ha provocado manifestaciones multitudinarias en varias ciudades y aeropuertos del propio país. 

No solo veta la entrada de ciudadanos de Libia, Somalia, Sudán, Irak, Irán, Yemen y Siria, sino a quienes gocen de doble nacionalidad si una de ellas está relacionada con las naciones vetadas. Esta última parte de la orden tardó media jornada en ser confirmada por la Casa Blanca, lo que provocó caos y desconcierto en más de un aeropuerto internacional.

Si los afectados por la medida estuvieran en ese momento fuera del país tendrían que solicitar para regresar una exención de visado, independiente de los años de residencia en Estados Unidos. Las restricciones afectarán también a aquellos individuos con pasaporte de otros países, pero oriundos de una de la siete naciones implicadas en la medida.

Cerca de medio millón de personas, venidas de Oriente Medio y Africa, recibieron la residencia permanente en los últimos 10 años. El primer efecto de la puesta en vigor ha sido la deportación y/o detención de personas en viaje de regreso a territorio estadounidense, tras visitar a sus familias, o con la promesa en el bolsillo de que serían admitidas como refugiadas.

Otro aspecto conflictivo atañe a las plantillas de las compañías aéreas, cuya gran mayoría tiene bajo contrato a extranjeros nacionalizados. Para la Agencia Internacional de Transporte Aéreo o IATA, supondrá un tremendo reajuste del personal de las aerolíneas, con un coste aún por estimar, para que tales personas no pisen territorio estadounidense.

Aunque la mayoría de las medidas sobre refugiados e inmigración parecen tener un carácter temporal, a nadie se le escapa que la política anunciada por Trump en campaña tenderá a convertirse en indefinida o permanente. En la práctica, tal situación supone un veto formal a la inmigración musulmana y así se ha interpretado en todo el mundo.

El decreto suspende por cuatro meses las concesiones de asilo y/o refugio, con lo que se paraliza el Programa de Admisión de Refugiados, basado en gran parte en el contenido de la Carta de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y otras legislaciones internacionales, e impone una moratoria provisional a la entrada de ciudadanos de los países mencionados. Fija además en 50.000 la cuota máxima de personas a recibir con esos estatutos en 2017, menos de la mitad de los 117.000 aceptados el año anterior.

La primera ministra británica Theresa May convocó este domingo a sus ministros de Exterior e Interior -a poco de regresar de su visita oficial a Washington- para que contactaran con sus colegas norteamericanos a fin de proteger de la aplicación de la medida a los ciudadanos británicos con doble nacionalidad.

En Reino Unido se han recogido millón y medio de firmas para obligar al Parlamento a impedir a Trump visitar el país en respuesta a una invitación cursada por May. Los periódicos británicos amanecieron este sábado con titulares tales como "Trump no eres bienvenido".

No habrá que asombrarse de esto, porque durante la campaña del ahora presidente de Estados Unidos, la mayoría de medios de comunicación europeos le hacían la ola a su rival Hillary Clinton y se llevaron una enorme decepción con el triunfo del magnate de la construcción.

El alcalde de Londres, Sadiq Khan, primer musulmán en ocupar el cargo, ha dejado constancia en su página de Facebook que "las medidas de la Casa Blanca son contrarias a los valores de tolerancia y libertad sobre los que se construyó Estados Unidos". Esto toca de lleno las raíces del propio presidente, hijo de inmigrantes alemanes y escoceses. Pero en castellano hay un viejo dicho de que "no hay peor cuña que la del mismo palo".

El presidente francés Francois Hollande instó al resto de socios comunitarios europeos a ofrecer "una respuesta firme y unida". El gobierno español se ha mostrado claramente contrario a levantar barreras entre los pueblos y un portavoz de la canciller alemana Angela Merkel -a quien Trump cuestionó por su programa de puertas abiertas a la inmigración-ha significado que "la lucha contra el terrorismo no justifica poner bajo sospecha generalizada a personas de una determinada confesión o un pasado específico". 

La reacción de la Comisión Europea ha sido una de las más moderadas al informar que estudiara "cualquier potencial consecuencia para los ciudadanos de la UE", pero se esperan pasos como una cita del Euro-parlamento, previa a la cumbre de este viernes. Hay que mencionar que el presidente Jean-Claude Juncker, durante su rendición de cuentas en 2015, admitió errores  del pasado europeo como distinciones entre judíos, cristianos y musulmanes y prometió que en esta etapa no se actuará de la misma manera.

El primer ministro italiano Paolo Gentinioli reivindicó, en su cuenta de twitter, una "sociedad abierta, con identidad plural y sin discriminaciones" como pilares fundamentales de los valores de la Europa moderna.

Para la Administración Trump, la confusión, división y batalla legal provocada por la orden ejecutiva de este viernes sería "un pequeño precio a pagar para ganar en seguridad", según expresó la ex-jefa de campaña y asesora presidencial Kellyanne Conway. La argumentación resulta como mínimo endeble porque desde el 11/S/01 Estados Unidos no ha sufrido ningún otro ataque terrorista de envergadura en su territorio, nada que ver con los que tuvieron lugar el pasado año en capitales europeas como Bruselas, Berlín y París.

Los fiscales generales de al menos 16 estados de la Unión americana emitieron una declaración en la que condenan la directriz presidencial y aseguran que como jefes de los funcionarios legales de más de 130 millones de estadounidenses y residentes extranjeros realizarán un trabajo conjunto para garantizar la constitucionalidad de cada paso del gobierno federal, el respeto a la historia nacional y a la liberad religiosa.

Las críticas y condenas al portazo de Estados Unidos a refugiados e inmigrantes de parte de sus aliados y las expresadas por miembros distinguidos de los Partidos Demócrata y Republicano , en este último caso, las de John McCain y Lindsay Graham, no parecen haber dado en la diana. Trump mantiene su tono y tras las manifestaciones dentro y fuera del país reiteró en twitter su postulado de que el país " necesita ahora fronteras fuertes y exámenes exigentes de entrada".

El presidente se ha encargado de hacer pública su enemistad con los medios de comunicación, en especial los nacionales, y ha sentado una nueva forma de comunicar sus decisiones, opiniones y hasta para dilucidar temas internacionales mediante twitter. Dos mensajes en los últimos 10 días dieron al traste en horas con la visita programada del presidente mejicano Enrique Peña Nieto, sin que mediara encuentro personal alguno en un tema de tanto calado.

El director del Washington Post, Martin Baron, con cuatro premios Pulitzer a sus espaldas y la dirección del Boston Globe cuando se destapó el escándalo de pederastía de los sacerdotes católicos, cree que Trump hace peligrar la libertad de expresión, aunque ha matizado que habrá que esperar un poco más ya que está en los primeros días de su mandato.

Baron está preocupado por un sector de la población a su juicio interesado más en los hechos cuando estos cuadran con sus posiciones. Trump, por cierto, se abstuvo de utilizar la palabra democracia en su discurso de investidura, lo que resulta muy extraño si sabemos que sus antecesores sí lo hicieron y mucho.

Quién se dedica en estos días a hablar de democracia es el ex-presidente Barack Obama, advirtiendo a los norteamericanos que no se la pueda dar por sentada. No resulta un tema baladí, pero merece la pena recordar que durante su mandato fueron deportados dos millones de inmigrantes sin papeles y la dotación militar fuera de las fronteras superó con creces a cualquier otra Administración. Cuando se le concedió el Premio Nobel de la Paz, se esperaba que redujera el arsenal nuclear, pero estos pasos siguen sin darse.

Un alto cargo de la Casa Blanca, Stephen Miller, amenazó a los alcaldes díscolos- a quienes el presidente en represalia no suministrará fondos federales- y a las autoridades del Departamento de Estado, de la Policía de Fronteras y Aduanas y al Departamento de Seguridad Nacional que no se permitirá a nadie incumplir la orden porque Trump no cederá ante sus críticos.

Usando su expresión favorita, "you're fired", cesó a la fiscal general en funciones, Sally Yates, cuando esta anunció que el Departamento de Justicia no defendería en los tribunales la aplicación de la orden ejecutiva. Dentro del gabinete hay voces quejosas de que el presidente no les tiene en cuenta para nada y solo escucha a un grupo estrecho de asesores, encabezados por el conocido racista Steve Bannon y el yerno del mandatario Jared Kushner.

Yates es herencia de Obama y la Casa Blanca ha arremetido contra ella de forma excesivamente agresiva acusándola de traición. La cesada fiscal declaró que "no estaba segura" de que la orden se ajustara a Derecho, pero que ni aún así estaría dispuesta a aplicarla porque no perseguía los objetivos de justicia de su Departamento.

Trump nombró en su lugar a la fiscal del Distrito Este de Virginia, comprometida con su causa y que aplicará y defenderá el decreto.

Los fiscales lo han advertido y hasta los jueces de Nueva York, Seattle y Boston, entre otros, han bloqueado el cumplimiento del decreto presidencial, así que la firmeza de Trump podría encontrar serios escollos y resultar insuficiente. Es probable que estemos incluso ante el preámbulo de una batalla legal en la que podría entrar en cuestión la propia constitucionalidad de la medida. Resulta evidente para muchos que está apuntando directamente a una confesión, el islam, y está afectando a personas con residencia legal permanente en Estados Unidos, poniendo en solfa algunas decisiones adoptadas por otras Administraciones.

El caos provocado no tiene visos de desaparecer. Algunos creen que el presidente, en su afán obsesivo por tramitar cuanto antes todo lo prometido en campaña, podría haber aprobado esta normativa sin prever sus implicaciones. La prueba para ellos radica en las diversas explicaciones en cuanto a la forma de instrumentarla, lo que muestra la falta de programación y arroja dudas.

Para los cánones europeos, Trump y su gobierno, en su mayoría formado por ex-directivos de Goldman Sachs, se colocan en la ultra-derecha más reaccionaria, de la que intenta huir la UE. Pero lo han votado los estadounidenses, y no solo a él, sino a su programa, que está cumpliendo a pie juntillas y con gran entusiasmo.

domingo, 22 de enero de 2017

LET'S MAKE AMERICA GREAT AGAIN, HA DICHO DONALD TRUMP


Por Mirta Balea

Los detractores del recién estrenado presidente de Estados Unidos, Donald Trump, suelen referirse a él como un intruso en política, empresario millonario y estrella de la televisión, para de algún modo minimizar su importancia, y advierten que su discurso es retrógrado, proteccionista y nacionalista, hostil a las élites financieras y a los grandes medios de comunicación.

Y todo este análisis concuerda bien con todo lo que ha venido diciendo en campaña y con su discurso de investidura el pasado 20 de enero, día que, por cierto, ha proclamado como del Patriotismo de manera oficial. El número 45 en la lista de mandatarios norteamericanos pareció querer servir de contraste a la previsibilidad y el continuismo de la candidata del Partido Demócrata, Hillary Clinton.


Apenas en noviembre del 2015, la mayoría de encuestas y los medios de Estados Unidos y de otras partes del mundo afirmaban que Clinton sería la presidenta. Y se dieron de bruces contra un muro.

A juzgar por las innumerables protestas por haber recibido más votos que Clinton y ganarse el puesto, se puede decir que pasará a ser el presidente más impopular en la historia de Estados Unidos. Millones de personas, no solo en el patio sino fuera, se han congregado para hacerle partícipe de su desagrado por ocupar el Despacho Oval, aun cuando tenga derecho.

La convocatoria anti-Trump en redes sociales tuvo eco en Europa, Japón, Australia, Nueva Zelanda y América Latina. La gente, en cantidad significativa, se manifestó en París, Londres, Roma, Sidney - donde tuvo lugar la marcha más nutrida- llamando a preservar los derechos de la mujer, las medidas medioambientales y la tolerancia, que a juicio de estos manifestantes estará en peligro con la llegada del nuevo inquilino de la Casa Blanca.

Trump ha sembrado de incertidumbre su camino a la investidura, algunas confirmadas en su discurso de toma de posesión este viernes. Solo el tiempo despejará las incógnitas. Habría que excavar las claves de su triunfo hasta los primeros años de la presidencia de Barack Obama y no en la supuesta injerencia rusa en las elecciones a favor del representante republicano. 

La gran recesión económica con la que inició Obama su mandato y la respuesta política dada a la misma, impulsaron movimientos de protestas como las del conservador Tea Party, contrario a los programas de estímulos económicos y a la reforma sanitaria demócrata.

Se abrió una brecha -que no se ha cerrado- entre las élites políticas y los movimientos de base y dentro del propio Partido Republicano. Esto dio inicio a una transformación interna con nuevas facciones en sus filas, que ganaron terreno, hostiles a las élites política y financiera. La división ideológica aumentó en el país como nunca antes en las últimas dos décadas.

Trump es el producto de este fenómeno emergente en la esfera política norteamericana en el que se enmarca su movimiento nacional y patriótico. "América lo primero", ha dicho durante toda la campaña y reafirmado en su discurso de investidura, dirigiéndose a "los hombres y mujeres del país olvidados" y que "no lo serán más".

La crisis global y la pérdida de cinco millones de puestos de trabajo en la industria y la manufactura de Estados Unidos crearon una herida muy grande en la sociedad y todo indica que el comercio internacional ha resultado ser un óptimo candidato si lo que se busca es un culpable, de ahí los ataques a China o a México.

El presidente en sus diatribas se equivoca, porque los datos indican que son escasos los trabajos perdidos en las fábricas achacables al comercio. La gran mayoría -según el Instituto Brooks- pueden justificarse por un crecimiento de la productividad a través del uso de nueva tecnología, innovadora automatización y la entrada de novedosas maquinarias, lo que explicaría tanto la pérdida de empleos como el incremento en la producción.

Estados Unidos no solo compite con otros países, con escasas normativas medioambientales y laborales, sino que el trabajador nacional tiene que hacerlo también con las máquinas. La Administración Obama anunció la pasada semana que el 80% de los transportistas quedarán sin trabajo por la automatizacion de los vehículos. 

Antes incluso de sentarse en el despacho Oval, los planes anunciados por Trump lograron algunos efectos. Advirtió a las grandes empresas del automóvil como Ford y Toyota, que si persistían en seguir fabricando coches en México para venderlos en territorio norteamericano, comenzarían a pagar un 35% de impuestos.

Ford anunció días después de la amenaza la creación de 700 puestos de trabajo en Estados Unidos, ampliando su producción en Michigan, uno de los estados claves en el triunfo de Trump. El peso mejicano cayó en un 3%, lo que envalentonó al aún candidato a la presidencia, quien pasó a lanzar a Toyota la misma amenaza y la empresa decidió edificar su nueva fábrica de Corolla en Baja California.

Los twitters de Trump afectaron al peso mejicano y obligaron al Banco de México a intervenir con dos mil millones de dolares para evitar la devaluación. Cuando quedó claro que resultaba una medida ineficaz y cara, porque se chupaba 176 mil millones de dólares de la reserva internacional del país, un grupo de "cerebrines" lanzó la idea de que comprara Twitter, una empresa valorada en 12 mil millones de dólares. Esto no paso de una mera propuesta hecha al tuntún, aunque con una lógica implícita, pues cortaba al magnate su principal vía social de comunicación y el país no perdía tanto dinero.

El impuesto de un 35% puede traer también efectos negativos al bolsillo del consumidor norteamericano cuando compre ropa, alimentos y otros bienes básicos, aparte del "sufrimiento" de las empresas automovilísticas, que utilizan muchos bienes intermedios para re-exportar de EEUU al resto del mundo y que son la base de su competitividad.

Lo dicho en el discurso de investidura y las líneas de gobierno trazadas en la web de la Casa Blanca, apuntan a que Estados Unidos se retirará del acuerdo de libre-comercio conocido como TPPI y renegociará el que tiene con México y Canadá, conocido como NAFTA.

Los críticos del TPPI hacen hincapié en que fue creado en un ambiente de secretismo y su opacidad favorece a las multinacionales. Desde su mismo nacimiento, comenzó a generar polémica en doce países del Pacífico, además de México, Chile y Peru, los cuales podrían por sí solos agrupar un 40% del comercio mundial. Para sus detractores, sobrepasa los límites de un acuerdo puramente económico y presenta rasgos políticos de gran repercusión.

Algunas cláusulas son tan contradictorias, que el parlamento japonés lo ha denunciado. Al proceso le ha faltado transparencia y muchas más discusiones públicas. En su rasgo más desconcertante, sostiene un arbitraje inverso, que permitirá a compañías internacionales demandar a los gobiernos. Fue muy mimado por la Administración Obama. 

En su investidura, Trump destacó que "defendimos las fronteras de otras naciones, mientras rechazamos defender las nuestras", en alusión a lo que se propone hacer con la OTAN y la ampliación del muro en la frontera con México. Antes había dicho que "los países que estamos defendiendo deben pagar por el coste de esa defensa, de lo contrario afrontaran el hecho de tener que hacerlo solos. O pagan, incluso por los incumplimientos pasados, o tienen que salir y si la OTAN se rompe, que se rompa".

Trump quiere ampliar el muro, que empezó a construir Bill Clinton, en 2,500 kilómetros para, según dice, "detener la inmigración, poner freno a las bandas criminales y la violencia y detener la expansión de la droga...". Su idea es deportar a entre dos y tres millones de inmigrantes sin papeles, residiendo en territorio estadounidense, algunos durante varias décadas. Esta ha resultado ser una reivindicación cardinal de los millones de personas dentro y fuera de Estados Unidos durante las marchas y concentraciones realizadas contra el nuevo presidente, iniciadas desde el minuto uno en que fue anunciado su triunfo.

Durante su campaña por la presidencia, había desconcertado a propios y extraños, a aliados y enemigos, rompiendo la postura tradicional de EEUU, anunciando cambios drásticos. Ha apoyado el Brexit, muestra indiferencia ante una hipotética desintegración de la Unión Europea, lo que resulta de querer tener un elemento exterior menos con el que competir, y ha criticado a los socios de la OTAN "por ser una organización obsoleta, que debería dirigir sus esfuerzos únicamente a poner fin al terrorismo yihadista".

La entente militar ha perdido su razón de ser para muchos europeos tras el desmantelamiento de la Unión Soviética y en los últimos 30 años a lo que se ha dedicado es a buscar su papel en el mundo, hacerse con un enemigo, como sería Rusia, hacia cuya frontera con Polonia ha desplazado soldados y armamento en el último mes. La idea de cambiar su objetivo inicial, transformándose en el acoso mundial del terrorismo, en especial el yihadista, que tantos estragos ha causado en el último año en capitales europeas como Paris, Bruselas y Berlín, no parece tan descabellada.

La victoria de Trump y el cambio de política radical en Estados Unidos fue un tema presente en la reunión anual del Foro de Davos con asistencia de 90 países, en el que participó el vice-presidente saliente Joe Biden, quien dedicó su tiempo a trazar un escenario sombrío para el mundo.

Aseguró que existen amenazas al orden liberal internacional y resulta significativa la expresión de orden liberal, porque deja fuera la noción de orden democrático y desconoce el neo-liberalismo, que ha primado en las últimas décadas. Esto obedece a que Estados Unidos y Europa están en manos de una oligarquía privada, al eliminar el monopolio público como ocurrió en España y en otros países. 

Una de las sombras que persigue al presidente norteamericano es su deseo de mejorar las relaciones con Rusia y sus buenas palabras hacia el presidente Vladimir Putin, así como su manera de mirar hacia otra parte y ser ambiguo a la hora de juzgar las acciones rusas en Ucrania, que han violado una y otra vez los derechos humanos y la soberanía de ese país europeo. También resulta estrafalaria la carencia de interés en el informe de la comunidad de Inteligencia estadounidense sobre la intromisión de hackers rusos -apoyados según dice por el Kremlin- y la propaganda soterrada contra los demócratas para beneficiarle en las urnas. 

Trump ha planteado que podría hacer borrón y cuenta nueva si Rusia acepta mejorar las relaciones con la contrapartida de reducir su arsenal nuclear. Sobre esto, el ministro ruso de Exteriores, Serguei Lavrov, ha dicho que no existe propuesta oficial alguna de Estados Unidos. 

Esta vigente el acuerdo bilateral Star III, firmado en 2010 en Praga y en vigor desde el 2011, con una duración de 10 años. Su objetivo declarado es que en siete años, a cumplir en 2018, habría que haber disminuido hasta 700 unidades la cantidad de misiles balísticos desplegados y hasta 1.500 el número de las ojivas nucleares. Los lanzamientos tampoco podrán sobrepasar los 800, en esto último se habla de desplegados y en la reserva. Así que la contrapartida parece disuelto en este tratado.

Hay, desde luego, más países con arsenal nuclear, según datos del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo, el escenario actual es el siguiente: Estados Unidos posee un total de 7.000 ojivas y ha desplegado 1.930; Rusia, 7.290 y ha desplegado 1.790; Francia, 300 y 200, respectivamente; Reino Unido con 215 ha sacado 110. China es la gran incógnita, porque tiene 260, pero no se conoce cuántas ha desplegado, y si nos vamos a Corea del Norte sabemos de la existencia de 10, sin que se disponga de otro dato ni siquiera la confirmación del que se tiene.

Las encuestas apuntan a que en Occidente creen que estamos cerca de una nueva guerra mundial. De haberla, con el arsenal antes enumerado, el resultado sería la destrucción del planeta. Lo cierto es que tal escenario resulta improbable, pero no olvidemos que esto sigue siendo, como en la Guerra Fría, un pulso de los grupos de poder en Estados Unidos y Rusia, en especial, y esta última tiene necesidad de ocupar un espacio en el mundo -el que perdió con la disolución de la URSS- y se está fortaleciendo. 

Rusia se ha mostrado realista y ha estado esperando a la entrada de Trump por la Casa Blanca a fin de no mostrar a destiempo sus cartas. El nuevo inquilino ha situado como una de sus prioridades la lucha contra el terrorismo, según el texto publicado en la web presidencial, y espera que sea más eficaz que la de Obama. 

De palabra y en la mesa de negociaciones, daba la impresión de que Estados Unidos trabajaba con Rusia y otros países, pero Obama engañó a todos cuando prometió separar la oposición moderada del Frente al Nusra y resultó que los protegía de los ataques. Como ha al descubierto una grabación del secretario de estado John Kerry y los opositores sirios, Estados Unidos consideraba al Estado Islámico como una fuerza aceptable para debilitar al régimen sirio Haffez el Assad.

Lo que dicen Trump y su equipo es que no usaran el doble rasero y que tienen un enfoque diferente. Han habido muchas tomas de posesión de los presidentes de Estados Unidos, pero ésta, de haber sufrido las manifestaciones de estos días en un país del Tercer Mundo, habrían sido el preludio de un golpe de Estado para derrocar al mandatario. Puede que esto sea lo que se busca.

sábado, 14 de enero de 2017

TRUMP VS OBAMA U ¿OBAMA VS TRUMP?




El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, ha sumado argumentos contra un informe "comprometedor" de los rusos por el que podría ser chantajeado, filtrado por la CNN y Buzzfeed. Se trata de un "dossier" elaborado por un ex-agente británico para grupos políticos contrarios al nuevo inquilino de la Casa Blanca.

Trump ha dado a conocer en su cuenta de twitter que su equipo tendrá listo en 90 días un informe para clarificar, por un lado, el supuesto espionaje ruso, denunciado en diciembre, para favorecerlo en las elecciones presidenciales y, por otro lado,  lo divulgado en la CNN y Buzzfeed.

El vice-presidente Joe Bidden informó al mandatario electo que el documento del espía británico era falso y hasta el Director de Inteligencia Nacional, James Clapper, ha debido disculparse por tales filtraciones.

Trump atacó a los medios en rueda de prensa este miércoles por las falsedades divulgadas y resaltó que la CNN lo único que buscaba era revitalizar una audiencia decaída, pero lo que ha logrado es afectar a su propia credibilidad.

El nuevo presidente norteamericano tomará posesión el próximo día 20. Ha anunciado que deja sus empresas en manos de sus hijos, quienes no deberán informarle ni preguntarle sobre ninguna decisión.

El informe sobre el hackeo ruso a diversas instituciones demócratas y a los correos de la candidata Hillary Clinton tiene 35 páginas, resumidas como open source en dos folios. Varios líderes del Congreso, entre ellos el republicano John Mc Cain, sabían del contenido del documento, tras lo cual la comunidad de Inteligencia lo tuvo que hacer llegar a Trump.

La divulgación de estas acusaciones contra Rusia provocaron un enfrentamiento viral entre el presidente electo -que no se creía nada de aquello- y la "comunidad" de Inteligencia. Trump se hizo eco hace unos días de las valoraciones del ciberactivista Julien Assange en una entrevista en la Fox News en la que calificó de deshonestos a los medios de prensa estadounidenses.

Assange figura como asilado en la embajada de Ecuador en el Reino Unido desde hace cuatro años, después de que agotara todos los recursos para evitar una extradición a Suecia, donde le reclaman por "violación". El fundador de WikiLeaks rechaza tales acusaciones y las considera un apaño para después entregarlo a Estados Unidos, donde podrían juzgarlo por "revelación de secretos" de Estado.

El australiano ha estado desmintiendo en estas últimas semanas que tenga material alguno, suministrado por Rusia, sobre los correos de Clinton. En su cuenta de twitter, se burló de la seguridad de algo que "puede ser hackeado hasta por un crío de 14 años".

El presidente Obama confirmó la vigencia de las sanciones contra Rusia- a la que considera el mayor enemigo de Estados Unidos- en ocasión del informe de Inteligencia, pero Trump ha dejado caer que podrían levantarse si el Kremlin coopera con la Casa Blanca en una mejora de las relaciones bilaterales.

Varios politólogos ven en el acercamiento de Trump a Rusia una oportunidad para que el Kremlin deje atrás el espectro de ser el principal enemigo de los norteamericanos. Esto subiría entonces al puesto uno a China. El experto del Consejo Ruso de Asuntos Internacionales, Maksim Suchkov, ha resaltado el interés de Moscú por el nuevo cambio de Administración, en la esperanza de que se forme "un nuevo sistema de prioridades en el ámbito de la seguridad nacional en el que Rusia deje de ser la principal amenaza".

Apenas una semana antes de su despedida del cargo, Obama ha emitido un decreto en el que amplía las capacidades de la red de seguridad nacional para compartir materiales con otras agencias del patio.

La NSA facilitaría datos a 16 agencias estadounidenses de Inteligencia, lo que supone el acceso abierto a trasmisiones de satélites, llamadas, mensajes, correos electrónicos y registros privados, todo dentro del paquete de datos brutos recogidos. La Casa Blanca ha dicho que la medida responde a la necesidad de minimizar la pérdida de datos relevantes.

Hasta ahora, la NSA excluía información personal de no sospechosos, pero el material a compartir, previo a que se aplique el reglamento de protección de datos, incrementa el riesgo de violar la esfera privada de la ciudadanía.

Pekin ha manifestado su interés en que Trump de a conocer un postura clara sobre China, tanto como la alcanzada por Rusia, en la que se incluyeran temas sensibles para las relaciones bilaterales como el despliegue del sistema THAAD del escudo anti-misiles en Corea del Sur o las disputas territoriales sobre el mar de China meridional, y hasta incluso examinar la tensa situación en Hong Kong.

Hay muchos grupos de presión e individuos en Estados Unidos que no desean ver sentado al nuevo presidente en el despacho Oval y esta es la razón de las virulentas manifestaciones por todo el país desde el día en que lo proclamaron como el ocupante del sillón presidencial. Para este viernes, día de su investidura, se ha convocado una para bloquear y deslucir la ceremonia.

Los activistas demócratas han decidido desde el minuto cero hacerle la vida imposible porque la derrota en las urnas de Clinton ha sido un mazazo del que no logran sobreponerse. De poco sirva que la opinión pública sepa hoy que tres millones de votos resultarán invalidados por fraudulentos en California, que cientos de miles lo fueran también en Virginia y que en Nueva York algunas personas votaran siete veces.

Los medios dicen que miles de activistas han sido instruidos para crear disturbios, como los ocurridos en diciembre en Oregon, donde detuvieron a 112 personas y 70 no eran del Estado. Se han quemado miles de vehículos, destruido negocios, al más puro estilo de la revolución bolchevique, en una movilización sin precedentes en la nación contra un presidente electo.

Trump no ha empezado siquiera a gobernar -mientras el presidente saliente se dedica a dejarle  focos de tensión sobre la mesa- y ya están criticándolo por lo que sus detractores suponen que hará.

sábado, 26 de noviembre de 2016

FIDEL CASTRO: MUERTE DE UN DICTADOR




Por Mirta Balea

La gente con sentido común puede tolerar por razones diplomáticas que un gobierno ofrezca el pésame a Raúl Castro por la muerte de su hermano Fidel, pero lo que predomina en el ánimo de los millones de exiliados cubanos y de víctimas de su régimen no es la humanidad, ni el orgullo, ni la admiración, sino una alegría porque al fin se ha ido el amo de sus demonios más íntimos. 

En Cuba ha habido un antes y un después con la llegada de los "barbudos" de Fidel Castro a La Habana en enero de 1959 y la instauración en el país de una imitación del régimen comunista de la desaparecida Unión Soviética. Muchos cubanos sentían que  les empujaban, primero levemente y después con decisión para que traspasaran el umbral y se apartaran ante el nuevo regimen. Así nació el exilio de aproximadamente 3 millones 500 mil cubanos.

Algunos de los que se quedaron, intentaron subvertir las cosas y dieron con sus huesos en la cárcel y ahora, desde tierras lejanas, presumen de presos políticos, aunque en esencia hayan hecho al final lo que el resto: irse. Porque en la soledad de la celda entendieron, como otros en otras partes de este mundo, incluso antes que ellos, que el tiempo allí se hacía enorme. Por eso, como yo, se fueron sin plantar cara.

Tras la muerte de Fidel Castro he estado pensando mucho y creo que no hay que olvidarlo, tampoco homenajearlo. Lamento el desenlace porque ha impide un juicio en regla  a sus acciones. El mayor homenaje que podemos darnos los cubanos en el exilio, impuesto o elegido, es exponer con claridad lo que fue nuestro país y las mentiras que Castro contó para hacerse un hueco en la arena internacional y mantener para sí la aldea cubana.


Estas acciones comienzan en fecha temprana con los juicios express a militares de la dictadura de Fulgencio Batista, sin garantías procesales, por los cuales fueron llevados al paredón 546; el cierre de medios independientes, dejando como únicos referentes informativos a diarios gubernamentales, creados por él y sus acólitos; el envío a campos de re-educación de miles de homosexuales, y encerrando a todo aquel que se le opusiera de la manera que fuera. A cinco años de "revolución" había más de 15.000 presos políticos en las cárceles.

Hizo de la oposición a Estados Unidos su bandera de lucha y por eso se alineó al bloque soviético con celeridad y declaró el carácter socialista de su "revolución". Entre las primeras medidas estuvieron las reformas agraria y laboral por las que se expropió de empresas norteamericanas. Cuando logró esto, las reformas dejaron de favorecer a sus propósitos y se pararon.

Todos esperaban que siguiera dando tierras a los campesinos, pero no fue así, lo estatalizó todo, hasta las empresas de adornos de pelo, las barberías, las de pinzas para la ropa, los puestos de helados y los aglomeró en la Empresa de Industrias Locales, dependiente del ministerio de Industria. ¡Vaya ridiculez, si se piensa! Imaginemos la expropiación de un vendedor de pinzas de pelo.

Cuando logró formar parte del cordón umbilical soviético, cortó los envíos de azúcar a Estados Unidos. Muchos en la isla creyeron que la Unión Soviética venía al auxilio por los principios divulgados por los líderes en cuanto al motivo de renunciar a la venta a EEUU del índice básico de la economía nacional. No fue así fue como ocurrió. La realidad es más sórdida. Todo se había amañado previamente entre Moscú y La Habana para dar esa impresión y que los cubanos no se asustaran al entrar en el campo comunista.

Como también lo de crear un partido único con todas las fuerzas "progresistas y de izquierda" del país, del que fue elegido, por supuesto,  secretario general, y resultó el embrión del Partido Comunista de Cuba, que controla todos y cada uno de los estamentos del estado.

Cuando Estados Unidos reaccionó impidiendo las exportaciones norteamericanas, a excepción de alimentos y medicinas, y rescindió los lazos diplomáticos el 3 de enero de 1962, Castro decidió abrirse al mundo el 16 de abril con un fogonazo mediático.

Todo indicaba que aquella revolución no pretendía devolver la democracia al país como había prometido al bajar de la Sierra Maestra y de sopetón adquiría el carácter de socialista y su partido único sería en adelante el único facultado para llevar sin oposición los destinos de la nación. 

Como sabemos por la historia, miles de exiliados, amparados por la CIA, desembarcaron en Bahía de Cochinos y la historia fue otra con el fracaso de aquella invasión.

La falsificación histórica ha sido llamar al embargo bloqueo, porque esto ocurrió cuando los buques norteamericanos rodearon la isla para impedir el paso de material nuclear soviético.  Un bloqueo es una acción de guerra por mar o aire evitando la entrada a algún país. Eso fue lo que pasó durante la llamada crisis de octubre, en la que los tambores de guerra sonaron alto y claro como nunca antes ni después. 

El embargo fue la  respuesta económica y financiera de un gobierno hacia otro al ver confiscado su patrimonio y el de sus ciudadanos fuera de la legalidad internacional, solo porque en la Isla habían perpetrado una revolución, que justificaba cualquier acto. Al llamarlo bloqueo, la gente lo vio de otra manera y no como la obligación de un gobierno de defender a sus nacionales en el exterior. Por otra parte, Cuba en realidad comercia con muchos países, lo que no tiene es dinero para desarrollar ese comercio. 

Después sucedió algo que en la esfera internacional nadie esperaba: el mundo estuvo al borde de la tercera guerra mundial el 22 de octubre de 1962 cuando los norteamericanos obtuvieron pruebas gráficas de la instalación de misiles nucleares en la isla, de los que muy pocos tenían conocimiento. Los cubanos no entendían lo que estaba ocurriendo y el diario oficial Granma no dejaba de culpar a Estados Unidos porque sus barcos impedían la llegada a la isla de "alimentos". Y la gente lo creía y desde entonces resultó enarbolando  constantemente el espectro de una invasión "yanqui" para la que había que prepararse. Medio siglo preparados para el combate sin salir a pelear.

La correspondencia privada y confidencial entre Castro y Nikita Kruschev, entonces mandamas en la URSS, se pueden leer frases estremecedoras como que es la hora de apretar el botón rojo y no claudicar ante los norteamericanos, es decir, se instaba a Moscú a mostrar su poder  con la guerra nuclear. Este es el hombre de estado al que muchos admiran.
El líder soviético no se había vuelto loco aún -como después se dijo para apearlo de su cargo- y no hizo caso de las sugerencias tenebrosas de La Habana. Castro no encajó la decisión y siempre guardó rencor a los soviéticos por esto. Un rencor que salió a la luz en todo su esplendor cuando Mijaíl Gorbachev, el nuevo líder en los 80 del pasado siglo, le visitó en La Habana para imponerle de lo que iban la perestroika  y la glasnot y avisarle que el grifo se cortaba.

Es bien conocido que el gobierno de Fidel Castro se ha gastado mucho dinero para alimentar el mito de Ernesto "Che" Guevara. En los remotos caseríos de Vallegrande, en Bolivia, lo tienen en altares y le rezan pidiéndole milagros, convertido en el nuevo Cristo de los pobres latinoamericanos.

Quiénes conocen bien lo que representa el mito del "Che" Guevara? ¿Los que lo consideran un santo o un Cristo o aquellos que por el mes de mayo de 2009 le rompieron su nariz de bronce y le pusieron una placa que decía “Che terrorista” a su busto en la ciudad de Viena? ¿Lo conocen acaso los niños cubanos, obligados a decir cada mañana “seremos como el Che”?

O tal vez le conocen los que han tenido ocasión de leer algunas de sus cartas más reveladoras, divulgadas fuera de Cuba, porque el gobierno cubano jamás ha editado un epistolario, hurtando así al individuo común la verdadera personalidad de un icono de la revolución cubana? Una misiva a su padre sobre la ejecución de un guía campesino en 1957, sorprendido pasando  información al ejército de Batista sobre los rebeldes, muestra su orgullo cuando nadie quería matarlo y él lo hizo.

"Acabé el problema dándole un tiro en la sien. Boqueó un rato y quedó muerto. Ejecutar a un ser humano es algo feo, pero ejemplarizante. De ahora en adelante nadie aquí me va a decir saca muelas de la guerrilla. Tengo que confesarte, papá, que en ese momento descubrí realmente que me gusta matar", escribía.

Pese al bombardeo incesante de los medios de comunicación controlados por el gobierno, cada vez más los ojos de los ciudadanos se vuelven hacia la república anterior a 1959, pues nada provoca tanta suspicacia como la reiteración del discurso. Entre los temas preferidos está denigrar a los gobiernos cubanos anteriores en cuanto a educación y cultura.  Cuba no era ni por asomo  un país atrasado como se quiere hacer ver a los estudiantes para mantener el mito de que todo se lo deben únicamente a la revolución. 

Un suceso desconocido para muchos es el curso impartido en el verano de 1900 por la Universidad de Harvard a mil 700 maestros cubanos. Fue algo que revolucionó el magisterio y sus efectos se hicieron sentir de inmediato. Cuando Castro se hizo con el poder, Cuba tenía tres universidades financiadas por el gobierno y otras tres de carácter privado. La matrícula de las públicas era de 20 mil estudiantes.

El sistema de educación pública contaba con 25 mil maestros y el de la educación privada con 3 mil 500. A mediados de la década del 50, había mil 206 escuelas rurales en Cuba, así como un sistema de bibliotecas móviles con un total de 179 mil 738 volúmenes. La tasa de analfabetismo era de un 18% y pasaba en América Latina como el país con el mayor presupuesto dedicado a la educación en 1958 con un 23% del total.

Cuba fue el primer país latinoamericano en implantar la televisión y La Habana era la capital que más cines tenía con relación a su población. El ferrocarril cubano, data de tiempos del colonialismo, incluso antes de que España tuviera el suyo. La carretera central transcurría de este a oeste por toda la isla antes de 1959.

La ensayista y poetisa Uva de Aragón, en su texto titulado “El papel del intelectual en la República de Cuba”, asegura que en el período republicano se crearon con apoyo oficial y notorios esfuerzos individuales la Biblioteca Nacional (1901), la Academia de la Historia de Cuba (1910) -que el actual gobierno cerró para reabrirla después-, la Academia Nacional de Artes y Letras (1910), el Museo Nacional (1913), la Academia Cubana correspondiente a la Academia de la Lengua Española(1922), la Academia de Ciencias (1928) y la de Educación (1936), la Junta Nacional de Arqueología (1937), la Sociedad Geográfica de Cuba y la de Derecho Internacional y se publicaron al menos quinientas cincuenta y ocho revistas de mayor o menor duración. Ni hablar del número de diarios. Baste decir que Cienfuegos, una ciudad pequeña, llegó a contar en una misma época con once.

Lo más importante de un pequeño país en el que había una vida cultural y literaria moderna y militante, fue el clima en el que se desarrollaron esos intelectuales, que podían exponer sus puntos de vista sin censuras ni exclusiones. Uva de Aragón afirmó en el texto citado: "Los creadores cubanos fueron fieles a las normas estéticas que cada uno se fijó. No sacrificaron la calidad de sus obras ante ninguna otra exigencia y prefirieron siempre la ‘indiferencia oficial’ a un patrocinio estatal que pusiera bridas a la libertad creadora”.

Los más importantes escritores y artistas cubanos, reconocidos internacionalmente, habían hecho ya lo más importante de su obra antes de la llegada de Castro al poder. Entre éstos, sin importar su posición política, estaban José Lezama Lima, probablemente el hombre de letras más relevante de Cuba del siglo XX; el poeta y dramaturgo Virgilio Piñera, que revolucionó el teatro cubano con el estreno de Electra Garrigó en 1948, dos años antes de que el franco-rumano Eugenio Ionesco, padre del teatro del absurdo, estrenara en París La soprano calva; los pintores Amelia Peláez, René Portocarrero, Wilfredo Lam y otros tantos; el novelista Alejo Carpentier, autor de El siglo de las luces; el poeta Nicolás Guillén; la bailarina Alicia Alonso; y, por supuesto, un número extraordinario de compositores e intérpretes de la música popular como Ernesto Lecuona, Amadeo Roldán, Alejandro García Caturla, el Trío Matamoros, Sindo Garay, Eliseo Grenet, Hubert de Blank, Benny Moré, Dámaso Pérez Prado y muchos más.

El hombre que muchos homenajean hoy por llevar a los rebeldes a una más que improbable victoria, abrazar el comunismo soviético y desafiar a Estados Unidos durante 50 años, ha sumido a su país en la pobreza y en el subsuelo económico, por no hablar de las miles de víctimas que el proceso se ha cobrado. Los cubanos rechazan ese signo de igualdad que en el exterior se pretende patentar entre Cuba y Fidel Castro y su revolución. No existe tal igualdad, por mucho que lo intenten sus fans.

En el plano económico, en 1958, según cifras de la ONU y de la OIT, solo un 14% del capital total invertido en la isla era norteamericano. El 62% de los bienes de la industria azucarera estaba en manos de cubanos.

Cuba ocupaba en 1953 el número 22 en el mundo en médico por habitante, con 128.6 por cada 100 mil. Su tasa de mortalidad era de 5.8 -tercer lugar en el mundo-, mientras que la de Estados Unidos era de 9.5 y la de Canadá de 7.6. A fines de los 50, la isla tenía la tasa de mortalidad infantil más baja de América Latina con 3.76.

Cuba, con una población de 6 millones 630 mil 921 habitantes en 1958 disponía de 35 mil camas de hospitales, un promedio de una cama por cada 190 habitantes, cifra que excedía la meta de los países desarrollados de esa época de 200 personas por cama de hospital, y un promedio de un médico por cada 980 habitantes, superada en América Latina sólo por Argentina con uno por cada 760.

Cuba ocupaba en el año antes mencionado el lugar número 33 entre 112 naciones del mundo en cuanto a nivel de lectura diaria, con 101 ejemplares de periódicos por cada mil habitantes.
Tan sólo en materia de artículos suntuarios, Cuba poseía en 1959 un radio por cada cinco habitantes, un televisor por cada 28, un teléfono por cada 38 y un automóvil por cada 40 habitantes, según el Anuario Estadístico de Naciones Unidas.

La fuerza laboral era en 1958 de 2 millones 204 mil trabajadores. La tasa de desempleo de esa fecha era del 7.07%, la más baja de América Latina, según datos del Ministerio del Trabajo de Cuba. Cifras de la OIT nos muestran que  ocupaba el lugar número 8 en el mundo en el pago de salarios a trabajadores industriales y el número 7 en salarios a trabajadores agrícolas.

Así que dejémonos de monsergas y pongamos los puntos sobre las íes. El país no ha avanzado más por la revolución, no ha generado dinero para emprender importantes reformas estructurales y mucho menos para modernizar el país, estancado en los mediados del siglo XX, viviendo de glorias pasadas.

A Fidel Castro solo le interesó gastar dinero en promover su figura, como cuando fue líder en los NO Alineados, y en meterse en guerras que nada tenían que ver con Cuba, pero que le permitieron jugar a los soldaditos en un tablero instalado en una amplia sala,  creyéndose un Napoleón.

Si alguien se pregunta por qué hay una muchedumbre exultante en la calle Ocho de Miami, abrazándose, en un corro que se desbanda y vuelve a unirse porque se siente renacer, no tiene más que hacer el recuento de lo escrito aquí. Y aunque son conscientes que nada va a cambiar en Cuba como para permitirles volver a su tierra rodeada del amargo azote de la sal, les resulta suficiente unir sus manos y sentir que se acercan de cierto modo al caimán verde y quieto que reposa en el Caribe y a los que viven allí.