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martes, 25 de junio de 2019

LA TENSION SUBE EN EL GOLFO.




Restos del dron denunciado por Irán

Por Mirta Balea

España se ha resistido a verse arrastrada por Estados Unidos a un enfrentamiento con Irán. La ministra de Defensa en funciones, Margarita Robles, ha ordenado la salida de la fragata Méndez Núñez del grupo de combate encabezado por el portaaviones USS Abraham Lincoln en el estrecho de Ormuz, a la entrada del Golfo Pérsico.

Robles reafirmó que España es un socio "serio y fiable", pero sus Fuerzas Armadas solo están vinculadas a los acuerdos con la Unión Europea y la OTAN. La integración del barco español al grupo de combate norteamericano, en el que por cierto no participa ningún otro navío no estadounidense, se planeó hace un año con el objetivo único de mejorar la operatividad y el adiestramiento conjunto durante seis meses, hasta el 31 de octubre.

El Pentágono ha presumido en las últimas semanas de haber reforzado sus efectivos en la zona con el envío del buque USS Arlington, aprovisionado de fuerzas de desembarco, una batería de antimisiles Patriot, junto al despliegue de bombaderos B-52 en Qatar, todo esto porque Estados Unidos dijo haber detectado indicios de una "mayor disposición" de Irán a realizar operaciones "ofensivas". Puede que todo esto solo tenga un fin disuasorio.

El pasado 12 de mayo, cuatro buques petroleros: dos sauditas, uno noruego y otro emiratí sufrieron atentados en el Golfo Pérsico. Fuentes gubernamentales de Riad, Abu Dabi y Washington hablaron de sabotaje y culparon a la Guardia Revolucionaria Islámica, el brazo terrorista de las fuerzas armadas de Iran. El gobierno de este país dice que tal operación se realizó bajo una bandera falsa para culpar a Teheran. 

Para los que ponen en duda la versión iraní, está el argumento de que resultaría inviable bloquear el Estrecho porque se estaría ante la posibilidad insalvable de una guerra propiamente dicha. Resulta más eficiente y menos costoso sabotear o dañar a cargueros de petróleo. Sobre todo si el ataque tiene lugar en aguas cercanas el oleoducto Habshan-Fujairaj, construido por Abu Dabi para transportar el crudo de los siete estados miembros de los EAU. El oleoducto no solo está encaminado a proteger la exportación sino que blinda de los repuntes de las letras del seguro en caso de conflicto. 


A principios de mayo, el gobierno iraní anunció que incumpliría sus acuerdos con las grandes potencias, firmado en 2015, como respuesta a la decisión unilateral del presidente Donald Trump de retirarse del pacto y lanzó contra el país chiíta una nueva lista de sanciones estratégicas. La Unión Europea se ha desmarcado de tales acciones e insiste en intentar salvar el acuerdo, firmado durante la presidencia de Barack Obama.

El incumplimiento supone, según los términos del pacto, dejar de limitar las actividades con agua pesada y uranio enriquecido, claves para fabricar la bomba. Teheran dijo además que limitaría el uso del estrecho de Ormuz,  de 55 kilómetros de ancho, por donde pasa un 30% del comercio del crudo mundial, cerrándolo probablemente con minas navales en su parte más estrecha de 34 kilómetros, frente a Omán. Aparte de la posibilidad real de un conflicto, el riesgo geopolítico gira por lo tanto en torno al paso de Ormuz.

Siendo uno de los pasos marítimos más importantes y estratégicos del mundo, que conecta a los productores de Medio Oriente con los mercados claves en Asia, Pacífico, Europa y América del Norte, sus dos vías marítimas alcanzan apenas los 3 kilómetros.



Del miedo a que esto ocurra, surgieron nuevas sanciones y la amenaza de castigo por parte de Estados Unidos a los países que sigan comerciando con el petróleo iraní y el compromiso de vender a los sauditas armamento avanzado inteligente, en especial munición para bombas guiadas, sin tener el apoyo del Congreso. Trump argumentó que la situación era crítica y meritaba medidas urgentes.

Como no resulta fácil pasar de un proveedor a otro de la noche a la mañana, Japón, Corea del Sur, Turquía y China siguen sus negocios habituales con Irán. Solo han decidido "tirar la toalla" Grecia, Italia y Taiwan.

A este incremento de la tensión se añaden las confusas noticias sobre ataques y sabotajes a petroleros sauditas y buques comerciales cerca de los Emiratos Árabes, donde según el portal Military Estados Unidos mantiene una base. Tras la intervención militar norteamericana en Irak en el 2003 han crecido estos complejos militares en los países ribereños del Golfo Pérsico.

The Wall Street Journal dio a conocer recientemente que el rearme en la zona se ha completado con la construcción en secreto de un radar antimisiles en Qatar, crucial en el sistema de intercepción de cohetes. Israel dispone de un dispositivo similar con el mismo propósito: prever un ataque iraní.

Irán ha venido rearmándose también en el Golfo con misiles antibuque Silkworm de fabricación china y torpedos de alta velocidad rusos. Moscú ha dado su apoyo a Teheran en esta escalada de tensiones. Los iraníes tienen claro que no pueden ganar en un combate naval convencional por lo que podrían poner en marcha un táctica de colmena con centenares de lanchas ligeras, que se abalanzarían sobre sus objetivos, replegándose de inmediato y volviendo poco después a la carga.

El derribo de un dron no tripulado por la Guardia Revolucionaria Islámica parece haber sido una advertencia de que son capaces de contrarrestar cualquier agresión. En una declaración del pasado jueves, se dice que la nación "no quiere una guerra con ningún país", pero está lista para cualquier contingencia, un lenguaje que disgusto mucho a Trump, quien tuiteó: "Irán ha cometido un gran errror", tras lo cual se preparó un ataque de respuesta, que en el último momento fue cancelado.

El presidente norteamericano no puede evadir el hecho de que está atrapado entre los republicanos, que empujan a una respuesta contundente por el derribo de un avión no tripulado, y los demócratas, con la advertencia de que Estados Unidos podría perder el control de la situación y entrar en una guerra evitable.

Quizás Trump suspendió abruptamente los ataques militares previstos contra Iran en represalia por lo del dron argumentando en un tuit "no habría proporcionalidad entre causar tantas bajas y el derribo de un avión no tripulado".

De actuar contra Teheran, Estados Unidos contaría con el respaldo de Israel, Arabia Saudita y EAU, pero no hallaría muchos más apoyos entre las potencias occidentales porque el acuerdo roto unilateral por la Administración norteamericano no es del agrado de la UE y le resta adeptos para su causa, como Francia o Alemania.

lunes, 18 de marzo de 2019

TRUMP Y CUBA


Resultado de imagen de FOTOS DE TRUMP GRATUITAS




Por Mirta Balea

Cuando Barack Obama fue sucedido por Donald Trump en la presidencia de Estados Unidos, reconoció que persistían las diferencias de interpretación  de la democracia y los derechos humanos con Cuba, pero confiaba que la "interacción bilateral" terminaría por solucionarlo. La ratificación de la Constitución Cubana en febrero pasado, sin variaciones en la esencia de ejercer el poder, no parece estar en la línea de la distensión buscada por el ex-mandatario demócrata. 

Lo que el presidente saliente no contó al público sobre las consecuencias de su política aperturista hacia La Habana, fue que el nuevo inquilino de la Casa Blanca se daría de bruces con el tema de los prisioneros políticos en la Isla y la compensación por bienes estadounidenses confiscados a partir de 1959, y Cuba, por su parte, le entregaría una larga lista de reclamaciones entre las que figuraría, de manera relevante, el pago de un mínimo de 833 mil millones de dólares como indemnización "por el daño humano y económico" ocasionado por el embargo de medio siglo de vigencia.

Lo que aspiraba a ser una hoja de ruta para Trump a los ojos de Obama a partir de los cambios institucionales introducidos por él en la tradicional política norteamericana hacia Cuba, se ha encontrado en el camino con el polvorín venezolano y el interés de responsabilizar al régimen por la opresión y los abusos de los derechos humanos como viene ocurriendo desde los años 60 del pasado siglo. La Administración norteamericana ha acusado a Cuba de la crisis en Venezuela, donde dice que militares de la Isla controlan a las Fuerzas Armadas Bolivarianas.

Trump considera a Cuba parte de una troika tiránica, que se retroalimenta, de la que formarían parte también Venezuela y Nicaragua. La ratificación de la Constitución en un país que hace una década actuó de revulsivo en América Latina y el Caribe para la creación de una plataforma de naciones aliadas dentro del llamado socialismo del siglo XXI, tiene ahora otra lectura con la salida del grupo de dos colosos: Argentina y Brasil. 

Obama puso en marcha dos decisiones migratorias de peso justo antes de poner fin a su mandato y después de visitar La Habana y  haberse entrevistado cuatro veces con Raul Castro tras el reinicio de las relaciones el 14 de diciembre de 2014. Con estas directivas, el demócrata eliminó la política migratoria de "pies mojados/ pies secos" agregada por Clinton a la Ley sobre Ajuste Cubano, que venía a decir que los cubanos interceptados en el mar con intención de alcanzar las costas de Estados Unidos serían devueltos a no ser que pusieran pie en tierra, en cuyo caso obtendrían un permiso de trabajo, ayudas iniciales, y tras un año, podrían solicitar la residencia.

El pánico se hizo patente entres los cubanos deseosos de marcharse ante la sospecha de que se fuera al traste toda la Ley de Ajuste Cubano, nacida tras el éxodo masivo de balseros a mediados de los años 90 a finales del siglo XX. La emigración aumentó con la utilización de América Latina como puente. Nicaragua, aliado del régimen cubano, cerró sus fronteras aduciendo riesgos de seguridad y soberanía y transfirió a Panamá y Costa Rica la atención de los  impedidos de seguir viaje a Estados Unidos.

La segunda decisión migratoria tenía que ver con la eliminación del programa conocido como Parole para los médicos cubanos, puesto en marcha en 2006 por el republicano George W. Bush, que permitía a estos profesionales en misión en terceros países pedir asilo en cualquier embajada norteamericana. El fallecido Fidel Castro lo denunció como "un robo de cerebros, algo de lo que podría acusarse a la mayoría de países del mundo. 

Uno de los que más condenó las decisiones de última hora de Obama fue el congresista cubano-americano Mario Diaz Balart, argumentando que eran concesiones al régimen de La Habana y una traición del compromiso de Estados Unidos con los derechos humanos. El presidente llevo adelante el programa a pesar de las reticencias del Congreso en cuanto a la normalización de las relaciones con Cuba. 

La política de Trump desde su toma de posesión ha consistido en reafirmar el embargo y de oposición a las convocatorias para levantarlo de la ONU u otros foros internacionales. Con sus colaboradores, ha reanudado los informes periódicos sobre el progreso de Cuba en materia de libertades políticas y económicas.


Las directivas migratorias de Obama fueron publicitadas como una forma de consolidar los supuestos avances en el "deshielo" para lo cual las convirtió en irreversibles. La Habana, como era de esperar, dijo que aceptaría la repatriación de los cubanos expulsados de Estados Unidos  como había venido haciendo lo que puso al descubierto el doble rasero de los mandamases  de Washington.

Las medidas sirvieron también para definir los intereses del expresidente demócrata en asunto tan peliagudo, como serían la expansión del comercio bilateral y el impulso a reformas económicas, sin que se mencionara la apertura cubana a un sistema democrático, requisito fundamental para todos los gobiernos anteriores. Las directivas presidenciales llegaron después de  nominar al primer embajador en La Habana tras medio siglo de  ruptura.

Trump advirtió durante su campaña que revertiría todas las concesiones a Cuba "hasta que fueran restablecidas las libertades", aunque todos sabían que se metería en un proceso farragoso, largo y complicado para él mismo. Antes había afirmado estar a buenas con el proceso de normalización de relaciones, pero no hay que rasgarse las vestiduras por esto. El presidente tiene acostumbrada a la gente a enviar mensajes contradictorios y si uno se fija en su propia trayectoria ve que ha sido su modo de actuar desde que fuera un empresario de éxito, al que atraía la política.

Formó parte de las filas demócratas hasta 1987 cuando se pasó a las republicanas durante dos años. Transitó por breve tiempo por el Partido de la Reforma y en 2001 regresó a los bazos del Partido Demócrata, que pudo retenerlo hasta que decidió renovarse con el Partido Republicano y presentarse a las elecciones del 2016. Se puede decir que es el primer presidente en la Casa Blanca sin experiencia política ni en procesos electivos y aún así ganó. 

L
os cambios constantes en un individuo se consideran en psicología expresión de alguna fuente de malestar, aunque otra motivación podría ser el simple deseo de cambiar. La gente -al contrario de lo que pueda pensarse- no cambia en un sentido estricto del término, así que dar bandazos de un Partido a otro tenía el objetivo de encontrar el hueco que más beneficiara a su vida e intereses. Los rasgos de la personalidad, en cambio, no varían, y por esto hablamos de un presidente que retiene la forma de expresarse del empresario, actuando con cierto histrionismo, mostrando un lado narcisista y que en muchas ocasiones da la impresión de actuar por impulso. Como hombre de negocios, invirtió años en crearse un personaje como seña de identidad y esto es lo que subyace en su mandato.


John Bolton, consejero de Seguridad Nacional, un hombre de momento de toda su confianza, llegó a decir, en 2002, que Cuba era una factoría de armas biológicas y este parece ser el encargado de trazar su política en esa dirección. Ha denunciado recientemente a Caracas por su ayuda financiera a Cuba y Nicaragua, que  han estado adquiriendo petróleo a precios preferenciales, tal y como había hecho La Habana antes con la Unión Soviética hasta que Gorbachov le cerró el grifo.

La diplomacia petrolera se fue al garate con el hundimiento de los precios en 2014, lo que ha reducido sensiblemente la compra de Cuba. En la actualidad, recibe 50 mil barriles al dia, pero hasta hace muy poco la cantidad era de 115 mil, con los que cubría una gran parte de su consumo. A cambio,  enviaba al régimen venezolano médicos y expertos en áreas claves como Seguridad e Inteligencia. Cuando Trump decidió apoyar explícitamente a Juan Guaidó  se colocó en la línea de derrocar a  Nicolás Maduro.

Empezó por cortar todo acceso al dinero por la venta de petróleo en suelo norteamericano de la estatal PDVSA, que obtiene el 90% de sus ganancias de ese mercado. Impedir el acceso a los fondos venezolanos ha provocado que el país no pueda importar bienes ni revertir una producción petrolera en declive. Ha complicado también los pagos de la deuda pública. Los números hablan: la PDVSA producía casi tres millones de barriles diarios en 2014 y en enero de este año, apenas extrajo 1,1 millón de barriles, en una nación con las mayores reservas probadas de petróleo en el mundo.


Trump decidió dar con el zapato en la mesa hace unos días reduciendo el tiempo de validez, de cinco años a tres meses, de la visa B2 para turismo y visitas a familiares. Cuba reaccionó diciendo que esto constituye un obstáculo adicional para que los cubanos visiten a sus allegados y se suma al cierre de los servicios consulares en La Habana y a la interrupción del otorgamiento de visados, obligando a los isleños a viajar a terceros países.

Washington suspendió la concesión de visados cuando evacuó al 60% del personal de su embajada por unos presuntos "ataques sónicos" a sus diplomáticos. Digo presuntos porque la mayoría de periodistas se pregunta qué ganaría La Habana -si tuviera medios para hacerlo- con tales provocaciones en un momento en que se tambalea el aperturismo de Obama, por no decir que ha ido desapareciendo. Todo indica que los médicos diagnosticaron pérdida de audición y edema cerebral a partir de fuertes dolores de cabeza y otros deterioros cognitivos en las víctimas. El Departamento de Estado acusó al gobierno cubano de no garantizar debidamente la seguridad de la delegación.

Todas las decisiones de Trump van dirigidas siempre a su masa de votantes, muchos de los cuales se muestran contrarios a continuar la política de normalizar relaciones con Cuba.  El 9 de septiembre del 2017, extendió por otro año el embargo como represalia a que los cubanos urgieran a Asamblea General de la ONU a instar a Estados Unidos a levantarlo. La extensión estará vigente hasta el 14 de septiembre de este año, según memorando firmado por el presidente, amparado en la Ley regulatoria de Comercio con el Enemigo (The Trading With The Enemy Act).

El presidente acortó a 45 días los seis meses previstos hasta ahora para que los nacionales afectados por las expropiaciones en 1960 de Fidel Castro pudieran reclamar sus antiguas propiedades. La suspensión en enero de este año atañe a la Ley para la Libertad y la Solidaridad Democrática, aprobada por Bill Clinton en 1996 en cuanto a los títulos III y IV de la norma conocida también popularmente como Ley Helms-Burton.

Desde Clinton, todos los gobiernos han dejado sin efecto esta parte de la norma. Las agencias de noticias han señalado en más de una ocasión que podrían llegar a los 200 mil pleitos. La suspensión entrará en vigor el próximo día 19  y concluirá el 17 de abril, según informó el Departamento de Estado. Las firmas extranjeras quedarían exentas, pero no aquellas de la lista "negra" por estar asociadas al régimen, la mayoría dependientes de estamentos de las Fuerzas Armadas y del ministerio del Interior, junto además de hoteles en La Habana, Santiago de Cuba y Varadero. 

Este tipo de política pretende canalizar las actividades económicas fuera del ámbito militar, incluyendo las transacciones relacionadas con viajes, con el objetivo de presionar al régimen a permitir la expansión del sector privado en Cuba. Los gobiernos norteamericanos han considerado el control militar sobre todos los sectores rentables de la nación caribeña el principal obstáculo para su prosperidad y libertad económica.

viernes, 27 de enero de 2017

TRUMP HACE OFICIAL SU BELIGERANCIA PERSONAL CONTRA MEXICO


Por Mirta Balea

México y Estados Unidos acaban de iniciar una nueva era en sus relaciones: la de la confrontación política. El presidente norteamericano Donald Trump ha puesto en blanco y negro lo que venía anunciando durante su campaña y su colega Enrique Peña Nieto se ha visto obligado a suspender una visita oficial fijada para el 31 de este mes.

La diplomacia mejicana se ve acosada por uno de los pilares de la campaña de Trump: completar el muro de 3.000 kilómetros en la frontera común a expensas de aumentar en un 20% los aranceles a las importaciones del vecino, con esto le haría pagar el coste de una decisión tomada de manera unilateral por la Casa Blanca.

México exporta el 80% de sus productos a Estados Unidos. El portavoz presidencial norteamericano Sean Spencer dijo que "si gravas con un 20% los 50.000 millones de dólares de importaciones, se recuperan 10.000 millones al año para pagar el muro".

Todo comenzó cuando Trump, en medio de su campaña presidencial, lanzó la idea de completar el muro porque los mejicanos que atravesaban la frontera eran "violadores, asesinos y drogadictos", poniendo en cuestión a la mayoría, que cruza en busca de mejores condiciones de trabajo o, incluso, por reagrupamiento familiar.

Los secretarios de Exteriores y de Economía de México, Luis Videgaray e Ildefonso Guajardo, habían viajado este martes a Washington para conformar la agenda de la visita de Peña Nieto y no se marcharon hasta agotar el día, en la esperanza de lograr un guión mínimo para entablar negociaciones sobre asuntos de interés común.

Entre ellos figuraría la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, en el que participa Canadá, conocido como Nafta o TLCAN en inglés. Canadá decidió retirarse una semana antes de la ahora suspendida visita del presidente mejicano, vista como el pistoletazo de salida de las negociaciones comerciales bilaterales, bajo un nuevo esquema.

Las exportaciones canadienses a Estados Unidos, como ocurre con México, están entre el 70  y el 80%. La diferencia es que la economía canadiense está más diversificada y su mercado interno es mucho más maduro.

Con el peso mejicano muy debilitado frente al dólar y el resto de divisas internacionales, el país sufre un fuerte incremento de la inflación, con toque de máximos históricos en enero. Esto ha creado incertidumbre sobre la inversión extranjera directa, elemento de medición del desempeño de una economía abierta como la del país latinoamericano.

Los economistas de Bloomberg se dieron a la tarea de analizar el fenómeno de los twitters de Trump sobre elevar aranceles al sector automovilístico norteamericano y establecieron una tabla en la que queda reflejada su relación directa con la depreciación de la moneda mejicana..  

El presidente norteamericano dio la patada a México estando aún en Washington los negociadores de la agenda de la visita al anunciar para el día siguiente la firma de una orden directiva para la construcción del tramo de muro restante, dejando claro su menosprecio sobre cualquier posibilidad negociadora.


El muro comenzó a construirse en 1994 bajo la Administración Demócrata de Bill Clinton y desde entonces se edificaron mil 100 kilómetros de los 3.000 de frontera común, obligando a los inmigrantes sin papeles a adentrarse en zonas desérticas. Por el paso oficial, cruzan a diario unos 300 mil vehículos y un millón de personas, trabajadores o residentes en uno y otro lado del límite.

Como parte del paquete migratorio, se ha previsto contratar a 5.000 agentes adicionales para la vigilancia de la frontera a la caza de los sin papeles y, al amparo de la seguridad nacional, se adoptarán medidas para reducir en al menos tres millones la cantidad de residentes ilegales.

Se ha puesto también un veto temporal - hasta la aprobación de restricciones más severas- a la mayoría de refugiados. De ahí la suspensión de visados a ciudadanos de Siria, Irak, Irán, Libia, Somalia y Yemen, excepto en casos de persecución de minorías religiosas.

Durante la campaña a la presidencia, Trump había propuesto prohibir la entrada a musulmanes, al menos temporalmente, "para proteger al país de ataques yihadistas". Focalizar el veto en una religión en concreto habría rayado la inconstitucionalidad. Poco después, cambió el disco y puntualizó que solo restringiría la entrada de ciudadanos de países que "suponen una amenaza para los norteamericanos, al margen de la religión del individuo", que es lo que acaba de firmar.

Si algo no puede decirse del mandatario norteamericano es que no cumple sus promesas electorales y habría que añadir su disposición a echar por tierra el tan cacareado legado de Obama.

Dentro de sus primeros cinco días, firmó sus órdenes ejecutivas para flexibilizar la regulación sobre la reforma sanitaria, conocida como Obamacare, dio carpetazo al Tratado comercial de la cuenca del Pacífico o TPP, apuesta personal del anterior presidente (enfrentado incluso a sus propios correligionarios demócratas) y ha reactivado dos oleoductos, entre ellos el de Keystone, vetado por el plan ecologista de la anterior Administración.

En asuntos medioambientales, Trump dejó muy claro durante su campaña que aplicaría una política diferente a la de Obama, quien había ratificado recientemente el Pacto de Paris contra el Cambio Climático. El nuevo presidente  cree que debe dar más facilidades a las industrias del petróleo y el carbón y ha llegado a tachar el calentamiento global de bulo fabricado en China para poner cortapisas reguladoras a la competitividad de las empresas estadounidenses.

El presidente republicano se alinea con la filosofía del partido favorable a los oleoductos, pero establece un marcaje al poner como condición la producción nacional del proyecto, en línea con sus giros proteccionistas, que rompen con el credo conservador.

La ruptura con la línea tradicional republicana de mantener grandes acuerdos sobre libre comercio, que alcanzó consensos con los demócratas, ha provocado disidencias en las propias filas del Partido, entre ellas la de John McCain. Sabemos que Trump no quiere el TPP, pero ignoramos lo que pondrá en su lugar y, con este vacío creado, hay varios países proclives a aprovecharlo para sus intereses, como es China en este último caso. 


Resulta significativo la elección de Scott Pruitt para el puesto de director de la Agencia para la Protección del Medio Ambiente. Este fiscal de Oklahoma, un estado con fuertes intereses en ambas industrias, bloqueó varias regulaciones de Obama. 

A los ejecutivos de los grupos automovilísticos de General Motors, Ford Motor y Fiat Chrysler, les ha prometido incentivos fiscales y una rebaja de la carga de regulaciones a cambio de que potencien la producción nacional de vehículos destinados al mercado doméstico.

Previo a la investidura, mediante su vía favorita twitter, advirtió que impondría aranceles de un 35% a los vehículos fabricados en México y traídos a Estados Unidos. Varias corporaciones anunciaron de inmediato su intención de invertir en territorio nacional. Esto no es óbice para que algunas, como General Motors, hayan decidido mantener su proyecto en el país vecino. La consejera delegada de la empresa ha dicho que se mantendrá el plan inversionista 2014-2018 con 5 mil millones de dólares a invertir en el vecino latino. 

Todas estas órdenes ejecutivas a velocidad crucero, demuestran que cumple sus promesas, pero también que es consciente de que en la pelea dentro del Partido Republicano -con algunos nada entusiastas cuando salió su candidatura- podría encontrarse con que se trate de embridar sus excesos. Este miércoles, intencionadamente, antes de la visita de Peña Nieto, le tocó el turno al paquete migratorio.

Fiel a su estilo y a su imagen desea marcar territorio como uno de los escasos políticos cumplidores de su programa electoral. Es como si hubiera dicho "aquí estoy y esto es lo que soy y no me van a atemperar". A Estados Unidos le ha costado lo suyo liderar el mundo con su divisa de reserva y el estatuto del dólar podría quedar seriamente cuestionado este año con todas estas disposiciones proteccionistas.

martes, 10 de enero de 2017

CHINA EN LA POLITICA DE TRUMP


China entra en este su nuevo año lunar en un período en que la gente empieza a cuestionar la validez de ese mercado y su tasa de crecimiento. Esto podría ser la batalla a librar por el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, pero no será la única en el ámbito de la economía.

Uno de los primeros elementos a notar en los objetivos de Trump lanzados durante la campaña es que tiene intenciones de parar el proceso de globalización. En este camino, los chinos serán los peor parados. Su economía tiene problemas serios, cualquier movimiento, también en política, se examina con lupa, porque la paradoja radica en que es una dictadura comunista en lo político y un capitalismo rampante en lo económico.

Trump asumirá el cargo el próximo día 20 y todos están en ascuas sobre lo que hará con China, en cuanto a si continuará acusando al país de manipulación de divisas. Muchos presumen, incluido Pekin, que podría darse incluso una guerra comercial. El presidente electo habló de las prácticas comerciales injustas al referirse a la devaluación del yuan, una de las grandes disputas entre Estados Unidos y China desde la etapa de Barack Obama. Se ha acusado al país asiático de devaluaciones intencionadas respecto al dólar.

El gupo Bloomberg ha vaticinado para el nuevo año chino, que se celebra del 27 de enero al 3 de febrero, que podría perder su divisa y la liquidez de la que presume. Desde el día primero de este mes, quedó restablecida en el país la cuota de 50 mil dólares anuales para convertir yuanes en moneda extranjera y se teme que la gente venda con rapidez la divisal local. A esto se suma el pago de impuestos y una evaluación reglamentaria, según la misma fuente, que actuaran como limitación en el mercado monetario.


El control del yuan ha mermado y como consecuencia, en el último año y medio, China ha pasado del modelo  de devaluación de su moneda a uno que aumenta la concesión de créditos dentro de la economía. La moneda china cayó en 2016 en un 6,6% y Trump se agarró de esto para decir que están manipulando la caída del precio. Algunos analistas creen que en realidad, Pekin lo que intentaba era evitar un rápido descenso porque el bono estatal chino a 10 años había bajado en 21 puntos básicos. 

Estos son síntomas de una crisis de liquidez y la información disponible del Banco Central chino apunta a una enorme fuga de capital. Esta es razón suficiente para que Pekin ponga énfasis en que quiere preparar a su economía para las políticas monetarias. Los analistas económicos añaden que quiere manipular las condiciones comerciales a favor de sus exportadores para reducir, de manera gradual, las presiones sobre la deuda, que sigue creciendo. 



Estados Unidos y China son los países más endeudados del mundo. El Fondo Monetario Internacional  ha prevenido que la deuda global se sitúa este año en el 224% del PIB, mucho mayor de la que teníamos con el inicio de la crisis en 2007. El organismo financiero mundial apunta a una elevación extrema de la capacidad de gestionar la deuda mediante el descenso en los tipos de interés, que ha extenuado por completo los márgenes del sistema bancario. No hay beneficios operativos por los bajos intereses y como resultado se observa una mayor insolvencia a nivel financiero en instituciones bancarias y en otras que no lo son, como los fondos de pensiones, las compañías de seguros.

El FMI destaca también una aumento significativo de la deuda en las economías emergentes, entre las que figura China, lo que supone una nueva dimensión de la crisis.
Rusia, Noruega, Arabia Saudita y Emiratos Árabes han utilizado la subida del precio del petróleo y otras materias primas para crear reservas y mantener el crecimiento económico en momentos de recesión.

China ha utilizado los excedentes del comercio exterior para crear sus propias reservas, pero la mayor parte ha ido a parar al sistema crediticio por el constante incremento de la deuda y, aunque dispone todavía de un colchón para mitigar las crecientes tasas en el comercio exterior, esto no durará eternamente.

Los procesos industriales se encuentran integrados a nivel global y sería muy difícil en la práctica que Estados Unidos logre re-estructurar de forma considerable el comercio con un socio comercial tan grande como China. La imposición de impuestos directos o la restricción en las cuotas de importación serían medidas regresivas para la economía norteamericana.Trump ha prometido, sin embargo, impulsar la economía en el cinturón del óxido, el pulmón industrial del país, y considera al gigante asiático como su mayor competidor, la mayor amenaza a sus planes. Hay mucha deuda, mucho crédito y muchos bonos entre los dos países, acompañados de informaciones falsas y bulos.

El debate entre solvencia y liquidez es viejo. Al inicio de la crisis de este siglo se hizo necesario cubrir con más dinero a los bancos, que eran y siguen siendo insolventes, como ocurre con las empresas chinas. Muchos de los instrumentos al servicio del sistema financiero global, algo que el FMI nunca menciona, es que son fraudulentos. Hasta ahora, el oro y la plata han sido los mejores barómetros para sopesar en qué nivel de financiación estamos, pero hasta estos han sido objeto de manipulación en los bancos centrales y en los proveedores de los metales, a excepción del big coin, que, según se observa, marca máximos históricos en su capitalización bursátil favorecida por la gran fuga de capitales.

China no es que esté muy ducha en las prácticas capitalistas porque antes era comunista arrecima. La idea sobre el mercado de valores y el comercio de divisas es un concepto muy nuevo para esa república asiática y si a ello añadimos su conocida cultura del fraude tenemos entre manos valores tóxicos.

Los precios cambian a tenor de las operaciones bursátiles generadas por ordenadores, esto se refleja como análisis económico de los diversos medios, pero en realidad recibimos información de una máquina y con estos datos se negocia el 85% de las acciones en Bolsa. La realidad económica queda  de esta manera encubierta para dar paso a una retroalimentación de noticias falsas.


Cuando estalló la crisis, se conoció que bonos y obligaciones colaterales de la deuda y del mercado hipotecario eran falsos y al crearse el mercado de valores entre Estados Unidos y el Reino Unido la fraudulencia quedó incorporada. China pudo crecer así con títulos de entre 18 mil a 27 mil millones de dólares y la interconectividad con la economía global afectó a otros mercados.

Algunos analistas financieros vaticinan que habrá otra crisis como la del 2007, aquella marcada por el cambio de Administración entre George Bush y Barack Obama. Los mercados han mejorado a marchas forzadas, pero están implosionando como cuando la crisis del mercado inmobiliario de 2008. Y esta será la era Trump. Veremos como lo soluciona el magnate.

jueves, 22 de mayo de 2014

China se hace con el combustible de Rusia






Por Mirta Balea


Un gran dragón rojo ha recorrido con sus garras Estados Unidos y ha atrapado información y tecnología sensible. Como no es de papel, pone en solfa la sinceridad de las relaciones de Washington y Pekin, pero no la de Rusia, que le acaba de proporcionar a China combustible suficiente para dos décadas.

El ganbei o brindis chino ha cerrado este miércoles unas negociaciones de casi una década entre dos compañías insignia para Rusia y China en el orden energético: Gazprom y la Corporación Nacional de Petróleo de China.

El acuerdo supone que los rusos suministrarán a China 38.000 millones de metros cúbicos de gas natural anualmente a partir del 2018 y en los siguientes 30 años a un precio de 350 dólares o 256 euros por cada mil metros cúbicos de gas natural.

Esto resulta algo más caro que lo que Pekin importa de Asia central, pero menos de lo que los rusos pedían inicialmente. Rusia ha bajado su precio y China lo ha subido un poco.

Para Moscú resultaba apremiante firmar el acuerdo en la búsqueda de nuevos compradores tras las sanciones impuestas en su contra por la Unión Europea (UE) y Estados Unidos debido a su injerencia en la crisis en Ucrania.

El presidente Vladimir Putin ha logrado no solo diversificar sus suministros hacia Asia, sino que China ha invertido en combustible limpio, cuando intenta frenar su dependencia energética del carbón, que provoca serios problemas de contaminación.

El gas será transportado a través del gasoducto oriental La Fuerza, la misma ruta geográfica por la que Moscú exporta petróleo al noreste. Así había quedado decidido en un memorando del 2013, cuando Pekin rechazó el plan de importar el gas por la región nororiental de Xinjiang, por la que Gazprom exigía precios europeos.

El acuerdo ha hecho saltar las alarmas en la UE. El presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, ha tenido que recordar a Rusia que el club es su mejor cliente en energía.

Rusia exporta el 80% de su petróleo y más del 70% de su gas a la UE y los ingresos por este concepto son claves en la economía del país. Barroso aprovechó para recordar al Kremlin que la energía no debe ser utilizada como arma política.

En una carta a Putin, Barroso advirtió que la dependencia energética europea es una calle en dos direcciones que ata tanto a suministradores como a clientes.

El 53% de la energía que consume a la UE es importada, casi el 90% del petróleo y alrededor del 66% del gas vienen de Rusia y seis países comunitarios son dependientes absolutamente de éstas para satisfacer un cuarto de sus necesidades totales de energía.

¿Por qué si tanto chinos como rusos se benefician con el acuerdo se ha demorado en fraguar casi 10 años? Algunos analistas creen incluso que podría traer una nueva geometría a las relaciones comerciales entre dos potencias emergentes, que junto a India y Brasil, forman el elitista grupo BRIC.

La respuesta más inmediata es que Estados Unidos ha intentado poner freno a la hegemonía china en Asia y ha venido presionando al presidente ruso para que renuncie a su política expansionista en Europa, que, por lo pronto, ha originado al menos dos crisis, con el epicentro en Ucrania: la salida de Crimea para formar parte de la Federación Rusa y 
la secesión de dos regiones del sureste (Donetsk y Lugansk), con miras a que en el futuro hagan otro tanto.

Con este acuerdo de 400.000 millones de dólares o 292.680 millones de euros, se pone un broche de oro al fracaso de la política de aislamiento de Occidente hacia Putin y se fortalece la alianza de Rusia con China, que había tenido réditos en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

La UE debía haber comprendido hace tiempo, antes de que estallara la crisis de Ucrania, que carecía de fuentes alternativas de combustible para tener las manos libres a la hora de sancionar los planes esquivos de Moscú.

Putin parece haberse librado de las trabas en el plano interno que le impedían acercarse mucho más a Pekin. Algunos políticos en Moscú siguen desconfiando de un país que se alejó de los postulados leninistas cuando la Unión Soviética tenía la hegemonía ideológica del comunismo y que creó otra por su parte, el maoísmo.

Tampoco hay que rasgarse las vestiduras, porque Rusia, el pasado año, fue en ayuda de China suministrándole 24,350 millones de dólares en petróleo. 

China le ha devuelto el favor varias veces al alinearse con Moscú en la ONU, sobre todo respecto a la permanencia de Bashir el Assad en Siria, a pesar de que la comunidad internacional lo considera el causante de la guerra civil que azota desde 2011 a ese país y varias organizaciones de derechos humanos lo han denunciado como genocida de su propio pueblo.

Pekin habría tenido un momento de duda hace un mes en el Consejo de Seguridad de la ONU para alienarse con los occidentales y condenar la anexión de Crimea por Rusia. Al final, optó por abstenerse y esto le puso la batería a Putin.

Envió a Pekin al ministro de Exteriores, Sergei Lavrov, y poco después ya se hablaba de concluir el acuerdo pendiente de los últimos 10 años sobre el suministro de energía al gigante asiático.

El tema de la sanciones, tanto las de Estados Unidos como las de la UE, para que Putin volviera a la senda de la distensión, no han sido más que el despliegue de una política blanda por la que solo se han impuesto medidas contra individuos en Rusia y Ucrania, acusados de estar implicados en el movimiento secesionista.

En el caso de la UE, la reticencia, producto de las gestiones vivas de la canciller alemana Angela Merkel, ha tenido como trasfondo la dependencia energética de Rusia. Para Estados Unidos, que se ha comprometido a tomar medidas similares a las de los europeos como forma de alianza y apoyo, lo de Ucrania le toca de lejos y no desea verse implicado en ningún conflicto armado después de haber salido de dos hace muy poco tiempo.

El presidente Barack Obama considera, no obstante, que la seguridad nacional y la energética van de la mano y ha advertido a Rusia, como ya hizo Barroso, que no utilice este rublo como moneda de cambio.

Lo que de verdad importa en estos días a la Administración Obama son los ciberataques de parte de militares chinos, cuyos nombres han sido publicados convenientemente. Se ha evitado, quizás ex profeso, dar los nombres de las compañías beneficiadas con el robo de tecnología e información.

Otro fleco en las relaciones chino-norteamericanas, por las que Pekin se ha resentido, ha sido un nuevo viaje de Obama por el Pacífico, donde ha apuntalado alianzas, y que China ha sentido como "una puñalada trapera".

Esto no supone que el acuerdo entre Rusia y China vaya a crear de la noche a la mañana un bloque anti occidental, pero redistribuye el poder global o lo que se conoce como equilibrio de fuerzas. 

domingo, 11 de mayo de 2014

Los separatistas del este de Ucrania desoyen a Putin




Por Mirta Balea

Vladimir Putin ha dado un volantazo de sensibilidad. El presidente ruso afirma haber retirado sus tropas de la frontera con Ucrania y pide a los rebeldes del este que suspendan el referendo separatista de hoy para con esto "facilitar el diálogo con el gobierno de Kiev".

Una vez abierta la caja de los truenos resulta difícil cerrarla, al menos de la forma hermética en que estaba antes, y los pro rusos de Donetsk y Lugansk siguen adelante con su referendo en el que hay una sola pregunta:

¿Apoya la proclamación de la soberanía independiente para la República Popular de Donetsk?

El proceso está repleto de incertidumbre si tenemos en cuenta que los separatistas solo controlan doce ciudades en Donetsk y  la capital de Lugansk y carecen de acceso al registro de votantes ucranianos. 

A esto hay que sumar la ofensiva militar anti terrorista del gobierno en funciones en Kiev para recuperar el control del sureste del país.

El presidente en funciones Alexander Turchinov ha dicho que "los estados civilizados no hablan con criminales armados" y que, con independencia del resultado del referendo, proseguirá en la búsqueda de una pacificación de la zona y su control para el gobierno central.

La Unión Europea (UE) se ha mostrado poco menos que letárgica a la hora de poner coto a las ambiciones expansionistas de Putin tras la anexión de Crimea, el despliegue de tropas en la frontera y los desórdenes en el este de Ucrania, acontecimientos sucedidos desde el pasado febrero.

Un experto militar ha recordado que los 80 mil soldados rusos desplegados entre Crimea y la frontera oriental de Ucrania constituyen un aviso para países como Moldavia, que tiene la región separatista y pro rusa de Transnistria, que carece de una garantía de seguridad.

El sorprendente giro de Putin responde a temas tácticos. Pretende atraer a Ucrania a la esfera de influencia de la Federación Rusa propiciando la creación de un estado federado, lo que ha estado machaconamente reclamando a Kiev, y desmarcar a Alemania de la línea seguida por Estados Unidos, que reclama pasos más largos y atronadores para parar a Rusia.

Hace casi un mes, los activistas pro rusos, entrenados y apoyados logísticamente, según admiten fuentes de Bruselas, por elementos afiliados al GRU (principal directorio de inteligencia ruso), han venido ocupando edificios gubernamentales y comisarías de policía. El epicentro del movimiento se halla en Sloviansk, a unos 150 kilómetros en el norte de Donetsk.

El ejército ucraniano rodea Sloviansk, pero la amenaza es tan solo un amago porque no ha sido capaz de hacerse con el control de las regiones bajo la comandancia pro rusa.

Lo más relevante  en el plano militar de las actuaciones europeas ha sido el despliegue de tropas de la Organización del Atlántico Norte (OTAN) en los países sujetos a amenazas por Moscú a petición de Polonia.

La UE -según fuentes de la OTAN- invierte muy poco en defensa, apenas un 20% del presupuesto actual. Pocos países del continente sobrepasan un 2% de su PIB en defensa, el porcentaje recomendado para ser creíbles en lo militar.

La OTAN aseguró hace apenas una semana que Rusia disponía de 40 mil militares en la frontera con Ucrania. Esta organización y Estados Unidos han puesto en duda el anuncio de Putin y alegan que no hay constancia de que haya tenido lugar un repliegue de fuerzas como dice.

Si las palabras de Putin, el pasado miércoles, parecían introducir una nota de tranquilidad en la crisis, al día siguiente tuvo lugar un duro revés cuando el Kremlin anunció que Rusia probaría su capacidad de combate en maniobras "planeadas desde noviembre pasado" antes de la crisis.

El ministro de Defensa precisó que en los ejercicios estarían presentes todas las fuerzas armadas rusas, incluido el contingente nuclear.

Putin ha venido tejiendo una red geopolítica en lo militar, económico y diplomático en los países antes dependientes de la Unión Soviética, para articular lo que podría conocerse como la Unión Euroasiática, basado en una previa Unión Aduanera de Rusia, Bielorrusia y Kazajistán, a la que debería haberse sumado, si no fuera por la crisis, Ucrania.

Esto sin dejar de prestar ayuda y apoyo a comunidades rusas afines con Moscú. 

Berlin, a pesar de estas últimas noticias nada tranquilizadoras, ha querido aferrarse a lo dicho el miércoles por Putin. En un comunicado del ministerio de Asuntos Exteriores alemán, ha aplaudido "el tono constructivo" y constatado su importancia en un "momento decisivo" en el que todavía ve posibilidades a la vía diplomática.

El control en el este de Ucrania parece perdido, al menos si no entran en el juego elementos externos. El gobierno de Kiev, con el apoyo de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) y de líderes occidentales, ha rechazado cualquier diálogo que suponga "un alto al fuego" por parte de sus unidades anti terroristas.

El aparente cambio de tercio de Moscú, que tanto revuelo ha despertado en Europa, viene a la sazón de que el Putin recibiera al presidente de la OSCE, Didier Burkhalter, a cuya iniciativa se debe lo del aplazamiento del referendo y considerar las venideras elecciones del día 25 como un "paso en la dirección correcta", según las propias palabras del mandatario ruso.

Estados Unidos ha ido más allá que la OSCE y ha pedido a Moscú que utilice su influencia para que los activistas pro rusos entreguen las armas y abandonen los edificios ocupados. El líder de la auto proclamada República de Donetsk, Denis Pushilin, ha rechazado el diálogo y la suspensión del referendo y ha dicho que no dejará las armas.

Analistas militares norteamericanos consultados han dejado entrever que Estados Unidos podría estar interesado en obligar a Rusia a intervenir militarmente en Ucrania oriental, donde el separatismo, la anexión o la partición no cuentan con una mayoría, y forzar así la intervención de la OTAN, dado que Ucrania no es un país miembro y es la razón que subyace en que no se hayan desplegado tropas en la frontera con Rusia.

Putin quiere evitarlo, por supuesto, porque una cosa es vocear desde fuera y otra hacerlo dentro. Una implicación militar nunca ha estado entre sus ideas de subvertir la situación en Ucrania porque sabe que la cohesión de la OTAN sería muy peligrosa y conoce que la canciller alemana Angela Merkel ha estado todo este tiempo intentado conjurar ese peligro por el bien de ambas partes.

A los alemanes, el gas ruso les resuelve un 35% de la demanda interna y resulta clave para las estrategias domésticas de reconversión, el llamado Energiewende, con lo que reduciría el uso de carbón y se despediría de las nucleares.

El ideario político de Merkel se aparta así de manera drástica de lo que quiere Estados Unidos y algunos países como Polonia y los estados bálticos.

Para Alemania tampoco es fácil ceder al lado radical de Occidente porque su crecimiento resulta aún precario, a juzgar por las cifras del primer trimestre de este año, y podría caer en una recesión económica, según han señalado diarios especializados.

La división interna sobre la actitud a asumir frente a la crisis de Ucrania se viene perfilando con claridad. De un lado los duros, favorables a una escalada de las sanciones y la ejecución de medidas militares y, de otro lado, la patronal industrial preocupada por el negocio de seis mil 200 empresas presentes en Rusia y la suerte de los 20 mil millones de euros invertidos con estas.

Putin se encontrará cara a cara el próximo mes con los líderes occidentales en las celebraciones del 70 aniversario del desembarco de Normandía, en Francia. El gobierno de Francois Hollande no ha podido obviar invitarlo por razones históricas y allí estará, según ha anunciado un vocero del Kremlin.

La popularidad del presidente ruso, en su propio país, había bajado en 2012 al 69%. De repente, con el estallido de la crisis, la anexión de Crimea y los movimientos militares en la frontera, las últimas encuestas indican que goza del 83% de simpatías, solo por ésto.

El presidente ruso se ha anotado en los últimos años al menos tres grandes éxitos para sus intereses expansionistas. En la guerra de Georgia, consiguió la independencia de Abjasia y Osetia del Sur, ahora bajo la tutela de la Federación; logró impedir la intervención militar norteamericana en la guerra civil siria, moviendo también el ajedrez europeo; y se anexionó Crimea.

Las encuestas reflejan que los rusos han visto estas acciones como un alza merecida en el liderazgo mundial de Rusia y no tienen a menos aceptar la anexión de zonas aledañas a la Federación, en territorios antes soviéticos.

Putin ha utilizado varios factores a su favor. Que la UE no es una unión como pretende hacer ver, carece de liderazgo y atraviesa una profunda crisis económica y que Estados Unidos está muy lejos del este del continente y el presidente norteamericano Barack Obama ha resultado ser un líder ambiguo y dubitativo a la hora de asumir decisiones extremas.


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sábado, 8 de marzo de 2014

Rusia se prepara para la anexión de Crimea

Primer ministro interino de Ucrania



Por Mirta Balea

Rusia ha desafiado al mundo al admitir por primera vez que su propósito es anexionar Crimea a su territorio. Este ha resultado ser el reto más claro frente a las sanciones de castigo y las advertencias de Estados Unidos y otros países sobre los peligros de mantener tropas en la península y, eventualmente, invadir partes de Ucrania.

Unos siete mil efectivos con blindados de las fuerzas rusas ocuparon el pasado fin de semana la región autónoma de Crimea, con apoyo de una importante parte de la población, poniendo en solfa las relaciones con Occidente y los acuerdos derivados del fin de la guerra fría en torno a la soberanía de las naciones surgidas del colapso de la Unión Soviética (URSS).

La posible anexión de Crimea por los rusos ha sido siempre una realidad mucho más constatable que el ambiguo apoyo brindado a Ucrania por Estados Unidos, la Unión Europea (UE) y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Las medidas financieras y económicas acordadas por separado por Estados Unidos y la UE -cada una de ellas con un calibre diferente y a la vez complementario- podrían causar daños económicos a Rusia e, incluso, resultar a la larga más efectivas ante la ausencia de una respuesta militar si -y recalco SI- se pusieran en practica en su totalidad y con rigor y SI pudieran ampliarse a actividades financieras ilícitas.

Tanto Estados Unidos como la UE han intentado, en las últimos tiempos, que Rusia se convirtiera en el socio del esfuerzo global contra el financiamiento del terrorismo y la evasión de dinero.

Esto se halla relacionado de manera directa con los pasos para el aislamiento de Irán, Corea del Norte y otros regímenes peligrosos para la paz mundial con Rusia actuando como válvula de escape en el gran juego de ajedrez de la política internacional.

Tales cuestiones han sido calculadas ya por el presidente Vladimir Putin al desafiar a Occidente con su invasión abierta a Crimea.

Hay que prestar atención a la burla flagrante que resultó ser la conferencia de prensa ofrecida tras varios días de silencio, a 24 horas de haber invadido la península del Mar Negro y después de conversar por teléfono, durante 45 minutos, con el presidente norteamericano Barack Obama, cuando señaló que Rusia nada tenía que ver con los soldados y los blindados sin distintivos que se paseaban por las calles.

Las sanciones -ha calculado Putin- serán solo un arañazo en la economía rusa.

Su antecedente más inmediato podemos hallarlo en la invasión rusa a Georgia en 2008, cuando se pretendió aislar a Moscú (como ahora) con un paquete de sanciones, que luego se incumplieron, incluso cuando violó los términos del cese del fuego al final del conflicto.

La sanción que realmente recibió fue la reanudación de las relaciones diplomáticas y militares - a pesar de haberse anexado Absajan y Osetia del Sur, territorios de Georgia- en un acto de borrón y cuenta nueva.

El presidente norteamericano se abstuvo entonces de continuar insistiendo en la necesidad de que Georgia y Ucrania formaran parte de la OTAN, canceló la instalación en Polonia de misiles defensivos, en un nuevo reconocimiento tácito de la esfera de influencia rusa en Europa.

Un paso similar habían dado Estados Unidos, Inglaterra y URSS en la conferencia de Yalta, en Crimea, tras el final de la II Guerra Mundial, en la que las grandes potencias se repartieron Europa y las occidentales dejaron a Stalin el control del Este.

La vulnerabilidad económica de Rusia es compartida por Occidente, algunos de cuyos países empiezan a salir de la crisis global y dependen de la energía, el comercio y las inversiones rusas. La pregunta sería ¿alguien puede creerse que estén dispuestos a aislar a la Federación?

La mayoría de los líderes occidentales abogan por una solución diplomática de la crisis para evitar enfrentarse a Rusia, así que, una vez que las sanciones se pongan en marcha -si es que lo hacen alguna vez- sería muy difícil resolverla en el plano diplomático. Y Putin lo sabe.

Los líderes del parlamento bicameral de Moscú han dejado claro que están a la espera del voto afirmativo de la mayoría prorrusa de Crimea, en el referendo previsto para el día 16 de este mes, encaminado a que forme parte de la Federación Rusa, a despecho de violar la Constitución de Ucrania y la ley internacional.

Hoy se han dado en Crimea las primeras manifestaciones de ciudadanos que quieren pertenecer a Ucrania. Kiev ha reiterado sus órdenes a los militares ucranianos de que no se dejen provocar y protejan la vida de los ciudadanos, dado que el estallido de una guerra daría el pretexto a Moscú para llevar la invasión más allá.

La crisis ha evolucionado con celeridad en los últimos días. En la conferencia de prensa, Putin habría negado la posibilidad de que Rusia se anexionase Crimea, pero, ayer, los líderes parlamentarios dijeron lo contrario.

Es público que en el sistema de poder en Rusia y en la estrategia de Putin en su quehacer internacional, el presidente calle antes determinados acontecimientos y deje hablar a sus acólitos por él. Pero no hay que olvidar que éstos siempre llevarán su palabra.

Rusia ha respondido de inmediato a la creación de un gobierno interino en Kiev con su NO reconocimiento, la suspensión de la ayuda acordada con el régimen de Victor Yanukovich y advirtiendo que podría cortar el suministro de gas si no se paga a precios del mercado internacional. La tasa actual se vería duplicada para Ucrania que requerirá de dos mil millones para abonarla.

Si alguien duda de hasta donde puede llevarse adelante esa amenaza, hay que recordar que el consorcio ruso Gazprom cortó una vez en enero del 2009 el gas a Ucrania durante dos semanas, lo que causó serios problemas económicos al país y a otros consumidores europeos, dependientes del suministro proveniente del gasoducto que cruza ese territorio.

El que fuera embajador norteamericano en Rusia, Michael A. McFaul, ha colgado un Twitter  con una pregunta cuya presumible respuesta es NO. "¿El gobierno ruso, que apoya el referendo de Crimea, haría otro tanto con otras repúblicas de la Federación Rusa?".

Más de medio centenar de observadores de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa se han visto impedidos de cruzar hoy, por segundo día consecutivo, la frontera hacia Crimea por fuerzas militares sin identificar y con la única autoridad de las armas para hacerlo.

El viaje del grupo a la Península fue acordado por Putin -a sabiendas de que no les dejarían trabajar- con la canciller alemana Angela Merkel, una de las abanderadas de la vía diplomática para resolver la crisis de Ucrania. 

A principios de esta semana, hombres armados habían sacado también de Crimea al diplomático de Naciones Unidas, Robert H. Serry.

Haciendo un resumen de todo lo que hemos sabido hasta hoy de las intenciones rusas y los movimientos occidentales para impedir la anexión de Crimea, asi como su replica de invasión potencial al este y sur de Ucrania, hay que convenir en que las expectativas para Occidente son negativas.

Rusia ha sido un elemento importante en el desmantelamiento, lento, pero al parecer seguro, del arsenal químico de Siria. Sin su intervención no habría sido posible.

Ha brindado su apoyo al intento de desmantelar el programa nuclear de Irán y como muestra de su poder logró persuadir a los ayatollahs a concluir un primer acuerdo, que Occidente vio como una buena perspectiva de futuro, aunque el balance es más favorable a Teherán.

La dependencia de varios países de la UE del gas ruso y la vacilación y desunión entre sus filas sobre cómo afrontar la crisis de Ucrania parecen confirmar que el pulso de Putin con el resto del mundo de momento se inclina a su favor.

La UE ha estado a la espera de que Rusia se retire, así que sus sanciones han estado por debajo de las expectativas en relación con las de Estados Unidos.

Un comunicado de Bruselas ha dejado claro que las reprimendas adicionales, como prohibición de viajes a figuras del régimen de Putin, el congelamiento de ciertos activos y la cancelación de una cumbre con Rusia serían objeto de un análisis posterior.

Pues bien, la posterioridad es ahora.


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