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domingo, 24 de mayo de 2020
ESPAÑA CON LA SOGA AL CUELLO.
España necesitará poner en marcha duras medidas para enfrentar la grave recesión provocada por el COVID-19. El socio de coalición de gobierno de Pedro Sánchez, la formación de Unidas Podemos, ha dejado ver sin rubor sus diferencias con una parte del Ejecutivo, sobre todo con el núcleo duro económico, representado por la vicepresidenta de Asuntos Económicos, Nadia Calviño.
Resulta difícil que el gobierno de coalición aguante el movimiento de desestabilización, que traen consigo las continuas manifestaciones en las que la mayoría social pide su dimisión. Han conspirado para crear este ambiente, no solo la mala gestión frente a la pandemia, sino las continuas declaraciones de alarma y la política de yo lo guiso y yo me lo como en la que se ignora al Congreso en la toma de decisiones frente a una situación tan grave.
Durante la aprobación de la quinta prórroga, que Sánchez dijo será la última, aunque sigue negociando para un sexta, se constató lo tambaleante de su posición. En la primera, obtuvo el apoyo de todos, en esta, alcanzó por los pelos la mayoría simple. Y aunque repite constantemente que el acuerdo firmado este lunes con Bildu, heredera de Batasuna (brazo político de la ETA) resultaba necesario para pasar esta nueva alarma, resulta que es mentira. Ya tenía la mano tendida de Ciudadanos para lograrlo.
Creo que como el PNV no estuvo por apoyar a Sánchez en esta ocasión, ha querido enviarle un mensaje muy torpe de advertencia, pactando con Bildu, su socio en la gobernanza de Navarra. No puede decirse que sea la primera vez que va de la mano con esta formación, que organiza en País Vasco los homenajes a etarras presos o excarcelados.
Bildu seguía el guión de su socio Pablo Iglesias supeditando la abstención en la prórroga con la derogación íntegra de la ley de Reforma Laboral, aprobada en 2012 durante el gobierno de Mariano Rajoy, y por la cual una gran cantidad de trabajadores tienen derecho a cobrar hoy los ERTEs, algo así como un dinero para ir tirando en tanto la empresa se recompone y puedan volver a su puestos de trabajo, si es que lo hacen alguna vez.
Los agentes sociales, hace solo unos días habían alcanzado un pacto para prolongar los ERTEs, pero los empresarios, representados por la CEOE, han decidido levantarse de la mesa. Ni los sindicatos ni la patronal ni los ministros sabían de que tal acuerdo se estaba gestionando y esto ha puesto de relieve la irrelevancia del equipo económico del Ejecutivo.
Unos 900 mil trabajadores afectados no cobran los ERTEs, según un informe del Consejo General de Gestores Administrativos, que anunció una cifra de desempleados por encima del millón y medio en los próximos meses debido al cierre de 240 mil empresas. De estas, unas 135 mil habían aplicado el procedimiento contemplado en la Reforma Laboral, que pretenden abolir la izquierda más radical dentro del gobierno.
Esta medida figura en el pacto de gobierno suscrito por el PSOE de Pedro Sánchez con Unidas Podemos para crear la coalición de gobierno y garantizar su investidura. Algo que el recién confrmado jefe de la formación morada, Pablo Iglesias, le recordó a la vicepresidenta Calviño, cuando horas después puso el freno y anunció que la Reforma no sería derogada.
Esta a resultado ser la primera manifestación pública de su parte ante el malestar por la iniciativa a pesar de que el pacto no se habría firmado sin la anuencia de Sánchez. Esta mujer, de las más preparadas del actual gobierno - por no decir la única- había sido ninguneada en más de una ocasión por Iglesias, con el apoyo del presidente, en temas de carácter económico, que es para lo que está designada.
Al hacer valer su autoridad - según se dice con dimisión incluida- Calviño portaba el peso de una llamada de Bruselas, que reaccionó con rapidez, recordando a España que el dinero de los parados lo dan ellos. Frente a una política económica, que Unidas Podemos tiene intención de llevar adelante a pesar de las opiniones en contra de los expertos, el gobierno tendrá que requerir la asistencia del Banco Central Europeo, el Eurogrupo, la Comisión y los mercados financieros. Todo para pagar pensiones, sueldos de funcionarios, el desempleo, los ERTEs y las ayudas a las pequeñas y medianas empresas y a los autónomos.
Para todo esto se requerirá en los próximos años unos 300 mil millones de euros extra. Una fracción en transferencia y el grueso en créditos condicionados. Desde que alcanzó su sueño de ser presidente mediante una moción de censura a Rajoy, apoyada por el PNV, Sánchez ha incrementado la deuda pública en 141 millones de euros cada día hasta el record histórico de mil 224 billones, según cifras del Banco de España.
Los países de la Unión Europea mediante el Fondo de Rescate, bajo las siglas MEDE, disponen de una línea de crédito de 240 mil millones de euros para enfrentar las secuelas del coronavirus. Cada miembro podrá pedir hasta un 2% de su PIB para gasto sanitario con mínimas condiciones. Este instrumento fue diseñado en especial, después de un acalorado debate de la Junta de Gobernadores, para ayudar a España, Italia y Francia, que se hallan entre los más afectados.
La oferta del préstamos a 10 años de unos 24 mil 900 millones tiene un coste cero. Sánchez no ha querido acogerse hasta el momento al rescate y tiene hasta el 31 de diciembre del 2022 para decidir lo que hará.
El gobierno, que no puede pagar los ERTEs y no sabemos si podrá hacerlo con el paro y las pensiones, a espaldas del Congreso otorgó a Venezuela unos 3,8 millones de euros, a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo. Algo parecido a lo que hizo el ex-presidente, el socialista José Luis Rodriguez Zapatero en otras latitudes. Se sabe que Venezuela recibió de España en 2017 un millón 107 mil euros; en 2018, 418,164 euros; y en 2019, 2,3 millones. Lo aportado este año se ignora, pero nada de esto se habría sabido si el partido VOX no hubiese formulado una pregunta en sede parlamentaria para aclarar este asunto.
En lo que probablemente es la peor crisis de España, desde la Guerra Civil, la actividad del gobierno parece copiar los errores de la presidencia de Rodriguez Zapatero ante la crisis de 2008, como son la inacción total frente al golpe, shock económico, sobreactuación con fallidas políticas de demanda y un nuevo shock económico autoinducido, según Libre Mercado. El gobierno actuó tarde y de manera insuficiente y esto nos traerá años de recuperación, gobierne quien gobierno.
La OCDE, la agrupación de las economías avanzadas, ha pronosticado que el impacto negativo será algo inferior al 30% y el crecimiento del PIB en consecuencia dependerá de factores tales como la magnitud y duración de los cierres de empresas y negocios a nivel nacional, la caída de la demanda de bienes y servicios y la rapidez con la que las políticas fiscales y monetarias de apoyo surtan el efecto esperado.
Veintidós países de la UE han aprobado exenciones y moratorias fiscales, solo España sigue apoyándose en un plan de avales de 100 mil millones de euros, de los que solo han aprobado 20 mil millones, siguiendo las recetas del vicepresidente Iglesias y que todos los expertos coinciden en que solo tiene como fin atentar contra la propiedad privada y el libre mercado, sin resultados visibles para la economía en su conjunto.
jueves, 19 de enero de 2017
EL BREXIT EN LA GEO-POLITICA EUROPEA
Por Mirta Balea
Empieza a calentar motores la presidencia alemana de la Unión Europea (UE) para febrero, pero es que en los meses siguientes habrá elecciones en Holanda, Francia y la propia Alemania. Si llevamos esto un poco más allá y lo enmarcamos en la geo-política global, al otro lado del Atlántico habrá procesos similares en Ecuador, Chile y Argentina. Muchos analistas consideran por esto que el 2017 será un año de transición mundial.
Las elecciones en Alemania, Francia y Países Bajos enfrentará a una derecha proteccionista y aislacionista con respaldo popular, según las encuestas. De ahí que algunos países, entre ellos España, hablen de la necesidad de una mayor integración en todos los frentes, después de las bofetadas recibidas con el proyecto de la salida del Reino Unido o Brexit y la elección por sorpresa -que no sorprendente, la verdad, más que a los ilusos- de Donald Trump como nuevo presidente de Estados Unidos.
El Brexit ha traído mas preguntas que respuestas, sobre todo a las bases de la pretendida Unión desde su creación hace 60 años por el Tratado de Roma, desarrollado hasta lo que conocemos hoy como UE.
Reino Unido ha jugado siempre en la misma liga de la UE, pero con reglas aparte, así que el Brexit no ha hecho más que confirmar el egoísmo inglés -tan conocido-, pero dejando entrar a la vez las dudas sobre el proyecto unificador, porque no se despeja aún la amenaza de que otros países sigan el ejemplo. Una crisis de esta envergadura está sujeta siempre al peligro de generar otra.
A los aspectos económico y comercial de este divorcio, hay que sumar el sentimiento generado entre los inmigrantes residentes en Reino Unido. Trump ha puesto en cuestión la política de puertas abiertas a la migración de la canciller Angela Merkel calificándola de "error catastrófico".
La respuesta europea no se ha hecho esperar. Merkel apunta a que los europeos tienen en sus manos su destino y deben ser ellos los que decidan sobre los desafíos. El presidente francés Francois Hollande - en esa misma línea de rechazo a lo dicho por Trump- considera que Europa estará siempre dispuesta a la cooperación trasatlántica, pero sin dejar de mirar por sus intereses y valores. "No necesita consejos externos para saber lo que tiene que hacer", ha puntualizado.
Al presidente saliente, Barack Obama, siempre se le escuchó, pero a Trump, ni caso. Y todo porque ha movido a los líderes europeos de su zona de confort, incluso antes de tomar posesión del cargo. Ha dicho basta a que Estados Unidos siga pagando por la OTAN, en tanto otros estados miembros no lo hacen, y ha puesto de relieve su escaso valor militar en las actuales circunstancias mundiales. Así que todo indica que a la organización le quedan dos afeitadas caso de cesar la financiación norteamericana.
Reino Unido votó por salir de la UE sin un plan alternativo. Esto sugiere dos caminos a emprender, el del libre comercio o el del proteccionismo a ultranza. El paso de ruptura se decidió como corresponde a un país democrático, por el voto popular, en un proceso similar por el que salió Trump y que ahora muchos no aceptan, el primero Obama, dedicado en sus ocho años de mandato a exportar el modelo de democracia a otros países. Lo que ocurre en el caso del Brexit es que los beneficios sociales son los invitados de piedra.
La primera ministra británica Theresa May anunció la víspera que firmará tratados de libre comercio con Estados Unidos, la UE y Brasil, entre otros, lo que supone -le guste o no a los británicos- ceder algo de la soberanía nacional. En este tipo de acuerdos hay una autoridad encargada del cumplimiento a pie juntillas y otra del arbitraje en caso de desacuerdos, como ocurre en la UE. Y esto rebasa cualquier poder territorial, porque se dirime en el poder transnacional.
May es un ejemplo clásico de que el mayor fanático es un converso. Antes del Brexit, abogaba por permanecer en la UE, y ahora deberá cumplir con los pasos para la salida como primera ministra. Resulta, sin dudas, un tema anecdótico.
Reino Unido, en teoría, no podría establecer lazos comerciales con Estados Unidos en tanto forme parte de la UE, lo que coloca a los británicos en un largo período de espera de al menos dos años o más. Claro que hablamos de un período oficial de incertidumbre, otra cosa son las negociaciones secretas y los compromisos, que todos los gobiernos establecen a nivel extra-oficial, como quien no quiere la cosa y a espalda de todos hasta que les revienta en la cara.
El tema migratorio estará sujeto a un mayor control. Los tres millones de inmigrantes residentes en territorio británico no han podido votar en el Brexit, lo que ha llevado a muchos a creer que de haberlo hecho el resultado hubiera sido otro. Se trata de una población grande en comparación con otros países de la propia UE, a la que Londres no puede expulsar sin más al menos que quiera exponerse a una crítica internacional por la violación de derechos humanos. Lo que busca entonces el gobierno es evitar que lleguen más y que los actuales se marchen de propia voluntad, imponiendo recortes de derechos cada vez mayores.
May añora que el Brexit -que deberá aprobar el parlamento- actúe de incentivo a la llegada de personal más cualificado, olvidando la propia realidad nacional, pero va a ser que no. Gran parte de la mano de obra no calificada son europeos y latinos, los británicos se niegan a realizar determinadas tareas. Resulta entonces muy improbable que pueda prescindir de estas personas de pocos recursos.
Desde hace tiempo, los politólogos y los medios de comunicación han puesto de relieve la necesidad europea de revisar sus políticas migratoria, económica, comercial y de seguridad. Quien parece el más indicado para remover todo el asunto es Trump, aunque no podemos perder de vista que una cosa es lo que se dice en campaña y otra lo que se hace una vez en la presidencia. Por tradición, los mandatarios norteamericanos han debido ajustar sus preferencias al concepto de idoneidad para los intereses del país y de sus lobbys de presión, pero ¿quién sabe?, hablamos de un electrón libre.
Obama -que se despide dejando un legado tóxico a la nueva Administración- considera que Rusia es la mayor amenaza mundial. En la zona del este europeo, la del antiguo bloque soviético, sus países se han visto perjudicados por las sanciones contra el vecino, puestas en marcha para complacer a Estados Unidos.
El primer ministro italiano Paolo Gentinioli ha puesto el tema en contexto. Ha dicho que su país intentará -desde la presidencia del G-7- promover una política diferente porque cerrar vías de comunicación nos retrotrae a los esquemas ideológicos de la Guerra Fría, ha puntualizado. La flexibilidad europea parece obedecer a que las sanciones no han obrado a favor de una solución de la crisis en Ucrania, objetivo declarado al imponerlas.
Algunos expertos coinciden con Trump en que la OTAN debería combatir el terrorismo, la plaga contemporánea, que dejará marcas de viruela si no se puede contener como acné juvenil. A esto habría que añadir que la UE necesita mejorar o cambiar el modelo económico-financiero impuesto por Merkel y el Fondo Monetario Internacional, que ha servido únicamente para hipotecar las economías de varias naciones, entre ellas, España.
Cambiar los esquemas de seguridad, enfrentaría a la UE a intereses económicos espúreos y a que puedan registrarse variaciones en los mandos no deseadas. Del lado de los de mantener el status quo, Rusia resulta un tema muy conveniente como amenaza inminente.
El último Eurobarómetro de opinión indica una falta de confianza de los europeos hacia sus líderes y gobiernos, probablemente registrándose un incremento tras la crisis migratoria de proporciones bíblicas, si bien ya venía haciéndose notoria la antipatía desde los informes del 2015.
¿Podrían ser el Brexit y Trump los puntos de inflexión que impulsen una revisión de las posturas europeas? El mismo día en que el presidente electo tome posesión del cargo se darán a conocer las conclusiones sobre economía global del Foro de Davos. El tema que ha reunido este año a 90 países es el liderazgo responsable y receptivo para abordar temas claves como es la lacerante desigualdad social en el mundo.
Un informe de Oxfam, basado en datos de Forbes, ha dado a conocer que ocho personas supermillonarias en el planeta poseen el mismo patrimonio de la mitad de la población más pobre, unos 3 mil 600 millones.
Los lideres europeos siguen comportándose como los invitados a una fiesta en la famosa película de Luis Buñuel El ángel exterminador, no quieren dar un paso para salir de la casa y es que temen a los retos ante sí. Sigue la crisis de identidad y territorial, que supone la dejadez de soberanía, con soluciones tan indeseables como el proteccionismo de los estados miembros y el enfrentamiento de ideologías y los desacuerdos generacionales en como debe ser Europa.
Parece importante recordar que en el Reino Unido votaron por no salir de la UE una gran mayoría de menores de 40 años. Esto apunta directamente a la necesidad de escuchar a aquellos que -de momento- tienen menos peso político en el espacio común europeo.
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lunes, 13 de julio de 2015
Grecia capitula ante la Unión Europea, pero sigue sin garantizar el rescate.
Por Mirta Balea
La superioridad estratégica de la Unión Europea (UE) sobre Grecia en esta última semana ha resultado evidente tras el referendo en que el pueblo griego dio carta blanca a su gobierno para rechazar las medidas draconianas de los acreedores y que ha resultado al final agua de borrajas.
El paquete de medidas resulta ahora significativamente mayor que el que habría podido pactar antes del referendo. El cierre de los bancos, conocido como corralito, ha noqueado aún más a la economía griega y exacerbado lo que era ya una profunda recesión, por lo que el primer ministro Alexis Txipras se ha visto abocado a capitular.
Grecia podría optar por un nuevo rescate de 55 mil millones de euros (55 billones) hasta 2018 si su parlamento aprueba las medidas acordadas este domingo por los jefes de estado y gobierno de la UE, que han dejado claro que no se fían de Syriza.
La desconfianza proviene de la atmósfera de disensión interna de la coalición gobernante en Grecia. Algunos de sus más conocidos aliados y varios ministros han pedido a Txipras que rechace el programa y asuma las consecuencias.
Los acreedores ven en este diferendo lo que podría devenir en una falta de compromiso de Atenas a la hora de pagar y preven incluso que Txipras podría verse forzado a dimitir y a convocar nuevas elecciones.
La superioridad estratégica de la Unión Europea (UE) sobre Grecia en esta última semana ha resultado evidente tras el referendo en que el pueblo griego dio carta blanca a su gobierno para rechazar las medidas draconianas de los acreedores y que ha resultado al final agua de borrajas.
El paquete de medidas resulta ahora significativamente mayor que el que habría podido pactar antes del referendo. El cierre de los bancos, conocido como corralito, ha noqueado aún más a la economía griega y exacerbado lo que era ya una profunda recesión, por lo que el primer ministro Alexis Txipras se ha visto abocado a capitular.
Grecia podría optar por un nuevo rescate de 55 mil millones de euros (55 billones) hasta 2018 si su parlamento aprueba las medidas acordadas este domingo por los jefes de estado y gobierno de la UE, que han dejado claro que no se fían de Syriza.
La desconfianza proviene de la atmósfera de disensión interna de la coalición gobernante en Grecia. Algunos de sus más conocidos aliados y varios ministros han pedido a Txipras que rechace el programa y asuma las consecuencias.
Los acreedores ven en este diferendo lo que podría devenir en una falta de compromiso de Atenas a la hora de pagar y preven incluso que Txipras podría verse forzado a dimitir y a convocar nuevas elecciones.
Desde el inicio, el sector duro de la UE y otros que en las últimas horas se han pasado al lado de los tolerantes, deseaban presionar lo suficiente para que el primer ministro griego y su gobierno dimitieran y así dar paso a un régimen más afín con las ofertas de Bruselas.
Tras el referendo y con un Txipras decidido a pactar lo que sea por tal de sacar al país del embrollo financiero en que se ha metido, convocar nuevas elecciones y colocar otro gobierno no sería la opción más satisfactoria porque podría derivar en más de lo mismo.
Las demandas de Bruselas han estado diseñadas por esa línea dura en las negociaciones liderada por Alemania, Finlandia, Eslovenia y Holanda. Es un paquete que supone colocar en la sien del gobierno griego una pistola cargada porque de rechazarlo el parlamento de Atenas el próximo miércoles los griegos podrían ver colapsado en pocos días su sistema bancario.
De manera que la nación mediterránea tendrá que poner en marcha y con rapidez las reformas fiscales debatidas este domingo, con medidas tan dolorosas como el fuerte aumento de los impuestos y la rebaja de las pensiones, a las que venía oponiéndose Grecia desde el inicio de las conversaciones y que llevó a Txipras a dar un portazo y convocar el referendo del NO, que al final no le ha servido para ablandar a los acreedores.
El resultado del NO del referendo lo que ha hecho es restarle margen de maniobra en las negociaciones y le ha obligado a pedir el rescate, algo a lo que se negaba no sin esfuerzo pues su objetivo era una quita de un 30 por ciento de la deuda. Ahora el endeudamiento será mucho mayor.
El debate este domingo ha girado en torno a las quejas de Txipras sobre un programa que vuelve del revés los ya vacíos bolsillos de los griegos y que podría haber contenido medidas aún más draconianas.
A Italia y a Francia les ha preocupado que se esté intentando conseguir la humillación de Grecia como castigo por el referend0, que cualquier país democrático tiene derecho a realizar.
Los alemanes se atrevieron a proponer que el gobierno de Txipras pusiera como aval para una inmediatez del rescate a sus monumentos más preciados y a sus paradisíacas islas para venderlos en el mercado privado en caso de incumplimiento.
El primer ministro italiano Mateo Renzi demandó de sus socios que prevaleciera el sentido común y aseguró que Italia no desea la salida de Grecia de la moneda única. Dijo también a Alemania que suficiente, es suficiente (enough it's enough). La alineación de Francia afloró también en la cumbre.
Los acreedores griegos este fin de semana, en maratónicas sesiones de los ministros de finanzas y economía y de los jefes de gobierno y estado de la UE, siguen sin avalar el rescate a la espera del resultado del voto parlamentario dentro de dos días en Atenas. Un sí al programa de parte de los legisladores se vería como un acto de buena fe.
La canciller alemana Angela Merkel observó que es un asunto de reconstruir la confianza perdida en Grecia. Ella precisa como, otros países de la eurozona, el visto bueno de su parlamento para contribuir al rescate de Grecia.
Los bancos griegos podrían colapsar en las próximas horas y provocar la salida griega del euro si en la reunión prevista para hoy del Banco Central Europeo no autoriza la entrega de fondos de urgencia para controlar la situación.
Agencias especializadas han cifrado en casi 95 mil millones de euros los fondos de urgencia necesarios para los próximos tres años, una cantidad significativamente mayor que la que se le dará en caso de que el parlamento vote si el miércoles. Sería el pistoletazo de salida para siquiera empezar a negociar las condiciones del rescate con calendario incluido.
El sí supondrá que Grecia empezará de inmediato a poner en marcha varias de las medidas propuestas por Bruselas, en especial la subida de impuestos.
Txipras intenta salvar de la insolvencia al país que ya incumplió la pasada semana con el pago al Fondo Monetario Internacional de mil 600 millones de euros y que intenta que no ocurra lo mismo con el abono al BCE el día 20 de 3,500 millones.
Como el rescate no está del todo amarrado, los alemanes creen que Grecia podría manejar una "salida temporal del euro" si no se alcanza un acuerdo definitivo con los acreedores, lo que suena a expulsión camuflada.
Resulta curiosa la historia de la propia Alemania en el asunto de la deuda que es algo que agobia a las naciones desde tiempos inmemoriales.
Cuando Adolf Hitler alcanzó el poder suspendió los compromisos alemanes con los países ganadores de la primera guerra mundial en 1914, pero al perder en 1945 y tras las barbaridades provocadas por el nazismo, los alemanes volvieron a plantearse las deudas no satisfechas y las nuevas establecidas.
En 1953, se llegó a un acuerdo en Londres por el cual Alemania pagaría lentamente las deudas contraídas entre los años veinte y treinta y el resto sería condonado. En 1995, tras la unificación, pagó todo y no fue hasta 2010 que se liquidaron los intereses acumulados un siglo atrás, porque la economía de la fusionada Alemania Democrática les permitió hacerlo a pesar de la absorción.
La deuda griega es a partes iguales responsabilidad de los sucesivos gobiernos en Atenas y del descontrol manifiesto de los ahora exigentes acreedores que no supieron demandar transparencia a la hora de aflojar el dinero.
Alemanes, franceses, españoles e italianos son los acreedores principales que dieron dinero a los griegos de forma irresponsable cuando en 2008 se sabía que la crisis era profunda. Hay que recordar que el primer rescate tuvo lugar en 2010, a solo ocho años de entrar Grecia en el euro.
Se le condonó parte de la deuda y se ofrecieron 240 mil millones de euros, de los cuales solo un 11 por ciento de lo recibido fue a dar a las necesidades públicas porque el resto se ha ido en el pago de los intereses. Pero la UE seguía sin exigir a Atenas la realización de los recortes y aún así se le concedió en 2012 un segundo rescate como parte del monto acordado.
Baste decir que el actual director del BCE, Mario Draghi, era vicepresidente de Goldman Sach's, cuando esta entidad asesoró a los dos gobiernos anteriores a Txipras, uno de izquierda y el otro de derecha, a ocultar las cuentas a la UE para mantenerla en la ignorancia de la degradante situación en la que se hallaba el país heleno.
Los gobiernos griegos han creído que los europeos estarían dispuestos a financiar un modelo económico y financiero con más huecos que un queso gruyère y los griegos y el resto de Europa han debido pagar la falta de escrúpulos de esas autoridades.
El desbocado e insostenible sector público griego aumentó el gasto en un 80% entre 1996 y 2008) y su deuda, muy superior a los ingresos en un 400%.
Ocurrió que en enero del 2015 una coalición de partidos de centro derecha e izquierda se agruparon en torno a la denominación Syriza y se hicieron con el poder en medio de un descontento creciente por la falta de compromiso de Atenas en acometer todas las reformas del paquete de austeridad lanzado por Alemania a todas las naciones de la eurozona.
El pregón de Syriza en la precampaña electoral era no respetar las medidas de austeridad, seguir como hasta ese momento, aunque sin salir del euro. Lo que, como se ha comprobado, resulta imposible y que le ha valido el ensañamiento de Merkel y compañía.
Una retirada griega del euro socavaría la solidaridad europea en la que se basa la unión y aumentaría la presión sobre otros socios débiles. Los socios fuertes están preocupados por otro contagio, la demanda de concesiones de parte de Portugal, España e Italia y otros deudores.
Syriza renegoció una ampliación de los límites en los pagos, pero cuando tocó el primero, la pasada semana, incumplió su compromiso. Al no avanzar en las conversaciones, surgió la idea del referendo, que ha dejado a los griegos más confundidos de lo que ya estaban respecto a la utilidad de negarse a seguir el camino de baldosas amarillas trazado por Bruselas.
Mientras duraron las conversaciones, justo hasta el portazo de Txipras, el BCE siguió inyectando fondos y para levantar la parálisis necesita el visto bueno de los socios fuertes.
El problema de la eurozona es que a pesar de que la moneda única tiene un tipo de cambio flexible, es de talla única para los 19 miembros, y los ajustes solo pueden realizarse mediante políticas fiscales. Para estos fines se han seguido las reglas impuestas por Alemania teniendo como leit motiv la austeridad como un oráculo de Delfos.
En 1990 Europa decidió darse una moneda común por la dificultad de mantener el sistema semi-flexible llamado Mecanismo de Tipos de Cambio, creado en 1979 para la estabilidad monetaria entre las naciones europeas integradas desde 1950 en una zona de libre comercio.
Si Grecia debería restaurar algún día su moneda nacional, el dracma, la pregunta sería si lo haría vinculándola al euro.
El problema es que un dracma vinculado al euro sería un blanco fácil para la especulación en cualquier intento de mantenerse. Un tipo de cambio del euro constituiría una limitante para el crecimiento económico del país heleno como lo ha sido también su pertenencia a la eurozona.
Un dracma libre-flotante, cuyo precio quedara establecido por los mercados de divisas, sería imprevisible, los cambios bruscos afectarían la inversión y el crecimiento. Aquí vemos la dicotomía de que a mayor flexibilidad más vulnerabilidad ante los mercados.
Europa se ha hecho con reformas y la zona euro fue concebida para resistir las turbulencias, vengan de donde vengan, partiendo de la solidaridad. Grecia no podrá pagar la deuda contraída y esto es algo que puede ocurrirle también a España, Portugal e Italia.
Las quitas se impondrán y pronto porque de lo que se trata es de crecer y producir riqueza. Grecia, por si alguien no se ha dado cuenta a estas alturas, se halla en bancarrota irreversible si no se le tira la toalla por mucho rescate que le den porque la deuda alcanzará dimensiones que humanamente no será posible pagar.
martes, 27 de enero de 2015
Grecia desafía a Bruselas
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| Elecciones en Grecia |
Por Mirta Balea
La holgada victoria de la coalición de izquierda Syriza en las elecciones de Grecia este domingo lanza una onda expansiva a la zona euro y en especial a España y Portugal en año de elecciones.
La formación de Alexis Tsipras casi roza la mayoría absoluta en la Asamblea en un triunfo vaticinado por las encuestas. Desde hace muchas décadas no se daba el caso de que un partido de izquierdas, nacido fuera de la tradición socialdemócrata europea, ganara unas legislativas.
La subida vertiginosa de Syriza tiene su génesis en los cuatro años de duros recortes salariales y ajustes en la zona periférica del euro y muy en especial en Grecia, donde el gobernante partido Nueva Democracia y los socialdemócratas del PASOK se confabularon para llevarlos adelante a sangre y fuego. Nadie tiene dudas de que esto se ha percibido desde la calle como una injusticia.
El partido Nueva Democracia, de Andoni Samaras, ha quedado a siete puntos del triunfador y los socialdemocrátas del PASOK han caído noqueados por los resultados. Así, puede decirse, que el centroizquierda ha sido agujereado por la diana ciudadana.
Lo que preocupa a algunos analistas es que Aurora Dorada se instalara como tercera fuerza del país. Sus principales dirigentes están en la cárcel por asesinato y forma parte de la combativa y muy visible ola neofacista resurgida también con la crisis.
Grecia es un país que, a pesar de los ajustes económicos recetados por Bruselas, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional (identificados en Europa como la troika), sigue observando un aumento de su deuda, que se come el 175% del PIB, de la pobreza con el acelerado aumento de la desigualdad que, en números, se traduce en que un uno por ciento de la población dispone del 56% de la riqueza nacional (antes de la crisis era poco más de un 48%, que ya era alto), además del paro que pronto sobrepasará un 26%.
Estos son los números, fríos. Lo caliente, el meollo del problema, es que la gente no tiene ni para comer o pagar la calefacción y muchos han perdido su casa por no poder continuar pagando. Estas personas nada tienen que perder y necesitan creer que habrá un futuro, en Syriza.
La Unión Europea envió a algunos emisarios a conversar con Tsipras, cuando ya se conocía que vencería, para informarse de primera mano sobre sus metas de gobierno. Ahora se preparan todos para una dura negociación sobre la deuda griega.
Aunque Bruselas ha mostrado su voluntad de prorrogar el actual rescate y estudiar posibles medidas de moderación para la deuda griega, que vence en seis meses, la sacudida política del domingo coloca un signo de interrogación sobre quien cederá, porque alguno tendrá que hacerlo y no parece que Tsipras esté dispuesto.
Lo que el Directorio de Bruselas quiere evitar de verdad es el ejemplo de Syriza para el sur europeo e intentar reconducir los intereses del nuevo gobierno griego hacia un camino menos radical que el anunciado por la campaña electoral.
La preocupación por Europa ha estado presente en la reunión de los jefes de las principales empresas internacionales que lleva por nombre Foro de Davos. Allí, con los Alpes como fondo, el mismo miércoles, cuando se iniciaron las sesiones, el FMI rebajó sus previsiones para 2015 y luego no han dejado de debatir sobre la situación de Grecia y el estancamiento europeo.
El primer reto para el gobierno de Syriza y Bruselas en su próximo combate cuerpo a cuerpo será el vencimiento de la deuda de 6,600 millones de euros con el trasfondo del malestar social constatado y constable en el resto de los países del sur de Europa.
Syriza es europeísta, al contrario que el exaltado Movimiento 5 Estrellas del italiano Beppe Grillo o el Frente Nacional francés. Así que, la victoria de esta izquierda, un sujeto político de nuevo tipo, resulta preocupante para la jerarquía europea.
La victoria de la formación del nuevo Primer Ministro griego Tsipras hay que verla más como una rara ironía del destino y una consecuencia de la crisis cuyo desarrollo repercutirá y mucho en el resto del entramado europeo.
Sobre todo porque el recién estrenado gobernante ha advertido desde Atenas que no negociará con representantes de la troika, sino directamente con los gobiernos europeos y la Comisión.
jueves, 29 de mayo de 2014
Las elecciones al Parlamento Europeo han transcurrido en clave nacional y el voto ha sido visceral
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| Pablo Iglesias, líder de Podemos |
Por Mirta Balea
La conclusión a sacar del resultado de las elecciones al Parlamento europeo este año es que ha habido poco espacio para las opciones de centro y uno peligrosamente abierto al extremismo tanto de izquierda como de derecha.
Ha sido un castigo en toda regla, un voto visceral contra los políticos que han llevado a los ciudadanos de la Unión Europea (UE) a un callejón sin salida, sin esperanzas inmediatas de crecimiento, con un continuado aumento del paro, la pérdida del estado de Bienestar Social en materia de educación y salud pública, en el que sobran impuestos y se protege poco o nada a la gente de menos recursos.
Algo bueno ha salido al menos de lo que venía siendo una creciente abstención en las urnas para el Europarlamento: este año se ha detenido. La participación ha subido unas décimas, lo que se traduce en cientos de miles de papeletas mas en comparación con 2009.
Los ciudadanos, ateniéndose a lo que han declarado los políticos en Bruselas, al parecer han creído que los jefes de Estado y de Gobierno, presentes en el Consejo y que tomaban en su nombre todas las decisiones, podrían dar más poderes a la Eurocámara.
No hay que comparar, sin embargo, las elecciones del 2009 con las realizadas el pasado domingo. La UE no es la misma, como tampoco de forma singular las naciones que la integran. Se ha pasado desde entonces por la traumática situación de una profunda crisis económica y social, que todavía da coletazos.
Porque si bien es cierto que se ha empezado a salir de la crisis, no se ha logrado un cabal crecimiento en la mayoría de los países y el desempleo resulta un elemento demoledor para las ambiciones de las nuevas generaciones. Nadie invertiría en territorios con políticas tan rígidas y donde los impuestos se comen cualquier posibilidad de avance.
De un lado tenemos a los austeros a ultranza, encabezados por la canciller alemana Angela Merkel, el coco del cuento, y los ultraderechistas dispuestos a romper el proyecto comunitario y a no ceder un ápice en la soberanía territorial, como son los casos de los demoledores resultados del Frente Nacional en Francia y de UKIP en Reino Unido; de otro, los defensores de la Unión Europea, entre los que figuran la izquierda moderada y la ultra, pidiendo el cese de los recortes, la causa de las oleadas de protesta de los últimos dos años y cuyas bondades se empeñan en no asomar.
Esta es la razón de que en Europa coincidan en este momento lo importante y lo urgente; no resulta tan evidente una mayoría como una minoría, bien organizada, movilizada y muy motivada, lo que ha traído como consecuencia el auge del populismo.
El bipartidismo tradicional en España, constituído por las mayores organizaciones políticas del país, Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y Partido Popular (PP), ha comenzado a temblar. Antes, entre los dos, cogían el 80% de los votos, en la liza del pasado domingo, no llegaron al 50%.
Tal ha sido el batacazo de ambas formaciones, que han visto como un grupo menor, Podemos, con una vida de apenas tres meses, se ha hecho con cinco escaños en el Parlamento europeo.
A su líder Pablo Iglesias, a pesar de que se le ha querido hacer pasar por un hombre hecho a si mismo, que ha triunfado únicamente por sus ideales, le ha sido muy útil que los medios de la corporación ATRESMEDIA le hicieran hueco en todos y cada uno de los debates, tertulias y encuentros de todo tipo, incluida entrevistas breves a pie de calle, en los programas de la cuatro y la sexta, durante la precampaña.
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| El lider del PSOE y la estrella naciente Susana Diaz |
La UPyD, un partido escindido de las filas socialistas, ha subido de un escaño a 5; Ciudadanos, surgido también del entorno de las quejas sociales, entra por primera vez en el hemiciclo con dos representantes; los comunistas de Izquierda Unida, haciendo piña con otros partidos afines, ha seguido su marcha ascendente hasta seis puestos; VOX, integrado por un grupo de desencantados del PP, ha quedado a las puertas y puede que en las legislativas españolas del próximo año logre colarse en la Cámara; Bildu, una formación vasca con simpatías por los radicales, ha colocado uno, haciéndole la competencia al más moderado PNV; en cuanto a los catalanes, CIU ha perdido fuelle frente a ERC, colocada a la izquierda y profundamente soberanista.
En el conjunto de la UE, seguirán llevando la batuta los conservadores y las pugnas por el puesto a presidente prometen ser reñidas, aunque la facción más votada, el Partido Popular Europeo, daba por sentado que obtendría el puesto para su candidato Jean-Claude Juncker.
Merkel había estado apoyando a Juncker con la boca pequeña, aunque al margen mirara a la actual presidenta del FMI, Christine Lagarde. Pero de pronto, durante una minicumbre en Bruselas este martes, el primer ministro británico David Cameron, dio la batalla contra el candidato estrella por que ser demasiado "europeísta" y le brindó a la canciller el pretexto para empezar a decir que pueden haber otras opciones y que de lo que se trata es de escoger "programas", no personas.
Esto como deja a los votantes del pasado domingo. Pues los sitúa de nuevo en la casilla de salida porque las cosas no marcharan por los raíles que esperaban. El presidente de la Comisión seguirá siendo elegido de dedo por los jefes de Estado y de Gobierno sin tener en cuenta el resultado de las elecciones al Europarlamento, como todos esperaban. De cualquier manera, la decisión final no se conocerá hasta una próxima cumbre en la última semana de junio.
Los partidos tradicionales en liza, los liberales y los conservadores en Reino Unido, han quedado marginados por el auge de UKI, una formación de última hora, que propugna tolerancia cero para la inmigración y que el país regrese a sus dueños, es decir, en su discurso, hablando de los británicos. Y otro tanto ha ocurrido en Francia, donde el Frente Nacional, casi con el mismo discurso, ha quitado cuotas de poder a los socialistas del presidente Francois Hollande.
Esto muestra cómo las elecciones al Parlamento europeo se han jugado en clave nacional. Por otro lado, la libertad con la que 200 millones de europeos han ido a votar a sus representantes en la Cámara legislativa comunitaria debería ser igualmente digna de mención. Un 43% de abstención -que es lo común a estas elecciones- muestra que muchos ven de poca utilidad participar porque el ámbito en el que se toman las decisiones que afectan a sus vidas "no parte de acuerdos de gobiernos legítimamente elegidos con este fin ni de un parlamento representativo", como ya se ha visto con la pataleta de Cameron.
Así está ahora la correlación de fuerzas en la Eurocámara, donde los grupos, tanto si son de ultraizquierda como de ultraderecha, tienden a acabar con todo lo que no les gusta y viajan en el mismo vagón con los moderados, aunque con más equipaje e ignorándolos.
Sin que esto suponga que puedan ser extrapolables los resultados de las elecciones europeas con las legislativas, por ejemplo, en España en 2015, si resultan la prueba más fehaciente de la decepción y la frustración que invaden a los ciudadanos del club de los 28.
En el caso español, esta sería la clave que explica el auge de Podemos y que todos se hayan tragado las grandes soluciones que ha propuesto, en un país donde no hay dinero para llevarlas adelante.
La ideología nada ha tenido que ver en la mayoría de los votos y otro tanto ha ocurrido en otros países del entorno español. Los ciudadanos dieron al PP la mayoría absoluta con un programa que luego fue lo contrario. Puede decirse que en estos dos años y medio de gobierno, ha puesto en práctica reformas necesarias, otras que podían esperar y algunas que podrían haberse obviado.
Se ha precipitado en cambiar todo el sistema socio económico y político de España como si nada de lo que había antes sirviera y de ahí las polémicas leyes, entre otras, de la judicatura y el aborto, que la mayoría de la población no apoya.
El presidente Mariano Rajoy ha dejado de piedra a todos cuando "ha comprendido el voto y el malestar implícito en éste", pero entiende que "debe seguir adelante con el mismo programa porque al final entenderán (los ciudadanos) que se ha hecho lo mejor".
No se le ha pasado por la cabeza que las rebajas salariales, que colocan al país por debajo de la media europea, que el paro, con poco más de la cuarta parte de la población económicamente activa sin trabajo, la falta de poder adquisitivo de las pensiones y compensaciones, han hastiado a la gente.
Los españoles ven todo esto como injusto cuando el gobierno carga el pago del rescate a los bancos a sus espaldas, cuando la crisis ha sido a consecuencia de la burbuja inmobiliaria de la que son absolutas culpables esas instituciones. Ahora dos millones de familia viven de modo precario, casi en el umbral de la pobreza, dentro de una crisis que no ha provocado la gente.
Los observadores del FMI han venido una vez más a Madrid con la pluma en ristre para asegurarse de que se siga cumpliendo con la austeridad y los recortes y han expresado la necesidad de apretar aún más el dogal, bajar mas los salarios, subir más los impuestos directos, que afectan a la mayoría, y bajar el de sociedades, para salvar a algunas empresas de la bancarrota.
Uno no puede dejar de preguntarse si el FMI con tantos problemas como presenta en su propia gobernanza se sometería a las mismas reglas que pretende imponer a los demás. Si la solvencia de sus informes se pusiera en tela de juicio por los gobiernos a los que vigila, terminarían en dos días.
Tanto la UE, como el Banco Central Europeo y el FMI, han reservado para sí un ámbito de actuación que lícitamente puede excluir el escrutinio de los demás.
La gente teme que con todos estos acontecimientos posteriores a la elecciones europeas, cuando creyeron que el resultado serviría de llamado de atención no solo a Bruselas, sino a los gobiernos en cada país, el varapalo no haya servido de nada.
La pérdida de tres millones de votos debería indicar al PP que algo no marcha en su hoja de ruta porque simplemente ha dado la espalda a la calle, que en más de una ocasión ha temblado en estos dos años para que las autoridades dejen de mirarse el ombligo.
Los partidos españoles que han gobernado alternativamente a España son culpables de su propia caída al mantener como líderes a personajes que no gozan de la aprobación ciudadana, sobre algunos de los cuales caen incluso sospechas de corrupción y otros han sido ya procesados.
El PSOE ha seguido una campaña de desprestigio contra el gobierno uniéndose a los ultras, en la esperanza de recuperar el voto perdido de sus seguidores, pero el efecto ha sido el contrario porque, como uno de los dos grandes partidos con posibilidades de gobernar, debió ejercer la moderación. El voto, que podía haberles correspondido, se lo han llevado otros grupos de la izquierda.
La amenaza de una guerra en las mismas fronteras de la UE teniendo como eje a Ucrania, el desafío de terminar de fraguar una verdadera unión y el ascenso de fuerzas contrarias a esta meta, han sido los principales elementos que han sobrevolado las elecciones del pasado día 25.
Nadie ha pasado por alto la última perla del ex presidente francés Nicolás Sarkozy, reclamando una Europa a dos velocidades, como si Francia y su economía marcharan bien, y la suspensión de los acuerdos de Schengen sobre libre circulación ciudadana por las fronteras, que colocó a la UE de forma explícita en los contenidos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Sarkozy ha vuelto a decir con la boca llena que "el generoso sistema de prestaciones sociales de Francia", atrae a los "indeseables de otros países", pero las cifras que maneja la Comisión en Bruselas echan por tierra tales aseveraciones.
Los quejicas de siempre, París, Berlín y Londres, carecen de razones para protestar por la inmigración, porque quienes de verdad están afectados son Italia, Grecia y España. Desde el inicio del 2014 hasta la fecha se "han colado" por la frontera con Marruecos del territorio autónomo español de Melilla unos 1,700 sudsaharianos en busca de mejores perspectivas de vida.
En un solo día, el pasado 25 de marzo, lo hicieron 500 personas. Los refugiados sirios han ido a parar a Grecia y Turquía y barcos llenos de inmigrantes arriban casi cada semana a las costas italianas.
Con la entrada al arco parlamentario europeo de nuevas fuerzas sin lastres, los líderes comunitarios deberían hacer una profunda reflexión sobre las perspectivas de la UE y si sus políticas económica y social valdrán el coste que les espera en sus propios países.
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viernes, 14 de febrero de 2014
Italia: Renzi le da la patada a Letta
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| Primer ministro italiano Enrico Letta |
Por Mirta Balea
Hay que reconocerle genialidad y desenfado al nuevo líder del Partido Democrático (PD) y alcalde de Florencia, Matteo Renzi, a la hora de hacerle la cama al primer ministro Enrico Letta para desbancarlo de su puesto.
Ambos forman parte de la misma cofradía política. Renzi fue elegido para encabezarla el pasado diciembre, tras la salida de Pierluigi Bersani, y hace apenas 48 horas aceptó el órdago de Letta, quien lo emplazó a "si quería su puesto, que lo pidiera".
El delfín del partido identificado con el centro-izquierda, aunque a veces se escore a la derecha, logró que la cúpula de su organización votase la salida del hasta hoy primer ministro con 136 votos a favor, 16 en contra y 2 abstenciones.
A mí me han venido a la cabeza historias escuchadas hace algunos años sobre los llamados "jóvenes turcos" de la Democracia Cristiana (DC) - que gobernó Italia durante décadas- y desapareció en la última década del XX.
Así llamaba la jerga política de entonces a los jóvenes radicales, que como intenta Renzi, colonizaron todos los cargos en los gobiernos locales y nacional, los entes públicos y las compañías nacionalizadas tras la Segunda Guerra Mundial.
Estos chicos juraron hacerse con el Estado en nombre de sí mismos y de la DC. O al menos es lo que me contaron periodistas italianos, alguno afiliado al Partido Comunista (PCI), el más poderoso de Europa Occidental a finales de la Gran Guerra.
Voy a recordar que en el nacimiento de la República italiana, la DC representaba los valores de la familia, la propiedad privada y la paz social y contaba con el apoyo del Vaticano y, en 1947, con el del PCI.
Ese mismo año, la DC logró excluir los partidos de la izquierda de la coalición nacional de gobierno surgida tras la contienda. En 1948, se hizo con el poder, que conservó durante décadas, a excepción de 1984, cuando por poco tiempo lo ocupó el PCI.
Renzi, soberbio, brillante, con un cierto aire de gamberro, empezó a serruchar el piso a Letta desde el mismo momento en que se hizo cargo del PD, emplazándolo varias veces a mover ficha en el gobierno y a decir a los italianos qué futuro debían esperar.
El líder del PD será pronto el tercer primer ministro en poco más de dos años que no pasa por las urnas.
El primero fue Mario Monti, un compromiso pactado en 2011 con la Unión Europea (UE) por el presidente italiano Giorgio Napolitano con el fin de sacar a Silvio Berlusconi, que sí había sido votado por una mayoría de la población, se negaba a las reformas exigidas por Bruselas y cargaba con un rosario de cargos por corrupción de todo tipo.
Letta fue también una fórmula de compromiso alcanzada por Napolitano en febrero del 2013 cuando el PD carecía de mayoría suficiente para gobernar y tuvo que aceptar una coalición con Berlusconi y su partido Forza Italia, evitando así un bloqueo institucional.
Letta, como Monti, contaba con el beneplácito de Bruselas, a pesar de que en un año de gobierno apenas se ha movido en sus declarados propósitos de consolidar la salida de la crisis o para que fuera aprobada una reforma de la ley electoral con el fin de convertir el parlamento bicameral en una Asamblea única de Regiones.
Renzi es otra cosa. La Union Europea (UE) teme lo que se plantea como inestabilidad política porque éste, como Berlusconi, es muy italiano, dispuesto a anteponer los intereses nacionales a los comunitarios.
Italia presenta una deuda que representa el 130% del Producto Interno Bruto (PIB) y una cifra de paro de un 13%, aún por encima de lo aceptable para los organismos financieros internacionales.
Renzi expresó que llevaría a Italia a una "nueva fase", a un "programa radical" de reformas, y esto puso a temblar al vicepresidente de la Comisión Europea, Olli Rehn, quien le recordó a distancia el cumplimiento de las reformas pactadas por Monti.
El club de los 28 no quiere volver a pasar por los altibajos de hace unos años con la crisis - a la que dan por superada-, cuando el euro estuvo muchas veces en "capilla ardiente". Los mercados, sin embargo, han reaccionado bien ante el cambio en Italia o al menos eso dicen las encuestas de hoy.
Las elecciones para el parlamento europeo están a la vuelta de la esquina -recordaron fuentes comunitarias- e Italia deberá asumir en julio próximo la presidencia rotatoria de la UE, de ahí la preocupación de que, una vez más, el país resulte ingobernable.
Durante décadas, muchos italianos prefirieron seguir el principio, lanzado por un periodista de derechas en el decenio de 1970, de "tápate la nariz y vota DC".
Renzi, aunque ha repetido mucho que en su posición de secretario del PD apoyaría a Letta y ha afirmado que jamás llegaría al poder sin el voto popular, con maniobras propias de la época oscurantista democristiana, ni se erigiría sobre cadáveres políticos de su partido, se ha dejado cautivar por la ambrosía del poder.
Hace siete años publicó un libro sobre su experiencia como jefe de Florencia, antesala de su llegada a la alcaldía en 2009, titulado "Entre De Gasperi (fundador de la DC) y U2". Renzi militó por un tiempo en el Partido Popular, heredero de la tradicional democracia cristiana.
Como alcalde de Florencia logró que, por primera vez en Italia, se aprobara un plan estructural para reactivar áreas infrautilizadas, peatonalizó la céntrica plaza del Duomo, para preservarla del tráfico y la contaminación, antes de intentar alcanzar la jefatura de la PD, por primera vez, en 2013, cayendo ante Bersani.
La mayoría de los medios de prensa considera que representa una corriente de cambio en Italia y de renovación de su clase política.
Otros, antes que él, merecieron iguales calificaciones y al final cayeron en la corrupción y terminaron por desaparecer o lo están haciendo, como Berlusconi, que aún no acaba de darse por vencido.
No todos los países, sin embargo, pueden presumir de haber creado y mantenido organizaciones tan singulares como la Mafia y esto hace única a Italia, por si otros aspectos de su pasado no fueran suficientes.
Renzi ha demostrado estar dispuesto a pactar con el diablo. A espaldas de Letta, acordó con Berlusconi pasar la reforma electoral en el parlamento y sus acciones de los últimos días dejan claro que sorteará los cadáveres políticos si sus ambiciones lo demandan.
domingo, 10 de noviembre de 2013
La Unión Europea y los flujos migratorios.
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| Embarcación de emigrantes sirios |
Por Mirta Balea
Los líderes políticos de la Unión Europea (UE) parecen haber decidido colocarse la máscara verde de largo pico, de moda entre los médicos cuando la plaga mortal de la peste barrió a un tercio de la población europea en el siglo XIV y con la que se protegían las fosas nasales de la pestilencia.
La brecha entre la Comisión y el Consejo (jefes de gobierno) sobre el tema de la inmigración parece adquirir la forma de un abismo. Los líderes se hallan presa del populismo que demoniza a los extranjeros y los convierte en culpables inmediatos de todo cuanto mal se cierne sobre sus países.
La respuesta dada a los 130 muertos del naufragio de inmigrantes cerca de la isla italiana de Lampedusa, el pasado 3 de octubre, evidencia hasta qué punto el debate resulta en la actualidad inútil por muchos que la UE quiera colgarse medallas. Los muertos en aguas mediterráneas habrían sido menos de haber actuado con presteza.
La comisaria de Interior, Cecilia Malmström, propuso hace unos días crear visados temporales por razones humanitarias en el marco de los debates del grupo de trabajo o task force creado para hacer frente y dar soluciones a los naufragios en el Mar Mediterráneo.
La idea fue inmediatamente rechazada, no dio tiempo siquiera a plasmarla en un borrador, lo que da la medida de cómo asusta a los líderes europeos entrar con la manga al codo a la situación migratoria en el viejo continente.
Cuando se reunan de nuevo en diciembre, para escuchar las propuestas de la task force, nadie podrá esperar grandes avances en el tema.
La Comisión quiere abordar la política migratoria con propuestas a largo plazo, con la mirada puesta en las necesidades laborales futuras de Europa una vez superada la crisis económica y la falta de recursos.
Los jefes de estado y de gobierno han decidido desplazar cualquier acuerdo de rango hasta las elecciones europeas en mayo del 2014.
Unas elecciones en las que ha dominado siempre la abstención y que tienden a disputarse en clave nacional más que europea y a las que, en esta etapa de crisis, se añaden no solo la falta de recursos sino los populismos xenófobos en auge en Europa.
Parece necesaria una alternativa legal a las miles de personas que arriesgan sus vidas en alta mar para alcanzar las costas europeas; una, podría darse en los acuerdos de movilidad con los países de origen, a partir de la flexibilidad en las entradas. Bruselas considera un ejemplo de que esto funcionaría a gran escala basándose en una concertación así con Marruecos.
No se trata de saltarse el corsé cronológico de la crisis, sino abrazar el delirio onírico e ir más allá de lo que ocurre en la actualidad. Las entradas por mar suponen solo un 10% del total; la mayoría de inmigrantes llega en avión. Pero las tragedias marítimas ocupan muchos espacios de prensa.
Hay tres grandes fronteras migratorias en el mundo: el río Grande, entre Estados Unidos y América Latina; Oder-Neisse, el este y el oeste europeo; y el Mediterráneo. La verdadera línea divisoria estaría en la actualidad en el Sahara, entre el norte y el sur del desierto, porque la mayoría proviene de esa zona.
La terribles imágenes del naufragio de 500 africanos en Lampedusa y
de otra embarcación que zozobró en aguas de Malta solo unos días
después estremecen la conciencia de aquellos europeos que no ven en los de afuera a su enemigo ni los culpan de la crisis provocada por las malas administraciones y gobiernos precedentes y por los bancos, en especial.
Personalmente, nunca podré olvidar los cientos de féretros, la honda desesperación reflejada en los ojos de los supervivientes o las imágenes de los náufragos esforzándose penosamente por alcanzar los buques de salvamento y creo que es un hecho que clama por acciones y no solo palabras de la UE.
Cuando hace buen tiempo, miles de personas intentan cruzar el mar Mediterráneo para alcanzar las costas de los países del sur de Europa. Lampedusa es un destino recurrente porque sólo está a 113 kilómetros de Túnez.
Personalmente, nunca podré olvidar los cientos de féretros, la honda desesperación reflejada en los ojos de los supervivientes o las imágenes de los náufragos esforzándose penosamente por alcanzar los buques de salvamento y creo que es un hecho que clama por acciones y no solo palabras de la UE.
Cuando hace buen tiempo, miles de personas intentan cruzar el mar Mediterráneo para alcanzar las costas de los países del sur de Europa. Lampedusa es un destino recurrente porque sólo está a 113 kilómetros de Túnez.
Italia recibió fondos de la UE para responsabilizarse con los flujos migratorios y los solicitantes de asilo, unos 478 millones de euros; Grecia, 376 millones; Malta, 85 millones. Aparte han obtenido ayuda también por gestionar las fronteras: en ese mismo orden: 136 millones, 89 millones y 35 millones.
La Agencia Europea de Fronteras o Frontex coordina en este momento en el Mediterráneo cinco operaciones de apoyo a las medidas de vigilancia, interceptación y salvamento de cada país involucrado.
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| Muertes en Lampedusa |
Lo que olvidan estos terceros es que la actividad migratoria es dual. A veces podemos estar en uno u otro punto del panel. España, país de emigrantes por excelencia, reconoce la importancia de garantizar los derechos humanos, dado el carácter inalienable y fundamental de los mismos, pero sus medios de comunicación y sus políticos difunden a veces contenidos mitificados sobre la inmigración.
La globalización es el signo de nuestro tiempo, estemos o no conformes, por lo que no podemos huir de la realidad y aplicar el universal negativo para demostrar con certeza "lógica" de que algo no existe porque deseamos que así sea.
Bruselas lucha por mantener el compromiso anunciado hace 14 años de acercar las legislaciones de los países miembros a un criterio común sobre inmigración laboral -ya que la mayor parte de los que traspasan las fronteras europeas lo hace para ganarse la vida- y luchar contra las entradas ilegales, firmando acuerdo con las naciones de origen, para combatir de paso a las mafias.
"El único aspecto que no ha avanzado en estos años es la regulación de la inmigración laboral", asegura Anna Terrón, exsecretaria de estado de Inmigración y asesora de la comisaria Malmström.
Los estados de la UE han preferido poner el foco en la represión hacia los que llegan, endureciendo también las políticas sociales. España es una muestra. En la frontera de Melilla con Marruecos, se han reinstalado hace poco las cuchillas en la cima de la verja de hierro, que pretende hacer respetar el límite con un sangriento sentido de la persuasión.
Los líderes políticos ni siquiera están dispuestos a dotar mejor a Frontex. “Es necesaria una política común de inmigración y no la tenemos. Sabemos que no es posible sustentar el crecimiento económico de Europa sin los extranjeros" ha insistido la comisaria Malmström.
Un enfoque apoyado en exclusiva en la "seguridad de las fronteras" nunca ha funcionado, ni funcionará, según Nils Muiznieks, comisario de Derechos Humanos del Consejo de la UE, una organización activa en 47 países del continente.
Los países ricos, con sistemas más generosos y eficaces, atraen la mayor parte de las solicitudes —cada vez más numerosas—, mientras los más desfavorecidos las gestionan con lentitud.
Alemania, Francia, Suecia, Reino Unido y Bélgica registraron, por este orden, el 70% de las peticiones de asilo en 2012, que sumaron 332.000 en toda la UE, según datos de Eurostat, la agencia estadística comunitaria. Y no necesariamente porque los inmigrantes llegaran a esos estados para quedarse, sino porque sus sistemas son mejores.
Los países no quieren ni oír hablar de redistribuir a los demandantes de asilo, es decir, de transferir más a los estados donde escasean para equilibrar las cifras. Y ello pese a que el éxodo sirio y la inestabilidad regional hacen de una política tal algo prioritario.
Al flujo migratorio acostumbrado se han sumado este año miles de refugiados de la guerra civil siria, la mayoría llegados al este de Sicilia, procedentes de Egipto.
El ministro italiano de Transporte, Maurizio Lupi, declaró que se debía luchar contra las mafias que trafican con seres humanos y coordinan su transporte en embarcaciones atestadas e inseguras.
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| Cecilia Malstrom |
De los 223.000 emigrantes
ilegales que se registraron para beneficiarse del programa italiano
de amnistía de 1990, la mayoría eran del norte de África y de
Asia. Pero más problemático que su número en aumento resultan las características de los propios
emigrantes.
Debido a la gran diferencia racial y religiosa de los
países de la cuenca mediterránea con respecto a Europa, surgen graves problemas sociales, y la violencia contra los
emigrantes se ejerce de manera desproporcionada contra los que
proceden de naciones menos desarrolladas.
Combatir las causas de pobreza que obliga a los africanos a emigrar a Europa, requeriría una política de mayor alcance, renovada respecto al vigente Convenio de Lome, que se aplica a los estados de África, Caribe y el Pacífico,
mucho más lejanos que el norte de África, y requeriría de la UE un mayor compromiso de cooperación y apoyo.
jueves, 28 de febrero de 2013
Italia: la zancadilla social
Poe Mirta Balea
Italia acaba de afirmar con su voto el cansancio y la decepción que le ha provocado el gobierno de Mario Monti, que se hizo cargo del Ejecutivo en noviembre del 2011 después de muchos tejemanejes e imposiciones de la Unión Europea (UE), en sustitución de Silvio Berlusconi, y con la esperanza de que lograra sanear las cuentas públicas en la hora de la austeridad del continente.
Si algo muestran las elecciones generales del pasado domingo es que los italianos le han dado la patada a quien fuera Comisario de la Competitividad, antes que primer ministro, apartándolo del escenario político.
Silvio Berlusconi, elegido por los italianos, había cedido el mando a Monti, quien formó un nuevo Gobierno y obtuvo en esto el placet del presidente Giorgio Napolitano y del parlamento de Roma. La población ha esperado con paciencia para cobrarse la revancha a pesar de que el hasta ahora primer ministro se hiciera de rogar para presentarse a los comicios.
Monti creyó tener atados y bien atados los nudos de su candidatura. Comprobó, en lo interno, que la clase empresarial y la Iglesia Católica le apoyaban. Fuera de las fronteras italianas, sus iguales le hicieron sentir su solidaridad en la ceremonia en que la UE recibió en Oslo el Premio Nobel de la Paz.
La realidad impuesta por la votación popular hace del Partido Democrático (PD) de Pier Luigi Bersani el grupo más votado, en el centro izquierda del arco político nacional. La diferencia con su rival más próximo, Pueblo de la Libertad (PL) de Berlusconi, representa tan solo un 0.36% del total computado entre ambas formaciones por lo que la sombra de Il Cavalieri se abalanza como una gran amenaza para alcanzar una gobernatura estable.
De los comicios no ha salido una solución de gobierno y no parece que Bersani tenga mucha elección sobre lo que conviene hacer. Puede que cualquier alianza que se alcance no resulte duradera y dentro de unos meses haya que convocar nuevas elecciones.
Ahora el cuadrilátero se presenta así: en una esquina el PD y en la otra el PL y, entre ambos grupos, un árbitro, que aspira a ser más que eso y entrar en combate: el Movimiento 5 Estrellas (M5E) de Beppe Grillo, hacia el que se gira Bersani, a quien le parece contra natura firmar acuerdo alguno con Berlusconi, representante del centroderecha.
El que se vislumbra como nuevo primer ministro militó en su juventud en el Partido Comunista Italiano, ha hablado durante su campaña de "dar un nuevo rumbo" al país y acabar así "con la confusión" y la "opacidad", a su juicio, generadas por la derecha en los últimos diez años. Un dardo lanzado a Berlusconi, que enfrenta juicios de corrupción como dedos tiene en ambas manos. Este último, sin embargo, no da puntada sin hilo y aquello que le favorezca lo asumirá y lo que represente un problema para él, lo descartará.
Su regreso a la política, quien lo duda, es una intentona de sacarse de encima a los jueces y al final puede que lo consiga.
Bersani esperó 48 horas para salir a la palestra pública, después que su partido fuera el mas votado, porque la alegría no era precisamente lo que le invadía. Tiene la mayoría en la Cámara de Representantes, pero no resulta igual en el Senado. Así que al hablar sobre el triunfo del centroizquierda ha calificado la situación de dramática y admitió haber conseguido más votos, pero no haber ganado.
El presidente Napolitano, durante su visita a Alemania, canceló ayer una cena con el líder de la socialdemocracia Peer Steinbruck por llamar "payaso" a Berlusconi. De acuerdo con los medios, este último habría dicho en Potsdam que se siente "espantado" por la victoria de dos payasos en Italia, uno, el exprimer ministro y, otro, Grillo, a quien, según el alemán, no le importa que le llamen así. Aprovechó también para calificar a ambos de "populistas".
Bersani, abocado a gobernar en minoría, tiene tres semanas para escoger entre "los dos payasos" si desea formar una alianza que le facilite la vida. Todo apunta a que ante el poker que tiene entre manos se decantará por buscar apoyos puntuales a sus medidas en los diversos sectores del Senado. Su gabinete podría quedar conformado incluso por exponentes del PD y SEL, una plataforma de izquierdas formada por Sinistra, Ecología y Libertad. Lo que si no parece dispuesto a hacer es darle más poderes a la derecha de los que tiene en virtud del resultado electoral.
El Movimiento de Grillo ha impuesto una nueva manera de hacer política al utilizar Internet. Plantó su lista de candidatos para una criba popular y en una primera versión tras las elecciones señaló que se limitaría a votar ley por ley, reforma por reforma. Como el arco resulta el arma ideal en un ambiente inestable y cambiante, hace un día rechazó toda posibilidad de alcanzar un pacto con el partido más votado y ha dicho que Bersani "es un muerto que habla", un dead man talking, una aparente alusión al dead man walking, como llama a los reclusos en el corredor de la muerte en Estados Unidos. Tal vez estamos ante un chiste de payaso.
Hay que tener buen ánimo para desafiar la suerte en una partida sin esperanza. El que deberá acceder al puesto de primer ministro aboga por un país transparente y colaborador. De cara a las elecciones, se alzó vencedor de su grupo político en unas primarias nada fáciles porque su oponente era el popular joven alcalde de Florencia Matteo Renzi. Entonces dijo que mantendría su alianza con la SEL de Nichi Vendola.
Este no es un hombre que haya salido de la nada, sin currículo político, como es el caso del enigmático Grillo. Ni se ha alzado con la mayoría de votos por suerte de "biribirloque". Durante el gobierno de Monti, se opuso varias veces a las políticas económicas del primer ministro con el conocimiento que le proporciona haber estado hace años atrás al frente de los ministerios de Industria, Transporte y Desarrollo Económico. De ahí que entre sus grandes promesas figure la creación de un sistema fiscal, que haga recaer sobre los grandes patrimonios financieros e inmobiliarios la presión que ahora sostienen los hombros de los trabajadores y empresas.
El PD nació de la fusión de los Demócratas de Izquierda, los excomunistas y los centristas de Margarita en 2007. Desde entonces, Bersani ha estado inmerso en el proceso de renovación de la izquierda italiana para hacer frente a ese fenómeno arrollador que es Berlusconi, cuatro veces primer ministro, entre otros puestos políticos, y que ahora le planta cara porque la diferencia de votos es mínima.
La UE le ha pedido a Bersani que siga con las reformas iniciadas por Monti, a pesar del resultado electoral, que ha dejado fuera de la bancada a su protegido. Las mismas políticas que han hecho caer gobiernos en Europa y que mantiene a otros en vilo, cuando las últimas cifras publicadas muestran que la zona sigue en recesión, mientras en otras se va saliendo de la crisis.
Los alemanes han empezado a hablar de que Italia puede resucitar los peores temores sobre el euro. En contrapartida, el presidente francés Francois Hollande ha reclamado un cambio de política ante la falta de resultados en la austeridad aplicada hasta ahora.
No se puede negar que la moneda única, tras el resultado electoral italiano, ha sufrido un coletazo en los mercados, como ha pasado con España, cuya prima de riesgo subió a la par que la italiana. Pero a medio plazo -según han opinado algunos analistas económicos- las posibilidades del euro son alcistas. De ahí que para Italia, la solución más deseable -aunque necesariamente no tenga que ser la mejor-sería un acuerdo Bersani-Berlusconi.
En este tiempo, en que las legiones del Imperio romano de Occidente tienen sus referencias en los libros de texto escolares, Bersani se ve a sí mismo como un comandante de la Nova Invicta, aquella última legión descrita por el novelista Manfredi, la postrer esperanza de hacer creer a la sociedad italiana que pueden pasar de la UE y sus ajustes y sobrevivir además al caos político tras las elecciones. Solo hay una pega: las huestes enemigas, dispuestas a resucitar el método de las legiones de enfrentarse en campo abierto y en formación cerrada para convertir ese sueño de bonanza y estabilidad en algo efímero.
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