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domingo, 24 de marzo de 2019

¿Qué pasa con el BREXIT?



Theresa May

Por Mirta Balea

La Unión Europea aceptó retrasar la salida del Reino Unido, prevista para el 29 de este mes, hasta el 22 de mayo, si el Parlamento británico acepta el acuerdo pactado con Bruselas por la primera ministra Theresa May, lo que resulta muy improbable. El presidente de la Cámara, John Bercow, advirtió que no posibilitara una tercera votación si no hay "cambios sustanciales" en el texto.
La jefa de gobierno se encuentra en una situación política precaria tras dos derrotas en la Cámara en las que la oposición y figuras de su propio partido han votado en contra de las medidas negociadas por ella durante dos largos años y tras haber perdido en junio del pasado año las elecciones generales, que la obligaron a pactar con el Partido Democrático Unionista de Irlanda del Norte para poder gobernar.

Esto sumado a las advertencias de Bercow la conminaron este viernes a enviar a los diputados una carta en la que afirma que no presentara el acuerdo de nuevo si continúa sin tener apoyos. El documento ha coincidido con la confirmación del PDU de que seguirá sin darle su voto.

Si Westminster rechazara por tercera vez el acuerdo, la siguiente fecha en importancia sería el 12 de abril. Para entonces tendrá que haber decidido como quiere realizar la salida o si solicitará un aplazamiento más prolongado. Tal solicitud tendrá que estar justificada y obligaría al país a participar en las elecciones a la Eurocámara entre los días 23 al 26 de mayo.

Hasta once ministros se han conjurado para forzar la dimisión de la jefa del Ejecutivo, según informa Reuters. Suenan para sustituirla, su segundo, David Lidington,  y también Michael Gove, de Medio Ambiente y Jeremy Hunt, de Exteriores.


El Parlamento quiso arrebatar hace meses el control del proceso al gobierno y hasta se gestó una crisis en su seno con los ministros enfrentados entre si y las dimisiones de dos de los duros. La primera ministra pudo pasar el rubicón comprometiéndose a resolver la inclusión de nuevas exigencias británicas en el acuerdo. Bruselas es renuente a modificar lo que ya se ha alcanzado en las arduas y largas negociaciones.
Negociar el Brexit no ha sido, ni de lejos, una tarea fácil. Los ingleses, si nos guiamos por los votos, más que los británicos, en su calentón por salir como fuera de la UE, a la culpan de todos sus males, se olvidaron de fraguar un plan alternativo. Esta es la razón de que se alcen voces en el país para proclamar ahora la necesidad de un segundo referendo. La plataforma People's Vote convocó una multitudinaria manifestación por el mismo centro de Londres este sábado y una página web ha recogido cuatro millones de firmas para volver a pronunciarse sobre la salida de la UE.

Quizá repetir el referendo sea muy complicado e incluso desaconsejable, pero algunos creen que ganar tiempo sería inteligente y deseable ante la incertidumbre del momento y la amenaza de un caos imprevisible e incontrolable. La legislatura de May llegará pronto a su fin y puede que unas nuevas elecciones hagan de plebiscito de un nuevo Brexit. 
De salir adelante el acuerdo en el Parlamento, antes del 29 de marzo, contra todo pronóstico, el 22 de mayo quedaría como fecha para una salida ordenada del país, que contaría con dos meses para aprobar toda la legislación asociada y no tendría que participar en los comicios europeos.

La UE busca evitar que los británicos sigan siendo miembros de pleno derecho después de las europarlamentarias, lo que redundaría en una mayor fiabilidad en el proceso electoral para los más de 350 millones de europeos supuestos a participar. Si tiene lugar el tercer rechazo, los 27 tendrían que reunirse otra vez, posiblemente el jueves de la próxima semana, para poner la fecha definitiva de ruptura.
Entre los asuntos más espinosos de la negociaciones entre Reino Unido y Bruselas se encuentra el backstop, la salvaguarda alcanzada en los acuerdos de paz de 1988 para mantener las fronteras entre la República de Irlanda, miembro de la UE, e Irlanda del Norte, territorio dentro del Reino Unido y es una de las razones para que el PUD no acepte el acuerdo. Este tendría que contemplar la permanencia de los británicos en la unión aduanera hasta alcanzar el marco de una nueva relación comercial. 
El ex-fiscal general Dominic Grieve, defensor de un nuevo referendo, presentó una moción para ampliar el tiempo dispuesto en el artículo 50 del Tratado de Lisboa, a fin de reducir el riesgo de un Brexit sin acuerdo o duro el 22 de mayo -que es lo que se vislumbra ahora mismo-. Durante el tiempo comprendido entre la fecha límite y la salida definitiva el 31 de diciembre del 2020, el país mantendrá el acceso al mercado único y a la unión aduanera, sin participar en la toma de decisiones, pues ya no sería un Estado miembro. 

El artículo 50 del Tratado de la UE fue activado por primera vez por el Reino Unido el 29 de marzo del 2016 y ha regido el proceso de separación. La letra deja un margen de dos años al país saliente, prorrogable si hay un acuerdo mutuo. Las reglas sobre comercio y aranceles del Estado se regirìa en caso de no haberlo por las de la Organización Mundial del Comercio. 




Las normas europeas no contemplan un reingreso de los estados salientes. La única salida hasta ahora fue la de Argelia en 1962, cuando obtuvo su independencia y aún así figuró en los tratados hasta 1992 como si aún fuera un Departamento de Francia. Groenlandia se marchó en 1985 por referendo, aunque sigue perteneciendo a Dinamarca, miembro de la UE.

Reino Unido ha jugado siempre en la misma liga de la UE, pero con reglas aparte. Esta excepcionalidad, en un matrimonio de 40 años, se consolidó con el Brexit y promovió dudas sobre el proyecto unificador en su conjunto. Ante las presumibles amenazas iniciales de un efecto dominó, el proceso de salida ha tenido un consenso mayor del esperado entre los miembros, lo que no ha sido el caso de Londres, cuyos parlamentarios siguen resueltos a mantener los privilegios, que acumularon durante tantas décadas como ninguna otra nación de la zona.

Las cifras del voto por la salida reflejaron que el 73% de los jóvenes lo hizo por la permanencia en la UE, al igual que las principales ciudades, entre estas, Londres, en donse registró el 60% de tal opción, y un poco más en Escocia, Irlanda del Norte y norte de Gales. Estos votos conformaron un 43% del No a la salida. Fueron las zonas rurales y los mayores de 65 años los que inclinaron la balanza para alcanzar el 58%, cifra ajustada, si cabe, pero suficiente para tomar la decisión de irse de la comunidad de Estados.

Si desgranamos el voto en valores políticos e ideológicos, el 59% de los conservadores y el 90% de los populistas- tanto de izquierda como de derecha-votaron por salir de la UE. Los europeístas, divididos entre demócratas liberales y laboristas, computaron el 75% y el 69%. En aquel momento todo hacía pensar que no habría necesidad de invocar el título 50 ni esperar dos años para la salida, pero ahora vemos que los británicos hablan de ampliar el proceso de manera, incluso, indefinida.



Tras el Si pudo comprobarse que no había plan alternativo para la salida y este se ha venido construyendo en la marcha por la primera ministra, que es, por cierto, la expresión de que el mayor fanático es un converso. Antes abogaba por una permanencia en la UE y al verse abocada a pactar la salida como jefa del Ejecutivo, a pesar de no contar con apoyos, no se cansa de repetir que un segundo referendo es inviable y hay que respetar la voluntad de los votantes.

La UE quedó establecida en 1993 mediante el Tratado de Roma, que contemplaba tres pilares pre-existentes: la Comunidad Europea del Carbón y el Acero, la Comunidad Europea de Energía Atómica y la Comunidad Económica Europea, a las que se sumaron gestiones de política exterior y cooperación judicial y policial. Los fundadores del proyecto integrador: Alemania, Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo y Países Bajos se hallaban debilitados económica y políticamente por las dos guerras mundiales y necesitados de consolidar la paz alcanzada para dar una estabilidad al comercio. 

Fue el ex-primer ministro David Cameron quien dio luz verde al referendo. El ex-presidente español Felipe González dijo con claridad meridiana que el político británico incendió su casa y quiso salvar los muebles y se ha quedado sin casa y sin muebles. Pasará a la historia como el líder que sacó a su país de la UE, apretando el botón de riesgo, a pesar de pasar por un europeísta.


La democracia participativa está bien, siempre que no se confunda con un sustituto de la democracia representativa. Cameron hizo dejación de sus responsabilidades en la solución del problema migratorio, motivo de queja ante Bruselas, y pasó a la población la patata caliente en forma de referendo en si debían o no permanecer en la UE, pensando ante todo que con esto presionaría a sus socios comunitarios y olvidando que los referendos deben ser excepcionales y tasados. 

Hay que decir que no era la primera vez que hacía una jugada similar. La primer fue con el referendo sobre independencia en Escocia, que ganó por los pelos. Puede que pensara en un resultado similar para el Brexit, pero el tiro le salió por la culata y la situación inmediata fue un desplome de la libra esterlina a niveles de 1985.

Reino Unido aportaba 12 mil millones de libras anuales a las arcas europeas y recibía mucho más de Europa. Un 47% de las exportaciones británicas van a la UE y el 58% de sus importaciones proceden de esa región. Los lazos de inversiones y comerciales, si descontamos a Estados Unidos y Canadá, se mueven en gran parte hacia la región de la que desea separarse.

Alemania y Francia son sus socios mas destacados en el comercio, en tanto en las inversiones lideran Suiza y Noruega. La UE aporta un 5% del PIB británico y la mitad de su intercambio comercial tiene lugar con dos pesos pesados: Francia y Alemania, nada proclives a aceptar los caprichos británicos.

El denominador común entre los líderes europeos que han proclamado la necesidad de salir de la UE es que no están dispuestos a compartir por el bien común sus riquezas y dan preferencia a sus intereses locales, como si se tratara de tribus, en un mundo cada vez más globalizado en el que las luces largas deben estar encendidas de forma permanente.


La UE esta considerado un bloque económico importante a escala mundial y lo seguirá siendo después de la salida de sus filas de la segunda economía del mundo. De cualquier manera, la bofetada dada por Reino Unido a sus socios les ha hecho hablar más de redefinir, defender y preservar el proyecto integrador para evitar que el desencanto prime sobre los valores construidos durante décadas.

Europea debe seguir siendo relevante en un mundo en el que se estrenan en la lucha por los mercados otras fuerzas económicas emergentes. 

jueves, 19 de enero de 2017

EL BREXIT EN LA GEO-POLITICA EUROPEA



Por Mirta Balea

Empieza a calentar motores la presidencia alemana de la Unión Europea (UE) para febrero, pero es que en los meses siguientes habrá elecciones en Holanda, Francia y la propia Alemania. Si llevamos esto un poco más allá y lo enmarcamos en la geo-política global, al otro lado del Atlántico habrá procesos similares en Ecuador, Chile y Argentina. Muchos analistas consideran por esto que el 2017 será un año de transición mundial.

Las elecciones en Alemania, Francia y Países Bajos enfrentará a una derecha proteccionista y aislacionista con respaldo popular, según las encuestas. De ahí que algunos países, entre ellos España, hablen de la necesidad de una mayor integración en todos los frentes, después de las bofetadas recibidas con el proyecto de la salida del Reino Unido o Brexit y la elección por sorpresa -que no sorprendente, la verdad, más que a los ilusos- de Donald Trump como nuevo presidente de Estados Unidos.

El Brexit ha traído mas preguntas que respuestas, sobre todo a las bases de la pretendida Unión desde su creación hace 60 años por el Tratado de Roma, desarrollado hasta lo que conocemos hoy como UE.

Reino Unido ha jugado siempre en la misma liga de la UE, pero con reglas aparte, así que el Brexit no ha hecho más que confirmar el egoísmo inglés -tan conocido-, pero dejando entrar a la vez las dudas sobre el proyecto unificador, porque no se despeja aún la amenaza de que otros países sigan el ejemplo. Una crisis de esta envergadura está sujeta siempre al peligro de generar otra. 

A los aspectos económico y comercial de este divorcio, hay que sumar el sentimiento generado entre los inmigrantes residentes en Reino Unido. Trump ha puesto en cuestión la política de puertas abiertas a la migración de la canciller Angela Merkel calificándola de "error catastrófico".

La respuesta europea no se ha hecho esperar. Merkel apunta a que los europeos tienen en sus manos su destino y deben ser ellos los que decidan sobre los desafíos. El presidente francés Francois Hollande - en esa misma línea de rechazo a lo dicho por Trump- considera que Europa estará siempre dispuesta a la cooperación trasatlántica, pero sin dejar de mirar por sus intereses y valores. "No necesita consejos externos para saber lo que tiene que hacer", ha puntualizado.

Al presidente saliente, Barack Obama, siempre se le escuchó, pero a Trump, ni caso. Y todo porque ha movido a los líderes europeos de su zona de confort, incluso antes de tomar posesión del cargo. Ha dicho basta a que Estados Unidos siga pagando por la OTAN, en tanto otros estados miembros no lo hacen, y ha puesto de relieve su escaso valor militar en las actuales circunstancias mundiales. Así que todo indica que a la organización le quedan dos afeitadas caso de cesar la financiación norteamericana.

Reino Unido votó por salir de la UE sin un plan alternativo. Esto sugiere dos caminos a emprender, el del libre comercio o el del proteccionismo a ultranza. El paso de ruptura se decidió como corresponde a un país democrático, por el voto popular, en un proceso similar por el que salió Trump y que ahora muchos no aceptan, el primero Obama, dedicado en sus ocho años de mandato a exportar el modelo de democracia a otros países. Lo que ocurre en el caso del Brexit es que los beneficios sociales son los invitados de piedra.

La primera ministra británica Theresa May anunció la víspera que firmará tratados de libre comercio con Estados Unidos, la UE y Brasil, entre otros, lo que supone -le guste o no a los británicos- ceder algo de la soberanía nacional. En este tipo de acuerdos hay una autoridad encargada del cumplimiento a pie juntillas y otra del arbitraje en caso de desacuerdos, como ocurre en la UE. Y esto rebasa cualquier poder territorial, porque se dirime en el poder transnacional.

May es un ejemplo clásico de que el mayor fanático es un converso. Antes del Brexit, abogaba por permanecer en la UE, y ahora deberá cumplir con los pasos para la salida como primera ministra. Resulta, sin dudas, un tema anecdótico.

Reino Unido, en teoría, no podría establecer lazos comerciales con Estados Unidos en tanto forme parte de la UE, lo que coloca a los británicos en un largo período de espera de al menos dos años o más. Claro que hablamos de un período oficial de incertidumbre, otra cosa son las negociaciones secretas y los compromisos, que todos los gobiernos establecen a nivel extra-oficial, como quien no quiere la cosa y a espalda de todos hasta que les revienta en la cara.

El tema migratorio estará sujeto a un mayor control. Los tres millones de inmigrantes residentes en territorio británico no han podido votar en el Brexit, lo que ha llevado a muchos a creer que de haberlo hecho el resultado hubiera sido otro. Se trata de una población grande en comparación con otros países de la propia UE, a la que Londres no puede expulsar sin más al menos que quiera exponerse a una crítica internacional por la violación de derechos humanos. Lo que busca entonces el gobierno es evitar que lleguen más y que los actuales se marchen de propia voluntad, imponiendo recortes de derechos cada vez mayores.

May añora que el Brexit -que deberá aprobar el parlamento- actúe de incentivo a la llegada de personal más cualificado, olvidando la propia realidad nacional, pero va a ser que no. Gran parte de la mano de obra no calificada son europeos y latinos, los británicos se niegan a realizar determinadas tareas. Resulta entonces muy improbable que pueda prescindir de estas personas de pocos recursos.

Desde hace tiempo, los politólogos y los medios de comunicación han puesto de relieve la necesidad europea de revisar sus políticas migratoria, económica, comercial y de seguridad. Quien parece el más indicado para remover todo el asunto es Trump, aunque no podemos perder de vista que una cosa es lo que se dice en campaña y otra lo que se hace una vez en la presidencia. Por tradición, los mandatarios norteamericanos han debido ajustar sus preferencias al concepto de idoneidad para los intereses del país y de sus lobbys de presión, pero ¿quién sabe?, hablamos de un electrón libre.

Obama -que se despide dejando un legado tóxico a la nueva Administración- considera que Rusia es la mayor amenaza mundial. En la zona del este europeo, la del antiguo bloque soviético, sus países se han visto perjudicados por las sanciones contra el vecino, puestas en marcha para complacer a Estados Unidos.

El primer ministro italiano Paolo Gentinioli ha puesto el tema en contexto. Ha dicho que su país intentará -desde la presidencia del G-7- promover una política diferente porque cerrar vías de comunicación nos retrotrae a los esquemas ideológicos de la Guerra Fría, ha puntualizado. La flexibilidad europea parece obedecer a que las sanciones no han obrado a favor de una solución de la crisis en Ucrania, objetivo declarado al imponerlas.

Algunos expertos coinciden con Trump en que la OTAN debería combatir el terrorismo, la plaga contemporánea, que dejará marcas de viruela si no se puede contener como acné juvenil. A esto habría que añadir que la UE necesita mejorar o cambiar el modelo económico-financiero impuesto por Merkel y el Fondo Monetario Internacional, que ha servido únicamente para hipotecar las economías de varias naciones, entre ellas, España.

Cambiar los esquemas de seguridad, enfrentaría a la UE a intereses económicos espúreos y a que puedan registrarse variaciones en los mandos no deseadas. Del lado de los de mantener el status quo, Rusia resulta un tema muy conveniente como amenaza inminente.

El último Eurobarómetro de opinión indica una falta de confianza de los europeos hacia sus líderes y gobiernos, probablemente registrándose un incremento tras la crisis migratoria de proporciones bíblicas, si bien ya venía haciéndose notoria la antipatía desde los informes del 2015.

¿Podrían ser el Brexit y Trump los puntos de inflexión que impulsen una revisión de las posturas europeas? El mismo día en que el presidente electo tome posesión del cargo se darán a conocer las conclusiones sobre economía global del Foro de Davos. El tema que ha reunido este año a 90 países es el liderazgo responsable y receptivo para abordar temas claves como es la lacerante desigualdad social en el mundo.

Un informe de Oxfam, basado en datos de Forbes, ha dado a conocer que ocho personas supermillonarias en el planeta poseen el mismo patrimonio de la mitad de la población más pobre, unos 3 mil 600 millones.

Los lideres europeos siguen comportándose como los invitados a una fiesta en la famosa película de Luis Buñuel El ángel exterminador, no quieren dar un paso para salir de la casa y es que temen a los retos ante sí. Sigue la crisis de identidad y territorial, que supone la dejadez de soberanía, con soluciones tan indeseables como el proteccionismo de los estados miembros y el enfrentamiento de ideologías y los desacuerdos generacionales en como debe ser Europa.

Parece importante recordar que en el Reino Unido votaron por no salir de la UE una gran mayoría de menores de 40 años. Esto apunta directamente a la necesidad de escuchar a aquellos que -de momento- tienen menos peso político en el espacio común europeo.

sábado, 14 de enero de 2017

TRUMP VS OBAMA U ¿OBAMA VS TRUMP?




El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, ha sumado argumentos contra un informe "comprometedor" de los rusos por el que podría ser chantajeado, filtrado por la CNN y Buzzfeed. Se trata de un "dossier" elaborado por un ex-agente británico para grupos políticos contrarios al nuevo inquilino de la Casa Blanca.

Trump ha dado a conocer en su cuenta de twitter que su equipo tendrá listo en 90 días un informe para clarificar, por un lado, el supuesto espionaje ruso, denunciado en diciembre, para favorecerlo en las elecciones presidenciales y, por otro lado,  lo divulgado en la CNN y Buzzfeed.

El vice-presidente Joe Bidden informó al mandatario electo que el documento del espía británico era falso y hasta el Director de Inteligencia Nacional, James Clapper, ha debido disculparse por tales filtraciones.

Trump atacó a los medios en rueda de prensa este miércoles por las falsedades divulgadas y resaltó que la CNN lo único que buscaba era revitalizar una audiencia decaída, pero lo que ha logrado es afectar a su propia credibilidad.

El nuevo presidente norteamericano tomará posesión el próximo día 20. Ha anunciado que deja sus empresas en manos de sus hijos, quienes no deberán informarle ni preguntarle sobre ninguna decisión.

El informe sobre el hackeo ruso a diversas instituciones demócratas y a los correos de la candidata Hillary Clinton tiene 35 páginas, resumidas como open source en dos folios. Varios líderes del Congreso, entre ellos el republicano John Mc Cain, sabían del contenido del documento, tras lo cual la comunidad de Inteligencia lo tuvo que hacer llegar a Trump.

La divulgación de estas acusaciones contra Rusia provocaron un enfrentamiento viral entre el presidente electo -que no se creía nada de aquello- y la "comunidad" de Inteligencia. Trump se hizo eco hace unos días de las valoraciones del ciberactivista Julien Assange en una entrevista en la Fox News en la que calificó de deshonestos a los medios de prensa estadounidenses.

Assange figura como asilado en la embajada de Ecuador en el Reino Unido desde hace cuatro años, después de que agotara todos los recursos para evitar una extradición a Suecia, donde le reclaman por "violación". El fundador de WikiLeaks rechaza tales acusaciones y las considera un apaño para después entregarlo a Estados Unidos, donde podrían juzgarlo por "revelación de secretos" de Estado.

El australiano ha estado desmintiendo en estas últimas semanas que tenga material alguno, suministrado por Rusia, sobre los correos de Clinton. En su cuenta de twitter, se burló de la seguridad de algo que "puede ser hackeado hasta por un crío de 14 años".

El presidente Obama confirmó la vigencia de las sanciones contra Rusia- a la que considera el mayor enemigo de Estados Unidos- en ocasión del informe de Inteligencia, pero Trump ha dejado caer que podrían levantarse si el Kremlin coopera con la Casa Blanca en una mejora de las relaciones bilaterales.

Varios politólogos ven en el acercamiento de Trump a Rusia una oportunidad para que el Kremlin deje atrás el espectro de ser el principal enemigo de los norteamericanos. Esto subiría entonces al puesto uno a China. El experto del Consejo Ruso de Asuntos Internacionales, Maksim Suchkov, ha resaltado el interés de Moscú por el nuevo cambio de Administración, en la esperanza de que se forme "un nuevo sistema de prioridades en el ámbito de la seguridad nacional en el que Rusia deje de ser la principal amenaza".

Apenas una semana antes de su despedida del cargo, Obama ha emitido un decreto en el que amplía las capacidades de la red de seguridad nacional para compartir materiales con otras agencias del patio.

La NSA facilitaría datos a 16 agencias estadounidenses de Inteligencia, lo que supone el acceso abierto a trasmisiones de satélites, llamadas, mensajes, correos electrónicos y registros privados, todo dentro del paquete de datos brutos recogidos. La Casa Blanca ha dicho que la medida responde a la necesidad de minimizar la pérdida de datos relevantes.

Hasta ahora, la NSA excluía información personal de no sospechosos, pero el material a compartir, previo a que se aplique el reglamento de protección de datos, incrementa el riesgo de violar la esfera privada de la ciudadanía.

Pekin ha manifestado su interés en que Trump de a conocer un postura clara sobre China, tanto como la alcanzada por Rusia, en la que se incluyeran temas sensibles para las relaciones bilaterales como el despliegue del sistema THAAD del escudo anti-misiles en Corea del Sur o las disputas territoriales sobre el mar de China meridional, y hasta incluso examinar la tensa situación en Hong Kong.

Hay muchos grupos de presión e individuos en Estados Unidos que no desean ver sentado al nuevo presidente en el despacho Oval y esta es la razón de las virulentas manifestaciones por todo el país desde el día en que lo proclamaron como el ocupante del sillón presidencial. Para este viernes, día de su investidura, se ha convocado una para bloquear y deslucir la ceremonia.

Los activistas demócratas han decidido desde el minuto cero hacerle la vida imposible porque la derrota en las urnas de Clinton ha sido un mazazo del que no logran sobreponerse. De poco sirva que la opinión pública sepa hoy que tres millones de votos resultarán invalidados por fraudulentos en California, que cientos de miles lo fueran también en Virginia y que en Nueva York algunas personas votaran siete veces.

Los medios dicen que miles de activistas han sido instruidos para crear disturbios, como los ocurridos en diciembre en Oregon, donde detuvieron a 112 personas y 70 no eran del Estado. Se han quemado miles de vehículos, destruido negocios, al más puro estilo de la revolución bolchevique, en una movilización sin precedentes en la nación contra un presidente electo.

Trump no ha empezado siquiera a gobernar -mientras el presidente saliente se dedica a dejarle  focos de tensión sobre la mesa- y ya están criticándolo por lo que sus detractores suponen que hará.

martes, 10 de enero de 2017

¿HABRA ENTENDIMIENTO ENTRE ESTADOS UNIDOS Y SUS RIVALES CHINA Y RUSIA?


El presidente Barack Obama realiza hoy su discurso de despedida en Chicago, continuando una tradición inaugurada en 1796 por el primer mandatario George Washington, quien ofreció no solo su adiós a la nación tras un segundo mandato, sino también sus "recomendaciones ".

Esta será la última oportunidad de defender sus políticas antes que Donald Trump ocupe el despacho oval, en momentos en corre el riesgo de que "todos sus logros" desaparecerán en los primeros cien días del nuevo mandatario.

Nadie parece tener dudas de que Obama no parece haber digerido aún -junto a la progresía nacional- el triunfo de Trump, a pesar del recuento de votos realizado recientemente y de otras medidas para poner en tela de juicio la votación. El presidente saliente no ha podido abstenerse de sacar a la luz un informe conjunto de los Servicios de Inteligencia sobre la supuesta interferencia de Rusia en el proceso presidencial.

Hasta el último momento ha impulsado en el Congreso una nueva batería de sanciones a Moscú, aparte de las medidas adoptadas por él mismo de considerar persona no grata a 35 diplomáticos, cerrar los consulados de Washington y California y dos edificios dependientes de la delegación diplomática del Kremlin.

Un informe conjunto de la CIA, el FBI y la NSA, conocido el viernes, acusa a Moscú de manera directa. No hablamos de un documento clasificado, que haya sido desclasificado con tal propósito, porque el propio vocero de la Casa Blanca, Josh Earnest ha dicho que "se protegerán las fuentes". Resulta llamativo que se desvele cuando el propio portavoz admite que "no estamos preparados para hacer público como se obtuvo la información".

El portavoz de Obama ha insistido en la credibilidad del documento porque ha sido promovido por "agentes de Inteligencia, que han dedicado sus vida a la protección y seguridad de Estados Unidos. Expertos en éste ámbito, que no trabajan para enriquecerse o recibir fama y gloria, sino en interés de la nación. Son patriotas", todo muy de violines de fondo.

Desde la platea, noto lo siguiente: si han habido dudas sobre la veracidad del contenido del informe, la intervención de la Casa Blanca las incrementan porque, según Earnest, el texto trasmite "un mensaje bastante sólido de cuan completas son las pruebas". El texto, lleno de verbos como "creemos", "consideramos", sin que se aporte una sola prueba, quizás por que se trata solo de una open source, a la que se quita todo lo que sea clasificado y nunca contendrá nada sensible. Los patriotas del informe se basan también en la campaña presidencial.

Resulta que todo en el informe es discutible. Salvo Rusia Today y en algunas ocasiones la Fox News, todos los medios, nacionales e internacionales, estaban a favor de  Hillary Clinton.  En España todos, al igual que en Italia, Francia, Reino Unido y su BBC, y en el patio, The New York Times, Washington Post, CBS, NBC y otros. Es decir, como se diría en Cuba, la lista no juega con el billete. De tomar en serio el documento habría ganado Trump. 

Hace unos días, un amigo de la embajada en Madrid me preguntó sarcásticamente: ¿Crees que este documento habría visto la luz si Clinton hubiera ganado?. Mi respuesta fue: no lo creo. Porque han habido en Estados Unidos muchos intentos de hackeo, algunos largos en el tiempo como los de China y Corea. Recientemente se supo que los chinos habían robado un dron acuático y que lo devolverían, una noticia que pasó sin pena ni gloria, salvo cuando salió el desacertado twitt de Trump sobre el incidente.

Claro que lo devolverán, después que técnicos en ingeniería inversa se apoderen de todos sus secretos. ¿La situación habría sido la misma en que caso de robarlo Rusia o Irán? No creo. La gente olvida que quienes están al mando en las Agencias de Inteligencia son cargos políticos designados por el presidente de turno. Recordemos cuando a George Busch le convino dar a conocer lo de las supuestas armas de destrucción masiva en Irak, como pretexto para la invasión, y resultó luego una mentira sobre las que se dieron muchas explicaciones, pero al fin y al cabo mentira.

Obama, sus predecesores, ha mentido también en muchas cosas a lo largo de ocho años. De hecho su Administración es la que más armas ha vendido desde la II Guerra Mundial y todo esto a pesar de ser laureado con el Premio Nobel de la Paz.

Los acuerdos sobre venta de armas entre 2008 al 2015, según el Servicio de Investigaciones del Congreso, alcanzan la cifra de 265 mil 471 millones de dólares. La mayor cifra se registró en 2011 con el inicio del conflicto sirio: 56 mil 131 millones de dólares. Sobre Siria e Iraq, según la misma fuente, cayeron 26 mil bombas en 2016.

Los mayores importadores de armas de la Administración Obama fueron Arabia Saudita, Qatar, Egipto, Argelia, Iraq, Emiratos Arabes, India, Corea del Sur e Israel y, en América, Brasil. Las mayores generadoras de contratos fueron Arabia Saudita con 61 mil 900 millones y Qatar con 10 mil 100 millones de dólares, específicamente porque se involucraron en el conflicto de Yemen.
  
Obama hizo como que desplegaba la bandera blanca desde su primer mandato -por lo que le otorgaron el premio- pero la realidad es que tropas norteamericanas están desplegadas en 138 países, un 70% del total mundial de naciones, según el TomDispatch. Lo que se puede ver en ocho años de política exterior demócrata ha sido un interés directo en cambiar a regímenes que no gustaban, el caso sirio, por ejemplo, con el uso de revoluciones de un solo color y vendiendo armas a los terroristas, en un juego geo-político del que se habla más bien poco.

Todos tenemos el terrorismo siempre presente, somos conscientes de esta nueva era de violencia, pero lo que debería quitar el sueño a la sociedad norteamericana son los adversarios de Estados Unidos y sus ataques cibernéticos, aunque no me refiero solo al informe de última hora sobre Rusia. El nivel de sofisticación alcanzado en los últimos cinco años debería prepararnos a todos para el próximo decenio.

Tras el 11 de septiembre de 2001, todo el dinero se ha dedicado, según fuentes del Pentágono, a Inteligencia y Contra-Inteligencia, y este único objetivo: el terrorismo, lo que ha hecho vulnerable al país en otros terrenos. El espionaje chino nunca ha parado y aumenta cada año y seguirá teniendo lugar para robar información secreta de defensa, tecnología, propiedad intelectual hasta máximos históricos. 

En años venideros, el ataque tendrá lugar contra el sistema financiero, porque se ha desmonetizado a la sociedad, mucha gente no lleva efectivo y nuestro dinero está cautivo de manera numérica, no en papel, en unos pocos nódulos de encapsulado. Un ataque contra todo esto tendría consecuencias muy peligrosas. 

Daba risa ver cómo Hillary Clinton intentaba salir airosa del embrollo de sus correos privados porque hablamos de una mujer que ha tenido una vida política larga, con puestos de importancia, antes de llegar a la Secretaría de Estado, que debía conocer lo que es una información clasificada y sus diversos tipos y en cambio la veíamos caer de espaldas diciendo sin pudor que no sabía lo que era la letra C. Resulta aun más increíble que le pasara inadvertido que era una de las dos o tres personas de interés de cualquier Inteligencia extranjera.

Cuesta trabajo pensar que esto no se haya considerado una ingenuidad punible, quizás porque tampoco se desclasificó todo el expediente a instancias de Obama. Lo cierto es que se ha despedido a gente por menos, como dejar información confidencial en un cajón de su mesa o por dársela a un funcionario no autorizado.

Si ha habido un significado internacional en el triunfo de Trump es que el proceso de globalización -tal y como estaba montado- se paraliza. Los más tambaleantes serán los chinos, que apostaron todo a esa cesta. Su economía atraviesa por serios problemas porque su paradoja está en ser una dictadura comunista sobre una base capitalista.


Trump asumirá el cargo el próximo día 20 y todos están en ascuas sobre lo que hará con China, es decir, si continuará acusándola de manipular divisas y empezará una guerra comercial o hará borrón y cuenta nueva. El mismo caso de Rusia, con lo último dejado por Obama, nos plantea si el nuevo mandatario dará por bueno el informe conjunto de Inteligencia o seguirá en sus intentos de acercamiento expresado durante su campaña.

CHINA EN LA POLITICA DE TRUMP


China entra en este su nuevo año lunar en un período en que la gente empieza a cuestionar la validez de ese mercado y su tasa de crecimiento. Esto podría ser la batalla a librar por el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, pero no será la única en el ámbito de la economía.

Uno de los primeros elementos a notar en los objetivos de Trump lanzados durante la campaña es que tiene intenciones de parar el proceso de globalización. En este camino, los chinos serán los peor parados. Su economía tiene problemas serios, cualquier movimiento, también en política, se examina con lupa, porque la paradoja radica en que es una dictadura comunista en lo político y un capitalismo rampante en lo económico.

Trump asumirá el cargo el próximo día 20 y todos están en ascuas sobre lo que hará con China, en cuanto a si continuará acusando al país de manipulación de divisas. Muchos presumen, incluido Pekin, que podría darse incluso una guerra comercial. El presidente electo habló de las prácticas comerciales injustas al referirse a la devaluación del yuan, una de las grandes disputas entre Estados Unidos y China desde la etapa de Barack Obama. Se ha acusado al país asiático de devaluaciones intencionadas respecto al dólar.

El gupo Bloomberg ha vaticinado para el nuevo año chino, que se celebra del 27 de enero al 3 de febrero, que podría perder su divisa y la liquidez de la que presume. Desde el día primero de este mes, quedó restablecida en el país la cuota de 50 mil dólares anuales para convertir yuanes en moneda extranjera y se teme que la gente venda con rapidez la divisal local. A esto se suma el pago de impuestos y una evaluación reglamentaria, según la misma fuente, que actuaran como limitación en el mercado monetario.


El control del yuan ha mermado y como consecuencia, en el último año y medio, China ha pasado del modelo  de devaluación de su moneda a uno que aumenta la concesión de créditos dentro de la economía. La moneda china cayó en 2016 en un 6,6% y Trump se agarró de esto para decir que están manipulando la caída del precio. Algunos analistas creen que en realidad, Pekin lo que intentaba era evitar un rápido descenso porque el bono estatal chino a 10 años había bajado en 21 puntos básicos. 

Estos son síntomas de una crisis de liquidez y la información disponible del Banco Central chino apunta a una enorme fuga de capital. Esta es razón suficiente para que Pekin ponga énfasis en que quiere preparar a su economía para las políticas monetarias. Los analistas económicos añaden que quiere manipular las condiciones comerciales a favor de sus exportadores para reducir, de manera gradual, las presiones sobre la deuda, que sigue creciendo. 



Estados Unidos y China son los países más endeudados del mundo. El Fondo Monetario Internacional  ha prevenido que la deuda global se sitúa este año en el 224% del PIB, mucho mayor de la que teníamos con el inicio de la crisis en 2007. El organismo financiero mundial apunta a una elevación extrema de la capacidad de gestionar la deuda mediante el descenso en los tipos de interés, que ha extenuado por completo los márgenes del sistema bancario. No hay beneficios operativos por los bajos intereses y como resultado se observa una mayor insolvencia a nivel financiero en instituciones bancarias y en otras que no lo son, como los fondos de pensiones, las compañías de seguros.

El FMI destaca también una aumento significativo de la deuda en las economías emergentes, entre las que figura China, lo que supone una nueva dimensión de la crisis.
Rusia, Noruega, Arabia Saudita y Emiratos Árabes han utilizado la subida del precio del petróleo y otras materias primas para crear reservas y mantener el crecimiento económico en momentos de recesión.

China ha utilizado los excedentes del comercio exterior para crear sus propias reservas, pero la mayor parte ha ido a parar al sistema crediticio por el constante incremento de la deuda y, aunque dispone todavía de un colchón para mitigar las crecientes tasas en el comercio exterior, esto no durará eternamente.

Los procesos industriales se encuentran integrados a nivel global y sería muy difícil en la práctica que Estados Unidos logre re-estructurar de forma considerable el comercio con un socio comercial tan grande como China. La imposición de impuestos directos o la restricción en las cuotas de importación serían medidas regresivas para la economía norteamericana.Trump ha prometido, sin embargo, impulsar la economía en el cinturón del óxido, el pulmón industrial del país, y considera al gigante asiático como su mayor competidor, la mayor amenaza a sus planes. Hay mucha deuda, mucho crédito y muchos bonos entre los dos países, acompañados de informaciones falsas y bulos.

El debate entre solvencia y liquidez es viejo. Al inicio de la crisis de este siglo se hizo necesario cubrir con más dinero a los bancos, que eran y siguen siendo insolventes, como ocurre con las empresas chinas. Muchos de los instrumentos al servicio del sistema financiero global, algo que el FMI nunca menciona, es que son fraudulentos. Hasta ahora, el oro y la plata han sido los mejores barómetros para sopesar en qué nivel de financiación estamos, pero hasta estos han sido objeto de manipulación en los bancos centrales y en los proveedores de los metales, a excepción del big coin, que, según se observa, marca máximos históricos en su capitalización bursátil favorecida por la gran fuga de capitales.

China no es que esté muy ducha en las prácticas capitalistas porque antes era comunista arrecima. La idea sobre el mercado de valores y el comercio de divisas es un concepto muy nuevo para esa república asiática y si a ello añadimos su conocida cultura del fraude tenemos entre manos valores tóxicos.

Los precios cambian a tenor de las operaciones bursátiles generadas por ordenadores, esto se refleja como análisis económico de los diversos medios, pero en realidad recibimos información de una máquina y con estos datos se negocia el 85% de las acciones en Bolsa. La realidad económica queda  de esta manera encubierta para dar paso a una retroalimentación de noticias falsas.


Cuando estalló la crisis, se conoció que bonos y obligaciones colaterales de la deuda y del mercado hipotecario eran falsos y al crearse el mercado de valores entre Estados Unidos y el Reino Unido la fraudulencia quedó incorporada. China pudo crecer así con títulos de entre 18 mil a 27 mil millones de dólares y la interconectividad con la economía global afectó a otros mercados.

Algunos analistas financieros vaticinan que habrá otra crisis como la del 2007, aquella marcada por el cambio de Administración entre George Bush y Barack Obama. Los mercados han mejorado a marchas forzadas, pero están implosionando como cuando la crisis del mercado inmobiliario de 2008. Y esta será la era Trump. Veremos como lo soluciona el magnate.

viernes, 30 de diciembre de 2016

CESE DEL FUEGO EN SIRIA




Por Mirta Balea

El alto al fuego en Siria acordado entre el régimen de Bashir al-Assad y la oposición armada entra hoy en vigor y tiene como garantes a Rusia, Turquía e Irán, según dio a conocer la víspera el presidente ruso Vladimir Putin.

El mando militar ruso ha anunciado, por su parte, que reducirá sus efectivos en la nación árabe, aunque Putin recalcó que esto no supone el cese de la lucha anti-terrorista.

El canciller ruso Sergei Lavrov intenta que Egipto se sume al proceso y ha invitado a las Naciones Unidas a formar parte del grupo de monitoreo del alto al fuego. Tendió la mano también al presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, para que forme parte de los esfuerzos en la búsqueda de la paz en Siria.

Putin puntualizó que el pacto -como otros similares- es frágil y requiere la máxima atención y paciencia. Este consta de tres documentos. El primero entre el gobierno de Siria y la oposición armada, formada por 62 mil hombres de varias agrupaciones. Han quedado fuera del compromiso el Estado Islámico y el Frente Al Nusra.

El segundo documento contiene medidas para verificar el cese del fuego y el tercero, un anuncio para la disposición de iniciar las conversaciones de paz lo antes posible. El ejército sirio confirmó que el alto al fuego entró en vigor en la madrugada del jueves para este viernes.

La situación -según fuentes en el terreno- está calmada y la tregua se cumple. No se han registrado incidentes y los zapadores rusos siguen trabajando, obre todo en Alepo, y han confirmado la desactivación de más de mil artefactos.

Tras cinco años de conflicto, se registra una cifra de casi 300 mil muertos y un millón y medio de refugiados y desplazados. El presidente sirio ha llamado la atención sobre la crisis de refugiados sin precedentes y ha instado a Europa a "dejar de apoyar a los terroristas" y "levantar el embargo" contra Siria. Los europeos deben abandonar el sueño de ganar la guerra en Siria y derrocar a El-Assad.

Se había logrado en febrero de este año una tregua, que incluyó el más importante alto al fuego en cinco años de guerra, sin que tampoco fueran incluidos en la tregua los terroristas. Cinco meses después, se abrieron corredores para que llegaran suministros de ayuda humanitaria a Alepo y se evacuara a una parte de civiles y combatientes.

Un convoy humanitario resultó atacado por fuerzas desconocidas hasta el momento en septiembre, en pleno avance del ejército sirio para liberar la ciudad este mismo mes. 

La oposición ha llamado a sus siete facciones a cumplir con el acuerdo y algunas han dado ya su conformidad. El ministro de Defensa ruso, Sergei Shoigu, advirtió que quienes no se sumen a la iniciativa serán considerados terroristas.

Hay que destacar en esta nueva fase, que el pacto alcanzado no ha tenido intervención de otras potencias, a excepción de Rusia, por su implicación con el régimen sirio, al que ha ayudado a contener a los rebeldes y a los terroristas. El acuerdo gira en torno a países de la región: Turquía e Irán.

Turquía, que hasta el momento ha hecho lo imposible por derrocar a el-Assad y ha ayudado a los rebeldes y a los terroristas en ese empeño, ha dejado de contar con el apoyo de Estados Unidos y de la Unión Europea desde que el presidente Recip Erdogan intentó darse un golpe de estado para justificar un estado de represión sin precedentes. Esto no le ha dejado más salida que pactar con Siria.

El ministro de Asuntos Exteriores, Walid al-Moalem, declaró hace unos días que nunca ha confiado en Turquía para solventar la crisis y solo se fía de Rusia y de Irán, que son aliados de Damasco.

Durante las investigaciones de la tragedia del TU-154, que cayó en el Mar Negro el pasado 25 de diciembre con 94 personas a bordo, no se han hallado indicios de que explotara. Las autoridades rusas siguen sin descartar un posible ataque terrorista.

La teoría parece basarse en que la caída del avión ocurrió cuando se dirigía a la base rusa de Latakia, en territorio sirio. 

El director del servicio de seguridad de vuelos de las fuerzas armadas rusas cree que en el plazo de un mes quedará definido lo ocurrido. Las dos cajas negras encontradas en las aguas son analizadas en Moscú. Hasta el momento se han recuperado más de 200 restos humanos, 19 cadáveres y partes de la nave.

Al margen de lo que podamos leer en los textos recientes para posibilitar que las partes en cinco años de conflicto se sienten a dialogar, podría ocurrir que deje de estar vigente el mapa trazado en el acuerdo de 1916, conocido como Sykes-Picot. Este se fraguó secretamente por Francia y Reino Unido, con el apoyo de la Unión Soviética, para dividir los territorios de Oriente Medio en caso de que la Triple Entente derrotara al imperio otomano en la I Guerra Mundial y hasta ahora había delimitado las fronteras de Irak, Siria y Libia.

Uzi Rabin, director del Moshe Dayan Institute de la Universidad de Tel Aviv, amplio conocedor de la situación en el Medio Oriente, ha visto la eventual creación en el futuro de un Alauistan, bajo control alauita, que es un 10% de la población y pasaría a ser "la pequeña" Siria.

Luego habla de un Drusistán o tierra de los drusos, fronterizo con Israel, y un Kurdistán y áreas cristianas del norte, dejando a Irak en manos del Estado Islámico, que no forma parte de los actuales compromisos sobre Siria.

Todo lo anterior parece confirmar lo que se ha venido diciendo en los últimos años y es que el Estado Islámico es un elemento artificial, creado por ciertos intereses políticos y económicos, interesados en que al final del conflicto sirio se re-dibujen las fronteras para satisfacer a nuevas necesidades geo-políticas.

La configuración de un plan de paz para Siria que incluyera una división federal -aunque no a la manera esbozada por Uzi Rabin- se había discutido previamente en marzo en Ginebra. La idea era que el territorio mantuviera su unidad en un Estado único y entregar una mayor autonomía a entidades regionales. Los opositores armados la rechazaron porque no aceptan una división del país.

Una estructura federal controlada por los alauitas parece aún incipiente pues requeriría del visto bueno no solo de los involucrados sino de los estados del Golfo Pérsico y de Estados Unidos, bien que le pese a Rusia, que pretende ahora recobrar su pasado de potencia mundial activa.

Las nuevas conversaciones de paz, que surjan de los textos acordados esta semana, comenzaran a mediados de enero en Astana, capital de Kazajistán, con participación de Rusia y países de la región. Esta sería una diferencia importante respecto a diálogos anteriores, auspiciados por las Naciones Unidas, porque no contemplan su participación ni la de Estados Unidos, aunque, como he dicho antes Lavrov llamó a Trump a unirse a la iniciativa.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

LOS ALIADOS EUROPEOS SE PREPARAN PARA LA ERA TRUMP.








Por Mirta Balea

El presidente norteamericano Barack Obama ha llegado a territorio europeo con la misión personal de calmar a los aliados y asegurar que el nuevo mandatario Donald Trump será leal a la OTAN, algo que nadie cree. La Unión Europea ha comenzado desde este lunes a preparar su propia defensa militar ante la nueva era.


El viaje dista mucho de ser la despedida soñada por Obama porque no ha pasado el testigo a su colega demócrata Hillary Clinton y tiene el telón de fondo de un presidente republicano electo, que ha amenazado con liquidar una gran parte de los pilares que conformaron las relaciones exteriores de Estados Unidos en los últimos años. Trump ha advertido que repensará el papel de los norteamericanos en la Alianza Atlántica.


Con esto fijado en términos de seguridad internacional, el fin de la colaboración estadounidense en la paz ha puesto en solfa la propia génesis de la OTAN y Europa esta convencida que a partir del próximo enero, cuando Trump entre en posesión del cargo, deberá ser capaz de defenderse sola.


El populismo crece en Europa, pero de momento, a trancas y barrancas, el estado de bienestar pone freno a sus ansias de poder. Parece significativo que el magnate devenido a político escogiera como primera opción entrevistarse con el líder del UKIPE, el británico Nigel Farage, artesano del voto por la salida de Reino Unido de la Unión Europea o Brexit. La foto publicada es de revista del corazón, sonrisas de oreja a oreja, una puerta dorada al fondo, y solo faltó la presencia de una de las Kardashian.

Farage le estuvo apoyando toda la campaña desde Londres. Ambos tienen las mismas actitudes, buscan los mismos votos, comparten la misma  idea del aislacionismo en favor de los suyos. El gobierno de Theresa May no se siente cómodo con el modo de pensar del presidente electo de Estados Unidos y ahora debe vérselas con que Europa sitúa como su prioridad más inmediata la Seguridad ante el brexit, sobre lo que aún no hay programa.



Lo que ha planteado Trump en síntesis es que Estados Unidos paga demasiado dinero por las bases militares en países como España, Arabia Saudita, Japón, y que estos países viven de los estadounidenses. En la etapa de George Busch, se había planteado la idea de crear alianzas con aportaciones puntuales para una batallas determinadas.


Cuando Trump habla del dinero que Estados Unidos gasta en esas bases, en su mentalidad empresarial lo que ve es una carga de gastos que no es rentable y pierde de vista lo que un político no haría, observar esos emplazamientos como una forma de tener presencia militar global. Pensando como una empresa de seguridad privada, quiere cobrar por los servicios prestados.


La OTAN se creó como muro de contención contra la ex-Unión Soviética y se mantuvo como elemento básico en la política exterior norteamericana. Ahora Europa no puede confiar en su aliado de medio siglo, porque el nuevo presidente está más interesado en un entendimiento con el presidente ruso Vladimir Putin.


Resulta paradójico que las últimas jornadas de Obama como presidente en la esfera internacional sirvan o pretendan apagar los fuegos del entrante. Quien dejará el mandato en enero del 2017 se esfuerza en transmitir que, aunque las personas y los nombres cambien, hay una política que lleva muchos años en marcha y debe continuar. Lo cierto es que ni siquiera él puede sellar esta máxima sin dejar en péndulo una duda razonable.


Trump alcanzó su riqueza por exenciones fiscales, por no tributar, por ocultar ingresos, por financiar bonos basura, por estafar en sus casinos al más puro estilo del sistema y, sin embargo, 60 y más millones de norteamericanos se fiaron de él y compraron con votos su discurso. Si como las encuestas señalaban había un alto nivel de rechazo a su figura, ¿donde se metieron los 100 millones que no acudieron a votar y pudieron impedir su ascenso? La pregunta se responderá con el tiempo.


Los dogmáticos como el presidente electo de Estados Unidos tienen su caladero de votos en un sector poblacional y literalmente pescan en río revuelto, para alcanzar su cuota de poder, a veces, como en este caso, la mayor. No se puede decir que este hombre tenga una ideología definida.


Los hechos contrastados y constatados es que su perfil es de un misógino, racista, xenófobo, y su vicepresidente Pence, un creacionista, que niega la evolución y cree que hemos llegado a la tierra porque Dios nos puso aquí, a poco que te descuides nos dirá también que nos quería blancos y puros. Este hombre niega hasta que el tabaco mate, una consigna de hace años de la OMS y que se ha probado científicamente cierta.

Que Trump tuviera esa cuota de pantalla, esa capacidad para entretener a la audiencia y que lograra el financiamiento por donaciones de gran parte de su campana, es algo que debemos mencionar también. Se traduce en alimentar un determinado sistema mediático, que hace espectáculo y no da información. Sus seguidores pretenden hacer creer que el lenguaje de odio viene de sus detractores y tildan de comunista a todo el que discrepe de estas ideas porque como ocurre a veces con los terroristas el fanatismo viene del ocultamiento de una duda secreta.


Habrá que analizar en el futuro la corte que le acompañara en el gobierno y a muchos les seguirá resultando difícil calificar sus anuncios políticos de fascistas, aunque lo son en el sentido aceptado del término en pedagogía política. Si alguien con tanto poder como Trump se empeña en demonizar a determinados colectivos como los culpables de todos los males de los norteamericanos, los efectos de sus palabras tendrán consecuencias, difíciles de sobrellevar después.


Sus seguidores se apoyan en que durante los ocho años de mandato de Obama se deportaron más de dos millones de inmigrantes indocumentados, la diferencia es que el presidente no hizo de esto una bandera de lucha, no amplificó el concepto de delincuencia a estas personas, lo hizo organizadamente en cumplimiento de la ley y no se sirvió de sus acciones para incitar al odio contra el de afuera o contra el que es distinto.


La BBC ha desmentido al presidente electo sobre la cifra de latinos con antecedentes penales en Estados Unidos, que en principio Trump situó en 11 millones y que tras la campaña redujo a 3 millones. El medio británico afirma, basándose en estadísticas del Congreso norteamericano, que no pasan de 170 mil. Nada ético resulta acusar a todos los inmigrantes de violadores y delincuentes como ha hecho en una campaña plagada de mentiras y medias verdades. 

Europa tiene una enorme preocupación e incertidumbre respecto a los movimientos de Trump. Los líderes europeos son conscientes que, tanto en la economía como en la defensa, las reglas van a cambiar. Obama les ha dicho que el nuevo presidente es pragmático, que en el no pesa la ideología, y que espera que se rodee de gente buena y con intención clara de mantener las alianzas. Pero esto casa mal con la propia campaña presidencial.


Putin y Trump han hablado y durante la campaña se lanzaron guiños; desde Rusia se hackearon todos los correos electrónicos de la demócrata Hillary Clinton y sus colaboradores, según han confirmado varias agencias de inteligencia. Los hackers entraron en esos dominios por encargo del gobierno ruso. Esto nos lleva sin dificultades a conocer que Moscú influyó en el resultado electoral.


Hay un punto en el que se puede cambiar sustancialmente la política mundial con la nueva relación Washington-Moscú: Siria. Ahora los rusos, que apoyan al régimen de Bashir el-Assad, son los únicos que combaten junto a él por igual a disidentes y terroristas. Recordemos que la guerra comenzó con actos de protesta contra el régimen y fue fagocitada por los islamistas radicales. La amenaza está en que Estados Unidos se sume a esta campaña de exterminio de todos por igual, lo que sería el primer cambio estratégico de la era Trump.


El Banco Central Europeo ha alertado sobre las consecuencias negativas del proteccionismo de Trump, que tendrá un amargo coste para la economía de Estados Unidos y del mundo. En medio del Brexit, llega un señor proteccionista que pretende cargarse todos los tratados de libre comercio.


NO existe algo que podamos visualizar como el programa económico de Donald Trump, al menos no como se puede apreciar en Europa cuando llegan las elecciones y los partidos presentan sus plataformas. Todo lo que tenemos son declaraciones, que no se sabe si se van a concretar.


Los pilares de su campaña han sido echar a inmigrantes, construir el muro con México, un proteccionismo comercial y una política fiscal expansiva de aumento del gasto militar y de las infraestructuras y reducir el impuesto de sociedades y los tramos más altos de la renta.


Los tratados norteamericanos con México y Canadá vienen de los años 90 del pasado siglo y son compromisos con una seguridad jurídica difícil de pasar por alto. Europa se prepara para la política fiscal expansiva, que afectará los países más endeudados al traducirse en una subida de tipos de interés. Esto llevará a un mayor endeudamiento y Estados Unidos tiene una deuda que se come un 110% del PIB.


Una anécdota curiosa de última hora es que el presidente electo ha preguntado a la Casa Blanca si sus hijos mayores de edad -muy activos en su campaña y supuestos futuros managers de sus negocios- pueden tener acceso a documentos sensibles de la seguridad nacional, la cia y otros servicios de inteligencia, que manejan unos pocos.


Como mínimo resulta ínsólita la pregunta, para no decir que todo el objetivo es irregular y no se haya justificado. Nadie sabe como será el gabinete del nuevo presidente, ni si alguno de sus hijos formará parte de este. Pero, aún así, se sabe que a este tipo de documentación acceden muy pocos mandos por razones obvias.


El discurso de Trump diciendo poco menos que los musulmanes ni siquiera denunciaban a los terroristas cuando los veían a su alrededor está teniendo consecuencias contabilizadas. El FBI ha dado a conocer datos estadísticos muy sugerentes en cuanto a que las palabras siempre tienen un coste. Las estadísticas de crímenes de odio, que incluyen el racismo, sufrieron un incremento en 2015, período estrechamente relacionado con las primarias del Partido Republicano y con la retórica más dura. Frente a pesos pesados como Jeb Bush, Marco Rubio o Ted Cruz, que contaban además con el resuelto apoyo del establishment republicano, muy pocos lo veían imponerse y, sin embargo, redujo a sus adversarios a cenizas.


Los ataques a musulmanes subieron el 67%, no importa el tiempo que lleven viviendo en Estados Unidos, ni si se han integrado o no. Los crímenes de odio contra otras razas han crecido un 7%, que es mucho también, y en las escuelas y universidades se conoce de hechos reprobables contra las minorías por parte de los vencedores.


Entre las entidades que han dado apoyo público al presidente electo está el KKK y los jerarcas de la Asociación del Rifle. El líder del autodenominado Partido Nazi de Estados Unidos, Rocky Suhayda, ha dicho que la nueva etapa abre "una oportunidad real".


El fenómeno Trump estuvo precedido en 2010 por el del Tea Party. La irrupción del multimillonario no ha hecho más que prolongarlo y constituye una revolución electoral, que ningún analista supo prever. La vieja bicefalia entre demócratas y republicanos para pervivir, que se ha convertido en seísmo por la victoria de un candidato heterodoxo. Su estilo directo, populachero, y su mensaje maniqueo y reduccionista, apelando a los bajos instintos de ciertos sectores de la sociedad, le ha conferido un carácter de autenticidad a ojos del sector más decepcionado del electorado de la derecha.

Muchos electores irritados por lo «políticamente correcto»,  creen que ya no se puede decir lo que se piensa so pena de ser acusado de racista, así que la «palabra libre» de Trump sobre los latinos, los inmigrantes o los musulmanes es percibida como un auténtico desahogo. Lo peor es que el apoyo viene muchas veces de latinos o musulmanes inmigrantes, que entraron en otras épocas y se han asentado y conseguido la nacionalidad.


Trump no es un antisistema, ni obviamente un revolucionario. Censura a los políticos y por ende al modelo que los acuna, y su discurso es emocional, apela a los instintos, a las tripas, no a lo cerebral, ni a la razón. Habla para esa parte del electorado en la que ha empezado a cundir el desánimo y el descontento.


Lo que está ocurriendo en Estados Unidos y en Europa es que ciertos grupos, a los que muchos llaman populistas, con un alto grado de demagogia porque engañan prometiendo resolver problemas complejos a la mayor brevedad como ha sido el caso de Trump, pretenden derogar la democracia liberal. En eso me apunto a la frase de Churchill de que la democracia es el peor gobierno posible a excepción de los demás.


Todo lo que está ocurriendo se parece mucho al movimiento que precedió a hechos luctuosos del siglo XX. Los líderes de entonces apelaban a derogar la política, porque sin ésta no hay democracia, y sin democracia pueden hacer lo que quieran.

jueves, 20 de octubre de 2016

La ONU advierte de una próxima convulsión en la crisis.

Lagarde - FMI

Por Mirta Balea

Naciones Unidas alerta sobre un tercer episodio sísmico en la crisis económica y financiera mundial, que traerá históricos incumplimientos de la deuda. La advertencia está contenida en detalle en la declaración final de su Conferencia sobre Comercio y Desarrollo.

Algunos economistas creen que esto tendrá como colofón un nuevo acuerdo mundial, al estilo de Bretton Woods, que finalizará con esas políticas. La crisis empezó a finales del 2007 con las hipotecas en Estados Unidos y se extendió a los mercados de deuda de Europa. Ahora está en camino de provocar el derrumbamiento de las economías emergentes. 


El mundo se ha vuelto muy pequeño gracias a las redes sociales y al desarrollo tecnológico y esto hace que economías emergentes, con ingresos medios, como Tailandia, Malasia o China hayan pasado por alto la fase de desarrollo de la infraestructura y los sistemas financieros necesarios, en un afán por convertirse a velocidad de crucero en estados especulativos, al modo occidental.

Durante esta crisis, se han monetizado los certificados de depósito, lo que ha puesto fin a los ahorros y los préstamos. Esta práctica llevó a más de mil banqueros a la cárcel. Las leyes se cambiaron para que todo lo ocurrido dejara de ser ilegal y esto generó el caldo de cultivo de las hipotecas basuras y el episodio en el que entraremos con celeridad.

Con la deuda y el apalancamiento, se ha pretendido aplicar el modelo de economías consolidadas a estructuras aún tambaleantes. Eso se debe a lo barato que resulta acceder a los créditos, que los bancos han rebajado hasta el cero por ciento. 


Dejando de lado las economías occidentales, las emergentes, según la declaración de la Conferencia de la ONU, presenten 25 mil millones de dólares en deuda corporativa. Gran parte de este dinero se ha empleado en sectores cíclicos, basados en la renta y con importancia estratégica limitada a la hora de la recuperación económica.

La recomendación de los economistas se basa justamente en hacer todo lo contrario de lo que los gobiernos han venido haciendo hasta ahora. La relación de países en desarrollo con la deuda y la renta impagadas es elevadísima y esto acarrea un sisma tremendo, que muchos países lo sufren en forma de desindustrialización prematura.


Lo que sugiere la conferencia es una supresión de la globalización y del neoliberalismo, que los gobiernos no desean acometer. La Unión Europea ha hecho su declaración de principios de continuar las políticas probadamente obsoletas.

Las emergentes se han convertido en gigantes que cuando estalle de nuevo la crisis quedarán reducidas a cenizas. Vivimos una era en que la ingeniería financiera, unida a las políticas de los bancos centrales, y de bancos "cleptócratas" -como se les ha calificado- ha acabado con los jubileos de la deuda.


La ONU culpa a la supremacía de los accionistas y a las finanzas del mercado liberal de la rigurosa austeridad fiscal, que ha privado a la economía mundial de la demanda necesaria. Esta es la razón tras la propuesta de desterrar la ideología neoliberal y lanzar un nuevo pacto con fuertes inversiones en sectores estratégicos. Esto supone abogar por el retorno del estado del desarrollo con una potente política industrial, apoyada en estrictos controles sobre los flujos de capital.


En países como los latinoamericanos, encontramos que los gráficos sobre inversión y beneficios muestran una línea muy alta en beneficios y otra muy baja en inversiones. En los años 80 del pasado siglo, las inversiones representaban un porcentaje de la economía en consonancia con la productividad mayor que los beneficios. Ahora lo único que se hace con la economía es saquearla adoptando el modelo de capital privado.



La Conferencia insiste en que si los legisladores no logran mitigar las consecuencias negativas de las descontroladas fuerzas del mercado internacional una vuelta al proteccionismo podría desencadenar una espiral descendente que resultaría perjudicial para todo el mundo.  


Esto es lo que viene ocurriendo en Reino Unido desde el brexit. El gobierno dice que quiere abrirse al mundo para hacer negocios con todos, pero pone fin a su relación con la UE, su mayor socio comercial. La práctica ha reflejado un cierre de fronteras al comercio y a la inmigración, por lo tanto al crecimiento.

La mentalidad empresarial mediocre de momento es recomprar las acciones y extraer los beneficios, no los reinvierten en capacidad productiva, empleo o crecimiento auto-sostenible, como han hecho notar los economistas de la ONU.

viernes, 24 de junio de 2016

REINO UNIDOS DICE BYE BYE A EUROPA



Por Mirta Balea

Reino Unido ha dado un portazo a la Unión Europea al decidir separarse del club que contribuyó a construir hace más de 40 años.

El primer ministro británico David Cameron había abierto en febrero pasado la Caja de Pandora cuando presentó en Bruselas el hecho consumado del referendo conocido como Brexit y prometió que trabajaría porque Reino Unido se quedara en la UE. Era la reacción de un político que proponía soluciones ficticias a problemas muy reales.

La excepcionalidad británica, que ha regido este largo matrimonio, se consolidó de nuevo en menos de 40 horas con un acuerdo por el que Londres consolidaba su estatuto especial. Ningún país ha acumulado tantas excepciones en Europa.

Los socios ofrecieron a Cameron, a cambio de su publicidad porque Reino Unido se mantuviera dentro de la UE, concesiones que dinamitaron los principios fundamentales por los que se ha regido hasta ahora: discriminar a los trabajadores en función de su pasaporte para intentar limitar la inmigración.

Cameron ha cargado contra Bruselas en los últimos cinco años poniendo palos en la rueda de la integración, sembrando discordia entre los líderes e instituciones en medio de la mayor crisis económica y política y de refugiados de los últimos tiempos. No veo cómo podría convencer a sus seguidores de que votaran por la permanencia, lo que me parece es que con el brexit quemó toda posibilidad de entendimiento.

El acuerdo del pasado febrero quedaría en si mismo destruido -según una cláusula- si la decisión de los británicos fuera salir , como así ha sido este jueves, y que este proceso sería automático, lo que resulta lo más aconsejable.

Cameron ha dicho esta mañana que seguirá en su puesto hasta octubre cuando otro miembro del Partido Conservador asumirá sus funciones para llevar adelante el proceso de salida que puede durar dos años. Se habla de que el nuevo ocupante de Downing Street podría ser Boris Johnson un euroescéptico visceral como más de la mitad del partido Conservador o Tori.

Las cifras reflejan que los jóvenes (73 %) votaron permanecer en la UE, lo mismo que las ciudades principales, como Londres, en donde se registró un 60 % de votos por la permanencia, un poco más se registró en Escocia, Irlanda del Norte y norte de Gales. Fueron las zonas rurales y los mayores de 65 los factores que inclinaron la balanza hasta un 52% de favorables a salir. El margen es pequeño, pero suficiente para una decisión.

Si desgranamos el voto en cuanto a valores políticos e ideológicos, vemos que el 59% de los conservadores y el 90% de los populistas, tanto de izquierda como de derecha, votaron salir de la UE. Los europeístas se pueden dividir entre demócratas liberales y laboristas con el 75 y el 69%, respectivamente.


Si algo se impone tras esta ruptura británica, aunque podría denominarse mejor inglesa, es que la salida deberá ser rápida. No parece necesario agotar los dos años preceptivos considerados en los tratados de la Unión. Otra cuestión es que el divorcio sea amistoso para que ninguna de las partes se haga daño.

La UE quedó establecida mediante Tratado en 1993 sobre tres pilares pre-existentes: Comunidad Europea del Carbón y el Acero, Comunidad Europea de Energía Atómica y Comunidad Económica Europea, a la que se le sumaron  la política exterior y la cooperación judicial y policial.

Cuando las bases que le dieron vida fueron establecidas, los países fundadores: Alemania, Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo y Países Bajos habían salido de dos guerras mundiales, que le habían debilitado económica y políticamente, y necesitaban desesperadamente la paz y la estabilidad para renovar el comercio e invertir en derechos humanos. Pero desde entonces se han registrado en el mundo muchos cambios, que han afectado a los propósitos originales del proyecto de integración.

El expresidente español Felipe González lo dijo con claridad meridiana esta mañana: Cameron incendió su casa y quiso salvar los muebles y se ha quedado sin casa y sin muebles. Pasará a la historia como el líder que, a pesar de mostrarse como un europeísta convencido, sacó a su país de la UE y apretó el botón del riesgo.

Cameron abdicó de sus responsabilidades al convocar el referendo. Hizo dejación de sus funciones políticas y traspasó a los británicos la solución de un problema que debía resolver él y nadie más que él. La democracia participativa está bien, pero no debe sustituir a la democracia representativa. Los referendos deben ser excepcionales y tasados.

Cameron ha conseguido por segunda vez, en menos de dos años, dividir al país. La primera fue con el referendo sobre la independencia de Escocia, que ganó por los pelos. Quizás pensó que el brexit tendría iguales resultados. La situación sobrevenida le pega un bofetón a la sociedad comunitaria europea y la libra esterlina se desplomó a niveles de 1985.

La Unión Europea figura en el plano mundial como un bloque económico importante y lo seguirá siendo a pesar de la salida de la segunda economía del grupo. A partir de ahora deberá proteger mucho más la libre circulación de ciudadanos, de mercancías y de servicios y sobre todo redefinir el proyecto, defenderlo, y no solo en lo económico.

El Reino Unido se las verá con un competidor fuerte en Europa, que encajará el golpe de la ruptura con mayor o menor rapidez, y por eso desde la gran isla se llama a otros estados del Club de los 27 a irse también. A algunos no parece necesario agitarlos mucho, son los casos de  Holanda, Dinamarca y Hungría. Se mire como se mire por algunos, la integración ha sido el proyecto de mayor trascendencia histórica, el mayor espacio de paz y libertad de la humanidad desde la II Guerra Mundial. 

Hay que decir que dentro de las fronteras  británicas, Escocia e Irlanda del Norte abogan por un referendo que les permita permanecer en la UE como estados independientes. Esto será en el futuro un nuevo dolor de cabeza para el partido de Cameron.

Con esto en mente, la cumbre de los 27, los próximos 28 y 29 de junio, debería abordar la necesidad de dar un nuevo impulso al proyecto de unión para que el desencanto no prime sobre los valores construidos durante estas décadas. Esta es una oportunidad de cambiar para mejor. Europa debe continuar siendo relevante en un concierto en el que se estrenan en la lucha por los mercados otras fuerzas económicas emergentes.

El denominador común de los estados que desean salir de la UE es que ven su riqueza como algo estrictamente del esfuerzo de sus países y que tienen por que compartir con otros por un bien común, al dar preferencia a sus intereses locales, en un mundo cada vez más globalizado, en el que las luces largas tienen que estar permanentemente encendidas, entran en el salón del maquillaje. Lo que se impone es no crear un problema inexistente porque luego no habrá manera de gestionar. 

El Banco Central Europeo tiene intenciones de cumplir su compromiso de vigilancia de los mercados y ha decidido suministrar liquidez adicional a sus miembros ante la situación surgida por la salida del Reino Unido. Por la misma razón, el Banco de Inglaterra ha dado un paso similar para favorecer las finanzas internas.

El sistema bancario resulta siempre el mas defenestrado en tsunamis financieros como el que vive hoy la bolsa, que ha caído con mucha velocidad, aunque los especialistas señalan que en pocos días se calmará.

Es la reacción de pánico propia del primer día, siempre brusca. Los inversores se van al dinero seguro, el bono alemán, y al dólar como moneda refugio. De ahí que repunten las primas de riesgo periféricas y el IBEX 35 como lo hizo en 1997 y 2008 caiga en un 11%. Este índice lo conforman en su mayoría bancos, como los trasatlánticos BBVA y Santander, que oscilan entre un 16  un 20% de pérdida. Contrario a lo que ocurre en la bolsa británica, en la que priman las empresas de minería y petróleo.

Hay un movimiento de sosiego de parte de los distintos líderes europeos ante este punto de inflexión en el proyecto común que, sin embargo, no acaba de calmar a los ciudadanos. Todos saben que el talón de Aquiles han sido las fuertes oleadas de inmigrantes, en su mayoría sirios, de los últimos meses. Un problema que Bruselas cometió el error de encerrarlo en las fronteras turcas, como si se tratara de aislar un virus.

Para quitarse de encima su responsabilidad jurídica y humanitaria de proteger a toda esta gente, prometió al gobierno de Ankara que si aceptaba quedárselos, Turquía, un país musulmán y que limita con Siria, entraría a formar parte del Club de los 27. Nadie siente lástima ni se preocupa por gente que no conoce y los ciudadanos, incluso los más progresistas, se sintieron aliviados momentáneamente con la medida.

El presidente español en funciones Mariano Rajoy ha sido de los primeros líderes europeos en hacer  hoy una valoración del brexit en cuanto a lo que puede afectar a su país. Ha pedido serenidad y tranquilidad argumentando que están cubiertas las necesidades financieras porque el sistema está saneado y las cuentas se han equilibrado.