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domingo, 29 de marzo de 2015

Arabia Saudita y su geopolítica regional en Yemen

Los houthis llegan ya hasta el Mar Rojo


Por Mirta Balea

Ante la Liga Árabe, el huído presidente de Yemen, Abdrabbo Mansur Hadi, exigió con palabras altisonantes que se mantenga la operación militar, encabezada por Arabia Saudita, para desalojar a los rebeldes houti.

La coalición de 10 países del Golfo y la península árabe contra las fuerzas rebeldes resulta ser, para el presidente Hadi, la única manera de regresar a su puesto, abandonado voluntariamente cuando sus opositores houti amenazaron a Aden, la más importante ciudad del país.

Con anterioridad, habían conquistado la capital, Sana'a, marchando desde su tradicional bastión en la noroccidental provincia de Sa'dah.

El rey saudí Salman Ibn Bin Abdel Aziz, durante su estancia en Sharm el Sheik, Egipto - donde tuvo lugar el día 28 la cumbre árabe-, aseguró que la operación militar Tormenta decisiva continuará hasta que Yemen se convierta en un país "estable y seguro".

Resulta difícil optar por apoyar desde afuera, dada la escasez de información, a los participantes en la Tormenta decisiva o a los rebeldes houti, aunque Estados Unidos lo ha hecho ya a favor de su aliado suní en la zona para que Hadi pueda retornar.

La ofensiva militar desatada por los rebeldes en la conquista de Aden se ha visto por Arabia Saudita como una amenaza a su seguridad. El argumento legal para intervenir se apoya en la solicitud "expresa" de Hadi tras volar a Riad en busca de refugio.

La nueva jefatura saudita - tras la muerte del rey Abdullah-, ha centrado su política en gestionar tensiones regionales con el fin de preservar la legitimidad de la monarquía de Riad y su control del mundo musulmán (en un 90 por ciento suní) por tener en su territorio los lugares sagrados de Meca y Medina.

Las acciones de la coalición han envuelto a Yemen en un caos, que amenaza a todo Oriente Medio, y ahora se pretende, como sugirió el presidente egipcio en la cumbre árabe, crear una fuerza conjunta para invadir al país por tierra. 

Si esto ocurre -como parece probable que así sea-, los rebeldes perderán la partida porque el ejército egipcio está mejor preparado y tiene una excelente organización desde siempre con la ayuda financiera y en armamentos de Estados Unidos.

Fue el ejército egipcio el que dio el golpe de estado al presidente legítimo del país Mohamed al Musri cuando este se desvió de los parámetros constitucionales para intentar implantar la sharia en el país.

Visto en proporción, en ambos casos se ha conculcado el poder de un presidente, en Egipto como en Yemen, solo que en este último caso Hadi habría sido designado a dedo por las monarquías del Golfo y los houti deseaban un acuerdo para que retuviera el poder. Fue el propio mandatario quien decidió marcharse y su gabinete renunció en pleno, el pasado día 27, cuando resultaba inminente la intervención de la coalición militar.

El apoyo norteamericano al gobierno de Hadi, según el Pentágono, se basa en contrarrestar la presencia en la zona y, en Yemen en particular, de la muy temida y poderosa Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA), filial de la conocida Base.

A los houti se les considera parte de la insurgencia chiíta en la zona. Su origen se remonta a los años 90 del pasado siglo con la formación del grupo de Jóvenes Creyentes o Shabab al-Mumanim.Tras el asesinato de su líder Hussein al-Houthi, pasaron a llamarse simplemente houti en su honor. 

Las principales tribus en el norte de Yemen son hashid y bakil, seguidoras ideológicas del califato zaydi, que imperó en la zona durante mucho tiempo. Los hashid apoyaban al ex-presidente Saleh, un zaydi. De facto, fue la estructura tribal la que le proporcionó la legitimidad necesaria para mantenerse doce años en el poder cuando no era más que un dictador. 

Los houti abrazan la ideología  zaydi del islam chiíta, dominante durante siglos en Yemen, pero desbancada en los años 60 del pasado siglo por una guerra civil. Los rebeldes han dicho no estar interesados en un nuevo califato zaydi.

La primavera árabe y la salida del presidente Saleh por las protestas del 2010 le posibilitó al movimiento de los Jóvenes Creyentes asumir el control de la región noroccidental yemenita. Su mas reciente ofensiva les ha llevado a controlar Sana'a en 2014 y amenazar Aden.

La población parecía verlos como los únicos capaces de acabar con la corrupción de la élites, pero la ofensiva saudi puede haber cambiado estas emociones porque nadie quiere enfrentarse a tan poderoso enemigo.

Amenazar Adén fue la gota que colmó el vaso de la paciencia saudí. Su conquista supondría el control del canal de Suez, anexo a la península egipcia del Sinaí, en el Mar Rojo. Esa vía artificial inaugurada en 1869 aportó gran crecimiento a la zona y resulta el atajo preferido para el comercio entre Europa y el sur de Asia.

Hadi desde que asumió la presidencia por un acuerdo del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) en 2012 ha fallado en controlar una variedad de problemas, desde el movimiento separatista en el sur, la creciente amenaza de la AQPA y la lealtad a Saleh de muchos oficiales del ejército.

Los houti, previendo una intervención de Arabia Saudita y otros países árabes en la situación interna y sabiendo que los chiitas son solo un 46,9 por ciento de la población yemení, ofrecieron a Hadi compartir el poder mediante un acuerdo, pero este declaró el punto muerto en las negociaciones antes de saltar a Riad.

Los houti combaten a los diferenciados islah o suníes porque desde la reunificación en 1990 de las Repúblicas Arabe de Yemen y Democrática Popular de Yemen y a pesar de ser Saleh un zaydi, esta rama del islam perdió jerarquía y privilegios.

Con el estatuto surgido tras los levantamientos del 2011, en los que participaron para hacerse más fuertes en las esferas del gobierno sin lograrlo y el acuerdo impulsado por el CCG, los houti se sintieron marginados, sobre todo en las manos incompetentes de Hadi.

La coalición liderada por Arabia Saudita para sacar a los houti y restituir el poder de Hadi se parece mucho a un bloque suní para mantener la hegemonía en la zona frente a Irán, de ahí que el papel de este último país en el apoyo a los rebeldes yemeníes se haya inflado en cierta medida. En Yemen, estamos en presencia de una guerra civil y poco más.

La prensa afirma que los rebeldes yemeníes, como otros en Líbano e Iraq, han sido entrenados por la fuerza Qud de Irán y que este país les financia y les proporciona armamento. Las autoridades de Teherán han clamado desde el sábado, cuando se han intensificado los ataques, por un alto al fuego. Los houtis puede que no les sean tan útiles como todos quieren creer. 


La prensa en la zona apunta que Irán no solo les ha entrenado, sino que les ayuda con dinero y armas, y esto da combustible a la coalición para hablar de que no permitirán la chiízación de la zona, palabras que están en boca también de los líderes del Estado Islámico.

Un recuento de la situación publicado ayer por el The Washington Post apunta como causas del caos al movimiento secesionista en el sur, la relocalización de la AQPA desde Arabia Saudita a Yemen; el  levantamiento popular que duró once meses; la fractura dentro de las fuerzas armadas en las que hay oficiales aún leales a Saleh; la infructuosa búsqueda de acuerdos de paz entre las partes; la escalada de los ataques con drones de parte de Estados Unidos y la fracasada Conferencia Nacional para el Dialógo.

Yemen es de los países más pobres entre los árabes, a pesar de las grandes cantidades de gas natural en su subsuelo, pero forma parte de la geopolítica saudí en el área.

La política norteamericana de apoyo a la coalición saudi-dependiente muestra su clara inclinación por el bloque sunita en este caso. En Iraq y Siria, la lealtad va por otro lado. En ambos casos, Teherán apoya a los rebeldes y aunque no se diga expresamente, cualquier apoyo se decanta por los chiitas. 

Hay que tomar nota también del interés de la Administración Obama por lograr un acuerdo con Iran sobre su programa nuclear, que permitiría levantar las sanciones a Teheran. Y esto alarma a sus aliados Arabia Saudita e Israel, pero no parece importarle a Washington.

De lo que no se han ocupado es de lograr un modelo nuevo emergente de la primavera árabe, en vez de arraigar a jugadores locales y potencias regionales, interesadas en combatir aquello que no les convenga. 

El socio en Yemen ha colapsado y Estados Unidos intenta apuntalarlo aliándose con el bloque suní. En esta estrategia, ¿dónde calza el acuerdo nuclear con Irán?

Hay un vacío de poder en la región y nada apunta a que los actores, sean estados, como Arabia Saudita, o movimientos como el Estado Islámico o los houti, pretendan construir algo útil, duradero, novedoso o siquiera conveniente para los árabes como sociedad. 

consultar; http://lasnoticiasdemirta.blogspot.com.es/p/blog-page.html

sábado, 7 de febrero de 2015

La crisis en Ucrania tiene visos de guerra civil





Por Mirta Balea


Una verdad tan aceptada por la mayoría de las naciones en el mundo como resulta ser el derecho a defender el territorio nacional de ataques externos se ha pasado por alto en el caso de Ucrania y no solo por lo de Crimea.

Lo que se ha venido haciendo pasar por una crisis interna, la sublevación de la zona oriental fronteriza con Rusia, ha ido complicándose con las acciones del presidente Vladimir Putin, quien ha enviado tropas, tanques, misiles y otros artefactos bélicos como apoyo abierto a los rebeldes, lo que les ha permitido hacerse fuertes.

Es una tácita declaración de guerra de Rusia en las mismas narices de Occidente o más específico, de Europa, y todo porque Putin se vio frustrado en sus intentos de captar a Ucrania para una suerte de federación de estados y resucitar con otro nombre a la desaparecida URSS, lo que ha sido su sueño desde el primer día en que se desmembró, y así, agazapado, ha estado esperando su oportunidad.

Resulta importante también que ha declarado muchas veces estar en desacuerdo con que Ucrania entre a formar parte de la OTAN y de la Unión Europea y se niega a aceptar como válidas las sanciones internacionales que le fueron impuestas por la descarada anexión de Crimea.

Y de momento le va saliendo bien todo el plan.

El poderoso eje franco-aleman ha decidido mover ficha a favor de Rusia y le tiende la mano en una negociación de "paz" y lo hace visitando al zar en su propia casa con la visita a Moscú de la canciller alemana Angela Merkel y el presidente francés Francois Hollande.

Los dos pesos pesado han discutido con el presidente ruso una serie de medidas para evitar la guerra, que Europa o, al menos una importante parte de ella, consideran "factibles" para evitar que se extienda la guerra que no desea librar en ningún terreno por Ucrania.

Uno de los elementos del plan en discusión es aceptar lo que Putin quiere, que Ucrania no pertenezca a la OTAN.

Buena foto para la historia de las relaciones de la UE con Rusia. Mala para el alto al fuego de septiembre pasado ignorado por los rebeldes y del que se burló la misma Rusia con la reanudación de los ataques y la consecuentes bajas civiles.












Esto movió a Estados Unidos a considerar seriamente la entrega de armas defensivas por 3.000 millones de dólares al gobierno de Kiev, un paso que hizo temblar los salones de Bruselas y obligó a Merkel y a Hollande a intentar apagar el fuego.

Habría que precisar que no resulta frecuente que dos pesos pesados emprendan una misión conjunta de esta naturaleza. Menos aún, que este periplo, que ante les llevó también a Kiev, coincida con un viaje del secretario norteamericano de Estado, John Kerry, por Ucrania.

Los ministros de Defensa de la OTAN se reunieron el jueves en Bruselas par aprobar una fuerza de despliegue rápido de 5.000 hombres con la vista puesta en una posible- y más que probable- nueva acción expansionista de Moscú, que podría afectar a países miembros como Estonia, Letonia, Lituania, Polonia y Rumania. 

En fin, ninguna nación del antiguo eje soviético estaría a salvo de Putin, que nunca digirió el desmembramiento de la URSS ni su desaparición y desea con su fuerte y henchido corazón rojo volver a reunir a la familia.

Las autoproclamadas repúblicas de Donetsk o Luhanski, en el este del territorio ruteno, no son el punto final del expansionismo ruso, a pesar de las sanciones que debilitan mucho su economía y en menos de un año han hecho caer el rublo en un 40% de su valor.

El periplo diplomático de Merkel y Hollande podría caer en saco roto, algo que los pesimistas piensan, entonces habría que preguntarse hasta donde llegaría el compromiso internacional para "acabar con el derramamiento de sangre" en Ucrania como lo califican en Occidente.

Estados Unidos ha prometido el envío de armas, pero Merkel viajará a Washington para impedirlo exponiendo los acuerdos -de los que no hablan ni Moscú ni Bruselas- que pudieran haberse alcanzado con esta gestión diplomática de última hora.

El Pentágono ha filtrado un informe sobre el supuesto síndrome de asperger (una forma de autismo), que aqueja a Putin. Se dice que afecta su capacidad para tomar decisiones y le obliga, como compensación a ese desorden, a ejercer el control extremo, lo que parece quedar reflejado en su manera autoritaria de gobernar.

Kerry ha dicho que Occidente no puede cerrar los ojos ante la entrada en Ucrania de tanques por la frontera rusa, de rusos en uniforme sin signos de identificación, de misiles y los sistemas de radar para los rebeldes.

Hay que recordar que esta fue la táctica empleada para hacerse con Crimea y hasta el momento, salvo las sanciones -que no parecen hacer mella en la determinación de Putin ni en el afecto que siente su pueblo por él- nada se ha hecho por devolver el territorio a Ucrania, ni de forma implícita y menos explícita.

Esto ha hecho creer al "aspergiano" Putin que seguirá saliéndose con la suya, como hasta ahora.

martes, 27 de enero de 2015

Grecia desafía a Bruselas

Elecciones en Grecia







Por Mirta Balea

La holgada victoria de la coalición de izquierda Syriza en las elecciones de Grecia este domingo lanza una onda expansiva a la zona euro y en especial a España y Portugal en año de elecciones.

La formación de Alexis Tsipras casi roza la mayoría absoluta en la Asamblea en un triunfo vaticinado por las encuestas. Desde hace muchas décadas no se daba el caso de que un partido de izquierdas, nacido fuera de la tradición socialdemócrata europea, ganara unas legislativas.

La subida vertiginosa de Syriza tiene su génesis en los cuatro años de duros recortes salariales y ajustes en la zona periférica del euro y muy en especial en Grecia, donde el gobernante partido Nueva Democracia y los socialdemócratas del PASOK se confabularon para llevarlos adelante a sangre y fuego. Nadie tiene dudas de que esto se ha percibido desde la calle como una injusticia.

El partido Nueva Democracia, de Andoni Samaras, ha quedado a siete puntos del triunfador y los socialdemocrátas del PASOK han caído noqueados por los resultados. Así, puede decirse, que el centroizquierda ha sido agujereado por la diana ciudadana.

Lo que preocupa a algunos analistas es que Aurora Dorada se instalara como tercera fuerza del país. Sus principales dirigentes están en la cárcel por asesinato y forma parte de la combativa y muy visible ola neofacista resurgida también con la crisis.

Grecia es un país que, a pesar de los ajustes económicos recetados por Bruselas, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional (identificados en Europa como la troika), sigue observando un aumento de su deuda, que se come el 175% del PIB, de la pobreza con el acelerado aumento de la desigualdad que, en números, se traduce en que un uno por ciento de la población dispone del 56% de la riqueza nacional (antes de la crisis era poco más de un 48%, que ya era alto), además del paro que pronto sobrepasará un 26%.

Estos son los números, fríos. Lo caliente, el meollo del problema, es que la gente no tiene ni para comer o pagar la calefacción y muchos han perdido su casa por no poder continuar pagando. Estas personas nada tienen que perder y necesitan creer que habrá un futuro, en Syriza.

La Unión Europea envió a algunos emisarios a conversar con Tsipras, cuando ya se conocía que vencería, para informarse de primera mano sobre sus metas de gobierno. Ahora se preparan todos para una dura negociación sobre la deuda griega.

Aunque Bruselas ha mostrado su voluntad de prorrogar el actual rescate y estudiar posibles medidas de moderación para la deuda griega, que vence en seis meses, la sacudida política del domingo coloca un signo de interrogación sobre quien cederá, porque alguno tendrá que hacerlo y no parece que Tsipras esté dispuesto.

Lo que el Directorio de Bruselas quiere evitar de verdad es el ejemplo de Syriza para el sur europeo e intentar reconducir los intereses del nuevo gobierno griego hacia un camino menos radical que el anunciado por la campaña electoral.

La preocupación por Europa ha estado presente en la reunión de los jefes de las principales empresas internacionales que lleva por nombre Foro de Davos. Allí, con los Alpes como fondo, el mismo miércoles, cuando se iniciaron las sesiones, el FMI rebajó sus previsiones para 2015 y luego no han dejado de debatir sobre la situación de Grecia y el estancamiento europeo.

El primer reto para el gobierno de Syriza y Bruselas en su próximo combate cuerpo a cuerpo será el vencimiento de la deuda de 6,600 millones de euros con el trasfondo del malestar social constatado y constable en el resto de los países del sur de Europa.

Syriza es europeísta, al contrario que el exaltado Movimiento 5 Estrellas del italiano Beppe Grillo o el Frente Nacional francés. Así que, la victoria de esta izquierda, un sujeto político de nuevo tipo, resulta preocupante para la jerarquía europea.


La victoria de la formación del nuevo Primer Ministro griego Tsipras hay que verla más como una rara ironía del destino y una consecuencia de la crisis cuyo desarrollo repercutirá y mucho en el resto del entramado europeo.

Sobre todo porque el recién estrenado gobernante ha advertido desde Atenas que no negociará con representantes de la troika, sino directamente con los gobiernos europeos y la Comisión.

martes, 13 de enero de 2015

Las diferencias entre seguridad y libertad

Primeras imágenes de Mahoma tras los atentados de Paris. Desde Australia


Por Mirta Balea

La Europa pos atentados yihadistas en Paris se mueve ahora en la resaca dejada por hechos tan luctuosos que han puesto una vez más en solfa las libertades garantizadas por el Estado derecho y la necesidad de proteger a los ciudadanos del terrorismo global. 

La mayor manifestación que ha conocido Francia en los últimos años -al menos para los que vemos el decursar de la historia desde una edad en que la juventud ha pasado a formar parte de un pasado lejano-, quedó blindada el mismo domingo de su realización con casi cuatro mil efectivos entre policías y ejército. Aun hoy, este despliegue continúa y se planea prolongarlo sin fecha límite.

La oportunidad disfrutada por la sociedad francesa y sus invitados de marchar contra el terror y por la libertad parecía reafirmar la unidad nacional contra el abatimiento y la indolencia. Esta es sin dudas una consecuencia positiva de los atentados contra el semanario satírico Charlie y una tienda de comida judía con resultado de 17 muertos.

Ahora toca la reflexión sobre lo ocurrido. El terrorismo tiene eso, mueve a la gente a hacerse preguntas sobre cómo el Estado de derecho podrá encajar su enfrentamiento a delitos cuya prevención y enjuiciamiento no están previstos y quitar de la mente de la gente que la República tiene flancos débiles.

El camino es pernicioso. La sociedad pasa a preguntarse como compatibilizar la vivencia de la fe religiosa y los valores democráticos, sin que esto suponga dejar de ser un país plural y pluralista. Esos llamados por algunos sectores de la derecha ultranacionalista europea para marchar contra los musulmanes en los próximos días resultan tan descabellados como la acción de los radicales. Son dos garbanzos de la misma simiente.

Estuve muy de acuerdo con que el presidente francés Francois Hollande desistiera de invitar a la manifestación a Marie Le Penn, jefa del Frente Nacional, islamófobo, antisemita, porque sus valores nada tienen que ver con la manifestación del domingo pasado.

Los ministros del Interior de una docena de países aprovecharon las primeras horas antes de la manifestación para tener un primer contacto y averiguar cómo pueden aumentarse los niveles de seguridad. Porque los mortíferos atentados de Paris, resultan un indicativo de que todo puede ir a peor.

Ahora, los países se enfrentan a dos líneas de actuación. La que tiene que ver con la persecusión tradicional del crimen o incluso la novedad de hace unos años de controlar los movimientos y la financiación de los yihadistas y la parte que vela por la actuación preventiva. En esta última, habrá que tener en cuenta a Internet.

La red es un espacio abierto y debe seguir siéndolo, pero ninguna organización política, religiosa o de cualquier tipo tiene derecho a utilizarla para difundir el odio o incitar a la violencia, como si la virtualidad vacunara contra las leyes por las que serían en tal caso enjuiciados y sentenciados en el territorio nacional. 


Hay que distinguir, ahora que todos se llaman Charlie, lo que significa la libertad de expresión y el respeto a las personas y a sus ideas. Los periodistas, más que nadie, deben distinguir entre crítica e insulto. Una sátira inteligente siempre es bienvenida frente al chiste de mal gusto.

Si analizo algunas viñetas de Charlie, tengo que reconocer que no está entre mis lecturas favoritas, pero esto no justifica la muerte de 12 personas de su plantel porque la libertad de expresión es uno de los valores que debemos defender con uñas y dientes.

Tengo por norma al leer una publicación, saber qué aporta, qué valores defiende o, aun cuando no esté de acuerdo con algunas de sus ideas, respeto el contenido. El atentado no hará que me interese más por los contenidos de Charlie, pero sí, que defienda su derecho a expresarlos.

Cómo se canalizará el mensaje lanzado por la sociedad civil el domingo último es algo que veremos en los próximos meses. Francia, de momento, sigue en su enorme despliegue de seguridad.

Espero que el miedo en el que pesca Le Penn y otros, no se apodere del ambiente de convivencia, un crisol distintivo de la sociedad francesa.

El Papa católico Francisco denunció con claridad a "los esclavos" de "formas desviadas" de religión que usan a Dios como pretexto de ideologías.

No hay que olvidar que resulta dificil manejar tiempos y reacciones de una sociedad temerosa de la inseguridad, entre otras cuestiones, derivada de la globalización, de la falta de confianza hacia sus líderes por la gran crisis económica, y de una tecnología que va más rápida que nuestro propio conocimiento, o simplemente del desconocido que se muda a nuestro vecindario y al que apenas comprendemos.

domingo, 11 de enero de 2015

JE SUIS CHARLIE!





Por Mirta Balea

Cerca de un millón de personas lanzaron hoy en Paris un grito contra la barbarie y el oscurantismo, durante el homenaje a 17 personas asesinadas por tres terroristas en el nombre de Alá que fueron poco después ajusticiados por las fuerzas de seguridad francesas.

Si lo que pretendieron con estos asesinatos era callar a la gente, que los periodistas y caricaturistas dejaran de realizar su labor, que la población les pidiera mesura en sus críticas para evitar el enfado de los radicales, el plan cayó en saco roto.

No había miedo hoy en Paris, había decisión de no dejar que unos pocos fanáticos conculquen las libertades que tanta lucha y sangre han costado a lo largo de la humanidad.

A los franceses se unieron, en un gesto tan espontáneo como de alto contenido político, medio centenar de líderes europeos, que repudiaron estos hechos marchando junto a los parisinos. Algo similar a lo que ocurrió en Estados Unidos en ocasión del 11-S.

El legado de sangre de los terroristas comenzó el jueves con un ataque por dos de ellos al semanario satírico Charlie, donde asesinaron a 12 miembros de su personal; durante su huida, toparon con un policía al que hirieron primero y luego mataron a sangre fría cuando yacía en la acera ; otro radical, que dijo después en un video haber concertado una acción aparte, se atrincheró en una tienda judía en la que mató a cuatro personas. Todos fueron ajusticiados por las fuerzas de seguridad francesas tras los hechos.

Entre los cientos de pancartas y bolígrafos en ristre, destacaban una gran cantidad con el lema Je suis Charlie¡ con el que Francia respondió el mismo jueves como una sola voz a los atentados y aquellas con los nombres de las víctimas en cartulina negra con la letras en blanco.

Los terroristas que mantuvieron durante 72 horas en un pánico a los parisinos y dejaron a su paso 17 muertos y otro número similar o mayor de heridos lo hicieron, según han trasmitidos las webs yihadistas (que suelen llamar a la guerra santa), porque el semanario satírico Charlie se burlaba de Mahoma y había que poner fin a esa ofensa.

Puede que muchas personas, dentro y fuera de Francia no estuvieran de acuerdo con el lenguaje utilizado por el semanario en sus caricaturas, no solo de Mahoma sino de otros líderes religiosos y políticos en el mundo, pero de lo que trataba la manifestación de hoy era dejar claro que en una sociedad civilizada no se puede matar a alguien porque no piense igual que nosotros. Una sociedad civilizada defiende el derecho a expresar nuestro desacuerdo sin que suponga hacerlo como en una guerra exponiéndose a morir con de un tiro en la frente.

A estos terroristas, como a otros, se les ha servido la justificación de matar en bandeja, al considerar un crimen contra el Islam la blasfemia. Por ella se han puesto bombas en algunos periódicos, se masacró a un cineasta y se han asesinado a escritores y traductores.

Si un libro sagrado habla de Blasfemia, es el Viejo Testamento de la Biblia, pero no el Corán. Este es un concepto acuñado por los líderes religioso-políticos del Islam, interesados en eliminar toda disidencia.

Citaré un ejemplo harto conocido de los países que practican la sharia o ley islámica. El presidente Mohamed Zah ul-Haq (entre 1970-80) necesitó acabar con la oposición democrática y liberal de Paquistán y aprobó leyes de islamización por las que podía condenarse a muerte o a cadena perpetua a quien "insultara" a Mahoma de alguna manera.

Una de las pancartas que podía verse hoy en la plaza de la República rezaba que "el islam es paz, no barbarie" porque las asociaciones de musulmanes se han visto en estos días impulsadas a salir al paso al hecho de que se confunda su fe con las acciones de los radicales.

Algunos musulmanes, en conversación con los periodistas presentes en la manifestación, dejaron constancia de que son franceses y musulmanes y que desde luego la religión que profesan no llama a matar a quienes piensen diferente.

La concentración de este día en Paris salió al mediodía de la Plaza de la República, a través del Boulevard Voltaire, como un río imposible de detener, hasta alcanzar la Plaza de la Nación. Tanto el punto de salida como la meta, son zonas emblemáticas utilizadas por los parisinos en sus manifestaciones de afirmación nacional.

La estatua de la República en la plaza homónima se halla vestida con una toga. En su mano derecha, porta una rama de olivo y en la otra, el escrito sobre los derechos humanos, entre los que figura la libertad de expresión. Los bajo relieves en su base son esculturas que simbolizan la igualdad, la libertad y la fraternidad.

La manifestación fue concebida en un principio como un acto de la sociedad civil y política francesa, una gran expresión de unidad nacional, pero pronto se transformó en un grito mundial contra la barbarie.

En Paris se dieron cita figuras disímiles, líderes con diversos puntos de vista, como el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas, convencidos de que es la hora de dejar a un lado las diferencias y aunar esfuerzos para eliminar la plaga mortal del terrorismo.

El encuentro sirvió también a los ministros de Seguridad e Interior de la Unión Europea y el Fiscal General de Estados Unidos para realizar una primera toma de contacto sobre las medidas que deberán abordar los países en el futuro para cerrar mejor el camino al yihadismo.

Los norteamericanos han decidido realizar una Consulta General con todos los gobiernos para febrero de este año a fin de alcanzar medidas concretas, que aporten mayor eficiencia a la seguridad y cierren fronteras a los terroristas.

viernes, 19 de diciembre de 2014

Obama y la nueva política hacia Cuba





Por Mirta Balea

Algunos cubanos se han caído del guindo con el reciente acuerdo entre la Administración demócrata de Barack Obama y el régimen de los Castro en Cuba para una normalización de relaciones. Pero ¿en realidad hay razón para este asombro? Creo que no.

Siendo aún candidato a la presidencia, en un discurso en 2007 en la llamada Little Havana, en Florida, adelantó lo que sería un punto importante en sus metas como presidente: "Hemos estado embarcados durante 50 años en una política errática sobre Cuba y debemos enmendar ésto".

Sus palabras iban dirigidas, eso sí, al sector más moderado de la sociedad cubano-americana de Florida, un segmento en crecimiento, según reza en la mayoría de las encuestas.

El quid de la polvareda reciente por el anuncio de abrir vías de comunicación bilaterales es que ocurre en el segundo mandato de Obama, el último, según las leyes estadounidenses, y el más cómodo, por lo tanto, para dar este paso. Nada tiene que perder y definitivamente cumpliría con su promesa.

Una promesa que por cierto sancionó como presidente en la Cumbre de las Américas en abril del 2009 en Trinidad y Tobago. 

Los líderes latinoamericanos asistentes a la Cumbre no dejaron de presionar para que Cuba volviera a formar parte de la Organización de Estados Americanos, OAS, de la que fue expulsada en 1962.

Dos meses después, la Trigésimo Novena Asamblea General de la OAS acordó recuperar al régimen para el Hemisferio. Estados Unidos se tragó la humillación y exigió que La Habana aceptara "las prácticas (democráticas) y los propósitos(de liberación) y los principios (de independencia) de la OAS".

Cuba no ha hecho tal cosa, al menos en la práctica, porque el régimen se mantiene inmutable, con la misma política que cuando fue expulsado y, según ha declarado el presidente Raúl Castro, seguirá siendo así. Esto último reiterado a pocas horas de sellar la primera parte de las conversaciones con la Administración de Obama, que tanto revuelo ha traído.

Raúl Castro ha dado pasos que suponen elementos nuevos para lograr una recuperación de la depauperada economía cubana como han sido reformas abiertas a un comercio privado, aunque sin soltar las riendas del poder, y esto ha dado pie a muchos en el campo internacional a hablar de "cambios" en el régimen.

El presidente Obama había avanzado en su primer mandato en la dirección prometida de cambiar la política hacia Cuba al quitar las restricciones para que los cubanos de Estados Unidos visitaran a sus familiares en la Isla, pero no se atrevió a levantar el veto impuesto por el anterior mandatario George Bush a los intercambios persona a persona en temas culturales y de educación, lo que se comenzó a hacer cuando ya era segura su posición en un segundo mandato.

Cada presidente de Estados Unidos ha denunciado e impuesto sanciones a la dictadura cubana, pero ninguno, antes que Bush, propuso que para tener buenas relaciones el socialismo debía dejar de existir.

Hay que decir también que todos y cada uno de estos presidentes, desde Eisenhower hasta Obama, han mantenido canales abiertos de conversaciones con el régimen a pesar de ser una dictadura. Esto, para cualquier versado en política, supone hablar con el enemigo y reconocer de facto su legitimidad.

En un principio, el énfasis se colocó en el apoyo brindado por Cuba a los insurrectos de América Latina y en su política expedicionaria en Africa. La caída de la Unión Soviética en 1989 hizo que Washington soñara con que el próximo en caer sería Fidel Castro.

El fallecido presidente de la Fundación Cubano Americana, Mas Canosa, dijo en ocasión de la caída del muro de Berlín que "solo quedaba uno", aludiendo a Fidel Castro. Los cubanos esperan todavía esa caída.

Las exigencias para abrir canales de comunicación con Cuba a la vista de la extinción de la Unión Soviética y la liberación de los países satélites de Europa del Este cambiaron en ese momento en la Casa Blanca. Bush consideró que la nueva correlación de fuerzas valdría para exigir al régimen de La Habana una renuncia del socialismo para una directa apertura a la democracia, al multipartidismo y a las elecciones en un marco nacional inédito en medio siglo de dictadura.

Bush basaba sus exigencias en el fuerte compromiso que lo unía a la comunidad cubana en Florida donde obtuvo el 80 por ciento de votos en ese Estado. Una clara respuesta de los cubanos a la Administración Clinton por devolver al niño balsero Elián Gonzáles a su padre en Cuba.

Ningún otro presidente antes que Bush, había designado a tantos cubano-americanos en posiciones de dirección en su Administración. Sobre todo en puestos que dirigían su política hacia América Latina.

Del otro lado del mar, Castro se movía para aparecer como un abanderado contra el terrorismo y propiciar que las conversaciones a sotto voce continuaran. Firmó doce protocolos internacionales contra esa lacra mundial y no puso objeción a que Estados Unidos utilizara la base naval de Guantánamo, en el oriente cubano, como centro de detención para miembros de Al Qaeda.

Si el fallecido premio Nobel, Gabriel García Márquez, funcionó en el etapa de Clinton como uno de los tantos mediadores de que ha dispuesto Cuba para sus conversaciones secretas y de otro tipo con Estados Unidos, en época de Bush esta fue labor del embajador en Naciones Unidas, Ricardo Alarcón, ahora caído en desgracia.

Siendo como era Fidel Castro la bestia negra para la Administración Bush, el secretario de estado para el Hemisferio Occidental, Otto Reich, dejó claro que cualquier revisión de la política bilateral requería de La Habana "una rápida y  pacífica transición a la democracia". Y todo esto a pesar de los esfuerzos del ex-presidente Jimmy Carter por construir puentes de entendimiento aún a título personal.

Bush creó en el 2003 una Comisión de Ayuda a la Cuba libre "para planear la transición cubana de un régimen estalinista a uno abierto y libre". Esto no impidió a los norteamericanos brindar su ayuda ante los crecientes desastres provocados en la Isla por el paso de varios huracanes en aquellos días.

Fidel Castro vio esto como un intento de la Casa Blanca de beneficiarse políticamente y desatendió la mano tendida. Coincidió también con la etapa en que los problemas de enfermedad del líder del régimen obligaron a que su hermano Raúl se hiciera cargo del sistema de poder inalterable.

Cuando Obama dijo ante la Cumbre de las Américas que buscaba un nuevo comienzo con Cuba, se proponía deshacer todo lo hecho por la Administración republicana de Bush.

Durante el referido encuentro de Obama como candidato con los cubanos en Florida, no solo se pretendía dar un vuelco a una política in extenso, sino mostrar los cambios traídos a Miami, incluida la transformación de la Fundación Cubano-Americana - que lo recibió cálidamente-, que había pasado de ser profundamente anticastrista para mostrarse más moderada.

En el primer mandato de Obama, sus promesas solo se cumplieron en parte, porque en 2009, cuando se conoció el informe anual del Departamento de Estado sobre terrorismo, Cuba seguía incluida como patrocinadora  de grupos de este pelaje.

Los presupuesto de Obama  para ese mismo año incluyeron 20 millones de dólares  para la cobertura de la Agencia Norteamericana para el Desarrollo (UNAID) en la promoción de la democracia en Cuba.

Obama -a los ojos de los Castro- seguía aplicando la política de Bush, a pesar de todo lo dicho, y en especial en lo que La Habana calificaba de ciberguerra. El uso de la tecnología computarizada para minar al régimen y que se remontaba al mandato de Bill Clinton, quien dio a la Freedom House medio millón de dólares en 1995 para la compra de computadoras, copiadoras, faxes y otros equipos destinados a la disidencia cubana.

El caso de Alan Gross, uno de los presos liberados por Castro en estos días, se enmarca en la visión de la Habana sobre la actividad de la USAID en la ciberguerra. El había viajado cinco veces como turista antes de ser enjuiciado y conenado en Cuba y en su último viaje proveyó a determinadas personas de esos equipo de manera gratuita.

El Obama del primer mandato, aunque no variaba su prioridad de "abrir un canal con Cuba de forma permanente" no podía arriesgar su reelección. Pero ya esto no es un problema para él. Ahora todo es posible, siempre que el Congreso, con mayoría republicana, no tenga que dar el visto bueno. Y, aún así, veremos como marcha el asunto. 

viernes, 29 de agosto de 2014

Ucrania, Oriente Medio y la perplejidad de la comunidad internacional

Sede de la OTAN


Por Mirta Balea

Los soldados rusos combaten junto a los separatistas ucranianos contra el gobierno del presidente Petro Poroshenko. Este ha pedido una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU en relación con la invasión de similares características a la que precedió la anexión de Crimea por Rusia.

Mandos de la OTAN han respaldado las acusaciones de Poroshenko al confirmar que más de mil soldados rusos hacen la guerra al gobierno de Ucrania en su propio territorio.

Rusia ha sido objeto en dos ocasiones de sanciones por parte de Estados Unidos y la Unión Europea (UE) desde lo de Crimea. El presidente norteamericano Barack Obama está por la labor de aumentarlas, pero su colega Vladimir Putin sigue sin darse por enterado y ha decretado un boicot contra productos importados de países europeos como represalia al castigo recibido.

La ofensiva rebelde -respaldada desde Moscú con armamento y hombres- ha hecho perder posiciones al ejército ucraniano no solo en el Este, sino algo más al Sur, en la última semana.

El ejército era apenas una metáfora durante el derrocado gobierno del presidente Viktor Yanukovich, quien no tuvo otra que dejar el mando y aterrizar en Moscú cuando en febrero de este año.

Los ucranianos salieron a la calle a mediados de ese mes para protestar por el nuevo acercamiento de Kiev a Moscú al negarse el gobierno a firmar un acuerdo comercial con la UE, que les hubiera facilitado en el futuro la entrada al club europeo. Yanukovich intentaba no enfadar a su vecino, que le ofrecía una ayuda monetaria y el constante flujo de petróleo por el oleoducto que atraviesa Ucrania y del que se sirven otros estados del continente. 

Estas protestas -con el saldo de más de un centenar de muertos- no gustaron a Rusia, pero Putin vio la oportunidad de poner en marcha una reconquista en la práctica de los territorios antes prosoviéticos y como primer paso se anexionó a Crimea. Ahora cree que podrá seguir adelante con su línea expansionista, en la seguridad de que nadie se le opondrá.

Pertenecer a la OTAN habría permitido a Ucrania salvaguardar su frontera con Rusia y quizás prevenir la anexión de Crimea. Yanukovich no dió el paso por no enfadar a Putin y perder sus prebendas.

El jefe de asuntos políticos de la ONU, Jeffrey Feltman, ha dicho que de confirmarse la implicación rusa "constituiría una contravención directa del derecho internacional y de la Carta" del organismo internacional.

El respaldo otanista a las acusaciones de Poroshenko se apoya en imágenes vía satélite en las que queda reflejado el trasvase en la frontera ruso-ucraniana de fuerzas militares y armamento muy sofisticado a los rebeldes.

Las imágenes dejan ver también a unos 20 mil soldados rusos aparcados en la frontera con Ucrania a la espera de una orden para avanzar sobre ese territorio.

A petición de Kiev, la OTAN se reune hoy en el marco de las amenazas de la Casa Blanca sobre nuevas sanciones y la perplejidad de la UE, indecisa en cuanto a si sería conveniente a sus intereses económicos dar ese paso, junto a Estados Unidos. O quizás nos equivoquemos y lo haga mañana en una prevista cumbre en Bruselas.

Sobre los desmentidos de Moscú por su implicación y participación militar en la rebelión separatista, ni caso. Resulta que es una imitación burda de la postura que sostuvo antes de anexarse Crimea.

Para algunos de los líderes que hoy gobiernan en la ex-zona del socialismo soviético, las sanciones resultarán inútiles a la larga y el boicot de los rusos, que ha afectado la economía de varios de estos países, parece confirmarlo. Otros como Polonia insisten en mantener una línea dura contra Moscú y aumentar las sanciones, así que el debate mañana promete ser caliente.

Un espectador de los acontecimientos mundiales podría sentirse estafado después de que le hayan machacado sin prisas y sin pausas sobre el insuperable encanto de los organismos internacionales en la búsqueda de un acuerdo de paz, mientras miden bien sus pasos para evitar dar uno en falso.

Tenemos que, junto a este conflicto en la misma Europa, otro de proporciones bíblicas tiene lugar en Oriente Próximo, como la imposición en una tercera parte del territorio sirio y zonas importantes de Irak de un califato medieval bajo una fuerza que se hace llamar Estado Islámico (EI).

He leído con estupor como un columnista hablaba de este conflicto e intercalaba, como de pasada, que en una ocasión conoció a un miembro de la etnia kurda de los yazidis, sometidos a un genocidio en Irak por el EI que enrojece la faz de la Tierra.

Lo ha dicho como quien informa de la conversación con un amigo tomando té en una cafetería y ha precisado que es una etnia zoroastrista.

Los yazidíes han sido durante generaciones una etnia de origen kurdo con dialecto propio, que no practica el monteísmo y se mantiene alejada por propia voluntad de otras comunidades, anclada pacíficamente en su pasado. Esto es algo sobre lo que ya se ha investigado y puede darse por seguro porque no fue hasta finales de los 90 del siglo XX que alguien les mencionara. Su existencia, hasta entonces, era ignorada hasta en el mismo Irak.

A partir de esta fecha, investigadores y académicos comenzaron el estudio de este grupo social del que se sabe poquísimo. Espero que el encuentro con un yazidi de este prestigioso periodista, conocedor del Oriente Próximo y las religiones que lo habitan, no sea también otra trola del gremio para estar a la moda de los acontecimientos.

Los kurdos hacen frente en Irak a los islamistas del EI, un grupo sunita con ínfulas de guiar a todos los musulmanes dentro de un califato, que debería extenderse a otras tierras, acuñando los sueños de Mahoma, el profeta del Islam, como el mejor de los mundos posibles.

Este califato tendría como premisas, la destrucción de quienes no piensen igual, como son los musulmanes chiítas; la destrucción de otras religiones; la involución social en un amplio espectro que incluye no dar derecho alguno a las mujeres. Esto por citar solo algunos propósitos declarados.

Algunas potencias occidentales se han planteado la posibilidad de armar a los kurdos y que Estados Unidos mantenga su lluvia de bombas sobre los radicales.

Estados Unidos se muestra de momento reticente en armar de igual manera a los rebeldes sirios, quienes no han sido incapaces de rechazar el empuje del EI por falta de recursos de todo tipo.

En un principio, se les negó la ayuda para evitar que las armas cayeran en manos de los radicales islamistas, pero evitar el regreso de la humanidad a la oscuridad de los tiempos debería ser un propósito que nos moviera en el dicho de ahora o nunca.


El presidente sirio Bashir el Assad ha mostrado su disposición a permitir apoyo aéreo para librarse de las fuerzas del EI, que sí amenazan en toda regla a su régimen. En el camino de su buena voluntad por aceptar la ayuda, se ha olvidado que él mismo propició la entrada en Siria de estas fuerzas desde Irak al principio de la guerra civil en 2011 como muro de contención de los rebeldes.

El protegido se ha ido haciendo fuerte desde entonces y le ha salido respondón, el monstruo ha sacado las uñas y El-Assad parece haber comprendido que resulta demasiado tarde porque está a punto de perderlo todo o quizá era un riesgo calculado que, simplemente, se le fue de las manos.