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domingo, 29 de marzo de 2015

Arabia Saudita y su geopolítica regional en Yemen

Los houthis llegan ya hasta el Mar Rojo


Por Mirta Balea

Ante la Liga Árabe, el huído presidente de Yemen, Abdrabbo Mansur Hadi, exigió con palabras altisonantes que se mantenga la operación militar, encabezada por Arabia Saudita, para desalojar a los rebeldes houti.

La coalición de 10 países del Golfo y la península árabe contra las fuerzas rebeldes resulta ser, para el presidente Hadi, la única manera de regresar a su puesto, abandonado voluntariamente cuando sus opositores houti amenazaron a Aden, la más importante ciudad del país.

Con anterioridad, habían conquistado la capital, Sana'a, marchando desde su tradicional bastión en la noroccidental provincia de Sa'dah.

El rey saudí Salman Ibn Bin Abdel Aziz, durante su estancia en Sharm el Sheik, Egipto - donde tuvo lugar el día 28 la cumbre árabe-, aseguró que la operación militar Tormenta decisiva continuará hasta que Yemen se convierta en un país "estable y seguro".

Resulta difícil optar por apoyar desde afuera, dada la escasez de información, a los participantes en la Tormenta decisiva o a los rebeldes houti, aunque Estados Unidos lo ha hecho ya a favor de su aliado suní en la zona para que Hadi pueda retornar.

La ofensiva militar desatada por los rebeldes en la conquista de Aden se ha visto por Arabia Saudita como una amenaza a su seguridad. El argumento legal para intervenir se apoya en la solicitud "expresa" de Hadi tras volar a Riad en busca de refugio.

La nueva jefatura saudita - tras la muerte del rey Abdullah-, ha centrado su política en gestionar tensiones regionales con el fin de preservar la legitimidad de la monarquía de Riad y su control del mundo musulmán (en un 90 por ciento suní) por tener en su territorio los lugares sagrados de Meca y Medina.

Las acciones de la coalición han envuelto a Yemen en un caos, que amenaza a todo Oriente Medio, y ahora se pretende, como sugirió el presidente egipcio en la cumbre árabe, crear una fuerza conjunta para invadir al país por tierra. 

Si esto ocurre -como parece probable que así sea-, los rebeldes perderán la partida porque el ejército egipcio está mejor preparado y tiene una excelente organización desde siempre con la ayuda financiera y en armamentos de Estados Unidos.

Fue el ejército egipcio el que dio el golpe de estado al presidente legítimo del país Mohamed al Musri cuando este se desvió de los parámetros constitucionales para intentar implantar la sharia en el país.

Visto en proporción, en ambos casos se ha conculcado el poder de un presidente, en Egipto como en Yemen, solo que en este último caso Hadi habría sido designado a dedo por las monarquías del Golfo y los houti deseaban un acuerdo para que retuviera el poder. Fue el propio mandatario quien decidió marcharse y su gabinete renunció en pleno, el pasado día 27, cuando resultaba inminente la intervención de la coalición militar.

El apoyo norteamericano al gobierno de Hadi, según el Pentágono, se basa en contrarrestar la presencia en la zona y, en Yemen en particular, de la muy temida y poderosa Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA), filial de la conocida Base.

A los houti se les considera parte de la insurgencia chiíta en la zona. Su origen se remonta a los años 90 del pasado siglo con la formación del grupo de Jóvenes Creyentes o Shabab al-Mumanim.Tras el asesinato de su líder Hussein al-Houthi, pasaron a llamarse simplemente houti en su honor. 

Las principales tribus en el norte de Yemen son hashid y bakil, seguidoras ideológicas del califato zaydi, que imperó en la zona durante mucho tiempo. Los hashid apoyaban al ex-presidente Saleh, un zaydi. De facto, fue la estructura tribal la que le proporcionó la legitimidad necesaria para mantenerse doce años en el poder cuando no era más que un dictador. 

Los houti abrazan la ideología  zaydi del islam chiíta, dominante durante siglos en Yemen, pero desbancada en los años 60 del pasado siglo por una guerra civil. Los rebeldes han dicho no estar interesados en un nuevo califato zaydi.

La primavera árabe y la salida del presidente Saleh por las protestas del 2010 le posibilitó al movimiento de los Jóvenes Creyentes asumir el control de la región noroccidental yemenita. Su mas reciente ofensiva les ha llevado a controlar Sana'a en 2014 y amenazar Aden.

La población parecía verlos como los únicos capaces de acabar con la corrupción de la élites, pero la ofensiva saudi puede haber cambiado estas emociones porque nadie quiere enfrentarse a tan poderoso enemigo.

Amenazar Adén fue la gota que colmó el vaso de la paciencia saudí. Su conquista supondría el control del canal de Suez, anexo a la península egipcia del Sinaí, en el Mar Rojo. Esa vía artificial inaugurada en 1869 aportó gran crecimiento a la zona y resulta el atajo preferido para el comercio entre Europa y el sur de Asia.

Hadi desde que asumió la presidencia por un acuerdo del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) en 2012 ha fallado en controlar una variedad de problemas, desde el movimiento separatista en el sur, la creciente amenaza de la AQPA y la lealtad a Saleh de muchos oficiales del ejército.

Los houti, previendo una intervención de Arabia Saudita y otros países árabes en la situación interna y sabiendo que los chiitas son solo un 46,9 por ciento de la población yemení, ofrecieron a Hadi compartir el poder mediante un acuerdo, pero este declaró el punto muerto en las negociaciones antes de saltar a Riad.

Los houti combaten a los diferenciados islah o suníes porque desde la reunificación en 1990 de las Repúblicas Arabe de Yemen y Democrática Popular de Yemen y a pesar de ser Saleh un zaydi, esta rama del islam perdió jerarquía y privilegios.

Con el estatuto surgido tras los levantamientos del 2011, en los que participaron para hacerse más fuertes en las esferas del gobierno sin lograrlo y el acuerdo impulsado por el CCG, los houti se sintieron marginados, sobre todo en las manos incompetentes de Hadi.

La coalición liderada por Arabia Saudita para sacar a los houti y restituir el poder de Hadi se parece mucho a un bloque suní para mantener la hegemonía en la zona frente a Irán, de ahí que el papel de este último país en el apoyo a los rebeldes yemeníes se haya inflado en cierta medida. En Yemen, estamos en presencia de una guerra civil y poco más.

La prensa afirma que los rebeldes yemeníes, como otros en Líbano e Iraq, han sido entrenados por la fuerza Qud de Irán y que este país les financia y les proporciona armamento. Las autoridades de Teherán han clamado desde el sábado, cuando se han intensificado los ataques, por un alto al fuego. Los houtis puede que no les sean tan útiles como todos quieren creer. 


La prensa en la zona apunta que Irán no solo les ha entrenado, sino que les ayuda con dinero y armas, y esto da combustible a la coalición para hablar de que no permitirán la chiízación de la zona, palabras que están en boca también de los líderes del Estado Islámico.

Un recuento de la situación publicado ayer por el The Washington Post apunta como causas del caos al movimiento secesionista en el sur, la relocalización de la AQPA desde Arabia Saudita a Yemen; el  levantamiento popular que duró once meses; la fractura dentro de las fuerzas armadas en las que hay oficiales aún leales a Saleh; la infructuosa búsqueda de acuerdos de paz entre las partes; la escalada de los ataques con drones de parte de Estados Unidos y la fracasada Conferencia Nacional para el Dialógo.

Yemen es de los países más pobres entre los árabes, a pesar de las grandes cantidades de gas natural en su subsuelo, pero forma parte de la geopolítica saudí en el área.

La política norteamericana de apoyo a la coalición saudi-dependiente muestra su clara inclinación por el bloque sunita en este caso. En Iraq y Siria, la lealtad va por otro lado. En ambos casos, Teherán apoya a los rebeldes y aunque no se diga expresamente, cualquier apoyo se decanta por los chiitas. 

Hay que tomar nota también del interés de la Administración Obama por lograr un acuerdo con Iran sobre su programa nuclear, que permitiría levantar las sanciones a Teheran. Y esto alarma a sus aliados Arabia Saudita e Israel, pero no parece importarle a Washington.

De lo que no se han ocupado es de lograr un modelo nuevo emergente de la primavera árabe, en vez de arraigar a jugadores locales y potencias regionales, interesadas en combatir aquello que no les convenga. 

El socio en Yemen ha colapsado y Estados Unidos intenta apuntalarlo aliándose con el bloque suní. En esta estrategia, ¿dónde calza el acuerdo nuclear con Irán?

Hay un vacío de poder en la región y nada apunta a que los actores, sean estados, como Arabia Saudita, o movimientos como el Estado Islámico o los houti, pretendan construir algo útil, duradero, novedoso o siquiera conveniente para los árabes como sociedad. 

consultar; http://lasnoticiasdemirta.blogspot.com.es/p/blog-page.html

miércoles, 28 de agosto de 2013

Siria: los crímenes de Bashir el-Assad




Por Mirta Balea


Estados Unidos, Francia y Reino Unido se disponen a castigar al régimen sirio de Bashir el-Assad. El calendario digital del Pentágono corre contando los pasos como un odómetro cósmico y la acción coordinada podría iniciarse mañana mismo y durar dos días.


Desde que la oposición siria desvelara hace una semana unas grabaciones realizadas durante el peor ataque químico de los últimos 25 años, con un saldo, según esa fuente, de 1,400 víctimas en el este de Damasco, el mundo presta atención a lo que ocurrirá antes de que se congele el tiempo.


Los aviones cargados de gas nervioso arremetieron contra Ain Tarma, Zamal, Muadhamiya y Jobar, en Ghuta, a pocos kilómetros del hotel en el que se hospeda un grupo de investigadores de la ONU llegados a Damasco el pasado día 19 después de arduos meses de negociaciones para registrar pruebas sobre la utilización de armamento no convencional por parte del régimen.


Los acuerdos bilaterales previos les impidieron trasladarse de inmediato a Ghuta. Cada día que pasa, según los expertos, la obtención de pruebas fiables se ve comprometida. El Gobierno ha reconocido haber incursionado sobre esa zona, un "baluarte rebelde", pero ha negado haber utilizado armamento químico.



Cuando el presidente norteamericano Barack Obama trazó hace un año la "línea roja" como punto de retorno para el régimen sirio si se utilizaban armas químicas contra la población civil, la frontera se había traspasado al menos dos veces, solo que los ataques no fueron a "gran escala" y por esta razón se la consideró una transgresión parcial.



El primer ataque fue el 19 de marzo del 2012 contra la ciudad de Khan el-Asal, en el norte del país, con 27 muertos y más de un centenar de heridos, y la segunda, seis días después en Adra, cerca de la capital. En esa ocasión murieron dos milicianos y otros 23 resultaron heridos.



El viceasesor de Seguridad Nacional, Ben Rhodes, comentó en esta última ocasión que "muestras fisiológicas e informes de múltiples fuentes dentro de Siria coinciden con la exposición de armas químicas". Hay que tener en cuenta que el régimen de Damasco tiene a su disposición el mayor arsenal de armas biológicas de Oriente Medio, en especial, gases sarín y mostaza.


El propósito del despliegue militar es enviar un mensaje alto y claro sobre la prohibición vigente en los protocolos internacionales en cuanto al uso de armas químicas, pero de ningún modo entra en los planes derrocar al régimen. La guerra que desgarra al país desde hace dos años, continuará.


Algunos expertos tienen dudas sobre la veracidad del ataque y de ahí la división actual de la comunidad internacional en cuanto a un apoyo sin fisuras a la postura asumida por Estados Unidos, Reino Unido y Francia, que junto a Corea del Sur y Luxemburgo - miembros del Consejo de Seguridad de la ONU (los tres primeros con carácter permanente y los últimos por el sistema de rotación)- exigieron una reunión para discutir la situación.


Las tres potencias occidentales saben que cualquier intento de ir contra el-Assad contará con el veto de Rusia y China en el Consejo. Estos dos países han venido bloqueando todas las iniciativas encaminadas a poner fin a la guerra mediante la salida de el-Assad, la creación de un grupo de transición y la convocatoria de elecciones, entre otros puntos de un decálogo.


La ONU dispone desde el pasado mes de abril de pruebas obtenidas por la inteligencia de Estados Unidos y Reino Unido en Alepo y Homs, sobre el uso de este tipo de armamento, como son análisis de sangre aleatorios a la población de esas ciudades en las que están presentes altas dosis de agentes neurotóxicos.


La intervención limitada no solo divide a las potencias de la ONU, sino que lo ha hecho también con la Liga Arabe. El martes, la organización emitió un comunicado de condena en el que no deja lugar a dudas de que cree la versión del ataque químico, pero no hace mención a un apoyo tácito de la operación de castigo contra el régimen sirio.


El documento pide a las Naciones Unidas su intervención para "poner fin a las violaciones y crímenes de genocidio llevados a cabo por el régimen sirio desde hace más de dos años".


Los dos únicos países, de los 22 de la Liga, que desearían incluso llevar mucho más allá la operación militar conjunta limitada de Occidente son Arabia Saudita y Catar. Desde hace mucho, ambos vienen armando y financiando a las fuerzas rebeldes sirias y han logrado presionar lo suficiente para que la organización vuelva a reunirse la próxima semana a fin de lograr una posición más dura frente a Damasco.


Los ataques previstos contra destacamentos militares sirios podrían haberse realizado desde tierra y con esto se evitaría en mejor medida que los islamistas radicales se apoderaran de las armas químicas de el-Assad, que es lo que todos temen. Pero el dictador,  como en el cuento de "ahí viene el lobo", ha sacado a pasear una y otra vez su importancia en el status quo de la región para impedir el avance de Al Qaeda y ha convencido a muchos.


Aun cuando se llegara a demostrar que el-Assad utiliza armas biológicas contra la población, solo un 25% de norteamericanos estaría a favor de la guerra porque todavía padecen el síndrome de Irak y Obama ha contribuido a su permanencia con su política en Oriente Medio, siempre sesgada y basculante, posiblemente también por razones económicas.



Así, Arabia Saudita e Israel, desde los acontecimientos de la "primavera árabe" han venido socavando, cada uno de acuerdo a sus propios intereses, la influencia norteamericana en la región, según analistas del Pentágono,  y esto ha probado ser una limitación importante para cualquier opción diplomática.


La esperada operación tendrá lugar con misiles de crucero lanzados desde barcos y aviones sobre instalaciones militares no vinculadas a los almacenes químicos dispersos por todo el territorio sirio.


El ministro sirio de Exteriores Walid al-Mualem ha señalado que su país tiene dos opciones. "O nos rendimos o nos defendemos. Atacar a Siria no es una cuestión menor. Disponemos de medios de defensa que van a sorprender al mundo".

Ver: http://lasnoticiasdemirta.blogspot.com.es/2013/06/siria-lo-que-puede-hacerse-y-lo-que-se.html

martes, 7 de mayo de 2013

Siria: el conflicto interminable

Bashir el-Assad



Por Mirta Balea

Israel ha enviado un mensaje claro a la alianza Iran, Siria, Hezbollah: su largo brazo impedirá siempre el aprovisionamiento de armas y municiones de los terroristas libaneses, mientras el conflicto en territorio sirio comienza a tener tintes sectarios.


Oponerse al régimen de Bashir el-Assad ha dejado de ser una razón suficiente para combatirlo. Con la entrada de Turquía, Arabia Saudita y Qatar en apoyo abierto a los rebeldes sirios con armas y municiones, los sunitas desean instrumentalizar una guerra de por sí peligrosa en un área tan vulnerable como el Medio Oriente para convertirla en punta de lanza contra los chiítas.


Siria denunció el pasado domingo el ataque israelí a una de sus más estratégicas instalaciones militares, que produce armas químicas, cerca de Damasco, supuestamente bien vigilada, en el que perecieron 100 soldados y varias decenas resultaron heridos.


A partir de este hecho, el-Assad ha empezado a enfrentar las críticas de su comunidad alauita, que forma la Guardia Republicana del presidente y que tuvo algunas bajas durante el ataque israelí.


Hubo otro, menor, el viernes, en una zona cercana al aeropuerto internacional de la capital siria contra un cargamento de armas con destino a los terroristas de Hezbollah.


Israel ni confirma ni desmiente, simplemente guarda silencio. Voceros de la Casa Blanca han recordado las palabras del presidente Barack Obama a la cadena hispana Telemundo en agosto del pasado año, en las que daba por justificado cualquier ataque israelí contra quienes desean borrarlo del mapa y  armar a Hezbollah, la milicia y partido político chiita en Líbano, que junto a Iran y Siria, desea la extinción del estado judío como algo "indeseable en la zona".


La Liga Arabe y Egipto condenaron el ataque y exigieron la intervención inmediata de las Naciones Unidas. "Los ataques son una flagrante agresión y una peligrosa violación de la soberanía de un Estado árabe", advirtió el secretario general de la organización regional Nabil al-Arabi y pidió al Consejo de Seguridad una actuación inmediata para evitar "una escalada de violencia".


A pesar de que el bombardeo del domingo sería el segundo a esa instalación, pues el anterior fue en enero pasado, Tel Aviv no quiere involucrarse en la guerra siria. Su objetivo ha sido y es impedir que las armas y municiones iraníes, trasladadas a Siria desde Iraq, lleguen a los terroristas libaneses.


Hay dudas sobre si el ataque provocará una respuesta de Damasco o de Hezbollah. Siria, al menos, ha dicho que habrá represalias, aunque resulta poco probable dado que estas dos fuerzas están debilitadas y desgastadas por el conflicto que dura dos años. Aún así, los israelíes han trasladado al norte de su territorio dos de sus poderosas baterías de misiles Iron Drome.


Despliegue israelí en los Altos del Golán


Al Qaeda en Siria e Iraq ha proclamado un emirato conjunto de sus fuerzas en la frontera de esos dos países. El régimen iraquí de Nouri al-Maliki ha acusado una tremenda ceguera con el paso por su territorio de cargamentos de armas y combatientes iraníes a Siria.


El sectarismo entre sunitas y chiitas fue el causante de que las nuevas autoridades iraquíes, tras la salida de los norteamericanos, no hayan podido sobreponerse a las disputas políticas y económicas de ambas sectas del islam. Una victoria de la mayoritaria oposición suní en Siria atemoriza a los chiítas, de ahí el apoyo público a el-Assad.


El secretario general de las Naciones Unidas Ban Ki-Moon ha expresado su preocupación por esos ataques y pidió a las partes calma y sentido de la responsabilidad para evitar una escalada bélica en el Medio Oriente.


El secretario de estado norteamericano John Kerry viajará esta semana a Moscú para intentar persuadir al presidente Vladimir Putin de que continúe su apoyo al régimen de Damasco y se involucre, con otras fuerzas internacionales, empeñadas en evitar el uso de armas químicas contra los civiles y detener el baño de sangre que ha costado la vida a 70 mil personas y ha dejado a más de un millón de desplazados.


Kerry se reunió hace quince días en Estambul con el jefe del Ejército Libre de Siria general Salim Idris, quien pidió armas a Estados Unidos con el compromiso de supervisar su uso y devolverlas en cuanto finalice la guerra.


Esto podría conjurar en parte los temores de la Casa Blanca de que las armas, como ha ocurrido en Iraq y Afganistán, puedan ir a parar a manos de los islamistas radicales.


Aunque Obama dijo que la utilización de armas químicas por el régimen contra la población traería "consecuencias" porque pasaría la "línea roja" que impide la intervención internacional, Estados Unidos, Francia y Reino Unido han sostenido conversaciones confidenciales sobre la posibilidad de repetir en Siria las acciones que tuvieron lugar en Libia para derrocar a Muamar el Gadafi con el empleo de una fuerza aérea internacional que bloquee los bombardeos del régimen a zonas pobladas.


Obama, a pesar de las denuncias del Ejercito Libre de Siria, entre otros, de que el-Assad ha utilizado armas químicas en el conflicto, ha decidido actuar con cautela y exigir "pruebas" para establecer su política hacia Siria en esta etapa del conflicto.


Los legisladores norteamericanos, en todo caso, creen "inevitable" que Estados Unidos responda positivamente al reclamo de los rebeldes y que pueda reunir una fuerza aérea para impedir los bombardeos del régimen. Otros claman porque se mantenga una política de inactividad porque no quieren pasar por otro Iraq o Afganistán.


La salida de los norteamericanos de Iraq fue de todo menos honrosa. Se limitaron a irse, dejando atrás una olla de grillos  y una potencial situación de guerra civil, que ha dado oportunidad a Iran a utilizar ese espacio aéreo para enviar armas a Hezbollah.


De Afganistán no se han marchado tan abruptamente. Lo harán en 2014, después que Obama, en su anterior legislatura, llegara a un compromiso entre quienes deseaban más tropas en el terreno árabe y los que se oponían.


El régimen sirio desde hace mucho cruzó "la línea roja" con masacres a civiles, la última la pasada semana en la aldea de al-Bajda en la que murieron 70 personas, con sus misiles enfocados a centros populosos, mientras acusa a Estados Unidos de haberse "compinchado" con los rebeldes para derrocarlo. Pero ojo al dato: pasa de puntillas sobre la participación de Arabia Saudita y Qatar.


La influencia de Turquía y las monarquías del Golfo es un factor a tener en cuenta en la ecuación aun cuando busquen debilitar la alianza chiíta-iraní y no les preocupe demasiado la muerte de sirios a manos del ejército de el-Assad.


Los rebeldes siguen resultando una incógnita al estar divididos entre la línea más secular y los islamistas radicales, muchos y más aguerridos y vinculados a Al Qaeda, que han ganado posiciones en el conflicto y que aún tendrán más peso en la medida en que se dilate.


La línea cautelosa de Obama viene dictada por los costes tremendos de las intervenciones de Estados Unidos en Iraq y Afganistán y la complejidad del propio conflicto sirio, lo que no impide que de la otra acera se levanten los dedos acusadores por el uso más que probable de armas químicas por el-Assad contra su propio pueblo.

Enlazar con: http://lasnoticiasdemirta.blogspot.com.es/2012/12/siria-la-guerra-en-vias-de-una.HTML
http://lasnoticiasdemirta.blogspot.com.es/2012/09/siria-espana-aportara-ayuda-los.HTML
http://lasnoticiasdemirta.blogspot.com.es/2012/07/por-mirta-balea-los-organos-vitales-de.HTML
http://lasnoticiasdemirta.blogspot.com.es/2012/06/siria-la-iliada-de-los-tiempos-modernos.html










viernes, 7 de diciembre de 2012

Siria: la guerra en vías de una internacionalización

Los cadáveres se amontonan en la guerra Siria
 



Por Mirta Balea



La semana ha comenzado con una ofensiva rebelde en los alrededores de Damasco que ha comprometido la zona del aeropuerto, distante 27 kilómetros hacia el sureste. Los comités locales han denunciado que el presidente Bashir el-Asad ha cortado las comunicaciones por Internet y de telefonía móvil y fija con el fin de impedir cualquier enlace con el exterior.




El "apagón" ha abarcado a otras zonas, además de Damasco, en el centro del país, como Hama y Homs, una ciudad totalmente destruida por el conflicto de 15 meses, Deraa y Suaida hacia el sur ; y Tartus, un puerto militar en el oeste.




La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) ha dado luz verde hace tres días para el despliegue de misiles Patriot norteamericanos, holandeses y alemanes en la frontera de Siria con Turquía, uno de sus miembros, para proteger este territorio -como mandan los acuerdos de ayuda mutua- de cualquier ataque desde el otro lado.



El secretario general de la OTAN, Fogh Rasmussen, lo ha llamado "estrategia de disuasión", despues de que se registraran disparos en la zona limítrofe. Hizo también una advertencia a el-Asas de que, si como afirman los servicios de inteligencia de Estados Unidos, está dispuesto a utilizar armas químicas contra los civiles, la comunidad internacional podría plantearse intervenir por resultar una acción "inaceptable".




Hasta el momento no se había escuchado esa posibilidad tan claramente desde que The Wall Street Journal informara de esa posibilidad a mediados de este año, basándose en fuentes fidedignas, cuando dio a conocer también que el régimen sirio había trasladado sus arsenales químicas para tenerles más a punto.




Siria no solo ataca a su vecino, sino que ha sembrado de minas el camino hacia la frontera, lo que obligó a Turquía a crear una zona de seguridad, desplazando tropas. El paso hacia el otro lado fue cerrado el primero de abril pasado por las autoridades sirias, momento que aprovecharon también para prohibir el acceso al país a la prensa.




Los refugiados han sido desviados a Jordania, Irak y Líbano. En este último país, el gobierno apoya a Damasco y ha desplegado en el límite una fuerza militar permanente para que no entren demasiados. La cifra tentativa, dada por funcionarios de la ONU, fija en unos 400,000 el número de huidos, pero se teme que podría llegarse en breve a los 700,000. La Misión de Supervisión de la organización mundial para Siria interrumpíó desde hace meses sus patrullas por las fronteras por orden del general Robert Wood, quien declaró que sus 300 cascos azules corren "riesgos significativos".




Turquía ha venido informando desde el principio del conflicto de los ataques sirios de que era objeto. El 22 de junio de este año un avión Phantom P-4E sobrevoló el Mar Mediterráneo antes de que resultara detectado por los radares turcos en el sur del territorio. Dos días después, el primer ministro Recip Tayyip Erdogan, pidió una urgente reunión de la OTAN, que como en esta ocasión, resolvió lanzar una advertencia.




El ministro de Relaciones Exteriores, Ahmed Davutoglu, aprovechó el incidente para recordar a el-Asad que "no ponga a prueba las capacidades militares de Turquía", aunque poco después fue derribado un ávión turco sobre el mar y cuando la unidad de rescate se disponía a ayudar a los pilotos, los sirios dispararon también contra ésta.




Las provocaciones a Turquía se incrementan cada vez que los rebeldes realizan una ofensiva que llega a las puertas de Damasco. La más reciente ha parecido estar más cerca del éxito, al punto de que el régimen se haya decidido en caso de sumo peligro usar las armas químicas, en especial el letal gas sarin, inicialmente concebido para la nada peligrosa tarea de servir de pesticida.




El apoyo turco al Consejo Nacional Sirio, nacido en Estambul el pasado 23 de agosto, como aglutinador de las fuerzas opositoras y para forzar al régimen a escuchar a la población ha resultado también un sarpullido en la antipatía de los últimos tiempos de el-Assad por su vecino.




Amnistía Internacional ha informado de la detención, tortura y asesinato de manifestantes, incluidos menores de edad, por las fuerzas militares del régimen, que en algunos casos practican el pase a cuchillo de los civiles en  sus propias casas. En mayo pasado, se dio un hecho macabro cuando un niño de 13 años fue detenido y torturado y después quemado vivo. Su familia recibió el cuerpo con el cuello roto y el pene cortado.




El organismo internacional de defensa de los derechos humanos ha solicitado a Naciones Unidas que investigue los crímenes contra la humanidad llevados a cabo por las fuerzas policial y militar del régimen de eel-Asad, en ocasión de ser descubiertos 45 cadáveres de civiles asesinados, con las manos atadas a la espalda, en Hama, provincia de Homs.




El Observatorio Sirio de Derechos Humanos, grupo opositor con sede en Londres, estima que desde el inicio de la rebelión en marzo del 2011 podrían haber muerto más de 36 mil personas, principalmente civiles y desertores, además de soldados. Una cifra creible si tenemos en cuenta que cada día se reportan bajas en los combates y en la represión de las manifestaciones, que no han cesado en todo este tiempo.




Los representantes de la oposición en Siria tampoco han dado muestras de una representatividad popular para granjearse la confianza de la comunidad internacional. En un esfuerzo de integración, se creó a principios de este mes la Coalición Nacional de Fuerzas de la Oposición y Rebeldes sirios, en Doha, Catar. Esto ha sido un corrimiento de tierras para el CNS, que hasta el momento fungía como el aglutinante de los elementos antigubernamentales.




La debilidad de esta agrupación política ha estado en su desgana a reconocer el abanico cultural, político y religioso que se enfrenta a las fuerzas del régimen sobre el terreno. En más de una ocasión, además, ha hecho la vista gorda ante ejecuciones sumarias y otras atrocidades de elementos incontrolados dentro de las fuerzas rebeldes y ha dado cobijo a grupos islamistas radicales, que no persiguen el establecimiento de las libertades y derechos exigidos en las manifestaciones.





El-Asad se ha venido agarrando de esto para señalar que su ofensiva es contra los "terroristas" infiltrados en Siria,  como si fuesen una mayoría notable de los combatientes, una duda que NO ha contribuido a despejar la declaración hace unos meses del líder de Al Qaeda, Ayman al-Zawahiri, llamando a la yihad contra el régimen sirio y el hecho de que por las fronteras de Irak y otros estados árabes continúen llegando salafistas y otros grupos radicales islámicos.




El oportunismo político de Al Qaeda como el de los Hermanos Musulmanes sirios, que recientemente han metido baza en el conflicto como si hubiesen estado ahí desde el principio, es solo comparable con el papel de última hora jugado por la Hermandad en Egipto, en los acontecimientos que dieron al traste con la dictadura de Hosni Moubarak hace dos años y abrieron el camino de las elecciones. En estas, por cierto, resultó salir elegido uno de los sus hombres, Mohamed Mursi. Las últimas informaciones apuntan a que podría implantar la sharia o ley islámica como fundamento de derecho en el país.




Si algún Estado ha servido de muro de contención para que la comunidad internacional considerara a Siria terreno vedado, al extremo de haber sido incapaz de negociar la salida de el-Asad,  ha sido Rusia, en contubernio con China, ambas con importantes relaciones comerciales, económicas y militares con el régimen de Damasco. Tres veces se han opuesto a resoluciones en el Consejo de Seguridad de la ONU con el fin de mantener al actual presidente en el poder e impedir sanciones directas a su yugular.




Una misión de la Liga Arabe -que el pasado 12 de noviembre expulsó a Siria de entre sus miembros, registraba, sin embargo, en un informe "actos de violencia cometidos contra las fuerzas regulares del régimen", equiparándolos con la atrocidad que se comete cada día contra civiles desarmados. Rusia se agarró de ésto para desestimar las denuncias de organizaciones de derechos humanos sobre las masacres perpetradas en Homs y otras ciudades y para seguir suministrando armas a el-Assad.




En varias ocasiones, Rusia ha enviado al puerto militar de Tartus, donde tiene una base, cruceros y otros navíos con armas. La última registrada es del 20 de noviembre última como "disuasión"-según Moscú- de "cualquier intento internacional de intervención". La respuesta de Estados Unidos fue inmediata: envió un portaaviones a la zona. Con anterioridad, las  autoridades británicas habían interceptado y rechazado un barco ruso con armas a bordo para Siria, según informó al parlamento el secretario de Exteriores, William Hague.



La Unión Europea, que había sancionado a el-Asad bloqueando sus activos en las entidades bancarias que controla y la compra-venta de oro, dispuso recientemente que las compañías aseguradoras europeas no podrían cubrir las entregas de armas a Damasco. El secretario general de la Liga Arabe, Ahmed Ben Hilli, aprovechó para pedir a Moscú que detenga el trasiego.




Estados Unidos y Rusia han pacatado ayer continuar en la vía del diálogo para solucionar el conflicto sirio, con el trasfondo de advertencia del Pentágono de que el uso de armas químicas contra civiles en Siria podría acarrear una acción armadas. Y es que no se puede seguir enfrentado esa guerra con una actitud submarina de ensoñación si Occidente desea realmente evitar un desplome como de catedral abatida.

Enlazar con:  http://lasnoticiasdemirta.blogspot.com.es/2012/09/siria-espana-aportara-ayuda-los.html



miércoles, 25 de julio de 2012

Siria: El régimen saca todos sus arsenales







Por Mirta Balea





Los órganos vitales de Siria, Damasco y Alepo, están colapsados por las fuerzas rebeldes, lo que no implica una victoria inminente porque aún persiste la superioridad armamentista del régimen y queda por andar un largo trecho hasta el fin de la guerra. Lo novedoso en el escenario de los enfrentamientos de las fuerzas regulares sirias y el Ejercito Sirio de Liberación (ESL) (rebeldes) desde hace 16 meses son las amenazas recientes del gobierno de Bashir el-Assad sobre la posibilidad de sacar sus armas químicas y biológicas "si hay injerencia extranjera".





El ejército israelí se halla en estado de alerta por si llegase el momento de un ataque de esta naturaleza, cuya respuesta tendría que manejarse con ponderación y tacto, buscando para repelerlo aquellos lugares en que puedan estar almacenadas esas armas, pues un error podría traer sobre Oriente Próximo una contaminación inimaginable.





La amenaza estuvo a cargo del portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores sirio, Jihad al-Maqdisi, al asegurar que sea cual sea la evolución del conflicto serían utilizadas en caso de presencia de fuerzas extranjeras en el territorio. Pero con los rebeldes pegados a las espaldas del régimen en las cercanías de Damasco desde hace varios días, realizando incursiones constantes sobre la capital, y otras fuerzas rebeldes haciendo lo mismo en la ciudad financiera por excelencia, Alepo, parece poco probable considerar que se abstendría de utilizarlas como control de daños.





Durante mucho tiempo, el clan el-Assad, que posee armas químicas y biológicas desde 1971, había negado su existencia, así que resulta doblemente peligroso suponer que se ha lanzado sin dobles intenciones la amenaza de utilizar sus gases mostaza, sarin y  nervioso VX - este último con posibilidades de ser impulsado por misiles- en momentos de una intensificación de los combates a favor como nunca de los rebeldes.





El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu ha dejado claro que su país impedirá a todo coste que los terroristas de Hizbolá, en el vecino Líbano, se hagan con las armas no convencionales del régimen sirio en caso de que este caiga.





Siria sirve desde hace mucho tiempo a su aliado Iran para trasladar armas por su territorio hasta Líbano y entregarlas a Hizbolá, cuyo poder es igual al de un Estado dentro de otro Estado, como ha hecho también con otro grupo terrorista, Hamas, en la franja de Gaza, gobernada al margen de la Autoridad Nacional Palestina.





El periódico The New York Times desveló el pasado día 19 un plan de funcionarios de seguridad de Israel y Estados Unidos para atacar arsenales sirios y así reducir su capacidad de agresión, que se detuvo en el último momento para no dar pábulo a una reacción de Damasco ante la violación de su soberanía. A ninguno de ellos le cabe duda de que si El Assad cae, sus arsenales irían a parar a manos de Hizbolá y por ende a las de otros grupos terroristas de Oriente Medio.





Tel Aviv ha culpado a Irán y a Hezbolá del atentado contra turistas israelíes perpetrado la pasada semana en Burga, Bulgaria, con resultado de siete muertos, obra de un argelino con pasaporte sueco, con credenciales estadounidenses falsas y de cuya entrada en el país no se dejó constancia. Las autoridades búlgaras han abierto una investigación oficial, pero los israelíes afirman haberles alertado sobre la posibilidad de ataques de este tipo en ese país.





Iran ha atentado antes contra intereses judíos en Tailandia, India, Kenia y Chipre y muchos en Tel Aviv recuerdan como si hubiese sido ayer la voladura en 1994 de la Asociación Mutual Israelita de Buenos Aires con 85 muertos y 300 heridos.






El Ejército combate en Damasco




Hay muchos rumores de que El-Assad ha trasladado a Rusia unos 6.000 millones de euros y que su familia podría estar en Moscú. Otra de las especulaciones es que si lleva adelante sus planes de atrincherarse en Latakia, donde son fuertes del alauíes, ala del chiísmo a la que pertenece el clan, la guerra podría prolongarse indefinidamente. Internamente, nadie cree que el presidente abandone la lucha y se le considera dispuesto a morir.





El-Assad no está seguro en Damasco y lo sabe y ha movilizado tropas en diveras partes del país, excepto en los Alto del Golán, para dividir los frentes de combate. Fuentes bien informadas consideran que de no lograrse una salida "honorable" al presidente sirio, Rusia y China, sus aliados en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, podrían potenciar una estado alauí en la costa.





La pasada semana vetaron por tercera vez una resolución con nuevas sanciones para el régimen como castigo por la ferocidad con que masacra a la población y en la que se aludía de nuevo a la entrega del poder sin más. Cifras de la propia ONU y de organizaciones humanitarias sobre el terreno apuntan que son 15.000 los muertos, pero el Grupo Internacional de Acción de Siria, creado por la organización mundial, postula que resulta una cantidad imposible de verificar.





El presidente sirio no ha encajado aún el reciente atentado suicida de un guardaespaldas en el que perdieron la vida el ministro de Defensa, sus numeros dos y un cuñado de El Assad, y dejó malheridos a los jefes de Interior y Seguridad. Ha sido un golpe importante contra los estamentos militares, que sostienen al régimen, y que ha traído nuevas fugas de altos cargos a Turquía. Los desertores de alto nivel suman 20.





Los golpes de este tipo se han sucedido uno tras otro. En mayo pasado, fueron envenenados con mercurio varios jefes de seguridad por un camarero de un restorán cercano a sus oficinas, sin muertos, pero los afectados debieron ingresar en el hospital durante varios días. Poco después, se informó de la deserción del general Manif Thassi, comandante de una unidad de la Guardia Republicana, amigo del presidente y de su padre, Hafez, predecesor en el cargo.





Unas 110.000 personas se han visto obligadas a desplazarse a países vecinos, en especial ´Turquía, aparte del millón y medio estimado que lo han hecho internamente desde que comenzó el conflicto. La Unión Europea aprobó el pasado 20 de junio una nueva ayuda  de 20 millones de euros para asistencia médica, abrigo, alimentación y agua potable.





El problema con la oposición, sobre todo la armada del ESL es que en muchos casos  actúa por propia iniciativa, al margen del centro de mando ubicado en Turquía. Las ejecuciones sumarias por ambos bandos en la contienda  continúan de forma despiadada como lo demuestran las fosas vistas por observadores internacionales y de derechos humanos, quienes, a pesar de que la ONU prolongó su estancia en Siria, se han ido retirando del terreno.





Está también la interrogante para Occidente de lo que podría sobrevenir con la salida de El-Assad del poder, aunque hoy sea la única viable en el horizonte para que cesen las masacres. La muerte del Ministro de Defensa y el resto se la atribuyó una organización islamista, armada por los Hermanos Musulmanes de Oriente Medio y muy vinculada a Al Qaeda, cuyas células proliferan en territorio sirio. Los grupos se han creado a partir de infiltraciones desde el vecino Irak.





Al Qaeda ha robustecido su presencias tras la salida de las tropas de Estados Unidos de Irak en diciembre del 2011. Una oleada de atentados suicidas con su sello han costado la vida a 107 personas y heridas a más de 200 en 18 ciudades. El denominado Estado Islámico de Iraq, una rama de la organización terrorista, ha asumido la autoría. La violencia no se dirige ya al ocupante sino a sus propios hermanos árabes. En ese país, disponen de transporte, armas y logística, que utilizan para su infiltración en Siria.





Resulta paradójico que un régimen como el sirio sufra las consecuencias de una oleada terrorista, en este caso de tendencia suní, interesada en mermar el poder del Irán chií en la zona, donde cobró fuerza tras su alianza con el régimen de El-Assad. Desde hace meses disponen de un grupo llamado Jabhat al Nusra, mientras el jefe de Al Qaeda, Ayman al-Zawahari, no deja de llamar a los yihadista de Oriente Medio a luchar contra codo con codo con los rebeldes para derrocar al presidente sirio.





Todos los movimientos diplomáticos y de conciliación regresan a la casilla de salida cada vez que el Consejo de Seguridad de la ONU carece del empuje necesario para poner de acuerdo a las potencias occidentales, Rusia y China a fin de parir una resolución para poner fin al conflicto. El escaso capital político de que ha hecho gala el enviado especial a Damasco, Kofi Anan, obligado como un saltimbanqui a ir de un lado a otro, hecha leña al fuego de las teorías conspirativas a la que son tan adictos los árabes.





A las pocas horas de amenazar con utilizar armas químicas y biológicas, El-Assad ordenó trasladarlas a puestos fronterizos, lo que provocó un comunicado de su aliado ruso en el sentido de que Moscú asume que respetará los compromisos internacionales, en especial el "protocolo de 1968", que prohibe el uso de estas instrumentos de guerra. Pero este protocolo fue superado por la Convención de Paris de 1993 a la que Siria no se suscribió.





El Assad sigue disponiendo de alianzas con los alauíes, con la minoría cristiana, temerosa de la instauración en el país de una teocracia islamista, y de sectores suníes ricos de Damasco y Aleppo. La Casa Blanca ha dicho que solo "un plan de transición política evitará al pueblo sirio una guerra civil sectaria, sangrante y larga" y para intentar acercar posiciones con los rusos, el presidente Barack Obama sostuvo una conversación telefónica con su colega Vladimir Putin, que quedó como el resto de esfuerzos en agua de borrajas.





Rusia y la Liga Arabe se han sacado de la manga la posibilidad de un pacto de salida de El Assad y sus allegados parecido al que protegió de la justicia al jefe del régimen de Yemen, Ali Abdalá Saleh, ahora en el exilio, junto a 80 familiares y acólitos. Las monarquías árabes en el Consejo de Cooperación del Golfo fueron las artífices de aquel pacto antes de que las revueltas se encaminaran a una guerra civil, que no es el caso de Siria.





Ante lo que se vislumbra como una guerra civil "larga y sangrienta", el secretario general de la Liga Arabe, Nabil el-Arabi, vocifera que "no hay tiempo para reformas políticas, tiene que transferir ya el poder" y hay que decir que el organismo le ha brindado al clan El-Assad el pasado 22 de julio una salida segura para todos, rehusada por el presidente una vez más. La ceguera en política de un oftalmólogo devenido en jefe de estado hereditario es notable.

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martes, 13 de marzo de 2012

Siria: el derecho a vivir

Manifestación en siria


Por Mirta Balea

Las víctimas cuentan cuando se calcula el valor de la ética de un sistema. La del régimen sirio se halla en el subsuelo con más de 7.500 muertos en las revueltas iniciadas hace un año y 200.000 desplazados al interior del país por una represión, que no puede ser aceptada como una oscuridad perpetua por la comunidad internacional.

Por definición, la oscuridad no puede existir por sí misma; la luz se esconde siempre esperando que la encuentren.

Las últimas noticias sobre Siria no mueven a la esperanza de una rápida y pacífica solución del conflicto, en el que el tiempo transcurrido ha permitido la entrada de otros elementos y fuerzas que lo complican.


El régimen ha venido colocando minas anti-personas en la frontera con Líbano y Turquía para bloquear el éxodo, como si se trataran de accidentes a punto de ocurrir permanentemente. La ONU ha censado 25.000 refugiados en el límite de esos países.


La organización humanitaria Human Rights Watch clama porque tales artefactos sean limpiados del terreno para evitar un daño irreversible a la población "para los años venideros". La Comisión de Refugiados de la ONU ha hecho por su parte un llamamiento a la comunidad internacional ante la escasez de alimentos y medicamentos que ha traído consigo la guerra.


El grueso de los combates se han librado entre dos frentes armados: el Ejército Libre Sirio, brazo militar de la oposición más organizada, el Consejo Nacional Sirio, y el ejército regular del régimen de Bashir el Assad, que niega credibilidad a la ONU y a la Liga Arabe, a la hora de buscar soluciones, so pretexto de que son órganos sometidos a las potencias occidentales.


China y Rusia se han encargado de trasladar la voz sin eco de El Assad al vetar varias resoluciones del Consejo de Seguridad encaminadas a poner fin al conflicto porque demandaban la salida del presidente sirio, como reclama la oposición en armas.


La Liga Arabe ha vuelto por segunda vez a poner su rubrica bajo un borrador de solución este sábado en El Cairo, esta vez bajo la mirada atenta de Rusia. El texto será elevado en breve al Consejo de Seguridad. Entre sus reclamos figuran cuestiones planteados en intentos anteriores como el cese de la violencia "sea cual sea su origen", la creación de un mecanismo neuttal para un alto del fuego y la no intervención extranjera en el conflicto. Se contempla también la apertura de un canal para el envío de ayuda humanitaria al régimen, pero en ningún caso se aboga por su disolución.


El embajador sirio en Moscú, Riad Haddad, ha adelantado que el Assad podría ver con satisfacción la adopción del documento por la comunidad internacional, que ha intentado de todo para sacar al presidente sirio de su trono en Damasco, la ciudad más antigua del mundo, con 6,000 años de existencia, y a la que la Biblia le auguraba un rápido, devastador y permanente final por los israelitas, pero todo apunta a que podría morir de manera natural, a mano de sus propios vástagos.

Tan seguro se ve el dictador, con un ascendente importante sobre una parte de la población, que ha comenzado con un reciente referendo a dar pasos hacia las reformas anunciadas desde hace más de un año, cuando comenzaba a vislumbrarse el estallido de la rebelión popular.


La presidencia siria ha anunciado la realización el próximo 7 de mayo de elecciones legislativas, después de haberse aprobado en el referendo una reforma de la Constitución con la participación del 60 por ciento de los aptos para el voto.

El Assad ha actuado como la sirvienta que, en medio de una fiesta, irrumpe con su carrito por el vestíbulo, lo aparca en medio de la sala y procede de inmediato a vaciar en una bolsa la basura y los ceniceros antes de empezar a limpiar el suelo, ante la mirada atónita de los participantes y de un invitado de ocasión, el ex-secretario general de la ONU, Kofi Anan, en su papel de enviado del organismo internacional y de la Liga Arabe.





Anan se fue con las manos vacías y mirando de soslayo el agravamiento de la situación, que se ha hecho insostenible para las sufridas Homs, foco de la rebeldía nacional, Ildib, Homa, Deraa y las áreas rurales de Damasco, y como varios embajadores europeos hacían mutis, como antes también los de Libia y Túnez.


Lo preocupante en la situación siria, en medio de los desplantes occidentales, las amenazas de intervención, que van y vienen, y las sanciones contra el régimen, en especial las de la Unión Europea, es que la oposición, en la que se fraguan las esperanzas de un final del conflicto, se encuentra quebrada, en una guerra de intereses particulares, en tanto El Assad ve como crecen sus posibilidades de retener el poder.

El presidente sirio dijo a Anan que no aceptaría un cese de la violencia en tanto estuvieran en su territorio los terroristas extranjeros que combaten junto al Ejercito Libre Sirio.

Incluso aunque el papel de estos grupos no resulte decisivo en la lucha que se libra en Siria, James Clapper, jefe de la inteligencia de Estados Unidos, ha alertado al Senado norteamericano sobre la existencia de grupos salafistas entre los combatientes, lo que ha servido a El Assad para asustar a la población y lograr manifestaciones en su apoyo.

Los atentados en diciembre último contra las ciudades de Damasco y Aleppo, los emporios que habrá que dominar si se pretende sacar del cargo al presidente, fueron obra de la sección iraquí de Al Qaeda, ordenado por el mismísimo sustituto de Bin Laden Ayman al Zawahari. Para Clapper, la actividad de este grupúsculo se encuentra muy extendida en Siria.

Al igual que Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Turquía podrían estar entrenando a las fuerzas en armas de la oposición -en contra de los deseos expresos del secretario general de la ONU, Ban Ki Moon-. Irán estaría ayudando a Damasco a superar las sanciones económicas, por lo pronto, con el envío de mil millones de dólares.

Los bancos centrales de ambos países, sometidos a sanciones económicas, podrían estar recurriendo a sus iguales en Rusia y China para transferir fondos y, al propio tiempo, estarían estableciendo un corredor de petróleo para boicotear las pérdidas del crudo iraní.

La comisión investigadora de la ONU sobre la represión institucional en Siria dio a conocer en un informe los "graves abusos" cometidos por las fuerzas de seguridad y la tropas leales al régimen, que responden a "una política de Estado", originada en las "altas instancias de las Fuerzas Armadas y el Gobierno". Las bolsas bajo los ojos no pueden cubrirse ya con maquillaje porque son visibles a la luz del día.

La comisión ha elaborado un listado de miembros del régimen sospechosos de crímenes contra la humanidad en el que podrían incluirse a miembros del Ejército Libre Sirio al que acusa de "crímenes, torturas y ejecuciones", si bien aclara que la magnitud de estos crímenes no es "comparable a la del Estado". La nómina, aunque secreta, servirá "para que un día rindan cuentas" los culpables.

A la ONU no se le dan bien las cuentas y una y otra vez comete los mismos errores ante una situación igual de preocupante. Sería bueno que dejara de echarse la cabezadita del mediodía, siente a las partes en conflicto, encuentre una solución y llame a capítulo a sus naciones poderosas, que han mostrado de nuevo las desavenencias dictadas por sus respectivos intereses en la zona, y les haga saber que la factura original, por la que fue creado el organismo, no se ha tirado por el retrete y continúa vigente hasta el día de hoy.

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domingo, 5 de febrero de 2012

Siria: la tortuosa vía de la política



Por Mirta Balea

Rusia y China han votado en contra de una resolución descafeinada del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU) con el fin de detener la brutal violencia en Siria y en la que ni siquiera se pedía la salida de Bashir el-Assad o la intervención militar internacional al estilo libio.




Esta técnica de neutralización practicada por los gobiernos de Moscú y Pekin desde octubre pasado con un texto similar, intenta minimizar la conducta del régimen sirio o justificar lo injustificable, después de 11 meses de bombardeos indiscriminados contra la población y la muerte de 7.100 personas y la desaparición de unos 15.000 opositores, según el centro de Documentación de la Violación de Derechos Humanos de la ONU.




El proyecto de resolución propuesto por Marruecos, en respaldo a un informe de los observadores de la Liga Arabe en Damasco, contó con mayoría de votos este sábado, pero desaparecerá aún así en el éter por el veto de dos de los miembros permanentes. El texto habría ocupado su lugar, como otros tantos del organismo internacional, más por las omisiones que por las exigencias. A última hora se realizaron arreglos para adaptarlo a los votantes más conspicuos a ponerle peros.




El texto buscaba con los cambios congraciarse con Rusia y China, que calificaban de "inadmisible" la marcha de El- Assad", como pidió la Liga, y abogaban por el "diálogo nacional" y no por la "imposición de la ONU". Así que no se incluyeron más sanciones ni intervención militar, esto último explícito a petición de Moscú, ni llamaba a los países del mundo a limitar sus envíos de armas a Siria como han hecho Estados Unidos, la Unión Europea y el mismo organismo árabe.




La restricción sobre la ayuda militar a El-Assad habría encajado muy bien en un documento por el que se pretendía frenar la violencia. Pero Rusia mantiene con el régimen contratos por valor de 1.500 millones de dólares y Amnistía Internacional denunció, la pasada semana, que las armas rusas seguían fluyendo aún cuando la Liga Arabe realizaba su inspección sobre la situación del conflicto, en apoyo de los esfuerzos de la ONU.




El veto ha provocado la ira de varios diplomáticos occidentales en la ONU. El embajador francés Gerard Araud expresó que era "un día triste para el Consejo de Seguridad, un día triste para los sirios y un día triste para los amigos de la democracia" y añadió que Rusia y China se han convertido en cómplices de una política represiva.




Claro que represión la que realizan los gobiernos de Moscú y Pekin en sus respectivos países y que no es objeto de resolución internacional alguna. El embajador aleman Peter Wittig, quizás con la mente puesta en esta contradicción, apuntó que el Consejo de Seguridad ha fallado en estar a la altura de su responsabilidad. El presidente norteamericano Barack Obama fue aún más allá y opinó que quien masacra a su pueblo no debería gobernar.




Cuando la Liga Arabe alertó el pasado jueves del recrudecimiento del conflicto, el embajador ruso en la ONU, Vitaly Churkin, trazó las líneas rojas aceptables para su gobierno en caso de acordarse una resolución, lo que arrojó esperanzas de que pudiera aprobarse el borrador presentado por Marruecos. Al final, ha resultado una escaramuza diplomática para inyectar oxígeno en un régimen que, le guste o no a Moscú, tiene sus días contados.




Hace menos de una semana, en plena elaboración de la resolución vetada por los dos miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, tenían lugar enfrentamientos entre las fuerzas regulares y los rebeldes del Ejército Libre de Siria, brazo armado del opositor Consejo Nacional Sirio (CNS), que da órdenes desde Turquía.




Los combates se realizaban cuerpo a cuerpo, al estilo de la guerra de guerrillas, para impedir que los rebeldes se hicieran con Damasco y el aeropuerto. Los regulares lograron desalojarlos hacia los suburbios y les han impedido enterrar a sus muertos, con lo que se corre el peligro de epidemia. Los residentes se han visto obligados a huir de sus casas ante la brutalidad de la represión desatada en la capital, especialmente dirigida ahora a hacer pagar a los colaboradores.


Los rebeldes no pueden enterrar a sus muertos
El régimen sirio llama a esta irrupción en los domicilios de manera indiscriminada "la caza del terrorista" para afianzar las proclamaciones de El-Assad de que los insurgentes forman parte de alguna facción de Al Qaeda, esa multinacional del crimen que tanto asusta a Occidente.




En la escena internacional, desde finales de la II Guerra Mundial, ha habido un cambio en las reglas de juego en lo que atañe a las contiendas militares. La insurgencia ha resultado siempre una amenaza, de la que se hablaba poco y se estudiaba menos en las academias militares hasta el descalabro norteamericano en Vietnam en 1975.




Los rebeldes están dispuestos en todo momento a seguir luchando sin importarles los obstáculos; creen en su causa, sea justa o no, y luchan seguros de que les confiere el poder necesario para vencer, desestimando el poder militar y el armamento a que deban enfrentarse. Esto es lo que les permite resistir, contra todo pronóstico,  y colocar al mundo ante una idea tan ingenua, que ha estado presente en la mayoría de conflictos de baja intensidad a lo largo del siglo XX hasta nuestro días y ha dado lugar a muchas victorias de los populares en armas.




El presidente sirio, como hizo el libio Muamar el Gadafi con sus treguas en los momentos más álgidos de la guerra en Libia, ignora sus propias amnistías y sigue deteniendo a opositores para matarlos directamente. El Centro de Comunicación de la Revolución Siria informó de la muerte de 255 civiles el pasado jueves, algo que corroboró el general sudanés Mohamed al Dabi, jefe de los observadores árabes, cuando afirmó que los índices de violencia se dispararon significativamente en los días en que ellos ejercían su misión.




Los enfrentamientos armados tienen particular virulencia en Damasco, Hama, Idleb y Homs. Esta última ciudad registra el mayor número de víctimas en el país. El secretario general de la Media Luna Roja en Siria, Abdul Razq Yibiro, perdió la vida en uno de los tiroteos en las afueras de la capital.




En cuanto a la correlación de fuerzas interna, no todo el pueblo sirio se ha alzado en armas. Muchos temen lo que podría sobrevenir de ganar los rebeldes, altamente influidos por los islamistas, como la experiencia apunta en Egipto, Túnez y Libia. El CNS, que pasa por ser la principal fuerza aglutinadora de opositores y que tiene bajo su mando a un ejército de casi 20.000 desertores, recibe una importante influencia de los Hermanos Musulmanes sirios, de los que se sabe poco.




La otra corporación opositora, el Comité Nacional para el Cambio Democrático, de corte nacionalista, se ha hecho fuerte en el interior, pero a nadie escapa que quien conquiste Damasco y Aleppo controlará el país y en esto ha fijado su meta el Ejercito Libre Sirio del CNS.




Rusia e Irán figuran a "sotto voce" entre los principales proveedores del régimen, al margen de que este suscite también el apoyo de India, Pakistan y hasta de Sudáfrica, aunque quizás no con tanto compromiso como son los casos de Moscú, Teherán y Pekin. Los rusos tienen en Siria la única base militar fuera de su propio territorio y buscan una salida al mar por esa vía.




Los rebeldes cuentan por su parte con el respaldo de Catar y Arabia Saudita, cuyos fondos van a parar a los islamistas del CNS. Varios diarios británicos y norteamericanos apuntan de que podrían estar siendo entrenados por especialistas de los cuerpos de Inteligencia de Estados Unidos y Reino Unido, como se hiciera antes  con los insurgentes librios.




La existencia de grupos salafistas entre los opositores ha servido a El-Assad para asustar a su propia población y logrado manifestaciones de apoyo real al régimen, que es en lo que se han basado Rusia y China para impedir la viabilidad de al menos dos resoluciones de la ONU para prestar tiempo al presidente sirio en su estrategia de manejar los hilos de cualquier solución negociada.




Los iraníes no se han quedado de brazos cruzados ante la situación de conflicto en Siria, siendo como son sus mayores aliados en la zona, y han pretendido abrir un diálogo con la oposición, en especial con los Hermanos Musulmanes, para que acepten las reformas propugnadas por el régimen, entre estas, la convocatoria de elecciones.  El pez, sin embargo, no ha mordido el anzuelo.




El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, había llamado a detener los asesinatos "con un texto consensuado" entre los miembros del Consejo de Seguridad , cuando existían esperanzas de aprobar la resolución, porque "la guerra en Siria es un riesgo para la paz mundial".




Convertida en una gran prisión y sin la legitimización de la oposición en armas, que se habría conseguido con el texto vetado, hay margen para pensar que El-Assad, como Gadafi, está dispuesto a matar más que a morir por mantenerse en su puesto y él, como en un momento dado el líder libio, cuenta todavía con apoyos importantes.




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lunes, 16 de enero de 2012

Siria: la suerte está echada


Por Mirta Balea

Rusia y China han venido tutelando la impunidad de Bachir el Assad, en Siria, al colocar su veto sobre cualquier resolución para una intervención armada en favor de la población, si bien la cuenta atrás del régimen comenzó hace meses con el inicio de las revueltas, que, según la Organización de Naciones Unidas (ONU), se han cobrado 5.000 muertos y han fracturado al país en dos bandos: quienes apoyan todavía al presidente y los que luchan por invertir el paso de la historia.

El Assad había jugado siempre a ser una ficha imprescindible en el tablero de Oriente Medio. Comparado con Egipto, Túnez y Libia, Occidente ha sido muy considerado ante la represión del régimen, al menos durante varios meses. Las tornas han ido cambiando cuando se ha sabido que Irán proporciona equipo de seguridad y munición a Siria y el pasado mes, según fuentes de la embajada norteamericana en Madrid, visitó Damasco Qasem Soleiman, comandante de la fuerza de élite Quds, de la Guardia Revolucionaria de Irán.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, pidió ayer a El Assad, desde el Líbano, que deje de matar a su pueblo. La violenta respuesta del régimen a las revueltas iniciadas en marzo del pasado año ha dejado 5.000 muertos, según cifras de la organización mundial.

Siria se ha convertido en un satélite de Irán, compartiendo con Mahmud Ahmadineyad el lenguaje retórico y las amenazas contra Israel y en el sustento, junto al régimen de los ayatollahs, de las organizaciones terroristas de Hezbolá, en Líbano, y Hamás, en la franja de Gaza.

El presidente sirio, es el segundo vástago de una dinastía gobernante desde 1971. Llegó al poder en el 2000 tras la muerte del patriarca Hafez. Hasta ese momento, la ascendencia del país en la zona pasaba por su influencia sobre Jordania, muy buenas relaciones con Irán y su alianza con Turquía, hasta que Ankara, ante la situación de violencia, decidió enviar al ministro de Relaciones Exteriores Ahmed Davuloglu, para pedir paz y elecciones.

Tras las buenas intenciones turcas, con las que se enmascaraba el miedo a un desborde de los refugiados sirios, que han comenzado a pasar la frontera en una huida a la desesperada de la represión, la Liga Arabe suspendió a Siria, aunque era todavía reticente a aceptar la caída del régimen. Lo que se buscaba con la medida era que El Assad entrara en razón y diera espacios de libertad.

Hace una semana, llegó a Damasco una misión de la organización panárabe con un protocolo de exigencias y se marchará el próximo jueves para presentar un informe al grupo de contacto sobre Siria . Nadie deseaba hasta ahora la caída de El Assad por miedo a una inestabilidad en la zona, salvo Arabia Saudita y otras monarquías petroleras, que han observado la convulsión nacional como una forma de tomarse la revancha.

Desde el tiempo de Hafez hasta el de Bashir,  estos países estuvieron en el punto rojo del colimador de Damasco con una propaganda socialista y anti-imperialista. La caída de los alauitas sirios supondría, después de sopesar los pros y contras, un golpe grave para Irán. Un poder chií a lo persa en Siria no resulta aceptable para la mayoría de los países miembros de la Liga, como tampoco la ampliación del poder de Teheran del golfo Pérsico al Mediterráneo.

El presidente sirio jugó, este último domingo, la baza de la amnistía de los presos en las revueltas de once meses de duración, pero quienes disfrutarían de esa liberación formarían parte de un grupo restringido. La mayoría de los encarcelados vienen de Oms, en el centro, y de Adelfa, en el norte, feudos de la oposición y de los militares desertores, de manera que resulta difícil de creer que resultarán ex-carcelados.

Esta amnistía, la número veinte del régimen desde 1980, incluida la del pasado noviembre, forma parte del protocolo de exigencias de la Liga Arabe, en el cual se estipula además el cese total de la violencia y el repliegue de tropas. El Observatorio sirio de Derechos Humanos ha denunciado que tales perdones se incumplen cada vez.

El Assad porfía aún con que tiene más seguidores que opositores, pero intenta recobrar la credibilidad en el plano internacional, sobre todo entre los árabes, y acallar la intensa presión diplomática.

Una encuesta del instituto Doha señala que más de la mitad de la población apoya al presidente. Algunos factores podrían explicar este resultado -tomándolo como válido- y la propia supervivencia del régimen. Estos serían el control de los altos mandos militares por la minoría alauita, a la que pertenecen los El Assad, y la rígida censura informativa.

Las minorías cristianas temen también un cambio de régimen por la posibilidad de que llegue al poder un Gobierno suní de integristas.

El presidente se dirigió ayer, de manera inusual, a la nación, aunque su discurso iba dirigido en realidad y como advertencia a los gobiernos de Qatar, con una gran influencia en la actualidad en la Liga Arabe y que ha actuado como una espada de Damocles sobre Siria, y de Turquía. Ambos países han demandado, por separado, el cese de la violencia, como exige ahora la Liga Arabe.

La conspiración extranjera es clara ahora a los ojos de todos-dijo El Assad-. Hay varias facciones regionales e internacionales que tienen como objetivo desestabilizar al país, puntualizó, para después lanzar una andanada contra la prensa  "que ha sido parte del complot para desacreditar" a Damasco, con lo cual justificaba las restricciones a la entrada en el país de periodistas extranjeros y las limitaciones impuestas a quienes se les ha permitido informar.

Mahmud Ahmadineyah
El presidente esgrimió también una violenta postura contra la Liga Arabe, al denunciar una parcialización de sus observadores, que perjudicaba a su Gobierno. Un comunicado del secretario general, Nabil al Arabi, reafirmó las protestas de sus enviados en Siria sobre una campaña contra ellos, auspiciada por el régimen, con actos de violencia para hacerlos fracasar.

Al ser suspendido como miembro de la organización, El Assad se ha quejado del radicalismo hacia su régimen y recordó que los observadores habían sido invitados por él. Rusia aprovechó para darle un espaldarazo y verter críticas también sobre la Liga Arabe, instándola a prestar atención a las acciones de los grupos armados rebeldes.

La propia naturaleza del régimen sirio, como la de los gobiernos que lo apoyan en el Consejo de Seguridad de la ONU, Rusia y China, hace imposible la aceptación de un reto como las revueltas y que los opositores le planten cara. Para estos gobiernos, tales actos suponen una amenaza a la seguridad nacional.

A la declaración de amnistía, siguieron las promesas de un referendo sobre una nueva Constitución que podría realizarse en la primera semana de marzo y de elecciones generales entre mayo o junio. El Consejo Nacional Sirio, una de las principales plataformas opositoras en el exilio, desconfía de las reformas propuestas y las considera insuficientes y tardías.

Nadie se traga que tras una represión tan cruenta, El Assad esté en disposición de dejar de ser presidente, porque hay que recordar que está convencido de que cuenta con un respaldo mayoritario, a pesar de los abundantes testimonios de que las fuerzas de seguridad disparan contra las multitudes con artillería pesada.

Esto mismo prometió cuando llegó al poder en el 2000, tras la muerte de su padre Hafez. La diferencia de entonces a ahora es que la oposición está más unida y fuerte. Dentro de esta congregación, se encuentran no obstante islamistas radicales y desertores suníes del Ejército, lo que podria hacer temer un conflicto sectario, entre las mayores preocupaciones de Occidente, de ahí la mano blanda con la que se ha tratado hasta el momento al régimen.

El discurso ha sonado además como un reto hacia quienes piensan que no podrá resistir y que su tiempo terminó. El Assad se había comprometido el 27 de diciembre a acuartelar a sus tropas, permitir las manifestaciones, liberar a los presos políticos y dejar entrar a los periodistas, al tiempo que abriría un diálogo con la oposición. Todos siguen esperando esos pasos, a los que se suman los que ha prometido hace apenas un día.

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jueves, 3 de noviembre de 2011

Siria: el laberinto de la violencia

Por Mirta Balea

La olas no son el resultado del agua moviéndose sino de la energía moviéndose a través del agua, tal y como ocurre en un tsunami.

Este fenómeno de temblor acuífero ha venido produciéndose en varios países árabes y en algún caso ha dejado de moverse cuando se ha cobrado a su presa como en Libia o las demandas populares han sido aceptadas.

Siria ha sido, comparada con Egipto, Túnez y Libia, una excepción, si valoramos la consideración que le ha merecido a los líderes occidentales la represión institucional del régimen de Bashir el Assad contra sus opositores, algunos asesinados en los propios hospitales. Apenas se han trazado círculos alrededor de unas pocas notas en los meses transcurridos tras el estallido en marzo del descontento popular.

Fotografías aparecidas en varios periódicos y divulgadas por diversas agencias de noticias pretendían hacer creer que el Assad atesoraba un gran apoyo popular. Se hicieron referencias a actos de solidaridad con el presidente sirio en Damasco y en otra ciudad en el nordeste, fronteriza con Iraq, y se afirmó la asistencia de un millón de personas en la primera y de cientos de miles en la segunda.

Uno no puede más que preguntarse cómo, si cuenta con tanto apoyo, ha podido aceptar el Assad negociar con la oposición, liberar a los presos, retirar a las fuerzas desplegadas en las calles para reprimir a los manifestantes, en una hoja de ruta de la Liga Arabe, que le ha servido de intermediaria para estas decisiones, que de otra manera podrían haberse considerado una rendición, muy a cuento tras el trágico final de Muamar el Gadafi.

Bashir el Assad, segundo en una dinastía, que gobierna Siria desde 1971, sin interrupción, a pesar de la muerte del patriarca Hafez el Assad, es muy consciente que no es solo la presidencia lo que se está jugando en este ajedrez improvisado sino su propia vida. Y no por la voluntad de sus opositores, que se han negado a toda ayuda exterior para lograr sus fines, sino por el propio avance de los acontecimientos.

La Liga Arabe interviene también por lo que le afecta. Siria tiene una gran influencia en Jordania, muy buenas relaciones con Irán y ha sido aliado de Turquía hasta que refugiados sirios comenzaron a llegar a ese país huyendo de la represión. El número actual es de 7.000.

Ankara envió en agosto pasado al jefe de la diplomacia Ahmed Davutoglu con un mensaje del primer ministro Recep Tayyip Erdogan informando a el Assad que la paciencia turca estaba al límite. Hacía pocos días que las fuerzas leales a la dictadura seguían arremetiendo contra la gente en Deir Ez-Zur, una de las villas sublevadas y atacada por columnas de blindados.

Resultó que, según fuentes bien informadas, el presidente sirio impuso el tono de la conversación en términos chulescos. Advirtió que necesitaria tan solo seis horas para enviar cientos de misiles a los Altos del Golán y disparar contra Israel y que podía pedir a la organización terrorista Hezbolá que atacara también desde el Líbano. Hablando en nombre de Teheran amenazó con que Irán arremetería contra barcos norteamericanos en el Golfo.

Abdul-Karim Rihawi, director de la Liga de Derechos Humanos de Siria, con sede en Damasco, informó que el asalto contra Deir Ez-Zur, desde donde los refugiados entran a Turquía, dejó un balance de 42 muertos, mientras otras 10 personas fallecieron en Huleh.

Las protestas comenzaron y se fueron haciendo más intensas en ciudades de mayoría suní como Homs, Hama y Aleppo y en áreas kurdas, lo que preocupaba en particular a Turquía, que sobrelleva un conflicto con esa minoría, recrudecido en los últimos diez días de octubre.

Homs
Hay que tener en cuenta que Siria es mayoritariamente suní (74% de la población) y el Assad forma parte de la minoría religiosa alauí, que es una rama del islam chií (12%).

El presidente norteamericano Barack Obama y Erdogan trataron una transición ordenada en Siria, dentro de los contactos bilaterales, que con frecuencia realiza con líderes internacionales el morador de la Casa Blanca,  entre sesiones de la Asamblea General de la ONU, para tratar temas escabrosos.

El riesgo de una guerra civil en Siria se había incrementado considerablemente. Turquía decretó por esta razón un embargo armamentístico al régimen, pero se negaba aún a  tomar medidas económicas sobre los 2.500 millones de dólares anuales de intercambio.

Las sanciones económicas habrían perjudicado a sus respectivas élites de Damasco y Aleppo. En cambio Estados Unidos y la Unión Europea decidieron congelar los fondos de los hombres fuertes del régimen y prohibieron la importación de petróleo sirio. El 95% de ese crudo va a dar a Europa.

Turquía realizó maniobras militares de advertencia al régimen de Damasco en Hatey, una ciudad fronteriza, a donde ha ido a parar el grueso de los refugiados.

Norteamericanos y europeos promovieron ante el Consejo de Seguridad de la ONU la adopción de sanciones, pero la resolución no salió adelante por el veto de Rusia y China. Esta retirada táctica de las potencias con intereses políticos y económicos en Siria coincidió con el momento en que Amnistía Internacional denunció que el largo brazo de la muhabarat o servicio secreto sirio acosaba a activistas anti-régimen en 8 países.

Había dos opciones para Siria. La intervención extranjera o armar y apoyar a los rebeldes como se había hecho en Libia. Los Comités de Coordinación Local, que dirigen las revueltas, rechazaron ambas, a pesar del momento tan importante que suponía el agotamiento del crédito político de el Assad y estaba además que, contrario a lo que había ocurrido con Libia, no existía el consenso necesario para dar ese paso.

Cuando aún negociaba la hoja de ruta con la Liga Arabe, el Assad desató una nueva represión contra los opositores en Homs, una ciudad castigada particularmente por las Fuerzas de Seguridad del régimen, que, tras la muerte de Gadafi en Libia, han soportado un creciente número de deserciones entre las tropas frente a una intensificación del levantamiento popular. Varios hombres armados pro-régimen atacaron a obreros de la aldea de Houla este miércoles y mataron a once personas con balas en la nuca o decapitándolas, mientras se encontraban maniatadas.

El problema de la propuesta de la Liga Arabe es que constituye un balón de oxígeno para el Assad, que todavía hoy no había realizado el repliegue de "toda presencia armada" en las ciudades y barrios, de ahí el escepticismo con que la oposición ha recibido la invitación al diálogo nacional por parte del organismo regional.

El antecedente más inmediato para la duda es que hace unos meses, el presidente sirio aseguró al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, que ordenaría el cese de las operaciones de sus Fuerzas de Seguridad y cumplió su promesa. Tal y como hiciera al menos tres veces Ghadafi con sus célebres altos al fuego, burlándose de la comunidad internacional.

El jefe del régimen sigue manteniendo que Siria no es Libia y que aún hay importantes sectores de la sociedad que le  apoyan.

El ministro de Relaciones Exteriores de los Emiratos Arabes Unidos dijo tras el encuentro de la Liga en Qatar, el pasado domingo, que no se quiere una internacionalización del conflicto en Siria e instó a la oposición "a no estar asociada con elementos de carácter destructivo, radicales y extremistas y grupos armados que reciben munición desde el extranjero".

Si la escalada de violencia no cesa y el Assad decide hacer caso omiso a la hoja de ruta, la población deberá defenderse y las armas han fluido y seguirán haciéndolo desde Líbano para el alzamiento popular, en tanto el Gobierno está confrontando falta de liquidez al extremo de no poder pagar a sus funcionarios, junto a un importante repliegue de las inversiones internacionales. La yugular del régimen está expuesta al mordisco final si la tosudez sigue teniendo más peso que el buen juicio ante lo que resulta inevitable.

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