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domingo, 24 de mayo de 2020

ESPAÑA CON LA SOGA AL CUELLO.


España necesitará poner en marcha duras medidas para enfrentar la grave recesión provocada por el COVID-19. El socio de coalición de gobierno de Pedro Sánchez, la formación de Unidas Podemos, ha dejado ver sin rubor sus diferencias con una parte del Ejecutivo, sobre todo con el núcleo duro económico, representado por la vicepresidenta de Asuntos Económicos, Nadia Calviño. 

Resulta difícil que el gobierno de coalición aguante el movimiento de desestabilización, que traen consigo las continuas manifestaciones en las que la mayoría social pide su dimisión. Han conspirado para crear este ambiente, no solo la mala gestión frente a la pandemia, sino las continuas declaraciones de alarma y la política de yo lo guiso y yo me lo como en la que se ignora al Congreso en la toma de decisiones frente a una situación tan grave.

Durante la aprobación de la quinta prórroga, que Sánchez dijo será la última, aunque sigue negociando para un sexta, se constató lo tambaleante de su posición. En la primera, obtuvo el apoyo de todos, en esta, alcanzó por los pelos la mayoría simple. Y aunque repite constantemente que el acuerdo firmado este lunes con Bildu, heredera de Batasuna (brazo político de la ETA) resultaba necesario para pasar esta nueva alarma, resulta que es mentira. Ya tenía la mano tendida de Ciudadanos para lograrlo.

Creo que como el PNV no estuvo por apoyar a Sánchez en esta ocasión, ha querido enviarle un mensaje muy torpe de advertencia, pactando con Bildu, su socio en la gobernanza de Navarra. No puede decirse que sea la primera vez que va de la mano con esta formación, que organiza en País Vasco los homenajes a etarras presos o excarcelados.

Bildu seguía el guión de su socio Pablo Iglesias supeditando la abstención en la prórroga con la derogación íntegra de la ley de Reforma Laboral, aprobada en 2012 durante el gobierno de Mariano Rajoy, y por la cual una gran cantidad de trabajadores tienen derecho a cobrar hoy los ERTEs, algo así como un dinero para ir tirando en tanto la empresa se recompone y puedan volver a su puestos de trabajo, si es que lo hacen alguna vez.

Los agentes sociales, hace solo unos días habían alcanzado un pacto para prolongar los ERTEs, pero los empresarios, representados por la CEOE, han decidido levantarse de la mesa. Ni los sindicatos ni la patronal ni los ministros sabían de que tal acuerdo se estaba gestionando y esto ha puesto de relieve la irrelevancia del equipo económico del Ejecutivo.

Unos 900 mil trabajadores afectados no cobran los ERTEs, según un informe del Consejo General de Gestores Administrativos, que anunció una cifra de desempleados por encima del millón y medio en los próximos meses debido al cierre de 240 mil empresas. De estas, unas 135 mil habían aplicado el procedimiento contemplado en la Reforma Laboral, que pretenden abolir la izquierda más radical dentro del gobierno.  

Esta medida figura en el pacto de gobierno suscrito por el PSOE de Pedro Sánchez con Unidas Podemos para crear la coalición de gobierno y garantizar su investidura. Algo que el recién confrmado jefe de la formación morada, Pablo Iglesias, le recordó a la vicepresidenta Calviño, cuando horas después puso el freno y anunció que la Reforma no sería derogada.

Esta a resultado ser la primera manifestación pública de su parte ante el malestar por la iniciativa a pesar de que el pacto no se habría firmado sin la anuencia de Sánchez. Esta mujer, de las más preparadas del actual gobierno - por no decir la única- había sido ninguneada en más de una ocasión por Iglesias, con el apoyo del presidente, en temas de carácter económico, que es para lo que está designada.

Al hacer valer su autoridad - según se dice con dimisión incluida- Calviño portaba el peso de una llamada de Bruselas, que reaccionó con rapidez, recordando a España que el dinero de los parados lo dan ellos. Frente a una política económica, que Unidas Podemos tiene intención de llevar adelante a pesar de las opiniones en contra de los expertos, el gobierno tendrá que requerir la asistencia del Banco Central Europeo, el Eurogrupo, la Comisión y los mercados financieros. Todo para pagar pensiones, sueldos de funcionarios, el desempleo, los ERTEs y las ayudas a las pequeñas y medianas empresas y a los autónomos.

Para todo esto se requerirá en los próximos años unos 300 mil millones de euros extra. Una fracción  en transferencia y el grueso en créditos condicionados. Desde que alcanzó su sueño de ser presidente mediante una moción de censura a Rajoy, apoyada por el PNV, Sánchez ha incrementado la deuda pública en 141 millones de euros cada día hasta el record histórico de mil 224 billones, según cifras del Banco de España.

Los países de la Unión Europea mediante el Fondo de Rescate, bajo las siglas MEDE, disponen de una línea de crédito de 240 mil millones de euros para enfrentar las secuelas del coronavirus. Cada miembro podrá pedir hasta un 2% de su PIB para gasto sanitario con mínimas condiciones. Este instrumento fue diseñado en especial, después de un acalorado debate de la Junta de Gobernadores, para ayudar a España, Italia y Francia, que se hallan entre los más afectados. 

La oferta del préstamos a 10 años de unos 24 mil 900 millones tiene un coste cero. Sánchez no ha querido acogerse hasta el momento al rescate y tiene hasta el 31 de diciembre del 2022 para decidir lo que hará.

El gobierno, que no puede pagar los ERTEs y no sabemos si podrá hacerlo con el paro y las pensiones, a espaldas del Congreso otorgó a Venezuela unos 3,8 millones de euros, a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo. Algo parecido a lo que hizo el ex-presidente, el socialista José Luis Rodriguez Zapatero en otras latitudes. Se sabe que Venezuela recibió de España en 2017 un millón 107 mil euros; en 2018, 418,164 euros; y en 2019, 2,3 millones. Lo aportado este año se ignora, pero nada de esto se habría sabido si el partido VOX no hubiese formulado una pregunta en sede parlamentaria para aclarar este asunto.

En lo que probablemente es la peor crisis de España, desde la Guerra Civil, la actividad del gobierno parece copiar los errores de la presidencia de Rodriguez Zapatero  ante la crisis de 2008, como son la inacción total frente al golpe, shock económico, sobreactuación con fallidas políticas de demanda y un nuevo shock económico autoinducido, según Libre Mercado. El gobierno actuó tarde y de manera insuficiente y esto nos traerá años de recuperación, gobierne quien gobierno.

La OCDE, la agrupación de las economías avanzadas, ha pronosticado que el impacto negativo será algo inferior al 30% y el crecimiento del PIB en consecuencia dependerá de factores tales como la magnitud y duración de los cierres de empresas y negocios a nivel nacional, la caída de la demanda de bienes y servicios y la rapidez con la que las políticas fiscales y monetarias de apoyo surtan el efecto esperado.

Veintidós países de la UE han aprobado exenciones y moratorias fiscales, solo España sigue apoyándose en un plan de avales de 100 mil millones de euros, de los que solo  han aprobado 20 mil millones, siguiendo las recetas del vicepresidente  Iglesias y que todos los  expertos coinciden en que solo tiene como fin atentar contra la propiedad privada y el libre mercado, sin resultados visibles para la economía en su conjunto.

jueves, 26 de enero de 2017

PUIGDEMONT NO TIENE QUIEN LE ESCRIBA

Por Mirta Balea


Para el gobierno de la coalición Junts pel Si de Cataluña, la cita en Bruselas esta semana del presidente autonómico Carlés Puigdemont no ha cumplido con las expectativas ni los objetivos por los que fue trazada. Pero esto lo rumian solos, para el público dan la cara del éxito.

La conferencia del líder catalán en una sala reservada por sus acólitos en el parlamento europeo pretendía tener un eco mayor en Europa so propósito de poder explicar y adherir gente al proceso de ruptura con España.

La sala estaba llena, pero había pocos euro-diputados y los que fueron no resultan representativos, pues pertenecen a grupos minoritarios de independentistas de Bélgica y el norte de Europa.

El pulso continúa entre los gobiernos autonómico y central, pero el independentismo pasa por malos momentos. Los sondeos indican que no solo pierde fuelle el proceso en el campo nacional sino que nada tiene que decir al resto de los europeos.

El momento escogido para la conferencia tampoco fue acertado ante la incertidumbre generada entre las autoridades europeas la futura salida del Reino Unido de la comunidad.

El gobierno catalán había metido dinero en los grandes periódicos de Francia, Reino Unido e Italia, que sepamos, para promover el encuentro en Bruselas, pero ni así los medios de prensa internacionales han reflejado la cuestión como esperaban los independentistas. Ha pasado en realidad inadvertida.

El hecho de que en fecha reciente se negara a asistir a una reunión con los demás presidentes autonómicos y aprovechara para anunciar a voces que sí es sí y que tendría lugar un referendo para la ruptura -aun cuando se viole ley-, ha sido objeto de un debate en la reunión de control parlamentario en Cataluña este miércoles, aparte de los resultados de Bruselas.

Puigdemont se ha abstenido de desvelar el coste del viaje para los contribuyentes, pero la oposición lo ha cifrado en 120.000 euros. Tanto el gasto, la oportunidad y el quorum han centrado las discusiones parlamentarias. Resulta inexplicable que los quirófanos catalanes no funcionen el fin de semana por falta de presupuesto y se realice un desembolso tan inútil. Pero este es un ejemplo de que la ideología manda.

La finalidad de la conferencia, según Roger Torrent, portavoz de la coalición Junts pel Sí, era "avisar" al Partido Popular Europeo de que su homólogo en el gobierno de España busca dinamitar la libertad de expresión de los catalanes y eliminar su derecho a decidir.

El presidente de la Comunidad Autonómica de Castilla-la Mancha, Emiliano García Page, acudió al día siguiente a Bruselas y fue recibido por varios Comisarios. El propósito de la visita era hablar sobre el sector artesanal, que tiene mucho peso en su región, y buscar la protección en la piratería industrial del sector de la cuchillería, que mueve muchos puestos de trabajo.

En este recibimiento protocolario a un presidente autonómico español vemos la diferencia con el catalán: la Unión Europea acepta el sistema de Autonomías y censura a los secesionistas. Se tratara o no de una visita oficial, a Puigdemont no le recibe nadie.


No es que siquiera recibiera luz de gas, es que en contraste también tenemos otra visita, la de Susana Díaz, presidenta de Andalucía, recibida por el entonces presidente del Parlamento europeo Martin Schultz y varios Comisarios. Ella acudió con el respaldo de los partidos socialistas europeos, como lo hizo también García Page.

Esto parece un elemento clave en el panorama político catalán porque podría obligar a fijar posiciones a la díscola rama federal catalana del Partido Socialista Obrero Español, bajo la dirección de Miquel Iceta. Vaya por delante que el PSC no ha denunciado el viaje, pero en cambio ha pedido a Puigdemont, que negocie la financiación económica con el gobierno central, uno de los temas a tratar en la reunión de presidentes autonómicos a la que no asistió. 

La coalición de gobierno en Cataluña está en una carrera contra reloj para llegar a septiembre y no tener que convocar elecciones. Las fuerzas conjuntas del Partido Democrático de Cataluña, Ezquerra Republicana per Catalunya y la CUP (antisistemas) han entrado en el síndrome del plato en blanco con los sondeos.

Ahora mismo, el PDC y ERC se miran de soslayo porque las encuestas le dan un fuerte impulso a este último y para más inri, Puigdemont ha anunciado que no se presentará a las próximas elecciones. Esto se conforma en un escenario inédito en medio de la hoja de ruta del proyecto de ruptura, pero puede que en la mente del president esté una escapada definitiva de España.

Puigdemont nada tiene que perder, pero pretende preservar su imagen de comprometido con el referendo y se propone llegar hasta el final de esa hoja de ruta. Oriol Junqueras, de ERC, se lleva muy bien con la vice-presidenta Soraya Sanz de Santamaría - aunque no suponga una operación de diálogo fructífero-, pero al menos-como el mismo ha dicho-permite tender puentes. Se trata de marcar etapas en la maratón.

Ciudadanos cree que la foto de este martes en Bruselas es la de un gobierno sin apoyo internacional y que ha hecho el ridículo apostando por un camino inviable. El Partido Popular lo vio también como una falta de apoyos flagrante y destaca el aislamiento en que se hayan los independentistas catalanes en Europa.

El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, advirtió que la misma ley que ampara a Puigdemont, protege la soberanía nacional y le impide realizar el referendo. "Estoy convencido-señalo previo al viaje del catalán a Bruselas- que Europa no admitirá la ruptura unilateral de una parte del territorio español".

El presidente Mariano Rajoy habló de mano tendida a Cataluña y se atrevió a decir que algunos responsables políticos de la Autonomía ven esto con buenos ojos. Refiriéndose a la coalición de gobierno advirtió que les iría mejor si buscaran esa mano tendida en lugar de seguir abrazados a la radicalidad y maniatados por los extremismos.

" En España se cumplirá la ley -aseguró-tanto como decir que se cumplirá la voluntad de los españoles" e invitó a quien quiera cambiar la Constitución a utilizar los mecanismos legales existentes.

Cataluña figura entre las Comunidades Autónomas que más empresas perdieron en 2016, unas 271, el triple que Navarra, que le sigue en el rating. De 531 recién instaladas en territorio catalán, que sumaban a las previamente establecidos, se dieron a la fuga 831.

El presidente del Círculo de Empresarios, Javier Vega Seoane, afirmó que los dirigentes institucionales catalanes están instalados en el modo de no cumplir con la ley y ante esto los empresarios huyen como de la peste.

martes, 24 de mayo de 2016

ESPAÑA, BRUSELAS Y LAS PROMESAS DE RAJOY

Congreso de los diputados, Madrid.


Por Mirta Balea

España ha caído en desgracia ante la Comisión Europea (CE) al incumplir los objetivos del déficit público en 2015. La deuda ha crecido sin que esto suponga un fortalecimiento de sus bases económicas y hoy la deuda pública alcanza el 100% del Producto Interno Bruto (PIB) y el déficit es de un 5,1% dentro del mismo marcador.

El periódico El País publicó esta semana la carta dirigida al presidente de la CE, Jean Claude Juncker, por el jefe de gobierno en funciones Mariano Rajoy, en la que queda reflejada con nitidez la desesperación personal ante la quiebra de confianza de Bruselas y recibir además una sanción por incumplir los compromisos.

Nada de menospreciar la misiva, porque ha librado a España, de momento, del castigo previsto de más de dos mi millones de euros, al retrasar el procedimiento hasta julio de este año, tras las elecciones nacionales del 26 de junio. Al margen del precario salvavidas, cualquier gobierno tendrá que tener en cuenta que formamos parte de la eurozona y el país que no cumple con el déficit paga una multa.

La prensa ha comenzado a usar el contenido del documento - que califican de carta oculta- para dar al traste con la campaña electoral del Partido Popular (PP) y de su candidato Rajoy en la que el hilo del discurso ha ido por la vía de que no habrá nuevos recortes. Y es que lo escrito por el presidente a Juncker va por otros derroteros.

Con el incumplimiento del déficit y el aumento de la deuda, el propio gobierno del PP, ahora en funciones, ha incumplido con la Ley de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera (LEPSOF), aprobada en 2012. Una transposición de la norma europea sobre gobernanza económica. 

La LEPSOF española consagró la austeridad para las Administraciones Públicas y estableció los mecanismos de control del déficit y la deuda pública, tal y como exigia la normativa de Bruselas.



Los números indican que hasta el 2033 España -tenga el gobierno que tenga- no podrá reducir al 60% del PIB la deuda ni a un 3% el déficit, como demandan las citadas normativas. El Tesoro Público ha dejado claro en sus datos públicos que el país ha continuado endeudándose en otros 58 mil millones de euros entre el 2014-2015. Cada ciudadano deberá pagar en consecuencia 23 mil 45 euros para amortizar una deuda total de l,072.182 millones de euros.

El TP apeló al menos 50 veces a préstamos en los mercados en 2013, de los que consiguió 238 mil 560 millones de euros (164 mil 818 millones de euros para la amortización). Esto ha supuesto un mayor endeudamiento.

España arrastra un déficit estructural en la Seguridad Social. Cuando Rajoy llegó al poder había 66 mil millones de euros en la hucha debido al equilibrio entre ingresos y gastos, pero en estos cuatro años el déficit ha alcanzado los 20 mil millones de euros y en aumento.

Algunos economistas dicen que una solución pasaría por revertir los impuestos sobre la renta y las sociedades de 2015, que han costado 7 mil millones de euros, o recortar en un 10% las pensiones, lo que ningún partido lleva en su programa de pre-campaña. Para el PP, en particular, resultaría nefasta esta última fórmula porque los pensionista son su feudo electoral, según las estadísticas de votantes por edad. Así que en el horizonte se vislumbra una nueva subida de impuestos, digan lo digan los políticos en sus mítines.

Rajoy se comprometió con el "querido Juncker" a tomar nuevas medidas en la segunda mitad del año. El ministro de Economía en funciones, Luis de Guindos, dijo al diario catalán La Vanguardia, que "exigirá" déficit cero a las Comunidades Autónomas. La realidad hay poco de donde tirar.

Valencia, feudo del PP durante muchos años y donde se ha registrado el mayor escándalo de corrupción masiva de la Unión Europea, el gobierno autonómico ha dejado un déficit de un 3% y solo se podrá recortar en sanidad, educación y dependencia para lograr lo exigido por  Guindos, algo que no están dispuestas a hacer las nuevas autoridades.

La principal causa de la desviación del objetivo del déficit, al decir de algunos economistas españoles, radica en la rebaja de impuestos del 2015, cuyas consecuencias se percibirán mejor este año, que tuvo un claro carácter electoralista por la proximidad de las urnas el 20 de diciembre último y el afán del PP de desprenderse de su mala fama como cercenador del bienestar social con los recortes puestos en marcha para complacer a Bruselas, el principal y más criticado la reforma laboral.

En julio del 2010, el gobierno popular subió el tipo general del Impuesto sobre el Valor Añadido o IVA de un 16 a un 18%, el de tipo reducido de un 7 a un 8%, manteniendo en un 4% el superreducido. En septiembre del 2012, volvió a subir el primero hasta un 21% y el segundo, un 10% y llevó algunos productos del superreducido a las otras dos categorías. Todo esto a pesar de que entre 2007 y 2009, durante el gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero, los ingresos por el IVA y el Impuesto sobre la Renta de Personas Físicas o IRPF habían caído, respectivamente, un 31 y un 36%.

La primera legislatura de Zapatero registró una elevación del déficit por el aumento del gasto público y la caida de ingresos, índices que se dispararon en  su segundo mandato. Rajoy logró cierta estabilidad con el aumento de los impuestos, pero no hizo nada por contener el gasto, aun cuando disponía de una mayoría parlamentaria para sanear la economía.

La deuda pública ha alcanzado el 100% del PIB, lo que nos dice que supera la riqueza producida en el año. La financiación tiene de momento un coste reducido por la bajada de tipos de interés del Banco Central Europeo. Una luna de miel pasajera si Bruselas endurece la política monetaria y deja de inyectar liquidez, algo que podría muy bien ocurrir ante las perspectivas reales de un nuevo rescate a Grecia. 

Algunas recetas de los economistas plantean que si se mejoran las infraestructuras como educación, tecnología, sanidad y capítulos similares tendríamos un periodo de crecimiento del déficit y la deuda, pero más adelante esto revertiría en una economía más fuerte. 

El crecimiento de la deuda no ha supuesto para España un fortalecimiento de sus bases económicas. Tenemos una productividad estancada y una pobreza laboral que gana terreno en un mercado laboral precario y sin perspectivas de mejora.

Para ser justos, debemos culpar también a Europa por la caída del consumo y de la inversión privada en España a partir de ajustes exigidos y que nunca tuvieron en cuenta la reconstrucción de la base productiva nacional tras la crisis. Se introdujo en cambio el fetiche de reducir a un 3% el déficit, como única meta válida para Bruselas. Todo se ha reducido a dar prioridad a la deuda e ignorar las consecuencias para la economía nacional y el bienestar social.

La Unión Europea- no importa lo que prometan los candidatos a las elecciones- no va a renegociar la deuda española y la sanción caerá sobre las cabezas de los ciudadanos, con el consecuente aumento del endeudamiento. Frente a esto, cualquier solución en cualquier programa no parece realista.


lunes, 13 de julio de 2015

Grecia capitula ante la Unión Europea, pero sigue sin garantizar el rescate.




Por Mirta Balea


La superioridad estratégica de la Unión Europea (UE) sobre Grecia en esta última semana ha resultado evidente tras el referendo en que el pueblo griego dio carta blanca a su gobierno para rechazar las medidas draconianas de los acreedores y que ha resultado al final agua de borrajas.

El paquete de medidas resulta ahora significativamente mayor que el que habría podido pactar antes del referendo. El cierre de los bancos, conocido como corralito, ha noqueado aún más a la economía griega y exacerbado lo que era ya una profunda recesión, por lo que el primer ministro Alexis Txipras se ha visto abocado a capitular.

Grecia podría optar por un nuevo rescate de 55 mil millones de euros (55 billones) hasta 2018 si su parlamento aprueba las medidas acordadas este domingo por los jefes de estado y gobierno de la UE, que han dejado claro que no se fían de Syriza.

La desconfianza proviene de la atmósfera de disensión interna de la coalición gobernante en Grecia. Algunos de sus más conocidos aliados y varios ministros han pedido a Txipras que rechace el programa y asuma las consecuencias.

Los acreedores ven en este diferendo lo que podría devenir en una falta de compromiso de Atenas a la hora de pagar y preven incluso que Txipras podría verse forzado a dimitir y a convocar nuevas elecciones.


Desde el inicio, el sector duro de la UE y otros que en las últimas horas se han pasado al lado de los tolerantes, deseaban presionar lo suficiente para que el primer ministro griego y su gobierno dimitieran y así dar paso a un régimen más afín con las ofertas de Bruselas.

Tras el referendo y con un Txipras decidido a pactar lo que sea por tal de sacar al país del embrollo financiero en que se ha metido, convocar nuevas elecciones y colocar otro gobierno no sería la opción más satisfactoria porque podría derivar en más de lo mismo.

Las demandas de Bruselas han estado diseñadas por esa línea dura en las negociaciones liderada por Alemania, Finlandia, Eslovenia y Holanda. Es un paquete que supone colocar en la sien del gobierno griego una pistola cargada porque de rechazarlo el parlamento de Atenas el próximo miércoles los griegos podrían ver colapsado en pocos días su sistema bancario.

De manera que la nación mediterránea tendrá que poner en marcha y con rapidez las reformas fiscales debatidas este domingo, con medidas tan dolorosas como el fuerte aumento de los impuestos y la rebaja de las pensiones, a las que venía oponiéndose Grecia desde el inicio de las conversaciones y que llevó a Txipras a dar un portazo y convocar el referendo del NO, que al final no le ha servido para ablandar a los acreedores.

El resultado del NO del referendo lo que ha hecho es restarle margen de maniobra en las negociaciones y  le ha obligado a pedir el rescate, algo a lo que se negaba no sin esfuerzo pues su objetivo era una quita de un 30 por ciento de la deuda. Ahora el endeudamiento será mucho mayor.

El debate este domingo ha girado en torno a las quejas de Txipras sobre un programa que vuelve del revés los ya vacíos bolsillos de los griegos y que podría haber contenido medidas aún más draconianas.

A Italia y a Francia les ha preocupado que se esté intentando conseguir la humillación de Grecia como castigo por el referend0, que cualquier país democrático tiene derecho a realizar.

Los alemanes se atrevieron a proponer que el gobierno de Txipras pusiera como aval para una inmediatez del rescate a sus monumentos más preciados y a sus paradisíacas islas para venderlos en el mercado privado en caso de incumplimiento.

El primer ministro italiano Mateo Renzi demandó de sus socios que prevaleciera el sentido común y aseguró que Italia no desea la salida de Grecia de la moneda única. Dijo también a Alemania que suficiente, es suficiente (enough it's enough). La alineación de Francia afloró también en la cumbre.

Los acreedores griegos este fin de semana, en maratónicas sesiones de los ministros de finanzas y economía y de los jefes de gobierno y estado de la UE, siguen sin avalar el rescate a la espera del resultado del voto parlamentario dentro de dos días en Atenas. Un sí al programa de parte de los legisladores se vería como un acto de buena fe.

La canciller alemana Angela Merkel observó que es un asunto de reconstruir la confianza perdida en Grecia. Ella precisa como, otros países de la eurozona, el visto bueno de su parlamento para contribuir al rescate de Grecia.

Los bancos griegos podrían colapsar en las próximas horas y provocar la salida griega del euro si en la reunión prevista para hoy del Banco Central Europeo no autoriza la entrega de fondos de urgencia para controlar la situación.

Agencias especializadas han cifrado en casi 95 mil millones de euros los fondos de urgencia necesarios para los próximos tres años, una cantidad significativamente mayor que la que se le dará en caso de que el parlamento vote si el miércoles. Sería el pistoletazo de salida para siquiera empezar a negociar las condiciones del rescate con calendario incluido.

El sí supondrá que Grecia empezará de inmediato a poner en marcha varias de las medidas propuestas por Bruselas, en especial la subida de impuestos.

Txipras intenta salvar de la insolvencia al país que ya incumplió la pasada semana con el pago al Fondo Monetario Internacional de mil 600 millones de euros y que intenta que no ocurra lo mismo con el abono al BCE el día 20 de 3,500 millones.

Como el rescate no está del todo amarrado, los alemanes creen que Grecia podría manejar una "salida temporal del euro" si no se alcanza un acuerdo definitivo con los acreedores, lo que suena a expulsión camuflada.

Resulta curiosa la historia de la propia Alemania en el asunto de la deuda que es algo que agobia a las naciones desde tiempos inmemoriales. 

Cuando Adolf Hitler alcanzó el poder suspendió los compromisos alemanes con los países ganadores de la primera guerra mundial en 1914, pero al perder en 1945 y tras las barbaridades provocadas por el nazismo, los alemanes volvieron a plantearse las deudas no satisfechas y las nuevas establecidas.

En 1953, se llegó a un acuerdo en Londres por el cual Alemania pagaría lentamente las deudas contraídas entre los años veinte y treinta y el resto sería condonado. En 1995, tras la unificación, pagó todo y no fue hasta 2010 que se liquidaron los intereses acumulados un siglo atrás, porque la economía de la fusionada Alemania Democrática les permitió hacerlo a pesar de la absorción.

La deuda griega es a partes iguales responsabilidad de los sucesivos gobiernos en Atenas y del descontrol manifiesto de los ahora exigentes acreedores que no supieron demandar transparencia a la hora de aflojar el dinero.

Alemanes, franceses, españoles e italianos son los acreedores principales que dieron dinero a los griegos de forma irresponsable cuando en 2008 se sabía que la crisis era profunda. Hay que recordar que el primer rescate tuvo lugar en 2010, a solo ocho años de entrar Grecia en el euro.

Se le condonó parte de la deuda y se ofrecieron 240 mil millones de euros, de los cuales solo un 11 por ciento de lo recibido fue a dar a las necesidades públicas porque el resto se ha ido en el pago de los intereses. Pero la UE seguía sin exigir a Atenas la realización de los recortes y aún así se le concedió en 2012 un segundo rescate como parte del monto acordado.

Baste decir que el actual director del BCE, Mario Draghi, era vicepresidente de Goldman Sach's, cuando esta entidad asesoró a los dos gobiernos anteriores a Txipras, uno de izquierda y el otro de derecha, a ocultar las cuentas a la UE para mantenerla en la ignorancia de la degradante situación en la que se hallaba el país heleno.

Los gobiernos griegos han creído que los europeos estarían dispuestos a financiar un modelo económico y financiero con más huecos que un queso gruyère y los griegos y el resto de Europa han debido pagar la falta de escrúpulos de esas autoridades. 

El desbocado e insostenible sector público griego aumentó el gasto  en un 80% entre 1996 y 2008) y su deuda, muy superior a los ingresos en un 400%.

Ocurrió que en enero del 2015 una coalición de partidos de centro derecha e izquierda se agruparon en torno a la denominación Syriza y se hicieron con el poder en medio de un descontento creciente por la falta de compromiso de Atenas en acometer todas las reformas del paquete de austeridad lanzado por Alemania a todas las naciones de la eurozona.

El pregón de Syriza en la precampaña electoral era no respetar las medidas de austeridad, seguir como hasta ese momento, aunque sin salir del euro. Lo que, como se ha comprobado, resulta imposible y que le ha valido el ensañamiento de Merkel y compañía.

Una retirada griega del euro socavaría la solidaridad europea en la que se basa la unión y aumentaría la presión sobre otros socios débiles. Los socios fuertes están preocupados por otro contagio, la demanda de concesiones de parte de Portugal, España e Italia y otros deudores.

Syriza renegoció una ampliación de los límites en los pagos, pero cuando tocó el primero, la pasada semana, incumplió su compromiso. Al no avanzar en las conversaciones, surgió la idea del referendo, que ha dejado a los griegos más confundidos de lo que ya estaban respecto a la utilidad de negarse a seguir el camino de baldosas amarillas trazado por Bruselas.

Mientras duraron las conversaciones, justo hasta el portazo de Txipras, el BCE siguió inyectando fondos y para levantar la parálisis necesita el visto bueno de los socios fuertes.

El problema de la eurozona es que a pesar de que la moneda única tiene un tipo de cambio flexible, es de talla única para los 19 miembros, y los ajustes solo pueden realizarse mediante políticas fiscales. Para estos fines se han seguido las reglas impuestas por Alemania teniendo como leit motiv la austeridad como un oráculo de Delfos.

En 1990 Europa decidió darse una moneda común por la dificultad de mantener el sistema semi-flexible llamado Mecanismo de Tipos de Cambio, creado en 1979 para la estabilidad monetaria entre las naciones europeas integradas desde 1950 en una zona de libre comercio.

Si Grecia debería restaurar algún día su moneda nacional, el dracma, la pregunta sería si lo haría vinculándola al euro.

El problema es que un dracma vinculado al euro sería un blanco fácil para la especulación en cualquier intento de mantenerse. Un tipo de cambio del euro constituiría una limitante para el crecimiento económico del país heleno como lo ha sido también su pertenencia a la eurozona.

Un dracma libre-flotante, cuyo precio quedara establecido por los mercados de divisas, sería imprevisible, los cambios bruscos afectarían la inversión y el crecimiento. Aquí vemos la dicotomía de que a mayor flexibilidad más vulnerabilidad ante los mercados.

Europa se ha hecho con reformas y la zona euro fue concebida para resistir las turbulencias, vengan de donde vengan, partiendo de la solidaridad.  Grecia no podrá pagar la deuda contraída y esto es algo que puede ocurrirle también a España, Portugal e Italia. 

Las quitas se impondrán y pronto porque de lo que se trata es de crecer y producir riqueza. Grecia, por si alguien no se ha dado cuenta a estas alturas, se halla en bancarrota irreversible si no se le tira la toalla por mucho rescate que le den porque la deuda alcanzará dimensiones que humanamente no será posible pagar.

lunes, 6 de julio de 2015

Sin OXIgeno, Grecia ha dicho OXI (no) a la Unión Europea





Por Mirta Balea

Un 61,3% de los votantes griegos marcaron la casilla del oxi (no) en el referendo convocado por el primer ministro, Alexis Tsipras, y respaldó su postura para negociar un nuevo acuerdo con los acreedores de la deuda.

La sociedad griega se negó a aceptar un nuevo rescate de la troika (Unión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) y ha avalado a su gobierno para gestionar una reestructuración de los préstamos anteriores, algo a lo que se oponen más de las tres cuartas partes de los líderes de la zona euro.

Grecia enfrenta desde hoy un futuro imprevisible tras los resultados del referendo de este domingo, pero lo hace sin tensiones, como se ve en sus calles, incluso aunque las colas frente a los bancos sigan para sacar los 60 euros diarios que se les permite a los depositarios.

Los griegos se habrán dicho a si mismos que el miedo de nada sirve a un país en bancarrota, con una paro insoportable, con los jóvenes emigrando en masa en busca de mejores oportunidades y los bancos cerrados por falta de liquidez. ¿Podrían alcanzar mayores cuotas de precariedad?

Desde que fueron suspendidas las negociaciones con Bruselas la pasada semana por Tsipras, los bancos han perdido 78 mil millones de euros por extracciones masivas de sus clientes. Esto ha traído como consecuencia el llamado "corralito", un cierre a cal y canto y dejando los cajeros preparados para un límite al día de extracción. Cada persona puede sacar 60 euros, pero una vez terminado el efectivo disponible, adios y hasta mañana.

Grecia tiene una deuda de 200 mil millones de dólares y debía pagar al FMI el pasado 30 de junio 1,600 millones de euros en razón de préstamos. El ministro de Economía, Yanis Varoufakis, anunció que no cumplirían el plazo, como posiblemente tampoco puedan hacerlo con los 3,500 mil millones de euros al BCE el próximo día 20.

Varoufakis ha presentado hoy su dimisión. Con solo seis meses de ejercicio, el ministro dimisionario se había mostrado ante los acreedores con una personalidad hiperbólica y narcicista, algo desfachatado, al extremo de llamar terroristas a los integrantes de la troika. Su credibilidad resultaría nula en esta nueva etapa de las negociaciones.

Para muchos su decisión ha sido un acto cívico para no servir a Bruselas de pretexto para negarse a negociar con Atenas. Antes de irse ha dicho que Grecia ha tendido su mano y espera de los acreedores una mejor comprensión del escenario financiero a que se enfrentan los griegos.

Este es el hecho que debe encarar Bruselas porque la alternativa sería la salida de Grecia del euro y tal vez de la propia Unión Europea, con un mínimo coste monetario para el conjunto, pero con un peligro geopolítico que podría echar al país en brazos de Rusia o de China y llegaría a ser siempre la mancha que impediría la unión que se ha buscado durante tanto tiempo.

El presidente norteamericano Barack Obama ha llamado a la canciller Angela Merkel y a otros líderes europeos para sugerir una mayor flexibilidad en las negociaciones para evitar el escenario geopolítico de que Grecia gire en la órbita de Rusia. Su preocupación no va acompañada, sin embargo, de una tarjeta visa para ayudar financieramente en la solución del problema.

Mañana tendrán lugar dos reuniones cruciales. Primero la del eurogrupo y después la de los jefes de estado y de gobierno a la que asistirá Tsipras con una nueva propuesta. Dicen que pedirá la reducción de un 30% de la deuda porque ahora mismo el problema no es solo de liquidez sino de solvencia.

El problema de Europa es que carece de talentos en el equipo económico-financiero encargado de aplicar la austeridad desmedida y no están los mejores líderes entre los jefes de estado y de gobierno para enfrentar con visión de futuro -como diría De Gaulle- las complicaciones derivadas de la política y la gobernanza. 

Una salida griega del Club haría inevitable el efecto contagio sobre otros pueblos cansados también de tanta austeridad, que afecta a trabajadores y clases media y deja al margen a la parte social con mayores recursos. Los griegos al votar NO a la política de Bruselas han recordado sus neveras y bolsillos vacíos después de cinco años de recetas.

Los griegos han votado también por una Europa de la diversidad, de valores morales, de solidaridad, de bienestar social, y no por una basada solo en el dinero y en la rapiña de los mas ricos sobre los más pobres dentro de la misma Unión como viene ocurriendo de manera acusada desde que estalló la crisis económica de este siglo.

El referendo no ha cambiado de inmediato las reglas del juego a la que apelan los países que machacan a Grecia en Bruselas como si éstas fueran inamovibles. Entre los que más han golpeado a Atenas ha estado España, a punto de quebrarse en 2011, que ha salido por los pelos de una situación similar y que ahora es de las que más exigen apoyándose en el "gran sacrificio" de su población para cumplir con las recetas de la troika.

España tiene una deuda de 300 mil millones de euros, cien mil millones de euros más que Grecia.

La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría ha dicho esta mañana que "respeta la decisión del pueblo griego", pero su gobierno debe entender que hay que cumplir con los plazos de la deuda en la que España invirtió 26 mil millones de euros.

Al ministro de Economía, Luis de Guindos, no le quedó otra, en rueda de prensa, que admitir que a la troika le ha faltado sensibilidad en el tratamiento del caso griego en lo político y en lo social y dijo que les recomendaría tomar un curso de relaciones públicas.

La economía de mercado no puede funcionar con la gente sacando dinero de los bancos porque los depósitos sirven para pedir crédito y en caso de insolvencia se entra en bancarrota con lo que Grecia sola tendría que plantearse salir del euro por la caída de la actividad.

Los griegos han votado reconociendo el enorme riesgo y responsabilidad de manejar el día a día en una nueva narrativa de unión, que es lo que expresa también el NO del referendo. 


Esta es la razón de que a pesar de la cola en los cajeros por el "corralito", se observe una calma en la población, que ha sabido reaccionar ante una situación excepcionalmente difícil y ha dado un ejemplo de democracia durante el referendo transcurrido sin conflictos. 

Fuera del corralito, que sigue su curso puesto que Tsipras no puede cumplir su promesa de abrir los bancos mañana, no hay escasez de productos en los mercados, los restaurantes y el resto de centros de ocio continúan funcionando sin problemas y la gente espera. 

El BCE deberá decidir hoy si aumenta la línea de crédito al Banco de Grecia, que ha apelado a la solidaridad del organismo para mejorar la situación de los griegos. El director Mario Draghi no lo tiene fácil si hablamos de las reglas del juego.

Lo primero que hará Draghi es ganar tiempo para dar margen a la negociación mañana, cuando están previstas dos importantes reuniones, la del eurogrupo y la de los jefes de estado y de gobierno para hablar del órdago griego.

Los griegos han mantenido hasta ahora la función de sus bancos por la bombona de oxígeno que les ha llegado de Frankfurt. Atenas no ha pagado con este dinero la deuda, sino que lo ha utilizado en mantener las pensiones y los depósitos bancarios. 

Europa está entre la sociedad griega, que apoya a su gobierno y pide un respiro, y los contables de la troika. Solo resta saber cuánto podrán aguantar los bancos griegos porque lo cierto es que Draghi carece de mandato para salirse del margen de préstamos con garantías legales y los griegos nada tienen que ofrecer.

Si Alemania sigue en su línea de presionar a Grecia hasta la extenuación, esta tendrá que salir del euro, el BCE no le dará más liquidez y aumentarán los problemas. Lo más perentorio ahora es alcanzar la normalidad financiera, hacer transacciones al extranjero y dejar de estar en ralenti como ha ocurrido esta última semana.

Europa debe ser consciente que no hay alternativa al gobierno de Tsipras. Si se convocaran elecciones, ganaría como en enero pasado, algo que ha comprendido el ex-primer ministro Andoni Samaras, quien ha presentado esta mañana su dimisión como líder del Partido Nueva Democracia, que gobernó la pasada legislatura, aplicó las recetas de la troika y perdió el poder ante Syriza. Esta coalición heredó entonces el peor escenario posible.

La realidad es que el estado jamás ha funcionado en Grecia, aunque el sentido de nación recorre todo el arco político griego. La renuncia de Varoufakis, hay que decirlo también, no cambia la postura del gobierno de Tsipras porque el no era más que su vocero. 

La Unión Europea debe volver a la razón porque sus recetas y su posición inamovible ante el drama griego resultan irracionales y es un atentado contra un gobierno elegido democráticamente. A Portugal se la pone siempre de ejemplo por lo bien que ha hecho sus deberes, pero hace unos días superó por primera vez en un 100 % el PIB, lo que demuestra lo mal que ha funcionado la política de Bruselas.

Grecia ha sido el laboratorio de las políticas de la troika durante los últimos cinco años. El FMI ha estado mirando por el mercado global y que no haya deflación y Alemania y el BCE compiten por sus intereses. 

La Unión Europea tendrá que sentarse a pensar un momento sobre la línea a seguir en cuanto a si quiere ser una unión de estados socios o de estados colonias con una fuerza principal: Alemania.

La deuda puede resultar un mecanismo disciplinario para los estados siempre que no suponga que la precariedad es un destino manifiesto en un conjunto de países que pretende equilibrar la balanza de los poderes económico y político en el mundo. Sabemos que los créditos no son inversiones sino una forma de aumentar la deuda y empobrecer al país.


Francia tiene peso y dimensión suficiente para imponerse a Alemania a pesar de su gran deuda y Francois Hollande debe analizar que si se asfixia a un gobierno democrático y europeísta como el griego será la manifestación más fehaciente de la ineptitud de los actuales líderes para negociar una salida digna para todos.

A partir de ahora, flema británica, porque todo puede irse en un segundo entre los dedos. La lógica de la épica no va a funcionar aquí por mucho que los griegos respalden a su gobierno. Se requiere un acuerdo aceptable para todos los socios y altitud de miras, que diría De Gaulle. 

martes, 27 de enero de 2015

Grecia desafía a Bruselas

Elecciones en Grecia







Por Mirta Balea

La holgada victoria de la coalición de izquierda Syriza en las elecciones de Grecia este domingo lanza una onda expansiva a la zona euro y en especial a España y Portugal en año de elecciones.

La formación de Alexis Tsipras casi roza la mayoría absoluta en la Asamblea en un triunfo vaticinado por las encuestas. Desde hace muchas décadas no se daba el caso de que un partido de izquierdas, nacido fuera de la tradición socialdemócrata europea, ganara unas legislativas.

La subida vertiginosa de Syriza tiene su génesis en los cuatro años de duros recortes salariales y ajustes en la zona periférica del euro y muy en especial en Grecia, donde el gobernante partido Nueva Democracia y los socialdemócratas del PASOK se confabularon para llevarlos adelante a sangre y fuego. Nadie tiene dudas de que esto se ha percibido desde la calle como una injusticia.

El partido Nueva Democracia, de Andoni Samaras, ha quedado a siete puntos del triunfador y los socialdemocrátas del PASOK han caído noqueados por los resultados. Así, puede decirse, que el centroizquierda ha sido agujereado por la diana ciudadana.

Lo que preocupa a algunos analistas es que Aurora Dorada se instalara como tercera fuerza del país. Sus principales dirigentes están en la cárcel por asesinato y forma parte de la combativa y muy visible ola neofacista resurgida también con la crisis.

Grecia es un país que, a pesar de los ajustes económicos recetados por Bruselas, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional (identificados en Europa como la troika), sigue observando un aumento de su deuda, que se come el 175% del PIB, de la pobreza con el acelerado aumento de la desigualdad que, en números, se traduce en que un uno por ciento de la población dispone del 56% de la riqueza nacional (antes de la crisis era poco más de un 48%, que ya era alto), además del paro que pronto sobrepasará un 26%.

Estos son los números, fríos. Lo caliente, el meollo del problema, es que la gente no tiene ni para comer o pagar la calefacción y muchos han perdido su casa por no poder continuar pagando. Estas personas nada tienen que perder y necesitan creer que habrá un futuro, en Syriza.

La Unión Europea envió a algunos emisarios a conversar con Tsipras, cuando ya se conocía que vencería, para informarse de primera mano sobre sus metas de gobierno. Ahora se preparan todos para una dura negociación sobre la deuda griega.

Aunque Bruselas ha mostrado su voluntad de prorrogar el actual rescate y estudiar posibles medidas de moderación para la deuda griega, que vence en seis meses, la sacudida política del domingo coloca un signo de interrogación sobre quien cederá, porque alguno tendrá que hacerlo y no parece que Tsipras esté dispuesto.

Lo que el Directorio de Bruselas quiere evitar de verdad es el ejemplo de Syriza para el sur europeo e intentar reconducir los intereses del nuevo gobierno griego hacia un camino menos radical que el anunciado por la campaña electoral.

La preocupación por Europa ha estado presente en la reunión de los jefes de las principales empresas internacionales que lleva por nombre Foro de Davos. Allí, con los Alpes como fondo, el mismo miércoles, cuando se iniciaron las sesiones, el FMI rebajó sus previsiones para 2015 y luego no han dejado de debatir sobre la situación de Grecia y el estancamiento europeo.

El primer reto para el gobierno de Syriza y Bruselas en su próximo combate cuerpo a cuerpo será el vencimiento de la deuda de 6,600 millones de euros con el trasfondo del malestar social constatado y constable en el resto de los países del sur de Europa.

Syriza es europeísta, al contrario que el exaltado Movimiento 5 Estrellas del italiano Beppe Grillo o el Frente Nacional francés. Así que, la victoria de esta izquierda, un sujeto político de nuevo tipo, resulta preocupante para la jerarquía europea.


La victoria de la formación del nuevo Primer Ministro griego Tsipras hay que verla más como una rara ironía del destino y una consecuencia de la crisis cuyo desarrollo repercutirá y mucho en el resto del entramado europeo.

Sobre todo porque el recién estrenado gobernante ha advertido desde Atenas que no negociará con representantes de la troika, sino directamente con los gobiernos europeos y la Comisión.

jueves, 29 de mayo de 2014

Las elecciones al Parlamento Europeo han transcurrido en clave nacional y el voto ha sido visceral

Pablo Iglesias, líder de Podemos






Por Mirta Balea


La conclusión a sacar del resultado de las elecciones al Parlamento europeo este año es que ha habido poco espacio para las opciones de centro y uno peligrosamente abierto al extremismo tanto de izquierda como de derecha. 

Ha sido un castigo en toda regla, un voto visceral contra los políticos que han llevado a los ciudadanos de la Unión Europea (UE) a un callejón sin salida, sin esperanzas inmediatas de crecimiento, con un continuado aumento del paro, la pérdida del estado de Bienestar Social en materia de educación y salud pública, en el que sobran impuestos y se protege poco o nada a la gente de menos recursos.

Algo bueno ha salido al menos de lo que venía siendo una creciente abstención en las urnas para el Europarlamento: este año se ha detenido. La participación ha subido unas décimas, lo que se traduce en cientos de miles de papeletas mas en comparación con 2009.

Los ciudadanos, ateniéndose a lo que han declarado los políticos en Bruselas, al parecer han creído que los jefes de Estado y de Gobierno, presentes en el Consejo y que tomaban en su nombre todas las decisiones, podrían dar más poderes a la Eurocámara.

No hay que comparar, sin embargo, las elecciones del 2009 con las realizadas el pasado domingo. La UE no es la misma, como tampoco de forma singular las naciones que la integran. Se ha pasado desde entonces por la traumática situación de una profunda crisis económica y social, que todavía da coletazos.

Porque si bien es cierto que se ha empezado a salir de la crisis, no se ha logrado un cabal crecimiento en la mayoría de los países y el desempleo resulta un elemento demoledor para las ambiciones de las nuevas generaciones. Nadie invertiría en territorios con políticas tan rígidas y donde los impuestos se comen cualquier posibilidad de avance.

De un lado tenemos a los austeros a ultranza, encabezados por la canciller alemana Angela Merkel, el coco del cuento, y los ultraderechistas dispuestos a romper el proyecto comunitario y a no ceder un ápice en la soberanía territorial, como son los casos de los demoledores resultados del Frente Nacional en Francia y de UKIP en Reino Unido; de otro, los defensores de la Unión Europea, entre los que figuran la izquierda moderada y la ultra, pidiendo el cese de los recortes, la causa de las oleadas de protesta de los últimos dos años y cuyas bondades se empeñan en no asomar.

Esta es la razón de que en Europa coincidan en este momento lo importante y lo urgente; no resulta tan evidente una mayoría como una minoría, bien organizada, movilizada y  muy motivada, lo que ha traído como consecuencia el auge del populismo.

El bipartidismo tradicional en España, constituído por las mayores organizaciones políticas del país, Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y  Partido Popular (PP), ha comenzado a temblar. Antes, entre los dos, cogían el 80% de los votos, en la liza del pasado domingo, no llegaron al 50%.

Tal ha sido el batacazo de ambas formaciones, que han visto como un grupo menor, Podemos, con una vida de apenas tres meses, se ha hecho con cinco escaños en el Parlamento europeo.

A su líder Pablo Iglesias,  a pesar de que se le ha querido hacer pasar por un hombre hecho a si mismo, que ha triunfado únicamente por sus ideales, le ha sido muy útil que los medios de la corporación ATRESMEDIA le hicieran hueco en todos y cada uno de los debates, tertulias y encuentros de todo tipo, incluida entrevistas breves a pie de calle, en los programas de la cuatro y la sexta, durante la precampaña.



El lider del PSOE y la estrella naciente Susana Diaz
El llamado también "coleta" no resolvería con sus recetas ni una crisis doméstica, pero ha hecho que se vea con mayor claridad la caída libre del PP y la debacle absoluta del PSOE. Para el expresidente socialista Felipe González el ascenso de Podemos es una catástrofe y lo ha calificado como una opción bolivariana, que no es válida para el contexto europeo.

La UPyD, un partido escindido de las filas socialistas, ha subido de un escaño a 5; Ciudadanos, surgido también del entorno de las quejas sociales, entra por primera vez en el hemiciclo con dos representantes; los comunistas de Izquierda Unida, haciendo piña con otros partidos afines, ha seguido su marcha ascendente hasta seis puestos; VOX, integrado por un grupo de desencantados del PP, ha quedado a las puertas y puede que en las legislativas españolas del próximo año logre colarse en la Cámara; Bildu, una formación vasca con simpatías por los radicales, ha colocado uno, haciéndole la competencia al más moderado PNV; en cuanto a los catalanes, CIU ha perdido fuelle frente a ERC, colocada a la izquierda y profundamente soberanista.


En el conjunto de la UE, seguirán llevando la batuta los conservadores y las pugnas por el puesto a presidente prometen ser reñidas, aunque la facción más votada, el Partido Popular Europeo, daba por sentado que obtendría el puesto para su candidato Jean-Claude Juncker.

Merkel había estado apoyando a Juncker con la boca pequeña, aunque al margen mirara a la actual presidenta del FMI, Christine Lagarde. Pero de pronto, durante una minicumbre en Bruselas este martes, el primer ministro británico David Cameron, dio la batalla contra el candidato estrella por que ser demasiado "europeísta" y le brindó a la canciller el pretexto para empezar a decir que pueden haber otras opciones y que de lo que se trata es de escoger "programas", no personas.


Esto como deja a los votantes del pasado domingo. Pues los sitúa de nuevo en la casilla de salida porque las cosas no marcharan por los raíles que esperaban. El presidente de la Comisión seguirá siendo elegido de dedo por los jefes de Estado y de Gobierno sin tener en cuenta el resultado de las elecciones al Europarlamento, como todos esperaban. De cualquier manera, la decisión final no se conocerá hasta una próxima cumbre en la última semana de junio.

Los partidos tradicionales en liza, los liberales y los conservadores en Reino Unido, han quedado marginados por el auge de UKI, una formación de última hora, que propugna tolerancia cero para la inmigración y que el país regrese a sus dueños, es decir, en su discurso, hablando de los británicos. Y otro tanto ha ocurrido en Francia, donde el Frente Nacional, casi con el mismo discurso, ha quitado cuotas de poder a los socialistas del presidente Francois Hollande. 

Esto muestra cómo las elecciones al Parlamento europeo se han jugado en clave nacional. Por otro lado, la libertad con la que 200 millones de europeos han ido a votar a sus representantes en la Cámara legislativa comunitaria debería ser igualmente digna de mención. Un 43% de abstención -que es lo común a estas elecciones- muestra que muchos ven de poca utilidad participar porque el ámbito en el que se toman las decisiones que afectan a sus vidas "no parte de acuerdos de gobiernos legítimamente elegidos con este fin ni de un parlamento representativo", como ya se ha visto con la pataleta de Cameron.

Así está ahora la correlación de fuerzas en la Eurocámara, donde los grupos, tanto si son de ultraizquierda como de ultraderecha, tienden a acabar con todo lo que no les gusta y viajan en el mismo vagón con los moderados, aunque con más equipaje e ignorándolos.

Sin que esto suponga que puedan ser extrapolables los resultados de las elecciones europeas con las legislativas, por ejemplo, en España en 2015, si resultan la prueba más fehaciente de la decepción y la frustración que invaden a los ciudadanos del club de los 28.

En el caso español, esta sería la clave que explica el auge de Podemos  y que todos se hayan tragado las grandes soluciones que ha propuesto, en un país donde no hay dinero para llevarlas adelante.

La ideología nada ha tenido que ver en la mayoría de los votos y otro tanto ha ocurrido en otros países del entorno español. Los ciudadanos dieron al PP la mayoría absoluta con un programa que luego fue lo contrario. Puede decirse que en estos dos años y medio de gobierno, ha puesto en práctica reformas necesarias, otras que podían esperar y algunas que podrían haberse obviado.

Se ha precipitado en cambiar todo el sistema socio económico y político de España como si nada de lo que había antes sirviera y de ahí las polémicas leyes, entre otras, de la judicatura y el aborto, que la mayoría de la población no apoya. 

El presidente Mariano Rajoy ha dejado de piedra a todos cuando "ha comprendido el voto y el malestar implícito en éste", pero entiende que "debe seguir adelante con el mismo programa porque al final entenderán (los ciudadanos) que se ha hecho lo mejor".

No se le ha pasado por la cabeza que las rebajas salariales, que colocan al país por debajo de la media europea, que el paro, con poco más de la cuarta parte de la población económicamente activa sin trabajo, la falta de poder adquisitivo de las pensiones y compensaciones, han hastiado a la gente.

Los españoles ven todo esto como injusto cuando el gobierno carga el pago del rescate a los bancos a sus espaldas, cuando la crisis ha sido a consecuencia de la burbuja inmobiliaria de la que son absolutas culpables esas instituciones. Ahora dos millones de familia viven de modo precario, casi en el umbral de la pobreza, dentro de una crisis que no ha provocado la gente.

Los observadores del FMI han venido una vez más a Madrid con la pluma en ristre para asegurarse de que se siga cumpliendo con la austeridad y los recortes y han expresado la necesidad de apretar aún más el dogal, bajar mas los salarios, subir más los impuestos directos, que afectan a la mayoría, y bajar el de sociedades, para salvar a algunas empresas de la bancarrota.

Uno no puede dejar de preguntarse si el FMI con tantos problemas como presenta en su propia gobernanza se sometería a las mismas reglas que pretende imponer a los demás. Si la solvencia de sus informes se pusiera en tela de juicio por los gobiernos a los que vigila, terminarían en dos días.

Tanto la UE, como el Banco Central Europeo y el FMI, han reservado para sí un ámbito de actuación que lícitamente puede excluir el escrutinio de los demás.

La gente teme que con todos estos acontecimientos posteriores a la elecciones europeas, cuando creyeron que el resultado serviría de llamado de atención no solo a Bruselas, sino a los gobiernos en cada país, el varapalo no haya servido de nada.

La pérdida de tres millones de votos debería indicar al PP que algo no marcha en su hoja de ruta porque simplemente ha dado la espalda a la calle, que en más de una ocasión ha temblado en estos dos años para que las autoridades dejen de mirarse el ombligo.

Los partidos españoles que han gobernado alternativamente a España son culpables de su propia caída al mantener como líderes a personajes que no gozan de la aprobación ciudadana, sobre algunos de los cuales caen incluso sospechas de corrupción y otros han sido ya procesados.

El PSOE ha seguido una campaña de desprestigio contra el gobierno uniéndose a los ultras, en la esperanza de recuperar el voto perdido de sus seguidores, pero el efecto ha sido el contrario porque, como uno de los dos grandes partidos con posibilidades de gobernar, debió ejercer la moderación. El voto, que podía haberles correspondido, se lo han llevado otros grupos de la izquierda.

La amenaza de una guerra en las mismas fronteras de la UE teniendo como eje a Ucrania, el desafío de terminar de fraguar una verdadera unión y el ascenso de fuerzas contrarias a esta meta, han sido los principales elementos que han sobrevolado las elecciones del pasado día 25.

Nadie ha pasado por alto la última perla del ex presidente francés Nicolás Sarkozy, reclamando una Europa a dos velocidades, como si Francia y su economía marcharan bien, y la suspensión de los acuerdos de Schengen sobre libre circulación ciudadana por las fronteras, que colocó a la UE de forma explícita en los contenidos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

 Sarkozy ha vuelto a decir con la boca llena que "el generoso sistema de prestaciones sociales de Francia", atrae a los "indeseables de otros países", pero las cifras que maneja la Comisión en Bruselas echan por tierra tales aseveraciones.

Los quejicas de siempre, París, Berlín y Londres, carecen de razones para protestar por la inmigración, porque quienes de verdad están afectados son Italia, Grecia y España. Desde el inicio del 2014 hasta la fecha se "han colado" por la frontera con Marruecos del territorio autónomo español de Melilla unos 1,700 sudsaharianos en busca de mejores perspectivas de vida.

En un solo día, el pasado 25 de marzo, lo hicieron 500 personas. Los refugiados sirios han ido a parar a Grecia y Turquía y barcos llenos de inmigrantes arriban casi cada semana a las costas italianas.

Con la entrada al arco parlamentario europeo de nuevas fuerzas sin lastres, los líderes comunitarios deberían hacer una profunda reflexión sobre las perspectivas de la UE y si sus políticas económica y social valdrán el coste que les espera en sus propios países.

jueves, 10 de abril de 2014

Las Cortes españolas rechazan el separatismo catalán

Las Cortes españolas



Por Mirta Balea

Las Cortes - donde reside la soberanía del pueblo español-, con su sonido clásico de disco de vinilo, dio un contundente portazo en las narices al intento catalán de hacerse con prerrogativas que corresponden al Estado. 

Los legisladores no han tenido más que atenerse al canón de la Constitución con su retahila de supuestos, que aparentan desgana, pero que emiten quejidos fuertes nada más escuchar una frase inapropiada.

Lo identificativo se convirtió en reiterativo durante el debate de este martes en sesión plenaria de la propuesta catalana de transferir competencias a su gobierno autonómico (Generalitat) para realizar en noviembre próximo un referendo independentista. Los legisladores recordaron que la soberanía no es transferible y reside solo en el pueblo español como un conjunto de voces y no en una parte del coro. 

La petición encontró el rechazo de 299 diputados, otros 47 dijeron sí y solo hubo una abstención, la de Coalición Canaria.


Los secretarios generales del Partido Popular (PP) y del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba, mostraron músculo frente al proyecto del presidente de la Generalitat, Artur Mas, con una posición común coordinada en una reunión previa el pasado día 8.

Ambos consideraron que el desafío secesionista de Mas requería de una respuesta de Estado y común a los dos grandes partidos nacionales y únicos, de momento, con posibilidades de gobernar.

La consulta -según la mayoría de opiniones de los juristas en los medios de comunicación nacionales- no tenía encaje en el actual marco jurídico. El Parlamento catalán, sin embargo, había proclamado el 23 de enero del 2013 que el "pueblo de Cataluña tenía derecho a decidir su futuro político".

El rechazo de la Cortes se basó en tres elementos: la competencia no es transferible, por lo que ninguna comunidad autónoma puede por sí misma establecer su condición política ni convocar de manera unilateral un referendo de autodeterminación.

La estrategia de Mas al llevar lo del plebiscito al Congreso de Madrid era muy simple: dificultar cualquier recurso del Ejecutivo ante el Tribunal Constitucional y limitar la necesidad de la autorización previa de éste para realizarlo.

Mas, que se acuarteló en el Palau de la Generalitat de Barcelona, apareció al término de la sesión plenaria Madrid en la galería gótica del edificio para reafirmar el proyecto soberanista a pesar del "doloroso NO" y de paso anunció la hoja de ruta a seguir hasta noviembre.

Poco antes de que el Parlamento catalán tomara su decisión de realizar una consulta sobre la pretendida nueva condición política de la Autonomía, Mas se había entrevistado en Madrid con Rajoy para pedirle más dinero y algunos beneficios fiscales, todo lo cual le fue negado.

El presidente - que hacía pocos meses estaba en el cargo- consideró que no podía seguir dando dinero a una Autonomía que figura entre las más endeudadas del país y tampoco podía concederle beneficios de las que carecen otras.

El presidente de la Generalitat, que había formado gobierno gracias al ala más radical del catalanismo, Esquerra Republicana per Catalunya, decidió lanzar su proyecto separatista y llevarlo a cabo contra viento y marea.

El periodista José María Marco, en el diario La Razón, hizo una interesante reflexión. "El nacionalismo de finales del siglo XIX y principios del XX ha sido un movimiento de reacción contra el liberalismo, contra la igualdad, contra la democratización, con la universalidad y la dignidad del ser humano, contra la racionalidad en política y contra la política misma".

Y aunque Mas, su partido Convergencia i Unió y sus aliados de ERC desearían desembarazarse de ese nacionalismo conservador con dimensión española, que les aleja de lo subversivo, han considerado llegado el momento de emanciparse.

Rubalcaba dijo en su alocución ante los legisladores nacionales que su partido es socialista no nacionalista y aunque se sabía del pacto con Rajoy por la cuenta que le tiene las elecciones del 2015, lo cierto es que el Partido Socialista Catalán, de Pere Navarro, le ha obligado en los últimos meses a introducir matices que han oscurecido su discurso sobre política territorial.

Navarro, como Mas, tampoco se personó en las Cortes y después que el presidente de la Generalitat reafirmara la celebración en noviembre del referendo, ha mostrado su acuerdo en se reactive la ley de consultas catalana, aprobada en 2010, para hacerlo posible, y pactar también una norma electoral para la Autonomía a fin de que el plebiscito sea supervisado por una autoridad electoral regional y no por la Junta Central Electoral, que se ocupa de todas las elecciones en el país.

Ambas partes, Rajoy, como gobierno, y Mas, como artífice del proyecto separatista, han llamado al diálogo. El presidente del Ejecutivo central, en ocasión de la sesión plenaria del Congreso, tras el triunfo del NO, dijo que "quien no esté conforme que inicie el proceso" de reforma de la Constitución.

De momento ninguno sabe quién debe comunicarse primero con el otro para fijar día y hora del debate, quizás porque Madrid se horroriza ante la posibilidad de una escisión catalana o porque Barcelona no quiere dilatar la realización del referendo.

La política, lo sabemos desde los griegos, va de la cosa pública (res publica) y poco importa si eres catalán o andaluz, católico o musulmán, la Constitución es el muro que impide que un hecho confesional, étnico, regional, se haga con el control de la soberanía nacional. Y esto es así, porque el cumplimiento de la ley no conlleva contraprestaciones. Es lo que llamamos Derecho, que no Justicia.

Mas da vueltas desde hace catorce meses en el limbo de las ideas y no ha entrado aún, al menos públicamente, en el purgatorio de las consecuencias reales que se derivarían del hecho de desgajarse de España.

Cuando salió a enfrentarse a los periodistas tras el debate de las Cortes, anunció que analizará lo que dan de sí "los marcos legales internacionales", con toda probabilidad pensando en la decisión del 2010, del Tribunal Internacional de la Haya, que dio legitimidad al derecho a decidir la independencia de Kosovo bajo tres supuestos: que el proceso no fuera violento, que tuviera lugar en un ámbito escrupulosamente democrático y después de agotar todas las negociaciones con el Estado matriz.

Kosovo era una autonomía de Serbia, administrada por Naciones Unidas, cuando su parlamento declaró de manera unilateral la independencia. Obtuvo enseguida el reconocimiento internacional y como consecuencia se constituyó en un nuevo Estado en 2008. 

Muchos consideran que el gobierno de CIU y ERC cometió el error de presentar a debate la transferencia de competencias para efectuar el plebiscito en vez de la alternativa de modificar la Constitución, propuesta, entre varias opciones, por el Consejo Asesor para la Transición Nacional (adscrito a la Generalitat) en un informe encargado por Mas. 

Si tenemos en cuenta que quienes votaron en contra estuvieron en su mayoría, al menos PP y PSOE de manera declarada, en favor del diálogo para una reforma de la Constitución, la vía habría sido mucho más expedita.

España tiene ahora mismo dos problemas relacionados con el separatismo, uno es Cataluña, el otro, los vascos. El portavoz del PNV, Aitor Esteban, aprovechó la sesión plenaria para insertar en su discurso favorable al referendo que Rajoy tiene "dos patatas calientes" en sus manos.

Rubalcaba fue más explícito que el presidente del gobierno al proponer la apertura de un "proceso de negociación democrático, transparente, legal y acordado" para una nueva Constitución y un nuevo Estatuto catalán.


La progresión dramática de la reunión de legisladores españoles resultó leve porque casi todo estaba dicho con anterioridad.

Quedó constancia en el Hemiciclo que Mas ha pintado ante sus electores un futuro idílico como estado independiente sin hacer mención a los inconvenientes; que no les ha explicado que perderán todos los derechos, incluido el de circulación y entrada por España o en el espacio europeo; que quedarán fuera de las instituciones europeas, del euro, de la ONU y de todos los tratados internacionales.