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sábado, 17 de agosto de 2019

LA EDUCACIÓN BIBLICA EN LAS ESCUELAS

No puedo resistirme a opinar cada vez que el tema de la religión surge  como parte de los conocimientos básicos de un estudiante porque lo primero que me pregunto es si está bien permitir que un gobierno encuentre su opción ideológica en la escuela pública, que es la de todos, y se desplace al banquillo escolar un texto tan importante para el judeocristianismo como la Biblia de su lugar de estudio en las sinagogas e iglesias.

No parece una acción muy democrática introducir en las escuelas públicas una fe determinada cuando son centros creados para el saber y el razonamiento. Habrá que abandonar de una vez por todas la época de la superstición y avanzar hacia la racionalidad y la ciencia porque la democracia apoya la libertad de culto, entendida como una opción personal, individual, y apunta hacia un estado  obligado a proporcionarnos la mejor formación como ciudadanos del mundo. La religión en la escuela, sea pública o privada, debe ser optativa y si se implanta como parte de la lista de materias docentes no deberá enseñar una creencia en especial y desechar otras, sino ampliar nuestros horizontes culturales mostrándonos el desarrollo de las religiones.

Un creyente no necesita la razón para validar su fe y eso habrá que respetarlo porque la razón nunca ha bastado para refutar la existencia de Dios. Una encuesta de Hill-Harris X de Estados Unidos encontró que un 16 por ciento de los encuestados cree que los estados deberían exigir que las escuelas ofrezcan clases de historia, que enseñen sobre las religiones principales, no solo el cristianismo y la Biblia, y un 17 por ciento cree que debería incluir en esto al ateísmo.

Hasta el pasado mes de mayo, según Gospel Coalition, las clases bíblicas estaban reconocidas legalmente en siete estados de la Unión. La Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos dice que "El Congreso no podrá aprobar ninguna ley con respecto al establecimiento de la religión, ni prohibir la libre práctica de la misma". Esto es lo que  se toma como consagración de la separación de la Iglesia y el Estado, pero a mi me parece abierta a matices, como han demostrado aquellos estados tan flexibles, que se han acogido a la propia raíz fundacional de la nación. La historia nos muestra que los primeros colonos llegaron empujados por motivos religiosos a las costas de América del Norte.

La tendencia carecería de importancia si el presidente Donald Trump no hubiese tuiteado su beneplácito en el fomento de este tipo de iniciativas, que para la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles o ACLU, en inglés, y la organización de Americanos Unidos por la Separación Iglesia-Estado, transmiten un mensaje de preferencia religiosa, lo que iría contra la Primera Enmienda. Y yo me lo creo porque ¿qué sentido tendría entonces introducir estas clases?

Son muy simplistas quienes ven en estas acciones un interés neutral y una visión aséptica, sobre todo porque se ha divulgado que en Kentucky se plantea hacer todo lo posible para establecer relaciones cercanas con otros cristianos, para que puedan ayudarse mutuamente en momentos difíciles, lo que se acerca muchísimo al concepto cerrado de una secta. Se invita en otras a combatir el estrés con epístolas bíblicas y a aplicar al presente las virtudes del Libro de los Proverbios, así como memorizar versículos de la Biblia, ver películas religiosas o estudiar a los dinosaurios desde la perspectiva del libro sagrado. Si no fuese porque ha quedado constancia escrita me partiría de risa y lo vería como un chiste de mal gusto.

¿Cómo saber que los setenta y seis libros de la Biblia son los únicos escritos que debieron ser incluidos en la Escritura? Sobre todo tras descubrimientos como los del Qumram o Nag Hammadi. ¿Qué ocurre con los apócrifos o los evangelios gnósticos? ¿Por qué deben excluirse? La respuesta esta en la canonicidad, de las palabras hebreas y griegas para la vara de medir. Pero saber esto no nos da mayor conocimiento para responder la preguntas anteriores.

Sabemos que la Biblia, tal y como la conocemos, fue compilada en el siglo III a. n. e. por 70 sabios judíos para aportar a la Biblioteca de Alejandría una historia concentrada del pueblo judío, lo que identificamos como Antiguo Testamento. El trabajo, traducido del arameo al hebreo y después al griego dio lugar a la Biblia Alejandrina o de los Setenta (Septuaginta), base del texto cristiano actual. Pero aquellos originales desaparecieron en saqueos e incendios y aunque fueron re-escritos por batallones de escribas sufrieron una corrección doctrinal y voluntaria por parte de los copistas.

De manera que los proyectos de ley aprobados en algunos estados norteamericanos y los presentados sin tanta suerte han confesado el inexplicable propósito de centrarse "en el impacto histórico y el estilo literario del Antiguo y el Nuevo Testamento, para enseñar a los estudiantes el conocimiento del contenido bíblico...como requisitos previos para entender la sociedad contemporánea". No hay tal impacto histórico ni estilo literario, no hay una comprensión real ni siquiera de la historia judeo-cristiana, que no es la única en el mundo.

Todo lo anterior tiene como base el Proyecto Blitz, lanzado en 2015 por la Congressional Prayer Caucus, que busca "proteger el libre ejercicio de los valores y creencias religiosos judeo-cristianos tradicionales en la plaza pública". Tales valores y creencias están protegidos por la Constitución, otra cosa es que queramos meterlos a martillo en la mente de quienes no son tan tradicionales.


Varios estudios han demostrados que aquellos niños y jóvenes educados únicamente en los valores de la Biblia, un libro para nada fiable, quedan sin alternativas ante un mundo moderno, así que la polémica sobre cómo encajar la enseñanza de la religión o como enfocarla en un sistema educativo público nos deja en estos casos ante una institución privada como la Iglesia católica imponiendo en la escuela pública unos contenidos, que solo le benefician a ella.
La laicidad en la escuela garantiza la convivencia, todos son acogidos sin privilegios ni discriminación de unos sobre otros,se preserva la libertad de conciencia y la neutralidad del estado en la cuestión religiosa. La religión ya tiene un lugar en la sociedad civil. NO olvidemos que el espacio correcto para profesar nuestra fe son los lugares designados para ello como iglesias, sinagogas, y otros templos, NO la escuela, porque su finalidad no es inculcar dogmas ni hacer proselitismo, tanto si es religioso como político, porque muchos de tales contenidos entran en contradicción con la razón, la ciencia y los propios derechos humanos como lo de que Eva naciera nada menos que de la costilla de Adan o el origen mágico del universo o en otros casos, decir que las ideas de un filósofo son capaces de crear un sistema de gobierno y económico.
La escuela pública debe educar en valores humanistas universales, en la pluralidad y el respeto al derecho ajeno y en valores éticos, ajenos al sexismo y próximo al concepto de democracia, donde se sientan cómodos creyentes y no creyentes.

viernes, 19 de abril de 2019

Notre Dame o el lenguaje de la tradici{on





Por Mirta Balea

El devastador incendio en la catedral de Notre-Dame, en París, provocó una oleada de twits sobre ayuda para la reconstrucción, que los amantes de lo políticamente correcto han comenzado a criticar porque hay mucha hambruna en el mundo y a nadie parece importarle.

Y tienen razón. En comparación con campañas a favor de las ayudas para niños, refugiados o naciones del Tercer Mundo, que a veces no recaudan todo lo necesario para paliar desgracias, nos enfrentamos con una respuesta global y donaciones multimillonarias para la reconstrucción del emblemático edificio.

Pienso que no será solo por aparecer en las portadas de los periódicos y revistas o para que la hacienda pública se los tenga en cuenta, sino que han pensado en la impresionante obra de arte que la humanidad perdería definitivamente. Hay otras importantes también en territorio francés como la Chartres. Creo que se piensa mas en la simbología dentro de la tradición, presente en la mayoría de tales santuarios edificados durante la Edad Media como si se respondiera a una llamada.

El propio nombre de catedral como iglesia-residencia del obispo se impuso de forma decisiva entre los siglos XII y XIII, período en que se construyeron las mas bellas y majestuosas. El fenómeno -si nos remitimos a la historia- aparece vinculado a grandes cambios en esa época en Europa occidental, entre los más importantes, la explosión demográfica, el desarrollo de los intercambios comerciales y la creciente difusión de la cultura por la dominación cada vez más fuerte de los centros urbanos.

Si la economía feudal se había caracterizado por cerrarse al exterior, las ciudades se abrían al comercio. De manera que a muchos nos parece que la catedral es el símbolo del mundo ciudadano por encima de las grandes abadías, hasta ese momento provistas de enormes terrenos agrícolas, monasterios aislados viviendo en la autarquía a los que las bibliotecas otorgaban la primicia de la vida espiritual, cultural y artística. En ellas se copiaban y conservaban manuscritos antiguos, leídos por solo unos pocos privilegiados.

Hay mucha diferencia entre el uso actual de una catedral y el histórico. En el pasado eran lugares de reunión, tanto para el pueblo como para las corporaciones de artes y oficios, se vendía allí el trigo, el ganado, los tejidos, algo muy similar al Foro de Roma. Era la casa de todos, el centro de la actividad pública. Los proverbios esculpidos en la piedra, la representación del ciclo estacional de los meses, actuaban como enseñanza oral. Hoy siguen reuniendo a las personas, pero solo para la liturgia oficial.

Debo reconocer que no soy una expositora sin más del tema con motivo del incendio. En realidad mi objetivo es hablar de lo que no es visible, pero para mí esencial, que es la tradición como compendio de principios y leyes, una obra de civilización, cuyo lenguaje es el símbolo. Para que nos entendamos. Cualquier fragmento de conocimiento real que tengamos en la civilización occidental deriva de la tradición. Aferrarse a ella es volver a las raíces más profundas de nuestra humanidad. 

L
as catedrales medievales europeas apuntan al asentamiento de la arquitectura gótica y la importancia en esta de los curas trapenses de la Orden del Cister. Ellos decidieron no deshacer lo heredado del románico, primera forma arquitectónica claramente cristiana y europea con la piedra como material principal. A partir del desarrollo urbano antes mencionado, se crea una arquitectura civil, que independiza a las artes plásticas. La continuidad religiosa la vemos en la misma planta de las iglesias de carácter cruciforme con cabecera en el ábside, orientado al este, y el concepto intemporal de la propia obra.

La mayoría de catedrales medievales funden y suceden a los siglos, sabiendo sus constructores y arquitectos que ellos no verían terminada la obra, ni quizás sus propios hijos o nietos. Aquí vemos la audacia de iniciar un desafío técnico -y económico, también- que no se ha planificado cómo finalizar. Uno de los momentos más trágicos para Notre-Dame fueron los deterioros causados a la mole durante la Revolución Francesa.

Las restauraciones radicales comenzaron después del acontecimiento histórico, fundiendo siglos de tradición, que sirvieron para modificar y añadir otras partes como la aguja del cimborrio, devorada por el incendio reciente, junto con la cúpula y que, según testigos, hizo un ruido ensordecedor al caer. Tengamos presente que la catedral no es solo ciencia arquitectónica de los Antiguos y los Modernos, es también un lugar de protección, de reposo, su perfil es el de una montaña, con sus picos representados en los campanarios y las agujas, símbolos escogidos por los albañiles por su relación con lo sagrado.








El pórtico sería la entrada a  esa caverna o gruta natural utilizada por el hombre primitivo como santuario. Los arqueólogos definen a la catedral como lugar prehistórico de culto. Los antiguos las protegían con figuras temibles, monstruos, como aparecen en el arte románico y en el gótico. Entrar a este tipo de santuario es como hacerlo en una zona de peligro si nos guiamos por la percepción de las civilizaciones tribales, aunque es el símbolo de la ciudad celestial tanto como de la cabaña iniciática, arquetipos de gran influencia sobre los hombres. El paso del tiempo los adaptó al nuevo mensaje cristiano, alejado del simbolismo de la montaña y la caverna.

Hay una voluntad en los humanos de reproducir siempre lo que esta presente en la naturaleza y así los lugares sagrados van asociados a los bosques, las rocas, las cavernas y las montañas. Para Mayassis, un arquitecto que dedicó su vida al estudio de los orígenes, el culto al árbol y a la piedra tienen la misma importancia y sincronía en cuanto a la aparición del simbolismo en el Paleolítico. Con el desarrollo de la construcción, la noción de símbolo se perdió y ha prevalecido el estilo sobre el significado de lo que se edifica. 


Los albañiles constructores de las catedrales eran analfabetos, que usaban un modo diferente de comunicación. Dominaban el sistema de formas, proporciones y cifras necesarios a la proyección de sus obras, eran los herederos de un patrimonio de conocimientos exactos y específicos llegados desde una época lejana, toda una fuente de aprendizaje excepcional. Si pensamos en la ruptura que tuvo lugar con lo sagrado a partir del humanismo del siglo XV, podremos entender el valor simbólico de la arquitectura en la Edad Media como la unión de la naturaleza y la intervención humana.

En miniaturas datadas en la Edad Media, se puede ver a Dios como un geómetra aprovisionado de los instrumentos necesarios para diseñar el mundo. De ahí la afirmación de Simons de que el Maestro Albañil o Adam Magister sentía que imitaba al Maestro divino en su trabajo. La conclusión obvia es que la geometría  resultaba en esta época una vía de edificación espiritual.







La palabra gótico es objeto de interpretaciones diversas desde muy antiguo. Yo escogeré la de Fulcanelli, que vio una derivación del argot de los albañiles, cuyo significado en la lengua francesa son la fusión de los términos art y gotique y la sonoridad derivada de argotique. Este lenguaje secreto de los constructores de las catedrales se utilizó para impedir el acceso al conocimiento de los no iniciados. Tras las catedrales, encontraríamos entonces una historia compleja de conocimientos, transmitidos tan solo a aquellos capaces de entender su significado más profundo.

No podríamos aspirar a saber algo del gótico sin conocer que el estilo comenzó a desarrollarse con el empuje que dio a la Orden Cisterciense ( una de las más importantes de la Edad Media) el abad Bernardo de Clairveaux.  Descendiente de los celtas, prestaba más atención a la naturaleza que al estudio de los libros sagrados. A su título de Doctor Mellifluus o maestro en el arte de la palabra, se añadió el de Doctor de la Iglesia. Fue una figura predominante de la época, con la fuerza y autoridad necesarias para imponerse a los obispos y al Papa, intervino a menudo en concilios y fue testigo de los cismas que desgarraron a la Iglesia en ese tiempo, predicó las cruzadas y luchó contra los herejes. Creó también la Orden del Temple, a la que dotó de su propia Regla.



El espacio que ocupa la catedral, escogido por sus constructores con extremo cuidado, constituye uno de los elementos más importantes en su simbolismo. El ábside representa el cielo u Oriente y no solo la dirección del sol naciente, es el lugar en el que se manifestó el hijo de Dios para los cristianos. Las catedrales, sin embargo, miran al sudeste porque para un europeo el nacimiento de Jesús va en esta dirección. En las catedrales prevalece la dirección, como elemento cualitativo del espacio, porque también tiene una influencia física y de energías intrínsecas.


Con las ondas de forma, que dotan al edificio de vida propia, la geometría actúa sobre la naturaleza y las personas. Este fenómeno tiene que ver con el magnetismo natural, presente en algunos lugares, de ahí la importancia de elegir apropiadamente la zona  para edificar una catedral. Esta onda se proyecta sobre el individuo y le puede afectar de manera positiva o negativa o en absoluto, según el caso. Tales monumentos eran construidos precisamente para influir en nosotros como obra civilizadora de los iniciados, que lograron conservar los conocimientos mediante el uso de señales codificadas.


Los artesanos se encontraban periódicamente en ciudades y monasterios en tiempos de devastación y ruina absoluta y cada maestro, luego maestro masón, establecía su propio recorrido. Debido a la libertad del viajero, se empezó a hablar de libres masones o francmasones. La masonería moderna se atribuye la herencia medieval, pero con una forma menos operativa; no utiliza las fórmulas iniciáticas ni construye edificios. Tampoco es probable que los secretos de los albañiles medievales estén mejor guardados.


El paso del cuadrado al círculo, conocido como cuadratura del círculo, que obsesiona sin resultados a especialistas y matemáticos, figura como tema de la mayor importancia para resolver un enigma tecno-geométrico y alcanzar una iluminacion personal que permita entrar en el conocimiento real de las leyes del cosmos. Se dice que los egipcios conocieron bien la cuadratura del círculo y escondieron el secreto en las pirámides, y Leonardo da Vinci hizo otro tanto en el hombre de Vitrubio.


El secreto sigue estando ahí y es milenario, nadie ha hecho pública la manera de resolverlo porque en la época de las catedrales el arte por el arte era desconocido, solo era el símbolo lo importante y debía ser utilitario y activo. Fue Charpentier quien afirmó que en la catedral de Chartres se resolvió el gran problema matemático, pero hay quien porfía que se utilizó simplemente  un sistema de medidas de la época de Francia como el Pie de Rey y la toesa para elaborar el Laberinto.


El maestro albañil construye con todas las reglas y las medidas secretas, obra sobre la materia con los principios de la geometría, produciendo ondas de formas, y como masón se transforma a sí mismo. Las catedrales se edificaron todas en la misma época y para ello se hubo de disponer de mucho dinero, recogido en donativos de ciudadanos y señores, pero no fue suficiente y aquí entraron los templarios, que si querían catedrales las harían, como ha dicho un historiador. 


El uso de la cruz latina en las catedrales góticas proporciona al fiel un recorrido que une la entrada con el ábside, donde se halla el altar mayor, contrario a la cruz griega usada por los bizantinos en sus construcciones. La fachada es la visión sintetizada del significado del templo con un eje vertical reconocible como si se tratara de una montaña. La cúpula sobre la que se erige una cruz forma un triángulo, como la unión entre el cielo y la tierra.


La cúpula es el centro del mundo en el encuentro de la nave y el crucero. La presencia simultánea de ábside y cúpula en la visión de los constructores permite la comunicación con lo divino en todos los sentidos posibles: Dios descienda al hombre por el altar en el ábside y el hombre sube hasta dios por el oculus de la cúpula o puerta solar. Durante el incendio reciente de Notre-Dame, la caída de la aguja sobre el cimborrio resonó con fuerza ensordecedora, según los testigos, y este es el hueco enorme, que a vista de pájaro, queda expuesto como recordatorio de la desgracia acaecida sobre el edificio. 




 
En las construcciones góticas, el nártex o pórtico se convierte en el eje mismo, en el pilar del cielo, símbolo de la escalera de Jacob, el centro de la nave, guardado por monstruosas criaturas, tesoreros de las cavernas en las leyendas medievales y coronado por la torre en aguja del campanario. Y como en el arte gótico se concede mas atención a la progresión en grados y las naves se cubren con la bóveda, en general ojival, las nervaduras resultan la reminiscencia del final del recorrido



Charpentier escribió: El cristianismo primitivo y luego el bizantino y el románico construyeron en tierra la caja de resonancia, la caverna original, utilizando la cúpula y la bóveda de medio punto...estática, pesada, sin tensión, sin propiedad vibratoria alguna. Esto llevo a los abades benedictinos a dotar de música la acción terrenal, naciendo el canto gregoriano... La diferencia entre el románico y el gótico radica en la forma de los arcos y las bóvedas y en las ventanas altas y su vidriería, que a ojos de aquellos albañiles, herederos de un saber ancestral, resultaban el espacio interior de lo divino.


La luz pasa entre las vidrieras, que representan con vivo color imágenes de santos y profetas, símbolos o ilustraciones de la historia sagrada. El abate Bernardo quería proporcionar a sus visitantes la belleza y el atractivo de que carecían los monasterios benedictinos con el fin de atraer a los fieles a aquella obra divina. La Santa Capilla de Notre-Dame era un joyero de luz y color a los lados del crucero. La catedral representó también en el medioevo, y no lo olvidemos, el recinto en que un hombre sencillo sentía que sus derechos eran respetados, se le brindaba asilo y cuidados médicos, en tanto en el exterior se le pisoteaba. 


Se ha dicho que el gótico es un fenómeno de levitación, un arte que se expone a sí mismo. Las bóvedas no pesan sobre los muros debido a su proyección en vertical, estos tienen menos espesor y son las claves para que la estructura no se hunda, y gracias a los arbotantes el peso se anula. El impulso hacia arriba está en consonancia con el encanto profundo del misticismo de los siglos XII y XIII y todo esto se perderá si Notre-Dame no se reconstruye.



viernes, 16 de octubre de 2015

 

Eleuterio, personaje de la obra "Crematorio" (foto de archivo)
Eleuterio, personaje obra "Crematorio"
 
Por Victor Manuel Domínguez


En un país donde la burla, el sarcasmo, la sátira, el choteo, en fin, algunos de los diferentes tipos de humor, son más cotidianos que los esmirriados, ácidos, peludos y verdosos panes nuestros de cada día, las autoridades se crispan y hacen la guerra a una broma mínima o colosal que desate la risa.
Al parecer, el control político y económico, las sobras para la ciudadanía y otros actos de una revolución en el poder, les impiden carcajear, reír, o siquiera esbozar una sonrisa que les permita semejarse a un ser humano, y no al mísero patán que teme a una trompetilla más que el Diablo a la cruz.
Según el artículo Una broma muy seria, publicado en el diario Granma por Sergio Alejandro Gómez, la Oficina de Transmisión para Cuba (OCB, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos, se apresta a financiar un acto de subversión en Cuba, en forma de programa satírico.
Choteadores choteados
Para información y sosiego del “des-riza-do” vocero, si “el humor es la gentileza de la desesperación”, como sentenciara Oscar Wilde, los cubanos somos los amables señores del choteo, los corteses caballeros de la burla, y los atentos comensales de la parodia, en un país donde se ríe para no llorar.
Y si ni el mismísimo Jorge Mañach, con su Indagación del choteo, no pudo impedir que los cubanos nos riéramos hasta de nosotros mismos, menos lo hará un amargado dictador, un perrito faldero con anemia en la sonrisa, o alguien que por miedo censura en público el humor, y se encierra para reír.
Además, nadie como las autoridades cubanas para incitar al choteo siempre que no sean ellos los choteados. Desde los inicios de la revolución, la revista Mella, y el suplemento El Sable, del Juventud Rebelde, comenzaron a satirizar al pueblo, gobierno y modos de vida norteamericanos.
Marcos Behmaras, en sus Salaciones del Reader´s Indigest y otros relatos, se burló de ellos con “un humor fresco y sugerente, a tono con nuestra idiosincrasia, pero suscitando siempre la reflexión por medio de la sátira certera, ingeniosa, a través de un humorismo que ataca siempre a fondo, sin quedarse en la superficie”, según la “bromóloga” Aleida Lliraldi Rodríguez.
Es decir que, cuando la sátira es contra el otro, el enemigo, es útil y refrescante. En caso contrario es subversiva. Si Marcos Behmaras hubiera enfilado sus cañones satíricos contra la pudibundez y pacatería verde olivo, las salaciones le habrían caído a él como un diluvio de carnés del partido.
Sus geniales artículos satíricos ¿Vale la pena tener dinero?, Esos felices muertos de hambre, por Miss Mona P. Chugga, El viaje de Eisenhower: ¿fracaso o triunfo?, por Mary Wannah, o, ¿Es usted un psicópata en potencia?, por el doctor John Toasted, lo hubieran condenado al choteicidio

A ese lo cuelgo yo
Para ilustrar aún más lo que cuesta un chiste, una sátira o cualquier tipo de humor contra un régimen totalitario, recordemos, de paso, que La broma (1961), novela del escritor checo Milan Kundera, fue calificada como “la Biblia de la contrarrevolución”. Otra de sus obras, El libro de la risa y el olvido, le valió que fuera despojado de su nacionalidad. Tolerantes ¿no?
Pero los gobernantes cubanos no se quedan atrás. Como émulos de cuanto sistema o religión consideran la risa un relajamiento de las buenas costumbres, falta de seriedad y de otras poses hieráticas que llevan a la muerte por aburrimiento, aportan su granito de hiel contra el humorismo.
En los años 60, el dúo humorístico Los Tadeos fue expulsado de la televisión cubana y condenado al ostracismo o al exilio por el simple delito de preguntar en un programa en vivo: ¿Cuál es el colmo de un presidente? Y responder: Matar a un pueblo de hambre y hacerles gratis el entierro.
Por la misma época, pero en el Teatro Martí, un comediante de altura como Leopoldo Fernández (Tres Patines), en una escena donde había que colgar varios cuadros de figuras célebres en la pared, al ver uno con la imagen de Fidel, lo apuntó con el dedo y expresó: “A ese lo cuelgo yo”. Fue el acabose.
Ese chiste bastó para que fuera cerrado el teatro y el humorista tuviera que partir al exilio o se moriría de hambre en el país de no vender mangos. Y aunque otros casos hasta la actualidad dan fe del temor de los gobernantes a la burla o la sátira, ninguna quedó en el imaginario popular como aquellas.
Todas, salvo una broma popular y premonitoria que se atribuyó a Cataneo, cantante del Trío Taicuba, quien al ver pasar la Caravana de la Libertad con los barbudos por el malecón habanero aquel lejano 8 de Enero de 1959, dicen que pronunció: “Sólo se salvarán los que sepan nadar”. Y así fue.
 

(Este comentario ha sido tomado de Cubanet)

lunes, 25 de mayo de 2015

Elogio de la incertidumbre







ISIS COVER




Por Carlos Alberto Montaner

Es muy doloroso contemplar las imágenes. Como tantas veces se ha dicho, nuestro pasado comenzó en Ur, la ciudad sumeria, cinco mil años antes de Cristo. Hay una línea cultural contínua entre aquel remoto poblado mesopotámico y New York, París o Montevideo.
La guerra santa o yihad desatada por el Estado Islámico nos afecta también. El califato surgido a sangre y fuego entre Irak y Siria, además de decapitar enemigos, destripar a chiítas, yazidíes y cristianos, violar y esclavizar a mujeres y niños, se dedica a destruir los restos del espléndido pasado pagano aún en pie.

Muchos de  los depredadores islamistas son jóvenes criados en Occidente. ¿Por qué lo hacen? ¿Qué sentido tiene pulverizar a martillazos un milenario y hermoso hombre-toro alado, un majestuoso Lamasu asirio, perteneciente a una religión cuyos rastros se pierden en el tiempo y que ya nadie profesa.

La culpa es de la certeza. El fanatismo violento de los yihadistas surge de la convicción absoluta de que ellos saben cuál es el Dios verdadero y no tienen la menor duda de que cumplen al pie de la letra las órdenas trasmitidas por su libro sagrado, el Corán.

Si vamos a creer a la Biblia, cuando Moisés desciende del Sinaí con los diez mandamientos que le ha entregado Yahvé sabe que el quinto de esos preceptos es "NO matarás", pero la cólera que le provoca ver a los israelitas adorar a un becerro de oro, fundido por su hermano Aaron, lo lleva a ordenar la ejecución de tres mil personas.

Moisés tenía la certeza de que esa, aunque contradictoria, era la voluntad de Dios.

El emperador Constantino, que en el 313 impuso en Milán el Edicto de la Tolerancia, en el 354 rectificó cobardemente y ordenó la destrucción de cientos de bibliotecas y templos paganos. Las rocas calcinadas dieron origen a fábricas de cal.

Cinco años más tarde, los cristianos en Siria, entonces en un rincón ilustre del mundillo helénico, se adelantan 1700 años a los nazis y organizan los primeros campos de exterminio para paganos y judíos en la ciudad de Skythopolis.

Desde entonces y por los siglos de los siglos, los judíos fueron el objeto de todas las persecuciones. Papa tras Papa, comarca tras comarca, los persiguieron, machacaron y expulsaron. Lo hicieron los alemanes, ingleses, italianos, polacos, rusos, españoles, portugueses, cristianos y mahometanos. Lo hizo todo el que podía en nombre de algún Dios verdadero.

Sin dudas, matar enemigos del Dios verdadero ha sido un deporte universal muy practicado. El papa Inocente III, en la Edad Media, desató el genocidio de los herejes albigenses y cátaros. Decenas de millares fueron ejecutados. Cuando le advirtieron que estaba asesinando a justos y pecadores, respondió que no importaba: "Dios se ocupará de mandar a unos al cielo y a otros al infierno". Era solo el preámbulo para las terribles guerras de religión que asolaron la Europa del Renacimiento y la Reforma, liquidando literalmente a millones de personas.

Simultáneamente, en América, mientras creaban ciudades y universidades, los frailes y los conquistadores españoles asesinaban indígenas, quemaban códices y destruían templos, para convertir algunos en iglesias, con el afan de destruir para siempre cualquier vestigio de unas creencias paganas que a ellos se le antojaban como propias del demonio porque incluían los sacrificios humanos.

¿Lo menos peligroso, pues, es ser ateo? Tampoco. Ser ateo puede derivar en otras formas de atropello similares a las practicadas por los creyentes. Al fin y al cabo, afirmar que Dios no existe, entraña una certeza tan temeraria como la de quienes opinan lo contrario.

Los marxistas -leninistas, convencidos de que "la religión es el opio del pueblo" -una frase de Karl Marx-, han perseguido a los cristianos en Rusia y Europa, mientras los chinos y camboyanos han agregado a los budistas en sus listas de víctimas.

En los Estados ateos, miles de templos han sido destruídos o confiscados y dedicados a otros menesteres.  Enver Hoxa, en Albania, convirtió la negación de la existencia de Dios en dogma nacional y hasta creó un Museo del Ateísmo por el que desfilaban los estudiantes para aprender a odiar a los creyentes, ya fueran mahometanos  (la mayor parte) o cristianos. Las mezquitas e iglesias se convirtieron en recintos laicos.

En Cuba, más de 200 escuelas católicas y protestantes fueron expropiadas y decenas de sacerdotes tuvieron que exiliarse. Para agregar sal a la herida, el centro de detención más despiadado y siniestro de la policía política comunista llamada "Villa Marista" fue antes una escuela católica de la orden de los HH Maristas. Como me dijo un exprisionero que había perdido en esa cárcel los dientes, el cabello y la fe religiosa: "Ahí antes te salvaban el alma; ahora te la parten".
Admitámoslo, solo la incertidumbre nos hace flexibles y aceptantes. Quien no duda es un ser muy peligroso. Puede matar sin que le tiemble el pulso. Como los yihadistas.

Este artículo fue publicado se ha tomado de Cubanet.

jueves, 21 de mayo de 2015

¿Era Cuba un país atrasado antes de 1959?

Cuba fue el primero país de Latinoamérica en tener televisión (foto de Internet)


Por Roberto Jesús Quiñones

 En su afán por reescribir la historia, el régimen en Cuba ha minimizado éxitos indiscutibles de la primera mitad del siglo XX y se ha apropiado de ideas y proyectos surgidos en aquel período.
Pese al bombardeo incesante de los medios de comunicación controlados por el gobierno, cada vez más los ojos de los ciudadanos se vuelven hacia aquella república pues nada provoca tanta suspicacia como la reiteración del mismo discurso.
Algunos de los temas preferidos por los oficialistas para denigrar a gobiernos anteriores a 1959, se refieren a la educación y la cultura. ¿Era Cuba un país atrasado en esos aspectos?
La educación
Un suceso desconocido para muchos es el curso de verano impartido en el año 1900 por la Universidad de Harvard a 1700 maestros cubanos.Esto fue algo que revolucionó el magisterio en Cuba y sus efectos resultaron ser inmediatos. 

Cuando el curso tuvo lugar, Cuba presentaba una tasa demográfica de 1 572 797 habitantes, con sólo 312 aulas y 34 579 alumnos, según cifras de 1889. Un año después de lo de Harvard, habían 3 313 aulas y 172 273 alumnos.
A partir de ese momento, el sistema educacional en Cuba fue en ascenso. 

A las escuelas públicas se unió un moderno sistema de escuelas privadas y cuando Fidel Castro se hizo con el poder en 1959, Cuba se situaba los países con mayores índices de alfabetización y nivel educacional en el continente y el mundo, al extremo de contar con Institutos de Segunda Enseñanza en todas las ciudades importantes del país y con tres universidades para una población que apenas rebasaba los cinco millones de habitantes.

La cultura
Algo que asombra de Cuba es la cantidad de científicos, artistas e intelectuales de prestigio que ha aportado al acervo de la humanidad. Si la historia colonial fue un exponente de ello. La tendencia eclosionó entre 1902 y 1959.

Si nos constreñimos a las artes plásticas, bastaría mencionar los nombres de Armando Menocal, Leopoldo Romañach, Marcelo Pogolotti, Carlos Enríquez, Fidelio Ponce, Amelia Peláez, Rita Longa, René Portocarrero, Víctor Manuel, Eduardo Abela, Mariano Rodríguez, Servando Cabrera, Mateo Torriente y Wilfredo Lam, entre otros muchos con una obra consolidada antes de 1959.

Mencionar a los escritores y músicos de primera línea haría muy extensa la lista. Sólo diré que en ambas manifestaciones las resonancias cubanas en el continente, e incluso mundiales, eran de primera magnitud.

La vida teatral era sumamente activa y no sólo La Habana recibía la visita de importantes artistas internacionales sino muchas ciudades del interior del país. Si hoy se comparan las cifras de teatros que funcionaban antes de 1959 con la del período posterior la diferencia resultará abismal y demostrará cuánto daño ha hecho a la diversificación de la cultura el control del Estado.

 Cuba fue, también, el primer país de América Latina en implantar la televisión y La Habana la capital que más cines tenía con relación a su población.

La ensayista y poetisa Uva de Aragón en su texto titulado “El papel del intelectual en la República de Cuba”, asegura que en el período republicano se crearon con apoyo oficial y notorios esfuerzos individuales la Biblioteca Nacional (1901), la Academia de la Historia de Cuba (1910) -que el actual gobierno cerró para reabrirla recientemente-,la Academia Nacional de Artes y Letras (1910),el Museo Nacional (1913),la Academia Cubana correspondiente a la Academia de la Lengua Española(1922), la Academia de Ciencias (1928) y la de Educación (1936),la Junta Nacional de Arqueología (1937), la Sociedad Geográfica de Cuba y la de Derecho Internacional y se publicaron al menos quinientas cincuenta y ocho revistas de mayor o menor duración. Ni hablar del número de diarios. Baste decir que Cienfuegos, una ciudad pequeña, llegó a contar en una misma época con once.

La iniciativa privada creó el Ateneo (1902), la Sociedad de Conferencias (1911), la Universidad Popular (1914), la Sociedad del Folklore Cubano (1924), la Sociedad Pro Arte Musical (1918), la Institución Hispánica de la Cultura (1936), la Alianza Cubana por un Mundo Libre contra el Fascismo (1941), la Sociedad de Estudios Africanos (1943), el Instituto Cultural Cubano-Soviético (1945) y la Sociedad Cubana de Filosofía (1948).

Pero lo más importante fue el clima en el que se desarrollaron esos intelectuales, que podían exponer sus puntos de vista sin censuras ni exclusiones. No en balde la autora del texto citado afirmó: “Los creadores cubanos fueron fieles a las normas estéticas que cada uno se fijó. No sacrificaron la calidad de sus obras ante ninguna otra exigencia y prefirieron siempre la ‘indiferencia oficial’ a un patrocinio estatal que pusiera bridas a la libertad creadora”.

Este texto ha sido publicado previamente por Cubanet.

martes, 13 de enero de 2015

Las diferencias entre seguridad y libertad

Primeras imágenes de Mahoma tras los atentados de Paris. Desde Australia


Por Mirta Balea

La Europa pos atentados yihadistas en Paris se mueve ahora en la resaca dejada por hechos tan luctuosos que han puesto una vez más en solfa las libertades garantizadas por el Estado derecho y la necesidad de proteger a los ciudadanos del terrorismo global. 

La mayor manifestación que ha conocido Francia en los últimos años -al menos para los que vemos el decursar de la historia desde una edad en que la juventud ha pasado a formar parte de un pasado lejano-, quedó blindada el mismo domingo de su realización con casi cuatro mil efectivos entre policías y ejército. Aun hoy, este despliegue continúa y se planea prolongarlo sin fecha límite.

La oportunidad disfrutada por la sociedad francesa y sus invitados de marchar contra el terror y por la libertad parecía reafirmar la unidad nacional contra el abatimiento y la indolencia. Esta es sin dudas una consecuencia positiva de los atentados contra el semanario satírico Charlie y una tienda de comida judía con resultado de 17 muertos.

Ahora toca la reflexión sobre lo ocurrido. El terrorismo tiene eso, mueve a la gente a hacerse preguntas sobre cómo el Estado de derecho podrá encajar su enfrentamiento a delitos cuya prevención y enjuiciamiento no están previstos y quitar de la mente de la gente que la República tiene flancos débiles.

El camino es pernicioso. La sociedad pasa a preguntarse como compatibilizar la vivencia de la fe religiosa y los valores democráticos, sin que esto suponga dejar de ser un país plural y pluralista. Esos llamados por algunos sectores de la derecha ultranacionalista europea para marchar contra los musulmanes en los próximos días resultan tan descabellados como la acción de los radicales. Son dos garbanzos de la misma simiente.

Estuve muy de acuerdo con que el presidente francés Francois Hollande desistiera de invitar a la manifestación a Marie Le Penn, jefa del Frente Nacional, islamófobo, antisemita, porque sus valores nada tienen que ver con la manifestación del domingo pasado.

Los ministros del Interior de una docena de países aprovecharon las primeras horas antes de la manifestación para tener un primer contacto y averiguar cómo pueden aumentarse los niveles de seguridad. Porque los mortíferos atentados de Paris, resultan un indicativo de que todo puede ir a peor.

Ahora, los países se enfrentan a dos líneas de actuación. La que tiene que ver con la persecusión tradicional del crimen o incluso la novedad de hace unos años de controlar los movimientos y la financiación de los yihadistas y la parte que vela por la actuación preventiva. En esta última, habrá que tener en cuenta a Internet.

La red es un espacio abierto y debe seguir siéndolo, pero ninguna organización política, religiosa o de cualquier tipo tiene derecho a utilizarla para difundir el odio o incitar a la violencia, como si la virtualidad vacunara contra las leyes por las que serían en tal caso enjuiciados y sentenciados en el territorio nacional. 


Hay que distinguir, ahora que todos se llaman Charlie, lo que significa la libertad de expresión y el respeto a las personas y a sus ideas. Los periodistas, más que nadie, deben distinguir entre crítica e insulto. Una sátira inteligente siempre es bienvenida frente al chiste de mal gusto.

Si analizo algunas viñetas de Charlie, tengo que reconocer que no está entre mis lecturas favoritas, pero esto no justifica la muerte de 12 personas de su plantel porque la libertad de expresión es uno de los valores que debemos defender con uñas y dientes.

Tengo por norma al leer una publicación, saber qué aporta, qué valores defiende o, aun cuando no esté de acuerdo con algunas de sus ideas, respeto el contenido. El atentado no hará que me interese más por los contenidos de Charlie, pero sí, que defienda su derecho a expresarlos.

Cómo se canalizará el mensaje lanzado por la sociedad civil el domingo último es algo que veremos en los próximos meses. Francia, de momento, sigue en su enorme despliegue de seguridad.

Espero que el miedo en el que pesca Le Penn y otros, no se apodere del ambiente de convivencia, un crisol distintivo de la sociedad francesa.

El Papa católico Francisco denunció con claridad a "los esclavos" de "formas desviadas" de religión que usan a Dios como pretexto de ideologías.

No hay que olvidar que resulta dificil manejar tiempos y reacciones de una sociedad temerosa de la inseguridad, entre otras cuestiones, derivada de la globalización, de la falta de confianza hacia sus líderes por la gran crisis económica, y de una tecnología que va más rápida que nuestro propio conocimiento, o simplemente del desconocido que se muda a nuestro vecindario y al que apenas comprendemos.

sábado, 15 de marzo de 2014

Israel: los judíos haredi pasaran el servicio militar y trabajaran

Haredim en protesta por la ley.




Por Mirta Balea

La ley sobre igualdad en la prestación del servicio militar ha sido aprobada por el parlamento israelí o Knesset, sanciones incluidas para los rebeldes,  con lo que cientos de miles de judíos haredi o jaredi comenzaran en los próximos tres años a integrarse a la vida laboral y al servicio militar y nacional.

Este paso ha resultado un elemento de conflicto en el debate nacional sobre la condición democrática del Estado judío.

Parece difícil conducir una administración equitativa en la que una comunidad étnica, como los haredim, disfrute de unos privilegios de los que carece el resto de los ciudadanos. 

La ley impulsada por Yair Lapid, ministro de Finanzas y cabeza de la formación Yesh Atid ( que forma parte de la coalición de gobierno con el Likud, del primer ministro Benjamín Netanyahu) y Naftali Bennett, líder del Hogar Judío, ha venido a cubrir el vacío dejado por la derogación en 2012 de la Ley sobre excención del servicio militar. 

El pasado año y a contrarreloj, Netanyahu pudo alcanzar una coalición con cinco partidos para gobernar, que van del centro a la extrema derecha, como es el caso del Habait Hayhudi, consiguiendo con esto un total de 68 de los 120 escaños del Knesset. 

Las dos representaciones parlamentarias de los haredim, cuyo nombre puede traducirse como los piadosos o los temerosos de Dios, consideran que la jornada de aprobación de la norma ha resultado ser " un día negro".

El judaísmo, al no tener una autoridad centralizada como es el caso de los cristianos católicos con su Papa, permite el desarrollo de cierto número de corrientes con una interpretación variada de los principios religiosos comunes.


A los judíos haredi se les identifica como ultraortodoxos. Se diferencian por su vestimenta, siempre negra, por las patillas largas (como señal de piedad), la barba larga y descuidada. Observan escrupulosamente los 613 mandamientos o mitzvot contenidos en la Tora o Pentateuco, fundamento escrito del judaísmo y, con más amplitud, de la Biblia en su conjunto.

La comunidad haredim no ha llegado a aceptar del todo que Israel sea un Estado democrático. Casi nunca utilizan el hebreo (la lengua sagrada) para comunicarse sino el yiddish o yidis, lengua vernácula de los ashkenazim, nacida hacia el año mil en los valles del Rhin y el Mosela, mezcla de hebreo, alemán medio-alto y arameo.

La Declaración de Independencia de Israel reconoce la igualdad plena de todos sus ciudadanos dentro de un sistema democrático. Establece también que esta igualdad de derechos estará garantizada para todos sus habitantes a despecho de sus creencias religiosas, políticas, de su sexo o raza y, sobre todo, propugna mantener el derecho a un hogar nacional y la continuidad de la Ley del Retorno.

Y aquí podemos observar la importancia de que todas las leyes civiles y económicas se apliquen por igual al conjunto de ciudadanos. Es comprensible que una nación integrada por minorías afiliadas de diferentes religiones (árabes, drusos, cristianos) tengan derechos y necesidades que precisan ser reconocidos.

Al principio, los líderes de esta comunidad en el Knesset, las organizaciones Shas y Judaísmo Unido en la Tora, mostraron cierta disposición al compromiso, siempre que se hiciera una excepción con los estudiantes de las yeshivas (donde se estudia el Talmud), que estuvieran plenamente dedicados al estudio.

Lo que acabó de impedir cualquier acuerdo de conciliación sobre la espinosa medida que afecta valores muy queridos del pueblo judío y conllevará una reorganización radical para que "los piadosos" puedan integrarse a la sociedad secular con el cumplimiento de obligaciones civiles y militares, ha sido sin dudas el esfuerzo desplegado por el grupo de Lapid para introducir en la norma las sanciones.

Una yeshiva de los haredi

Los haredim viven al margen de la sociedad que les rodea, sea judía o no, por tradición milenaria. Tienen vocación monástica, estudian y escriben para la posteridad y cumplen lo que enseña el Talmud.

Este es un libro compuesto por la Mishnah (la jurisdicción rabínica escrita por Judá Hanassi hacia finales del siglo II y que constituye su núcleo) y la Gemara (un comentario rabínico sobre la Mishnah) y resulta la forma escrita de la Tora oral.

"No deben admirarse los paisajes, las hermosas plantas o los árboles encantadores cuando se está estudiando". Los haredi consideran estas enseñanzas como la vía para poder descifrar el futuro a través del pasado, la síntesis a través del análisis y el esbozo a través de la exégesis.


Durante milenios, los judíos, sin Templo y sin Ciudad Santa, vivieron la oscuridad. Los haredi sustituyeron el sacrificio del éxodo por las alabanzas y la ofrenda. Cuando fue creado el Estado de Israel, en 1948, muchos regresaron, pero otros permanecieron en la diáspora, a la espera del Mesías.

Por su desconfianza innata en las costumbres e ideología de la modernidad occidental, viven en sus propios barrios, bajo la dirección de rabinos vistos como los únicos en posesión de la verdad. Son el grupo judío más importante entre los reticentes a aceptar el sionismo.

Hay haredim en América del Norte y Europa. En Israel tienen sus propias ciudades, sus partidos políticos, sus comercios y sus escuelas y el periódico Hamodia.

El sionismo constituye un movimiento político internacional, que desde sus inicios, propugnó el restablecimiento de una patria para los judíos en la Tierra de Israel o Eretz Israel y ha sido en buena medida el promotor y responsable de la fundación del moderno Estado judío.

Quedó instituído por el periodista austro-húngaro Theodor Herzl a fines del siglo XIX, aunque sus origenes son más antiguos como movimiento político laico, una tendencia más del nacionalismo, en general, solo que ellos le llaman "de la diáspora". En principio, se veía a sí mismo, como un movimiento de liberación nacional.

El objetivo de un sionista es fomentar la migración judía hacia la Tierra Prometida y la libre determinación del pueblo judío

Cartel en Jerusalen contra Obama

Los términos de la norma aprobada por el Knesset sobre el servicio militar obligatorio y la integración a la fuerza de trabajo nacional estipula un período transicional de tres años durante los cuales quedarán alistados los haredim hasta alcanzar los 5,200 en 2017. La introducción de sanciones podría comprometer alcanzar las cuotas previstas cada año.

El gobierno es consciente que resultaría difícil llevar a la cárcel a miles de estudiantes de la yeshiva, pero lo que sí podría ocurrir es una dolorosa e innecesaria fractura social.

Los haredim podrían compararse a los protestantes en el mundo cristiano, en cuanto a que asignan un lugar preferente en la práctica religiosa al sentimiento y la emoción de la fe, no al dogma y el ritual. 

La Organización No Gubernamental, Hiddush, liderada por un rabino reformista y que aboga por la separación de la religión y el Estado, cree que las sanciones carecen de pragmatismo político.

Lo que vemos, ha dicho la ONG en un comunicado, es el clásico ejemplo de las autoridades ignorando a la sociedad y colocando la supervivencia de una coalición por encima del bien del país. 

El propio Lapid, impulsor de la Ley, ha dejado la imposición de las sanciones para el 2017 para hacerlas coincidir con las próximas elecciones como reclamo. La prensa israelí ha sugerido que la ley es producto del cambalache político más que de la intención de repartir las cargas del servicio militar.

Lo evidente es que sus efectos han venido en la forma de una división dentro del espectro político del Knesset, donde hay partidos como el de Lapid, pero también árabes, preocupados porque sus jóvenes puedan verse pronto en una situación similar.

Netanyahu ha ido de la mano con su ministro de Finanzas en este camino para mantener al Yesh Atid vinculado a la coalición de gobierno. Este partido había caído en los comicios del 2013 de 19 diputados a 13, como el Likud, que se ha quedado solo con 20 escaños, el número más bajo de un partido gobernante en Israel.

El primer ministro no desea ver a Lapid del otro lado de la bancada, rehabilitado como oposición, y por esto no le ha importado que los haredim pasen de la mera liturgia a portar armas en defensa del Estado o para adquirir preparación militar o formar parte de la fuerza de trabajo nacional.

Los haredim, como cualquier otro grupo social afectado por decisiones gubernamentales, se manifiestan y protestan, de momento a la entrada de Jerusalem, este miércoles, pero lo hacen de manera tan pacífica y cuasi silenciosa que apenas ocupan titulares en la prensa.