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sábado, 26 de noviembre de 2016

FIDEL CASTRO: MUERTE DE UN DICTADOR




Por Mirta Balea

La gente con sentido común puede tolerar por razones diplomáticas que un gobierno ofrezca el pésame a Raúl Castro por la muerte de su hermano Fidel, pero lo que predomina en el ánimo de los millones de exiliados cubanos y de víctimas de su régimen no es la humanidad, ni el orgullo, ni la admiración, sino una alegría porque al fin se ha ido el amo de sus demonios más íntimos. 

En Cuba ha habido un antes y un después con la llegada de los "barbudos" de Fidel Castro a La Habana en enero de 1959 y la instauración en el país de una imitación del régimen comunista de la desaparecida Unión Soviética. Muchos cubanos sentían que  les empujaban, primero levemente y después con decisión para que traspasaran el umbral y se apartaran ante el nuevo regimen. Así nació el exilio de aproximadamente 3 millones 500 mil cubanos.

Algunos de los que se quedaron, intentaron subvertir las cosas y dieron con sus huesos en la cárcel y ahora, desde tierras lejanas, presumen de presos políticos, aunque en esencia hayan hecho al final lo que el resto: irse. Porque en la soledad de la celda entendieron, como otros en otras partes de este mundo, incluso antes que ellos, que el tiempo allí se hacía enorme. Por eso, como yo, se fueron sin plantar cara.

Tras la muerte de Fidel Castro he estado pensando mucho y creo que no hay que olvidarlo, tampoco homenajearlo. Lamento el desenlace porque ha impide un juicio en regla  a sus acciones. El mayor homenaje que podemos darnos los cubanos en el exilio, impuesto o elegido, es exponer con claridad lo que fue nuestro país y las mentiras que Castro contó para hacerse un hueco en la arena internacional y mantener para sí la aldea cubana.


Estas acciones comienzan en fecha temprana con los juicios express a militares de la dictadura de Fulgencio Batista, sin garantías procesales, por los cuales fueron llevados al paredón 546; el cierre de medios independientes, dejando como únicos referentes informativos a diarios gubernamentales, creados por él y sus acólitos; el envío a campos de re-educación de miles de homosexuales, y encerrando a todo aquel que se le opusiera de la manera que fuera. A cinco años de "revolución" había más de 15.000 presos políticos en las cárceles.

Hizo de la oposición a Estados Unidos su bandera de lucha y por eso se alineó al bloque soviético con celeridad y declaró el carácter socialista de su "revolución". Entre las primeras medidas estuvieron las reformas agraria y laboral por las que se expropió de empresas norteamericanas. Cuando logró esto, las reformas dejaron de favorecer a sus propósitos y se pararon.

Todos esperaban que siguiera dando tierras a los campesinos, pero no fue así, lo estatalizó todo, hasta las empresas de adornos de pelo, las barberías, las de pinzas para la ropa, los puestos de helados y los aglomeró en la Empresa de Industrias Locales, dependiente del ministerio de Industria. ¡Vaya ridiculez, si se piensa! Imaginemos la expropiación de un vendedor de pinzas de pelo.

Cuando logró formar parte del cordón umbilical soviético, cortó los envíos de azúcar a Estados Unidos. Muchos en la isla creyeron que la Unión Soviética venía al auxilio por los principios divulgados por los líderes en cuanto al motivo de renunciar a la venta a EEUU del índice básico de la economía nacional. No fue así fue como ocurrió. La realidad es más sórdida. Todo se había amañado previamente entre Moscú y La Habana para dar esa impresión y que los cubanos no se asustaran al entrar en el campo comunista.

Como también lo de crear un partido único con todas las fuerzas "progresistas y de izquierda" del país, del que fue elegido, por supuesto,  secretario general, y resultó el embrión del Partido Comunista de Cuba, que controla todos y cada uno de los estamentos del estado.

Cuando Estados Unidos reaccionó impidiendo las exportaciones norteamericanas, a excepción de alimentos y medicinas, y rescindió los lazos diplomáticos el 3 de enero de 1962, Castro decidió abrirse al mundo el 16 de abril con un fogonazo mediático.

Todo indicaba que aquella revolución no pretendía devolver la democracia al país como había prometido al bajar de la Sierra Maestra y de sopetón adquiría el carácter de socialista y su partido único sería en adelante el único facultado para llevar sin oposición los destinos de la nación. 

Como sabemos por la historia, miles de exiliados, amparados por la CIA, desembarcaron en Bahía de Cochinos y la historia fue otra con el fracaso de aquella invasión.

La falsificación histórica ha sido llamar al embargo bloqueo, porque esto ocurrió cuando los buques norteamericanos rodearon la isla para impedir el paso de material nuclear soviético.  Un bloqueo es una acción de guerra por mar o aire evitando la entrada a algún país. Eso fue lo que pasó durante la llamada crisis de octubre, en la que los tambores de guerra sonaron alto y claro como nunca antes ni después. 

El embargo fue la  respuesta económica y financiera de un gobierno hacia otro al ver confiscado su patrimonio y el de sus ciudadanos fuera de la legalidad internacional, solo porque en la Isla habían perpetrado una revolución, que justificaba cualquier acto. Al llamarlo bloqueo, la gente lo vio de otra manera y no como la obligación de un gobierno de defender a sus nacionales en el exterior. Por otra parte, Cuba en realidad comercia con muchos países, lo que no tiene es dinero para desarrollar ese comercio. 

Después sucedió algo que en la esfera internacional nadie esperaba: el mundo estuvo al borde de la tercera guerra mundial el 22 de octubre de 1962 cuando los norteamericanos obtuvieron pruebas gráficas de la instalación de misiles nucleares en la isla, de los que muy pocos tenían conocimiento. Los cubanos no entendían lo que estaba ocurriendo y el diario oficial Granma no dejaba de culpar a Estados Unidos porque sus barcos impedían la llegada a la isla de "alimentos". Y la gente lo creía y desde entonces resultó enarbolando  constantemente el espectro de una invasión "yanqui" para la que había que prepararse. Medio siglo preparados para el combate sin salir a pelear.

La correspondencia privada y confidencial entre Castro y Nikita Kruschev, entonces mandamas en la URSS, se pueden leer frases estremecedoras como que es la hora de apretar el botón rojo y no claudicar ante los norteamericanos, es decir, se instaba a Moscú a mostrar su poder  con la guerra nuclear. Este es el hombre de estado al que muchos admiran.
El líder soviético no se había vuelto loco aún -como después se dijo para apearlo de su cargo- y no hizo caso de las sugerencias tenebrosas de La Habana. Castro no encajó la decisión y siempre guardó rencor a los soviéticos por esto. Un rencor que salió a la luz en todo su esplendor cuando Mijaíl Gorbachev, el nuevo líder en los 80 del pasado siglo, le visitó en La Habana para imponerle de lo que iban la perestroika  y la glasnot y avisarle que el grifo se cortaba.

Es bien conocido que el gobierno de Fidel Castro se ha gastado mucho dinero para alimentar el mito de Ernesto "Che" Guevara. En los remotos caseríos de Vallegrande, en Bolivia, lo tienen en altares y le rezan pidiéndole milagros, convertido en el nuevo Cristo de los pobres latinoamericanos.

Quiénes conocen bien lo que representa el mito del "Che" Guevara? ¿Los que lo consideran un santo o un Cristo o aquellos que por el mes de mayo de 2009 le rompieron su nariz de bronce y le pusieron una placa que decía “Che terrorista” a su busto en la ciudad de Viena? ¿Lo conocen acaso los niños cubanos, obligados a decir cada mañana “seremos como el Che”?

O tal vez le conocen los que han tenido ocasión de leer algunas de sus cartas más reveladoras, divulgadas fuera de Cuba, porque el gobierno cubano jamás ha editado un epistolario, hurtando así al individuo común la verdadera personalidad de un icono de la revolución cubana? Una misiva a su padre sobre la ejecución de un guía campesino en 1957, sorprendido pasando  información al ejército de Batista sobre los rebeldes, muestra su orgullo cuando nadie quería matarlo y él lo hizo.

"Acabé el problema dándole un tiro en la sien. Boqueó un rato y quedó muerto. Ejecutar a un ser humano es algo feo, pero ejemplarizante. De ahora en adelante nadie aquí me va a decir saca muelas de la guerrilla. Tengo que confesarte, papá, que en ese momento descubrí realmente que me gusta matar", escribía.

Pese al bombardeo incesante de los medios de comunicación controlados por el gobierno, cada vez más los ojos de los ciudadanos se vuelven hacia la república anterior a 1959, pues nada provoca tanta suspicacia como la reiteración del discurso. Entre los temas preferidos está denigrar a los gobiernos cubanos anteriores en cuanto a educación y cultura.  Cuba no era ni por asomo  un país atrasado como se quiere hacer ver a los estudiantes para mantener el mito de que todo se lo deben únicamente a la revolución. 

Un suceso desconocido para muchos es el curso impartido en el verano de 1900 por la Universidad de Harvard a mil 700 maestros cubanos. Fue algo que revolucionó el magisterio y sus efectos se hicieron sentir de inmediato. Cuando Castro se hizo con el poder, Cuba tenía tres universidades financiadas por el gobierno y otras tres de carácter privado. La matrícula de las públicas era de 20 mil estudiantes.

El sistema de educación pública contaba con 25 mil maestros y el de la educación privada con 3 mil 500. A mediados de la década del 50, había mil 206 escuelas rurales en Cuba, así como un sistema de bibliotecas móviles con un total de 179 mil 738 volúmenes. La tasa de analfabetismo era de un 18% y pasaba en América Latina como el país con el mayor presupuesto dedicado a la educación en 1958 con un 23% del total.

Cuba fue el primer país latinoamericano en implantar la televisión y La Habana era la capital que más cines tenía con relación a su población. El ferrocarril cubano, data de tiempos del colonialismo, incluso antes de que España tuviera el suyo. La carretera central transcurría de este a oeste por toda la isla antes de 1959.

La ensayista y poetisa Uva de Aragón, en su texto titulado “El papel del intelectual en la República de Cuba”, asegura que en el período republicano se crearon con apoyo oficial y notorios esfuerzos individuales la Biblioteca Nacional (1901), la Academia de la Historia de Cuba (1910) -que el actual gobierno cerró para reabrirla después-, la Academia Nacional de Artes y Letras (1910), el Museo Nacional (1913), la Academia Cubana correspondiente a la Academia de la Lengua Española(1922), la Academia de Ciencias (1928) y la de Educación (1936), la Junta Nacional de Arqueología (1937), la Sociedad Geográfica de Cuba y la de Derecho Internacional y se publicaron al menos quinientas cincuenta y ocho revistas de mayor o menor duración. Ni hablar del número de diarios. Baste decir que Cienfuegos, una ciudad pequeña, llegó a contar en una misma época con once.

Lo más importante de un pequeño país en el que había una vida cultural y literaria moderna y militante, fue el clima en el que se desarrollaron esos intelectuales, que podían exponer sus puntos de vista sin censuras ni exclusiones. Uva de Aragón afirmó en el texto citado: "Los creadores cubanos fueron fieles a las normas estéticas que cada uno se fijó. No sacrificaron la calidad de sus obras ante ninguna otra exigencia y prefirieron siempre la ‘indiferencia oficial’ a un patrocinio estatal que pusiera bridas a la libertad creadora”.

Los más importantes escritores y artistas cubanos, reconocidos internacionalmente, habían hecho ya lo más importante de su obra antes de la llegada de Castro al poder. Entre éstos, sin importar su posición política, estaban José Lezama Lima, probablemente el hombre de letras más relevante de Cuba del siglo XX; el poeta y dramaturgo Virgilio Piñera, que revolucionó el teatro cubano con el estreno de Electra Garrigó en 1948, dos años antes de que el franco-rumano Eugenio Ionesco, padre del teatro del absurdo, estrenara en París La soprano calva; los pintores Amelia Peláez, René Portocarrero, Wilfredo Lam y otros tantos; el novelista Alejo Carpentier, autor de El siglo de las luces; el poeta Nicolás Guillén; la bailarina Alicia Alonso; y, por supuesto, un número extraordinario de compositores e intérpretes de la música popular como Ernesto Lecuona, Amadeo Roldán, Alejandro García Caturla, el Trío Matamoros, Sindo Garay, Eliseo Grenet, Hubert de Blank, Benny Moré, Dámaso Pérez Prado y muchos más.

El hombre que muchos homenajean hoy por llevar a los rebeldes a una más que improbable victoria, abrazar el comunismo soviético y desafiar a Estados Unidos durante 50 años, ha sumido a su país en la pobreza y en el subsuelo económico, por no hablar de las miles de víctimas que el proceso se ha cobrado. Los cubanos rechazan ese signo de igualdad que en el exterior se pretende patentar entre Cuba y Fidel Castro y su revolución. No existe tal igualdad, por mucho que lo intenten sus fans.

En el plano económico, en 1958, según cifras de la ONU y de la OIT, solo un 14% del capital total invertido en la isla era norteamericano. El 62% de los bienes de la industria azucarera estaba en manos de cubanos.

Cuba ocupaba en 1953 el número 22 en el mundo en médico por habitante, con 128.6 por cada 100 mil. Su tasa de mortalidad era de 5.8 -tercer lugar en el mundo-, mientras que la de Estados Unidos era de 9.5 y la de Canadá de 7.6. A fines de los 50, la isla tenía la tasa de mortalidad infantil más baja de América Latina con 3.76.

Cuba, con una población de 6 millones 630 mil 921 habitantes en 1958 disponía de 35 mil camas de hospitales, un promedio de una cama por cada 190 habitantes, cifra que excedía la meta de los países desarrollados de esa época de 200 personas por cama de hospital, y un promedio de un médico por cada 980 habitantes, superada en América Latina sólo por Argentina con uno por cada 760.

Cuba ocupaba en el año antes mencionado el lugar número 33 entre 112 naciones del mundo en cuanto a nivel de lectura diaria, con 101 ejemplares de periódicos por cada mil habitantes.
Tan sólo en materia de artículos suntuarios, Cuba poseía en 1959 un radio por cada cinco habitantes, un televisor por cada 28, un teléfono por cada 38 y un automóvil por cada 40 habitantes, según el Anuario Estadístico de Naciones Unidas.

La fuerza laboral era en 1958 de 2 millones 204 mil trabajadores. La tasa de desempleo de esa fecha era del 7.07%, la más baja de América Latina, según datos del Ministerio del Trabajo de Cuba. Cifras de la OIT nos muestran que  ocupaba el lugar número 8 en el mundo en el pago de salarios a trabajadores industriales y el número 7 en salarios a trabajadores agrícolas.

Así que dejémonos de monsergas y pongamos los puntos sobre las íes. El país no ha avanzado más por la revolución, no ha generado dinero para emprender importantes reformas estructurales y mucho menos para modernizar el país, estancado en los mediados del siglo XX, viviendo de glorias pasadas.

A Fidel Castro solo le interesó gastar dinero en promover su figura, como cuando fue líder en los NO Alineados, y en meterse en guerras que nada tenían que ver con Cuba, pero que le permitieron jugar a los soldaditos en un tablero instalado en una amplia sala,  creyéndose un Napoleón.

Si alguien se pregunta por qué hay una muchedumbre exultante en la calle Ocho de Miami, abrazándose, en un corro que se desbanda y vuelve a unirse porque se siente renacer, no tiene más que hacer el recuento de lo escrito aquí. Y aunque son conscientes que nada va a cambiar en Cuba como para permitirles volver a su tierra rodeada del amargo azote de la sal, les resulta suficiente unir sus manos y sentir que se acercan de cierto modo al caimán verde y quieto que reposa en el Caribe y a los que viven allí.


lunes, 3 de octubre de 2016

CUANDO EL MUNDO ESPERABA UN SI, LOS COLOMBIANOS DIJERON NO.




Por Mirta Balea

El NO de los colombianos al acuerdo de paz firmado recientemente entre el Estado y fuerzas guerrilleras narcotraficantes, secuestradoras y asesinas, ha cogido por sorpresa a la comunidad internacional, esperanzada en que la vía escogida pondría fin a medio siglo de beligerancia. Sesenta mil votos impusieron el rechazo.

Aunque la diferencia es mìnima entre el Sí y el No, en el marco de una enorme abstención (solo votó un 38% de los convocados), resulta un claro indicativo de que no todos los colombianos están dispuestos a aceptar las condiciones pactadas entre las FARC y el presidente Juan Manuel Santos, bajo los auspicios del régimen cubano.

El ex-presidente Alvaro Uribe y su Centro Democrático, principales opositores al proyecto que ha consumido seis años de la vida de Santos, han dicho que siguen apostando por la paz y que el NO del pasado domingo debe verse en clave de que no puede alcanzarse a cualquier precio.

El NO ha triunfado a pesar del uso abusivo de Santos de los recursos del Estado para promocionar el SI, del apoyo de los propios medios de comunicación colombianos y de la comunidad internacional y hasta del mismísimo papa Francisco, que se plantea suspender su viaje a Colombia, quizás como medida de presión tras conocer el resultado.

Estados Unidos ha objetado con toda sensatez que el acuerdo contemplara implícitamente que el narcotráfico sea un asunto político y no un delito basándose en la justificación de que era la única via de financiación de la guerrilla. La pregunta que queda sin respuesta, de momento, es ¿qué se hará con los campos de coca y la maquinaria inherente a su cultivo al que se dedican cientos de campesinos? Mi opinión es que continuarán operando con total impunidad y se correrá un velo sobre esto.

La cautela de Santos ante un fracaso tan sonoro de cara al mundo da que pensar. Había dicho que renunciaría si ganaba el NO y hasta el momento resiste en el cargo. Ha advertido que el cese de hostilidades continuará al margen de los resultados del plebiscito y se propone reiniciar las negociaciones el próximo lunes, para lo que ha enviado a La Habana a sus dos principales representantes.

Lo que resulta aún más curioso es que no se haya atrevido a utilizar su "poder ejecutivo" para aplicar el acuerdo alcanzado, con un no de por medio, como al parecer se había propuesto e incluso anunciado en un principio.

Desde el minuto uno, salvo los excesivamente optimistas, se percibía con claridad la turbiedad de dos puntos neurálgicos del acuerdo inaceptables para muchos. El primero es el borrón y cuenta nueva para no llevar a las Cortes a los criminales.

Debemos recordar que las FARC se sirvió no solo del narcotráfico, sino de asesinatos y de secuestros, y las víctimas no parecen dispuestas a perdonar con tanta facilidad. De aceptarse un acuerdo con esta premisa, ocurrirá tiempo después, como está pasando ahora en España, que los nietos o bisnietos de los afectados por la Guerra Civil y la dictadura de Francisco Franco quieran pasar la cuenta a los culpables, estén o no vivos, y ejerciten una memoria histórica anacrónica para rechazar lo pactado por sus padres.

El segundo aspecto se refiere al ingreso express en la vida pública, sin pasar por un período de acondicionamiento de los principales culpables, de los líderes de las FARC, integrados como por arte de biribirloque en un partido político. A ellos, a propuesta de Cuba, se les ha brindado dos períodos legislativos, en los que tendrán cinco escaños en el Senado y cinco, en la Cámara Baja, sin pasar por las urnas. Suena a demasiada benevolencia para hombres y mujeres responsables directos de crímenes atroces.

Siendo como fueron en La Habana las negociaciones "de paz" se puede comprender que Santos desapercibiera que repetía la historia del naufragio de Robinson Crusoe, como si dijéramos, que cada cual salve lo más necesario para construir un islote dentro de una isla. En Cuba, quienes sean propensos a esto, escucharán los cantos de sirenas de los Castro-gobernantes.

Un proceso de paz requiere mucho más que un dialogo entre el jefe de gobierno y unos narcotraficantes y asesinos con miles de cadáveres a sus espaldas. En especial, si hablamos de una democracia y no de una dictadura, donde se hace lo que el tirano cree necesario. A eso me refiero con los cantos de sirenas.

El plebiscito carece de legitimidad jurídica, no es vinculante, tanto si la respuesta es No como Sí, porque así lo ha dicho la Corte Constitucional de Colombia, respecto a una eventual amnistía. Lo previsible sería esperar la respuesta de los guerrilleros a una nueva situación y no tanto la del líder de las FARC, Rodrigo Londoño Echevarri, quien ha reiterado su voluntad de paz. Pienso en estos hombres y mujeres, que han matado a conocidos y desconocidos, llegando a sus pueblos, donde todo el mundo sabe lo que han hecho.

Resulta complicado para cualquier país el regreso a la vida pública de quienes se dedicaron año tras año a matar a sus compatriotas. La labor se vuelve titánica si pensamos en ellos como gente que nos cobrará los víveres en un supermercado o nos atenderá en una oficina. Hablamos de hombres y mujeres acostumbrados a no trabajar, a lograr el dinero fácil del narcotráfico y los secuestros y a asesinar a quien se muestre en desacuerdo con sus ideas. En 50 años, no solo se ha matado a militares, mucho más a civiles.

Las FARC podría verse tentada ahora a escoger a otro interlocutor ajeno a Santos, en prevención de lo cual el presidente colombiano se ha apresurado a decir que convocará a las fuerzas políticas del no, en especial al ex-presidente Uribe, a quien ha ignorado todo este tiempo, para conformar un pacto por la paz. Ni más ni menos que lo que proponían como conveniente desde el principio los opositores a la forma en que se conducía el proyecto del gobierno.

El acuerdo firmado el pasado día 26 en Cartagena, con la presencia de líderes internacionales, implica, según las partes, que el desarme continúe al margen del resultado del referendo. Este proceso se prolongará hasta el próximo abril y muchas cosas ocurrirán hasta entonces, pueden llover hasta raíles de punta.

viernes, 1 de agosto de 2014

De Ochoa a Carvajal, los vínculos cubanos con la droga

Ochoa
José Abrantes, ministro del Interior, muerto en
circunstancias extrañas en prisión.

Por Francisco Chaviano González

Resulta extraño que al general Hugo Carvajal lo hayan expuesto fuera de las fronteras venezolanas en un cargo de Cónsul General de Aruba y más aún, que lo hayan enviado sin tener la confirmación que le investía de inmunidad diplomática.

Su detención y extradición eran legales y debió procederse con arreglo a ello. Pero esto abriría la caja de Pandora, poniendo al descubierto los vandalismo mafiosos del extinto presidente Hugo Chávez, del actual, Maduro y de los cubanos Fidel y Raúl Castro con las drogas y el terrorismo, por lo que tenían que impedirlo a toda costa.

El primer narco-estado en Latinoamérica fue la Cuba de Fidel Castro. Sus orígenes son muy anteriores al cartel colombiano de Pablo Escobar. El tráfico de drogas a través de Cuba, con el apoyo de guardacostas cubanos –Operación Viviana– se sostuvo por años, hasta que la DEA logró probar la complicidad de las autoridades de la Isla y Castro, removió a Aldo Santamaría Cuadrado de la jefatura de la Marina de Guerra, salvando así su responsabilidad.
Tan buenos dividendo le estaba dando la droga a Castro, que creo una división en el Ministerio del Interior, el Departamento MX, bajo el mando del Coronel Antonio de la Guardia, que trabajabacon el colombiano Pablo Escobar Gaviria. Por Cuba solo podía pasar la gente de Escobar, la droga del resto de las bandas era confiscada y reinsertada en la citada vía de tráfico.

Según revelaciones de un oficial cubano al Nuevo Herald en 1993, a finales de los años 80 se realizó una operación conjunta entre la DEA, el FBI, la CIA, la Marina y la aviación de Estados Unidos, con el objetivo de secuestrar al general José Abrantes, por entonces ministro del Interior cubano, para juzgarlo por tráfico de drogas.

La operación se llevaría a cabo en el Estrecho de la Florida y participaría un submarino para evacuarlo con seguridad y la aviación para detener a los Mig cubanos que salieran en su defensa.  Fidel Castro tomó drásticas medidas para no verse involucrado: fusiló al coronel Antonio de la Guardia y algunos de sus subordinados y juzgó públicamente por televisión a Abrantes, que moriría después misteriosamente en prisión. Abrantes y La Guardia eran leales colaboradores del régimen,, pero eran peligrosos testigos de sus fechorías y había que sacrificarlos.

El más importante de los altos mandos cubanos sacrificados por el escándalo de la droga traficada por Cuba, fue el general Arnaldo Ochoa. Su participación en la trama es ilógica, traida por los pelos, como si le hubieran puesto allí de pararrayos. Por un tiempo, pareciera que Cuba abandonaba el tráfico de drogas. Pero los Castro no estaban dispuesto a abandonar la mina de oro de la droga, por lo que terminaron trasladándola a los gobiernos bajo su control.

La Nicaragua de Daniel Ortega se convirtió en el puente de la droga hacia Estados Unidos. La Venezuela de Chávez fue el centro del tráfico de la droga colombiana. El mayor general Hugo Carvajal Barios, por entonces jefe de los servicios de inteligencia venezolanos, fue el nuevo encomendero. A su sombra el narcotráfico contó con todo tipo de cobertura y protección incluido el lavado de las jugosas ganancias.

La detención de Hugo Carvajal abriría la caja de Pandora, poniendo al descubierto los vandalismo mafiosos de Chávez, los Castro y sus vínculos con las drogas y el terrorismo. Las presiones y chantajes del presidente Maduro, con el apoyo de Castro y sus lacayos a los que se ha sumado el presidente Santos de Colombia, contra la pequeña Aruba, fueron abrumadoras. Se habla de barcos de guerra en la zona, la amenaza de cortar el suministro de petróleo y la cancelación de varios convenios y contratos, entre otros. Holanda terminó por ceder…

El caso Carvajal es una muestra de la debilidad de la Casa Blanca, que sirve de aliento a la delincuencia internacional. El protagonista de la narco droga venezolana, camina libremente por Caracas, al igual que Castro por Cuba. El síndrome Ochoa cabalga de nuevo.

(Este artículo apareció con anterioridad en Cubanet)

viernes, 18 de abril de 2014

El dialogo en Venezuela un camino a ninguna parte


Por Mirta Balea

El diálogo realizado esta semana por una parte de la oposición y el presidente Nicolás Maduro en Caracas en nada ha contribuido a mejorar la situación del país, inmerso en oleadas diarias de manifestaciones desde mediados de febrero pasado.

La máquina represiva se ha mantenido activa todo este tiempo, incluido los dos encuentros de gobierno y oposición, en los que participó el nuncio del Vaticano, Aldo Giordano, como testigo de buena fe.

Giordano no desaprovechó la ocasión para leer una carta del papa Francisco, quien exhortó al gobierno y a la oposición a dejar de lado diferencias políticas y obrar "por el reconocimiento y el respeto por el otro".

El Pontífice expresó "su preocupación por todo lo que está ocurriendo" en Venezuela y agregó que está "convencido que la violencia nunca podrá traer la paz y el bienestar a un país".


El balance de la represión, dado a conocer por la propia Fiscalía del estado, es de 41 muertos, 674 heridos y unos 2,285 detenidos, de los cuales 175 siguen arrestados y sujetos a procesos judiciales por haber "conspirado" contra Maduro al participar en las protestas iniciadas a mediados de febrero pasado.

La represión ha sido expuesta a la luz pública por las redes sociales con vídeos, fotografías y testimonios, que decidieron ignorar los miembros de UNASUR, una suerte de conjunción de doce países de América Latina en lo político, económico y comercial, patrocinadora del diálogo.


Los únicos puntos en discusión debieron ser la salida de Maduro, la convocatoria de elecciones y la liberación de los presos políticos como viene demandando la sociedad civil en sus protestas, pero lo único acordado fue establecer una Mesa de la Verdad para investigar a los participantes directos en la represión.

La Mesa de Unidad Democrática (MUD), que había agrupado a buena parte de la oposición de cara a las dos últimas elecciones, con su líder Henrique Capriles, fue la única que aceptó negociar con los "chavistas". Algunos de sus integrantes se desentendieron de este paso y continuaron en la calle junto a los manifestantes.

Un recién creado movimiento de La Salida, que agrupa a la parte de la oposición negada a dialogar con el gobierno por considerar que esto solo serviría para ofrecer a Maduro un balón de oxígeno, es la mejor prueba de que el encuentro ha creado o quizás, mostrado, las fisuras dentro de quienes no comulgan con el régimen "chavista".

Este mismo mes, Amnistía Internacional ha denunciado las violaciones de los derechos humanos en Venezuela con palizas a detenidos, detenciones arbitrarias por la Guardia Nacional, la Policía y el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional.

El organismo de defensa de los derechos humanos en el mundo ha recibido y documentado miles de denuncias de estas violaciones y abusos tanto por las fuerzas del régimen, como por las brigadas paramilitares, creadas hace 10 años por el fallecido presidente Hugo Chávez para "defender" su revolución bolivariana bajo el nombre de "colectivos", contra los que Maduro se ha negado a actuar a pesar de las peticiones de la oposición.

La actividad del régimen de destituir a opositores, como el caso de la diputada María Corina Machado, impedida de cumplir sus labores en la Asamblea Nacional para la que fue elegida por una parte de la sociedad venezolana y sobre la que pesa una orden de encarcelamiento, y el apresamiento de líderes de la oposición como el presidente del Partido Voluntad Popular, Leopoldo López, no ha impedido que el gran abanico de fuerzas civiles en la calle le niegue una tregua al gobierno.


Las manifestaciones se realizan en favor de una mejor administración del país ante la incompetencia manifesta de Maduro, heredero político de Chávez y de su legado económico desastroso y que él se ha encargado de empeorar.

La inflación ha pasado en menos de dos años de 25,1% al 56,2%; la compra de productos básicos creció en el 58,85% en el último año y la inseguridad ciudadana alcanza las cuotas más altas de América Latina. 

Caracas registra todos los días 79 asesinatos, 5075 robos y 1793 hurtos, en su mayoría perpetrados por los mismos "colectivos chavistas", imbuidos de una patente de corso por la que no pueden ser procesados.


Quizás sea importante que los participantes en el diálogo por la MUD hayan logrado establecer la Mesa de la Verdad para que pasen por los tribunales los responsables de tanta brutalidad, pero lo cierto es que en Venezuela, nadie se lo cree.

La gente lo que ha visto es que esos líderes de la oposición han reconocido a Maduro como el legítimo presidente y de cierto modo se han humillado ante él al aceptar el diálogo.

Sea por vía de esa Mesa de la Verdad en la que los venezolanos no creen o por el Tribunal Internacional de Justicia (TPI), en la Haya, los  crímenes del régimen saldrán a la luz de una forma u otra y puede que hasta sean condenados.

El pasado 7 de abril, ante el TPI, unos 198 diputados de ocho países de América Latina formalizaron una denuncia por crímenes de lesa humanidad contra Maduro y sus cómplices.

La falta de avances en la solución de los problemas nacionales después del diálogo han servido también para reiterar que si hubiese habido algo que debatir con Maduro la gente no habría estallado y salido a la calle a pedir la dimisión del presidente.

Ha resultado un diálogo equívoco y revelador. Equívoco porque no se ha llegado a nada y ahora resultará aún más difícil mantener un tono libre de golpes bajos y excesos. Revelador, porque ha mostrado la fractura dentro de la oposición venezolana para bien de Maduro.

Puede que los participantes en el diálogo prefirieran, remedando al "Avaro", de Moliére, un vicio cómodo a una virtud fatigante.

Maduro ha dado a conocer, en los días del diálogo, que se había arrestado al menos a 40 oficiales de las Fuerzas Armadas por "conspiración" contra el poder del estado, una acusación a la que dio voz el diario El Universal.

En estos momentos, el presidente venezolano, tras su triunfo frente a un grupo de opositores, que sí, le cantaron la verdad en su cara, pero de nada sirvió, reitera su toque vulgar de recién llegado a la política, con la osadía del que ya no está dispuesto a marcharse.

Por mucho que accediera al diálogo por imaginar su propia necesidad de respiración asistida, al comprobar que las cosas cambian para seguir igual, carecerá ahora de espacios para la reflexión sobre cuándo perdió la conciencia del delito.


Maduro nunca recibirá el reconocimiento de una labor en favor del desarrollo humano y la lucha contra la pobreza. Nunca debió tampoco de cambiar de trabajo, ni firmar con Chávez un libreto inspirado en las aventuras de los hermanos Castro en Cuba, que han llevado a un país en vías de desarrollo y que prometía mucho, a una existencia vegetativa, sin alicientes ni futuro.

Read more here: http://www.elnuevoherald.com/2014/04/10/1722968/venezuela-gobierno-y-oposicion.html#storylink=cpy

Read more here: http://www.elnuevoherald.com/2014/04/15/1726773/dialogos-gobierno-oposicion-estan.html#storylink=cpy

domingo, 2 de febrero de 2014

CELAC o el pensamiento cautivo






Por Mirta Balea

La II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), realizada esta semana en La Habana, ha resultado para el país anfitrión un éxito político y diplomático, a pesar de la clara violación de las libertades y derechos humanos obrada ante las narices de los asistentes.

Unos 250 activistas y líderes opositores fueron confinados en sus casas para cerrarles la boca y el pasado día 28, natalicio de José Martí, prócer de la independencia, un grupo de 30 personas, que se dirigían al parque homónimo para celebrarlo, fueron detenidas por varias decenas de uniformados. 

Se desconoce el paradero hasta hoy de al menos trece de estos ciudadanos, detenidos como el resto sin armas de tipo alguno.

Todo esto tenía lugar cuando se reunían 31 - de los 33 posibles- presidentes o representantes de países miembros de la CELAC. Al regresar a sus casas, seguirán constatando por la prensa la violación de los derechos humanos y las libertades civiles del gobierno encabezado por Raúl Castro.

De la cumbre habrá que sacar una primera reflexión y es que para estas personalidades la oposición o la disidencia dentro de la isla -algunos de cuyos miembros han cosechado premios internacionales por la defensa de los derechos humanos- resulta un abseso infesto para la dictadura, a la que ellas tenían que reforzar políticamente con un silencio ominoso.

El único encontronazo de interés en un encuentro transcurrido en la más absoluta sintonía ha sidola discusión con Raul Castro del del primer ministro de San Vicente y las Granadinas, Ralph Gonsalvez, quien habló de "violación de los derechos humanos" porque el Tribunal Constitucional negó la nacionalidad cubana a dominicanos de origen haitiano residentes en la isla.

La presidenta Dilma Rousseff aprovechó  su estancia en La Habana para inaugurar un megapuerto en Mariel a cargo de la compañía brasileña ODEBRECHT, con un costo de mil 92 millones de dólares. Para celebrar tan augusta ocasión, fueron transportados pollos procedentes de Estados Unidos, destinados posiblemente a alimentar a los asistentes a la cumbre de la CELAC.

Amnistía Internacional llamó a los participantes en ese foro internacional a reclamar el cese de la violación de libertades civiles y políticas y derechos humanos en Cuba y el Departamento de Estado norteamericano denunció la cacería de brujas contra los disidentes, privados de su derecho a manifestarse.

A pesar de que la Comisión pro Derechos Humanos y Reconciliación Nacional de Cuba envió cartas a Brasil, Argentina, Venezuela, México, Uruguay, Paraguay, Nicaragua, República Dominicana, Haiti y Costa Rica para sostener un diálogo con sus representantes en La Habana, solo este último país lo hizo con el presidente de la referida organización, Elizardo Sanchez Santa Cruz.

Tal vez la representante  de Costa Rica tenía en mente la presidencia pro tempore de su país durante 2014, en sustitución de Cuba, y deseaba dar la impresión de que esa nación, de tradición democrática, es capaz de escuchar a todos por igual.

Los jefes de Estado de El Salvador y Panamá estuvieron ausentes. El primero por problemas de salud y el segundo en protesta por la manipulación cubana de la crisis de las armas transportadas a la isla por un buque norcoreano, retenido hasta hoy en aguas panameñas por violación de normas internacionales que obligan a declarar la carga sin mentir.

En el comunicado final, no faltó el rechazo al bloqueo, hablar de América Latina como "zona de paz", de la no injerencia de sus países en los asuntos internos del resto, incluso en lo referente a "elegir su propio sistema de gobierno", y a denunciar la pobreza y la desigualdad en el hemisferio, de lo que Cuba es un buen ejemplo de esto último.

Porque cuando se habla de desigualdad no solo hay que mirar hacia el abismo que separa a ricos y pobres en América Latina y otras regiones, sino a la interna de cada país cuando unos tienen que someterse a la voluntad de otros sin rechistar.

Cuba ha jugado un importante papel en el diálogo por la paz entre el gobierno colombiano de Juan Manuel Santos y la narco-guerrilla de las FARC, de ahí la mención de apoyarlo en el comunicado final.

Ban Ki-Mon, secretario general de la ONU y uno de los invitados a la Cumbre, se limitó a recordar a las autoridades cubanas que deben ratificar los convenios firmados sobre Derechos Políticos y Civiles y de Derechos Económicos, Sociales y Culurales de la asociación internacional.

Sobre lo que estaba ocurriendo en ese mismo momento, en que más de 200 personas estaban siendo abiertamente impedidas de ejercer tales derechos, el representante internacional no dijo ni mú.

Al pasar de puntillas sobre los derechos humanos y las libertades civiles y políticas, los participantes en la Cumbre de la CELAC, incluido también el invitado secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Manuel Insulza, han posibilitado a la dictadura mimetizarse entre los estados democráticos de América Latina, logrando que los hechos se justifiquen con apariencia de virtud.

Para Insulza no hay incompatibilidad entre la OEA y la CELAC, aunque el sueño de algunos miembros de esta última ha sido sustituir a la primera como única representante latinoamericana. Tampoco considera imposible que Cuba regrese al seno de la organización continental de la que fue expulsada en 1963 por razones aún vigentes.

Lo que ocurre es que Raúl Castro no tiene de momento entre sus planes este regreso al seno de la OEA, condicionado por él mismo a que Estados Unidos deje de meter "las narices" en América Latina.

Los profesionales de la política dirán que son acercamientos y reconocimientos pragmáticos de las partes para dar espacio a la dictadura a realizar un cambio hacia la democracia, un paso que Raúl Castro ha descartado más de una vez por considerar que el actual sistema en la isla lo es. 

Los representantes de tantos pueblos han colocado la carreta delante de los bueyes, olvidando de paso que un régimen como el cubano nunca abrirá las puertas a un sistema en el que la gente pueda elegir libremente entre varias opciones políticas, los ciudadanos puedan protestar y la prensa esté en condiciones de hacer su trabajo compatible con la libre expresión de las ideas.

Lo que no olvidaron los asistentes al foro de La Habana fue hacer un minuto de silencio por el fallecido presidente venezolano Hugo Chávez, quien puso en marcha en 2011 la CELAC, y mencionar su "trayectoria humanitaria" (que ya no democrática) en el documento final. Hubo incluso problemas para pactar esta simple frase.




Países como Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Ecuador, Argentina, integrados a otra iniciativa de Chávez, el grupo ALBA, se han etiquetado por la prensa como socialismo del siglo XXI.

Ser socialistas del siglo XXI, en el trono de jefe de estado o de gobierno, significa hacer leyes para mantenerse en el poder, aprovechando una mayoría parlamentaria, normas que amordacen a la prensa para que no haya voces en contra de todo lo que están legislando, y dar caza sin tregua a la oposición, encarcelar a sus miembros o en algunos casos hasta matarlos "accidentalmente".

A estos personajes les ha ocurrido como a Fidel Castro, que en principio habló de paz y justicia social y en cuanto el medio no respondió como quería cambió de registro y comenzó a exigir a la sociedad que se adaptara a él.

Resulta indudable que el aislamiento de Cuba ha comenzado a desvanecerse. Un ejemplo es haber escogido el último día de sesiones de la cumbre en La Habana para lanzar desde Europa la información oficial de que será revisada la Posición Común de la Unión Europea sobre Cuba.

Esta noticia, nacida de las conclusiones de un grupo de expertos, que se sabía de antemano lo que dirían, y que con toda seguridad se hará firme el próximo 10 de febrero durante la reunión de los ministros del Exterior de la UE, se demoró a propósito hasta ver cómo transcurría la cumbre de la CELAC.

Cuando escucho noticias como esta, en la que los expertos sientan las bases de una resolución, que será aprobada sí o sí, después de muchos conciliábulos, me gustaría vivir en la época de Eneas y acompañar a este en su descenso a los infiernos solo para ver muy de cerca su audiencia con Minos.

Cuba carece de acuerdos económicos con la UE, pero está incluida en el régimen general del sistema de aranceles comunitario destinado a prestar ayuda al desarrollo de los países pobres.

De aprobarse el nuevo marco de relaciones, a pesar de que no existen indicios de un movimiento del régimen hacia la instauración de la democacia como se venía pidiendo desde 1996, podría darse un acuerdo de asociación para permitir inversiones de empresas de países miembros del Club de los 28, que, como México, luchan por no dejar que Brasil les coja la delantera.

Venezuela, un socio económico preferente, ha dejado de serlo porque el gobierno de Caracas está en situación precaria y la oposición interna se ha movilizado contra el heredero de Chávez, Nicolás Maduro. Aun así sigue siendo su principal socio comercial.

Cito a México porque fue su presidente Ernesto Zedillo quien cuestionó, en la I Cumbre de 1999, el respeto a las libertades y a los derechos humanos de Cuba, lo que congeló unas relaciones que se desarrollaron hasta entonces durante décadas sin cortapisas.

El actual jefe de estado mejicano Enrique Pena Prieto inició el último día de la cumbre una visita oficial de cuatro horas para recomponer esas relaciones. Antes había tenido un importante gesto de acercamiento al condonar en noviembre pasado la deuda cubana con el país de los aztecas en el 70%.

El pasado no puede ganarse, es indemne, ni siquiera se le puede aplicar la pena capital o la perpetua -me dijo en cierta ocasión un amigo-, pero tampoco se puede viajar dentro de sus recuerdos como si fuese solo el eco de héroes y tumbas.

Cuando se estudia la Revolución Francesa en la Cuba de los hermanos Castro nos encontramos conque la declaración que surgió de ese tremendo acontecimiento histórico sobre los Derechos del Hombre y del Ciudadano resulta "encomiable", en tanto que el Terror desatado después fue debido a que "aquellos buenos revolucionarios" se vieron abocados por las circunstancias a olvidarse de las libertades.

Los progresistas suelen confundir la educación con la propaganda. Y es así que vemos en la enseñanza cubana sobre la Revolución Francesa y otros hitos históricos el atisbo del proyecto de la propia dictadura cubana en el cual se unen depuración social e ideológica.

Algunos de los mesiánicos líderes latinoamericanos, que han impulsado con mucha eficacia -también hay que decirlo- la imagen de Raúl Castro como alguien favorable al diálogo y al cambio, sienten verdadera fobia por la oposición y disensión en sus propios países y desearían disponer ellos también de la capacidad de realizar un cierre similar al que con éxito practica la dictadura a la que tanto admiran.

Esa es la razón de que en su discurso inaugural, el menor de los hermanos Castro, se atribuyera el derecho a hablar de los llamados centros de poder que "no se resignan a haber perdido el control de la [...]región, ni renunciarán a los intentos de cambiar el curso de la historia [...]para recuperar la influencia perdida y beneficiarse de sus recursos".

Al poner esta etiqueta, ha podido eludir referirse al monólogo permanente del régimen con sus ciudadanos y que la hostilidad y la tensión han constituído las bases del sistema impuesto a la isla para sobrevivir como feudo particular de los Castro.

Con la entrada de Fidel Castro y "sus barbudos" en La Habana, en enero de 1959, murió el debate democrático en Cuba. Desde entonces lo único que ha conseguido el país ha sido ser más pobre y aumentar sus necesidades básicas, e impulsar el simbolismo de una revolución fracasada, obstinada en aferrarse a lo que sea para no morir del todo, esperando los balones de oxígeno que le llueven de muchos sitios.

Ese simbolismo de una revolución que prometió mucho y nada cumplió ha resultado ser la carga que ha puesto en entredicho los valores de un Estado independiente y democrático como bien común soñado por los cubanos tras librarse de una tiranía.

Cuba no requiere ahora de la ayuda de Rusia para sobrevivir - aunque en su momento se alió con la extinta Unión Soviética con un sentido oportunista del riesgo- porque tiene a la CELAC y a la UE, entre otros, dispuestos a tirarle la toalla para que no la noqueen.

La organización que acaba de celebrar en La Habana su segunda cumbre representa a más de 390 millones de personas, en un territorio con las mayores reservas naturales del planeta y con un Producto Interno Bruto de mas de seis billones de dólares y alberga en su interior a Brasil, una de las potencias emergentes bajo las siglas BRIC.

Si se reflexiona someramente sobre lo que parece un fracaso intelectual de la CELAC al abstenerse de defender a las víctimas del pensamiento único y de la represión del sistema unipartidista cubano, uno cae en la cuenta de que los líderes latinoamericanos, y hasta incluso-aunque no sea aún oficial- la UE, han repetido ante el mundo el gesto de Poncio Pilatos y se han lavado las manos. 

viernes, 24 de enero de 2014

Cuba: los puntos sobre las íes.





Por Mirta Balea

Cuba se asemeja a una casa envejecida y fea, con el olor a moho y humedad de los inmuebles deshabitados. Algunos de sus pobladores siguen sin notarlo y, desde luego, en cuanto a los de afuera, allende las costas, el hedor no resulta lo suficientemente repugnante como para darles la medida de hasta donde llega la podredumbre.

Un viajero - al llegar hoy a la mayor isla de las Antillas - sentiría la peste del salón estacionario que les da la bienvenida, aún cuando el mayordomo, encargado del cuidado de la casa, hable y hable sin parar de las bondades del sistema.

Cuba sigue siendo después de más de medio siglo de comunismo un país con una política exterior, un gobierno, un ejército y una policía sometidos a las decisiones de un único Partido, el Comunista, ante el cual responde el Parlamento, constituido en caja de resonancia del poder establecido.

El sistema se aplica con dedicación a dar pábulo a la rabia y alimentar todo lo que los seres humanos tenemos de malo y de débiles: la mezquindad para delatar como enemigos a los que nos superan en inteligencia, la cobardía para callarnos cuando se ponen en práctica ideas descabelladas o se reprime a la población, el oportunismo para mantenernos a flote, el cinismo ante las conquistas de otros pueblos y la indiferencia hacia el futuro.

El escritor uruguayo Mario Benedetti habló una vez de un grafitti encontrado en una calle de Quito: "Cuando teníamos las respuestas nos cambiaron las preguntas".Y esto es lo que parece ocurrir con esa revisión "desnortada" de la Posición Común de la Unión Europea (UE) hacia Cuba acordada a mediados de enero de este año.

Esta Posición, alcanzada en 1996 a iniciativa de España, gobernada entonces por José María Aznar, del Partido Popular, condicionaba las relaciones con la Isla al respeto a los derechos humanos y a que se dieran pasos hacia la democracia.

El canciller holandés Frans Timmermans aportó las razones por las que los 28 se decantaron por la revisión, con los votos no tan a favor de Polonia y República Checa. Dijo que había llegado el momento en que la UE "actualizara" sus relaciones con Cuba "sobre la base de todos los hechos que están teniendo lugar".

Su colega español,  José María García-Margallo, se ha apresurado a aclarar que todo queda supeditado al respeto a los derechos humanos por el régimen. 

¿Qué sentido puede tener entonces una revisión, con un informe de expertos sobre la situación cubana para ser analizado por los ministros de Relaciones Exteriores de los 28 el próximo 10 de febrero lo que dará carta blanca a una visita a Cuba de la representante de la Política Exterior de la UE, Catherine Ashton?

La clase política cubana integrada por buenos idealistas dogmáticos ha dejado de creer en el comunismo universal tras la caída del Muro de Berlín y ha empezado a hacer carrera en una connivencia ideológia con ciertos países de América Latina.

Estos países, entre los que figuran Venezuela, Nicaragua, Ecuador, Bolivia y Argentina, entre otros, se han encargado de aupar a Raúl Castro en el Hemisferio como el paradigma del reformista, dispuesto a dialogar y a hacer concesiones por el bien de Cuba.

Los europeos se lo han creído. Piensan que realmente al dictador le causa ahora repugnancia la ciénaga moral del comunismo derribado en Europa del Este, pero el hedor de la isla sigue siendo el mismo de los que ya no están.

Puede que Bruselas haya sopesado la ampliación de sus lazos con América Latina y el Caribe en la primera cumbre conjunta en Rio de Janeiro en 1999, o que desde el año 2000 Cuba es miembro de la Asociación de Naciones de Africa, Caribe y Pacífico y que ha suscrito también acuerdos comerciales con al menos 15 países de la UE.

Habrá valorado que son el segundo socio comercial de Cuba, después de Venezuela; el segundo exportador, después de Venezuela, y el segundo importador, tras China y Canadá. La Isla se beneficia además del Sistema Generalizado de Preferencias de Bruselas en este intercambio comercial con países pobres.

El régimen de los Castro nunca ha tenido claros los conceptos de dignidad humana, libertad y verdad. Los hermanos son los dueños del país desde hace más de 50 años, y, aún así, Timmermans y otros creen que ha llegado el momento en que la dictadura respire a pleno pulmón aire fresco y limpio después del rompimiento del 2003.

En aquella ocasión, 75 opositores fueron a dar con sus huesos a las cárceles cubanas, en el "progrom" más extenso, rápido, y general de que se tiene noticias y la UE se vio forzada a romper con Cuba porque debió pensar que tener una brújula moral estropeada resultaba mejor que no tenerla.  

La planeada revisión de la Posición Común no puede tomarse como una concesión circunstancial. Hay implícita una desligitimación de la lucha de los opositores cubanos al dar por sentado que los intentos de Raúl Castro de presentar una fachada nueva resultan tan relevantes que pueden solapar la evidente parálisis funcional del sistema de poder.

¿Qué proyecto o plan de reformas profundo y encaminado a instaurar la democracia ha podido presentar el régimen a la UE para que se haya pensado siquiera en revisar la Posición Común?

La prensa europea aprecia la atmósfera de provocaciones de la policía secreta del régimen, las mentiras y calumnias contra miembros de la oposición interna o en el exilio, las escuchas ilegales y los constantes atentados contra la dignidad humana de que son objeto aquellos que piensan diferente.

No hay que dejar de mencionar los procesos judiciales manipulados como flagrante prostitución de la jurisprudencia. La prensa advierte también que el régimen solo accederá a un diálogo con la oposición si tuviera la certeza de su rendición.

La disidencia interna ha sobrevivido durante años a las represalias de las autoridades, al exilio de muchos de sus miembros, a la penetración de sus filas, a las divisiones propias de ideas diferentes en un mismo conglomerado social y aún así ha mantenido sus estructuras, los presos políticos no se han rendido y hay cubanos - que se cuentan por millones- que no están dispuestos tampoco a pensar que la libertad no estará al final del trayecto.


En este acuerdo de revisar la Posición Común, se minimizan los objetivos puntuales de las sucesivas fases de la lucha civil y la capacidad de la oposición de alcanzar compromisos tácticos. Si enfrente se tiene a un poder aupado diplomática y políticamente, la confrontación dejará a un lado la política.

Una dictadura, cualesquiera que sean las ideas que la dominen y la califican como lo hagan, no es la respuesta a una aspiración democrática y jamás ayudará a su alcance.

La prueba definitiva es que los gobernantes de La Habana han hecho de la fuerza bruta y las armas su razón de ser contra quienes buscan el cambio y luchan para lograrlo. Esto no ha cambiado por mucho que Bruselas quiera ponerse otras gafas.

El movimiento democrático fracasará si no hace lo posible por pararle los pies al régimen cubano y privará a la oposición luchadora de toda esperanza. Con los Castro en el poder, Cuba nunca regresará al curso principal de la historia, ni reconstruirá su identidad nacional, ni recuperará la dignidad humana.

viernes, 9 de agosto de 2013

Cuba: el caso Carromero

Osvaldo Paya


Por Mirta Balea



Hoy se celebra como cada año desde 1993 El dia mundial de la libertad de prensa, creado por la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), y ha sido el momento escogido por la ONG Reporteros sin Fronteras para denunciar a los 39 depredadores de la libertad de prensa en el mundo, entre los que figura el jefe de estado y gobierno de Cuba, Raúl Castro.


En estos días, recordamos también el caso de Angel Carromero, alto dirigente del ala juvenil Nuevas Generaciones del Partido Popular (PP) ( gobernante en España), quien salió de una cárcel cubana repatriado el pasado 11 de enero y sobre el que pesa una condena de cuatro años a cumplir en su país con pulsera telemática.


Este joven había sido condenado por conducción imprudente por un tribunal cubano, que le colocó como único culpable del accidente del 22 de julio de 2012 en el que murieron el líder del Movimiento Cristiano de Liberación, Osvaldo Payá, y otro de sus miembros, Harold Cepero. Había una cuarta persona en el vehículo, el ciudadano sueco Jens Aron Moding, quien desde entonces padece olvido crónico.


Los Castro han manipulado y siguen haciéndolo todo el andamiaje político, jurídico y social del país durante más de medio siglo y lo hicieron también en el caso Carromero. Este joven ha estado preso en la isla, ha sido torturado psicológicamente e impedido de hablar con libertad porque de hacerlo habría comprometido las gestiones del gobierno de Madrid para traerlo de regreso a España.


Aunque solo tenga una tobillera telemática, sigue siendo un prisionero y me he preguntado muchas veces ¿ por qué el gobierno español se muestra tan respetuoso con una dictadura que entre sus términos para un acuerdo de repatriación puso el de mantener la boca cerrada y aceptar todos su versión del accidente?


De haber sido uno de los acólitos del régimen cubano, los Castro, en similares circunstancias, no habrían dudado ni un momento en liberarlo de sus grilletes y para esto habrían argumentado cualquier cosa y el mundo, como tantas otras veces, se lo hubiera tragado.


Carromero relató hace unos días al periódico español El Mundo, por segunda vez (lo había hecho antes al The Washington Post) lo ocurrido aquel aciago 22 de julio del 2012. Nadie con el mínimo sentido común y por muy cauteloso y diplomático que sea, puede creerse a partir de ahora la versión del gobierno cubano.


Todos dentro y fuera de Cuba saben que Payá ha sido durante años un objetivo de la Seguridad del Estado y que el accidente no fue más que un montaje para deshacerse de él y culpar a otro.


La narración hecha al El Mundo, contiene puntos claves y denuncias de la mayor importancia. Lo primero es que Payá y Cepero salieron vivos del accidente. Las enfermeras del hospital y un párroco le corroboraron al joven español que todos habían ingresado vivos.


La hija de Payá, Rosa María, señaló a un canal de televisión de Miami que todo lo declarado por Carromero al periódico español era cierto y que desde el primer momento, a través de sms, él había dejado constancia de la persecución de que habían sido objeto por varios vehículos durante su trayecto a Bayamo, en el oriente cubano.


El gobierno español tomó cartas diplomáticas en el asunto, pero solo para sacar a Carromero, "por lo que está muy agradecido", sin más comentarios. Aquí se le sigue manteniendo como un delincuente y hasta algunos demócratas han dudado de la veracidad de sus palabras. Los órganos mediáticos, los políticos, de este lado del charco, le han tratado exactamente como pretendía la propaganda de los Castro.


Desde la publicación de las primeras declaraciones al The Washington Post en marzo del 2013, ocho senadores, republicanos y demócratas, escribieron una carta para solicitar una investigación a la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, dependiente de la Organización de Estados Americanos (OEA).


La OEA hace apenas unos meses readmitió a la isla en sus filas, después de 47 años de suspensión, durante el plenario realizado en San Pedro Sula, Honduras, a instancias, como no, de ese y otros países amigos del régimen cubano.


La resolución de los cancilleres de 32 países latinoamericanos señala en uno de sus dos acápites que "la participación de Cuba en la OEA será el resultado de un proceso de diálogo iniciado a solicitud del gobierno de Cuba y de conformidad con las prácticas, propósitos y principios de la OEA".


El divo cubano, Raúl Castro, se apresuró desde La Habana, probablemente para consumo interno, que no deseaba volver a la organización, con sede en Washington. Y todos tan contentos con el desplante, después que lo había gestionado él mismo mediante los "correveydile" habituales.


Así que, ¿cómo vamos a creernos que los órganos jurisdiccionales del sistema Interamericano se abocarían a una investigación seria? Bastaría solo para iniciarla aceptar que la versión oficial del accidente resulta como mínimo dudosa, admitir la obviedad de que la prensa no tuvo libertad de acción para analizar el caso en el lugar del accidente, y entender que la propia familia Payá estuvo en todo momento del lado de Carromero sin ambages.



Cito sus declaraciones a El Mundo: "Nos dirigíamos a Santiago (en el oriente del país, donde se encuentra Bayamo) cuando advertimos tres veces que éramos seguidos por un vehículo azul. En Bayamo, lo vemos perseguirnos, viene hostigándonos de cerca, tanto que pude ver los ojos del conductor por el retrovisor. Osvaldo me dice: Son de la comunista por el color de la placa. Angel continuó conduciendo como si nada.


Carromero detalla también cómo el coche los embistió por detrás y los sacó a la carretera, algo de fácil comprobación con una foto del coche y los daños, y perdió el conocimiento. Lo siguiente que recuerda es como unos hombres lo metieron en una furgoneta con puertas correderas, como las utilizadas por la Seguridad del Estado en Cuba ,y él atinó a gritarles: Joder, quienes sois y qué cojones nos habéis hecho. Luego pierde otra vez el conocimiento y cree que le dieron con una culata porque tiene una brecha en la cabeza no vinculada al accidente.


Para la impunidad de que goza la Seguridad del Estado cubana en todas sus acciones, matar a dos cubanos no era algo particularmente  problemático, más si uno de ellos era un conocido y respetado disidente, receptor del premio Sajarov, concedido por el parlamento europeo. Así que solo dejaron vivos a los extranjeros para no tener problemas mayores.


Carromero analiza que su juicio no fue justo. "La Fiscalía cubana -ha dicho al periódico español- fue fabricando las pruebas conforme avanzaba el proceso y la defensa no tuvo acceso ni al coche o a testigo alguno. Fue una pantomima, los testigos de cargo llevaban escrito el testimonio en la palma de la mano".



Solo pudo ver a su abogado una vez antes del juicio y habló con el un minuto "por descuido de un coronel". El preguntó le preguntó al letrado si en España sabían que no había habido tal accidente, sino que se trataba de un crimen de estado, y éste le aconsejó que "mantuviera la boca cerrada y aceptara la versión oficial", no sin antes garantizarle que el Gobierno español y el PP estaban con él.


La versión oficial de que fue un exceso de velocidad lo que provocó el accidente ha sido descartada por el joven español, que se ve a sí mismo como un buen conductor y que es consciente que lo sacaron de la carretera para hacerle perder el control.


La entrevista concedida a El Mundo ha estado en línea con lo dicho antes al The Washington Post. Rosa María Payá declaró en Miami que un coche rojo fue el primero en llegar al lugar del accidente, apenas unos segundos después, y que había otros implicados, entre estos el azul, que fue el que los embistió por detrás.



El ministro de Relaciones Exteriores español, Miguel Angel García-Margallo, que urdió la repatriación de Carromero con su colega cubano, se mantiene en sus trece de que el joven avaló en Cuba la versión oficial. ¿Y cómo debería haberse comportado si quería regresar a España? Todos los que dan por buena la versión cubana se agarran de esto, lo que dificultará aún más las acciones del abogado de la familia Payá, Santiago Cantón, quien intenta que se realice una indagación por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que podría servir de base a otra en la Audiencia Nacional española.


El proceso enfrentará las dificultades de demora por la escasez de medios y volumen de trabajo excesivo de ese organismo interamericano. Carromero tendrá que aceptar su suerte de cuatro años de condena -porque nadie está en disposición de quitársela de encima aunque solo fuera simbólicamente- y aún estaremos todos esperando algún resultado práctico de todo esto.


Con la clamorosa acogida de la OEA a Cuba, que no reconoce a su Corte y para muestra un botón: los abogados han enviado cartas a La Habana pidiendo información del caso y les han sido devueltas sin abrir, tampoco se pueden cifrar muchas esperanzas en que tenga lugar la investigación de la familia Payá y los senadores norteamericanos buscan para, como suele ocurrir con las enfermedades, tener una segunda opinión.



De cualquier manera, las informaciones que puedan proceder de La Habana nunca dirán que Carromero fue sometido a torturas psicológicas como dejarlo salir de la celda solo una vez cada tres semanas o que le ponían catéteres para inyectarle quien sabe qué cosa; que estuvo sin contacto con el exterior, solo atendido por un militar y llamando una vez al mes a su madre.


La Alta Representante de la Unión Europea, Catherine Ashton, ha tomado nota de lo declarado por Carromero sobre el asesinato de estado de Payá y Cepero, pero de momento -según ha señalado también para quitarse el problema de encima- es un asunto consular entre Cuba y España.


Desde 1996, la UE mantiene la llamada Posición Común, consistente en bloquear las relaciones con la isla hasta tanto se den las premisas de promoción de la democracia y respeto a los derechos humanos, así como permitir el contacto directo con opositores, algo ilegal.


Aún con los cambios voceados por Raúl Castro, se mantiene como un sine qua non para estar libre de sospechas la prohibición a extranjeros y nacionales de cualquier contacto con los opositores al régimen. Todos temen que la Seguridad del Estado les endilgue cualquier acusación, les ponga droga o intente cualquier otra vía nada ética para llevarlos a prisión.


La Posición Común estuvo auspiciada por el gobierno del PP de José María Aznar, pero en la etapa del socialista José Luis Rodríguez Zapatero se puso en marcha en 2010 una exploración - que no ha concluido aún- para una normalización de relaciones.


En suma, la Posición Común se mantiene hasta que este proceso del 2010 no concluya. Y Carromero sigue a la espera de que los demócratas lo crean.

Ver: http://lasnoticiasdemirta.blogspot.com.es/2012/10/cuba.html
http://lasnoticiasdemirta.blogspot.com.es/2012/08/cuba-un-joven-en-las-garras-de-los.html


    


sábado, 6 de julio de 2013

Cuba: Intacto el poder






Por Carlos Cabrera Pérez



Más que confirmar la caída en desgracia de Ricardo Alarcón de Quesada, los recientes cambios en la cúpula comunista cubana vienen a refrendar que el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez conserva su poder intacto en el régimen, pese a los errores clamorosos en la gestión de las telecomunicaciones y los constantes rumores sobre un supuesto patrimonio que habría atesorado en los años dedicados a la ¿computación?




En el plano histórico, Ramiro Valdés fue el líder local -junto a José "Pepe" Suárez- que más combatientes aportó al asalto del Cuartel Moncada (1953), gracias a sus relaciones y trabajo en Artemisa, donde era bodeguero y masón. Padeció cárcel, se exilió en México, viajó en el Granma, sobrevivió a Alegría de Pío (1956), formó parte del núcleo duro de la Sierra Maestra y luego fue el segundo jefe de la columna del Che Guevara en la invasión de Oriente a Occidente.




Aunque las versiones discrepan, nunca ha ofrecido testimonio de su etapa junto al guerrillero argentino; unas fuentes aseguran que ha escrito sus recuerdos para dejar su testimonio, y otros aseguran que para Valdés es un tema incómodo, porque no querría contar cómo Fidel Castro bajó la ventanilla al Che, y lo abandonó en el Congo y Bolivia tras su sonada bronca por la salida de tono de Guevara en Argel contra los soviéticos.




Incondicional de Fidel Castro
"Ramiro sabe que el argentino era un tipo complicado, difícil, nada pragmático, y ha tenido que elegir entre su cariño al Che y su lealtad incondicional a Fidel [Castro]. Pero toda elección es dolorosa", me dijo recientemente en Madrid un ex colaborador de Valdés. "Yo ya cerré esa página -se justifica, mientras paladea una cerveza helada en un bar- pero si Ramiro contara lo que nos hicieron Machado Ventura y Raúl [Castro] cuando nos sacaron del Ministerio [del Interior], muchos se asombrarían".
Hombre de carácter hosco, "un pesao", como se diría en buen cubano, pese a no tener estudios superiores descubrió muy pronto las ventajas de controlar los entresijos de la Seguridad del Estado, a lo que se ha dedicado en cuerpo y alma desde que asumió por vez primera la cartera de Interior.
Su otra obsesión es hacer ejercicio físico para combatir el envejecimiento. Muchos habaneros recuerdan sus carreras diarias entre la Plaza de la Revolución y Santa Fe (oeste de La Habana, donde vive en un casoplón junto al mar), lo que llevó al defenestrado Carlos Aldana a decir una vez: "Este cabrón se está preparando para sobrevivirnos, se lo tengo que contar a Raúl [Castro]".



Y vaya si le sobrevivió, Aldana murió políticamente de un infarto masivo made in VISA, tarjeta que habría aceptado de un amigo que supuestamente trabajaba para la CIA, según se filtró. Y alguien contó que acabó llorando en el despacho del entonces Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), quien había sido su mentor y padrino.



Dos mandatos en el MININT
Durante sus dos mandatos en el Ministerio del Interior (MININT), Ramiro Valdés maniobró con habilidad para evitar que el Partido Comunista tuviera peso específico dentro de la institución, actitud que le granjeó la enemistad manifiesta de José Ramón Machado Ventura. Fiel a Raúl Castro desde el II Frente Oriental Frank País, Machado Ventura fue depositando en Fidel Castro quejas varias sobre Valdés para ir minando su posición.



Pero como sus méritos históricos y largos años de trabajo en la sombra impedían apartarlo totalmente, una vez que Raúl Castro consiguió echarle del MININT y poner a José Abrantes -con ningún poder propio para establecer equilibrios con los raulistas, pues solo dependía de la simpatía de Fidel Castro-, los Castros decidieron encomendarle una nueva tarea: el desarrollo de la Informática y las Telecomunicaciones.



Craso error. Estaban premiando a un pirómano con gasolina y fósforos abundantes; es decir, estaban poniendo en manos de un espía juguetes tecnológicos que le permitirían acopiar aún más información sobre compañeros, amigos, rivales y enemigos.



Al parecer Ramiro Valdés, ahora con 81 años, tiene su propio Registro Secreto, al margen del Registro Secreto Oficial del MININT.



Misión en Venezuela
Algunos atribuyeron su vuelta al poder real a su papel en las grabaciones que el Departamento KJ del MININT hizo de las fiestas de Carlos Lage y Felipe Pérez Roque en la finca matancera de Conrado Hernández, quien representaba en Cuba a empresarios vascos, pero ese trabajo lo dirigió y coordinó el Coronel Alejandro Castro Espín y sus hombres de confianza y amigos de la infancia, Casas y Segura.



Por si fuera poco, en 2010 apareció en Venezuela para coordinar una campaña energética, según explicó el fallecido Hugo Chávez cuando se filtró la presencia en Caracas del Dzerzhinsky caribeño. O sea, que a estas alturas, Ramiro Valdés también tiene secretos venezolanos y no sería descartable que fuera el muñidor de la medida activa de la Seguridad cubana, quemando a Mario Silva, un ayatolá chavista, y sirviendo su cabeza en bandeja de plata a Diosdado Cabello.



La noticia, aunque es noticia, no es la anunciada muerte política de Alarcón, sino que Ramiro Valdés sigue cerca de Raúl Castro en esa sala de la que se entra y se sale "no por demérito alguno", y donde el espía que llegó de Artemisa parece sembrado.



Aunque nada es eterno, al menos hasta que siga conservando sus juguetes preferidos en Santa Fe o quizá en la finca de Pijirigua, donde vivió y murió su amigo y compañero Fidel Labrador Ruiz, tuerto y medio muengo desde el ataque al Moncada, del que Ramiro Valdés Menéndez salió ileso, como ahora.


Este trabajo fue publicado previamente en Café Cubano.