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miércoles, 4 de marzo de 2020

¿Una nueva crisis de refugiados en Europa?




El presidente turco Recep Tayyip Erdogan ha volcado sobre Europa a todos los refugiados de guerra, muchos de los cuales tienen que ver con su manera de inmiscuirse en la guerra en Siria.

Turquía acoge a tres millones 700 mil refugiados sirios y otros varios centenares de nacionales como iraquíes, afganos e iraníes. La contrapartida económica de tres mil millones de euros por la firma del acuerdo sobre migración firmado en 2016 con Bruselas, se ha terminado.

Esta es la última amenaza de un aspirante a dirigir un renovado imperio otomano de carácter musulmán, surgido de las cenizas de lo que fuera la Turquía laica de Mustafá Kemal Ataturk.

A Turquía no se le puede tocar porque es un aliado importante dentro de la OTAN,  a pesar de que Ankara decidió hace tiempo tener su propia geopolítica. La apertura de puertas a los refugiados para que pasen a territorio de la Unión Europea es parte de este proyecto. Son personas que nada tienen que perder o que ganar y si alguno evita su paso, son los griegos, no Bruselas, a pesar de las críticas levantadas con vídeos en los que se muestra una represión desmedida contra esa oleada.

Lo primero que hay que decir es que ya tienen su grado de refugiados, obtenido al llegar a los campos turcos. Frente a este reto, los europeos se preguntan si la UE tiene de verdad políticas exteriores y de seguridad funcionales.

El primer ministro Kyryakos Mitsotakis ha señalado que no estamos ante un problema de refugiados sino de un ataque de Turquía para utilizar a estas personas en la promoción de su agenda geopolítica y desviar la atención de la terrible situación en Siria. La presidenta de la Comision Europea U. von del Leyen, en una alocución directa a Erdogan, dijo que fracasarán aquellos que pretendan acabar con la unidad de Europa. No cederemos y la unión prevalecerá, ha sentenciado.

La anterior crisis en 2016 la facilitaron Alemania y Francia porque les venía con el fin de no adoptar a más refugiados y hemos visto el desastre que ha supuesto colocar los campos de refugiados en Turquía, bajo el control de ese gobierno. La UE se desentendió del problema y no se preocupó por institucionalizar estos campamentos y de crear una fuerza para mantener bajo control los límites establecidos.

Así que por mucho que Leyen hable de unidad y hasta pueda parecer que su postura es gallarda frente a Erdogan, Europa carece de la capacidad para resolver con eficiencia un problema de esta naturaleza, de por sí complejo y viral, por la ausencia de una política exterior común y no disponer de medios propios para contener esta epidemia. Los europeos con sus votos y en manifestaciones han dejado claro su cansancio por la defensa de algunos derechos humanos en detrimento de otros.

En el trasfondo, está que Europa le negó a Erdogan los seis mil millones que pedía para atender el problema en su territorio, reduciendo el dinero a la mitad e con un incumplimiento flagrante de su promesa de ayuda. Puede que esta resistencia estuviera dictada por la convicción de que Ankara utilizaría la ayuda para fortalecer su guerra en Siria. La moraleja que deja la historia es que si se negocia con personajes cuyo interés no es la democracia, ocurren estas cosas.

Hablamos en esta crisis migratoria de un asalto masivo, perfectamente organizado y financiado, ilegal, que los grupos buenistas y progres han recogido para sí reclamando ayuda humanitaria. 

martes, 31 de enero de 2017

EL MUNDO CONTRA TRUMP

Por Mirta Balea

Apenas seca la tinta, los
líderes europeos se han pronunciado contra la orden ejecutiva del presidente Donald Trump de cerrar las puertas de Estados Unidos a refugiados e inmigrantes.

Quizás sea ésta la primera vez que los jefes de estado y/o gobierno de varios países de la Unión Europea unen sus voces contra Estados Unidos. La medida, adoptada el pasado viernes, ha resultado muy polémica y ha provocado manifestaciones multitudinarias en varias ciudades y aeropuertos del propio país. 

No solo veta la entrada de ciudadanos de Libia, Somalia, Sudán, Irak, Irán, Yemen y Siria, sino a quienes gocen de doble nacionalidad si una de ellas está relacionada con las naciones vetadas. Esta última parte de la orden tardó media jornada en ser confirmada por la Casa Blanca, lo que provocó caos y desconcierto en más de un aeropuerto internacional.

Si los afectados por la medida estuvieran en ese momento fuera del país tendrían que solicitar para regresar una exención de visado, independiente de los años de residencia en Estados Unidos. Las restricciones afectarán también a aquellos individuos con pasaporte de otros países, pero oriundos de una de la siete naciones implicadas en la medida.

Cerca de medio millón de personas, venidas de Oriente Medio y Africa, recibieron la residencia permanente en los últimos 10 años. El primer efecto de la puesta en vigor ha sido la deportación y/o detención de personas en viaje de regreso a territorio estadounidense, tras visitar a sus familias, o con la promesa en el bolsillo de que serían admitidas como refugiadas.

Otro aspecto conflictivo atañe a las plantillas de las compañías aéreas, cuya gran mayoría tiene bajo contrato a extranjeros nacionalizados. Para la Agencia Internacional de Transporte Aéreo o IATA, supondrá un tremendo reajuste del personal de las aerolíneas, con un coste aún por estimar, para que tales personas no pisen territorio estadounidense.

Aunque la mayoría de las medidas sobre refugiados e inmigración parecen tener un carácter temporal, a nadie se le escapa que la política anunciada por Trump en campaña tenderá a convertirse en indefinida o permanente. En la práctica, tal situación supone un veto formal a la inmigración musulmana y así se ha interpretado en todo el mundo.

El decreto suspende por cuatro meses las concesiones de asilo y/o refugio, con lo que se paraliza el Programa de Admisión de Refugiados, basado en gran parte en el contenido de la Carta de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y otras legislaciones internacionales, e impone una moratoria provisional a la entrada de ciudadanos de los países mencionados. Fija además en 50.000 la cuota máxima de personas a recibir con esos estatutos en 2017, menos de la mitad de los 117.000 aceptados el año anterior.

La primera ministra británica Theresa May convocó este domingo a sus ministros de Exterior e Interior -a poco de regresar de su visita oficial a Washington- para que contactaran con sus colegas norteamericanos a fin de proteger de la aplicación de la medida a los ciudadanos británicos con doble nacionalidad.

En Reino Unido se han recogido millón y medio de firmas para obligar al Parlamento a impedir a Trump visitar el país en respuesta a una invitación cursada por May. Los periódicos británicos amanecieron este sábado con titulares tales como "Trump no eres bienvenido".

No habrá que asombrarse de esto, porque durante la campaña del ahora presidente de Estados Unidos, la mayoría de medios de comunicación europeos le hacían la ola a su rival Hillary Clinton y se llevaron una enorme decepción con el triunfo del magnate de la construcción.

El alcalde de Londres, Sadiq Khan, primer musulmán en ocupar el cargo, ha dejado constancia en su página de Facebook que "las medidas de la Casa Blanca son contrarias a los valores de tolerancia y libertad sobre los que se construyó Estados Unidos". Esto toca de lleno las raíces del propio presidente, hijo de inmigrantes alemanes y escoceses. Pero en castellano hay un viejo dicho de que "no hay peor cuña que la del mismo palo".

El presidente francés Francois Hollande instó al resto de socios comunitarios europeos a ofrecer "una respuesta firme y unida". El gobierno español se ha mostrado claramente contrario a levantar barreras entre los pueblos y un portavoz de la canciller alemana Angela Merkel -a quien Trump cuestionó por su programa de puertas abiertas a la inmigración-ha significado que "la lucha contra el terrorismo no justifica poner bajo sospecha generalizada a personas de una determinada confesión o un pasado específico". 

La reacción de la Comisión Europea ha sido una de las más moderadas al informar que estudiara "cualquier potencial consecuencia para los ciudadanos de la UE", pero se esperan pasos como una cita del Euro-parlamento, previa a la cumbre de este viernes. Hay que mencionar que el presidente Jean-Claude Juncker, durante su rendición de cuentas en 2015, admitió errores  del pasado europeo como distinciones entre judíos, cristianos y musulmanes y prometió que en esta etapa no se actuará de la misma manera.

El primer ministro italiano Paolo Gentinioli reivindicó, en su cuenta de twitter, una "sociedad abierta, con identidad plural y sin discriminaciones" como pilares fundamentales de los valores de la Europa moderna.

Para la Administración Trump, la confusión, división y batalla legal provocada por la orden ejecutiva de este viernes sería "un pequeño precio a pagar para ganar en seguridad", según expresó la ex-jefa de campaña y asesora presidencial Kellyanne Conway. La argumentación resulta como mínimo endeble porque desde el 11/S/01 Estados Unidos no ha sufrido ningún otro ataque terrorista de envergadura en su territorio, nada que ver con los que tuvieron lugar el pasado año en capitales europeas como Bruselas, Berlín y París.

Los fiscales generales de al menos 16 estados de la Unión americana emitieron una declaración en la que condenan la directriz presidencial y aseguran que como jefes de los funcionarios legales de más de 130 millones de estadounidenses y residentes extranjeros realizarán un trabajo conjunto para garantizar la constitucionalidad de cada paso del gobierno federal, el respeto a la historia nacional y a la liberad religiosa.

Las críticas y condenas al portazo de Estados Unidos a refugiados e inmigrantes de parte de sus aliados y las expresadas por miembros distinguidos de los Partidos Demócrata y Republicano , en este último caso, las de John McCain y Lindsay Graham, no parecen haber dado en la diana. Trump mantiene su tono y tras las manifestaciones dentro y fuera del país reiteró en twitter su postulado de que el país " necesita ahora fronteras fuertes y exámenes exigentes de entrada".

El presidente se ha encargado de hacer pública su enemistad con los medios de comunicación, en especial los nacionales, y ha sentado una nueva forma de comunicar sus decisiones, opiniones y hasta para dilucidar temas internacionales mediante twitter. Dos mensajes en los últimos 10 días dieron al traste en horas con la visita programada del presidente mejicano Enrique Peña Nieto, sin que mediara encuentro personal alguno en un tema de tanto calado.

El director del Washington Post, Martin Baron, con cuatro premios Pulitzer a sus espaldas y la dirección del Boston Globe cuando se destapó el escándalo de pederastía de los sacerdotes católicos, cree que Trump hace peligrar la libertad de expresión, aunque ha matizado que habrá que esperar un poco más ya que está en los primeros días de su mandato.

Baron está preocupado por un sector de la población a su juicio interesado más en los hechos cuando estos cuadran con sus posiciones. Trump, por cierto, se abstuvo de utilizar la palabra democracia en su discurso de investidura, lo que resulta muy extraño si sabemos que sus antecesores sí lo hicieron y mucho.

Quién se dedica en estos días a hablar de democracia es el ex-presidente Barack Obama, advirtiendo a los norteamericanos que no se la pueda dar por sentada. No resulta un tema baladí, pero merece la pena recordar que durante su mandato fueron deportados dos millones de inmigrantes sin papeles y la dotación militar fuera de las fronteras superó con creces a cualquier otra Administración. Cuando se le concedió el Premio Nobel de la Paz, se esperaba que redujera el arsenal nuclear, pero estos pasos siguen sin darse.

Un alto cargo de la Casa Blanca, Stephen Miller, amenazó a los alcaldes díscolos- a quienes el presidente en represalia no suministrará fondos federales- y a las autoridades del Departamento de Estado, de la Policía de Fronteras y Aduanas y al Departamento de Seguridad Nacional que no se permitirá a nadie incumplir la orden porque Trump no cederá ante sus críticos.

Usando su expresión favorita, "you're fired", cesó a la fiscal general en funciones, Sally Yates, cuando esta anunció que el Departamento de Justicia no defendería en los tribunales la aplicación de la orden ejecutiva. Dentro del gabinete hay voces quejosas de que el presidente no les tiene en cuenta para nada y solo escucha a un grupo estrecho de asesores, encabezados por el conocido racista Steve Bannon y el yerno del mandatario Jared Kushner.

Yates es herencia de Obama y la Casa Blanca ha arremetido contra ella de forma excesivamente agresiva acusándola de traición. La cesada fiscal declaró que "no estaba segura" de que la orden se ajustara a Derecho, pero que ni aún así estaría dispuesta a aplicarla porque no perseguía los objetivos de justicia de su Departamento.

Trump nombró en su lugar a la fiscal del Distrito Este de Virginia, comprometida con su causa y que aplicará y defenderá el decreto.

Los fiscales lo han advertido y hasta los jueces de Nueva York, Seattle y Boston, entre otros, han bloqueado el cumplimiento del decreto presidencial, así que la firmeza de Trump podría encontrar serios escollos y resultar insuficiente. Es probable que estemos incluso ante el preámbulo de una batalla legal en la que podría entrar en cuestión la propia constitucionalidad de la medida. Resulta evidente para muchos que está apuntando directamente a una confesión, el islam, y está afectando a personas con residencia legal permanente en Estados Unidos, poniendo en solfa algunas decisiones adoptadas por otras Administraciones.

El caos provocado no tiene visos de desaparecer. Algunos creen que el presidente, en su afán obsesivo por tramitar cuanto antes todo lo prometido en campaña, podría haber aprobado esta normativa sin prever sus implicaciones. La prueba para ellos radica en las diversas explicaciones en cuanto a la forma de instrumentarla, lo que muestra la falta de programación y arroja dudas.

Para los cánones europeos, Trump y su gobierno, en su mayoría formado por ex-directivos de Goldman Sachs, se colocan en la ultra-derecha más reaccionaria, de la que intenta huir la UE. Pero lo han votado los estadounidenses, y no solo a él, sino a su programa, que está cumpliendo a pie juntillas y con gran entusiasmo.

sábado, 19 de marzo de 2016

El acuerdo contra los refugiados en Europa entrará en vigor este domingo.

La amplia sonrisa del primer ministo turco Ahmet Davutoglu, junto a los jefazos de la Union Europea

Por Mirta Balea

La Unión Europea (UE), incapaz de conformar una política migratoria común, ha confiado en la capacidad de Turquía para contener la crisis dentro de sus fronteras pagando mucho dinero al gobierno de Ankara, junto a otras prebendas. Cuando la gente desesperada intenta que le echen una mano, Europa responde enviándolos de vuelta.

La sonrisa de satisfacción del primer ministro turco Ahmet Davutoglu, junto a Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, y Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, firmantes del acuerdo, muestra quien ha sido el mayor beneficiado. Ankara se ha asegurado además en este regateo el silencio de los líderes europeos ante el deterioro de los derechos y libertades en Turquía.

El presidente de España, Mariano Rajoy, quien llevó una posición consensuada con el Congreso de Diputados, aseguró que se hicieron los ajustes pedidos como dejar de lado las expulsiones masivas, tramitar individualmente las solicitudes de asilo y pedir garantías de respeto a los derechos humanos para quienes sean devueltos a Turquía a partir de este domingo.

La eurodiputada Iratxe García señala que los partidos políticos españoles estarán muy vigilantes de que estas modificaciones al pre-acuerdo se cumplan escrupulosamente. La legalidad de lo acordado sigue siendo la punta de lanza porque se violan leyes internacionales y de la propia UE por mucho que hayan querido los juristas de Bruselas maquillar el documento.

Turquía recibirá 3 mil millones de euros, que podría llegar al doble, según lo acordado, para garantizar que se mantenga el problema fuera de Europa. Los turistas turcos gozarán de una exensión de visados para Europa y la UE ha prometido que reanudara las conversación para la adhesión de ese territorio al club. Chipre había amenazado con vetar el acuerdo si estas charlas iban más allá de la solución de temas financieros y presupuestarios.

Amnistía Internacional y otras organizaciones humanitarias y de derechos humanos han advertido que Turquía no es un país seguro, como afirma el acuerdo de la UE. Los turcos devuelven habitualmente a los refugiados a Siria, disparan contra ellos en la frontera y le niegan a los niños el derecho a asistir a la escuela. Estas personas carecen además de estatuto concreto legal para reclamar cualquier derecho.

Los líderes europeos no parecen entender que la falta de vías seguras y legales para la entrada en Europa de personas venidas de zonas de conflicto les obliga a poner sus vidas en manos de las mafias, incluidas las turcas. La comunidad internacional ha sido incapaz de dar una solución viable a la guerra en Siria, que ha cumplido su quinto año, y la UE piensa que este acuerdo inmunizará al club de que la crisis migratoria siga adelante.

Hablamos de una guerra que ha desplazado a 11 millones de personas, de estas 7,5 millones son niños, que no asisten a clases desde hace cinco años y constituyen un caldo de cultivo para los grupos integristas islámicos. Estas fuerzas perpetran constantemente crímenes de guerra y contra la humanidad en Siria, al igual que las fuerzas regulares del régimen de Bashir Al-Assad, que se niega  a abandonar el poder. Cuando un conflicto como este presenta trazas de impunidad, tiende a perpetuarse y esto es lo que ocurre ahora mismo.

La política de apertura a los refugiados impulsada por la canciller alemana Angela Merkel, con intereses muy definidos, le ha estallado el pasado fin de semana en la cara. En las elecciones regionales o de los landers se ha registrado un aumento de votos rozando un 25% del partido xenófobo Alternativa para Alemania, creado en 2013 con un discurso anti-inmigración. Esta cifra le ha garantizado entrar en varios de los parlamentos de al menos tres localidades y les ha desbrozado el terreno para hacerlo a nivel nacional. 

Este ha sido el primer examen electoral de Merkel tras la llegada de un millón de refugiados por su efecto llamada. Unos 50 mil millones de euros de las arcas públicas serán destinados hasta 2017 a la subsistencia de dos de cada cinco refugiados. La mayoría no ha podido acceder al mercado laboral por la barrera del idioma y problemas de integración de lo que han sacado provecho los de Alternativa para Alemania.

La irrupción de este partido es algo mas que un toque de atención a Merkel, a su partido conservador CDU y a sus socios socialdemócratas del SPD, es también una refutación a la política migratoria del gobierno de coalición. La canciller cree que el problema no es la crisis de refugiados sino que a estas alturas no haya una solución viable y ha impulsado el acuerdo con Turquía, como forma de aplacar los ánimos de sus electores.

Cuando Merkel decidió abrir sus alas a los refugiados, la medida escondía la preocupación por un acontecimiento previsto para finales de este año: la entrada de China de pleno derecho en la OCDE. Esta es una tesis manejada por varios políticos teniendo en cuenta que ambos son los mayores socios comerciales en Europa. El gobierno de coalición alemán habría previsto lo que se presentará en el futuro como una diferencia de competitividad.

Merkel tomó medidas colaterales al acoger a otras 800 mil personas, que se sumarían al millón previamente radicado en territorio alemán como mano de obra barata. La decisión fue muy consensuada porque al propio tiempo que había una llamada, se bloqueó el salario mínimo alemán para impedir un incremento desproporcionado de la productividad respecto a los chinos. La medida iba acompañada con una disposición de que los refugiados, durante cinco meses, trabajaría por debajo del salario mínimo.

De los dos millones de refugiados sirios en Turquía, la mitad son mujeres y niños, carentes de protección legal alguna, y Bruselas solo ha ofrecido hasta ahora 72 mil plazas. Grecia, que es el otro país entre los que más refugiados acoge, está desbordado. Tienen 40 mil  y planean abrir otros campamentos para darles un modo de vida más digno. 

De esta cantidad, 12 mil están en Idomeni, en la frontera con Macedonia, en medio del barro, sin tiendas de campaña más que las trajeron consigo o han logrado obtener de las organizaciones humanitarias, sin comida ni agua, sin asistencia médica.

Los refugiados son conscientes de que Europa les ha dado la espalda. Los voluntarios repartieron panfletos hace unos días para informarles de que la frontera con Macedonia no se va a abrir. Hartos de esperar, un grupo intentó cruzar el río que separa los separa de su objetivo, en busca de vías alternativas, pero fueron rechazados por las fuerzas de seguridad que rodean el campamento. Su destino ha sido y sigue siendo Alemania.

La mayoría de líderes europeos dicen que no permitirán que la ultraderecha determine sus políticas a nivel nacional, pero lo cierto es que esto es lo que está ocurriendo y el más reciente ejemplo es Alemania. El acuerdo migratorio aprobado en la cumbre de jefes de estado y de gobierno de la UE este viernes cambia la política europea en materia de refugiados, provoca tensiones entre los socios y ha sido denunciado reiteradamente como ilegal por organizaciones internacionales como la ACNUR. La fórmula de que Turquía sería un país seguro para devolverlos ni tiene encaje legal ni convence a nadie.

Los socios europeos han vertido críticas en los últimos días sobre las concesiones a Ankara porque no todos reconocen la capacidad de ese gobierno de cumplir con lo pactado. Otros han puesto de relieve que las contrapartidas en capital son excesivas y crean agravios comparativos con otros socios, como son los casos de Grecia e Italia, que también tienen un buen número de refugiados en sus territorios. En los despachos de Bruselas, la cantinela era la misma "no hay alternativa" y el pacto "seguirá adelante", como así ha sido a pesar del maquillaje de última hora.

Medicos sin Fronteras y Médicos del Mundo están alertando de una importante crisis sanitaria, con enfermedades propias de la I Guerra Mundial como los pies de trinchera, debida entonces a que los soldados pasaban tiempo en el barro de las trincheras. En Idomeni, el añadido a esto son diarreas, hipotermias, congelaciones o amputación de miembros. No hay equipamiento médico ni cirujanos y esto obliga a llevarlos a centros sanitarios cercanos, que están colapsados. Todo está en manos de las ONG, porque los gobiernos se han desentendido del drama humanitario.

martes, 8 de marzo de 2016

Desparece en Europa cualquier pizca de humanidad hacia los refugiados


Por Mirta Balea

La Unión Europea (UE) intenta frenar la ola de refugiados encerrándolos en Turquía. Los países miembros acordaron darle 6 mil millones de euros y otorgarle algunas importantes concesiones históricas a Ankara a cambio de mantener dentro de sus fronteras un problema al que no desean enfrentarse.

Todos los emigrantes llegados a suelo europeo a partir de la firma de este acuerdo serán devueltos a Turquía, independientemente del país del que procedan y de si tienen derecho a asilo. Y esto es lo que genera muchas dudas, sobre todo en Amnistía Internacional y ACNUR, porque incluye a los sirios, que según las leyes europeas, tienen derecho de asilo al huir de un país en guerra.

Estamos presenciando la mayor hipocresía de la que son capaces los líderes de una Europa con "raíces cristianas", humanitaria, solidaria, un argumento que les ha servido para impedir precisamente la entrada de Turquía en su distinguido club. Además del dinero por taponar la frontera, Ankara ha logrado eliminar el visado para sus ciudadanos a Europa y acelerar las negociaciones estancadas sobre su eventual adhesión a la UE.

En una noche de insomnio, se han cargado de un plumazo todo el acerbo en materia de asilo, entre ellos la Convención del Estatuto del Refugiado, de 1941, pactada cuando tenían en la retina la II Guerra Mundial. Y lo mismo ocurre con la Carta de los Derechos Fundamentales. Los europeos tienen directivas en las que ha quedado establecido el asilo individual, caso por caso, y las expulsiones masivas están prohibidas.

El presidente de la Comisión, Jean Claude Juncker, intentó explicar que en esas disposiciones figura la salvedad en cuanto a que si un país es considerado seguro para realizar la expulsión, que no es el caso de Turquía. El gobierno turco ha incumplido requisitos mínimos, como es proporcionar un estatuto de protección internacional a los refugiados, que suman millones en su territorio.

Dentro de poco el camino de estos emigrantes será de ida y vuelta, sean refugiados o simples emigrantes, se devolverán a territorio turco. Por cada refugiado que Turquía reciba de vuelta desde Grecia, otro será enviado desde Turquía a la UE de forma "legal", uno por otro. El que se arriesgue a coger una barca - según Juncker- será devuelto y colocado al final de la lista de reasentamiento, es decir, que se les castigará severamente.

Los líderes no tocaron siguiera de pasada la coordinación de una política de asilo en la que cada estado asuma una cuota de responsabilidad y deber cívico. Se ha preferido pasar por alto las cuotas asignadas  previamente a los estados y echar tierra sobre la ruta de los Balcanes. En estas, España tendría que haber asumido a unos 17 mil refugiados, pero de momento solo ha tenido capacidad para 18.


La UE pretende justificar la devolución masiva de refugiados a Turquía porque "apuesta por las vías legales", aunque todo lo acordado viola frontalmente su propia legislación, asumida cuando pretendían proteger a sus nacionales de los efectos de una devastadora guerra. Acogerán a ciudadanos sirios, pero solo a los traídos desde territorio turco. 

Cuatro pateras, llegadas esta mañana a la isla griega de Lesbos, de momento, se han salvado del acuerdo y Grecia les ha dado cobijo. El gobierno de Atenas está construyendo 15 centros, insuficientes para las 36 mil personas atrapadas en territorio heleno. Las opciones son solo dos, ir a Turquía o permanecer en el campamento. Las ONG han denunciado que el 70% de los niños está enfermo.

Naciones Unidas ha advertido que la decisión de expulsar a los emigrantes es contraria a la Convención Europea de Derechos Humanos y hace notar que mientras exista un estado de guerra en Siria la entrada de la gente no podrá detenerse.

En tanto en los despachos deciden su suerte, los huídos esperan en condiciones infrahumanas, cada vez más duras, la oportunidad de seguir su camino en la frontera entre Grecia y Macedonia. Hay unas 16.000  personas agolpadas en el puesto fronterizo de Idomeni, algunas durmiendo al raso desde hace 14 días. Los servicios médicos y las medicinas son insuficientes y para conseguir un diminuto bocadillo deben hacer horas de cola. De eso se aprovechan las mafias para venderles comida por precios exorbitantes y la policía no lo impide. 

El campamento carece de tiendas de campaña, salvo que las hayan traído los propios refugiados, que solo cuentan con lonas para protegerse de las inclemencias del tiempo. Carecen de luz y anoche, bajo un aguacero torrencial, cundió el pánico en Idomeni cuando los padres buscaban a sus hijos en medio de las tinieblas. Se sabe que un niño murió en esas horas. 

El objetivo de la mayoría es avanzar hacia Alemania y soportan todo lo que les echen. Pagando a Turquía, Europa se ha deshecho, si cabe, de su última pizca de humanidad en favor de una ultraderecha cada vez más reaccionaria, ante la que claudican los partidos para no perder las próximas elecciones. Hay temor, sin dudas, en las poblaciones de esos países a la oleada de gente diferente y a que puedan colarse terroristas y esto bloquea la mente de la gente y las hace presa de las políticas más descabelladas, como el pacto alcanzado hoy.

Los medios españoles recordaron que en el pasado siglo cientos de sus parientes tuvieron que huir a otros países por las mismas razones que los sirios y otros pueblos lo hacen hoy: la guerra. La respuesta de Europa ha sido hacinarlos y que se queden en Turquía, que a fin de cuentas todavía no es suelo Europeo y con eso se curan en salud.