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sábado, 21 de diciembre de 2019

FORO DE SAO PAULO Y LA IZQUIERDA LATINOAMERICANA.




Partidos y movimientos de izquierda de América Latina en los años posteriores a la caída del muro de Berlín buscaban agrupar fuerzas para controlar la geopolítica de la región. Cuba, que perdió los recursos de la Unión Soviética por esos cambios, reunió en los 90 en Sao Paulo, Brasil, a una parte del socialismo y el comunismo internacional y creó el Foro, que lleva el nombre de esa ciudad y se sigue reuniendo con regularidad para repasar las estrategias.

Los cubanos debían reinventarse por que las fórmulas de guerra de guerrilla y lucha armada para llegar al poder -que habían seducido a muchos en los años 60-70- habían quedado obsoletas a favor de un mandato llegado desde las urnas. Estas fuerzas definidas "progresistas" como suele llamarse a si misma la izquierda, requerían de un marco para el intercambio de ideas sobre la entrada del neoliberalismo en la zona. 

La cuestión que se presentaba en el cambio de estrategia era la cantidad de muertos que se iba conociendo con las represalias de los regímenes a los disidentes y que para restarles importancia se diseño el plan de llegar al poder por las urnas. El Foro llamó a esto "la contraofensiva de los pueblos de América Latina y el Caribe". Pero esa izquierda había exprimido también económicamente a los pueblos para sostener lo insostenible y la sociedades volvieron a las calles buscando vías para cambios políticos y reconstruir el patrimonio dilapidado por sus gobernantes, caso notorio el de Bolivia, donde Evo Morales carecía de ideas para dirigir el país a pesar de los cursos acelerados que le había brindado La Habana.

El neoliberalismo, que tanto preocupa a la izquierda, es una reacción a la labor interventora del Estado en la vida social y económica y adquiere fuerza y reaparece cuando ocurren debacles de la economía capitalista como las del siglo XX, en especial las registrados en los años 20 y 70.

El neoliberalismo considera que la economía es el principal motor de desarrollo de una nación, por ello, todos los aspectos de la vida de una sociedad deberían estar subordinados a las leyes de mercado, defiende el libre comercio para propiciar una mayor dinámica en la economía, lo cual, en teoría, debería generar mejores condiciones de vida y de riqueza material. Cree también que el  Estado debería cumplir únicamente sus funciones fundamentales como organismo regente en la organización de la sociedad.

Es en esa pugna de la izquierda latinoamericana, no solo por subsistir, sino como movimiento que busca perpetuarse en el poder, que nace el llamado Foro de Sao Paulo, que tras la llegada al poder de Hugo Chávez, en Venezuela, fue financiado por el petróleo de ese país. 

Dècadas después de su fundación,vuelve a ser noticia ante la ola de protestas en distintos países para promover la violencia contra las instituciones democráticas del estado. Frente a la confusión, el caos y el desorden que esto provoca, muchos líderes de naciones como Chile, Ecuador y Colombia ven detrás una estrategia de levantamiento consignada en los documentos del Foro.

El senador Alvaro Uribe Velez, en Colombia se apoya en que "Nicolás Maduro dio claramente la señal de que era una conspiración de la izquierda que representa este Foro, traducida en una plan y ejecutoria para destruir regímenes democráticos legítimamente instalados y darle un vuelto a la geopolítica regional", siempre pensando que, una vez llegada al poder, intentaría obtener mayoría parlamentaria para cambiar leyes que le permitirán mantenerse, a ser posible sin pasar por las urnas. 
Al estallar las crisis en Chile y Ecuador el presidente venezolano dijo con claridad que eran debidas a las "brisas bolivarianas". Es así que Venezuela se convierte en la sede más conveniente para esta plataforma supranacional de hacer política.

El régimen socialista no puede pregonar la producción de riquezas porque el sistema es incapaz de generarla por muchas razones, de manera que cuando intenta cautivar a su auditorio, predispuesto a creerle, habla solo de redistribución equitativa de esta riqueza. Pero la realidad es que si no se produce no hay nada que repartir, lo que ocurre en la actualidad en Cuba, Bolivia, Venezuela, Nicaragua, por citar los casos más notorios.

Los fallos económicos que impiden al socialismo como sistema generar riqueza es su propia piedra angular: la erradicación de la propiedad privada y los mercados con lo que elimina el cálculo racional. Permite presupuestos blandos por lo que resulta imposible descartar métodos de producción ineficientes. Los incentivos se distorsionan si se da preferencia al Estado sobre la propiedad privada, porque en ausencia de esta y de los mercados libres queda inhibida la coordinación económica del sistema de división de trabajo y capital.


Tras la muerte o caída en desgracia de los principales iconos de la izquierda latinoamericana como Hugo Chavez y Fidel  Castro o el procesamiento de Ignacio (Lula) Da Silva por corrupción y al impeachment impulsado contra su heredera Dilma Roussef, el Foro  gira su interés hacia México, donde Andrés Manuel Lopez Obrador siembra ideas socialistas en su país como las promovidas por esta plataforma.

A los regímenes carentes de valores democráticos -aunque digan que lo son más que ningún otro- poco importa si la cosa se les pone difícil para mantener las riendas. Es lo que hizo México al lanzar a la calle a la Guardia Nacional, que es la mayor fuerza de represión contra los civiles, en una acción contraria al derecho internacional de que los militares no pueden o no deben involucrarse en la persecución de delitos o de la administración pública. Antes Maduro había hecho lo mismo en Venezuela.

Lopez Obrador, que pretende seguir el camino de Chávez y Maduro financia su régimen con el petróleo de PEMEX. Venezuela ha financiado todo este tiempo la revolución bolivariana con el dinero de la PDVSA, la gallina de los huevos de oro, hasta que la situación ha entrado en un callejón sin salida con enormes pérdidas.

La caída de la producción de PDVSA no es una buena noticia para Venezuela, un país que obtiene del petróleo el 96% de las divisas con las que paga por la importación de muchos de los bienes que consume, incluyendo gran cantidad de alimentos. La petrolera estatal venezolana experimenta un franco declive en su producción, que ha caído a sus niveles más bajos en tres décadas hasta 1.137.000 barriles por día en noviembre de 2018, según cifras de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), publicadas en diciembre y basadas en fuentes secundarias que la OPEP considera creíbles.
El dato contrasta claramente con los 3.120.000 barriles diarios de crudo que producía la empresa en 1998, el año previo a la llegada al poder del fallecido presidente Hugo Chávez. Petróleos Mexicanos perdió unos 7,500 millones de dólares en 2018, un 47% menos que en el año anterior, según los resultados anuales publicados. El declive de la producción ha sido sostenido en los últimos años. Tan solo en enero de 2019, la firma reportó la cifra mensual más baja desde 1990: 1,6 millones de barriles diarios, un 15% menos que en enero de 2017. 

El populismo nacido del Foro de Sao Paulo gesta en este momento un movimiento transversal continental exportando conflictos a países que no tienen una situación interna de protesta genuina, como es el caso de Chile. Puede que se este asentando una red neural para moldear a algunas sociedades más allá del tipo de gobierno que tengan para mantener la hegemonía de la izquierda. Y en la organización de esto encontramos al Foro, cuyo objetivo es tomar el poder político e impedir que en adelante lo ocupe cualquier otro.

El terrorismo urbano impulsado por el Foro obligará a los países a buscar formas de organizarse para defenderse y aqui de nuevo tenemos el caso de Chile, cuya respuesta militar convencional a un ataque no convencional le obligará en el futuro a ajustar sus métodos a una nueva realidad que hoy es la base de la nueva insurgencia no partidista.

El gobierno de Alberto Fernández, en Argentina, se verá sometido a los grupos de presión para que vaya por la ruta que le trazará la Campora y no por el peronismo clásico, y lo colocará en la vía cubana y venezolana, que una vez han quedado instalados en el poder jamás lo entregaran y hacen y harán lo que sea desde el gobierno para mantenerlo, disfrazándose de demócratas. El Foro ha sentado sus bases en estos días pasando por víctima de una campaña internacional de la derecha y asi minimizar lo que realmente pretende con una plataforma como la actual.

lunes, 3 de octubre de 2016

CUANDO EL MUNDO ESPERABA UN SI, LOS COLOMBIANOS DIJERON NO.




Por Mirta Balea

El NO de los colombianos al acuerdo de paz firmado recientemente entre el Estado y fuerzas guerrilleras narcotraficantes, secuestradoras y asesinas, ha cogido por sorpresa a la comunidad internacional, esperanzada en que la vía escogida pondría fin a medio siglo de beligerancia. Sesenta mil votos impusieron el rechazo.

Aunque la diferencia es mìnima entre el Sí y el No, en el marco de una enorme abstención (solo votó un 38% de los convocados), resulta un claro indicativo de que no todos los colombianos están dispuestos a aceptar las condiciones pactadas entre las FARC y el presidente Juan Manuel Santos, bajo los auspicios del régimen cubano.

El ex-presidente Alvaro Uribe y su Centro Democrático, principales opositores al proyecto que ha consumido seis años de la vida de Santos, han dicho que siguen apostando por la paz y que el NO del pasado domingo debe verse en clave de que no puede alcanzarse a cualquier precio.

El NO ha triunfado a pesar del uso abusivo de Santos de los recursos del Estado para promocionar el SI, del apoyo de los propios medios de comunicación colombianos y de la comunidad internacional y hasta del mismísimo papa Francisco, que se plantea suspender su viaje a Colombia, quizás como medida de presión tras conocer el resultado.

Estados Unidos ha objetado con toda sensatez que el acuerdo contemplara implícitamente que el narcotráfico sea un asunto político y no un delito basándose en la justificación de que era la única via de financiación de la guerrilla. La pregunta que queda sin respuesta, de momento, es ¿qué se hará con los campos de coca y la maquinaria inherente a su cultivo al que se dedican cientos de campesinos? Mi opinión es que continuarán operando con total impunidad y se correrá un velo sobre esto.

La cautela de Santos ante un fracaso tan sonoro de cara al mundo da que pensar. Había dicho que renunciaría si ganaba el NO y hasta el momento resiste en el cargo. Ha advertido que el cese de hostilidades continuará al margen de los resultados del plebiscito y se propone reiniciar las negociaciones el próximo lunes, para lo que ha enviado a La Habana a sus dos principales representantes.

Lo que resulta aún más curioso es que no se haya atrevido a utilizar su "poder ejecutivo" para aplicar el acuerdo alcanzado, con un no de por medio, como al parecer se había propuesto e incluso anunciado en un principio.

Desde el minuto uno, salvo los excesivamente optimistas, se percibía con claridad la turbiedad de dos puntos neurálgicos del acuerdo inaceptables para muchos. El primero es el borrón y cuenta nueva para no llevar a las Cortes a los criminales.

Debemos recordar que las FARC se sirvió no solo del narcotráfico, sino de asesinatos y de secuestros, y las víctimas no parecen dispuestas a perdonar con tanta facilidad. De aceptarse un acuerdo con esta premisa, ocurrirá tiempo después, como está pasando ahora en España, que los nietos o bisnietos de los afectados por la Guerra Civil y la dictadura de Francisco Franco quieran pasar la cuenta a los culpables, estén o no vivos, y ejerciten una memoria histórica anacrónica para rechazar lo pactado por sus padres.

El segundo aspecto se refiere al ingreso express en la vida pública, sin pasar por un período de acondicionamiento de los principales culpables, de los líderes de las FARC, integrados como por arte de biribirloque en un partido político. A ellos, a propuesta de Cuba, se les ha brindado dos períodos legislativos, en los que tendrán cinco escaños en el Senado y cinco, en la Cámara Baja, sin pasar por las urnas. Suena a demasiada benevolencia para hombres y mujeres responsables directos de crímenes atroces.

Siendo como fueron en La Habana las negociaciones "de paz" se puede comprender que Santos desapercibiera que repetía la historia del naufragio de Robinson Crusoe, como si dijéramos, que cada cual salve lo más necesario para construir un islote dentro de una isla. En Cuba, quienes sean propensos a esto, escucharán los cantos de sirenas de los Castro-gobernantes.

Un proceso de paz requiere mucho más que un dialogo entre el jefe de gobierno y unos narcotraficantes y asesinos con miles de cadáveres a sus espaldas. En especial, si hablamos de una democracia y no de una dictadura, donde se hace lo que el tirano cree necesario. A eso me refiero con los cantos de sirenas.

El plebiscito carece de legitimidad jurídica, no es vinculante, tanto si la respuesta es No como Sí, porque así lo ha dicho la Corte Constitucional de Colombia, respecto a una eventual amnistía. Lo previsible sería esperar la respuesta de los guerrilleros a una nueva situación y no tanto la del líder de las FARC, Rodrigo Londoño Echevarri, quien ha reiterado su voluntad de paz. Pienso en estos hombres y mujeres, que han matado a conocidos y desconocidos, llegando a sus pueblos, donde todo el mundo sabe lo que han hecho.

Resulta complicado para cualquier país el regreso a la vida pública de quienes se dedicaron año tras año a matar a sus compatriotas. La labor se vuelve titánica si pensamos en ellos como gente que nos cobrará los víveres en un supermercado o nos atenderá en una oficina. Hablamos de hombres y mujeres acostumbrados a no trabajar, a lograr el dinero fácil del narcotráfico y los secuestros y a asesinar a quien se muestre en desacuerdo con sus ideas. En 50 años, no solo se ha matado a militares, mucho más a civiles.

Las FARC podría verse tentada ahora a escoger a otro interlocutor ajeno a Santos, en prevención de lo cual el presidente colombiano se ha apresurado a decir que convocará a las fuerzas políticas del no, en especial al ex-presidente Uribe, a quien ha ignorado todo este tiempo, para conformar un pacto por la paz. Ni más ni menos que lo que proponían como conveniente desde el principio los opositores a la forma en que se conducía el proyecto del gobierno.

El acuerdo firmado el pasado día 26 en Cartagena, con la presencia de líderes internacionales, implica, según las partes, que el desarme continúe al margen del resultado del referendo. Este proceso se prolongará hasta el próximo abril y muchas cosas ocurrirán hasta entonces, pueden llover hasta raíles de punta.

martes, 1 de septiembre de 2015

Crisis fronteriza colombo-venezolana con visos castrista

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Por Miriam Celaya

A medida que se incrementa la crisis de la frontera colombo-venezolana, atizada por las arengas chovinistas y xenófobas del presidente venezolano, los representantes de las FARC en el diálogo de paz acaban de declarar desde La Habana su incondicional apoyo a Nicolás Maduro en esta “lucha contra el paramilitarismo”.

Así lo ha divulgado en Cuba el Noticiero Nacional de Televisión (NTV), en su emisión vespertina del  28 de agosto, tras un tendencioso comentario informativo que daba cuenta de la marcha de “miles de venezolanos” por las principales avenidas de Caracas hasta el Palacio de Miraflores, para apoyar a su presidente por el cierre de la frontera con Colombia en el estado de Táchira.

“Venezuela exige respeto” ha sido la consigna de esta marcha que –según el NTV– tuvo como objetivo el “apoyo a los colombianos contra el paramilitarismo y el contrabando” del que son víctimas en esa región, en la cual “se han desmantelado miles de locales utilizados como almacenes por los contrabandistas y como refugios de los paramilitares”.

Huelga decir que la posición de las FARC legitimando el atropello contra sus compatriotas resulta –al menos– coherente. No podría esperarse otra declaración de una organización cuyos métodos de lucha son las guerras, la intimidación a civiles, los secuestros y los asesinatos, que ha utilizado el mercado de las drogas para la adquisición de armas y para el lucro de sus dirigentes, y que aún hoy, a contrapelo del proceso de diálogo que debería conducir a la paz en Colombia, comete ataques armados contra efectivos del ejército regular colombiano. Las FARC no demuestran respeto alguno por las vidas de sus compatriotas de la frontera de Táchira, como no lo sienten por el pueblo colombiano. Bandidos de monte, al fin y al cabo, sienten un profundo desprecio por la vida humana.

La divulgación de una crisis que muchos consideran como una estrategia engañosa de Nicolás Maduro para declarar eventualmente un estado de excepción y anular las elecciones parlamentarias que deberán celebrarse en Venezuela en diciembre próximo, ha sido casi nula en los medios oficiales cubanos, aunque el NTV la ha mencionado como si la opinión pública nacional estuviese al tanto de los acontecimientos y se diese por sentado que los cubanos también apoyamos al gobierno de Venezuela en esta nueva estrategia por recuperar algo de credibilidad nacional, aunque sea al precio de sumar un nuevo conflicto al ya complejo panorama político de ese país.

Hasta el momento, el monopolio de la prensa en Cuba no ha hecho mención alguna sobre los métodos violentos y humillantes utilizados por efectivos del ejército bolivariano contra los miles de residentes colombianos asentados en ese segmento de la franja fronteriza venezolana, a la destrucción de sus hogares y al despojo de sus bienes. El drama de las familias, incluyendo a decenas de menores de edad que están sufriendo las secuelas de estas jornadas de horror, tampoco se reflejó en los medios oficiales cubanos. La imagen ofrecida sugiere que varios miles de "forajidos" colombianos y sus familias, dedicados al "contrabando", se habían asentado en la zona para saquear la riqueza venezolana y dañar a la revolución bolivariana. Contrabandistas que –por supuesto– "cuentan con el apoyo del ex presidente colombiano, Álvaro Uribe, y de las fuerzas políticas más reaccionarias de Estados Unidos."
 
Esta trama bolivariana guarda un sospechoso parecido con las urdidas por los líderes sentados en el Palacio de la Revolución cuando han querido espolear un nacionalismo a ultranza que les permita enmascarar los conflictos internos o distraer la atención internacional de los verdaderos problemas cubanos. Una práctica nada innovadora que ha sido profusamente utilizada por los poderes,  en particular, por todas las dictaduras, más allá de su color ideológico. La mayoría de las veces el recurso funciona y logra movilizar en el ardor patriotero a amplios sectores sociales, incluyendo una buena parte de los que no simpatizan con el poder. Los ejemplos huelgan. Baste recordar la Guerra de Las Malvinas, en 1982, cuando la debilitada junta militar argentina, entonces encabezada por el general Leopoldo Galtieri, lanzó un ataque contra ese territorio, bajo jurisdicción británica, tratando de canalizar la crisis económica y social interna a través del conflicto armado con una potencia extranjera, que la superaba sobradamente. Las consecuencias fueron fatales para los argentinos, que sufrieron cuantiosas pérdidas de vidas y materiales, e igualmente tras dos meses de contiendas acabaron firmando una rendición incondicional ante Reino Unido. Fidel Castro dio su apoyo a esta aventura bélica a un grupo al que no había dejado de criticar en todas sus alocuciones, incluso llamándoles asesinos de masa.

Las convocatorias patrioteras se sufren en Cuba desde el último medio siglo, lo mismo para entrenar y apoyar guerrillas en el extranjero que para movilizar a las masas contra el enemigo "imperialista" y “los mercenarios” internos. Cualquier recurso puede resultar útil a los poderes para despertar el espíritu del clan y hacer que las masas olviden la incapacidad administrativa de los gobernantes: desde el atentado terrorista a un avión en pleno vuelo o una bomba que estalla en un hotel en circunstancias nunca suficientemente esclarecidas, hasta un niño náufrago a la deriva en el Estrecho de la Florida. Se trata de una dramaturgia de gama amplia y consiste esencialmente en tocar la fibra más sensiblera y nacionalista que subsiste como un gen atávico en toda comunidad humana. En todos los casos, la manipulación de la prensa oficial ha sido fundamental para incidir sobre la opinión pública, solapando las raíces de los conflictos y privilegiando los efectos.

Tal es ahora la estrategia del mandatario venezolano, cuya discapacidad funcional al frente de esa nación ha conducido a una crisis socioeconómica de incalculable magnitud para Venezuela.
Llama sospechosamente la atención que el conflicto se manifieste utilizando a Colombia como pretexto y no al eterno villano de Latinoamérica,. EE UU. Quizás el topo de Miraflores ha sido instruido sobre la importancia de evitar una crisis frontal con el poderoso enemigo mientras se está desarrollando el proceso de normalización de relaciones entre esa potencia “imperialista” y Cuba, que tanto urge a los intereses de los ancianos del Palacio de la Revolución. El pupilo suramericano, entonces, bien puede limitar el conflicto a la zona fronteriza con Colombia, para no poner a los mentores en una situación demasiado comprometida. Ante una realidad tan volátil como la que vive Venezuela, debería bastar una escaramuza diplomática con el vecino para dictar el estado de excepción que sirva a Maduro para evitar unas elecciones que –a juzgar por los resultados de las encuestas– se le anuncian adversas.

Los tiempos han cambiado y es más fácil desenmascarar las viejas triquiñuelas de los poderes, pero no por esto resultan menos peligrosas las dictaduras populistas. Despertar el genio del clan en medio de una crisis general como la que vive Venezuela puede tener consecuencias nefastas para las aspiraciones democráticas de ese país y de la región. Una lección que hemos aprendido de la peor manera los cubanos, a quienes el abuso del nacionalismo ha acabado despojándonos del sentido de Nación.

(Este artículo fue tomado de Cubanet)

viernes, 1 de agosto de 2014

De Ochoa a Carvajal, los vínculos cubanos con la droga

Ochoa
José Abrantes, ministro del Interior, muerto en
circunstancias extrañas en prisión.

Por Francisco Chaviano González

Resulta extraño que al general Hugo Carvajal lo hayan expuesto fuera de las fronteras venezolanas en un cargo de Cónsul General de Aruba y más aún, que lo hayan enviado sin tener la confirmación que le investía de inmunidad diplomática.

Su detención y extradición eran legales y debió procederse con arreglo a ello. Pero esto abriría la caja de Pandora, poniendo al descubierto los vandalismo mafiosos del extinto presidente Hugo Chávez, del actual, Maduro y de los cubanos Fidel y Raúl Castro con las drogas y el terrorismo, por lo que tenían que impedirlo a toda costa.

El primer narco-estado en Latinoamérica fue la Cuba de Fidel Castro. Sus orígenes son muy anteriores al cartel colombiano de Pablo Escobar. El tráfico de drogas a través de Cuba, con el apoyo de guardacostas cubanos –Operación Viviana– se sostuvo por años, hasta que la DEA logró probar la complicidad de las autoridades de la Isla y Castro, removió a Aldo Santamaría Cuadrado de la jefatura de la Marina de Guerra, salvando así su responsabilidad.
Tan buenos dividendo le estaba dando la droga a Castro, que creo una división en el Ministerio del Interior, el Departamento MX, bajo el mando del Coronel Antonio de la Guardia, que trabajabacon el colombiano Pablo Escobar Gaviria. Por Cuba solo podía pasar la gente de Escobar, la droga del resto de las bandas era confiscada y reinsertada en la citada vía de tráfico.

Según revelaciones de un oficial cubano al Nuevo Herald en 1993, a finales de los años 80 se realizó una operación conjunta entre la DEA, el FBI, la CIA, la Marina y la aviación de Estados Unidos, con el objetivo de secuestrar al general José Abrantes, por entonces ministro del Interior cubano, para juzgarlo por tráfico de drogas.

La operación se llevaría a cabo en el Estrecho de la Florida y participaría un submarino para evacuarlo con seguridad y la aviación para detener a los Mig cubanos que salieran en su defensa.  Fidel Castro tomó drásticas medidas para no verse involucrado: fusiló al coronel Antonio de la Guardia y algunos de sus subordinados y juzgó públicamente por televisión a Abrantes, que moriría después misteriosamente en prisión. Abrantes y La Guardia eran leales colaboradores del régimen,, pero eran peligrosos testigos de sus fechorías y había que sacrificarlos.

El más importante de los altos mandos cubanos sacrificados por el escándalo de la droga traficada por Cuba, fue el general Arnaldo Ochoa. Su participación en la trama es ilógica, traida por los pelos, como si le hubieran puesto allí de pararrayos. Por un tiempo, pareciera que Cuba abandonaba el tráfico de drogas. Pero los Castro no estaban dispuesto a abandonar la mina de oro de la droga, por lo que terminaron trasladándola a los gobiernos bajo su control.

La Nicaragua de Daniel Ortega se convirtió en el puente de la droga hacia Estados Unidos. La Venezuela de Chávez fue el centro del tráfico de la droga colombiana. El mayor general Hugo Carvajal Barios, por entonces jefe de los servicios de inteligencia venezolanos, fue el nuevo encomendero. A su sombra el narcotráfico contó con todo tipo de cobertura y protección incluido el lavado de las jugosas ganancias.

La detención de Hugo Carvajal abriría la caja de Pandora, poniendo al descubierto los vandalismo mafiosos de Chávez, los Castro y sus vínculos con las drogas y el terrorismo. Las presiones y chantajes del presidente Maduro, con el apoyo de Castro y sus lacayos a los que se ha sumado el presidente Santos de Colombia, contra la pequeña Aruba, fueron abrumadoras. Se habla de barcos de guerra en la zona, la amenaza de cortar el suministro de petróleo y la cancelación de varios convenios y contratos, entre otros. Holanda terminó por ceder…

El caso Carvajal es una muestra de la debilidad de la Casa Blanca, que sirve de aliento a la delincuencia internacional. El protagonista de la narco droga venezolana, camina libremente por Caracas, al igual que Castro por Cuba. El síndrome Ochoa cabalga de nuevo.

(Este artículo apareció con anterioridad en Cubanet)