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lunes, 12 de septiembre de 2016

ESPAÑA ESPERA NUEVAS ELECCIONES GENERALES

Alberto Núñez Feijó


Por Mirta Balea

España abre hoy tres espacios en su situación política -tras 267 días de gobierno en funciones- con la pre-campaña electoral de las autonomías vasca y gallega, la posibilidad cada vez más cercana de unas terceras elecciones generales en menos de un año y la comparecencia ante el Congreso del ministro de Economía Luis de Guindos.

La posibilidad de nuevas elecciones generales tiene que ver con que los dos principales partidos de ámbito nacional siguen sin asumir sus respectivos roles en el resultado electoral del pasado 26 de junio.

El Partido Socialista Obrero Español  (PSOE) sigue sin asumir que las urnas lo colocaron en la oposición, al igual que a su némesis: Unidos Podemos. Y no solo en junio pasado, sino también en las elecciones del 20 de diciembre del 2015. En ambos casos, el más votado, con diferencia, fue el Partido Popular (PP).

La primera fuerza política española tampoco ha sabido asumir que carece de mayoría absoluta y tiene que mostrar más voluntad de diálogo que nadie para que su candidato, Mariano Rajoy, llegue a gobernar. El fracaso en la investidura el 2 de septiembre nos coloca ante la certeza de que esta formación vive como su líder en un limbo político en el que nadie está dispuesto a echarles una mano y en el que todavía creen que puede ejercer su voluntad. 

Cada día presenciamos en el PP pasos contrarios a mostrar voluntad política de diálogo y consenso. Tal es el caso de la reciente propuesta del exministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, para el cargo de Director Ejecutivo del Banco Mundial. Voces del PP se han levantado para echarle la culpa por la designación al ministro de Economía en funciones, Luis de Guindos, y apartar así a Rajoy de las críticas generalizadas, que obligaron al Ejecutivo a pedirle al nominado su renuncia para evitar el vergonzoso paso de dar marcha atrás.

El Banco Mundial parece haber lanzado un alerta al Ejecutivo español sobre un candidato al que no le sería fácil pasar el escrutinio de la Junta de Gobernadores por sus mentiras a la prensa sobre su verdadero papel en la gestión de sociedades en paraísos fiscales. Rajoy intentó como otros restar importancia al tema, simulando que no era de su competencia. Pero aquí hay variables que no siempre alcanzan el debate público, como que es el encargado de guiar políticamente a su gobierno es él y el fallo de uno de sus ministros es el suyo propio.

Ahora De Guindos deberá comparecer ante el Congreso, bien en una Comisión, como desea al PP, o ante el Pleno, como exige la mayoría de fuerzas políticas parlamentarias. El Ejecutivo ha tenido al menos cinco casos antes de cargos a los que se le exigía esto último por otras razones y no han comparecido bajo el paraguas de que el gobierno está en funciones y no tiene por qué someterse a la Cámara. Siendo este el caso, bien podían no haber designado a Soria por su cuenta y riesgo, quizás tomando decisiones que no le correspondían o que podían haber consultado.

Las tres cuartas partes de la población no desearía nuevas elecciones. La ciudadanía abrió el 20 de diciembre un espacio político a otras fuerzas en el Parlamento, y comprende mejor que sus propios líderes el peligro que resultaría la incógnita de cómo gobernaría el PP: bajo control del parlamento, que es el caso en el que estamos, o con mayoría, cuando haría lo que le diera la gana, si es que nuevas elecciones se la otorga.

Los medios de comunicación españoles, en gran mayoría, creen que el resultado de las elecciones vascas y gallegas el próximo día 25 podría inclinar la balanza a un desbloqueo del no al gobierno del PP. El candidato a lehendakari vasco Iñigo Urkullo ha dejado claro, sin embargo, que ni por activa ni por pasiva el Partido Nacionalista Vasco (PNV) apoyará un gobierno de Rajoy.

El PNV, que ganará con certeza en el país vasco, ni siquiera daría su voto a Rajoy aunque requiera de los báculos de PP y PSOE para gobernar en la Autonomía. Esta formación vasca ha tenido sus casos de corrupción, como otros grupos políticos, pero nunca ha sido vista como una asociación para delinquir como ha sido el caso de la Generalitat de Cataluña, por muchos años, en las manos de Jordi Pujol, el líder más corrupto de toda la Unión Europea.

Convergencia, ahora Partido Demócrata de Cataluña, se dedico por décadas al saqueo y ahora, para poder gobernar, se ha aliado con la CUP, un grupo antisistema y antidemocrático y de extrema izquierda, cuyas recetas no sirven a nadie.

El candidato del PP en Galicia, Alberto Nuñez Feijó, obtendrá una relativa mayoría para gobernar, frente a otros candidatos desconocidos en el territorio. Durante sus años de presidente de la Junta, ha hecho una gestión estable y adecuada, incluso llegó a rumorearse que podría sustituir a Rajoy. Ha ostentado cargos de relevancia y está bien asentado en la comunidad, y, lo más importante, no le salpican casos de corrupción como es la tónica en otros miembros del PP. 

El candidato del PSOE, Pedro Sanchez, le dio por explorar las posibilidades de consenso entre las fuerzas para un gobierno de "regeneración democrática" tras el fracaso de Rajoy. Hay miembros destacados socialistas que abogan por una reunión del Comité Federal tras el nuevo cambio de escenario, pero esta es una circunstancia que no se dará antes de las elecciones vascas y gallegas.

Iñigo Urukullo


Durante la celebración ayer de la Diada o Fiesta Nacional de Cataluña, el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, aprovechó para presionar al gobierno por la realización de un referendo de autodeterminación antes de septiembre del 2017, alegando que el voto catalán es importante para la investidura de un gobierno.

No pasó inadvertida cierta bajada en sus pretensiones porque dijo que nunca celebraría un referendo si no fuera vinculante y viable, frase muy ambigua para otros, lo que resulta imposible dada la ilegalidad intrínseca de esta acción, que solo podría estar consensuada para que participen todos los españoles y no solo los catalanes.

La Diada conmemora la caída de Barcelona en manos de las tropas borbónicas durante la Guerra de Sucesión Española de 1714. Esto llevó a la abolición de las instituciones catalanas. El Parlamento catalán la declaró Fiesta Nacional en 1980 tras la transición a la democracia.

Este año la participación en las celebraciones descentralizadas, focalizadas por el parlamento en cuatro lugares específicos, alcanzó poco más de las 800 mil personas. El PP y Ciudadanos promovieron actos aparte para restar importanci al carácter reivindicativo de la fecha. La mayor cantidad de participantes a estos festejos tuvo lugar en 2014 con un millón 800 personas. La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría consideró hoy que Puigdemont rebajó sus demandas por oportunismo.

Las reivindicaciones independentistas alejan a los catalanes de sus problemas reales como son la falta de financiación y de recursos en una Autonomía que es la que más recortes ha hecho en cuestiones sociales y en la que sus cargos institucionales son los que más cobran en todo el país. 

Toda esta vorágine nacionalista surge en 2004 con el plan del lendakari vasco Juan Ibarretxe, que trajo como "boomerang" la equiparación de competencias entre los territorios de vía lenta y vía rápida, a lo que se opusieron vascos y catalanes, que dijeron: ¡Oye. Es que no somos iguales, nosotros somos más!.

Hasta que el modelo territorial del Estado no ponga fin a esta asimetría, España irá de mal en peor. La Educación y la Sanidad deberían ser competencias del Estado central, para empezar por su importancia, pero los socialistas vascos, en línea con el PNV, quieren introducir una modificación a los acuerdos previos con el Estado para que ese territorio sea considerado una nación.

El conjunto de españoles y sus líderes no deberían perder la perspectiva de que los nacionalistas son minoría, con derecho a expresar sus opiniones, pero no con derecho a dirigir las políticas nacionales o evitar que el resto de españoles ejerzan los mismos derechos.

Un error atribuible a los firmantes del acurdo de la transición fue dar por bueno que la unidad psico-linguística de un territorio resultara ser un valor superior al de la igualdad y la justicia para la generalidad de la ciudadanía. De este concepto vienen los estatutos de Cataluña y País Vasco para dar satisfacción a ambas identidades. El PP y el PSOE se han dedicado en los últimos años a hacer callar a aquellos entre sus filas que llaman a la integración nacional y ahora observan como sus propios líderes los han convertido en formaciones residuales en el País Vasco y Cataluña.

Hay corrientes inmovilistas renuentes a considerar siquiera la importancia del tema catalán y la necesidad de darle una solución por vías legales y democráticas y otras que apoyan el referendo, como Unidos Podemos, pero ninguna interesada con fuerza en buscar un punto de intersección para el diálogo. 

Una Cámara multipartidista, como la que se ha originado a partir de las elecciones del 20 de diciembre, impone el diálogo entre todos los grupos políticos, que deberían acercar posiciones entre sus militantes y sus votantes y entre ellos mismos. El PSOE lleva tiempo hablando de con quien no se pacta, sin plantear en qué beneficia a los españoles esta posición, y pide altura de miras a otros partidos en momento en que Sanchez le interesa hallar un consenso frente al PP.

Sánchez ha obtenido los dos peores resultados de la historia de esta formación en las dos últimas elecciones y las encuestas parecen indicar que no mejorará, ni siquiera en las vascas y gallegas. La dinámica de competencia impuesta por Podemos, ha obligado al líder socialista a apostar por acciones que nunca han estado en la voluntad de ese partido, que ha gobernado la mayor parte del tiempo en España, desde la Transición.

El debate interno transcurre por esto con más encono entre quienes saben cómo se gobierna un país y cuándo hay que ceder y los que se enrocan porque nada saben de estas lides, pero llevan la voz cantante. La lealtad se ha confundido con batir palmas al líder.

Con todo lo que está pasando, la unidad nacional se ve cada día más erosionada. El ministro de Relaciones Exteriores, José María Garcia Margallo, ha puesto el dedo en la llaga hoy al señalar, sin pelos en la lengua, que "de una crisis económica se sale; un ataque terrorista se puede superar, pero la disolución de España será irreversible". 

A poco de que cierna sobre los cielos españoles la posibilidad siquiera de que un territorio se declare de manera unilateral Estado soberano, los líderes constitucionalistas deberían encontrar una razón más que suficiente para prescindir de las diferencias y buscar los puntos en común. Si Sánchez no puede formar el ansiado gobierno "del cambio" de que habla Unidos Podemos, al menos debería dejar a Rajoy intentarlo de nuevo.

Hay que tener en cuenta que el quid de la reforma constitucional, tal y como la propone el grupo de Sánchez, entraría en el bucle de darle la razón a los nacionalistas, que sobreviven por la debilidad del gobierno central. El nacionalismo crece cuando no hay un proyecto que ilusione a la mayoría o que al menos le convenza que se puede alcanzar una meta mejor; tampoco hay proyecto si tienes una negativa constante por delante.

Hay muchos países de gobiernos descentralizados, pero ninguno con las características sui generis del estado de las Autonomías en España, que ni es federal, ni regional, con la mencionada asimetría. Esto último crea territorios de primera y de segunda, en un país cuyos recursos deberían ser repartidos a partes iguales para formar el todo.

martes, 6 de septiembre de 2016

LA VIA DE SANCHEZ PARA LA FORMACION DE UN GOBIERNO EN ESPAÑA





Por Mirta Balea

El líder socialista Pedro Sánchez ha decidido explorar alguna "vía de acercamiento de posiciones" para darle un gobierno a España, tras el fracaso del candidato del Partido Popular (PP), Mariano Rajoy, la pasada semana. De la ronda de contactos, según ha dicho, solo ha sido excluido EH Bildu, heredero político de la ETA.

Sánchez ha hablado esta mañana por teléfono con el fallido postulante y presidente en funciones desde el 21 de diciembre del 2015, quien le reiteró su intención de "perseverar" en la investidura por el mérito de ser la fuerza política parlamentaria con más escaños, aun cuando los únicos apoyos logrados fueron los de Ciudadanos y Coalición Canaria, para subir de 137 escaños de que disponían a 170. La cantidad no varió en las dos sesiones del trámite.

Desde el PP, se ha calificado de incoherente la iniciativa de Sánchez y se ha recordado que cuando se reunió con Rajoy, previo a la investidura, calificó el encuentro de "prescindible", una frase que no gustó siquiera a los medios de comunicación, para mostrar de forma tajante que cerraba las puertas a cualquier posibilidad de gobierno de su principal rival.


El líder socialista ha hablado de contactos, no de alternativa de gobierno, porque para esto - ha dicho-tendría que tener los avales necesarios, que podrían venir de una coalición con Unidos Podemos y Ciudadanos. Estas dos fuerzas, sin embargo, se niegan a entenderse y lo han reiterado hoy en diferentes foros: son para los espectadores el agua y el aceite. El que parece no darse cuenta es el político armado de buenas intenciones con sus intentos de diálogo.

El líder socialista ha dejado claro que no irá a una investidura fallida como la de marzo pasado cuando Podemos y PP votaron en su contra. Este partido le ha pedido que deje de marear la perdiz y asuma el papel en que le han colocado las urnas: la oposición. La otra formación busca febrilmente un acuerdo -ahora que los hados parecen serle desfavorables- y tras haber perdido la ocasión de formar lo que llaman un "gobierno del cambio" en la pasada legislatura.

Informado este lunes por la presidenta del Congreso, Ana Pastor, de la fallida investidura de Rajoy, el rey Felipe VI, como jefe del Estado, ha decidido no convocar nuevas rondas de contactos con los partidos y dejar que estos se pongan de acuerdo. Caso contrario, llamará a nuevas elecciones (terceras en un año) en noviembre, a celebrar el 18 de diciembre.

La impresión es que el secretario general y candidato a la presidencia del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) busca una coartada en caso de que las cosas vayan a peor después de las elecciones vascas y gallegas el 25 de septiembre, y se obligue a los ciudadanos a concurrir a nuevas elecciones. Su cortina de humo le permitiría alegar que no ha quedado por él, que es lo buscaba también Rajoy al presentar su investidura sin tener los apoyos suficientes. 

Sánchez tiene en su contra que los socialistas -como destacan algunas encuestas- podrían recibir un varapalo en las elecciones vascas y gallegas, lo que, con un Congreso en ciernes, pone en peligro su liderazgo. Cualquier movimiento hacia fuera que realice, como este reciente, tendrá una repercusión dentro del partido y lo sabe. 

Las alternativas del socialista quedarían ante el Congreso de su partido en una reafirmación de sus funciones o en el término de éstas, algo que muchos creen que ocurrió de facto cuando el 20 de diciembre obtuvo los peores resultados electorales en la historia del PSOE y que fueron a peor en las segundas elecciones del 26 de junio.

Los periodistas se preguntan como habría que interpretar todo este movimiento, si una forma de mantener el liderazgo o una conciencia de Estado para formar gobierno. El PSOE andaluz ha sido el primero en reaccionar, considerando "inviable" la vía Sánchez.

El líder socialista no podría hablar con los partidos nacionalistas de la Cámara, como ha anunciado que hará, porque el veto del Comité Federal sigue vigente y es en lo que se ha amparado para un NO constante a eventual la llegada a la presidencia de Rajoy. Una negativa convertida en una suerte de oxímoron verbal, porque mientras decía no a la investidura, también lo hacía a las elecciones sin ofrecer salida alternativa.

Hay barones socialistas que creen posible un acuerdo del PSOE con Unidos Podemos y la inclusión de Ciudadanos. El presidente de Castilla La Mancha, Emiliano García Page, ha dicho que no será él quien lo rechace y más le vale, porque gobierna con el apoyo de esa formación política en su localidad. 

Miquel Iceta, líder del Partido Socialista Catalán, lo ve posible también, pero él ha sido favorable a la política de Podemos de permitir en esa autonomía un referendo de autodeterminación, interpretado por el PP y Ciudadanos y el propio PSOE como el primer paso para romper con España.

García Page, a pesar de mostrar su acuerdo con la vía Sánchez, ha manifestado sus dudas de que la fórmula cuaje "con las cuentas en la mano" y ha agregado que si Podemos sigue incorporando el concepto de referendo en Catalañu estaría en contra de un acuerdo con esta formación.Unidos Podemos, que ha ganado mucho espacio en Cataluña y País Vasco con la inclusión del referendo en su plataforma programática, no lo dejará de lado porque ha llegado demasiado lejos.

Los discursos de los diversos líderes del Congreso con motivo de la investidura de Rajoy demostraron que muchos de ellos estarían más cómodos a la hora de votar si el candidato no fuera el presidente del PP. Pero este ha sido el único partido que en la repetición de elecciones ganó 14 escaños más, mientras otros importantes bajaban, como PSOE, que fue de 90 a 85; Unidos Podemos, de 75 a 71; y Ciudadanos de 40 a 32. Si se pide la cabeza del actual presidente en funciones ¿qué quedará para los demás?

Cuando se firmó un acuerdo con Ciudadanos en marzo pasado para la investidura socialista, Podemos votó en contra y perdió la ocasión de tener aunque solo fuera un par de carteras, exigió demasiado, se pasó, como suele decirse. La situación ahora es otra, ha mostrado disposición a ceder en algo, aunque no haya dicho en qué. 

Ciudadanos insiste en que si el PSOE se alía con la mencionada formación política no podrán contar con su apoyo, ni siquiera con su abstención. La altura de miras que Sánchez exigió este lunes a ambas plataformas políticas no la tuvo él en la investidura de Rajoy, a quien solo le hubieran bastado 6 diputados o la abstención de 11 para subir al podio.

Fuentes cercanas al PSOE afirman que desde el primer momento Sánchez ha soñado con terceras elecciones ante la evidente erosión de Podemos en las encuestas. Los votos de esta formación, es fácil suponer, pasarían a los socialistas. A los efectos de la Cortes Generales, las claves no cambiarían. Contar con cuatro o cinco diputados más del PSOE y cuatro o cinco menos de Unidos Podemos tampoco permitiría un gobierno alternativo.

La Mesa del Congreso ha evaluado hoy la petición de PSOE y Unidos Podemos de comparecencia en las Cortes del ministro de Economía, Luis de Guindos, para dar explicacions por la designación de José Manuel Soria, ex-ministro de Industria, Energía y Turismo, como Director Ejecutivo del Banco Mundial.

El ex-miembro del Ejecutivo renunció el 25 de abril a su cartera cuando el escándalo de los "papeles de Panamá" lo vinculó con paraísos fiscales y por las mentiras que dijo con luces y micrófonos para escamotear el verdadero alcance de su fraude fiscal. La dimisión le fue exigida por Rajoy en persona y es la razón de que la mayoría del personal crea que el cargo internacional sería un premio de consolación. 

El gobierno hizo público un comunicado -a poco de haber terminado la sesión de investidura el pasado 2 de septiembre- dando a conocer la noticia, que ha airado a muchos barones del propio PP y ha levantado un tsunami en la opinión pública y política. El factor Soria está presente a partir de ahora y por derecho propio en las encuestas ante las elecciones vascas y gallegas.

Poco antes de abandonar la conferencia del G-20, realizada en Hangzhou, China, este fin de semana, Rajoy explicó que "el señor Soria es un funcionario y como tal, como hacen otros muchos, ha reingresado en la Administración y ha participado en un concurso (?), como hacen todos los funcionarios. Se ha resuelto y yo, a partir de ahí, no puedo añadir absolutamente nada más, porque ¡no sé nada más!(?) y porque solo veo lo obvio, que ha abandonado la política...".

Hay que decir que este tipo de designación la han practicado otros gobiernos españoles, pero las personas concernientes no tenían sobre sus cabezas la espada de Damocles de haber perdido toda credibilidad y honorabilidad ante el país al que deberá representar en ese foro de forma tan evidente. El PP ha demostrado que, por muy legal que sea este paso, deja mucho que desear respecto al manifiesto discurso ante el Congreso del candidato Rajoy sobre la necesidad de regenerar la vida democrática española.

Lo peor, quizás, es que el gobierno ha mentido porque ni ha habido tal concurso y mucho menos ha sido público, estamos ante una designación de confianza. El diario El Confidencial publicó la convocatoria de carácter limitado, que no apareció en el Boletín Oficial del Estado ni en otros medios concernientes. No ha existido un baremo de requisitos con puntos concretos, ni han dejado espacio para recurrir la decisión con unos parámetros tasados Como cualquier cargo discrecional, lo ha decidido una Comisión con elementos vinculados al gobierno, designados por el propio De Guindos.

Para más inri, el puesto de Director Ejecutivo del Banco Mundial no es un cargo por designación, como intentó hacer creer el ministro de Economía cuando dijo que se debía hacer por respeto a la legalidad. La ley sobre cargos públicos, aprobada en 2015 en el Congreso por iniciativa del propio PP, establece como requisito necesario la ejemplaridad. Si Soria debió renunciar a un ministerio por tener fondos en paraísos fiscales sin tributar en España y luego mintió en cuanto a su implicación a todo el país, el requisito en su caso no se cumple.

La Secretaria de Organización del PP, María Dolores Cospedal, apunta a De Guindos como responsable de la designación, pero aquí se sabe que no lo hubiera hecho de no contar con el beneplácito de Rajoy. La pelota estaría ahora en el tejado del BM en cuanto a si estaría o no dispuesto a llevarse a un hombre con un equipaje excesivo.

La Mesa del Congreso ha decidido esta mañana que el caso Soria no verá la luz ni se exigirá la comparecencia de De Guindos hasta pasadas las elecciones gallegas y vascas del 25 de septiembre, cuando tendrá lugar el primer pleno de la legislatura actual. Pero aquí todos saben que el ministro de Economía se acogerá al derecho de no comparecer ante las Cortes por estar en funciones, como el resto del gobierno. Queda en última instancia un pleno extraordinario.

De Guindos fue preguntado en junio pasado sobre los rumores en torno a la posibilidad de que Soria fuera nominado para el cargo de Director Ejecutivo del Banco Mundial en representación de España. Entonces dijo que de dónde había salido la noticia y afirmó que el ex-ministro se disponía a partir hacia una universidad norteamericana. La cuestión es que el dimitente cobra una indemnización  de 4,644 euros mensuales desde mayo en razón de su cargo y recibirá 18,333 euros mensuales, libres de polvo y paja, porque el BM no paga impuestos. 

Resulta más que probable que sea aprobado entre los días 7 y 9 de octubre cuando se reuna la junta de gobernadores del BM, en la que tendrá voz y voto por España el ministro de Economía De Guindos.

Decir que el procedimiento es acorde con la legalidad vigente no parece suficiente ante tanta sonoridad. Ahora mismo la falta de escrúpulos respecto al nombramiento es vox populi con recochineo, por lo que el marco legal está tácitamente cuestionado. Esto es así porque uno de los mayores problemas de España, vinculado a la corrupción galopante que azota desde hace dos años con interminables procesos distribuidos por la geografía española, es que hay un exceso abrumador de cargos técnicos nombrados a "dedo". Si se hubiese tratado de un concurso, como afirman Rajoy y otros miembros del gobierno, habrían podido presentarse con libertad unos 2.000 funcionarios de élite especializados en economía.

Con la repetición de elecciones, en caso de producirse el próximo diciembre, habremos engrosado el gasto público, por tercera vez en menos de un año, con la campaña y todo lo que cuelga de ella, además de que, los diputados que hayan repetido en esta legislatura, viniendo de la anterior, podrán alcanzar una pensión vitalicia sin haber aportado nada al país, porque ambas en conjunto no alcanzan los seis meses de "actividad". Es bueno recordarlo a los políticos y los medios que juegan con esta posibilidad no viendo en ello un problema real, no solo de coste económico sino político.