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viernes, 19 de octubre de 2012

Religión: nuevas evidencias sobre la vida de Jesús (Final)

Cristo velado-Catedral de Nápoles




Por Mirta Balea




A los creyentes fervorosos -armazón y cimiento de la Iglesia católica romana- se les escapan a veces las similitudes en los mitos del cristianismo y las historias de antiguos ritos o dioses. Un caso citado en algunos libros es el Espíritu Santo, representado en la paloma, guía e iluminadora del viaje del peregrino por la vida, como ocurría con la iluminación de la que era portador Hermes, el que guardaba el camino, mensajero de los dioses del Olimpo.




La guematría, un sistema muy popular entre los autores hebreos y griegos en la Antigüedad y que consiste en dar a las letras del alfabeto un número cargado de simbolismo, se considera por los estudiosos gnósticos como la dimensión oculta de la iluminación, si se conocen las claves.




Los que nacimos católicos aprendimos que el catecismo era la verdad inmutable. Aceptamos que María en su disponibilidad de llevar en su vientre al Salvador se convertía en portal para la encarnación de Cristo, más nunca su igual. Por esta razón, se armó mucho revuelo cuando el papa Juan Pablo II, devoto marista, se planteó la posibilidad de darle el rango de co-redentora.




La conferenciante y estudiosa de las Sagradas Escrituras, Margaret Starbird, afirma que muchos teólogos se pusieron de acuerdo para impedir que el papa dictara ex-cátedra esta nueva doctrina. La exaltación de la Virgen María como theotakos o madre de Dios comenzó en el siglo V y desde entonces se ha creado el ideal femenino de madre tierna y compasiva, reina hermosa bajo el prisma de la virginidad inmaculada. La Madre Virgen es lo opuesto al paradigma de la pareja, modelo de vida en la Tierra, y del hieros gamous.




Los evangelistas nunca han confundido el papel de la Magdalena con el de María, la madre de Jesús, y las nombran por separado. En muchos de los pasajes, el Maestro aparece distanciado de su madre y hermanos. Mateo dice que María Magdalena y "la otra María" fueron a la tumba; Marco llama a "la otra María" como madre de Santiago, lo que repite Lucas, quien señala además que Magdalena acudió sola al sepulcro.




Pablo, un converso tardío, no menciona a la Magdalena en sus epístolas, anteriores a los Evangelios, ni Lucas, en los Hechos de los Apóstoles, pero para los cuatro evangelistas ella es la que descubre el sepulcro vacío la mañana de Pascua. Jesús, según Marcos, reconoció y aceptó el ritual de la unción en Betania al decir que "se ha anticipado a embalsamar mi cuerpo para la sepultura".  Cualquier judío reconocería en ese acto el matrimonio sagrado, así como el antiguo culto a la fertilidad.




El Cantar de los Cantares, atribuido a Salomón, dice que el amor es más poderoso que la muerte. La ocultación del significado de estos sucesos en la vida de Jesús ha llegado al extremo de distorsionar la frase de noli me tangere al traducirla del griego al latín.. En griego, se traduce "no te aferres a mí", pero en latín se le aporta una connotación diferente al decir que "no me toques". La importancia radica en que es el momento en que Magdalena encuentra al Cristo resucitado, según el evangelio de Juan. Hay una diferencia de matiz implícita en una y otra frase. El arte medieval europeo, sin embargo, ha repetido hasta la saciedad este pasaje para poner de relieve el caso de la "novia abandonada".




La elevación de la madre de Jesús a la categoría de la "única en su sexo para Jesús" y su virginidad perpetua, en contraposición a la figura de la "pecadora" Magdalena, no se corresponde con lo enseñado por el Maestro, ni siquiera con los escritos primitivos de la cristiandad, sino con los concilios organizados por la Iglesia en los años 452, 553 y 649. En ellos se negaba también que Jesús hubiera tenido hermanos, lo que contradice a las propias Escrituras en la que se les menciona con la palabra griega adelphi, que significa "del mismo vientre", e incluso se habla de un dídimo o gemelo llamado Tomás, que tiene su propio evangelio.




El papa Gregorio, proclamado santo, en un sermón del siglo VII dijo que María de Betania y María Magdalena eran la misma persona y el místico San Bernardo de Claraval, en el siglo XII, estableció que era la Novia, siguiendo la ruta de los exégetas del siglo II, Hipólito de Roma y Orígenes.




El nombre griego de María, adaptado del hebreo Myriam, se corresponde con el 152 en guematría, pero el epíteto de Magdalena, asociado a la fuerza, a la torre, suma 153. Los estudiosos de este tema han constatado que la cifra es uno de los valores simbólicos más importantes del canon antiguo de la geometría sagrada. Se identifica con la vejiga del pez, la forma de la almendra, que se conoce como recipiente. La forma ( ) va asociada con lo femenino y en el mundo helenístico se le conocía como la matrix , la madre de toda la geometría. A veces, también, con la vulva o santosanctorum, lo más santo entre todo lo sagrado.




La Iglesia revocó en 1969 la clasificación arbitraria de Magdalena como prostituta y admitió el error cometido en los libros sagrados, pero la imagen persiste y la rectificación ha pasado sin pena ni gloria, por otra parte, la Iglesia ha evitado hacer hincapié en esto. Una de las leyendas del Santo Grial, la señala como portadora de la semilla de Jesús en su vientre, por lo que huyó hasta el sur de Francia para evitar ser asesinada por amigos y enemigos. Este mito promete que cuando se halle el recipiente sagrado, el páramo se curará.

Enlazar con: http://lasnoticiasdemirta.blogspot.com.es/2012/10/religion-nuevas-evidencias-sobre-la_15.html

lunes, 15 de octubre de 2012

Religión: nuevas evidencias sobre la vida de Jesús (Tercera Parte)

Jesús resucitado ante la Magdalena, según Tiziano




 
Por Mirta Balea




En la era moderna, resulta cada vez más difícil ser religioso al modo convencional porque estamos participando de un tiempo histórico de polarización social. La lectura literal de la Biblia se percibe más ahora que en épocas anteriores por el surgimiento del conocimiento racional. Antes de que ciencia y tecnología aparecieran en el mundo, los creyentes disfrutaban de las alegorías, símbolos y esoterismo de sus textos sagrados, sin plantearse mayores dudas.




Tanto los manuscritos del Mar Muerto (1947), como los pergaminos de Naj Hammadi (1945), descubiertos por azar en ambos casos, nos han dado a conocer un arsenal de textos gnósticos en los que el Jesús que nos presentan es muy diferente al publicitado por la Iglesia católica romana. Estos hallazgos, datados en la época en que vivió este rabino, muestran a unos cristianos en desacuerdo con las ideas impuestas por Pablo de Tarso, consolidadas en los siglos II y III, tiempo en que circulaban a la vez los escritos apócrifos, convenientemente apartados del canon.




Pablo no conoció a Jesús, así que en sus escritos solo habla de sí mismo, con un enfoque teológico opuesto al de Santiago, hermano del Maestro, quien deseaba mantener la ley judía. Al primero, en cambio, la Norma le tenía sin cuidado. Ireneo coadyuvó en la tarea de consolidar las ideas paulinas al establecer la ortodoxia, dejando en claro que los evangelios a tomar en cuenta eran los canónicos, identificando a Jesús como Dios, tanto Hijo como Creador eterno, y a la Iglesia como portadora de "la medida de su interés, naturaleza y verdades universales".




A la Magdalena, que tiene su propio Evangelio, se la reconoce por sí misma en los textos canónicos y la vemos como testigo excepcional de los más grandes y enigmáticos momentos de la vida de Jesús: su unción o iniciación, dentro de las tradiciones del Oriente Próximo en que la mujer le daba el rango al hombre o rey con este proceso; en la crucifixión y en la resurrección. Fue a ella a quién el Maestro confió su propia vuelta a la vida porque sus seguidores varones se habían escondido.




La supremacía de fé, el punto de partida del concepto teológico de Pablo, no era en un principio aceptada en las enseñanzas judaicas de la época, sino que provenían del libro de Habacuc ( un texto apócrifo del Antiguo Testamento) a quien se le atribuye la frase: el justo por su felicidad vivirá. Pablo dice algo parecido en la Epístola a los Gálatas cuando observa que la Ley no justifica a nadie ante Dios es cosa evidente, PUES EL JUSTO VIVIRÁ POR LA FE. 




Las mujeres que rodeaban a Jesús -según Lucas- le servían con sus bienes. Un Evangelio apócrifo, el de Felipe, afirma que "eran tres (las mujeres) que siempre andaban con el Señor: su madre María, su hermana y la Magdalena, a la que llamaba su compañera".




Fue en el Concilio de Nicea cuando se sentaron las bases del Jesús de la fé, divulgado en los evangelios canónicos, para después crear el Nuevo Testamento. Elaine Pagels, especialista en estudios gnósticos, señala que "la tendencia a identificar al cristianismo con un único conjunto autorizado de creencias [... ] se asocia con la convicción de que solo la creencia cristiana otorga acceso a Dios".




Uta Ranke-Heinemamn, profesora de Historia de la Religión en la Universidad de Essen, no se anda con chiquitas y dice que "la represión, difamación y demonización de las mujeres en la Historia de la Iglesia católica es el resultado del despotismo masculino, estrecho de miras y enormente arbitrario con el sexo femenino. Y ese despotismo se mantiene ininterrumpidamente hasta hoy".




La visión de los tiempos en el Nuevo Testamento, santificada, censurada y siempre invertida, hace a los creyentes olvidar que el Jesús histórico nació y vivió como judío, por lo tanto no tenía pelo rubio ni ojos azules, sino piel morena y ojos oscuros. Los libros que él y sus discípulos utilizaron eran judíos y hay que agregar que durante los primeros 150 años de la tradición cristiana los textos autorizados eran los del Antiguo Testamento, el llamado libro de la Ley y los profetas.




A los efectos prácticos, crucificar a Jesús y resucitarlo, como había ocurrido antes con los mitos de Osiris, Adonis o Mitra, nacidos también de una virgen, y cambiar el sabbath como día de descanso por el  domingo para complacer al emperador Constantino, adorador del Sol Invictus, ponen fin a la ley judía y abren el camino al Jesús de la fé.




En 1896, cuando se descubrió el códice copto sobre un papiro con cuatro textos nuevos (uno de ellos hallado también en Naj Hammadi), solo se habían visto por la Iglesia egipcia. Entre estos figuraba el Evangelio de María de Magdala o Magdalena, al que Karen King ha dedicado muchos años para ponerlo en orden y traducirlo y darlo a conocer en los foros apropiados.




Los textos de Naj Hammadi han traido un mar de discusiones en torno a la verdadera relación de Jesús y la Magdalena. El Evangelio de Felipe se refiere a ella en estos términos: "la compañera del (Hijo) es María Magdalena. (El Maestro amaba a María) más que (a todos) los discípulos y (a menudo) la besaba (en la boca). El resto de discípulos (se mostraban ofendidos) por esto (y le expresaban su desaprobación)".




En materiales del siglo II, dados a conocer por varios estudiosos y que fueron excluidos por la Iglesia católica romana de las Sagradas Escrituras, se dice que la relación entre ambos era sexual y la consideran la portadora de un conocimiento esotérico del que Jesús la hizo partícipe. Felipe cita de nuevo al Maestro en su Evangelio:




"Cuando un vidente y un ciego están sumidos en la oscuridad nada los diferencia, pero en cuanto se hace la luz, el hombre que ve puede verla y el que está ciego permanece en la oscuridad".




Lo de que Pedro era la piedra sobre la que se construiría la Iglesia de Cristo lo dijo Mateo y con ésto quedó transferido el derecho a los siguientes obispos de Roma. El primero elegido tras la muerte de Pedro fue León I, en el 440, que reclamó la "herencia" de dirigir a toda la cristiandad.



Enlace con: http://lasnoticiasdemirta.blogspot.com.es/2012/10/religion-nuevas-evidencias-sobre-la_12.html

viernes, 12 de octubre de 2012

Religión; nuevas evidencias sobre la vida de Jesús (Segunda Parte)

Karen King
Por Mirta Balea

Traducir más fragmentos del Evangelio de María Magdalena ha posibilitado a la académica de Harvard, Karen King, poner en la mesa de teólogos y otros estudiosos lo que parece una prueba más de la importancia de esta mujer en la vida de Jesús y en sus enseñanzas.




Con la clara conciencia de que soy una descreída, que durante muchos años ha prestado atención a los datos históricos y a los muchos libros escritos sobre religión como simple ejercicio intelectual, he pretendido cuando he escrito sobre el tema no herir los valores espirituales cristianos contenidos en el Jesús evangélico. Pero, a despecho de que se me tache de blasfema, como a muchos otros, debo decir que si se hurga podemos encontrar otra vida en otros documentos milenarios, muy diferente de la que nos ofrecen dogmáticamente las Sagradas Escrituras.




De manera que resulta lícito ejercer el derecho tan necesario a veces de la duda si encontramos contradicciones en lo que ha pasado por la verdad inmutable durante milenios. Juan finaliza precisamente su Evangelio con una frase que a muchos parece una clara alabanza del Señor, pero ambigua para los más suspicaces: "Muchas otras cosas hizo Jesús, que si se escribieran una por una, creo que este mundo no podría contener los libros". En cambio, todo lo que sabemos de su historia, ha quedado reflejado en cuatro libritos escritos por Mateo, Marcos, Lucas y Juan, en forma de evangelios, una palabra que significa portadores de la noticia.



Jesús, basándonos en la propia hoja de ruta trazada por los evangelistas,  vivió en Egipto desde niño hasta la muerte de Herodes, por lo que no resulta osado pensar que, como ocurrió con Moisés, absorbiera elementos religiosos y mágicos de esa cultura y los aleara con la faceta mística de la tradición rabínica conocida como la Cábala.




Y si de algo sabían los egipcios antiguos era de vida y resurrección. Me refiero a la tradición de Osiris, traicionado por su hermano Seth, desmembrado y arrojado al olvido hasta resucitar al tercer día con ayuda de su hermana y esposa Isis.  Hasta la figura de ésta con su hijo Horus en brazos ha pasado a formar parte de la imaginería cristiana con Jesús en brazos de María.




Lo del reino de los cielos, que nos parece tan genuinamente cristiano, procede de la tradición de Maat, diosa de la justicia. Los egipcios no solo tenían el dominio de la palabra, sino de los números, que diría Pitágoras, y que tratados como símbolos se estudian en la guematría, y es que nadie es un Iniciado si no ha muerto y renacido. Uno de los discípulos de Jesús, Lázaro, hermano de María y Marta y que muchos asimilan a la figura de Juan "el Bienamado", del que se habla en las Escrituras, pasó por este proceso de iniciación antes que el propio Maestro.





La fé es lo que guía a los católicos para creer todo lo escrito en los evangelios, a pesar de sus más que obvias contradicciones, porque escasean las pruebas del paso de Jesús por la Tierra. Los manuscritos del Mar Muerto, hallados en 1947, y los papiros de Nag Hammadi, dos años antes, nos han abocado a mirar de frente algo que subyace en los textos canónicos: que el Jesús de la historia sagrada no se parece al Cristo de la fé, creado y perfilado por Pablo de Tarso.




Los llamados documentos puristas, anteriores al Concilio de Nicea, reverencian a Jesús como maestro y profeta humano, no como dios. Dicen que entre estos figura uno conocido como Q, cuya existencia admite hasta el propio Vaticano, escrito de puño y letra del Dómine.




El evangelio de Juan es con mucho el que ha concitado mayor interés y esto es así porque se aleja de la forma de escribir de los otros tres evangelistas. Su composición es ambigua y llena de símbolos. Aparte de lo escrito por los "portadores de la noticia", el libro más importante del Nuevo Testamento es Hechos de los Apóstoles, pero no es un escrito seminal. Lucas, su autor, es un paulino, que trabajó con muchas fuentes, las corrigió, las rehizo hasta adaptarlas a los objetivos de la Iglesia, por lo que la cronología presentada nos resulta confusa en ocasiones.



Hechos y el Evangelio de Lucas fueron escritos en griego para un público griego. Todos los textos sagrados se han fechado entre 50 a 120 años después de la muerte de Jesús. Hechos... resulta un documento normativo en el que Pablo es siempre el héroe y todo lo que se cuenta tiene que ver con su punto de vista. A quien se apartara de sus tésis, se le condenaba al ostracismo, como ocurrió con Santiago, hermano del Señor, figura cimera de la primitiva iglesia cristiana, al que incluso llega a endilgarle el calificativo de villano.




El disenso se ha degradado por la Iglesia católica romana a la categoría de pecado. Cuando el actual papa Benedicto XVI fungiera como Prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe, el moderno sustituto de la Inquisición, impulsó al entonces pontífice, Juan Pablo II, a dejarlo claro en un documento a los teólogos católicos, recordándoles que NO tienen derecho a disentir de las enseñanzas establecidas.





Por cierto que el concepto del pecado ha salvado a muchos de nosotros de llevar una vida sicodélica de comuna nudista en comuna nudista, por los siglos de los siglos, habida cuenta de que todos hemos nacido desnudos y está en nuestro concepto más íntimo ir a favor de nuestra naturaleza. Pero la Iglesia, después del episodio nudista de Adán y Eva en el Paraíso, nos obligó a vestirnos.




Para obtener un cuadro de todo lo acontecido hace dos mil años en Palestina, ya que que la historia y teología del cristianismo colocan una línea de demarcación sobre qué fuerzas sociales, culturales, religiosas o políticas  se movían alrededor de Jesús, habrá que apelar a otros documentos e ir más allá de las calificaciones aceptadas para fariseos, saduceos, esenios, zelotes, nazarenos.





Las enseñanzas del Maestro descartan muchas veces la mansedumbre, como cuando dice que no ha venido a dar la paz sino la espada o en la vigilia en Getsemaní en que instruye a sus seguidores a que se armen. Incluso la crucifixión era, sin ninguna duda histórica, un castigo reservado a delincuentes y revolucionarios o alborotadores contra el poder romano.




Puede que la idea de un dios masculino surgiera durante el cautiverio en Babilonia, en el 586 a. de J.C., según señalan algunos investigadores, cuando el rey Nabucodonosor tomó Jerusalén, destruyó el primer templo y condenó a los judíos a la diáspora. Fue en esa ciudad "pecadora" cuando se reunieron los libros que hoy conocemos como la Biblia, en la que descrubrimos historias sumerias y mesopotámicas como la Torre de Babel, el Jardín del Edén o el Diluvio Universal y se da forma a la idea de un Mesías, un líder, que vendría a liberarlos.




Como incidental recordaré aquí el nacimiento de Noé, el de la famosa Arca. Cuando su padre Lamec regresó de un largo viaje encontró que su esposa estaba embarazada. Esta le dijo que no sabía cómo había ocurrido  porque no había habido varón alguno en su lecho durante su ausencia. Así que el buenazo de Lamec fue a ver a su padre, Matusalén, quien dijo que creía a la mujer, pero que mejor haría en ir a ver a su abuelo, Enoc, quien le sacaría de dudas. Cuando acudió a él, este hombre sabio, versado en las lides familiares, le hizo saber que su hijo había sido concebido por la gracia de Dios para hacer cosas buenas en la Tierra.




La historia de la construcción del Arca por Noé para que fueran en ella parejas de animales de todo el mundo parece como mínimo un cuentazo de tomo y lomo, aunque el diluvio es tema de otros textos paganos de los que probablemente se tomó para incluirlo en la Biblia. Digo lo del cuentazo porque a no ser que el Arca fuera un laboratorio de ADN (algo que sostienen los teóricos de que a la tierra la poblaron los alienígenas) resultaba imposible, física y biológicamente, un hecho que desafía la lógica.




Un barco destinado  a estos fines habría que tenido que ser enorme y Noé tampoco hubiera podido físicamente reunir a todas la especies.  Puede que se trate de un hecho más que real simbólico, pero conozco cristianos que se lo creen, como lo de la virginidad de María, que hasta el propio Benedicto XVI, muy de pasada, ha dicho que se trata de un ejemplo de abnegación y otras virtudes más que algo que habría que tomar al pie de la letra.


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lunes, 8 de octubre de 2012

Religion: nuevas evidencias sobre la vida de Jesús (Primera Parte)

 




El papiro de King  con la famosa frase
Por Mirta Balea




Las investigaciones sobre la desposada perdida de Jesús han vuelto a cobrar actualidad con la aparición de varias páginas del Evangelio de María Magdalena (apócrifo), adquirido en 1896 en El Cairo por Carl Reinhardt, quien lo donó al Museo Egipcio de Berlín. La académica de Harvard, Karen King -que tradujo y estudió rigurosamente el papiro en 2006- ha dado a conocer el texto en el que se dice que el Salvador fue un hombre casado.





King presentó en septiembre pasado ante el Congreso Internacional de Estudios Coptos, en Roma, un fragmento, que incluye en copto ( el lenguaje de los antiguos cristianos, junto al arameo) la frase “Jesús les dijo: mi esposa". El texto confirma lo que algunos de los primeros cristianos creían: que Jesús había estado casado, según la experta, profesora en Historia Eclesiástica en la Harvard Divinity School.





Hurgar en las raíces del cristianismo, viajar hasta sus orígenes, ocasiona problemas a quien lo hace, porque te obliga a ir de lo particular de la religión al ecumenismo, através de las formas y el fondo, y desvelar la continuidad interrumpida entre un pasado mítico y un presente en el que las fisuras son cada vez mayores. Se puede encontrar en el camino mucha ficción, instrumentalización de los creyentes y un poder culpable de todo esto.





De ahí que muchos eruditos consideren que una de las grandes distorsiones sobre la figura de Jesus en la historia sagrada haya sido mostrarlo como célibe. Mucho antes de que existiera el cristianismo, el hieros gamous o matrimonio sagrado resultaba una práctica común en las creencias en Oriente Próximo y, en su forma primitiva, el cristianismo lo incluyó en sus principios.





El estado matrimonial era la norma en el judaísmo. Un hombre sin esposa no era de fiar. Los evangelios describen a un Jesús judío, carismático, maestro, sanador y profeta, héroe antisistema, compasivo con pobres y oprimidos y justiciero. El que en siglos posteriores se ha presentado en la doctrina es un amo, un juez celestrial, hijo de Dios, Señor del universo, segunda persona en la Santísima Trinidad, el Unigénito, y, tras el Concilio de Nicea (año 325), "uno solo con el Padre, para después subir a los cielos y ser objeto de adoración en domingo.





Los fragmentos dados a conocer por King del Evangelio de María Magdalena se refieren a la presentación de su consorte a sus discípulos ante la duda de éstos de si debía ser aceptada en la comunidad y contiene la respuesta del Dómine: Ella puede ser también mi discípula.





El cuarto y último de los evangelios canónicos,escrito en el año 100 y que, siglos después, se atribuyó a un tal Juan, contiene el episodio de las Bodas de Canaá, en el que unos novios "anónimos" se casan. Jesús es llamado "específicamente" a asistir, sin que hubiese iniciado aún su ministerio, pues resulta que su primer milagro tiene lugar en esos esponsales al convertir el agua en vino. Su madre, María, que como quien no quiere la cosa está también presente, sin justificación aparente, le ordena que atienda con más vino a los invitados como si se tratara de una anfitriona. Luego un mayordomo le dice al esposo: "pero tú has reservado el buen vino hasta ahora".





Los evangelios, que reciben también el nombre de sinópticos, palabra que significa ver la cosas con el mismo ojo, algo muy lejos de la realidad en este caso porque nada hay más contradictorio que esos textos, no refieren en parte alguna que Jesús abogara por el celibato y, si seguimos la línea de la tradición judía, resulta más que probable que de no haber estado casado al inicio de su ministerio habría dejado algún rastro o el hecho mismo habría armado revuelo. Y si, como se acepta, era un rabino, la ley misnaica de los judíos es clara al respecto: un hombre solitario no puede ser Maestro.





El modo en que María Magdalena figura en los evangelios canónicos como mínimo debería despertar dudas en los creyentes. Se la identifica con nombre propio y no se la relaciona con otro varón, sea hermano o esposo, aunque, y, en contra de la creencia popular, tampoco se la llama prostituta.





La muerte de mil cátaros a manos de los cruzados, en complicidad con el rey de Francia y el Papa, primer caso de genocidio en Europa, no se debió precisamente por que proclamaran la virtud o virginidad de ésta sino porque la veían como la amante de Jesús. Ella es, según Lucas, la que está ante el Salvador en la crucifixión con "la otra María", la que ha ungido su cuerpo antes en Betania al prepararlo para el sacrificio y la que luego halla el sepulcro vacío.





A modo de aclaración, los cátaros o albigenses eran nombres genéricos para diversas sectas que carecían de un cuerpo doctrinal y teológico, al contrario que la Iglesia, a la que no reconocían y consideraban corrupta. Tenían líderes propios y, aunque con principios comunes, divergían en los detalles. Suscribían, sin embargo, la doctrina de la reencarnación y reconocían el principio femenino de la religión.  Los perfectos de las congregaciones eran de ambos sexos.





Fueron gnósticos como muchos otros herejes que les precedieron, pues para todos ellos la gnósis o conocimiento derivaba directamente de Dios y excluía a sacerdotes y obispos y a la Iglesia misma, era como si pudieran alcanzarlo siendo puros de corazón y lo veían como una luz sublime incorpórea. Sus ritos y doctrinas -puesto que no dejaron documentos- se han conocido por mensajes enviados a sus enemigos y, en particular, por las actas de la Inquisición, creada para combatirlos.