Datos personales

viernes, 13 de enero de 2017

PIES SECOS, PIES MOJADOS.





Pos Mirta Balea

El mazo cayó y con fuerza sobre Cuba y sus exiliados en Estados Unidos. El presidente saliente Barack Obama acaba de dar el Sí  quiero al viejo reclamo del régimen de La Habana de eliminar la política migratoria de "pies mojados/pies secos", aunque no ha podido hacerlo con la de "ajuste cubano" de 1966.

La decisión presidencial se enmarca en las nuevas relaciones entre Cuba y Estados Unidos promocionadas por la Administración Obama en 2014.

La ley de Ajuste  garantiza a todo cubano  -que entre a Estados Unidos de forma legal- obtener la residencia al año y un día de su fecha oficial de entrada al país y disfrutar de diversos programas como emisión de visa de inmigración, admisión de refugiados, un tipo de lotería de diversidad y la referida los cubanos en especial.

Tras un éxodo masivo de balseros, el presidente Bill Clinton aprobó en 1995 un agregado a esa política conocido como “pies secos, pies mojados”. Venía a decir que los cubanos interceptados en el mar con intención de alcanzar las costas norteamericanas, serían devueltos a Cuba, pero quienes lograran tocar tierra, obtendrían un permiso de trabajo, ayudas iniciales y, tras un año, solicitar la residencia.


La segunda decisión migratoria de peso adoptada este viernes por Obama, antes de poner fin a su mandato el próximo día 20, es la eliminación del programa conocido como Parole de Médicos Cubanos, puesto en marcha en 2006 y denunciado por el fallecido Fidel Castro como "un robo de cerebros".

El programa del gobierno republicano de George W. Bush posibilitaba con el parole a los médicos destinados en misiones fuera de la Isla solicitar ingreso en Estados Unidos en cualquier embajada de un tercer país.

Los cubanos en la Isla han temido y temen que la ley de ajuste sea derogada también más adelante, incluso el pánico cundió con el acercamiento del 2014, así que las cifras muestran un incremento de la inmigración a suelo norteamericano a través de las fronteras de América Central.

Nicaragua cerró sus fronteras el pasado 15 de noviembre aduciendo riesgos de seguridad y soberanía y transfirió a Panamá y Costa Rica la atención de los inmigrantes cubanos, imposibilitados de seguir viaje a Estados Unidos.

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos informó que 17.071 cubanos entraron al país entre octubre y diciembre del 2016, lo que duplica la cifra de los tres  últimos meses del 2014 y triplica las del último trimestre del 2013. Respectivamente, 9.129 y 5.770.

Si analizamos el paso dado por Obama veremos que la directiva presidencial es una hoja de ruta para el futuro gobierno de Donald Trump porque institucionaliza los cambios en la política hacia Cuba.

Sectores de la inmigración cubana en Estados Unidos habían estado reclamando a la Casa Blanca la abolición de estas medidas creadas para ayudar a los cubanos, pero que ellos consideraban  estaban siendo aprovechadas de manera abusiva en los últimos años por algunos emigrantes.

El congresista de origen cubano Mario Díaz Balart ha condenado las acciones de Obama como una concesión al régimen castrista y una traición al compromiso de Estados Unidos con los derechos humanos. "Este último acto para reducir los salvavidas que le quedan a los cubanos que languidecen en el totalitarismo es una despreciable traición final a personas que merecen algo mejor de un presidente americano", ha señalado.

Obama veía que el Congreso carecía de la intención de dar pasos para una normalización de las relaciones con Cuba como el levantamiento del embargo. Como no podía imponerlo desde la presidencia, emitió la directiva migratoria para, según dijo, consolidar los "avances" en las relaciones bilaterales y hacerlos irreversible para un futuro inquilino de la Casa Blanca.

El gobierno de La Habana ha respondido que aceptará la repatriación de los cubanos expulsados de Estados Unidos "de la misma forma que había aceptado la devolución de inmigrantes interceptados en el mar".

La medida define los objetivos prioritarios de la Administración Obama sobre la "interacción de Washington con el pueblo cubano", la expansión del comercio bilateral y el impulso de reformas económicas y aclara competencias y responsabilidades de cada agencia gubernamental. Y todo esto sin hablar de política o de apertura democrática en la Isla, pero, sin dudas, esta decisión de última hora formará parte de su legado.

Una incidental en el tema es que la directiva presidencial llega dos semanas después de retar al Congreso en la nominación del primer embajador en Cuba tras medio siglo, como parte del deshielo. Se trata de Jeffrey DeLaurentis, cargo que debe ratificar el Senado.

Trump dijo durante su campaña electoral que estaba dispuesto a revertir las concesiones hechas a Cuba "hasta el restablecimiento de las libertades". Y podría revertir también, como no, la directiva presidencial de este viernes, pero sería un proceso farragoso y largo y complicado para él mismo.

Sobre todo pienso en que Trump ha enviado mensajes contradictorios durante su campaña. Prometió lo anterior a pocos días de terminarla, cuando su oponente Hillary Clinton declaró que seguiría en este tema lo iniciado por Obama, pero antes había afirmado estar a buenas con el proceso de normalización de relaciones con Cuba. Su equipo de asesores tendrá mucho que ver con que se derribe o se mantenga la directiva migratoria.

El presidente saliente ha reconocido que persisten las diferencias entre Washington y La Habana sobre democracia y derechos humanos, pero ha confiado su solución a la "interacción" bilateral.

La confianza de los demócratas en que no se cambiará nada en este capítulo de política exterior descansa en la posibilidad de expandir el comercio -pese a mantenerse el embargo, que solo puede levantar el Congreso- y a lo lucrativo que resulta el restablecimiento de vuelos comerciales directos a Cuba o la propia flexibilización en los intercambios comerciales.

El texto firmado por Obama beneficia la investigación científica, sobre todo la médica -un sector puntero en Cuba y en el que Estados Unidos está interesado-, la infraestructura y el comercio, para lo cual se habrían emprendido pasos desde el pasado octubre.

Las nuevas regulaciones contenidas en la directiva incluyen importar, vender y distribuir medicamentos cubanos en Estados Unidos y las empresas involucradas o los individuos, según sea el caso, podrán abrir y mantener una cuenta bancaria en Cuba. Esto no resultaría garantía para nadie porque la dictadura, en más de una ocasión, se ha desentendido de compromisos similares con otros países.

Se autoriza además a estadounidenses a participar en proyectos de investigación médica conjuntos, incluso con fines comerciales, y los cubanos podrían beneficiarse de becas, subvenciones y hasta premios en el campo de la investigación científica y las actividades religiosas.



Estados Unidos elimina el pago adelantado y en efectivo -que ha regido hasta ahora en el comercio con la Isla- en la venta de artículos agrícolas como pesticidas y tractores . Es decir,  Cuba no tendrá obligación de pago inmediato y esto supone un riesgo tremendo porque no suele cumplir con este tipo de compromisos alegando falta de liquidez y como se presenta como la Cenicienta del mundo, todos le cogen lástima.


Si Trump mantiene la línea de Obama, le tocará resolver problemas como el de los prisioneros políticos, los derechos humanos, la compensación por bienes estadounidenses confiscados a partir de 1959, entre otros asuntos, y el gobierno de Castro aprovechará para presentar su larga lista de reclamaciones, entre las que figura, como algo de la mayor relevancia, el reclamo de un mínimo de 833.000 millones de dólares por indemnizaciones ante el "daño humano y económico" ocasionado por el embargo en medio siglo de historia de las relaciones bilaterales. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario