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jueves, 5 de enero de 2017

EL GOBIERNO TURCO SIGUE SIN ENCONTRAR AL AUTOR DEL ATENTADO DE ESTAMBUL.

Este es el rostro del terror


Por Mirta Balea

El vice-primer ministro turco Numan Kurtulmus ha valorado hoy que pudieron haber cómplices dentro de la discoteca Reina del autor del atentado con 39 muertos y 150 heridos perpetrado en la Nochevieja en Estambul.

El diario turco Hurriyet publica las declaraciones del vice-primer ministro en las que apunta también que el terrorista actuó de manera muy profesional, no se suicidó en el acto, y la policía sigue sin descartar la presencia de un segundo atacante tras el análisis de las video-cámaras en el local y alrededores.

Lo que tenemos hasta el momento es que el terrorista podría ser de origen kirguizo y sigue huído, recibió adiestramiento para la guerra de guerrillas, pudo tener cómplices dentro del local y el atentado fue reivindicado de inmediato por el Estado Islámico. Hay al menos 40 personas detenidas por su relación posible con los hechos.

El ministro del Interior Mehmet Soylu culpó en principio al Partido de  los Trabajadores del Kurdistan o PKK tomando como guía un atentado este mes  a un club de fútbol por la organización separatista, con balance de 144 muertos y 160 heridos.

Desde que las imágenes del atacante, tomadas por las video-cámaras del local y aledaños, se hicieron tending topic en la red, la audiencia sospechó que era uno de los tantos inspirados o combatientes del Estado Islámico, dispersos por el mundo.

Si en el estadio de futbol, las víctimas eran en su mayoría militares y policías, en el realizado en la sala de fiestas a orillas del Bósforo, en la que suelen mezclarse extranjeros y nacionales, las víctimas eran civiles. En el momento del atentado había 700 personas y del número de muertos, al menos 27 son foráneos. 

Asli Aydintasbas, escritora turca e investigadora del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, declaró al The New York Times que "nada de lo que el gobierno ha hecho está ayudando a que Turquía sea más segura".

Turquía fue objetivo en 2016 de al menos 23 atentados importantes en volumen de víctimas del Estado Islámico y de los separatistas kurdos con un saldo total de 360 muertos. Algunos medios lo han calificado como el año más turbulento en la historia de esta nación musulmana.
 El atentado de la Nochevieja ha tenido lugar dos semanas después del asesinato del embajador ruso Andrei Karlov y deja al descubierto un país fracturado por la violencia y la inestabilidad política.
Turquía ha pasado de ser el corredor de entrada y salida de miembros y combatientes del Estado Islámico, unos 30 mil, según cálculos de organizaciones humanitarias, y de ser sospechosa del derrribo de un avión ruso el 25 de diciembre, a formar parte de un proceso de paz en Siria, de la mano de Rusia, Irán, el gobierno sirio y unas 27 facciones rebeldes alzadas contra el régimen desde hace cinco años.
El presidente Recep Tayyip Erdogan ha contribuido hasta hace muy poco a dopar el Estado Islámico al permitir la entrada de voluntarios por su país.

Esta permisividad forma parte de una fallida política de islamización, con la que ha pretendido re-escribir la historia desde la revolución de Kamal Ataturk. Pero una vez que tal proceso está en marcha, suele irse de las manos del gobierno que lo impulsa.
Algo parecido ocurrió en Argelia tras la descolonización. El gobierno de la que debía ser una república independiente pretendió arrancar de raíz la cultura francesa, "bereberizó" a la nación, importó de Egipto profesores árabes, facilitados por los Hermanos Musulmanes -fundados en ese país donde se haya su sede -, pero que hasta el día de hoy ha tenido que enfrentarse a un salafismo fuerte y nacionalista, como es el caso ahora de Turquía. 

Las islamización en Turquía, para más inri, ha venido de la mano de la propia familia de Erdogan.  El asesino del embajador ruso era habitual de las prédicas en las mezquitas de Ankara de los HHMM.
Erdogan está imbuido de que su país es heredero del imperio otomano -último califato árabe- y que la población es mayoritariamente musulmana, así que hizo su apuesta para desmantelar todo lo que oliera a occidente y ha convertido a la nación en lo que no es. 

Esto ha originado que una gran parte de la población observe al Estado Islámico como lo que no es: defensor de los derechos y la religión de los musulmanes y ahora muchos se preguntan si este percepción perdurará tras los muchos atentados ocurridos. Cómo se presentará el 2017, es la pregunta clave.
El Islam no acepta separar lo político y lo religioso y desde el momento en que el orden jurídico no responda a la sharia se entra en contradicción con los supuestos valores de esa religión. Antes, algunos estados, habían logrado neutralizar a los radicales en la zona.
Hace un par de años salió a la luz un informe conocido como Jenkins, ordenado por el primer ministro británico David Cameron, en el que se explicaba el movimiento de los HHMM en Turquía. Los actuales dirigentes lograron convertir una organización laica e irredentista como la Organización para la Liberación de Palestina en el grupo terrorista Hamás. 
La OLP, que firmó los acuerdos de Camp David con Israel, permitió la instauración de la Autoridad Palestina en los territorios ocupados de Gaza y Cisjordania. La primera la gobierna ahora Hamás. Y todo esto a pesar de que el líder de la OLP, Yasser Arafat, fuera en sus inicios miembro de la Hermandad.
El hombre que, ante las cámaras de la televisión, dio muerte al embajador ruso lo hizo para reivindicar a sus hermanos terroristas muertos en Alepo por bombas sirias y rusas. Uno se puede preguntar si Erdogan podía haber puesto límites a la islamización. No parece probable en un país de mayoría musulmana, en una zona de guerras y tensiones, cuyos supuestos suelen estar referidos a la religión, aunque en el fondo los contendientes solo aspiren al poder.
Esta es la razón de que el Estado Islámico, que hasta ahora no había hecho algo así en Turquía, reivindicara el atentado de Estambul: es como el león que marca su territorio. El comunicado acusó al gobierno de Ankara de "servir a los cristianos" y de derramar la sangre de musulmanes en Siria, como si ellos no hicieran lo mismo con los musulmanes moderados, contrarios a la yihad.
La entrada de Turquía en la guerra siria estuvo dictada por su necesidad interna de contener el separatismo kurdo, que tenía cuota de pantalla por combatir a los islamistas radicales, mientras Ankara les dejaba pasar por su territorio y mantenía una actitud pasiva. La posibilidad de la creación de un Kurdistan en Siria, acción que fortalecería a los separatistas kurdos en Turquía, actuó de motor impulsor.
El cese del fuego concertado en 2015 entre el PKK y el gobierno colapsó y desde entonces la violencia no cesa. Se incrementó el ataque turco contra los kurdos sirios y el de los separatistas kurdos dentro de Turquía en la dirección de matar la mayor cantidad de uniformados.
Fue en 2016 que Erdogan sufrió un fallido intento de golpe de estado,  aunque a él le vino bien para aumentar la represión, censurar a los medios, llevar a la cárcel a miles de personas y decretar el toque de queda en varias zonas, como también abrir el debate sobre la conveniencia de implantar la pena de muerte.

La Unión Europea suspendió por estas razones el proceso de entrada de Turquía a esa comunidad de estados por lo que califican de violación de los derechos humanos.
Washingron tampoco ha visto bien las actuaciones recientes de Erdogan y ha decidido restarle apoyo político. Esto ha colocado a Erodgan en la zona de aislamiento internacional, teniendo que soportar el peso de más de un millón de refugiados de la guerra en Siria y al Estado Islámico echándole el aliento de muerte en la nuca.

A pesar de la ayuda que Erdogan le ha prestado al Estado Islámico, este no tranzará nunca con un estado apóstata, como en cambio sí haría Al Qaeda.
Los terroristas se organizaban antaño dentro de un mando, que daba instrucciones a su gente, pero a partir de la relativa irrelevancia en la que ha entrado Al Qaeda, el Estado Islámico ha aprovechado su red logística internacional para operar por su lado.

Los líderes del Estado Islámico han considerado fallida la centralización practicada por Al Qaeda en sus operaciones y utiliza células independientes, dispersas por el mundo, para que se pueda matar in situ a la mayor cantidad posible de civiles. Esta política crea héroes y sus familias son más respetadas porque sus parientes son héroes de "la causa", que asesinan con cualquier arma, en cualquier momento y en cualquier lugar..
De esta guisa, ha llegado Erdogan a formar parte del proceso de paz de Siria, auspiciado por Rusia e Irán, para un entendimiento entre el régimen y quienes se rebelaron hace cinco años, iniciando una guerra civil.
Lo que merece mención en cuanto a las aspiraciones turcas de evitar que los kurdos se organicen en un estado, es que, el previsto borrador para la paz preve la eventual creación de mini-estados o autonomías en Siria, entre las que figuraría el Kurdistán. 
Para occidente lo fundamental es fragmentar a Siria y edificar nuevas fronteras. A Rusia esto no le viene mal porque dejarían tranquilo a El-Assad en un idílico Alauistan.
Las fuerzas de seguridad siguen tras la pista del autor de la masacre, que descargó contra todo lo que se movía unas 180 balas y dejó algunas de sus pertenencias, que han servido para identificarlo. No pretendía inmolarse como ya se ha visto, sino causar la mayor cantidad de muertes civiles con un costo bajo para las arcas del Estado Islámico.

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