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jueves, 29 de diciembre de 2016

LOS PARTIDOS POLÍTICOS AJUSTAN SUS PAPELES







Por Mirta Balea

La Navidad transcurre en Madrid de forma muy frenética y a tortazo limpio entre los partidos del arco parlamentario y en el ayuntamiento de la capital del reino.

Echando un poco la vista atrás, la izquierda en Europa se ha quedado desnortada desde la disolución de la Unión Soviética. Lo único brillante que podría recordarse en estos veinte años es la tercera vía del británico Tony Blair, que tuvo su éxito momentáneo, pero no hay gran cosa a destacar.

La derecha por el contrario se ha venido arriba en la mayoría de países y ganado batallas relevantes. Este, sin embargo, no es el panorama en España, donde el PP ha dado un viraje hacia postulados más hacia el otro lado del espectro político e intentando razonar con sus rivales para aparentar aperturismo.

El Partido Popular no cumple con el discurso tradicional de la derecha ni en lo económico ni en lo social, político o ético, no transita el mismo camino que sus similares europeos a juzgar por los mensajes que nos vienen de Alemania, Francia y otros. Tenemos hace unos días la renuncia de su presidente vitalicio, José María Aznar, que cree que esta no es la vía y no se siente representado.

Lo que permitió al PP y a su candidato a la presidencia, Mariano Rajoy, alcanzar la mayoría absoluta en 2011 fue la cantidad de gente que salió a la calle contra la ley de memoria histórica, el matrimonio homosexual, la ley sobre el aborto y otras normas del gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero, cuyo prestigio quedó en mínimos y que logró derribar los puentes construidos durante años por la socialdemocracia con el electorado.

Rajoy ha optado en los últimos tiempos por mostrar una absoluta indiferencia hacia los postulados más a la derecha del votante tradicional. Una ponencia anunciado ayer por Javier Maroto con vista al próximo Congreso en febrero del 2017 se centra más en la económico, olvidando los "valores" éticos propugnados de toda la vida por la derecha.

Resulta curioso que haya dicho que la ponencia está basada en muchos aspectos en un programa anterior, porque lo prometido en 2011 no lo cumplieron y si pretenden captar el voto deberán situarse en nuevas medidas, más atractivas, algo que no se consigue repitiendo programa.

Esto tiene un antecedente. Es que a Rajoy el año 2016 le ha salido redondo y cuando abra una botella de cava este 31 lo recordará como una de sus mejores cosechas. Cuando todos daban por perdida la posibilidad de que gobernara de nuevo, acontecimientos exógenos y no la decisión de los votantes, posibilitó que llegara a la presidencia. 

Después de alcanzar un pacto con Ciudadanos para que votara sí a su investidura, contra todo pronóstico, los socialistas sin líder y con un proyecto socialdemócrata por recoser, decidieron in extremis abstenerse y posibilitar su segundo mandato.

Ahora mismo tiene una oposición que subsiste con respiración asistida. Todo el fuelle se va en los enfrentamientos entre egos, en el caso de Unidos Podemos, y a una ruptura, que se intenta recomponer, en el PSOE, así como un Ciudadanos desdibujado.

De vez en cuando PSOE y Ciudadanos se juntan con el PP para sacar adelante leyes, como la subida del mínimo salarial en un 8% o las normas para paliar la pobreza energética, defendidas por Podemos, que estuvo ausente de las decisiones por estar enfrascado en sus discordias internas, después de haberse apuntado a toda cuanta manifestación se hacía sobre este y otros temas. Así que no puede decirse que Rajoy tenga enfrente una oposición efectiva, ni sienta en el cogote las urgencias de que tanto hablan el resto de fuerzas.

Ha sido tending topic en las redes sociales el video con música de guitarra de fondo del líder de Podemos, Pablo Iglesias, pidiendo perdón a sus votantes. Puro marketing, con las referencias a una militante de 76 años llamada Teresa Rodriguez y pidiendo a los cargos y a los simpatizantes "contención" a la hora de hacer declaraciones ante los medios para no echar más leña al fuego de la discordia.

Hablaba de la necesidad de unidad, queriendo recomponer su propia opción dentro de la formación, y en ese mismo momento los diputados de Podemos en el ayuntamiento de Madrid se cargaban a su portavoz Manuel López, de las voces más moderadas y que no comulga con las ideas del secretario general en cómo alcanzar más votos.

Iglesias cambia el registro en función de sus necesidades y quienes le apoyan, como el secretario general en Madrid, Ramón Espinar, le imitan.

Hay que tener en cuenta que Lopez encabezó la lista de Podemos a las elecciones en Madrid y tenía toda la legitimidad para ser portavoz. Lo cesó el martes un politburó en razón de las necesidades de Espinar y al día siguiente se avaló la decisión por el grupo de diputados. Hay que decir también que por la mínima: el cese obtuvo 14 votos y en contra optaron 13, muy ajustado para que tenga toda la carga de la razón.  

Esta decisión, si recurrimos a las redes sociales, donde los de Podemos ejercitan su política, ha dividido aún más a la agrupación. 

Iglesias lanza su video para pedir perdón al sentirse agobiado ante los resultados de una votación la pasada semana sobre dos proyectos de como debe conseguir Podemos más adeptos: el encabezado por él mismo y el de Iñigo Errejón, su segundo, según todos los criterios.

"Pido perdón porque yo también me equivoqué. Lo que pensé que podía ser un debate sano se ha convertido en la mejor arma de nuestros enemigos", ha dicho. Y es que la decisión sobre estos dos proyectos, que es lo que al final fue a debate a pesar de haber un tercero de los anti-capitalistas, se decantó por la mínima a favor de Iglesias, de la misma manera que solo un voto selló el destino en Madrid de López. 

El de Iglesias salió con poco más de un 41% y el de Errejón pasó a mejor vida a pesar de tener poco más del 38%. Si nos fiamos de los números, el secretario general no goza de la gran fuerza que nos quieren hacer creen porque triunfó de chiripa en este caso. Un periodista citó al socialista Josep Borrell para recordar que las reglas del juego marcan parte del resultado y en este caso estuvo muy ajustado. Lo más importante para Unidos Podemos será lo que ocurra en su Congreso el próximo febrero.

Sorprendió a la oposición en el ayuntamiento de Madrid cuando el PSOE, que había apoyado la investidura de Manuela Carmena como alcaldesa por Ahora Madrid, una filial de Podemos, no apoyó los presupuestos para el 2017. Ahora deberán gestionarse con los del 2016, porque los socialistas no están dispuestos a proponer unos presupuestos alternativos, junto al PP, al que siguen haciendo responsable de algunos descalabros socioeconómicos de los últimos cuatro años, sin pasar página, porque resulta lucrativo a la estrategia final. 

Ahora se enfrentan al hecho de que en estos presupuestos no se tendrán en cuenta, por mucho que apoyan a Carmena, las enmiendas propuestas por el PSOE en diversos temas, aun cuando sea la segunda fuerza más votada en Madrid capital, después del PP. Entre las medidas a incorporar algunas intentaban impulsar el empleo o rectificar la política de urbanismo.

En los últimos plenos, se han vistos muchos desencuentros en esas áreas, y en otras como aportar hasta 68 millones de euros para mejorar la limpieza y los servicios de la capital y remodelar algunos barrios. En total hay en este momento 91 proyectos paralizados por Carmena, que no tienen cabida en los presupuestos.

Hablamos de la renovación del parqué de autobuses de Madrid, algunos tan viejos que se caen a pedazos. Se espera que el PSOE esté realizando algo más que un postureo navideño al desentenderse de los presupuestos presentados por Carmena, porque los socialistas llevan año y medio sin hacer oposición efectiva.

Madrid es un ayuntamiento importante, donde habita más de la mitad de la Comunidad Autonóma y tiene un presupuesto elevado, que no se ha usado en todo este tiempo para crear nada.  

A pesar de que los intríngulis del PSOE por recomponer su capacidad de liderazgo no tengan peso en los acontecimientos que tienen lugar en Madrid, unos 64 militantes, a la chita callando, se reunieron la víspera en el Congreso de los Diputados para pedir al ex-secretario general Pedro Sánchez que vuelva como candidato para las primarias, a celebrarse posiblemente en la primavera del 2017. No fue una convocatoria abierta para todos los militantes, ni siquiera para todos los diputados.

Al término de la reunión, uno de los participantes dijo en rueda de prensa que querían a Sánchez como única posibilidad de restituir los valores del PSOE, "como se viene oyendo en la mayoría de la militancia" por su contundencia e inamovilidad frente al PP.

Esa inamovilidad en un principio, tras el fracaso electoral del 26 de junio, era abstención. Después Sánchez expresó que quería al partido tras él en el NO a Rajoy, NO a unas terceras elecciones y SI a un gobierno alternativo, en el que se incluirían Unidos Podemos y los independentistas catalanes, al pasarse al lado tenebroso de la fuerza. Esto se había prohibido expresamente en la reunión de febrero del Comité Federal, órgano rector entre Congresos. 

Un grupo del Comité renunció para posibilitar la convocatoria de otra reunión ante el camino emprendido por el secretario general y en esta se le forzó a dimitir. Sánchez renunciaría también a su escaño parlamentario para echarse la manta a la cabeza e ir por toda España pregonando sus tésis. Hasta el momento se conoce que solo ha realizado dos mítines.

El parón obedece, según algunos de sus allegados, a que no tiene intenciones de presentar su candidatura - como se sopesó en un principio- a la secretaría general. La reunión realizada ayer es un intento desesperado de 64 militantes para bloquear la posibilidad de que se presente al cargo la lidereza andaluza Susana Díaz. 

Es más un "anti-susanismo" que un "pro-sanchismo". Los mismos portavoces del encuentro dejaron abierta la posibilidad de que si Sánchez decide no presentarse podrían optar por otro candidato y más de uno pensó: ¿Patxi López? ¿De  verdad? ¿Con un caudal político a la baja? 

Porque este es un problema aún por resolver, el liderazgo, y no se vislumbra a vista de pájaro una figura capaz de aglutinar a todos en un proyecto común, que es de lo que se trata. Está pendiente aún la ingente tarea de contrastar ideas, en el plano interno, para volver a situarse como fuerza socialdemócrata en el panorama político nacional y presentar ante el electorado un líder carismático, que les garantice al menos permanecer como segunda fuerza, frente al PP.

Zaida Cantera, simpatizante del PSOE, lanzó hace unos días el bulo de que se está hablando de escisión y hasta dio varios nombres para un nuevo partido, aunque se mostró "horrorizada" en cuanto a esa posibilidad. Ella no fue a la reunión de los 64 por no ser militante.

El diario La Razón -aliado mediático del PP- ha hablado hoy por su parte de sus preferencias de modo tangencial sobre una fuerza opositora, divulgando que los "errejonistas" tramaron "un golpe" desde hace meses contra Iglesias, de seguro una amenaza menor para la derecha en estos momentos.

La sonada petición de perdón de Iglesias para frenar la espiral de torpezas de los últimos meses, hace que el resto de partidos se froten las manos. Está sonando a sotto voce que la alcaldesa de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, del PP, valora la posibilidad de adelantar las elecciones autonómicas dos años para 2017.

Una tal decisión tendría dos aspectos. El primero es que en la actualidad gestiona su labor con un equipo trufado de corrupción de una lista designada por su predecesora Esperanza Aguirre. Las encuestas le dan muchas posibilidades de vencer y esto le permitiría avanzar con un nuevo grupo más acorde con sus intereses.

En un segundo plano, serviría, o al menos así lo piensan en el PP, como ensayo para medir fuerzas ante las próximas elecciones generales, si Rajoy decide agotar la legislatura como si no. Se cuenta que podría sacar rédito de una presumible, aunque no probable, desmovilización de los votantes de Unidos Podemos. La cuestión es que la ponencia de Maroto nos indica cierto alejamiento de su masa más conservadora de votantes y esto les puede pasar factura.

Las Navidades del 2016 se presentan con un debate vivo interno de las organizaciones políticas nacionales, con mayor peso en el parlamento. El PP sigue frenando a los partidarios de un militante un voto, Podemos entona el mea culpa y no deja títere con cabeza y los de Ciudadanos siguen en nota baja, apagados y desdibujados.

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