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lunes, 28 de noviembre de 2016

D. E. P. ¡ POR FIN ! RITA BARBERA



Por Mirta Balea

Tenía que morir Rita Barberá para que el pueblo valenciano se decidiera a mostrar sus verdaderos sentimientos hacia la que fuera su alcaldesa durante un cuarto de siglo.

Las señales de duelo han sido muchas en el portal del edificio en el que vivía de alquiler en la céntrica calle General Palanca, con flores y mensajes de respeto y cariño de los valencianos y el multitudinario desfile durante horas por el ayuntamiento para rendirle homenaje y dejar en el libro de condolencias la constancia de sus emociones y sentimientos.

¿De que ha muerto Barberá? Las informaciones de los servicios médicos dicen que como consecuencia de un infarto. Más allá de los dictámenes forenses, lo que la ha llevado a la tumba es todo lo que ha tenido que sufrir en el último año y medio.

Una nueva amenaza de muerte, cuya sentencia se fijaba para el primero de diciembre, ha sido conocida públicamente, según un mensaje enviado por ella a un alto cargo del ministerio del Interior. No ha sido la única en este tiempo, además de haber recibido en su buzón cartas con balas en su interior y observar cada mañana los grafitti ante su puerta de "Rita paredón" y cosas por el estilo.

Durante más de 18 meses, su persona ha copado las portadas de todos los medios de comunicación y los debates televisivos, pero de largo, en comparación con hechos deleznables de políticos nacionales implicados y procesados en delitos de malversación y corrupción a los que apenas se les da divulgación.

Tanto medios como políticos han violado reiteradamente la presunción de inocencia de esta mujer. Esta figura jurídica, aparece también en la Declaración de Derechos Humanos, lo que resulta relevante a la hora de atenernos a los hechos. Todo lo acontecido a su alrededor ha ocurrido sin haber sido jamás juzgada ni sentenciada. Este tipo de juicio público priva al ser humano de su capacidad de defensa. Para toda España, hasta el día de su muerte, era la persona más corrupta de todo el reino, sin que esto fuera verdad en términos jurídicos.

La cacería comenzó por la sospecha de que miembros del Partido Popular valenciano habrían blanqueado dinero y que cada uno dio mil euros para que se les devolvieran dos billetes de 500. Por esta razón acudió el pasado lunes al Tribunal Supremo donde admitió haber dado el dinero sin devolución alguna. Se ha sabido de fuentes judiciales que el juez no habría visto delito y pretendía sobreseer la causa.

De la acera de enfrente tenemos al ex-presidente de Cataluña, Jordi Pujol, cuya malversación se ha estimado en 4 mil millones de euros y la prensa ni lo roza. Unidos Podemos y los partidos nacionalisas catalanes se han abstenido de poner su cabeza en una pica y sigue gozando de un respeto inmerecido en Cataluña.

Pero daba igual lo que dijera Rita o lo que el juez determinara, había sido condenada ya por el ojo público y por los medios.

El PP no dudó en darle la espalda y se sumó a la cacería mediática fomentada por quienes no le perdonaban haber ganado con mayoría absoluta durante más de 20 años, e incluso hacerlo sin mayoría en las pasadas elecciones, cuando la oposición se unió para no dejarla gobernar, algo permitido por la ley electoral.

Así que su disgusto mayor era el abandono de los suyos. En un twitter confesaba: "Del enemigo nada espero, pero de los míos algo". Se gestaba ya el pacto para un gobierno con Ciudadanos y este partido exigía su cabeza, aparte del aguijoneo constante del Partido Socialista Obrero Español, numero uno en corrupción, según informes de transparencia oficiales, y de Unidos Podemos para que abandonara su acta de senadora. A nadie le parecía suficiente su expulsión del partido al que sirvió durante 40 años. 

Se oyeron declaraciones desafortunadas e intempestivas de "pichones" del PP, los vice-secretarios Javier Maroto, Pablo Casado y Andrea Levy, que expresaron asco e indignación por esta figura, consideraban indignante su permanencia en el senado y hablaban de la ejemplaridad exigida a los políticos. Ella respondió: "Estos comentarios por juventud o por otras razones los he encontrado precipitados, pero puedo entenderlos. Les pido sosiego y templanza".

Tras su muerte, muchos de los suyos han salido a la palestra demasiado tarde a defenderla como persona y como política, entre ellos el ex-ministro de Relaciones Exteriores, García-Margallo, su supuesto amigo. El ex-presidente José María Aznar ha entendido perfectamente lo ocurrido y en un comunicado valoró así la actuación del PP contra su ex-compañera.

"Lamento que Rita Barberá haya muerto habiendo sido excluida del partido al que dedicó su vida. Y lamento que haya muerto antes de ver archivada la causa abierta contra ella y, con ello, restablecido el buen nombre que para mí siempre tuvo".

Barberá no tenía intenciones de presentarse en las últimas elecciones, prefería la paz que le daría ser senadora, pero el presidente Mariano Rajoy la llevó a hacerlo porque siempre fue un activo para que el partido ganara no solo en Valencia. Por su amistad con él, aceptó, alejándose del camino que  la habría mantenido fuera de los focos.

Hay que lamentar también la ofensa registrada en el Congreso de los Diputados, donde descansa la soberanía nacional, cuando los diputados de Unidos Podemos se ausentaron del minuto de silencio solicitado por la presidenta Ana Pastor. ¿Es que vale todo en política para salir en la foto y copar portadas? Porque de eso es de lo que se trata siempre con esta formación y sus tácticas de barricada. 

El lider de UPodemos, Pablo Iglesias, lo justificaba así: "Aquí los minutos de silencio significan un homenaje político. Nosotros entendemos que la trayectoria de esta persona fallecida no merece un homenaje político". Nada en esta frase es cierto. Ni un minuto de silencio es un homenaje político ni la trayectoria de Barberá estaba marcada por la corrupción. 

Lo que ha ocurrido es que ha habido una campaña deliberada de utilizarla como chivo expiatorio por todos de toda la frustración y odio que ha suscitado en la sociedad la tremenda crisis económica de la que aún se está recuperando España, mal gestionada en principio por el gobierno socialista de José Luís Rodriguez Zapatero, y después haciéndose insoportable con los ajustes terribles, que afectaron a las clases media y trabajadora, de la que pescaron los de Podemos para hacerse un lugar en las instituciones. 

Hay muchos políticos, incluidos los de Unidos Podemos, con bolsas de estiércol sobre sus espaldas, pero Barberá era una señora mayor, con gustos de otro tiempo, como llevar el pelo cardado, usar collares de perlas y hombreras en sus multicoloridas chaquetas y resultaba sencillo hacerla blanco de mofa, de todo tipo de chiste banal y de mal gusto y de todo tipo de ofensa, que nada aportan socialmente hablando.

Te podías meter con ella a tus anchas porque al no ser catalana ni vasca, sino valenciana, los insultos y las ofensas no perturbarían a la oligarquía financiera, ni traerían consecuencias electorales negativas a nadie, en todo caso al PP, que por cierto, según mas de una encuesta podría continuar siendo la primera fuerza política en Valencia en las próximas elecciones municipales y autonómicas. Algunos miembros del PP aprovecharon también para sacudirla y quitarse sus propios pesos de encima.

Un respetado periodista dijo hace unos días que se la podía considerar la primera víctima del escrache del que se sirven fuerzas políticas como Unidos Podemos, instalado permanentemente en la rebeldía cainita. Barberá no tenía condena alguna por corrupción a sus espaldas a pesar de lo que se pueda pensar por el ambiente enrarecido y la crispación, que por cierto surgió con Rodriguez Zapatero y su talante para ver la vida y la política.

Si un periodista salía a la calle a hacer un "canutazo", la gente entrevistada sabía todo sobre Rita y la mayoría estaba convencida de que era una corrupta. Ha sido objeto de memes, de manipulación, hay compañías de teatro en Valencia -informaba hace unos días un periodista valenciano- dedicadas en exclusiva a caricaturizarla, y nada de esto es baladí, porque todo el mundo ha condenado a esta mujer excepto el juez.

Se ha construido un relato falso y todo el mundo lo metabolizó como cierto. ¿Podíamos pensar en una relación causa efecto en este linchamiento público y el accidente cardiovascular que la llevó a la tumba? En el infarto tienen mucho peso las medidas que tomemos como no fumar o beber en exceso, el colesterol, la hipertensión, pero ella tenía 68 años, lo que supone que el riego es mayor, y presentaba un cuadro de estrés, que la obligaba a ingerir antidepresivos, y solía ver todos los telediarios y leer todos los periódicos, lo que bien pudo contribuir a acelerar su muerte.

Hubo un intento de algunos del PP en echarla del Senado a las bravas, entre ellas su discípula y ahora encargada de la formación en Valencia, Elena Bonig. Por población, Valencia debería tener 5 senadores y tiene seis, sobraba uno y era del PP. Por orden de Rajoy, no se tocó a Barberá. 

Algunos reprochan a Rajoy su falta de combatividad para proteger a su amiga y compañera ante la jauría, pero esto tiene una justificación que se remonta a que, creyendo en la inocencia del ex-tesorero Luis Barcenas, le envió algunos sms de apoyo, y luego se encontró con que traicionó al partido, está siendo juzgado por varios delitos y ha sido sentenciado por otros. Puede que haya pensado que no valía la pena poner la mano en el fuego por nadie. 

Si de algo se la puede considerar culpable es de haberse rodeado de personas que la han llevado a la situación en la que estaba, lo que resulta un hecho político y no judicial. Muchos de los que ahora se duelen por su muerte, la han llevado a esa picota mediática. 

El PP no ha sabido estar a la altura lanzando desde sus propias filas dardos venenosos y dejándola sola en el hemiciclo el mismo día de la investidura de Rajoy, como si formaran conspirativamente un cordón sanitario. 

Una persona que se ha dedicado cuatro décadas a la política y ha gobernado un cuarto de siglo a Valencia tendrá en su curriculum vitae muchas luces y sombras.  Gobernar tanto tiempo no es sano, porque se establecen clanes tribales y compromisos, muchas veces hasta fuera de tu ámbito personal, cuando el dinero fluye y aparecen los buitres. 

Barberá llegó a la alcaldía de Valencia cuando esta era la quinta ciudad de España mediante un pacto con Unión Valenciana y desde entonces se dedicó a frenar el regionalismo y por su talante conciliador logró mantener a la derecha en el poder. 

Transformó una ciudad que era tráfico de drogas al menudeo, oficiante de varios delitos graves y propietaria de ruinosos lugares históricos, sin apenas alternativas turísticas, y la llevó a ser la tercera de España y referente en Europa. ¿Qué como lo hizo? Mediante programas de endeudamiento público y financiación masiva, como se hace siempre, pero que a la vez generaron mucha riqueza, que dudo que el gobierno de los socialistas y la sucursal de Podemos, Compromís, sean capaces de mantener. 

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