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lunes, 30 de octubre de 2017

Cataluña: el tercer día

Por Mirta Balea

La intervención del gobierno de España en la Comunidad Autónoma de Cataluña otorga a la ciudadanía una cierta normalidad, solo interrumpida por el goteo informativo generado por las distintas acciones de sus principales protagonistas en un drama que convulsiona al país y promete alargarse en el tiempo.

El presidente Mariano Rajoy anunció el pasado día 27 la puesta en marcha del artículo 155 de la Constitución como única manera de volver al estado de derecho en ese territorio. Cesó a todo el gobierno, empezando por el presidente Carles Puigdemont y su segundo, Oriol Junqueras, y a sus siete consejeros, disolvió el parlamento y convocó elecciones en el plazo legal de 54 días para el 21 de diciembre.

Ese mismo día los partidos nacionalistas, soberanistas, independentistas y secesionistas habían declarado la independencia unilateral de España y el Senado en Madrid dio luz verde a la aplicación del 155. A penas tres días después, estos mismas fuerzas, que han calificado de ilegítima la convocatoria, han mostrado su disposición a participar en ella.

El artículo 155 señala que si una Comunidad Autónoma no cumpliera las obligaciones emanadas de la Constitución y sus leyes o actuara de manera que atente contra el interés general de España, el gobierno estará autorizado a intervenir para obligarla al cumplimiento forzoso de tales obligaciones. Incumplir con la legislación vigente y atentar contra los intereses de todo el país es lo que se ha venido haciendo desde hace algunos años en Cataluña, pero muy en especial, en los últimos 18 meses.

La votación de la independencia por un grupo de parlamentarios catalanes sorprendió por su secretismo. Los que dieron este paso justificaron que era en prevención de alguna acción legal de parte de la Fiscalía. Los que han seguido el desarrollo de los acontecimientos pueden inferir quién votó qué, porque para empezar, se marcharon del hemiciclo los tres principales partidos nacionales: Partido Popular, la representación en Cataluña del Partido Socialista Obrero Español y Ciudadanos

Las propias leyes catalanas requerían del voto afirmativo de un mínimo de 90 diputados, pero la declaración salió adelante con solo 72. Los que votaron afirmativamente fueron la coalición gubernamental Junts Pel Si, que integra a dos formaciones tan disímiles, la derecha soberanista del Partido Demócrata Catalán y la izquierdista republicana  Ezquerra Republicana per Cataluña, además de la CUP, una Confederación por la Unidad Popular con tintes anti-sistema, comunista y secesionista.

Entre los síes computados, uno al menos hubo que leerlo dos veces, puesto que la palabra aparecía en un rincón de la boleta con letra pequeña y en un principio se había dado como voto en blanco. De estos votos quedaron al final dos. De esto se deduce sin mucho trabajo que Cataluña Si Que Es Pot, cuyos 8 diputados habían decidido participar en la votación diciendo no, se encontró con una ruptura de la disciplina porque  dos votaron en blanco y uno dijo sí.

Este último es sin dudas el representate de Podemos en la coalición CSQEP, Alvaro Dante Fachin, que a poco de saberse que los independentistas aceptaban de facto las reglas del juego democrático y entrarían en las elecciones, ha hecho saber públicamente que estaría dispuesto a participar como parte de Ezquerra Republicana.

El referendo realizado el primero de octubre careció de censo y de garantías, el gobierno central movilizó a la policía nacional y la guardia civil para impedir la votación, vetada ya por los tribunales competentes. El resultado fue que los independentistas se empeñaron en votar hasta en plena calle y como se ha visto en videos colgados en You Tube hasta cuatro veces la misma persona.

Incluso la votación del propio referendo el día 27 de septiembre fue de una excentricidad inadmisible en un parlamento que se respete. Los nacionalistas cambiaron a última hora el orden del día del pleno y cuando el resto de fuerzas no independentistas pretendieron protestar por la irregularidad se les impidió hablar por la presidente de la Cámara, Carmá Forcadell, que por este y otros conceptos forma parte de una querella presentada por la Fiscalía. Sobre el referendo y la declaración unilateral de independencia se pronunciaron el secretario del parlamento y el principal asesor jurídico para advertir de la inconstitucionalidad de ambos actos.


La Generalitat ni el parlamento autonómicos estaban legitimados por ley a proponer o siquiera tomar una decisión de este calibre solo porque lo deseara una mayoría independentista. El pasado día 26 la mayoría de la ciudadanía esperaba que el presidente Carles Puigdemont evitara la aplicación del 155 disolviendo la Cámara y convocando elecciones autonómicas anticipadas, porque se había comprometido a hacerlo tras varias conversaciones con algunos intermediarios como Miquel Isceta, del Partido Socialista Catalán, el jefe del gobierno vasco Iñigo Urkullo, además de algunos destacados empresarios. Las presiones en la red de parte de los pichones del independentismo y del propio vice-presidente Oriol Junqueras parecen haber sido la causa de que prefiriera inmolar a Cataluña a hacerlo él mismo dando un paso atrás en la pactado.

Desde la proclamación del 155 hay una calma tensa en la Comunidad Autónoma porque la gente tiene miedo de lo que pueda pasar, a pesar de que Rajoy eliminó con su decisión cualquier argumento de los independentistas de que el gobierno reprimiría a la gente, que no habría tal transitoriedad y que la intervención duraría quizás años y ni siquiera convocaría elecciones.

Algunos grupos como la CUP llamaron a la rebelión de la sociedad civil para que los funcionarios fueran a la huelga y no acataran ninguna decisión que no emanara de la Generalitat, pero esta arenga fracasó. Antes de hacer algo así, deberían haberse preguntado si tenían suficiente moral cuando ellos mismos  votaron en secreto la independencia para evitar acciones judiciales. ¿Cómo podían pedir enbtonces a otros que se inmolaran por la causa?

Ha sido tal la propaganda desplegada por los grupos independentistas en los últimos años, que una parte importante de Cataluña compró la idea de que la República era posible. Para que algo tenga efecto lo primero sería que respetara el marco constitucional vigente y permitiera votar a todos los españoles. De arriesgarse a hacerlo contra todas las banderas, de manera unilateral, debían contar al menos con la seguridad de controlar sus fronteras, de tener instituciones propias capaz de gestionar el día, de disponer de dinero propio y no el proveniente del gobierno central y de haberse garantizado previamente un reconocimiento internacional. Junqueras llegó a decir que las empresas se pelearían por venir a Cataluña y resulta que en los últimos 15 días se ha producido un éxodo de 1,800 empresas, grandes y medianas, entre ellas dos importantes bancos, que han preferido sacar sus sedes de ese territorio.

Las elecciones del próximo 21 de diciembre no resolverán el problema de Cataluña ni repararan en un futuro inmediato el daño perpetrado contra la sociedad civil, dividida a sangre y fuego por los soberanistas, que prometieron la Arcadia. Puede que haya una recuperación económica, aunque lenta, incluso que algunas de las empresas en fuga regresen y que el gobierno nacido de las urnas proporcione una estabilidad inmediata, pero lo que será muy difícil recuperar, al menos no en un futuro inmediato, es el respeto del resto de las Españas. El problema catalán carece de respuesta binaria entre los ciudadanos.


A muchos les parece difusa la definición de nación, incluso el sonsonete de que España es plurinacional, pero el caso catalán es, sin lugar a dudas, un asunto nacional, tanto si hablamos de voluntad política de independencia como si lo hacemos desde el punto de vista cultural de gente que comparte lengua y tradición. De ahí que muchos pensemos que la ensoñación independentista, que obnubiló a tantos catalanes y sigue haciéndolo, no terminará con las elecciones de diciembre próximo.

Esta identidad de grupo apartada del resto de España es lo que viene condicionando una deformación de la realidad para quienes se han creído las mentiras de los secesionistas, que incluso han sembrado en una buena parte de la sociedad catalana el victimismo de que se les explota en favor de otras autonomías, algo que no encuentra encaje en las cifras comparativas. Esto y que el Partido Popular, de derechas, español hasta la médula y en el gobierno haya olvidado durante tanto tiempo el discurso de la pluralidad y se haya negado sistemáticamente a revisar el modelo de estado. Ha permitido así que la alternativa para muchos catalanes sea separarse o que todo siga igual.

Hace apenas unos años, las encuestas definían claramente que un porcentaje menor de la población era independentista, pero ha tenido lugar un desmoralización de la población ante la negativa del gobierno central de desatender sus necesidades específicas. Así que entre los que votaron independencia -ese grupo nada fiable en el que se apoyó el gobierno catalán para declararla unilateralmente esgrimiendo la batuta un mandato popular inexistente,- podrían hallarse tanto los movidos por sentimientos patrióticos y de pertenencia y aquellos que lo único que buscaban era tener la libertad de votar como revulsivo de la actual situación.

Se ha venido jugando con la legalidad, diciendo mentiras a sabiendas de que eran mentiras, sin establecer una diferencia entre querer la independencia y el derecho a decidir. Resulta como mínimo pueril creer que de quien te quieres separar de forma ilegal, respondiendo solo a tus emociones y necesidades, va a permitirte hacerlo sin oponer resistencia. Con todo esto en contra y previo a a la aplicación del 155 el diálogo resultaba inviable, a pesar de los deseos de Pablo Iglesias y sus confluencias de Podemos.


El hecho de que los actores sociales defiendan modelos de estado diferentes para Cataluña es un añadido en el logro de la conciliación de un modelo de país en el marco de la independencia. Tenemos a Ezquerra Republicana, dispuesta a pactar siempre para mantenerse en el candelero, pero que defiende la República por encima de todo, o la CUP, que lo que quiere es hacer una revolución social, con sus jóvenes anticapitalistas y comunistas, que comparan al gobierno español con el falangismo anterior a 1978, o el Partido Democrático de Cataluña, que no persigue estos últimos objetivos ni mucho menos. A propósito de las comparaciones de la CUP entre la actual España y la franquista, muchos de los que lucharon entonces contra la dictadura han salido en las televisiones para hacerles saber la diferencia de lo que tienen hoy a lo que había antes de la proclamación de la Constitución. 

Los soberanistas tienen ante sí la ardua tarea de unificar a las fuerzas independentistas en una lista unitaria con la mirada puesta en las elecciones próximas, porque los partidos constitucionalistas, ya lo han dicho, van a salir a ganarlas y están dispuestos a crear alianzas para poder desbancarlos del poder. La últimas elecciones autonómicas mostraron que no cuentan siquiera con la mitad del total de votos.

Los independentistas deberían haber comprendido a estas alturas que no cuentan con apoyo internacional y mucho menos con el de la Unión Europea, donde el presidente del Consejo, Jean Claude Junker, se ha encargado de dejar claro que no quieren una Cataluña independiente porque detrás vendrán otros. Y es que lo que llaman el próces resulta una espada de Damocles sobre la unidad europea.

Puigdemont había trasladado el pulso parlamentario a la calle desde el pasado 27 de septiembre, convocando de manera transversal manifestaciones, algunas violentas, en las que se impedía hablar a los no nacionalistas dentro de una sociedad plural como es la catalana. Ahora se ha ido a Bruselas, con cinco de sus consejeros, para desde allí guiar el gobierno y forzar a Europa a intervenir en su causa. Puede que no pida asilo, pero tampoco se enfrentará a la justicia española con la que tiene causas pendientes.

Desde hace más de una semana, los favorables a mantenerse en España ha salido también a la calle a defender la unidad, casi un millón el pasado sábado, como resultaba evidente a vuelo de pájaro. No es necesario contarlos uno a uno para calcularlo. Si los secesionistas han querido dar la impresión de que hay una única opción posible, esta gente, con banderas catalanas y españolas, en Barcelona, recorriendo las calles, agrupadas frente al Palacio de Gobierno, puede que sea la gota que colme el vaso.








martes, 31 de enero de 2017

EL MUNDO CONTRA TRUMP

Por Mirta Balea

Apenas seca la tinta, los líderes europeos se han pronunciado contra la orden ejecutiva del presidente Donald Trump de cerrar las puertas de Estados Unidos a refugiados e inmigrantes.

Quizás sea ésta la primera vez que los jefes de estado y/o gobierno de varios países de la Unión Europea unen sus voces contra Estados Unidos. La medida, adoptada el pasado viernes, ha resultado muy polémica y ha provocado manifestaciones multitudinarias en varias ciudades y aeropuertos del propio país. 

No solo veta la entrada de ciudadanos de Libia, Somalia, Sudán, Irak, Irán, Yemen y Siria, sino a quienes gocen de doble nacionalidad si una de ellas está relacionada con las naciones vetadas. Esta última parte de la orden tardó media jornada en ser confirmada por la Casa Blanca, lo que provocó caos y desconcierto en más de un aeropuerto internacional.

Si los afectados por la medida estuvieran en ese momento fuera del país tendrían que solicitar para regresar una exención de visado, independiente de los años de residencia en Estados Unidos. Las restricciones afectarán también a aquellos individuos con pasaporte de otros países, pero oriundos de una de la siete naciones implicadas en la medida.

Cerca de medio millón de personas, venidas de Oriente Medio y Africa, recibieron la residencia permanente en los últimos 10 años. El primer efecto de la puesta en vigor ha sido la deportación y/o detención de personas en viaje de regreso a territorio estadounidense, tras visitar a sus familias, o con la promesa en el bolsillo de que serían admitidas como refugiadas.

Otro aspecto conflictivo atañe a las plantillas de las compañías aéreas, cuya gran mayoría tiene bajo contrato a extranjeros nacionalizados. Para la Agencia Internacional de Transporte Aéreo o IATA, supondrá un tremendo reajuste del personal de las aerolíneas, con un coste aún por estimar, para que tales personas no pisen territorio estadounidense.

Aunque la mayoría de las medidas sobre refugiados e inmigración parecen tener un carácter temporal, a nadie se le escapa que la política anunciada en campaña por Trump tenderá a convertirlas en indefinidas o permanentes. En la práctica, tal situación supone un veto formal a la inmigración musulmana y así se ha interpretado en todo el mundo.

El decreto suspende por cuatro meses las concesiones de asilo y/o refugio, con lo que se paraliza el Programa de Admisión de Refugiados, basado en gran parte en el contenido de la Carta de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y otras legislaciones internacionales, e impone una moratoria provisional a la entrada de ciudadanos de tales países. Fija además en 50.000 la cuota máxima de personas a recibir con esos estatutos en 2017, menos de la mitad de los 117.000 recogidos el año anterior.

La primera ministra británica Theresa May convocó este domingo a sus ministros de Exterior e Interior -a poco de regresar de su visita oficial a Washington- para que contactaran con sus colegas norteamericanos a fin de proteger de la aplicación de la medida a los ciudadanos británicos con doble nacionalidad.

En Reino Unido se han recogido millón y medio de firmas para obligar al Parlamento a impedir a Trump visitar el país en respuesta a una invitación cursada por May. Los periódicos británicos amanecieron este sábado con titulares tales como "Trump no eres bienvenido".

No habrá que asombrarse de esto, porque durante la campaña del ahora presidente de Estados Unidos, la mayoría de medios de comunicación europeos le hacían la ola a su rival Hillary Clinton y se llevaron una enorme decepción con el triunfo del magnate de la construcción.

El alcalde de Londres, Sadiq Khan, primer musulmán en ocupar el cargo, ha dejado constancia en su página de Facebook que "las medidas de la Casa Blanca son contrarias a los valores de tolerancia y libertad sobre los que se construyó Estados Unidos". Esto toca de lleno las raíces del propio presidente, hijo de inmigrantes alemanes y escoceses. Pero en castellano hay un viejo dicho de que "no hay peor cuña que la del mismo palo".

El presidente francés Francois Hollande instó al resto de socios comunitarios europeos a ofrecer "una respuesta firme y unida". El gobierno español se ha mostrado claramente contrario a levantar barreras entre los pueblos y un portavoz de la canciller alemana Angela Merkel -a quien Trump cuestionó por su programa de puertas abiertas a la inmigración-ha significado que "la lucha contra el terrorismo no justifica poner bajo sospecha generalizada a personas de una determinada confesión o un pasado específico". 

La reacción de la Comisión Europea ha sido una de las más moderadas al informar que estudiara "cualquier potencial consecuencia para los ciudadanos de la UE", pero se esperan pasos como una cita del Euro-parlamento, previa a la cumbre de este viernes. Hay que mencionar que el presidente Jean-Claude Juncker, durante su rendición de cuentas en 2015, admitió errores  del pasado europeo como distinciones entre judíos, cristianos y musulmanes y prometió que en esta etapa no se actuará de la misma manera.

El primer ministro italiano Paolo Gentinioli reivindicó, en su cuenta de twitter, una "sociedad abierta, con identidad plural y sin discriminaciones" como pilares fundamentales de los valores de la Europa moderna.

Para la Administración Trump, la confusión, división y batalla legal provocada por la orden ejecutiva de este viernes sería "un pequeño precio a pagar para ganar en seguridad", según expresó la ex-jefa de campaña y asesora presidencial Kellyanne Conway. La argumentación resulta como mínimo endeble porque desde el 11/S/01 Estados Unidos no ha sufrido ningún otro ataque terrorista de envergadura en su territorio, no como los que tuvieron lugar el pasado año en capitales europeas como Bruselas, Berlín y París.

Los fiscales generales de al menos 16 estados de la Unión americana emitieron una declaración en la que condenan la directriz presidencial y aseguran que como jefes de los funcionarios legales de más de 130 millones de estadounidenses y residentes extranjeros realizarán un trabajo conjunto para garantizar la constitucionalidad de cada paso del gobierno federal, el respeto a la historia nacional y a la liberad religiosa.

Las críticas y condenas al portazo de Estados Unidos a refugiados e inmigrantes de parte de sus aliados y las expresadas por miembros distinguidos de los Partidos Demócrata y Republicano , en este último caso, las de John McCain y Lindsay Graham, no parecen haber dado en la diana. Trump mantiene su tono y tras las manifestaciones dentro y fuera del país reiteró en twitter su postulado de que el país " necesita ahora fronteras fuertes y exámenes exigentes de entrada".

El presidente se ha encargado de hacer pública su enemistad con los medios de comunicación, en especial los nacionales, y ha sentado una nueva forma de comunicar sus decisiones, opiniones y hasta para dilucidar temas internacionales mediante twitter. Dos mensajes en los últimos 10 días dieron al traste en horas con la visita programada del presidente mejicano Enrique Peña Nieto, sin que mediara encuentro personal alguno en un tema de tanto calado.

El director del Washington Post, Martin Baron, con cuatro premios Pulitzer a sus espaldas y la dirección del Boston Globe cuando se destapó el escándalo de pederastía de los sacerdotes católicos, cree que Trump hace peligrar la libertad de expresión, aunque ha matizado que habrá que esperar un poco más ya que está en los primeros días de su mandato.

Baron está preocupado por un sector de la población a su juicio interesado más en los hechos cuando estos cuadran con sus posiciones. Trump, por cierto, se abstuvo de utilizar la palabra democracia en su discurso de investidura, lo que resulta muy extraño si sabemos que sus antecesores sí lo hicieron y mucho.

Quién se dedica en estos días a hablar de democracia es el ex-presidente Barack Obama, advirtiendo a los norteamericanos que no se la pueda dar por sentada. No resulta un tema baladí, pero merece la pena recordar que durante su mandato fueron deportados dos millones de inmigrantes sin papeles y la dotación militar fuera de las fronteras ha superado con creces a cualquier otra Administración. Cuando se le concedió el Premio Nobel de la Paz, se esperaba que redujera el arsenal nuclear, pero estos pasos siguen sin darse.

Un alto cargo de la Casa Blanca, Stephen Miller, amenazó a los alcaldes díscolos- a quienes el presidente en represalia no suministrará fondos federales- y a las autoridades del Departamento de Estado, de la Policía de Fronteras y Aduanas y al Departamento de Seguridad Nacional que no se permitirá a nadie incumplir la orden porque Trump no cederá ante sus críticos.

Usando su expresión favorita, "you're fired", cesó a la fiscal general en funciones, Sally Yates, cuando esta anunció que el Departamento de Justicia no defendería en los tribunales la aplicación de la orden ejecutiva. Dentro del gabinete hay voces quejosas de que el presidente no les tiene en cuenta para nada y solo escucha a un grupo estrecho de asesores, encabezados por el conocido racista Steve Bannon y el yerno del mandatario Jared Kushner.

Yates es herencia de Obama y la Casa Blanca ha arremetido contra ella de forma excesivamente agresiva acusándola de traición. La cesada fiscal declaró que "no estaba segura" de que la orden se ajustara a Derecho, pero que ni aún así estaría dispuesta a aplicarla porque no perseguía los objetivos de justicia de su Departamento.

Trump nombró en su lugar a la fiscal del Distrito Este de Virginia, comprometida con su causa y que aplicará y defenderá el decreto.

Los fiscales lo han advertido y hasta los jueces de Nueva York, Seattle y Boston, entre otros, han bloqueado el cumplimiento del decreto presidencial, así que la firmeza de Trump podría encontrar serios escollos y resultar insuficiente. Es probable que estemos incluso ante el preámbulo de una batalla legal en la que podría entrar en cuestión la propia constitucionalidad de la medida. Resulta evidente para muchos que está apuntando directamente a una confesión, el Islam, y está afectando a personas con residencia legal permanente en Estados Unidos, poniendo en solfa algunas decisiones adoptadas por otras Administraciones.

El caos provocado no tiene visos de desaparecer. Algunos creen que el presidente, en su afán obsesivo por tramitar cuanto antes todo lo prometido en campaña, podría haber aprobado esta normativa sin prever sus implicaciones. La prueba para ellos radica en las diversas explicaciones dadas desde que vio la luz en cuanto a la forma de instrumentarla, lo que muestra la falta de programación y arroja dudas.

Para los cánones europeos, Trump y su gobierno, en su mayoría formado por ex-directivos de Goldman Sachs, se colocan en la ultra-derecha más reaccionaria, de la que intenta huir la UE. Pero lo han votado los estadounidenses, y no solo a él, sino a su programa, que está cumpliendo a pie juntillas y con gran entusiasmo.

domingo, 29 de enero de 2017

LAS URGENCIAS BRITANICAS Y MAY EN WASHINGTON



Por Mirta Balea

Reino Unido necesita con urgencia un socio fuerte para sustituir la pérdida -más que probable- del mercado interior europeo, cuando lleve adelante la desconexión con la Unión Europea prevista por el Brexit.

La visita a Washington este viernes de la primera ministra británica Theresa May debería enmarcarse en lo económico y comercial dentro de esta urgencia. Ella ha sido el primer líder mundial en estrechar la mano del presidente Donald Trump tras su investidura.

Los británicos desearían un acuerdo de libre comercio con los norteamericanos, pero solo podrán llevar adelante sus planes si se produce la ruptura con la UE de manera oficial. Dentro de la política comercial de esa asociación de estados, prevalece que cualquier inversión o asunto económico de un estado miembro con otra nación deberá contar con el visto bueno de Bruselas e incluir al resto de países del conglomerado.

El Tribunal Supremo del Reino Unido decretó hace unos días que solo el Parlamento estará facultado para dictaminar la salida, en base al proyecto gubernamental. Es una decisión que no anula el resultado del referendo, pero deja a la Cámara de Westminster la última palabra.

May hizo campaña por quedarse en la UE, pero con la renuncia de David Cameron se hizo cargo de la la jefatura de gobierno y ahora defiende la línea más dura del Brexit. Parece haberse tomado la sentencia del alto tribunal como un mero trámite administrativo. Su plan es invocar el artículo 50 del Tratado de Lisboa como muy tarde a finales de marzo para iniciar el proceso de divorcio.

El ministro designado para esta finalidad David Davis explicó que el gobierno presentará ante el Parlamento bicameral una proposición de ley, encaminada a acreditar los pasos a dar. Todos creen que con una mayoría conservadora se dará luz verde al proceso.

Los últimos movimientos del poder legislativo indican que unos 60 diputados laboristas -que representan alcaldías y distritos favorables a permanecer en la UE- amenazan con opositar a la línea de apoyo al gobierno trazada por su jefe Jeremy Corbin y podrían votar en contra.

 A lo largo de las últimas semanas, la libra ha estado cayendo por la incertidumbre surgida en los mercados con el Brexit, pero si por alguna razón el proceso se viera interrumpido, tendría su oportunidad de recobrarse. Las bolsas muestran también el temor del sector financiero sobre un resultado en las elecciones en Francia, Holanda y Alemania este año que permita a la ultra-derecha entrar en los parlamentos de esas naciones. 

La sentencia del Tribunal Supremo no ha gustado a todos. Los parlamentos autonómicos de Gales, Escocia e Irlanda del Norte desaprueban el punto del texto relativo a que el gobierno central no está obligado a debatir con esas instancias la salida de la UE. Tras el Brexit, los escoceses han estado amenazando con un nuevo referendo de independencia, porque ellos, como los otros, votaron la permanencia.

Si resultara que Westminster creyera que el referendo -que no resulta vinculante en lo jurídico- pudiera perjudicar a los intereses del Reino Unido, la decisión final reservaría alguna sorpresa, sobre todo porque Escocia, Gales e Irlanda del Norte no tienen disposición alguna a tomar el mismo barco que Inglaterra.

Hubo una división inicial en el Partido Conservador de May porque algunos estaban a favor del Brexit y otros en contra. Ahora su gobierno debe firmar la salida y esto ha vuelto a crear tensiones.

Los jóvenes británicos eran en su mayoría partidarios de permanecer en la UE. Tienen claro que más allá de lo que piense Trump, la globalización se proyecta en estar juntos con el resto de países europeos.

Trump no ha dejado de manifestar su simpatía por el Brexit, lo que pone en evidencia lo dicho a los británicos por su antecesor Barack Obama de que un triunfo de la ruptura les llevaría "al final de la fila" para un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos.

La decisión del Reino Unido forma parte de una marea en las grandes potencias en la que una parte de la ciudadanía quiere soluciones fáciles y rápidas a situaciones complejas, derivadas de una crisis económica a escala planetaria como ninguna otra. Esto convierte el voto ciudadano -una consulta democrática y popular- en la forma más directa de entrar en un pantanal, del que luego quieren salir, pero no pueden.

Lo más significativo en el panorama británico es que aparte de la división conservadora, tenemos también la laborista, que luchó contra la desconexión hasta el ultimo aliento y ahora, según su líder Corbin, deben defenderla porque las reglas democráticas así lo dictan. El ambiente es que no puedes ir en contra de lo votado y nadie tiene altura política para defender su propia posición, cueste lo que cueste, y enfrentar a los votantes con lo que en realidad van a perder.

Tras el referendo hubo una recogida de firmas para convocar otra consulta y hay sin dudas un palpable sentimiento de arrepentimiento en mucha gente cuando se le están viendo las orejas al lobo. A May no le ha quedado tampoco otra que plegarse a los planteamientos maximalistas del Brexit porque ha encontrado enfrente a una Europa dura a la hora de negociar la salida.

Los países que seguirán en la UE, ante el hecho consumado del referendo, a lo único que aspiran es a que el Reino Unido haga mutis con todas las consecuencias y no están dispuestos a hacer concesiones.

Durante su visita oficial a Estados Unidos, la primera ministra británica se esforzó por destacar los puntos en común y esquivó - no con mucho apoyo de los suyos - los aspectos que les separan. Trump dijo que la relación de su país con el Reino Unido "es mas fuerte que nunca", en parte por la química personal alcanzada durante las conversaciones.

Los británicos -que hasta ahora han mantenido una cooperación estrecha con Estados Unidos en el quehacer de los servicios secretos- ven de forma crítica el flirteo de Trump con el presidente ruso Vladimir Putin, con quien habló este sábado por teléfono, como también hizo con los líderes de Japón, Australia, Alemania y Francia.

La relación entre el Reino Unido y Rusia está en modo congelación, así que, ante los periodistas, May advirtió a su anfitrión de los peligros de colaborar con el Kremlin. Aseguró también que Londres y Washington "lucharan juntos en la defensa contra el terrorismo" al explicar que "ambas partes" apoyan a la OTAN.

Al parecer, pocos en Washington se toman en serio la valoración de Trump sobre la OTAN como organización obsoleta para los tiempos que corren. Lo dijo en entrevista con el diario Times, realizada por el político conservador Michael Gove, rival de May y defensor del Brexit.


La primera ministra británica prometió a Trump interceder con el resto de miembros de la entente militar para que destinen, como se estableció hace tiempo, un 2% del PIB de cada nación en Defensa, con lo cual quedaría relegada la principal queja del presidente norteamericano de que solo Estados Unidos aporta dinero y los otros nada.

May dio a conocer una invitación de la reina Isabel II al presidente de Estados Unidos para visitar el Reino Unido, pero resultó que en el último momento el anfitrión lanzó una bomba de profundidad. 

Trump reitero que "defiende el uso de la tortura en los interrogatorios a los sospechosos de terrorismo", pero que dejará que su secretario de Defensa, el general James Mattis, decida si se retoma la práctica. Este último ha dicho que no está de acuerdo con tales métodos.

En una entrevista televisiva, el presidente norteamericano declaró que habían funcionado las torturas utilizadas por la Administración de George Busch entre los años 2001 al 2009 contra los enemigos de Estados Unidos. A pesar de varios llamados de miembros del Parlamento británico, incluyendo algunos conservadores, para que denunciara esto como una violación de los derechos humanos, May se abstuvo de hacerlo.

Lo cierto es que ante un tribunal británico, cualquier confesión arrancada por medio de la tortura a un prisionero sospechoso de terrorismo carece de valor legal y esto pone en el tapete la confianza que podrían seguir manteniendo los servicios secretos de ambos países.

May dejó claro durante su vista que está en desacuerdo con la política migratoria de Trump y aseguró que si afecta a algún ciudadano británico, el gobierno de Londres intervendrá como estado.

Un legislador del partido conservador con ascendencia medio-oriental reveló que bajo las nuevas reglas de Trump, él mismo estaría vetado para entrar en Estados Unidos. El presidente norteamericano había firmado el viernes una orden presidencial para la suspensión de la llegada de más refugiados e impuso estrictos controles a viajeros de Irán, Libia, Somalia, Siria y Yemen, todos países musulmanes, si bien la orden no hace énfasis en la filiación religiosa sino en la procedencia.

El gobierno británico se frota las manos ante la perspectiva de cerrar cuanto antes un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos. May necesita poner negro sobre blanco ante sus conciudadanos algún éxito de los prometidos tras la ruptura con la UE. La economía del reino está muy descompensada y sigue dependiendo de los malabaristas financieros de la City, que podrían huir si ven afectados sus intereses con la salida.

viernes, 27 de enero de 2017

TRUMP HACE OFICIAL SU BELIGERANCIA PERSONAL CONTRA MEXICO



Por Mirta Balea

México y Estados Unidos acaban de iniciar una nueva era en sus relaciones: la de la confrontación política. El presidente norteamericano Donald Trump ha puesto en blanco y negro lo que venía anunciando durante su campaña y su colega Enrique Peña Nieto se ha visto obligado a suspender su visita oficial fijada para el 31 de este mes.

La diplomacia mejicana se ve acosada por uno de los pilares de la campaña de Trump: completar el muro de 3.000 kilómetros en la frontera común a expensas de aumentar en un 20% los aranceles a las importaciones del vecino, con esto le haría pagar el coste de una decisión tomada de manera unilateral por la Casa Blanca.

México exporta el 80% de sus productos a Estados Unidos. El portavoz presidencial norteamericano Sean Spencer dijo que "si gravas con un 20% los 50.000 millones de dólares de importaciones, se recuperan 10.000 millones al año para pagar el muro".

Todo comenzó cuando Trump, en medio de su campaña presidencial, lanzó la idea de completar el muro porque los mejicanos que atravesaban la frontera eran "violadores, asesinos y drogadictos", poniendo en cuestión a la mayoría, que cruza en busca de mejores condiciones de trabajo o, incluso, por reagrupamiento familiar.

Los secretarios de Exteriores y de Economía de México, Luis Videgaray e Ildefonso Guajardo, habían viajado este martes a Washington para conformar la agenda de la visita de Peña Nieto y no se marcharon hasta agotar el día, en la esperanza de lograr un guión mínimo para entablar negociaciones sobre asuntos de interés común.

Entre ellos figuraría la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, en el que participa Canadá, conocido como Nafta o TLCAN en inglés. Canadá decidió retirarse una semana antes de la ahora suspendida visita del presidente mejicano, vista como el pistoletazo de salida de las negociaciones comerciales bilaterales, bajo un nuevo esquema.

Las exportaciones canadienses a Estados Unidos, como ocurre con México, están entre el 70  y el 80%. La diferencia es que la economía canadiense está más diversificada y su mercado interno es mucho más maduro.

Con el peso mejicano muy debilitado frente al dólar y el resto de divisas internacionales, el país sufre un fuerte incremento de la inflación, con toque de máximos históricos en enero. Esto ha creado incertidumbre sobre la inversión extranjera directa, elemento de medición del desempeño de una economía abierta como la del país latinoamericano.

Los economistas de Bloomberg se dieron a la tarea de analizar el fenómeno de los twitters de Trump sobre elevar aranceles al sector automovilístico norteamericano y establecieron una tabla en la que queda reflejada su relación directa con la depreciación de la moneda mejicana..  

El presidente norteamericano dio la patada a México estando aún en Washington los negociadores de la nación latinoamericana al anunciar para el día siguiente la firma de una orden directiva para la construcción del tramo de muro restante, dejando claro su menosprecio sobre cualquier posibilidad negociadora.


El muro comenzó a construirse en 1994 bajo la Administración Demócrata de Bill Clinton y desde entonces se edificaron mil 100 kilómetros de los 3.000 de frontera común, obligando a los inmigrantes sin papeles a adentrarse en zonas desérticas. Por el paso oficial, cruzan a diario unos 300 mil vehículos y un millón de personas, trabajadores o residentes en uno y otro lado del límite.

Como parte del paquete migratorio, se ha previsto contratar a 5.000 agentes adicionales para la vigilancia de la frontera a la caza de los sin papeles y, al amparo de la seguridad nacional, se adoptarán medidas para reducir en al menos 3 millones la cantidad de residentes ilegales.

Se ha puesto también un veto temporal - hasta l aprobación de restricciones más severas- a la mayoría de refugiados. De ahí la suspensión de visados a ciudadanos de Siria, Irak, Irán, Libia, Somalia y Yemen, excepto en casos de persecución de minorías religiosas.

Durante la campaña a la presidencia, Trump había propuesto prohibir la entrada a musulmanes, al menos temporalmente, "para proteger al país de ataques yihadistas". Focalizar el veto en una religión en concreto le habría rayado la inconstitucionalidad. Poco después, cambió el disco y puntualizó que solo restringiría la entrada de ciudadanos de países que "suponen una amenaza para los norteamericanos, al margen de la religión del individuo", que es lo que acaba de firmar.

Si algo no puede decirse del mandatario norteamericano es que no cumple sus promesas electorales y habría que añadir su disposición a echar por tierra el tan cacareado legado de Obama.

Dentro de sus primeros cinco días, firmó sus órdenes ejecutivas para flexibilizar la regulación sobre la reforma sanitaria, conocida como Obamacare, dio carpetazo al Tratado comercial de la cuenca del Pacífico o TPP, apuesta personal del anterior presidente (enfrentado incluso a sus propios correligionarios demócratas) y ha reactivado dos oleoductos, entre ellos el de Keystone, vetado por el plan ecologista de la anterior Administración.

En asuntos medioambientales, Trump dijo muy claro durante su campaña que aplicaría una política diferente a la de Obama, que ratificó el pasado septiembre el Pacto de Paris contra el cambio climático. El nuevo presidente  cree que debe dar más facilidades a las industrias del petróleo y el carbón y ha llegado a tachar el calentamiento global de bulo fabricado en China para poner cortapisas reguladoras a la competitividad de las empresas estadounidenses.

El presidente republicano se alinea con la filosofía del partido favorable a los oleoductos, pero establece un marcaje al poner como condición la producción nacional del proyecto, en línea con sus giros proteccionistas, que rompen con el credo conservador.

La ruptura con la línea tradicional republicana de mantener grandes acuerdos sobre libre comercio, que alcanzó consensos con los demócratas, ha provocado disidencias en las propias filas del Partido, entre ellas la de John McCain. Sabemos que Trump no quiere el TPP, pero ignoramos lo que pondrá en su lugar y, con este vacío creado, hay varios países proclives a aprovecharlo para sus intereses, como es China en este último caso. 


Resulta significativo la elección de Scott Pruitt para el puesto de director de la Agencia para la Protección del Medio Ambiente. Este fiscal de Oklahoma, un estado con fuertes intereses en ambas industrias, bloqueó varias regulaciones de Obama. 

A los ejecutivos de los grupos automovilísticos de General Motors, Ford Motor y Fiat Chrysler, les ha prometido incentivos fiscales y una rebaja de la carga de regulaciones a cambio de que potencien la producción nacional de vehículos destinados al mercado doméstico, durante una reunión este martes.

Previo a la investidura, mediante su vía favorita twitter, advirtió que impondría aranceles de un 35% a los vehículos fabricados en México y traídos a Estados Unidos. Varias corporaciones anunciaron de inmediato su intención de invertir en territorio nacional. Esto no es óbice para que algunas, como General Motors, hayan decidido mantener su proyecto en el país vecino. La consejera delegada de la empresa ha dicho que se mantendrá el plan inversionista 2014-2018 con 5 mil millones de dólares a invertir en el vecino latino. 

Todas estas órdenes ejecutivas a velocidad crucero, demuestran que que cumple sus promesas, pero también que es consciente de que en la pelea dentro del Partido Republicano -con algunos nada entusiastas cuando salió su candidatura- podría encontrarse con que se trate de embridar sus excesos. Este miércoles, intencionadamente, antes de la visita de Peña Nieto, le tocó el turno al paquete migratorio.

Fiel a su estilo y a su imagen desea marcar territorio como uno de los escasos políticos cumplidores de su programa electoral. Es como si hubiera dicho "aquí estoy y esto es lo que soy y no me van a atemperar". A Estados Unidos le ha costado lo suyo liderar el mundo con su divisa de reserva y el estatuto del dólar podría quedar seriamente cuestionado este año con todas estas disposiciones proteccionistas.

jueves, 26 de enero de 2017

PUIGDEMONT NO TIENE QUIEN LE ESCRIBA




Por Mirta Balea

Para el gobierno de la coalición Junts per Si de Cataluña, la cita en Bruselas esta semana del presidente autonómico Carlés Puigdemont no ha cumplido con las expectativas ni los objetivos por los que fue trazada. Pero esto lo rumian solos, para el público dan la cara del éxito.

La conferencia del líder catalán en una sala reservada por sus acólitos en el parlamento europeo pretendía tener un eco mayor en Europa so propósito de poder explicar y adherir gente al proceso de ruptura con España.

La sala estaba llena, pero había pocos euro-diputados y los que fueron no resultan representativos, pues pertenecen a grupos minoritarios de independentistas de Bélgica y el norte de Europa.

El pulso continúa entre los gobiernos autonómico y central, pero el independentismo pasa por malos momentos. Los sondeos indican que no solo pierde fuelle el proceso en el campo nacional sino que nada tiene que decir al resto de los europeos.

El momento escogido para la conferencia tampoco fue acertado antes la incertidumbre generada entre las autoridades europeas la futura salida del Reino Unido de la Unión Europea.

El gobierno catalán había metido dinero en los grandes periódicos de Francia, Reino Unido e Italia, que sepamos, para promover el encuentro en Bruselas, pero los medios de prensa internacionales no han reflejado la cuestión como esperaban los independentistas. Ha pasado en realidad inadvertida.

El hecho de que en fecha reciente se negara a asistir a una reunión con los demás presidentes autonómicos, anunciar a voces que sí es sí y tendrá lugar un referendo para la ruptura -aun cuando se viole ley-, han sido objeto, además del viaje a Bruselas, de un debate en la reunión de control parlamentario en Cataluña este miércoles.

Puigdemont no ha querido desvelar el coste del viaje para los contribuyentes, pero la oposición lo ha cifrado en 120.000 euros. Tanto el gasto, la oportunidad y el quorum han centrado las discusiones parlamentarias. Resulta inexplicable que los quirófanos catalanes no funcionen el fin de semana por falta de presupuesto y que se haga un desembolso tan inútil.

La finalidad de la conferencia, según Roger Torrent, portavoz de la coalición Junts per Sí, era "avisar" al Partido Popular Europeo de que su homólogo en el gobierno de España busca dinamitar la libertad de expresión de los catalanes y eliminar su derecho a decidir.

El presidente de la Comunidad Autonómica de Castilla-la Mancha, Emiliano García Page, acudió al día siguiente a Bruselas y fue recibido por varios Comisarios. El propósito de la visita era hablar sobre el sector artesanal, que tiene mucho peso en su región,y buscar la protección en la piratería industrial del sector de la cuchillería, que mueve muchos puestos de trabajo.

En este recibimiento protocolario a un presidente autonómico español vemos la diferencia con el catalán: La Unión Europea acepta el sistema de Autonomías y censura a los secesionistas. Se tratara o no de una visita oficial, a Puigdemont no le recibe nadie.


No es que siquiera recibiera luz de gas, es que en contraste también tenemos otra visita, la de Susana Díaz, presidenta de Andalucía, recibida por el entonces presidente del Parlamento europeo Martin Schultz y varios Comisarios. Ella acudió con el respaldo de los partidos socialistas europeos, como lo hizo también García Page.

Esto parece un elemento clave en el panorama político catalán porque podría obligar a fijar posiciones a la díscola rama federal catalana del Partido Socialista Obrero Español, bajo la dirección de Miquel Iceta. Vaya por delante que el PSC no ha denunciado el viaje, pero en cambio ha pedido a Puigdemont, que negocie la financiación económica con el gobierno central, uno de los temas a tratar en la reunión de presidentes autonómicos. 

La coalición de gobierno en Cataluña está en una carrera contra reloj para llegar a septiembre y no tener que convocar elecciones. Las fuerzas conjuntas del Partido Democrático de Cataluña, Ezquerra Republicana per Catalunya y la CUP (antisistemas) han entrado en el síndrome del plato en blanco con los sondeos.

Ahora mismo, el PDC y ERC se miran de soslayo porque las encuestas le dan un fuerte impulso a este último y para más inri, Puigdemont ha anunciado que no se presentará a las próximas elecciones. Esto se conforma en un escenario inédito en medio de la hoja de ruta del proyecto de ruptura.

Puigdemont nada tiene que perder, pero pretende preservar su imagen de comprometido con el referendo y se propone llegar hasta el final de esa hoja de ruta. Oriol Junqueras, de ERC, se lleva muy bien con la vice-presidenta Soraya Sanz de Santamaría - aunque no suponga una operación de diálogo fructífero-, pero al menos-como el mismo ha dicho-permite tender puentes. Se trata de marcar etapas en la carrera.

Ciudadanos cree que la foto de este martes es la de un gobierno sin apoyo internacional y que ha hecho el ridículo apostando por un camino inviable. El Partido Popular le remitió al propio encuentro, en el que la falta de apoyos fue flagrante y destaca el aislamiento en que se hayan los independentistas catalanes.

El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, advirtió que la misma ley que ampara a Puigdemont, protege la soberanía nacional y le impide realizar el referendo. "Estoy convencido-señalo previo al viaje del catalán a Bruselas- que Europa no va a admitir nunca la ruptura unilateral de una parte del territorio español.

El presidente Mariano Rajoy habló de mano tendida a Cataluña y se atrevió a decir que algunos responsables políticos de la Autonomía ven esto con buenos ojos. Refiriéndose a la coalición de gobierno advirtió que les iría mejor si buscaran esa mano tendida en lugar de seguir abrazados a la radicalidad y maniatados por los extremismos.

" En España se cumplirá la ley -aseguró-tanto como decir que se cumplirá la voluntad de los españoles" e invitó a quien quiera cambiar la Constitución a utilizar los mecanismos legales existentes.

Cataluña figura entre las Comunidades Autónomas que más empresas perdieron en 2016, unas 271, el triple que Navarra, que le sigue en el rating. De 531 recién instaladas en territorio catalán, se dieron a la fuga 831.

El presidente del Círculo de Empresarios, Javier Vega Seoane, afirmó que los dirigentes institucionales catalanes están instalados en el modo de no cumplir con la ley y ante esto los empresarios huyen como de la peste.

domingo, 22 de enero de 2017

LET'S MAKE AMERICA GREAT AGAIN, HA DICHO DONALD TRUMP




Por Mirta Balea


Los detractores del recién estrenado presidente de Estados Unidos, Donald Trump, suelen referirse a él como un intruso en política, empresario millonario y estrella de la televisión, para de algún modo minimizar su importancia, y advierten que su discurso es retrógrado, proteccionista y nacionalista, hostil a las élites financieras y a los grandes medios de comunicación.

Y todo este análisis concuerda bien con todo lo que ha venido diciendo en campaña y con su discurso de investidura el pasado 20 de enero, día que, por cierto, ha proclamado como del Patriotismo de manera oficial. El número 45 en la lista de mandatarios norteamericanos pareció querer servir de contraste a la previsibilidad y el continuismo de la candidata del Partido Demócrata, Hillary Clinton.


Apenas en noviembre del 2015, la mayoría de encuestas y los medios de Estados Unidos y de otras partes del mundo afirmaban que Clinton sería la presidenta.

A juzgar por las innumerables protestas por haber recibido más votos que Clinton y ganarse el puesto, se puede decir que pasará a ser el presidente más impopular en la historia de Estados Unidos. Millones de personas, no solo en el patio sino fuera, se han congregado para hacerle partícipe de su desagrado por ocupar el Despacho Oval, aun cuando tenga derecho.

La convocatoria anti-Trump en redes sociales tuvo eco en Europa, Japón, Australia, Nueva Zelanda y América Latina. La gente, en cantidad significativa, se manifestó en París, Londres, Roma, Sidney - donde tuvo lugar la marcha más nutrida- llamando a preservar los derechos de la mujer, las medidas medioambientales y la tolerancia, que a juicio de estas personas estará en peligro con la llegada del nuevo inquilino de la Casa Blanca.

Trump ha sembrado su camino previo a la investidura de incertidumbres, algunas confirmadas en su discurso de toma de posesión este viernes, pero solo el tiempo despejará las incógnitas. Habría que excavar las claves de su triunfo hasta los primeros años de la presidencia de Barack Obama y no en la supuesta injerencia rusa en las elecciones a favor del representante republicano. 

La gran recesión económica con la que inició Obama su mandato y la respuesta política, que dio a la misma, impulsaron movimientos de protestas como las del conservador Tea Party, contrario a los programas de estímulos económicos y a la reforma sanitaria demócrata.

Se abrió una brecha -que no se ha cerrado- entre las élites políticas y los movimientos de base y en el Partido Republicano comenzó una transformación interna con nuevas facciones en sus filas, que ganaron terreno, hostiles a las élites política y financiera. La división ideológica aumentó en el país como nunca antes en las últimas dos décadas.

Trump es el producto de este fenómeno emergente en la esfera política norteamericana en el que se enmarca su movimiento nacional y patriótico. "América lo primero", ha dicho durante toda la campaña y reafirmado en su discurso de investidura, dirigiéndose a "los hombres y mujeres del país olvidados" y que "no lo serán más".

La crisis global y la pérdida de cinco millones de puestos de trabajo en la industria y la manufactura de Estados Unidos crearon una herida muy grande en la sociedad y todo indica que el comercio internacional ha resultado ser un óptimo candidato si lo que se busca es un culpable, de ahí los ataques a China o a México.

El presidente en sus diatribas se equivoca, porque los datos indican que son escasos los trabajos perdidos en las fábricas achacables al comercio. La gran mayoría -según el Instituto Brooks- pueden justificarse por un crecimiento de la productividad a través del uso de nueva tecnología, innovadora automatización y la entrada de novedosas maquinarias, lo que explicaría tanto la pérdida de empleos como el incremento en la producción.

Estados Unidos no solo compite con otros países, con escasas normativas medioambientales y laborales sino que el trabajador nacional tiene que hacerlo también con las máquinas. La Administración Obama anunció la pasada semana que el 80% de los transportistas quedarán sin trabajo por la automatizacion de los vehículos. 

Antes incluso de sentarse en el Despacho Oval, los planes anunciados por Trump lograron algunos efectos. Advirtió a las grandes empresas del automóvil como Ford y Toyota, que si persistían en seguir fabricando coches en México para venderlos en territorio norteamericano, comenzarían a pagar un 35% de impuestos.

Ford anunció días después de la amenaza la retirada de parte parte de sus inversiones en el país vecino para crear 700 puestos de trabajo en Estados Unidos, ampliando su producción en Michigan, uno de los estados claves en el triunfo de Trump. El peso mejicano cayó en un 3%, lo que envalentonó al aún candidato a la presidencia, quien pasó a lanzar a Toyota la misma amenaza y la empresa decidió edificar su nueva fábrica de Corolla en Baja California.

Los twitters de Trump afectaron al peso mejicano y obligaron al Banco de México ha intervenir con dos mil millones de dolares para evitar la devaluación. Cuando quedó claro que resultaba una medida ineficaz y cara, porque se chupaba 176 mil millones de dólares de la reserva internacional del país, un grupo de "cerebrines" lanzó la idea de que comprara Twitter, una empresa valorada en 12 mil millones de dólares. Esto no paso de una mera propuesta hecha al tuntún, aunque con una lógica implícita, pues cortaba al magnate su principal vía social de comunicación y el país no perdía tanto dinero.

Bromas aparte, el impuesto de un 35% puede traer también efectos negativos al bolsillo del consumidor norteamericano cuando compre ropa, alimentos y otros bienes básicos, aparte del "sufrimiento" de las empresas automovilísticas, que utilizan muchos bienes intermedios para re-exportar de EEUU al resto del mundo, la base de su competitividad.

Lo dicho en el discurso de investidura y las líneas de gobierno trazadas en la web de la Casa Blanca, apunta a que Estados Unidos se retirará del acuerdo de libre-comercio conocido como TPPI y renegociará el que tiene con México y Canadá, conocido como NAFTA.

Los críticos del TPPI hacen hincapié en que fue creado en un ambiente de secretismo y su opacidad favorece a las multinacionales. Desde su mismo nacimiento, comenzó a generar polémica en doce países del Pacífico, además de México, Chile y Peru, los cuales podrían por sí solos agrupar un 40% del comercio mundial. Para sus detractores, sobrepasa los límites de un acuerdo puramente económico y presenta rasgos políticos de gran repercusión.

Algunas cláusulas son tan contradictorias, que el parlamento japonés lo ha denunciado. Al proceso le ha faltado transparencia y muchas más discusiones públicas. En su rasgo más desconcertante, sostiene un arbitraje inverso, que permitirá a compañías internacionales demandar a los gobiernos. Fue muy mimado por la Administración Obama. 

En su investidura, Trump destacó que "defendimos las fronteras de otras naciones, mientras rechazamos defender las nuestras", en alusión a lo que se propone hacer con la OTAN y la ampliación del muro en la frontera con México. Antes había dicho que "los países que estamos defendiendo deben pagar por el coste de esa defensa, de lo contrario afrontaran el hecho de tener que hacerlo solos. O pagan, incluso por los incumplimientos pasados, o tienen que salir y si la OTAN se rompe, que se rompa".

Trump quiere ampliar el muro, construido por Bill Clinton, en 2,500 kilómetros para, según dice, "detener la inmigración, poner freno a las bandas criminales y la violencia y detener la expansión de la droga...". Su idea es deportar a entre dos y tres millones de inmigrantes sin papeles, residiendo en territorio estadounidense, algunos durante varias décadas. Esta ha resultado ser una reivindicación cardinal de los millones de personas dentro y fuera de Estados Unidos durante las marchas y concentraciones realizadas contra el nuevo presidente, iniciados desde el minuto uno en que fue anunciado su triunfo.

Durante su campaña por la presidencia, había desconcertado a propios y extraños, a aliados y enemigos, rompiendo la postura tradicional de EEUU y anunciando cambios drásticos. Ha apoyado el Brexit, muestra indiferencia ante una hipotética desintegración de la Unión Europea y ha criticado a los socios de la OTAN por ser una organización obsoleta, que debería dirigir sus esfuerzos únicamente a poner fin al terrorismo yihadista.

Para muchos, la entente militar ha perdido su razón de ser con el desmantelamiento de la Unión Soviética y en los últimos 30 años a lo que se ha dedicado es a buscar su papel en el mundo, hacerse con un enemigo, como sería Rusia, hacia cuya frontera con Polonia ha desplazado soldados y armamento en el último mes. La idea de desmantelarla y que cambie su objetivo, transformándose en el acoso mundial del terrorismo, en especial el yihadista, que tantos estragos ha causado en el último año en capitales europeas como Paris, Bruselas y Berlín, no parece tan descabellada.

La victoria de Trump y el cambio de política radical en Estados Unidos fue un tema presente en la reunión anual del Foro de Davos con asistencia de 90 países, en el que participó el vice-presidente saliente Joe Biden, quien dedicó su tiempo a trazar un escenario sombrío para el mundo.

Aseguró que existen amenazas al orden liberal internacional y resulta significativa la expresión de orden liberal, porque deja fuera la noción de orden democrático ni acepta la de neo-liberalismo, que ha primado en las últimas décadas. Esto obedece a que Estados Unidos y Europa están en manos de una oligarquía privada, al eliminar, como ocurrió en España y en otros países, el monopolio público. 

Una de las sombras que persigue al presidente norteamericano es su deseo de mejorar las relaciones con Rusia y sus buenas palabras hacia el presidente Vladimir Putin, así como su manera de mirar hacia otra parte y ser ambiguo a la hora de juzgar las acciones rusas en Ucrania, que han violado una y otra vez los derechos humanos y la soberanía de ese país europeo. También resulta estrafalaria la carencia de interés en el informe de la comunidad de Inteligencia estadounidense sobre la intromisión de hackers rusos -apoyados según dice por el Kremlin- y la propaganda soterrada contra los demócratas para beneficiarle en las urnas. 

Trump ha planteado que podría hacer borrón y cuenta nueva si Rusia acepta mejorar las relaciones con la contrapartida de reducir su arsenal nuclear. Sobre esto, el ministro ruso de Exteriores, Serguei Lavrov, ha dicho que no existe propuesta oficial alguna de Estados Unidos. 

Esta vigente el acuerdo bilateral Star III, firmado en 2010 en Praga y en vigor desde el 2011, con una duración de 10 años. Su objetivo declarado es que en siete años, a cumplir en 2018, habría que haber disminuido hasta 700 unidades la cantidad de misiles balísticos desplegados y hasta 1.500 el número de las ojivas nucleares. Los lanzamientos tampoco podrán sobrepasar los 800, en esto último se habla de desplegados y en la reserva. Así que la contrapartida parece disuelto en este tratado.

Hay, desde luego, más países con arsenal nuclear, según datos del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo, el escenario actual es el siguiente: Estados Unidos posee un total de 7.000 ojivas y ha desplegado 1.930; Rusia, 7.290 y ha desplegado 1.790; Francia, 300 y 200, respectivamente; Reino Unido con 215 ha sacado 110. China es la gran incógnita, porque tiene 260, pero no se conoce cuántas ha desplegado, y si nos vamos a Corea del Norte sabemos de la existencia de 10, sin que se disponga de otro dato ni siquiera la confirmación del que se tiene.

Las encuestas apuntan a que en Occidente creen que estamos cerca de una nueva guerra mundial. De haberla, con el arsenal antes enumerado, el resultado sería la destrucción del planeta. Lo cierto es que tal escenario resulta improbable, pero no olvidemos que esto no es más que un pulso de los grupos de poder en Estados Unidos y Rusia, en especial, y esta última tiene necesidad de ocupar un espacio en el mundo -el que perdió con la disolución de la URSS- y se está fortaleciendo. Esto hace que muchos grupos de poder en Europa y EEUU la vean como una amenaza.

Rusia se ha mostrado realista y ha estado esperando a la entrada de Trump por la Casa Blanca a fin de no mostrar a destiempo sus cartas. El nuevo inquilino ha situado como una de sus prioridades la lucha contra el terrorismo, según el texto publicado en la web presidencial, y espera que sea más eficaz que la de Obama. 

De palabra y en la mesa de negociaciones, daba la impresión de que Estados Unidos trabajaba con Rusia y otros países, pero Obama engañó a todos cuando prometió separar la oposición moderada del Frente al Nusra. Resultó que los protegía de los ataques y como se ha descubierto en una grabación del secretario de estado John Kerry y los opositores sirios, Estados Unidos consideraba al Estado Islámico como una fuerza aceptable para debilitar al régimen sirio Haffez el Assad.

Lo que dicen Trump y su equipo es que no usaran el doble rasero y que tienen un enfoque diferente. Han habido muchas tomas de posesión de los presidentes de Estados Unidos, pero ésta, de haber sufrido las manifestaciones de estos días en un país del Tercer Mundo, habrían sido el preludio de un golpe de Estado para derrocar al mandatario. Puede que esto sea lo que se busca.

jueves, 19 de enero de 2017

EL BREXIT EN LA GEO-POLITICA EUROPEA



Por Mirta Balea

Empieza a calentar motores la presidencia alemana de la Unión Europea (UE) para febrero, pero es que en los meses siguientes habrá elecciones en Holanda, Francia y la propia Alemania. Si llevamos esto un poco más allá y lo enmarcamos en la geo-política global, al otro lado del Atlántico habrá procesos similares en Ecuador, Chile y Argentina. Muchos analistas consideran por esto que el 2017 será un año de transición mundial.

Las elecciones en Alemania, Francia y Países Bajos enfrentará a una derecha proteccionista y aislacionista con respaldo popular, según las encuestas. De ahí que algunos países, entre ellos España, hablen de la necesidad de una mayor integración en todos los frentes, después de las bofetadas, que han supuesto para el proyecto, la salida del Reino Unido o Brexit y la elección por sorpresa -que no sorprendente- de Donald Trump como nuevo presidente de Estados Unidos.

El Brexit ha traído mas preguntas que respuestas, sobre todo a las bases de la pretendida unión, al crearse esta asociación de estados, que, por cierto, este año cumple 60 años del Tratado de Roma, que dio origen a lo que conocemos hoy como UE.

Reino Unido ha jugado siempre en la misma liga de la UE, pero con reglas aparte, así que el Brexit no ha hecho más que confirmar el egoísmo inglés -tan conocido-, pero dejando entrar a la vez las dudas sobre el proyecto unificador, porque no se despeja aún la amenaza de que otros países sigan el ejemplo.

Una crisis de esta envergadura está sujeta a generar otra. A los aspectos económico y comercial, hay que sumar el sentimiento generado entre los inmigrantes residentes en Reino Unido, que habían visto siempre con esperanza su llegada a la isla. Trump ha dicho que la política de puertas abiertas de la canciller Angela Merkel ha sido "un error catastrófico".

La respuesta europea no se ha hecho esperar. Merkel dice que los europeos tienen en sus manos su destino y deben ser ellos los que decidan sobre los desafíos. El presidente francés Francois Hollande - en esa misma línea de rechazo a lo dicho por Trump- considera que Europa estará siempre dispuesta a la cooperación trasatlántica, pero sin dejar de mirar por sus intereses y valores. "No necesita consejos externos para saber lo que tiene que hacer", ha puntualizado.

Al presidente saliente, Barack Obama, siempre se le escuchó, pero a Trump, ni caso. Y todo porque ha movido a los líderes europeos de su zona de confort, incluso antes de tomar posesión del cargo. Ha dicho basta a que Estados Unidos siga pagando por la OTAN, en tanto otros estados miembros no lo hacen, y ha puesto de relieve su escaso valor militar en las actuales circunstancias mundiales. Así que todo indica que a la organización le quedan dos afeitadas, si el respaldo norteamericano cesa.

Reino Unido votó por salir de la UE sin plan alternativo. Esto sugiere dos caminos a emprender, el del libre comercio o el del proteccionismo a ultranza. El paso de ruptura se decidió como corresponde a un país democrático, por el voto popular, en un proceso similar por el que salió Trump y que ahora muchos no aceptan, el primero Obama, dedicado en sus ocho años de mandato a exportar el modelo de democracia a otros países. Lo que ocurre en el caso del Brexit es que los beneficios sociales son los invitados de piedra.

La primera ministra británica Theresa May anunció la víspera que firmará tratados de libre comercio con Estados Unidos, la UE y Brasil, entre otros, lo que supone -le guste o no a los británicos- ceder algo de la soberanía nacional. En este tipo de acuerdos hay una autoridad encargada del cumplimiento a pie juntillas y otra del arbitraje en caso de desacuerdos, como ocurre en la UE. Y esto rebasa cualquier poder territorial, porque se dirime con el poder transnacional.

May es un ejemplo clásico de que el mayor fanático es un converso. Antes del Brexit, abogaba por permanecer en la UE, y ahora deberá cumplir con los pasos para la salida. Resulta, sin dudas, un tema anecdótico.

Reino Unido, en teoría, no podría establecer lazos comerciales con Estados Unidos en tanto forme parte de la UE, lo que coloca a los británicos en un largo período de espera de al menos dos años o más. Claro que hablamos de un período oficial de incertidumbre, otra cosa son las negociaciones secretas y los compromisos, que todos los gobiernos establecen a nivel extra-oficial, como quien no quiere la cosa y a espalda de todos hasta que no puedan hacerlo público.

El tema migratorio estará sujeto a un mayor control. Los tres millones de inmigrantes residentes en territorio británico no han podido votar en el Brexit, lo que ha llevado a muchos a creer que de haberlo hecho el resultado hubiera sido otro.

Esta es una población grande, si la comparamos con otros países de la propia UE, a la que Londres no puede expulsar sin más al menos que quiera exponerse a una crítica internacional por la violación de derechos humanos. Lo que busca entonces el gobierno es evitar que lleguen más y que los actuales se marchen de propia voluntad, imponiendo recortes de derechos cada vez mayores.

May sueña que el proyecto Brexit, que deberá aprobar el parlamento, incentive la llegada de personal más cualificado, olvidando la propia realidad nacional. Gran parte de la mano de obra no calificada son europeos y latinos  ya que los británicos se niegan a realizar esas tareas. Resulta entonces muy improbable que pueda prescindir de estas personas de pocos recursos.

Desde hace tiempo, los politólogos y los medios de comunicación han puesto de relieve la necesidad europea de revisar sus políticas migratoria, económica, comercial y de seguridad. Quien parece el más indicado para remover todo el asunto es Trump, aunque no podemos perder de vista que una cosa es lo que se dice en campaña y otra lo que se hace una vez en la presidencia. Por tradición, los mandatarios norteamericanos han debido ajustar sus preferencias al concepto de idoneidad para los intereses del país y de sus lobbys de presión.

Obama -que se despide dejando un legado tóxico a a la nueva Administración- considera que Rusia es la mayor amenaza mundial. En la zona del este europeo, la del antiguo bloque soviético, sus países se han visto perjudicados por las sanciones contra el vecino, puestas en marcha para complacer a Estados Unidos.

El primer ministro italiano Paolo Gentinioli ha puesto el tema en contexto. Ha dicho que su país intentará -desde la presidencia del G-7- promover una política diferente porque cerrar vías de comunicación nos retrotrae - ha puntualizado- a los esquemas ideológicos de la guerra fría. La flexibilidad europea parece obedecer a que las sanciones no han obrado a favor de una solución de la crisis en Ucrania, objetivo declarado al imponerlas.

Algunos expertos coinciden con Trump en que la OTAN debería combatir el terrorismo, la plaga contemporánea, que dejará marcas, si se logra contener, como un acné juvenil. A esto habría que añadir que la UE necesita mejorar o cambiar el modelo económico-financiero impuesto por Merkel y el Fondo Monetario Internacional, que ha servido únicamente para hipotecar las economías de varias naciones, entre ellas, España.

Cambiar los esquemas de seguridad, enfrentaría a la UE a intereses económicos espúreos y a que puedan registrarse variaciones en los mandos no deseadas. Del lado de los de mantener el status quo, Rusia resulta un tema muy conveniente como amenaza inminente.

El último Eurobarómetro de opinión indica una falta de confianza de los europeos hacia sus líderes y gobiernos, probablemente registrándose un incremento tras la crisis migratoria de proporciones bíblicas, si bien ya venía haciéndose notoria la antipatía desde los informes del 2015.

¿Podrían ser el Brexit y Trump los puntos de inflexión que impulsen una revisión de las posturas europeas? El mismo día en que el presidente electo tome posesión del cargo se darán a conocer las conclusiones sobre economía global del Foro de Davos.

El tema que ha reunido este año a 90 países es el liderazgo responsable y receptivo para abordar temas claves como es la lacerante desigualdad social en el mundo. Un informe de Oxfam, basado en datos de Forbes, ha dado a conocer que ocho personas supermillonarias en el planeta poseen el mismo patrimonio de la mitad de la población más pobre, unos 3 mil 600 millones.

Los lideres europeos siguen, sin embargo, comportándose como los invitados a una fiesta en la famosa película de Luis Buñuel "El ángel exterminador", no quieren dar un paso para salir de la casa y es que temen a los retos ante sí. Sigue la crisis de identidad y  territorial, que supone la dejadez de soberanía, con soluciones tan indeseables como el proteccionismo de los estados miembros, como también el enfrentamiento de ideologías y los desacuerdos generacionales en como debe ser Europa.

Parece importante recordar que en el Reino Unido votaron por no salir de la UE una gran mayoría de menores de 40 años. Esto apunta directamente a la necesidad de escuchar a aquellos que -de momento- tienen menos peso político en el espacio común europeo.